El Peor Enemigo

EL PEOR ENEMIGO

¡Hola! Amiguitos: En esta ocasión vamos a  estudiar un poquito sobre nuestro peor enemigo.

Dios creó todo lo que vemos y aun más allá de lo que no vemos en el universo. Hace muchísimos años Dios hizo aun querubín hermoso, dice la Biblia que era acabado en hermosura.  De todos los querubines y ángeles, Lucifer era el más hermoso.  Estaba vestido con las piedras más hermosas que existen. Hasta dice la Biblia que cuando fue creado los músicos tocaron los tamboriles y las flautas.  Era perfecto, hasta que se encontró maldad en él. ¿Qué tipo de maldad? Bueno, este querubín tan hermoso y perfecto, pensó que como era tan perfecto que él era quien debería de sentarse en el trono de Dios.  Me imagino que se la pasaba viéndose en el espejo, admirándose él solito y pensando que él era quien debería de reinar.  Dice la Biblia que se lleno de orgullo.

Tanta fue su maldad que hasta organizo un ataque en contra de Dios.  Llamó a todos lo ángeles que él tenía a su cargo y les dijo: «Yo soy quien debe de reinar.» Los ángeles; me imaginó que lo admiraban porque se veía muy radiante con todas las piedras preciosas; que aceptaron. Entonces hubo una gran revuelta en el cielo.

A Satanás y a sus ángeles seguidores, se les olvido que Dios es el Dios Todopoderoso, Dios sabe todo lo que pasa en todo el universo y no solo eso, sino que conoce y escudriña los corazones.  Dios sabía perfectamente lo que había planeado Satanás, pero lo dejó continuar con su plan.  El día en que quiso atacar, para sentarse en el trono de Dios, fue echado fuera del cielo y mandado al planeta tierra, él con todos sus seguidores, a los que se les llama los ángeles caídos.

Amiguitos, ahora saben de donde salió el enemigo, y un poquito de su historia. Dice la Biblia que él controla este mundo. Nosotros no debemos de tomar en poco su poder, ni jugar con él, ni siquiera burlarnos de él. Satanás no descansa ni de día y mucho menos de noche.  Él se la pasa planeando y planeando como llevarse más gente con él al infierno. Él no quiere que la gente sea salva, porque sería perder algunas almas.  Por eso él trabaja, buscando maneras de confundir y engañar a la gente para que se vayan con él.

Por ejemplo; él ha creado formas para que los niños como tú estén lejos de Dios. La televisión es una buena herramienta, podemos pasar horas y horas detrás de la tele, viendo caricaturas como Dragón Ball, Los Simpson, Yu-gi-oh, etc.; películas como las de Harry Potter, El señor de los anillos, que parecen inofensivas pero tienen signos diabólicos o hay niños que sí se atreven a ver películas de terror. La cosa es que tu mente este llena de muchas cosas menos de Dios. Puedes pasar horas y horas  jugando un Playstation o perder tu tiempo en las maquinitas y olvidarte completamente de Dios.

Para la gente joven tiene la música, la moda, la fama, las drogas, entre otras cosas. Para los adultos el vino, la cerveza, el cigarro, los ídolos, etc.  También puede confundir a la gente con tantas religiones que ha inventado o con la falsa idea de la paz.

Debemos de entender que el Diablo es real y que no descansa ni un solo momento. La única manera en que nosotros podemos tener la victoria sobre él, es sí nosotros ya hemos aceptado a Cristo en nuestro corazón, debemos de estar leyendo nuestra Biblia y orando. No debemos de tener miedo, porque Cristo está en nosotros y dice la Biblia que Cristo es mayor y muy poderoso, ¡y Él sí que es nuestro Amigo! Pero recuerda que el enemigo siempre va a tratar de que no oremos, que no leamos nuestra Biblia y a veces va a tratar de impedir que no vayamos a la iglesia. No dejes de orar y de leer tu Biblia y ponte listito.

Moisés Levanta Las Manos

Hola amiguitos: Me llena de gozo el poder escribir otra historia para ustedes.  En esta ocasión les voy a contar una historia muy interesante y emocionante.

Dios había escogido a un pueblo para que fuera un pueblo especial.  Dios le prometió a Abraham que su descendencia sería ese pueblo especial. Y por ser el pueblo escogido por Dios, tendrían lo mejor de toda la tierra. Ese pueblo era el pueblo de Israel.

El pueblo de Israel fue sacado de Egipto, donde había sido esclavo por muchos, muchos años.  Finalmente fue libertado de una manera muy sorprendente. ¿Si recuerdan las 10 plagas?  ¿Y recuerdan como se abrió el Mar Rojo, para que los israelitas pasaran en seco? ¿También se acuerdan del maná y del agua que salió de la roca? Todas esas maravillas pudo ver el pueblo de Israel.

Había un rey que se llamaba Amalec. Este rey escuchó que el pueblo de Israel estaba cerca de su territorio y que era un pueblo inmensamente grande en número y que además Dios estaba con ellos. Había escuchado de todas las maravillas que Dios había hecho con ellos.  Pensó entonces, que debía salir a pelear contra ellos porque de lo contrario llegarían  a su territorio y lo destruirían.

El pueblo de Israel se encontraba acampando en Refidim.  En ese lugar  Dios hizo que saliera agua de una roca y ellos debían de esperar allí hasta que Dios dijera que debían de empacar y caminar a otro lugar.

La noticia de que el rey Amalec ya había preparado a su pueblo con armas, lanzas, espadas y todo lo demás llegó a oídos de Moisés. Ahora el rey Amalec ya venía hacia ellos para declararles la guerra. Moisés se dio prisa y le dijo a su más fiel siervo: ‑»Josué necesito que te prepares, escoge hombres y sal a pelear contra Amalec. Yo voy a subir aquel montecito y desde allí voy a estar orando con  la vara de Dios en mi mano.»

Josué no preguntó más, se dio prisa y salió para ir a escoger aquellos hombres que iban a salir a pelear con él. Todos se alistaron, se formaron y comenzaron a marchar hacia el enemigo Amalec.

Llegaron a un valle donde se encontraron frente a frente con Amalec.   Moisés se había dado prisa para llegar a un monte que estaba allí; de donde iba a poder perfectamente ver todo lo que pasara en esa pelea. Como Moisés ya era un hombre grande subió acompañado de Aarón y Hur.  Josué volteo a ver hacia el montecito, Moisés ya estaba listo en su lugar para levantar la vara de Dios y orar. Amalec quizá vio lo que hacía Moisés y se burlo: «¡Bah! ¡Qué puede hacer ese anciano allá arriba, solo va a ver su propia derrota!»  Josué dio la señal y la trompeta sonó con aquel sonido con que se anuncia el comienzo de la batalla.

Pasaron Díez minutos y los Israelitas iban ganando la batalla. Moisés se cansó de tener la vara de Dios hacia arriba y decidió bajar las manos para tomar un vasito de agua. Aarón le dijo: «¡Moisés mira allá abajo, nos están ganando! ¡Sube las manos!»  Moisés aventó el vaso  y se dio prisa a subir las manos y otra vez el pueblo de Israel iba ganando la batalla.  Moisés se volvió a cansar,  bajo sus manos y los Amalecitas ganaban.

Pasaron varios minutos y claro Moisés ya no aguantaba sus pies por estar tanto tiempo parado. ¿Te imaginas? Subía sus manos, ganaban. Las bajaba, perdían.

Por fin se les ocurrió una gran idea a Aarón y a Hur. Le trajeron una piedra a Moisés, para que se sentara en ella. Para ayudarlo ellos le sostenían sus manos fuertemente, hasta que se hizo de noche. ¡Wow!  Eso fue mucho tiempo. Nosotros no aguantaríamos con las manos arriba ni siquiera 20 minutos. ¡Imagínate ellos! ¡Qué aguante! Pero de esa manera ganaron la guerra. Dice la Biblia que deshicieron al pueblo de Amalec totalmente. ¡Dios fue quien les dio la Victoria!

Nosotros podemos ver que en algunas ocasiones hay problemas económicos en nuestros hogares, o problemas entre papi y mami, o tal vez problemas de salud. Aunque ellos son grandes y sus problemas mayores a los de los nuestros, nosotros podemos apoyarlos orando. Una ventaja es que Dios se agrada de la oración de los niños. Entonces deberías de tomar ventaja de eso y apoyar  a tus papás con oración. Ora por tus papás y familia y ponte listito.

Cuida Tu Actitud

«Y aun mientras va el necio por el camino, le falta cordura, y va diciendo a todos que es necio.» Eclesiastés 10:3

Nuestra historia en esta ocasión se trata de un niño llamado Roberto, un niño de 10 años. Roberto es como cualquier otro niño, va a la escuela, hace tarea, juega fútbol y practica fútbol.  Es un excelente jugador, buen goleador… pero tiene un gran defecto y ese defecto es su mala actitud.

Siempre anda de mal humor, a todo mundo le contesta de mala gana, presume saber más que su maestra o su entrenador. Pareciera como si nadie pudiera enseñarle nada a este niño tan perfecto, en cuanto a sus capacidades intelectuales y físicas.

Roberto no solo tenía una actitud de sabelotodo; (El necio es sabio en su propia opinión) pero su mala actitud también se reflejaba en su manera de comportarse con los demás, en su hablar, en su vestir y hasta en su caminar. ¿Cómo crees que sea la manera de vestir de un jovencito con mala actitud? ¡Exactamente! Pantalones flojos o casi cayéndose, playeras grandototas o playeras con frases groseras, desfajado, tenis sucios, pelos parados con mucho gel o despeinado. ¿Y su manera de caminar? ¿Y su forma de hablar? Era uno de esos niños picudos, muy sacalepunta e intocables.

Si tu manera de vestir no es la correcta, cámbiala de inmediato porque a todos les haces saber que eres un necio. Tú aun estas bajo el cuidado de tus papás y debes de escuchar sus consejos y sus indicaciones en cuanto a tu manera de vestir.

Pero bueno, vamos a regresar con Roberto. El entrenador del equipo de fútbol sabía que Roberto era un excelente jugador, es más, era casi, casi su arma secreta del equipo. Pero no sabes cuánto le pesaba en su corazón al entrenador la mala actitud de Roberto. Sí, porque aunque era su mejor jugador, por su mala actitud no sabía jugar en equipo y además si explotaba, hasta podía arruinar el juego.

Un día, unas semanas antes del los partidos finales, se encontraban entrenando en las canchas de fútbol.  Todos corrieron alrededor de la cancha varias veces, todos saltaron, hicieron lagartijas y demás; pero Roberto había llegado de malas. (Como siempre) En lugar de correr con buen ánimo y con ganas de ganar, iba corriendo arrastrando los pies y siempre quedándose atrás de los demás para no hacer todas la vueltas requeridas, saltó sin ganas, lagartijas sin ganas… todo con su mala actitud, murmurando y quejándose siempre.

En realidad mientras corría con su mala actitud, sus quejas y sus murmuraciones; lo que realmente iba expresando y anunciando a los demás era: «Soy un necio, soy un necio»  Eso es lo que dice nuestro versículo: «Y aun mientras va el necio por el camino, le falta cordura, y va diciendo a todos que es necio.» Eclesiastés 10:3

El partido por fin comenzó. Todos corrían de un lado al otros tras el balón, todos corriendo sin parar y con un gran entusiasmo. Roberto con su mala actitud todo lo que quería era sacar toda su furia y aventar o golpear al primero que se le pusiera enfrente. Le metió el pie a varios de sus compañeros, empujó a otros tantos y le dio balonazos muy duros a otros cuantos.

Por fin, cansó a uno de sus compañero, porque pareciera que en lugar de un juego amistoso o una práctica para las finales, era más bien un campo de batalla. Todos corrían tras el balón que llevaba Roberto para meter un gol, cuando de pronto avienta a uno de sus compañeros (Héctor); para abrirse paso hasta el área de goleo. Héctor no pudo aguantarse y también lo empujó, se aventaron unas cuantas veces y pronto se encontraban tirados en el piso peleándose. El entrenador no tuvo más opción que sacar sus tarjetas rojas y suspender de los partidos a ambos jugadores.

Roberto y Héctor perdieron la oportunidad de ir a las finales.  Todos los demás pudieron llegar hasta las finales y hasta ganaron. Y ganaron porque después de que suspendieron a Roberto se convirtieron en un equipo muy unido. Roberto volvió a las prácticas, muy arrepentido y con una actitud diferente. Antes, pensaba que sin él, el equipo iba a perder, pero estaba equivocado, nadie es indispensable. Después de la lección que le dio el entrenador ¿Cómo te imaginas al nuevo Roberto? Podría ser con una mirada más humilde, amistoso, respetuoso, servicial, su peinado cambio a pelo corto y bien peinado… mejor vestido. Y con una buena actitud para jugar en equipo.

Ten cuidado de ti mismo   y cuida tus actitudes. ¿Haces berrinches? ¿Contestas mal a tus padres o a tus mayores? ¿Eres igualado? ¿Eres enojón? ¿Te vistes de una manera incorrecta? ¿Pareces un vago? ¿Nadie te puede regañar o decirte algo? ¿Eres peleonero?  Recuerda que solo les dices a todos que eres necio. Mejor, ora a Dios y pide Su ayuda, cambia tu actitud, no vayas por todos lados anunciando que eres necio. Mejor ponte listito.

El Invitado Especial

Aglaeé Muñoz

Nuestra historia en está ocasión tiene a un invitado muy especial… Jesús. Sí, Él es el invitado especial. Bueno, pues vamos a empezar.

El Señor Jesús andaba de un lugar a otro predicando y sanando enfermos. Pasaba de aldea en aldea, de pueblo en pueblo y visitaba a mucha gente.

Aconteció un día, que pasando por una aldea entró en ella. Me imagino que predicó o enseñó bajo la sombra de un gran árbol mientras la gente traía a sus enfermos para ser sanados. Marta estuvo allí con su hermana María. Cuando ya todos se iban, Marta quería tener a Jesús en su casa como su invitado. Así que lo invitó a pasar a su casa a comer.

El Señor Jesús gustoso, aceptó la invitación. Cuando llegaron a la casa, Marta se apuró a entrar. Agarró la escoba y se puso a limpiar el lugar. Sacó el trapeador y se puso a trapear.

Mientras Marta barría y trapeaba, María se sentó a escuchar la sabiduría del Señor Jesús. Ella estaba tan maravillada de cada palabra y tan deleitada que no le importaba otra cosa más que escuchar.

Marta continuó con ir a la cocina y empezar a prepara unos panes. Quizá una carne y una ensalada. Marta picó aquí… hizo allá. Lavó los trastes. A lo mejor preparó un agua de limón, y no se daba abasto con todo lo que tenía que hacer. Claro que Marta quería dar su mejor y hacer lo mejor para Jesús quién era el invitado especial.

De repente se enfadó mucho Marta y se dio cuenta que María seguía sentada escuchando a Jesús.

Tal vez se decía así misma: «Bueno, esta muchacha no piensa venir a ayudarme. Cuando menos debería de poner la mesa o hacer el agua, o lavar los trastes.» Y por fin, explotó. Fue a la sala y le dijo al Señor Jesús: «Señor, ¿Por qué no le dices a María que me ayude? ¡Yo estoy sirviendo sola!» El Señor Jesús, con todo aquel amor que solo Él puede tener le dijo a Marta: «Marta,  Marta,  afanada y turbada estás con muchas cosas. Pero sólo una cosa es necesaria;  y María ha escogido la buena parte,  la cual no le será quitada.»

¿Qué fue lo que escogió María? ¡Claro! Sentarse a los pies de Jesús para escucharlo. Marta escogió limpiar la casa, que es bueno, pero María escogió escuchar con atención cada palabra que el Señor Jesús decía. Y esto le agrada al Señor Jesús. Aunque tú seas un niño muy pequeño, tú puedes escoger sentarte atentamente en tu clase de Escuela Dominical y escuchar al Señor Jesús a través de la clase. Siéntate a los pies del Señor Jesús y ponte listito.

No Te Contamines

¡NO TE CONTAMINES!

Hablaremos de la vida de un joven llamado Daniel, que existió en tiempos de Babilonia con el rey Nabucodonosor. Este joven fue llevado cautivo, preso, con todo su pueblo. Daniel era un joven sabio, entendido, de buen parecer y  príncipe entre su gente. Fue seleccionado junto con otros de sus amigos para ser parte de los hombres sabios y consejeros del rey. Pero para que les dieran este trabajo tenían que  aprender a escribir y hablar otro idioma, como si tú o yo tuviéramos que aprender ingles. También Daniel y sus amigos tenían que comer de la comida del rey y tomar del vino que el tomaba. Ahora bien, yo creo que la comida del rey era codiciable, de la mejor. Tal vez pavo, caviar, piernas de puerco, filete de res y mucho más. Todo lo que el rey deseara y comiera lo podía tener y hasta el  mejor vino de su tiempo. El vino sería lo que hoy son los mejores vinos alcohólicos o cervezas que existen. Daniel tenía que estarse preparando, aprendiendo y comiendo la comida del rey, durante tres años, para poder presentarse delante del rey y ser su consejero.

Daniel estuvo de acuerdo con prepararse, pero no estuvo de acuerdo con tener que comer de la comida del rey, ni tomar vino, porque Dios le prohibió a Daniel comer ciertos tipos de comida. No podía comer carne de cerdo, ciertos tipos de pescado, ciertos tipos de carne de aves, ni debía de tomar vinos y cervezas. Como Daniel no quería desobedecer a Dios, propuso en su corazón  no contaminarse con todo lo que el rey comía y bebía, por tanto le pidió al jefe que los cuidaba  que no se le obligase a contaminarse. Mejor él pidió que le dieran a comer legumbres, como frijoles, chicharos, habas, ejotes, frutas, verduras  y agua. Y el jefe de los eunucos se asombró mucho, y le dijo a Daniel que el rey se enojaría  porque se iban a poner bien flaco, pálido y desnutrido. Pero Daniel le pidió que hiciera la prueba por diez días. Dios le ayudó a Daniel a convencer al eunuco. Pasaron los diez días y el jefe comparó a todos  los jóvenes y encontró que Daniel y sus tres amigos, estaban más saludables y se veían mejor que todos los demás y los dejó seguir comiendo legumbres.

Cuando llegó el tiempo de que los jóvenes se presentaran ante el rey, en Daniel y en sus tres amigos se encontró mucho más sabiduría que en todos los demás jóvenes.

Entonces, ¿qué podemos nosotros aprender de Daniel y sus tres amigos? Bueno,  pues ahora en nuestros días, el diablo es semejante al rey de Babilonia de aquellos días. LA PALABRA DE DIOS dice que el diablo es el príncipe de este mundo, y él trata de contaminarnos con todo lo que el ofrece como: vinos alcohólicos, cervezas, drogas, revistas sucias que se encuentran en las calles de todo el mundo, programas malos en la televisión, video juegos agresivos que son de matar y matar, malas palabras, mentiras, robos y muchas otras cosas mas que el diablo ofrece. Por lo cual debemos aprender a distinguir cuales son las cosas que a Dios le agradan y cuáles no le agradan. Debemos ver cuáles son las cosas de Dios y cuáles las del diablo, para decidir en nuestro corazón no contaminarnos con todo lo malo que se ofrece cada día. Es mejor agradar a Dios y no a los hombres o amigos. Para poder hacer esto debemos leer la Biblia, orar a Dios y preguntarles a tus papás que es lo que a Dios le agrada. Claro, si son cristianos te podrán decir. Dios te premiará si le obedeces. No te contamines y ponte listito.

La Oración De Ana

¡Que maravillosas historias tiene la Biblia! Había hace muchos años un hombre que se llamaba Elcana, quien tenia dos esposas. Una de ellas se llamaba Ana y la otra Penina.  Penina tenia hijos, pero Ana no podía tener bebes.  ¿Te imaginas que triste era para Ana el no poder tener bebes? Lo más triste para ella era ver que la otra mujer de su esposo tenía varios hijos y ella no tenía nada. Lo bueno de todo era que Elcana amaba mucho a Ana.

Cada año se iban  a ofrecer sacrificio a Jerusalén. Elcana repartía entre sus hijos y Penina la ofrenda que tenían que dar en sacrificio a todos por igual, pero a Ana le daba  una parte muy especial.

En una ocasión en que se fueron a Jerusalén a ofrecer sacrificio… Ana iba muy triste, porque Penina  se burlaba de ella diciéndole: «no le sirves para nada a Elcana, ni siquiera un hijo le puedes dar…» Y así muchas veces la ofendía y se burlaba de Ana.

Cuando llegaron a Jerusalén Ana no quería comer nada porque estaba deprimida y muy triste…Elcana habló con ella y le dijo que la amaba aunque no tuvieran bebés. Ana se consoló con las palabras de amor que su esposo le dijo y entonces se puso a comer. Terminando de comer había en su corazón un deseo grande de ir al templo para hablar con Dios.

Llegó al altar y se puso a orar con todo su corazón, con lágrimas en sus ojos le rogó a Dios por un hijo. Eli, el sacerdote del templo estaba sentado en una silla a un lado de un pilar del templo. Y desde su silla esta observando a Ana como movía su boca y como lloraba y lloraba. Él pensó que Ana estaba borracha, porque solo se podía ver el movimiento de sus labios pero no se oía nada de lo que decía.. Así que se levantó de su silla y fue a ver a Ana y le dijo: «!Hey, mujer! Digiere tu vino. Ana le respondió: «No estoy borracha mi Señor, es solo que estoy muy triste y en esta tarde le entregado mi corazón a mi Dios»

Ana en su oración le dijo a Dios que si le daba un hijo varón lo iba a dedicar todos los días a Dios…Después de esto se fue a donde esta su esposo y el resto de la familia y al siguiente día se regresaron  a Ramá. Dios no se olvido de la oración de Ana, Dios no olvido sus lágrimas ¿Quieres saber que paso? ¡Sí! Dios le dio un bebé.  ¡Oh, que feliz estaba Ana cuando se entero que iba a tener un bebé! Dios contesto la oración de esta mujer atribulada y angustiada. Después de nueve meses nació un bebé que llegó a ser un gran hombre de Dios…Samuel.

Cuando Samuel dejo de tomar biberón Ana lo llevo a vivir al templo en Jerusalén. El sacerdote Eli vio cuando Ana venia tan alegre y contenta con Samuelito y toda una caravana…Ana se acercó al sacerdote y le dijo: Por este niño oraba y Dios me lo dio. Todo lo que pedimos a Dios en oración Él nos lo puede dar… a un lo más difícil Dios lo puede contestar, pero recuerda orar con un corazón sincero. Ora y ponte listito.

El Misionero Pablo

¿Qué tal amiguito?  ¿Estas listo para una nueva historia bíblica? ¡Vamos a empezar!  En esta ocasión vamos a hablar sobre un misionero muy importante en la Biblia. Se trata nada más y nada menos que de Pablo, pero…  ¿Tú sabes que es ser misionero?  ¡Pues vamos a averiguarlo!

Dios escogió a Pablo para que predicara en muchos lugares.  Era un hombre muy bien preparado, sabía varios idiomas y tenía un carácter firme y fuerte.  Cuando Dios escogió a Pablo, (que en ese tiempo se llamaba Saulo,) andaba persiguiendo a los cristianos. Sí. Él no era cristiano aún, pero Dios ya le había echado el ojo para que fuera uno de sus más grandes misioneros. Lo que Pablo hacía, era que él perseguía a los cristianos, por creer en Jesús.

Un día, mientras Saulo iba con otras cuantas personas, rumbo a Damasco para perseguir y matar a los cristianos que se encontraban allí, Dios se le apareció. Dice la Biblia que Saulo vio una luz tan intensa que le lastimó tanto los ojos, lo tiró al suelo y hasta quedó ciego. ¿Te imaginas que tan fuerte era ese resplandor?

La gente que iba con él  no sabía qué era esa luz tan intensa, pero de pronto se oyó una voz que decía: «Saulo, Saulo, ¿Por qué me persigues?» Saulo estaba temblando, tenía miedo, Dios mismo era quien le estaba preguntando: «¿Por qué persigues a los cristianos? No los persigues a ellos, sino a Mí.» Saulo con todo y miedo dijo: «¿Quién eres Señor?» -«Yo soy Jesús a quien tu persigues,» le dijo. Pablo se encontraba tirado en el piso, ciego y con miedo y solo pudo decir: «¿Qué quieres que yo haga Señor?»

Ya Saulo no tenía nada más que decir, no podía seguir persiguiendo cristianos, ahora estaba entregándose al Señor Jesús para ahora hacer lo que Él dijera.  Ese día tuvo un encuentro muy personal con el Señor Jesús, aunque tuvo miedo al quedarse ciego pero, ese fue el mejor día para la vida de Saulo.

Dios le dijo: «Mira, Saulo, quiero que vallas a la calle que se llama derecha, allí se te va a decir lo que tienes que hacer.» Saulo se encontraba ciego, no podía ver nada. Así que alguien de los que iba con él lo llevo hasta el lugar que Dios dijo. Allí estuvo tres días sin comer.  Yo creo que en esos tres días estuvo arrepintiéndose de todos sus pecados y rogándole a Dios que lo perdonara y que le ayudara para que volviera a ver. En esa misma ciudad de Damasco, había un hombre llamado Ananías. Dios le habló y le dijo: «Ananías, ve a la calle que se llama derecha, allí está Saulo orando, quiero que le pongas las manos encima para que recobre la vista.» Ananías tenia tanto miedo, ¡¿y como no iba a tener miedo?! Si tenía que ir a ver al perseguidor de los cristianos.

Ananías era un hombre muy obediente a Dios y de igual forma obedeció y fue a ver a Saulo, le puso las manos encima y le dijo: «Hermano Saulo, el Señor Jesús que se te apareció en el camino, me envió a ti para que recobres la vista y seas lleno del Espíritu Santo.» Y ¿sabes qué pasó? ¡Claro! Recobró la vista al instante. Dice la Biblia que se le cayeron de los ojos unas cosas como escamas.  Saulo ahora no solo estaba contento porque podía ver, estaba contento porque por fin encontró al verdadero Salvador del mundo. Después de que recobró la vista, obedeció a Dios en el bautismo.

La vida de Saulo fue cambiada totalmente, hasta el nombre le fue cambiado por Dios, quien le puso Pablo. Y ya que era una nueva persona, hizo lo que Dios lo llamo a hacer: predicar el Evangelio en varios lugares.

Pablo recorrió muchas ciudades, predicando a Cristo Jesús como único Salvador. Dejó todo para servir al Señor, hasta tuvo que dejar a su familia, dejó su casa, su camita, su almohadita, todo lo cómodo que él tenía, lo dejó para ser un misionero. Le predicó a gente de diferentes lugares como por ejemplo fue a Roma, Corinto, Filipos, Tesalónica, Pérgamo, Tiatira, Filadelfia, Esmirna, Colosas, Éfeso, Galacia, Antioquia, etc. Empezó una iglesia en cada lugar donde él estuvo y ganó almas cada día.

Eso es lo que es un misionero. Un misionero es una persona que va a otro lugar para predicar al Señor Jesús.  Algunos misioneros van a China, África, Rusia, Japón, Perú, Argentina, India, Australia, El Salvador, etc.  Cada uno de ellos tiene que dejar a sus familiares y amigos, su casa, todas sus comodidades, tienen que aprender otro idioma en algunos casos y estar dispuesto a ir a predicar al Señor Jesús.

Pablo tenía que trabajar haciendo tiendas para poder pagar sus comidas y otros gastos.  En algunas ocasiones algunas iglesias le mandaban ofrendas especiales para ayudarlo. Pero no era siempre y por eso tenía que trabajar.

Nosotros como cristianos debemos de ayudar a los misioneros que se encuentran lejos de su país.  En nuestras iglesias levantan una ofrenda especial para los misioneros. Esta ofrenda se le llama promesa de fe. Es una ofrenda aparte de nuestro diezmo y muy aparte de nuestra ofrenda. Tal vez tú digas: «Yo soy sólo un niño, ni tengo dinero y ni trabajo. » Bueno, tal vez no trabajes, pero estoy segura de que tus papás te dan dinero para que te compres algo en tu escuela.  Entonces si tienes algo de dinero.  Dios no te está pidiendo mil pesos, no. Dios pide obediencia y tú puedes empezar a dar $5.00 o $10.00 pesos cada domingo. Puedes ahorrar un peso diario o tal vez dos pesos. Si vives en Estados Unidos tal vez puedas dar uno, dos o hasta cinco dólares cada semana.  De esta manera podemos ayudar a misioneros para que puedan vivir tan lejos de sus países y predicar a Cristo. ¿No te gustaría que muchos niños africanos fueran salvos? O ¿Qué muchos niños japonecitos sean salvos?  Pues entonces vamos a ayudar a los misioneros. Da tu ofrenda misionera y ponte listito.