Clama a Mi

Clama a Mí

Kevin Wynne

El justo cae siete veces pero se vuelve a levantar. Dios está dispuesto cuando hemos caído en pecado, a perdonarnos y levantarnos otra vez, a usarnos otra vez. Pero no solamente eso, Dios cuando nos ve en desánimo y nos ve en tiempo de problemas, vendrá hablando a nosotros, vez tras vez, tras vez, a través de Su Palabra.

Nosotros, como cristianos, tenemos que tener cuidado porque las preocupaciones de este mundo, los problemas que tenemos, el afán de este siglo, quiere a veces ahogar la Palabra de Dios, para que nosotros ya no tengamos fruto, para que perdamos el ánimo y el deseo de servir a Dios.

El fuego de Dios, viene de Dios. Es Dios que obra en nosotros, no solamente hacer Su voluntad, sino como dice San Pablo, Él obra en nosotros el querer hacer Su voluntad. Si usted desea servir a Dios, fue Él quien puso esas ganas en su corazón.

Él es el Padre, el que nos da cada don bueno. Cada regalo, desciende de Él y es de Él.

Nosotros vemos que llegó la palabra de Dios a Jeremías la segunda vez, Dios dice algo muy importante en Jeremías 33:3: «Clama a Mí, y Yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces». Dios dice a Jeremías: «Si tú clamas a Mí, te voy a enseñar la Biblia, te voy a enseñar la Palabra de Dios, te voy a enseñar cosas, Jeremías, que otros no conocen.»

Y a propósito, fue Daniel que fue tan inspirado y animado, al leer la profecía de Jeremías, cuando Jeremías dijo que la cautividad iba a durar 70 años. Y a Jeremías le fueron reveladas cosas increíbles, grandes misterios de la palabra de Dios. Dios le habló a él, porque él clamó a Dios.

Nosotros como cristianos, necesitamos la Biblia, pero la Biblia es un libro espiritual. Yo recuerdo a mi Pastor, en Perú, cuando me bautizó, me dijo: «La Biblia es un libro espiritual, y cada vez que lo abrimos, tenemos que orar al Espíritu Santo para que nos ayude a entenderlo.»

Nosotros sin Dios, y sin la ayuda de Dios, no vamos a recibir de la Biblia, lo que necesitamos. Jesús, respondiendo al ataque de Satanás, le dice: «No sólo de pan vivirá el hombre,  sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.«

Veamos por ejemplo en Salmos 119:17-18, «Haz bien a tu siervo; que viva, y guarde tu palabra. 18 Abre mis ojos, y miraré las maravillas de tu ley.»

Ahora, en el versículo 28, dice el salmista: «Se deshace mi alma de ansiedad; Susténtame según tu palabra.»

La Biblia es lo que nos sostiene en tiempos difíciles, en tiempo de ansiedad, en tiempo de preocupación… la Biblia nos sostiene.

Yo recuerdo cuando iniciamos la Iglesia en México, y recuerdo ir a las casas para traer a la gente a la Iglesia, y a veces la gente diciéndome: «No, Pastor, es que yo no puedo hoy, porque tenemos problemas en la familia. Hay problemas en mi matrimonio, tengo problemas con los hijos, o algún problema económico y por eso no voy a la Iglesia.» Recuerdo pensar como un joven predicador: «¡Pero qué sonso!»

Eso es como si alguien dice «Yo no voy al hospital porque estoy enfermo, pero tan pronto que me sienta mejor, luego voy a ver al médico», es como si alguien dijera: «Yo no voy al restaurant porque tengo mucha hambre, pero tan pronto como ya no tenga hambre, voy a ir al restaurant».

La verdad es que cuando tenemos problemas y ansiedad y cargas, es cuando más que nunca necesitamos venir a la casa de Dios, es cuando más que nunca, necesitamos la palabra de Dios, porque eso es lo que nos sostiene. Veamos Salmos 119:49, «Acuérdate de la palabra dada a tu siervo, En la cual me has hecho esperar. 50 Ella es mi consuelo en mi aflicción, Porque tu dicho me ha vivificado.»

La Biblia es lo que nos da vida y es lo que trae avivamiento en la vida de nosotros. Salmos 119:72 nos dice: «Mejor me es la ley de tu boca Que millares de oro y plata.»

Nosotros decimos Amén a esto, pero la verdad es que hay miles de personas que podrían asistir a la Iglesia, pero no asisten porque les salió un trabajo, hay veces que hasta faltan en domingo, el día del Señor, porque puede ganar un dinero extra. El salmista dice: «para mí la Biblia es más importante que millares de dinero,» él dice: «es más importante que la política o los deportes… es más importante para mí que cualquier cosa, porque la Palabra de Dios es lo que me sostiene.»

En Salmos 119:67 nos dice: «Antes que fuera yo humillado, descarriado andaba; Mas ahora guardo tu palabra.» La Biblia es lo que nos trae de nuevo al rebaño.

El Salmos 119:75 nos dice: «Conozco, oh Jehová, que tus juicios son justos, Y que conforme a tu fidelidad me afligiste.»

Cuando usted camina con Dios y lee la Biblia y llega a tensiones, usted no va a amargarse con su Dios, el cristiano que camina con Dios y llega a aflicciones, no se enoja con Dios, él dice: «Dios, en Tu fidelidad me has afligido, es justo lo que haces.»

Yo estoy cansado de cristianos enojándose con Dios. Es increíble. ¿Las cosas no van como usted esperaba? ¿No le salen como usted quería? ¡Y usted se enoja con Dios!

«¡Ah es que mi marido me dejó! Ya no voy a la Iglesia.» Disculpe, Dios no es su marido, Él no le dejó, Él dijo que nunca le va a dejar.

Estuve haciendo un rally, y unos familiares católicos me dijeron: «Pastor, si Dios es tan bueno y tan justo, ¿por qué Dios permitió que mi madre muriera?» La Biblia dice que «la paga del pecado, es la muerte». Dios hizo el mundo un paraíso, fuimos nosotros que lo echamos a perder. Si quieres enojarte con alguien, ¡enójate con el Diablo! Pero no te enojes con Dios.

El salmista dice en Salmos 119:92, «Si tu ley no hubiese sido mi delicia, Ya en mi aflicción hubiera perecido.» Él dice, «la Biblia me sostenía en tiempo de aflicción». Versículo 98, «Me has hecho más sabio que mis enemigos con tus mandamientos, Porque siempre están conmigo.»

Noten esto: siempre están conmigo. ¿Qué estaba con él? Yo creo que hay dos cosas que siempre están con nosotros: número uno, los mandamientos de Dios siempre van a estar con nosotros y número dos, sus enemigos siempre van a estar también.

Nosotros tenemos que entender que todos los que van a servir a Dios y a vivir una vida piadosa, van a sufrir persecución, va a haber enemigos y si usted no tiene enemigos es porque usted no está ganando almas, no está testificando de su fe, es que usted tiene una cara en la Iglesia y otra cara en el trabajo. Usted viene a la Iglesia a dar el diezmo, y luego en Navidad está cobrando en el trabajo «para la Virgen». Pero si alguien es un hijo de Dios y tiene a su Dios y está testificando por su Dios, va a tener enemigos, pero la Biblia nos da sabiduría para seguir adelante.

Salmos 119:107 dice: «Afligido estoy en gran manera; Vivifícame, oh Jehová, conforme a tu palabra.» La Biblia es el libro que nos sostiene, su amor a la Biblia muestra su amor para Jesucristo, porque Él es la Palabra de Dios hecho carne.

Hace años, estaba tocando puertas y ganando almas, toqué una puerta y un hombre me abrió y puso su mano sobre mi Nuevo Testamento y me dice: «Yo amo a Jesucristo, pero odio este libro que usted trae en la mano.» Yo quité mi Biblia de su mano y le dije: «señor, usted es un mentiroso: Jesús es la Palabra de Dios hecho carne, y si tú no amas a este libro que estoy predicando, usted no ama a Jesús.»

Las mismas personas que se están durmiendo cuando se predica la Biblia, estarían durmiendo si Jesús en persona estuviera hablando. Él es la Palabra de Dios, y su amor a la Biblia muestra su amor a Jesús.

Hace muchos años en Francia, había una señorita que estaba leyendo un libro de poemas, y ella leyendo este libro de poemas dijo: «Ay, qué libro tan aburrido, qué poemas tan malos» y ella tiró el libro de poemas en el bote de basura. Después, ella se arregló en el mismo día y fue a la fiesta de una amiga para una fiesta de cumpleaños, y ella llegó a la fiesta y ahí conoció un joven, alto y fuerte y rico, y ella empezó a hablar con él, media hora y una hora y casi hora y media, y la verdad dijo ella, empezaba a enamorarse de este joven, y ella dijo: «Ay, tenemos tanto tiempo hablando y yo ni siquiera conozco tu nombre.» Y él dijo: «¡Disculpa! Yo soy Fulano de Tal…» y ella dijo: «¡Qué coincidencia! Hoy en la mañana estaba yo leyendo un libro de poemas y el autor tenía el mismo nombre que tú: Fulano de Tal», él preguntó: «¿Cómo se llama el libro?» y cuando ella le dice el nombre. Él contesta: «¡Ese es mi libro! Yo lo escribí. ¿Le gustó mi libro?» Y ella dijo… «¡Ah… es que no he terminado de leerlo todavía!» Ella regresó ese mismo día, sacó de la basura el libro de poemas y empezó a leerlos con lágrimas y diciendo: «¡Ay, qué poemas tan románticos, ay qué precioso!» Porque ella ahora conocía al autor, y ella amaba al autor, y cuando usted ama y conoce a su Salvador, usted va a amar a este libro, va a ser un libro interesante para usted.

Cuando nosotros pedimos: «Señor, ayúdanos a entender la Biblia», Él lo hace. Hay cosas por las que oramos que no sabemos si es la voluntad de Dios, hay cosas que pedimos y no sabemos si Dios lo quiere hacer o no, algunos de ustedes andan orando: «Dios mío, dame un millón de pesos… ¡tú sabes lo que yo haría con un millón de pesos!» Dios dice en el Cielo: «Yo sé exactamente lo que harías con un millón de pesos, te olvidarías de Mí»

Pero, cuando pedimos a Dios: «Señor, ayúdame para entender la Biblia, y esta semana en la Iglesia, ayúdame, abre mis ojos para ver grandes cosas en Tu ley,  ayúdame a comprender y aprender de la Palabra de Dios», Él lo hace.

Algunos de ustedes tienen la actitud de un Pentecostal, usted piensa del culto: «El que persevera hasta el fin será salvo.» Dios no quiere que vengamos a la Iglesia a aguantar los cultos, Dios quiere que vengamos a disfrutar la Palabra de Dios, regocijarnos en ella, y la verdad es, vea usted en los libros de la Biblia, que había gozo cuando se predicaba en la Biblia, y había gozo y alegría cuando se predicaba la palabra de Dios.

Juan 8:47 dice: «El que es de Dios, las palabras de Dios oye; por esto no las oís vosotros, porque no sois de Dios.» La verdad es que si alguien es de Dios, no necesitas tener baterías, guitarras eléctricas, usted no tiene que tener un culto de alabanza, usted cuando tiene la Palabra de Dios, los que son de Dios, van a oír la Palabra de Dios.

Muchas veces dicen: «No entiendo cómo sigue creciendo su Iglesia» ¿Que porque tengo un programa de radio? La verdad es que cuando usted enseña la Biblia, y enseña la Palabra de Dios, hay gente que va a ser salva y los que son de Dios, oyen la Palabra de Dios. No es lo que hace un hombre, no es la personalidad de usted, si usted ora, Pastor, y pide: «Señor, enséñame grandes cosas para que yo pueda enseñarlo a mi gente». Dios va a enseñarle la Biblia y entonces usted le va a enseñar a su gente. Las ovejas van donde hay alimento.

Algunos Pastores se quejan: «Llegó otro Pastor y me quitó mis ovejas.» En primer lugar no son sus ovejas, son de Jesús; en segundo lugar, las ovejas van donde hay comida… y en lugar de estar chillando y regañando al otro Pastor, ¿por qué no te pones a estudiar, Pastor? A ganar almas, y a dedicarte a predicar la Palabra de Dios, porque los que son de Dios, la Palabra de Dios oyen.

De la vida cristiana dice Jesús, en Juan 5:24, «De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida.» La vida cristiana, empieza con la Biblia, oyendo la Palabra de Dios. Tiene fe, y viene para oír la Palabra de Dios.

La vida cristiana necesita continuar dándose y creciendo en la gracia y conocimiento de nuestro Señor Jesucristo a través de la Palabra de Dios. La Biblia, es sumamente importante.

Muchas veces usted va a tener tiempo de comer, de platicar, pero no va a tener tiempo para la Biblia. Va a ir a una conferencia sobre la Biblia, pero no va a leer la Biblia. Y esa es la razón por la que su matrimonio anda como anda, esta es la razón, Pastor, por eso su ministerio está como está. Lo que usted hace con la Biblia determina lo que Dios hará con usted.

Yo no estoy en contra de que usted tenga tiempo de compañerismo, pero debo decirle que usted debe tener tiempo para Su libro, el Libro de Libros, la Biblia.

Estoy cansado de ver cómo los cristianos tratamos la Biblia, faltamos el respeto a la Palabra de Dios, lo tiramos al suelo, lo maltratamos. La verdad es que nosotros debemos apreciar la Biblia, es el libro que Dios nos ha dado.

Yo recuerdo cuando era joven leer libros e historias sobre los mártires, yo recuerdo leer un libro donde habían escondido las Biblias de los católicos, y durante la Inquisición, la Iglesia Católica asesinó a más de 80 millones de personas. Yo no soy Católico, yo soy Bautista. Los Bautistas no somos protestantes, fue Juan el Bautista que bautizó a Jesús, no Juan el Presbiteriano. Bautista no es una religión, es una creencia, es una fe, una doctrina… no es una denominación.

Pero en este pueblo, en la Iglesia sólo había una Biblia, y le habían dado esta Biblia a un hombre para guardarla. Llegaron los soldados romanos y se dieron cuenta de que este hombre había escondido la Biblia, tomaron a su hija, la amarraron, pusieron leña a sus pies y le dijeron: «¡Díganos dónde está la Biblia o quemamos a su hija!», y una niña pequeña de unos ocho o nueve años de edad, con lágrimas en los ojos le dijo: «Papá, no les digas nada, yo quiero morir, yo prefiero que me quemen a mí, a que quemen a nuestra Biblia.»

Algunos dicen: «No, Pastor, es que Dios ha cambiado, Dios ya no trabaja como en otros tiempos», Dios no cambia. Jesús es el mismo ayer, hoy y por los siglos. ¡Jehová no cambia! Nosotros hemos cambiado.

Yo recuerdo hace tiempo en México, cuando yo empezaba mi Iglesia, recuerdo tiempos predicando dos horas, dos horas y media y la gente diciendo «Más, queremos más». Ahora la idea de algunos de ustedes de un buen culto, es un culto que termina temprano. Hemos cambiado nosotros, por eso ya no hay avivamiento.

Segundo, que quiero que vean, Dios no sólo está diciendo a Jeremías: «Clama a Mí, te voy a enseñar la Biblia», sino que está diciendo: «Jeremías, clama a mí y yo te responderé,» acerca de la oración. La verdad es que Dios nos quiere guiar en la oración, Dios nos quiere instruir, enseñar, ayudarnos a orar. Nosotros tenemos un gran Dios y para él nada es imposible y él nos dice: «Si me piden, les voy a ayudar a orar, les voy a ayudar a pedirme cosas grandes y yo voy a contestar su oración una vez que lo hagan.»

Romanos 8:15 dice: «Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre!»

La palabra Abba, era una forma de decir Papá, era una forma de decir el nombre de Dios, familiar.

Hay gente religiosa aquí en México, algunos de ustedes son iguales, que enseñan con formalismo y todo eso, y hasta ellos cambian a Dios. Hasta cambian cómo hablar con él… cantan lúgubremente «¡Oh Gran Dios del Cielo!» y entonces la gente responde lúgubre: «Amén». Dios no es así, usted está fingiendo cuando habla así, usted nunca va a comprar las tortillas y llega y dice: «¡Oh gran señor de las tortillas! ¡Véndame un kilo de tortillas!» y luego él dice: «Amén». ¡Nadie habla así!

Pablo dice que cuando usted es un hijo de Dios, adoptado en la familia de Dios, va a hablar con confianza, no con vanas repeticiones, vas a hablar a tu Dios como tu Padre. «El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu,  de que somos hijos de Dios

Póngame atención, si esta noche usted no sabe a dónde irá cuando muera, lo más seguro es que usted va al infierno, porque cuando usted es salvo, el Espíritu Santo entra en el corazón, y una de las cosas que Él hace es confirmar que usted es hijo de Dios.

Romanos 8:24 dice: «Porque en esperanza fuimos salvos; pero la esperanza que se ve, no es esperanza;…» Pablo dice en Hebreos, «fe es la certeza de lo que se espera», si alguien tiene verdadera fe tiene la certeza de que es salvo, continúa el versículo 24 de Romanos: «…porque lo que alguno ve, ¿a qué esperarlo? 25 Pero si esperamos lo que no vemos, con paciencia lo aguardamos. 26 Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles. 27 Mas el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos. 28 Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.»

Dice Pablo, «cuando eres hijo de Dios, Dios te va a guiar». Dice el versículo 14: «Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios.»

Si usted es padre, sabe que al ser padre, amamos a nuestros hijos, queremos guiarlos, queremos ayudarlos, no queremos que ellos cometan los mismos errores que nosotros cometimos, no queremos que caigan en las trampas del Diablo, como nosotros a veces caímos, queremos instruir y guiarlos. Y somos hechos a la imagen de Dios, si este deseo tenemos nosotros, mil veces más lo tiene Dios. Él dice: «Yo no te dejo huérfano, yo voy a venir en la persona del Espíritu Santo, y cuando tú me pidas, si tu quieres, yo te voy a guiar al orar, al pedir lo que te conviene y lo que no te conviene, te voy a enseñar lo que es mi voluntad, lo que no es mi voluntad. Te voy a instruir, pero tienes que pedirme.»

Dios no da consejo cuando no lo queremos, la verdad, es que he visto a cristianos tomar decisiones sin ayuda de Dios. Yo recuerdo cuando estaba en el Colegio Bíblico, estaba en el dormitorio, y un compañero estaba tratando a una señorita, y este joven un día llegó al dormitorio y puso una lata de Coca Cola en el ropero, y se puso junto a su cama a orar, y clamaba en voz alta: «Oh, gran Dios, si tú quieres que me case con Fulana, quiero que se caiga la lata de Coca Cola del vestidor». Y como era una señorita muy guapa, la puso en la mera orilla del ropero, y entró un compañero de su trabajo y estaba cansado y cerró de golpe la puerta, y se cayó la lata de Coca y él brincó: «¡Gloria a Dios! ¡Voy a casarme con ella!» Dios no actúa de esa manera. Dios quiere guiarnos, quiere instruirnos, pero nosotros tenemos que clamar a Él.

En Isaías 8:19 dice: «Y si os dijeren: Preguntad a los encantadores y a los adivinos, que susurran hablando, responded: ¿No consultará el pueblo a su Dios? ¿Consultará a los muertos por los vivos?» Dios es omnisciente, Él sabe todo, pero nosotros somos tan tontos que a veces nosotros dejamos a Dios confundido. Dios dice: «Yo no los comprendo… ustedes van con los encantadores, con los adivinos, pero no vienen conmigo.»

Y el adivino tiene su bola de cristal, y empieza a hablar: «¡Oh, abuela! ¡Ven con nosotros, abuela! Queremos hablar contigo…» Si la abuela aparece, yo voy a dormir espantado esa noche. Tengo un don que no esperaba, la verdad. Y Dios en el Cielo está diciendo: «Está consultando a los muertos, por los vivos… qué raro, esta misma gente cuando la abuela estaba viva, nadie le hablaba.»

Cuando están vivos su padre y madre no platican con ellos, pero tan pronto mueren, ahí estás tú con el adivino: «¡Ay, papá! ¡Háblame! ¡Háblame!»

Y en el Cielo Dios dice: «Yo soy Dios, Yo soy el Creador del universo, Yo te quiero guiar, Yo te quiero enseñar, te quiero instruir. ¡Pregúntame a Mí!» Él dice: «¿No consultará el pueblo a su Dios? ¡Habla Conmigo! Yo te voy a guiar, te voy a enseñar.»

En 1 Juan 5:13 dice: «Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna…» Dios dice: «He dado la Biblia para que tú sepas que tienes vida eterna.»

Continúa el versículo 13. Dios dice: «He escrito la Biblia, para que sepáis que tenéis vida eterna, y para que creáis en el nombre del Hijo de Dios. Y esta es la confianza que tenemos en Él, que si pedimos alguna cosa de acuerdo a Su voluntad, Él nos oye.'» Dice Juan: «La seguridad de salvación es lo que nos da fe para orar, y si sabemos que Él nos oye en cualquier cosa que pidamos, sabemos que tenemos las cosas por las que oramos», dice entonces Juan, «si algo es conforme a Su voluntad, sabemos que Dios lo va a dar».

La Biblia y el Espíritu Santo nos guían y nos enseñan para que tengamos la fe para que cuando oremos y pidamos algo de Dios, Él escuche y Él conteste. Dios quiere contestar la oración.

Jeremías 17:5 dice: «…Maldito el varón que confía en el hombre, y pone carne por su brazo, y su corazón se aparta de Jehová.» Cuántos de ustedes al tener un problema busca ayuda donde no debe. Si usted no puede ahorrar, ¿cómo va a pagar a un prestamista cobrando 15% al mes? Y usted confía en la ayuda de la gente. Dice Jeremías 17:7, «Bendito el varón que confía en Jehová, y cuya confianza es Jehová.» Quien te puede ayudar con tu pena, es Dios, es el Gran Dios quien te puede sostener.

En Efesios 3:20 dice: «Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros», eso es el Espíritu Santo, dice Pablo: «puede hacer cosas más grandes de lo que tú puedes imaginar», y dice Jehová: «Clama a Mí, y Yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces«.

Yo creo que Dios quiere hacer algo grande en México, en su familia, en su ministerio… tenemos que caminar con Él, tenemos que clamar. El problema no está con Dios, el problema está con nosotros: por su falta de fe, esta es la razón por la que no que caminamos con Dios.

Yo recuerdo cuando era un joven en el Colegio Bíblico, llegó a predicar Curtis Hudson un día, en capilla. Yo recuerdo al hermano Hudson contándonos a nosotros, jóvenes predicadores, (casi llorando cuando lo contaba,) que había ido a una conferencia a otra ciudad, y después del culto había llegado un hombre, y ese hombre estaba vestido normal, en pantalón de mezclilla y llegó ahí y dijo: «Me gustó su mensaje de esta noche, ¿Tiene alguna necesidad para su Iglesia? ¿Qué necesita usted?» Y el hermano Hudson vio a este hombre, y le dijo: «Pues, se descompuso un camión, y queremos repararlo y creo que nos va a costar 500 dólares repararlo.» Y este hombre sacó una chequera y escribió un cheque para su camión y se fue. Llegó el Pastor de esta Iglesia con Hudson y le dice: «Este hermano nos dio un cheque,» y se lo entregó y le preguntó el Pastor: «¿Usted sabe quién es ese?» -«No, yo no sé quién es.» Y el pastor le dijo: «Ese hombre es multimillonario, el otro día le dio un cheque por 5 mil dólares a otro Pastor, yo conozco a otro Pastor que pidió 50 mil dólares. Cuando él viene y le pide la cantidad se la da, no le importa la cantidad que sea. Pero, sólo lo hace una vez.» Y entonces nos contaba, casi llorando: «¡Le hubiera pedido un edificio nuevo!»

Yo creo que nosotros no nos damos cuenta de las cosas que Dios nos puede dar y podría hacer. En su hogar, en su matrimonio, en su familia, en su Iglesia… pero no le pedimos. Él nos quiere guiar e instruir, quiere darnos sabiduría.

Hace años un joven de los Estados Unidos, estaba teniendo problemas en la escuela, especialmente con las matemáticas. Y un día llegó a la casa con sus calificaciones y su madre vio el reporte y dijo: «¡Sacaste un 10! ¿Cómo lo hiciste?» Y el niño dijo: «Bueno, es que mis amigos me dijeron en la calle tal, en el número ciento y algo, vive un hombre que sabe muchas matemáticas y a lo mejor te puede ayudar, y él me ayudó.» Y la madre fue a la casa en esa calle y número y tocó la puerta para dar las gracias a este hombre que le ayudó a su hijo y abrió la puerta Albert Einstein, y la señora asombrada dice: «Ay, señor Einstein, no sabía que usted vivía aquí… mi hijo le está estorbando, le está molestando…» Y él le dijo: «No señora, yo amo a los niños, yo quiero que venga todos los días, le ayudo con mucho gusto.»

Y la verdad, es que nosotros tenemos al Creador del Universo, que nos quiere ayudar con nuestros problemas, quiere instruirnos, pero a veces nuestro orgullo dice: «Ay, yo mismo me arreglo mis problemas… yo conozco mi hogar, yo conozco mi esposa, yo conozco a este hombre.»

Una vez le dije a una hermana: «Se necesitas someter a su marido.» Y ella me dijo: «Ay, Pastor, pero yo conozco a mi marido, yo sé lo que él necesita.» Y su matrimonio terminó en divorcio.

Nosotros, a veces por orgullo, no pedimos la ayuda de Dios.

Hace algunos años, a un joven en los Estados Unidos, se le había descompuesto su auto en la carretera. Estaba tratando de arreglar la máquina, cuando de repente, llegó un Cadillac del año, se estaciona en la carretera, y un viejito se bajó del Cadillac con su caja de herramientas. Checó el motor, y le dijo al joven: «Veo que está teniendo problemas, ¿le puedo ayudar?» Y él dijo: «Ay, viejito, los coches han cambiado, los coches modernos han cambiado mucho, mire, yo conozco mi coche, este es un Ford y yo lo arreglo solito.» El viejito dijo: «Está bien.» Recogió su herramienta, regresó a su coche y le dijo: «Oiga, joven, yo también soy Ford, el hombre que inventó el coche.» Y nosotros a veces, Dios nos quiere ayudar con el ministerio, en las decisiones, con la familia… quiere ayudarnos, pero por el orgullo no clamamos a Él.

Lo último que voy a decir es: Hay que clamar a Dios. En Romanos 10:13 dice la Biblia: «porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.» La Biblia dice: Todo aquél. No importa a cuál Iglesia vayas, qué religión tienes, si usted tiene fe es salvo, pero tienes que creer… de nada sirve estar repitiendo una oración.

Alguien me dijo: «Ay, Pastor, ore por mi marido. Él vino a la Iglesia y es un borracho y un adúltero… pero ya hizo la oración.» La oración no te va a salvar, es el arrepentimiento y fe en Cristo lo que te hacen salvo.

Lo dice la Biblia: «todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo». Este día pide a Dios que te salve. Hay veces que le pedimos cosas a Dios que no sabemos si son su voluntad o no, Cristo mismo en el jardín oraba: «Señor, si es posible que pase de mí esta copa sin tomarla, pero Señor, no sea mi voluntad sino la Tuya.»

Usted ora por alguien que está enfermo, que está sufriendo… a veces no sabemos si es la voluntad de Dios o no, pero si pides que te salve, Él siempre quiere salvarte.

Dos ladrones en la cruz, uno de ellos dijo: «Si de verdad eres el Hijo de Dios, ¡sálvate a ti mismo y a nosotros!» Él estaba pensando en su vida física, estaba pensando en su bienestar físico. Y el que quiere salvar su vida, pierde su vida. Quería un milagro para creer, como muchos hoy en día; pero Dios no trabaja así. El otro ladrón dijo: «Señor, acuérdate de mí cuando llegues a Tu reino». Cristo le dijo: «hoy estarás conmigo en el Paraíso.»

Si usted no está seguro de que va al Cielo, haga una decisión y pida a Jesucristo: «Señor, sálvame». Te prometo que por medio de la Palabra de Dios, Él te salva.

El Ejemplo de Josias

El Ejemplo de Josías

Pastor Kevin Wynne

Yo sinceramente siento que los jóvenes son el futuro de México… Pobre de México. Vamos abrir las biblias a 2 Corintios por favor. Disculpa 2 Crónicas, que está a un lado de Corintios.

2 Crónicas 34:1-3: «De ocho años era Josías cuando comenzó a reinar, y treinta y un años reinó en Jerusalén. 2 Este hizo lo recto ante los ojos de Jehová, y anduvo en los caminos de David su padre, sin apartarse a la derecha ni a la izquierda. 3 A los ocho años de su reinado, siendo aún muchacho, comenzó a buscar al Dios de David su padre; y a los doce años comenzó a limpiar a Judá y a Jerusalén de los lugares altos, imágenes de Asera, esculturas, e imágenes fundidas

Nosotros vemos en este texto, que se había apagado el fuego en el corazón de los profetas de Dios. No estaban predicando como debían estar predicando. La nación de Israel ahora había entrado en idolatría. Estaban en inmoralidad. Había homosexuales por todas partes. Había imágenes, brujería. Hasta estaban sacrificando a sus niños a los dioses falsos.

En ese tiempo, y durante este tiempo, un joven llegó al reino. Este joven tenía ocho años. El abuelo de este joven era el hombre más perverso de todo Israel. Manasés. El hombre más perverso de toda la historia del pueblo de Israel. Su abuelo era un hombre perverso. Era un hombre malo. Pero nació este niño y llegó al reino y Josías dijo, a mí no me importa lo que me inculcaron mis padres, yo busco a Dios. Y él comenzó a reinar, y reinó 30 años en Israel. Hizo lo recto ante los ojos de Jehová. Anduvo en los caminos de David su padre. El dijo: «mi tátara, tátara, tátara abuelo si amaba a Dios, y yo voy a buscar a Dios también.»

A los 16 años de edad, siendo aún muchacho, (algunos de ustedes se sienten más sabios que tu papá,) comenzó a buscar al Dios de su padre. A los 20 años comenzó a limpiar a Judá. A los 16 años él comenzó a buscar a Dios. A los 20 años de edad llegó el avivamiento más grande que Israel había visto. No había rey como él antes ni después. Y él trajo un avivamiento a la nación de Israel. Hay tres cosas que yo quiero que vean del texto y luego termino.

1. Josías empezó a buscar a Dios.

Necesitamos un joven o a una señorita como Esther, que empieza a buscar a Dios. Cuando yo era joven… hace 1000 años había dinosaurios sobre la tierra todavía, la gente vivía en cuevas, y yo era un joven. Yo en mi juventud andaba de pandillero y hacía un montón de otras cosas. No voy a decir lo que yo hacía porque: 1, porque no quiero glorificar el pecado y 2, la policía todavía me está buscando. Pero yo a los 15 años de edad entré a mi recámara y puse un rifle en frente de mi cabeza y puse el dedo en el gatillo. Yo estaba a punto de suicidarme, cuando entró en mi corazón el pensamiento de: después de jalar el gatillo a dónde vas a ir. Y aunque yo era católico, yo había escuchado del infierno. Yo baje el rifle, y tomé una Biblia, que estaba allí en el librero que pertenecía a mi madre, y empecé a leer la Biblia, y a los 15 años de edad yo empecé a buscar a Dios. Y jóvenes, si nosotros empezamos a buscar a Dios, lo vamos a encontrar. Él no está lejos. Él está esperando que tu lo busques.

Josías empezó a odiar el pecado. La Biblia nos dice dos cosas: Primero la Biblia nos dice que nos debemos de someter a Dios. Y segundo, la Biblia nos dice que debemos de resistir al diablo, y huirá de vosotros. Muchos de ustedes quieren resistir al diablo sin someterse a Dios. No puedes hacer eso. Pero si nos sometemos a Dios, podemos resistir al diablo. Y tener la victoria.

Ahora, yo no soy un buen predicador, yo no soy un buen orador ni escritor. Algunos de ustedes ya se dieron cuenta de eso. Ni siquiera puedo pronunciar bien el español. Yo no soy muy inteligente, yo no soy bueno para organizar, yo no tengo talentos, o habilidades, como otros predicadores tienen. Pero, hermanos, en mi juventud, yo empecé a buscar a Dios. Hora, tras hora, tras hora, leyendo la Biblia. Orando y buscando a Dios. México necesita unos jóvenes que están dispuestos a buscar a Dios.

Joven, si tú empiezas a buscar a Dios, y empiezas a ver la Biblia, tú te vas a dar cuenta cuanto Dios te ama. La Biblia nos dice que nosotros le amamos a Él porque Él nos amó primero. Cuando tú te das cuenta cuanto Dios te ama, entonces tú vas a poder a empezar a disfrutar la Biblia. Te va a encantar leer la palabra de Dios. Y cuando la Biblia es tu delicia, Dios te va a bendecir, Dios te va a prosperar.

Cuando la Biblia es tu delicia, ya no vas a venir al culto, porque tu mamá te trajo. Tú empiezas a disfrutar la Biblia, Dios te va a empezar a bendecir, Dios te va a prosperar. Tú te vas a dar cuenta cuanto Dios te ama.

En Francia hace años, había una señorita, que estaba leyendo un libro de poemas. Cuando ella estaba leyendo estos poemas, ella decía: «que aburrido son estos poemas, que tristes son estos poemas.» Y esta señorita tiró el libro de poemas en un bote de basura, ahí en su recámara. Después ella, fue a una fiesta de cumpleaños de una amiga. En la mansión, en la fiesta de su amiga, encontró a un joven, alto, guapo, -como yo-, y rico. Y ella empezó a hablar con este joven. Ellos estaban hablando ahí, 20 minutos, 30 minutos, y después una hora. Y después de una hora, esta señorita dice al joven: «Tenemos una hora hablando y disculpa, yo ni siquiera conozco su nombre.» Y él dijo: «Oh, perdóname señorita. Yo soy fulano de tal.» Y ella dijo: «Qué interesante. Hoy en la mañana yo estaba leyendo un libro de poemas, y el nombre del autor es el mismo como del que usted tiene.» Y este joven dijo: «¿Cómo se llama el libro?» Y ella le dijo el nombre del libro. Y él dijo: «¡Ese es mi libro. Yo lo escribí! ¿Qué le pareció mi libro?» Y ella le miró y dijo: «ah, este… ah… aún no termino de leerlo.» Ella fue después a su casa. Recogió el libro de poemas de la basura. Empezó leer el mismo libro. Pero ahora en vez de decir que aburrido, ella empezó a decir: «hay que precioso. Hay que bonito. Hay que poemas tan bonitos.» Por ahora ella había conocido al autor, y amaba al autor de libro. Y cuando ustedes aman a Dios, la Biblia y las cosas de Dios van a ser interesantes para ustedes. No van a ser aburridas. Josías empezó a buscar a Dios.

2. Empezó a odiar el pecado.

Eso es automático. Cuando usted ama a Dios, usted va a comenzar a odiar al pecado.

Josías, cuando conoció a Dios, empezó a tirar las imágenes. A destruir las imágenes de Asera. Había casa de fornicación y de homosexuales y Josías las derribó. Hoy en día, México está lleno de casas de prostitución, hoteles de paso. Imágenes por todas partes. Idolatría por todas partes. Casas de fornicación y prostitutas y homosexuales por todas partes. Y esta tierra está llena de idolatría y de pecado. Y Josías cuando vio eso, él empezó a destruir la idolatría y la inmoralidad, y el pecado que él vio.

Jeremías 1:5 dice: «Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que nacieses te santifiqué, te di por profeta a las naciones.»

No es un accidente, Dios te formó en el vientre de tu madre, con un propósito. No importa lo que te dijo tu mamá. Hay un propósito que Dios tiene para tu vida.

Hay jóvenes que dicen, «yo no puedo servir a Dios.» «Es que todavía soy un niño.» «Yo no puedo hacer nada para Dios, porque soy niño.»

La mayoría de las guerras en el mundo, son jóvenes quienes las están peleando. Son jóvenes los que han salido a conquistar reinos, y naciones. La Biblia nos dice, busca a Dios en tu juventud. Antes que lleguen los días malos. Continúa la palabra de Dios diciendo:

Jeremías 1:7-9: «Y me dijo Jehová: No digas: Soy un niño; porque a todo lo que te envíe irás tú, y dirás todo lo que te mande. 8 No temas delante de ellos, porque contigo estoy para librarte, dice Jehová. 9 Y extendió Jehová su mano y tocó mi boca, y me dijo Jehová: He aquí he puesto mis palabras en tu boca.»

Yo no puedo hablar bien el español, pero yo puedo predicar la palabra de Dios. Y Dios bendice Su Palabra.

Jeremías 1:10: «Mira que te he puesto en este día sobre naciones y sobre reinos, para arrancar y para destruir, para arruinar y para derribar, para edificar y para plantar

Ahora, note lo que dice, antes de que tú puedas edificar primero tienes que derribar. El terreno en que ahora estamos, tuvimos que mandara traer 500 camiones para qué sacaran basura y cascajo antes de poder edificar la iglesia. Y joven, antes de que puedas levantar algo para Dios, primero tienes que derribar y quitar algunas cosas. Tienes que quitar la música satánica. La pornografía. Esta doble vida que tú estás viviendo: vienes al culto, pero después vas a un hotel de paso, con tu novia. Vienes a leer la Biblia aquí en la iglesia, pero luego estás mirando pornografía en la tarde. Nosotros debemos edificar algo para Dios, tenemos que quitar las imágenes que hay. Hoy en día, en todas partes, aquí en México, gente ahora hasta esta adorando a Satanás, antes era la virgen de Guadalupe, pero ahora es la santa muerte.

Nos estamos acercando al fin de este mundo. Y la verdad Guadalupe ya se quitó la máscara, y los idólatras ahora se están quitando la máscara, y podemos ver a quien en verdad ellos están sirviendo. Antes de que podamos ver avivamiento, antes de que podamos ver la mano de Dios, necesitamos jóvenes que busquen a Dios, y después de buscar a Dios, que empiecen a odiar el pecado. Josías dijo, yo no voy a seguir la idolatría y el pecado de mi abuelo. Él dijo, yo voy a buscar al Dios del cielo.

Yo recuerdo leer la historia de Francia. Luis XVII era un niño, de unos siete años de edad, cuando hubo una revolución. Su madre era María Antonieta. Cuando ella oía decir a la gente que no tenían pan, ella les decía, «pues que coman pastel.» Y ella pensaba que lo que decía era chistoso, pero la gente no pensaba que era chistoso. Y a ella le cortaron la cabeza. También cortaron la cabeza de su padre. Y luego tomaron a Luis XVII, cuando era niño, y lo llevaron a una cantina. Y los revolucionarios tomaron botellas de vino, y pusieron al niño sobre una mesa, y le dieron unas cosas escritas perversas para que leyera. Y le dieron vino para emborracharlo, y le dieron comida podrida para que se la comiera. Y este niño, se levantó sobre la mesa, y él tiro el vino ahí, y él tiro las palabras que le habían dado, y tiró la comida al suelo, y dijo: «yo no voy a tomar lo que tú me das de tomar. Yo no voy a leer lo que tú quieres que yo lea. Yo no voy a decir las palabras que tú quieres que yo diga. Yo soy el hijo de un rey. Yo voy a vivir y voy a morir como hijo de un rey.»

La gente se quedó asombrada. Y este joven creció, y terminó siendo el rey de Francia. Jóvenes, ustedes son los hijos del Rey de Reyes. Tú eres un hijo del Rey de Reyes, y Señor de Señores. Es tiempo de que tú digas: «yo no voy hablar lo que el mundo habla. Yo no voy a tomar lo que el mundo toma. Yo no voy a vivir de la manera que los demás viven. Yo soy hijo del Rey, y voy a vivir como hijo del Rey.»

3. Josías levantó la casa de Dios.

2 Crónicas 34:8 dice: «A los dieciocho años de su reinado, después de haber limpiado la tierra y la casa, envió a Safán hijo de Azalía, a Maasías gobernador de la ciudad, y a Joa hijo de Joacaz, canciller, para que reparasen la casa de Jehová su Dios

Yo creo con todo mi corazón, que aquí hay jóvenes, que podrían levantar una iglesia, mucho más grande que está iglesia. Yo creo que tú podrías traer avivamiento a una ciudad. A un pueblo. A un país. Si tú ahora empiezas a buscar a Dios, si tú ahora empiezas a odiar el pecado, y entregas tu vida en las manos de Dios, joven, podrías traer avivamiento a México. Podrías traer avivamiento a Panamá, a Centroamérica, a América del Sur.

Yo estoy viajando para predicar a diferentes países, y es increíble ver cuánta gente tiene hambre y deseo de conocer a Dios. Muchos de mis amigos ahora, están perdiendo su salud. Han entregado sus vidas a servir a Dios para predicar, y han trabajado día y noche. Y ahora ellos que no tienen la fuerza, ya no tienen la habilidad de hacerlo. Necesitamos unos jóvenes que digan: «aquí estoy yo. Y yo voy a buscar a Dios. Y mi vida va a servir para un propósito eterno. Y cuando Cristo venga, me va a encontrar odiando el pecado. Y me va encontrar sirviendo a Dios.»

Hay jóvenes leyendo esto que podrían levantar una iglesia de 10,000 personas. De 15,000 personas. Podrías hacer algo grande para Dios. Si tú buscas a Jehová. Odias el pecado. Y luego buscas levantar la casa de Dios. Dios te va a bendecir por eso. La Biblia dice: «clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces.» Tú tienes que clamar a Dios. Pide de Su ayuda, y Él te ayudará a levantar una iglesia tremenda para Él.

Crea En Su Palabra

Crea En Su Palabra

La Palabra de Dios dice en 2 Reyes 7:1-10: «Dijo entonces Eliseo: Oíd palabra de Jehová: Así dijo Jehová: Mañana a estas horas valdrá el seah  de flor de harina un siclo, y dos seahs de cebada un siclo, a la puerta de Samaria. 2 Y un príncipe sobre cuyo brazo el rey se apoyaba, respondió al varón de Dios, y dijo: Si Jehová hiciese ahora ventanas en el cielo, ¿sería esto así? Y él dijo: He aquí tú lo verás con tus ojos, mas no comerás de ello. 3 Había a la entrada de la puerta cuatro hombres leprosos, los cuales dijeron el uno al otro: ¿Para qué nos estamos aquí hasta que muramos? 4 Si tratáremos de entrar en la ciudad, por el hambre que hay en la ciudad moriremos en ella; y si nos quedamos aquí, también moriremos. Vamos, pues, ahora, y pasemos al campamento de los sirios; si ellos nos dieren la vida, viviremos; y si nos dieren la muerte, moriremos.5 Se levantaron, pues, al anochecer, para ir al campamento de los sirios; y llegando a la entrada del campamento de los sirios, no había allí nadie. 6 Porque Jehová había hecho que en el campamento de los sirios se oyese estruendo de carros, ruido de caballos, y estrépito de gran ejército; y se dijeron unos a otros: He aquí, el rey de Israel ha tomado a sueldo contra nosotros a los reyes de los heteos y a los reyes de los egipcios, para que vengan contra nosotros.7 Y así se levantaron y huyeron al anochecer, abandonando sus tiendas, sus caballos, sus asnos, y el campamento como estaba; y habían huido para salvar sus vidas.8 Cuando los leprosos llegaron a la entrada del campamento, entraron en una tienda y comieron y bebieron, y tomaron de allí plata y oro y vestidos, y fueron y lo escondieron; y vueltos, entraron en otra tienda, y de allí también tomaron, y fueron y lo escondieron.9 Luego se dijeron el uno al otro: No estamos haciendo bien. Hoy es día de buena nueva, y nosotros callamos; y si esperamos hasta el amanecer, nos alcanzará nuestra maldad. Vamos pues, ahora, entremos y demos la nueva en casa del rey.10 Vinieron, pues, y gritaron a los guardas de la puerta de la ciudad, y les declararon, diciendo: Nosotros fuimos al campamento de los sirios, y he aquí que no había allí nadie, ni voz de hombre, sino caballos atados, asnos también atados, y el campamento intacto.»

Esta historia es muy famosa en la Biblia. A lo mejor algunos de ustedes ya han leído algún mensaje tomado de este texto. En 1 Corintios 10 la Biblia enseña que las historias del Antiguo Testamento están escritas como ejemplo para nosotros. Están para animarnos, y para no caer en los mismos errores que ellos cayeron. Y luego poder recibir las bendiciones que algunos de ellos alcanzaron por su fe en Dios. Esas historias son muy importantes.

Aquí vemos a Israel en un tiempo donde la gente moría de hambre, hasta el punto en el que algunos pensaban en comer a sus propios hijos. No había comida en la ciudad y el rey estaba enojado con el varón de Dios. Mucha gente se enoja con Dios cuando les va mal por causa de su pecado. En lugar de enojarse con el diablo, de enojarse con el pecado, se enojan con Dios. Y por eso atacan al pastor, al predicador, para desquitar su amargura con el Señor. El rey estaba enojado con el siervo de Dios.

Como pastor me he encontrado muchas veces con gente que me pregunta: «¿Si Dios es tan bueno, por qué hay tanta maldad en el mundo? ¿Por qué tanta violencia, tantos secuestros, tanta enfermedad, si Dios es tan bueno?» La respuesta es muy fácil: Dios hizo del mundo un paraíso. Fuimos nosotros quienes lo echamos a perder. Y luego queremos echar la culpa a Dios. Dios no tiene la culpa, nunca ha hecho nada malo para nosotros.

Como observamos en 2 Reyes 7:1: «Dijo entonces Eliseo: Oíd palabra de Jehová: Así dijo Jehová: Mañana a estas horas valdrá el seah de flor de harina un siclo, y dos seahs de cebada un siclo, a la puerta de Samaria.» Imaginen ustedes la situación. La gente muriendo de hambre y el varón de Dios dice: «Mañana la comida va a ser muy barata.» Continúa 2 Reyes 7:2: «Y un príncipe sobre cuyo brazo el rey se apoyaba, respondió al varón de Dios, y dijo: Si Jehová hiciese ahora ventanas en el cielo, ¿sería esto así? Y él dijo: He aquí tú lo verás con tus ojos, mas no comerás de ello.» No hay nada más triste cuando uno tiene hambre que ver a otros comer.

Hace años yo estaba ayunando para que mis padres fueran salvos y yo pasé tres días y tres noches ayunando y no había comido nada. Yo estaba trabajando en un restaurante como cocinero. Estaba haciendo muchísimo calor en la cocina y yo no había comido nada ni tomado nada. Y llegó el jefe y dijo: «¿Saben qué? está un poco flojo el trabajo está noche. Coman lo que ustedes quieran comer está noche.» Yo estaba ahí y dije: «No. Es que no tengo hambre.» Llegaban los meseros ahí y me decían: «¿Quieres una coca? ¿Quieres un refresco? Está haciendo mucho calor.» Yo les dije: «No. Estoy bien. Gracias.»

Imaginen a esté hombre muriendo de hambre. Le dice el varón de Dios: «Mañana tú lo vas a ver con tus ojos, pero no vas a participar de la bendición de Dios por tu incredulidad.»  Quiero destacar algo muy importante de este texto. Dios odia la incredulidad. La fe es la única cosa que le agrada a Dios. Sin fe es imposible agradarle.

Para Dios resulta muy ofensivo cuando nosotros no creemos lo que Él dice. Dios es la Verdad. Él nunca ha mentido. Por eso le resulta ofensivo que nosotros, que somos pecadores y sí mentimos, no le creamos. Cuando Dios promete abrir las ventanas del cielo y derramar una bendición, Dios lo puede hacer.

Dice Malaquías 3:8-11: «¿Robará el hombre a Dios? Pues vosotros me habéis robado. Y dijisteis: ¿En qué te hemos robado? En vuestros diezmos y ofrendas. 9 Malditos sois con maldición, porque vosotros, la nación toda, me habéis robado. 10 Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde. 11Reprenderé también por vosotros al devorador, y no os destruirá el fruto de la tierra, ni vuestra vid en el campo será estéril, dice Jehová de los ejércitos.»

Dios dice que si confiamos en Él, debemos dar el diezmo y las ofrendas, y Él abrirá las ventanas de los cielos y nos bendecirá. El diezmo es lo que nosotros debemos a Dios. La ofrenda es lo que damos a Dios, pero el diezmo lo debemos. Tú no puedes dar una ofrenda a Dios hasta que le pagues lo que le debes. Hay gente que dice: «Yo he dado mi diezmo, pero nunca vi a Dios bendecirme.» Yo estoy convencido de que muchas veces el Señor nos bendice y no lo veremos hasta llegar al cielo. Muchas veces nos bendice y no nos damos cuenta.

La mayoría de la gente no es fiel con Dios. Dan su diezmo, pero sólo de vez en cuando. Imagine que usted renta un departamento, y paga la renta sólo de vez en cuando. El dueño de la casa no va a estar feliz con nosotros. Muchos cristianos quieren servir a Dios de vez en cuando, y cuando no llega la bendición piensan que lo que dice la Biblia no es cierto. Pero Dios cumple su palabra.

El Apóstol Pablo dice en Filipenses 4:11-13: «No lo digo porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación. 12 Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad. 13 Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.»
La aplicación directa de este versículo es que podemos aprender a estar contentos con lo que tenemos. Dios nos da el poder para estar felices y contentos. La gente codiciosa nunca da a la obra de Dios. Nunca dan porque no están agradecidos con Dios por lo que ya tienen. Continúa Filipenses 4:14-18 diciendo: «Sin embargo, bien hicisteis en participar conmigo en mi tribulación. 15 Y sabéis también vosotros, oh filipenses, que al principio de la predicación del evangelio, cuando partí de Macedonia, ninguna iglesia participó conmigo en razón de dar y recibir, sino vosotros solos; 16 pues aun a Tesalónica me enviasteis una y otra vez para mis necesidades. 17 No es que busque dádivas, sino que busco fruto que abunde en vuestra cuenta. 18 Pero todo lo he recibido, y tengo abundancia; estoy lleno, habiendo recibido de Epafrodito lo que enviasteis; olor fragante, sacrificio acepto, agradable a Dios. 19 Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús.»

Todo lo que tú necesitas, Dios lo va a suplir. Todo lo que te hace falta, Dios lo va a suplir, si tú has creído en la Palabra de Dios, y has aprovechado las promesas de Dios.

Dice 1 Reyes 17:8-12: «Vino luego a él palabra de Jehová, diciendo: 9 Levántate, vete a Sarepta de Sidón, y mora allí; he aquí yo he dado orden allí a una mujer viuda que te sustente. 10 Entonces él se levantó y se fue a Sarepta. Y cuando llegó a la puerta de la ciudad, he aquí una mujer viuda que estaba allí recogiendo leña; y él la llamó, y le dijo: Te ruego que me traigas un poco de agua en un vaso, para que beba. 11 Y yendo ella para traérsela, él la volvió a llamar, y le dijo: Te ruego que me traigas también un bocado de pan en tu mano. 12 Y ella respondió: Vive Jehová tu Dios, que no tengo pan cocido; solamente un puñado de harina tengo en la tinaja, y un poco de aceite en una vasija; y ahora recogía dos leños, para entrar y prepararlo para mí y para mi hijo, para que lo comamos, y nos dejemos morir.» Continúa, en Primera de Reyes 17:13-14: «Elías le dijo: No tengas temor; ve, haz como has dicho; pero hazme a mí primero de ello una pequeña torta cocida debajo de la ceniza, y tráemela; y después harás para ti y para tu hijo. 14 Porque Jehová Dios de Israel ha dicho así: La harina de la tinaja no escaseará, ni el aceite de la vasija disminuirá, hasta el día en que Jehová haga llover sobre la faz de la tierra.»

Aquí Elías llegó y vio a está viuda preparando su última comida. Iban a morir ella y su hijo. Y Elías le pide agua, y luego pan. Hizo como hace todo pastor bautista fundamental. Primero le pedimos algo y, después, cuando lo hace, pedimos algo más grande. Primero le invitamos a la Iglesia, y luego le decimos que se bautice. Y después del bautismo le decimos que debe venir todas las semanas. Y luego debe empezar a diezmar. Así es Dios. Cuando le obedecemos, Dios sigue probando nuestra fe. Paso a paso. Él quiere que crezcamos en la gracia y conocimiento de Dios.

La mujer era pobre y estaba comiendo su última comida. Y el varón de Dios le pide una torta. Elías, como un pastor bautista fundamental, tenía mucha compasión y amor. Le dijo que le hiciera su torta primero. Imaginen la fe que debía tener la mujer en la palabra del varón de Dios para ir y preparar la última comida que ella tenía, y dársela al siervo de Dios. Y Dios abrió las ventanas del cielo.

Hay gente en mi Iglesia que es muy pobre. Algunos viven en casas de cartón, pero son fieles para dar su diezmo, para dar su ofrenda. Y también dan a los misioneros, y apoyan a la obra de Dios. Algunos incluso dan el 30 o 35% de lo que ganan. Y yo he visto como mejora su situación. Dios es el que decide cuándo nos va a bendecir y cómo nos va a bendecir. No estoy predicando como un Pentecostés: «Da a la obra de Dios y Dios te hace rico.» A veces Él nos prueba, a ver si actuamos con buen corazón. Pero Dios nos puede sostener, y va a cumplir su palabra.

Hace tiempo cuando empecé la Iglesia en México, unas familias querían venir conmigo. «Queremos ir porque vemos que usted le da dinero a su gente,» me dijeron. Mencionaron a un hermano, que antes no tenía ni para comer, y había prosperado mucho: «Desde que van a su Iglesia tienen dinero y yo creo que usted les da dinero.» Yo les conteste que eso no fue lo que paso. Esa persona prosperó porque dejó el alcohol, y comenzó a diezmar. A algunos hombres les molesta que predique sobre el diezmo. Pero van a la cantina y gastan todo su dinero. Y Dios sólo pide el 10%. Hay gente que dice que ya no va más a la Iglesia porque allí hablan de dinero. Pero sí van al restaurant, al trabajo, a las tiendas, y en todos esos lados hablan de dinero. Eso es una hipocresía.

Cristo dijo: «Donde está tu tesoro, ahí está tu corazón.» Si tú quieres que Dios te abra las ventanas del cielo, debes confiar en lo que dice Su palabra.

Dice 2 Reyes 4:1-7: «Una mujer, de las mujeres de los hijos de los profetas, clamó a Eliseo, diciendo: Tu siervo mi marido ha muerto; y tú sabes que tu siervo era temeroso de Jehová; y ha venido el acreedor para tomarse dos hijos míos por siervos.2 Y Eliseo le dijo: ¿Qué te haré yo? Declárame qué tienes en casa. Y ella dijo: Tu sierva ninguna cosa tiene en casa, sino una vasija de aceite.3 El le dijo: Ve y pide para ti vasijas prestadas de todos tus vecinos, vasijas vacías, no pocas.4 Entra luego, y enciérrate tú y tus hijos; y echa en todas las vasijas, y cuando una esté llena, ponla aparte.5 Y se fue la mujer, y cerró la puerta encerrándose ella y sus hijos; y ellos le traían las vasijas, y ella echaba del aceite.6 Cuando las vasijas estuvieron llenas, dijo a un hijo suyo: Tráeme aún otras vasijas. Y él dijo: No hay más vasijas. Entonces cesó el aceite.7 Vino ella luego, y lo contó al varón de Dios, el cual dijo: Ve y vende el aceite, y paga a tus acreedores; y tú y tus hijos vivid de lo que quede.»

La mujer no tenía nada. Sólo una vasija de aceite. Y el varón de Dios le pregunto qué tenía. Muchos de nosotros queremos que Dios nos bendiga con algo que no tenemos.

Pero si no servimos a Dios con lo que ya tenemos, Él no nos dará más. Me recuerda una anécdota de dos campesinos, que iban caminando, y tuvieron el siguiente diálogo:

-Amigo, ¿somos bien cuates, verdad?

-Oh, sí, por supuesto.

-Y si tú tuvieras un millón de dólares, ¿me darías la mitad?

-Claro, tú eres mi amigo, eres mi cuate. Te daría medio millón.

-Y si tuvieras dos casas, ¿me darías una?

-Sí, si tuviera dos casas, te daría una

-Si tuvieras dos coches, ¿me darías un coche?

-Claro, somos cuates.

-Y si tuvieras dos cerditos, ¿me darías uno, verdad?

-Cállate, tú sabes que yo tengo dos cerditos.

Mucha gente es generosa con lo que no tiene. Pero Dios está interesado en que seamos generosos con lo que sí tenemos.

El siervo de Dios le dijo a la mujer que consiga vasijas. Y ella fue, y pidió vasijas prestadas. Y empezó a derramar el aceite, y nunca cesaba. Nunca se vació. Entre más derramaba, más aceite había. La mujer fue bendecida por Dios según su fe. Debemos creer en Dios. ¿Por qué hay gente que va al infierno? Porque no creen en el Señor Jesucristo. No le piden con fe a Jesucristo que los salve. Si tú quieres que Dios te abra las ventanas del cielo, debes creer en Él.

Debemos actuar correctamente. Como los leprosos que llegaron con mucha hambre al campamento de los sirios. Dios había hecho un tremendo ruido en la noche, por lo que los soldados del campamento pensaron que estaba viniendo un gran ejercito, y dejaron todo ahí. En aquel tiempo, cuando los soldados iban a la guerra, llevaban muchas posesiones. Por eso, cuando llegaron los leprosos encontraron el campamento desierto.

Imagine qué haría usted: se está muriendo de hambre y llega a una ciudad, y no hay nadie. Imagine llegar a una ciudad y encontrar los restaurantes abiertos, con una arrachera cocinando, y unos huevos revueltos con jamón y tocino. Todas las casas y mansiones vacías. Los coches con las llaves puestas. ¿Qué haría usted? Yo no sé usted, pero yo conozco bien a los chilangos, y yo sé que es lo que ellos si harían.

Pero cuando los leprosos estaban comiendo, se dieron cuenta de que no estaban haciendo bien. Se acordaron que mientras ellos comían y bebían, la gente de la ciudad pasaba hambre. Por eso decidieron obrar bien, y volver a contar las buenas nuevas.

La Biblia profetiza que en los últimos días habrá hambre. No de pan, sino por escasez de la Palabra de Dios. Nosotros tenemos el Evangelio. Tenemos la Palabra de Dios. Y si no la compartimos con otra gente, y dejamos que vayan al infierno, somos egoístas y perversos. Debemos compartir el Evangelio, mandar misioneros, mandar pastores, enviar Biblias a quienes no tienen. Dios no bendice a los espíritus egoístas. Dios quiere que nosotros seamos generosos. Si le damos pan a quien no tiene, Dios nos dará más, y nos bendecirá.

Los que no quieren creer, están destruidos. Como este hombre que era consejero del rey, y dijo: «Si Dios abre ventanas en el cielo, ¿podría hacer eso?» Y Eliseo le respondió: «Tú lo vas a ver, pero no vas a participar.» Qué triste eso. Qué triste ver a otros cristianos disfrutar de la bendición de Dios y no participar. Ver a otros entrar en el cielo, y otros ser lanzados al lago de fuego. Lo que sucedió fue que el rey le encargó al consejero que cuide la puerta de la ciudad. La gente entró al campamento y vio que estaba vacío, y había comida, animales, plata y oro. Y el consejero se quedó cuidando la puerta.

Quienes conocen el metro del D.F, saben que allí se viaja muy apretado. Y a veces sucede que uno no quiere bajar, pero la gente lo atropella a empujones y hasta lo bajan. Imaginen a este hombre cuidando la puerta de la ciudad, y toda la gente muriendo de hambre. Cuando salió la gente hambrienta, aplastaron a este hombre, por incrédulo. Este hombre alcanzó a ver con sus ojos la bendición de Dios, pero no pudo participar de ella. Es muy triste ver cómo otros reciben la bendición, por haber creído en Dios, y en lo que el siervo de Dios dijo. Es feo ver como Dios abre las ventanas del cielo sobre otros, y uno ser excluido por su falta de fe. Debemos creer en lo que la Biblia dice, y Dios nos bendecirá.

Como Edificar Una Iglesia

«Pablo, apóstol de Jesucristo por mandato de Dios nuestro Salvador, y de Cristo Jesús nuestra esperanza (Timoteo 1:1), a Timoteo verdadero hijo en la fe: Gracia, misericordia y paz de parte de Dios nuestro Padre y de Cristo nuestro Señor (Timoteo 1:2). Como te rogué que quedases en Éfeso y cuando fui a Macedonia para que mandases a algunos que no enseñan doctrina (Timoteo 1:3), ni presten atención a fábulas ni genealogías interminables que acarrearán disputas, más bien edificación de Dios que es por fe, así te encargo ahora (Timoteo 1:4). Pues el propósito de este mandamiento es el amor nacido de corazón limpio de buena conciencia y de Fe no fingida (Timoteo 1:5)«.

Aquí vemos en este texto, que Pablo amaba al joven predicador Timoteo, nosotros en el Colegio Bíblico enseñamos constantemente a los estudiantes que deben amar al pastor que les mandó al Colegio Bíblico, que deben ser real, la verdad es: pastor, Usted sabe, Dios pone un amor especial que Usted tiene para un joven que fue llamado bajo su ministerio. Y realmente es casi como el amor que un padre tiene para un hijo y por eso nosotros insistimos a los jóvenes que vayan en vacaciones cuando pueden que siempre van a casa, estar otra vez bajo el ministerio de su pastor y sabemos hermanos que un pastor ama a un joven predicador. Hermanos, nosotros debemos llevar eso a un nivel un poco más alto, debemos nosotros también aprender a amar los unos a los otros como pastores. Estamos en una guía espiritual, tenemos que recordar hermanos, el enemigo no es otro pastor. No es algún político que quiere destruir su Iglesia, no es algún sacerdote, nosotros no luchamos contra carne y sangre hermanos, estamos luchando contra Satanás y el reino del Diablo. Ahora estamos en una situación, quieren quitar el registro de la Iglesia, quieren cerrar la Iglesia y estamos pasando por un ataque bien fuerte en México, Dios ha estado bendiciendo, el otro día tuvimos casi ocho mil en asistencia y ha estado creciendo la Iglesia, pero el Diablo no está feliz con eso y no va a estar feliz con Usted y nosotros nos tenemos que amar los unos a los otros y orar los unos por los otros.

Pablo aquí tenía un amor para Timoteo, lo llamó «su hijo» en la fe, el versículo cinco dice: «el propósito de este mandamiento es el amor nacido de corazón limpio» (Timoteo 1:5), la verdad es todo lo que hacemos enseñando, predicando los mandamientos de Dios, cada cosa, el propósito es amor, amor primeramente para Dios y luego los unos por los otros, eso es la base, el fundamento de la Ley de Jesucristo. Esto es el primer mandamiento y todo lo que hacemos hermanos debe ser con un espíritu de amor y eso es por supuesto en su matrimonio, en su familia, en su Iglesia, en su Ministerio, aquí Pablo le está animando en algunas cosas con este propósito: la primera cosa, él le dice que se quede en el mismo lugar: «te rogué que quedases en Éfeso» (Timoteo 1:3), muchas veces los pastores lo que hacemos es que somos rajones, Usted se molesta con la gente que se van de la Iglesia y no aguantan los problemas, no pueden enfrentar quizás la vergüenza, cuando han caído en un error, un pecado o algo así y luego se van y Usted se molesta con eso, pero luego Usted es rajón. Hermanos, deben estar seguros de su llamamiento y si Dios te mandó a un lugar, Usted debe quedarse ahí. A mí me encanta hablar hoy en día de la Iglesia, de los bautizos y en los últimos seis años hemos bautizado cinco mil cada año y me parece que este año con la ayuda de Dios vamos a bautizar como seis mil este año. A mí no me gusta hablar de los primeros cuatro años cuando empezamos la Iglesia, mi primer año en México hermanos yo bauticé cuatro, pero eran sinceros, hermanos la cosa es como el hermano Clay Reed enseñó el otro día, es por multiplicación hermanos, ¡tiene que discipular los convertidos! Y no es fácil empezar una Iglesia, es difícil y algo que mi pastor Mal House nos enseñó y había muchos domingos que él llegaba a veinte mil en asistencias, un domingo él llegó hasta treinta mil en asistencias. Pero Mal House nos enseñó la forma de edificar una Iglesia grande, ¡es que tienes que quedarte en el mismo lugar!, seguir trabajando y alguno de Ustedes, hay un joven predicador que tiene cien en asistencia en un pueblo de dos mil, él está alcanzando un gran porcentaje de la gente de su ciudad, si yo tuviera 5% del D.F. en mi Iglesia que grande sería, la verdad es si alguno de Ustedes, si Dios te llamó a algún lugar difícil, alguna ciudad difícil o algo así, hermano te tienes que quedar donde Dios te llamó.

No estamos en competencia pastores, estamos en compañerismo y algunos tienen un espíritu de competencia, eso es fácil para mí también, así soy yo, pero hermanos queremos ver los unos a los otros prosperar y tener éxito, pero te tienes que quedar donde Dios te mandó. Él dice aquí: «enseña la misma doctrina» (Timoteo 1:3), no enseña diferente doctrina, «ni prestes atención a fábulas, genealogías interminables» (Timoteo 1:4), luego dice: «eso va a empezar disputas y argumentos y todo eso» (Timoteo 1:4).

Estaba leyendo hoy en la mañana, en el libro de Hechos 17 y eso es un tremendo problema hoy en día entre pastores, hermanos, dice aquí: «Lo tomaron y lo trajeron al Areópago, diciendo: ‘¿Podemos saber de qué es esta nueva enseñanza que hablas?(Hechos 17:19) Pues traes a nuestros oídos cosas extrañas, queremos pues saber qué quiere decir eso. (Hechos 17:20) (Porque todos los atenienses y los extranjeros residentes ahí en ninguna otra cosa se interesaban, sino en decir o en oír algo nuevo) (Hechos 17:21)«, y hermanos déjenme decir que hay algunos pastores que hacen exactamente lo mismo, siempre tienen que tener algo nuevo que decir. «Entonces Pablo poniéndose de pie en medio del Areópago, dijo: ‘Varones atenienses, en todo observo que sois muy religiosos» (Hechos 17:22), religión hermanos es cuando empezamos a enseñar lo que nosotros creemos en lugar de enseñar lo que la Biblia dice, es un invento de los hombres, superstición y religión es la misma cosa, es un invento de hombres. Algunos de Ustedes lo que quieren hacer es presumir que aprendieron algo nuevo en la Biblia, entonces Usted estudia, estudia y estudia hasta que empieza a ver cosas en la Biblia que ni Dios sabe, si alguien llega y le dice: «le voy a enseñar algo que tú nunca has visto en la Biblia», ten cuidado de eso hermano.

Eso va a causar divisiones entre nosotros hermanos y no es lo que Dios quiere, ésta es una razón por la que nosotros nos necesitamos los unos a los otros, Usted y yo necesitamos tener amigos que nos puedan llamar la atención, Pablo aquí está animando a este joven que él amaba, que no enseñe algo diferente, nosotros necesitamos hermanos gente que nos pueda ayudar y nosotros como pastores a veces nosotros tenemos que aprender de tener un amigo y venir a una conferencia y permitir a otro pastor que nos corrija a nosotros.

Gálatas, capítulo 2. Dios pone eso en la Biblia con un propósito, Él nos conoce, Él sabe lo que necesitamos y todo lo que necesitamos hermanos lo encontramos en este libro, si lo leemos, aquí Pablo está diciendo en el versículo 11: «Pero cuando Pedro vino a Antioquía, le resistí cara a cara, porque era de condenar. (Gálatas 2:11) Porque antes que vinieran algunos de parte de Jacobo, comía con los gentiles pero cuando vinieron, se retraía y se apartaba porque tenía miedo de la circuncisión. (Gálatas 2:12) En su simulación, participaron también otro judíos, de manera que Bernabé fue arrastrado también por la hipocresía de ellos (Gálatas 2:13)«. Él está ahora peleando con Pedro, cara a cara, llamándolo hipócrita, y eso no es todo hermanos, ¡eso es fuente de otros pastores! «Cuando vi que no andaba rectamente conforme a la verdad del Evangelio, dije a Pedro delante de todos: ‘Si tú siendo judío vives como los gentiles y no como judío, ¿por qué obligas a los gentiles a judicial?’ (Gálatas 2:14). Nosotros judíos de nacimiento, no pecadores de entre los gentiles (Gálatas 2:15), sabiendo que el hombre no es justificado por las obras de la ley sino por la Fe de Jesucristo, nosotros también hemos creído en Jesucristo para ser justificados por la Fe de Cristo y no por las obras de la ley, por cuanto por las obras de la ley nadie será justificado (Gálatas 2:16)«.

Es un tremendo versículo el Gálatas 2:16 para enseñar salvación por fe, no es por obras. ¡Pero lo que olvidamos es que este versículo es Pablo regañando a Pedro! Hay pastores, hermanos, que no quieren venir a la conferencia porque dicen: «no, yo no quiero que nadie me regañe a mí». Uno pastores me han dicho: «no, ya no voy a la conferencia, es que me van a enseñar un montón de cosas que no estoy haciendo y hay tantas cosas que yo ya sé que debo de estar haciendo que no estoy haciendo, ¿para qué voy a ir a aprender más?». ¡Qué tremenda actitud! Y pastores así merecen ser fracasos, son fracasos por supuesto, pero merecen ser fracasos. La predicación de la Palabra de Dios también la necesitamos nosotros. Yo tengo amigos: Ezequiel Salazar, Dwane Nichols entre otros, hermanos, cuando yo tengo problemas endoctrinos o algo que no estoy haciendo, me llaman la atención y esos no son mis enemigos, son mis amigos.

Es interesante después en el libro de Pedro, está hablando de las epístolas del apóstol Pablo, y es Pedro quien le llama escrituras. Y él dice «nuestro amado Pablo». Pedro no se enojó con Pablo porque Pablo le llamase la atención, Pedro amaba a Pablo, imagina eso: el Papa respondiendo así.

«No reprendas al escarnecedor, para que no te aborrezca; corrige al sabio y te amará. (Proverbios 9:8) Da al sabio y será más sabio, enseña al justo y aumentará su saber». (Proverbios 9:9) hermanos, en nuestra Iglesia predicamos duro, la Biblia dice en el libro de «repréndelos duramente para que sean sanos en la Fe». (Timoteo 1:13) Pero una razón por la que yo predico duro hermano, es porque hay gente que es necia, gente mensa que se enoja cuando Usted le reprende. Cuando yo digo menso en mi Iglesia los únicos que se ofenden son los mensos, la gente sabia dice: «no, está hablando de otro».  Los mensos se molestan y se van, ¡y qué bueno, yo no los quiero! Ya tengo suficiente mensos en mi Iglesia, ¿para qué quiero más? Gente sabia ama a la persona que les llama la atención, ahora a propósito pastor, Usted debe enseñar a su gente, gustar y amar la predicación dura. Algunos de Ustedes van a conferencias y luego van a su Iglesia y quieren cambiar todo, y lo único que cambia es la gente que cambia de pastor, Usted tiene que enseñarles, el padre que ama a su hijo disciplina a su hijo, el pastor que ama a su gente predica duro a su gente. Tienes que explicarles la necesidad de la predicación dura. Hermano, si Usted sale ahora a la calle en la tarde y hay alguien ahí en la calle esperando con un cuchillo o una navaja, y le dice: «te voy a cortar», Usted va a empezar a pelear, defenderse, tirarle piedras, llamar a la policía, darle unas patadas o como muchos de nosotros echar a correr. Pero Usted no va a permitir que él tome el cuchillo y le corte. Usted va a un médico y el doctor toma horas, a veces media hora explicándole: «tiene este problema, tiene esta necesidad, aquí están unos rayos X, unos exámenes y si yo no hago esta cirugía, Usted va a tener más problemas o puede ser que Usted va a morir», y luego el doctor saca su cuchillo y Usted dice: «está bien». Y terminando la operación, en la que él le ha cortado, ¡Usted saca su billetera y le paga! Por eso me gusta ser pastor, podemos insultar a la gente, regañarlos y después ¡nos pagan por hacerlo! Pero el doctor le ha explicado: «estoy haciendo esto por tu bien». Alguno de Ustedes  se quiere levantar en el púlpito, decirle a todo el mundo menso y luego se va y la gente le corre. Tienen que enseñarles por qué predicamos duro.

El hombre sabio ama a la persona que lo reprende,  el pastor sabio que Dios puede usar, él quiere aprender.  No quiere quedarse estancado, él quiere aprender, quiere mejorar, hay pastores hermanos que están constantemente cambiando doctrinas y eso causa divisiones.

Todos hacemos eso, especialmente en la juventud. Yo vi jóvenes en un campamento la semana pasada en Veracruz y un joven predicador que fue llamado bajo mi ministerio, empezó a predicar y yo estaba ahí, nunca le había escuchado predicar, pero era tremendo. Estaba predicando el hermano Ramos y yo me dije: «¡Caray! A este joven yo quiero invitarlo a predicar en la Iglesia», estaba predicando y usando la Biblia y correcto en su doctrina y todo eso y estaba muy interesante y yo creo que hasta le voy a invitar a predicar en una conferencia y siguió predicando y al final del mensaje él dice:  «ahora les voy a enseñar un testimonio …», y él lee una historia que salió hace veinte años que supuestamente en Siberia, los rusos estaban escarbando y descubrieron el infierno; y salió calor, fuego de este pozo y luego bajaron un micrófono y escucharon gritos. Y luego eso no era suficiente, y él dijo: «yo tengo una grabación de los gritos», sacó la grabación y empezó a tocarlos y era una bola de Pentecostés ahí, gritando y llorando como si estuvieran en el infierno.

Pentecostés hermanos, en sus oratorios hoy en día, en el techo, a veces dejan caer del techo oro o plumas, y dicen: «¡Ay! Mira, están pasando los Ángeles, están cayendo de las alas». Tienes que tener cuidado de lo que encuentras en el Internet; yo estaba ahí molesto, yo después dije: «¡Caray! Eso no me gustó, esos jóvenes se darán cuenta algún día que eso no era real, que no era verdadero, y fuéramos a predicar y a ilustrar recto…» Y yo estaba ahí molesto, y luego vino me hijo y me dijo: «pero papá, yo me acuerdo que hace años Usted me dijo lo mismo…» Yo dije: «No es cierto hijo, ¡cállate! ¿Cómo te atreves a hablarle a tu padre así? ¡Menso!». Subimos al coche y estuve molesto todo el día, luego mi esposa me dice: «pero, yo recuerdo que hace años tú también usaste eso…» «¡No es cierto, yo no lo dije así! Bueno, sí lo dije, pero no tanto». Llegué a México, lo comenté a mis asistentes, y mi asistente dijo: «pastor, sí, yo recuerdo que Usted dijo eso y ¡lo juraba! Dijo: ‘eso es cierto'». Yo dije: «sí, pero nunca usé la grabación» Yo le mencioné eso al hermano Salazar y me dijo: «bueno, yo sí usé la grabación». La verdad es, hermanos, todos nosotros hacemos cosas así, y necesitamos a veces que alguien nos corrija. Yo recuerdo dos veces en mi juventud, tuve que levantar frente y decir: «hermanos, ¿recuerdan el mensaje que prediqué hace dos semanas?» Y algunos dijeron: «sí pastor, lo recordamos», y dije: «¡olvídalo!»

Pablo  aquí está exhortando a Timoteo que quede en la misma doctrina, enseñar a la gente que ama la reprensión, por eso venimos a conferencias, para aprender, para mejorar. Muchos de nosotros pensamos y tenemos un concepto muy auto de nosotros mismos.

Pablo dice en Filipenses 2, que debemos tener el mismo sentir de Cristo, la misma mente de Cristo. Él dice: «Debemos considerar a los otros superiores a nosotros mismos» (Filipenses 2:3). Eso es difícil hermanos, la carne no quiere hacer eso, pero si oramos: «Ayúdame Señor a tener este corazón», eso va a quitar los malos pleitos y contiendas entre nosotros. Si nosotros sinceramente consideramos el uno al otro superior  a nosotros mismos, no va a haber pleitos, no va haber divisiones. Pablo aquí está enseñando, él dice: «El propósito de todo lo que estamos haciendo es un amor sincero». Y es para la honra y la gloria de nuestro Dios.

Nosotros debemos aprender a usar la Biblia correctamente, Jeremías 15 dice que: «halló la palabra de Dios y se la comió» (Jeremías 15:16), nosotros debemos hace la Biblia parte de nuestra vida, «es el gozo…» dice Jeremías «…de nuestro corazón…« (Jeremías 15:16). Es interesante, en el libro de Ezequiel, en el libro del apocalipsis, la Biblia habla antes que Dios mande a Juan a predicar a las naciones, antes que mande a Ezequiel a predicar la palabra, primero les da el rollo del libro y les dice: «come eso, no sólo de pan vivirá el hombre, sino de cada palabra que sale de la boca de Dios y pastor, tú no puedes alimentar las ovejas hasta que tú primero hayas comido». Las ovejas van a donde hay pasto, y lo que pasa es que ustedes son tan flojos, que no estudian, no leen su Biblia, no preparan sus mensajes. Y luego Usted se enoja porque su gente se va a otra Iglesia. «¡Ah! ¡Este hombre no debería poner otra Iglesia en esta ciudad! En esta ciudad nada más tenemos cien mil habitantes, ¿cómo se atreve a poner otra Iglesia? Está robando mis ovejas». En primer lugar, yo pensé que las ovejas eran de Cristo, en segundo lugar, pastor, las ovejas van a donde hay comida y Usted no les da de comer, pero tú no puedes darle de comer porque tú también tienes anemia (espiritualmente). Tienes que estudiar, tienes que leer, tienes que caminar con Dios, en Josué 1, salmos 1: «Dios nos prospera, nos bendice cuando la Biblia es su delicia, es su gozo». Mi pastor nos enseñó en su juventud,  nos dijo que él cuatro horas al día: dos horas por día estaba leyendo la Biblia y dos horas por día estaba orando, luego él salía a ganar almas, pero debes caminar con Dios, yo procuro de caminar con Dios por lo menos dos horas al día, pero es indispensable eso.

Estaba ahora creciendo la Iglesia en Jerusalén y prosperando, algunos teólogos creen que la Iglesia en Hechos, capítulo seis había llegado a la asistencia de ochenta mil. Ahora yo no sé, yo no estaba ahí; si fuera mi Iglesia, sí, si fuera la Iglesia de Maramos, no. Pero en aquellos días, como crecía el número de ciclos, hubo una congregación de los griegos contra los hebreos, que las viudas de aquellos eran desatendidas y la distribución diaria, ellos venían con estas quejas a los Apóstoles, entre más grande la Iglesia más cosas hay que cuidar y hacer y todo eso y luego dice el versículo 3: «buscad entre vosotros siete varones llenos del Espíritu Santo y de sabiduría, a quienes encargaremos de este trabajo. (Hechos 6:3) Nosotros persistiremos en la oración y en el ministerio de la palabra (Hechos 6:4)«. Ellos dijeron: «vamos a mantener como prioridad en nuestro ministerio, el ministerio de la palabra». Eso hermanos, es el estudio de la palabra y la predicación de la palabra de Dios. Ahora, de nada le sirve estudiarlo si Usted no lo va a predicar, la predicación incluye el ganar almas, hay muchos pastores que quieren predicar a miles de personas, yo tengo un programa de radio, me encanta también que nos dicen ahora que nos escuchan alrededor de tres millones de personas, yo no sé si es cierto pero es lo que nos dicen. Y recibimos montones y montones de llamadas continuamente del programa de radio, «pero pastor, yo quiero predicar a miles, algún día predicar a millones». Pastor escúcheme, Usted no va a predicar a miles, Usted primero aprende disfrutando predicarle a uno. Usted lee la Biblia, los mejores mensajes de Jesucristo de salvación (Juan, capítulo 3): fue predicado a un solo hombre (Nicodemo). Juan, capítulo 4: «el agua viva», predicado a una sola mujer. Usted debe aprender el ministerio y la palabra, estudiarlo y luego enseñarlo y predicarlo a otros. Su caminar con Dios, determina su amor para Dios. Ahora, escúcheme bien, sus motivos en el ministerio determinan sus métodos, sus métodos determinan sus resultados, sus resultados determinan su ministerio y su ministerio va a determinar su recompensa en el Cielo algún día. Pero todo empieza hermanos, con sus motivos. Cuando nosotros caminamos con Dios, vamos a tener los motivos correctos. Ésa es la razón por la que algunos pastores mienten sobre su asistencia. Ellos dicen mentiras sobre su asistencia porque sus motivos son incorrectos, nada más quieren presumir, de nada les sirve, aunque Usted crezca nadie le va a creer. Pero si ésta es su motivación hermano, Usted hasta va a hacer cosas que no debe hacer para tener un grupo grande de gente.

Yo conozco un joven predicador que salió de un colegio bíblico, yo estaba empezando mi Iglesia y este joven estaba mandando cartas en tres meses diciendo que ya tenía trescientos en asistencia. Y yo le dije: «¡Caray! Estoy luchando aquí, apenas tengo cinco. Y este joven salió del instituto y ya tiene trescientos en tres meses, increíble eso, ¿qué estoy haciendo mal?». Y luego me di cuenta que este hombre lo que estaba haciendo, estaba vistiendo como payaso los domingos, yendo al parque con un bolso de dulces, echando los dulces en el parque a los niños y cuando llegaban los niños, él les predicaba. Ahora, no estoy en contra de eso, cualquier cosa que Usted hace para ver gente a salvo es buena, pero Usted no va a edificar una Iglesia así. Usted tiene los motivos correctos, tienes que tener una Iglesia donde está discipulando, enseñando a la gente. Hasta nosotros cuando empezamos la Iglesia, ni usamos promoción por el primer año, porque yo quería tener un grupo de gente que viniera porque amaban la palabra de Dios. Su caminar con Dios determina su actitud. Hablemos con Daniel por ejemplo, que Daniel tenía un espíritu excelente, era agradecido, hermano eso es muy importante para Usted como pastor, tener un corazón agradecido con Dios, pero eso viene a través de caminar con Dios. Dios pone gratitud en su corazón, y Dios bendice a un hombre que tiene buen espíritu, buena actitud. Pablo fue agradecido con Dios, porque Dios le había puesto, lo había tenido por digno, lo había puesto en el ministerio, estaba agradecido con Dios. Ahí hay muchos pastores hermanos, que están chillando por estar en el ministerio. Nosotros debemos ser agradecidos con Él, pero eso viene después de caminar con Dios, pasar tiempo con Él. Caminar con Dios da un espíritu de ser humilde, Dios da gracia a los humildes, «Él resiste a los soberbios y da gracia a los humildes» (Jaime 4:6), pues eso viene hermanos por caminar con Dios. Y luego hermanos, también nos da un espíritu de confianza al mismo tiempo, si su fe está en Dios y no en los hombres, Usted va a tener confianza. Y déjenme decirles algo, la gente está dirigida y guiada a un predicador, un pastor que tiene confianza, que no está lleno de temor y miedo, la gente sigue a un pastor que tiene confianza y fe en su Dios.

Nuestra meta, no debe ser solamente ver gente a salvo, pero debería ser también alcanzar las naciones para Cristo. Usted como pastor, debería tener en sus metas unas cosas que Dios ha bendecido en nuestra Iglesia y yo creo que va a bendecir en la suya también, no solamente queremos alcanzar un pueblo o una ciudad, pero Usted debería la meta de alcanzar naciones para Cristo.

Yo quiero decir eso, yo sí creo en el llamamiento de Dios, estoy de acuerdo que puede ser un voluntario  y a veces la gente usa una ilustración, por ejemplo: miren el ejército, hay gente que el ejercito agarra para ser soldado, hay otros que quieren ser soldados voluntariamente y yo estoy de acuerdo con eso, todos pueden entrar en el ejército de Cristo. Pero tú no puedes escoger ser un líder en el ejército.

Cuando Usted entra en el ejército, Usted no le dice: «¿sabes qué? Yo quiero ser un sargento»,  «hazme un sargento» o «quiero ser un general» o de una vez: «póngame de general», eso es algo que ellos tienen que llamarte y decidir, si tú quieres servir a Dios tiempo completo con tu vida, tú puedes ser voluntario, pero si tú vas a ser un pastor o vas a ser misionero, yo creo que Dios tiene que llamarte.

«Antes que te formases en el vientre te conocí, y antes que nacieses te santifiqué, te di por profeta a las naciones. (Jeremías 1:5) Y dije: ‘¡Ah Señor Jehová! No sé hablar porque soy niño’. (Jeremías 1:6) Me dijo: ‘no digas soy niño, porque a todo lo que yo te enviaré irás tú, irás a todo lo que te mande» (Jeremías 1:7). Dios nos llama Hermanos, no solamente Reed estuvo hablando de eso, nuestro llamamiento no es solamente ganarle una ciudad o un pueblo a Cristo, debemos predicar el Evangelio a todo el mundo, el Hermano Tommy estuvo predicando sobre esto el otro día también, es nuestro deber alcanzar las naciones. Ahora, lo que Usted tiene que hacer como pastor, enseñamos a nuestra gente a dar, pero luego nosotros no queremos dar. Nosotros, nuestra Iglesia damos el 20% de las ofrendas, 20% a misiones, aparte de eso tenemos promesas de fe. Este año, con todo y nosotros estamos juntando para otras Iglesias, otros ministerios aquí en México, en otras partes del mundo, este año vamos a dar como tres millones y medio a otras Iglesias. Yo podría estar concentrando todo este dinero en mi ministerio, pero Dios no me llamó solamente a Ciudad de México, Dios quiere que alcancemos el mundo. Nosotros queremos ver setecientas Iglesias aquí en México, que han salido de manutención. Aparte de eso, queremos ayudar a la obra misionero y apoyar la obra misionero, tenemos que entender que Dios nos ha llamado no sólo a alcanzar nuestro pequeño lugar, pero ayudar a otros: «dad y se os dará«. (Lucas 6:38), la Biblia dice.

Esta semana he regalado a diferentes pastores, más de treinta y cinco mil pesos esta semana, aquí en la conferencia. Antes de terminar el día, yo daría a los pastores el dinero, antes de terminar el día recibí llamadas o alguien vino conmigo y me devolvieran más de lo que yo di.

Dios bendice, pero el problema que tú tienes es que tú no crees lo que tú predicas. Tú predicas a la gente: «¡Dad y se os dará!«. (Lucas 6:38), pero Usted no lo hace. Su enseñanza, sus métodos, todo depende de su caminar con Dios, el libro de Jeremías, capítulo veinte: «No recordaré más ni hablaré más en su nombre, no obstante había en mi corazón como un fuego ardiente metido en mis huesos; traté de sufrirlo y no pude» (Jeremías 20:9). O vemos en el capítulo veinte y tres, este fuego quemando el corazón de Jeremías era la palabra de Dios, Dios dice a Jeremías: «¿No es mi palabra como un fuego..?» (Jeremías 23:29) Jeremías había hallado la palabra de Dios, la había comido y luego él llegó al punto donde dijo: «ya no voy a predicar, esta gente está enojada, me dan caras feas…» y hasta Dios le dijo:  «no tengas miedo de sus caras», pero Jeremías dice: «me han golpeado, me han echado en la cárcel, me pusieron en el cepo, ¡ya no voy a predicar!». Pero él dice: «dentro de mi había un fuego quemándome; traté de sufrirlo, pero no pude» (Jeremías 20:9).

Hace años hubo un tremendo predicador en los Estados Unidos: Larry Brown. Larry Brown está en un pueblito, como siete mil habitantes en su pueblo y no hay ciudades alrededor de él. Está en un pueblo de siete mil y el hermano Brown tiene ochocientos en asistencia cada domingo. Pero hace años lo que me dijo el Hermano Brown a mí fue: «yo vivo aquí en el campo, ¿cómo voy a crecer una Iglesia grande aquí en el campo?» Y el hermano Brown me dijo: «un día estaba manejando, y había una bodega de un campesino que se incendió, se estaba quemando y cuando subió el fuego a la bodega del campesino, llegaron los bomberos más también llegaron como dos mil personas ahí, para ver el fuego. Y estaba todo el mundo mirando el fuego, y yo dije: ‘Señor, préndeme un fuego, yo estoy quemando para ti’ Y si Usted se está quemando pastor, la gente va a venir para verte quemar». Pero, este fuego, este ánimo, a mi me encanta predicar, yo no soy bueno para predicar ni puedo pronunciar el español bien, yo tengo maestros y abogados e ingenieros en la Iglesia y cuando estoy leyendo el texto es «¡ew… ew… ew!». Pero a mi me encanta predicar, soy puro verbo, a algunos de Ustedes no les gusta ni su propio mensaje. Hermano, si Usted mismo no se quiere escuchar predicar, ¿quién más va a querer? Eso viene por el estudio de la palabra de Dios, tienes que meter el fuego dentro de ti.

Nuestro pastor nos enseñó eso muchas veces cuando éramos jóvenes predicadores, muchos pastores cuando están predicando, ellos quieren impresionar a la gente, con su sabiduría, su elocuencia, su conocimiento y «Usted nos tiene tan impresionados que nos estamos durmiendo. Usted usa palabra que nadie conoce». Cuando Usted predica, Usted debe olvidar a su imagen, Usted debe estar consumido con la verdad que está enseñando y Usted debe estar convencido: «mi gente necesita lo que estoy enseñando. A mi no me importa qué tengo que hacer, la gente tiene que escucharme». Si Usted tiene este fuego, este mensaje, esta carga en su corazón, este gran fuego, Usted lee la Biblia, lea los profetas, usar ilustraciones cuando predican, cualquier cosa para agarrar la atención de la gente.  Así que él empezó a cortar su cabello, a echarlo en el fuego, en el viento y decía: «ésos son Ustedes». Cuando predicaba se acostaba; él hizo un sartén e hizo un pequeño drama de la ciudad de Jerusalén, cómo iban a atacar a la ciudad, hasta estaba preparando un mensaje y estaba usando caca de vaca, Dios dijo: «toma este estiércol, toma este excremento de hombre y prepara tu comida con eso», y él dice: «¡Ay Señor!». Dios dice: «¡Ah!, está bien, puedes usar de vaca». ¡Oh! Pero Usted es demasiado importante para eso, ¿verdad? Tú eres el ‘Daily Movie’ de México. Cristo estaba predicando, cuando vinieron a predicar a la mujer, él estaba ahí en el polvo, escribiendo en el polvo. Mi pastor nos enseñó que cuando Usted hace algo así, atrae la atención de la gente. Yo todavía me estoy preguntando: «¿qué andaba escribiendo en el polvo?» Algunos teólogos dicen: «eran los nombres de los pecadores». ¿Quién sabe? Yo creo que era un dibujo de Mickey Mouse. Pero Jesús haría cosas para llamar la atención, para que la gente pusiera su atención y el pudiera predicarles y enseñarles.

Pero cuando se mensaje va a ser interesante, es cuando Usted tiene un fuego en su corazón quemándole, eso viene por caminar con Dios y estudiar y Usted está buscando el bienestar de su gente.

Hace años yo vi una casa que se encendió, era por Navidad y yo estaba ahí en la calle con mi novia, pero no la quería para nada Debbie, era mala mujer, y estábamos hablando y un árbol de navidad de los vecinos de ella se incendió, no sé si han visto un árbol de Navidad cuando están secos y se encienden, pero es increíble qué rápido se queman. Y la casa se empezó a quemar,  y los vecinos llegaron ahí y vieron a sus vecinos quemándose y llegaron a la casa: «¡Eh… eh… La casa se está quemando… eh… eh!», no les importaba su imagen, pero estábamos nosotros preocupados por la gente en la casa que se estaba quemando. Cuando Usted se olvida de sí mismo, y piensa en la necesidad de su gente y Usted tiene un fuego quemándole el corazón un mensaje que Dios le ha dado, Usted va a hacer lo que tiene que hacer, para mantener la atención de la gente. Eso le va a ayudar en su ministerio, en su Iglesia.

El uso del dinero, mucho de los pastores, especialmente aquí en México están perdiendo sus ministerios por el uso de dinero. Hermanos, escúchenme bien: «dinero designado». No es suyo, tienes que usarlo como fue designado, ahorita estoy en peligro, puede ser que yo termine en la cárcel y hay gente que quiere dinero y yo tengo seis millones en el banco, pero no es mío, es designado. Y yo dije: «aunque Ustedes me echen a la cárcel, aunque me corran del país yo no les voy a dar el dinero de Dios», no es mío. Alguno de Ustedes, su gente levanta el dinero para comprar un camión y Usted lo usa para otra cosa, gente da el dinero para comprar bancas y Usted no compra las bancas, «pobre pastor, se enfermó su esposa y estaba por morir…», y ahora tu gente confía en ti y Dios no confía en ti, porque tú has robado. Usted tiene que aprender hermano a usar el dinero de Dios para lo que tiene que ser usado.

Ahora, al mismo tiempo hermanos el pastor debe tener la autoridad sobre el dinero de la Iglesia, puede creer lo que quiera, lea su Biblia, cada texto en la Biblia, los diezmos y ofrendas del Templo eran para los siervos de Dios. Yo creo que un pastor egoísta lo va a usar mal, nunca va a crecer su Iglesia, un pastor que tiene buen corazón lo va a usar correctamente. El pastor debe tener control del dinero en la Iglesia. Dinero designado, Usted levanta dinero para hacer algo, para misiones o algo así, tiene que usarlo como fue designado el dinero y yo conozco pastor tras pastor que ha perdido su ministerio por el mal uso del dinero.