Clama a Mi

Clama a Mí

Kevin Wynne

El justo cae siete veces pero se vuelve a levantar. Dios está dispuesto cuando hemos caído en pecado, a perdonarnos y levantarnos otra vez, a usarnos otra vez. Pero no solamente eso, Dios cuando nos ve en desánimo y nos ve en tiempo de problemas, vendrá hablando a nosotros, vez tras vez, tras vez, a través de Su Palabra.

Nosotros, como cristianos, tenemos que tener cuidado porque las preocupaciones de este mundo, los problemas que tenemos, el afán de este siglo, quiere a veces ahogar la Palabra de Dios, para que nosotros ya no tengamos fruto, para que perdamos el ánimo y el deseo de servir a Dios.

El fuego de Dios, viene de Dios. Es Dios que obra en nosotros, no solamente hacer Su voluntad, sino como dice San Pablo, Él obra en nosotros el querer hacer Su voluntad. Si usted desea servir a Dios, fue Él quien puso esas ganas en su corazón.

Él es el Padre, el que nos da cada don bueno. Cada regalo, desciende de Él y es de Él.

Nosotros vemos que llegó la palabra de Dios a Jeremías la segunda vez, Dios dice algo muy importante en Jeremías 33:3: «Clama a Mí, y Yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces». Dios dice a Jeremías: «Si tú clamas a Mí, te voy a enseñar la Biblia, te voy a enseñar la Palabra de Dios, te voy a enseñar cosas, Jeremías, que otros no conocen.»

Y a propósito, fue Daniel que fue tan inspirado y animado, al leer la profecía de Jeremías, cuando Jeremías dijo que la cautividad iba a durar 70 años. Y a Jeremías le fueron reveladas cosas increíbles, grandes misterios de la palabra de Dios. Dios le habló a él, porque él clamó a Dios.

Nosotros como cristianos, necesitamos la Biblia, pero la Biblia es un libro espiritual. Yo recuerdo a mi Pastor, en Perú, cuando me bautizó, me dijo: «La Biblia es un libro espiritual, y cada vez que lo abrimos, tenemos que orar al Espíritu Santo para que nos ayude a entenderlo.»

Nosotros sin Dios, y sin la ayuda de Dios, no vamos a recibir de la Biblia, lo que necesitamos. Jesús, respondiendo al ataque de Satanás, le dice: «No sólo de pan vivirá el hombre,  sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.«

Veamos por ejemplo en Salmos 119:17-18, «Haz bien a tu siervo; que viva, y guarde tu palabra. 18 Abre mis ojos, y miraré las maravillas de tu ley.»

Ahora, en el versículo 28, dice el salmista: «Se deshace mi alma de ansiedad; Susténtame según tu palabra.»

La Biblia es lo que nos sostiene en tiempos difíciles, en tiempo de ansiedad, en tiempo de preocupación… la Biblia nos sostiene.

Yo recuerdo cuando iniciamos la Iglesia en México, y recuerdo ir a las casas para traer a la gente a la Iglesia, y a veces la gente diciéndome: «No, Pastor, es que yo no puedo hoy, porque tenemos problemas en la familia. Hay problemas en mi matrimonio, tengo problemas con los hijos, o algún problema económico y por eso no voy a la Iglesia.» Recuerdo pensar como un joven predicador: «¡Pero qué sonso!»

Eso es como si alguien dice «Yo no voy al hospital porque estoy enfermo, pero tan pronto que me sienta mejor, luego voy a ver al médico», es como si alguien dijera: «Yo no voy al restaurant porque tengo mucha hambre, pero tan pronto como ya no tenga hambre, voy a ir al restaurant».

La verdad es que cuando tenemos problemas y ansiedad y cargas, es cuando más que nunca necesitamos venir a la casa de Dios, es cuando más que nunca, necesitamos la palabra de Dios, porque eso es lo que nos sostiene. Veamos Salmos 119:49, «Acuérdate de la palabra dada a tu siervo, En la cual me has hecho esperar. 50 Ella es mi consuelo en mi aflicción, Porque tu dicho me ha vivificado.»

La Biblia es lo que nos da vida y es lo que trae avivamiento en la vida de nosotros. Salmos 119:72 nos dice: «Mejor me es la ley de tu boca Que millares de oro y plata.»

Nosotros decimos Amén a esto, pero la verdad es que hay miles de personas que podrían asistir a la Iglesia, pero no asisten porque les salió un trabajo, hay veces que hasta faltan en domingo, el día del Señor, porque puede ganar un dinero extra. El salmista dice: «para mí la Biblia es más importante que millares de dinero,» él dice: «es más importante que la política o los deportes… es más importante para mí que cualquier cosa, porque la Palabra de Dios es lo que me sostiene.»

En Salmos 119:67 nos dice: «Antes que fuera yo humillado, descarriado andaba; Mas ahora guardo tu palabra.» La Biblia es lo que nos trae de nuevo al rebaño.

El Salmos 119:75 nos dice: «Conozco, oh Jehová, que tus juicios son justos, Y que conforme a tu fidelidad me afligiste.»

Cuando usted camina con Dios y lee la Biblia y llega a tensiones, usted no va a amargarse con su Dios, el cristiano que camina con Dios y llega a aflicciones, no se enoja con Dios, él dice: «Dios, en Tu fidelidad me has afligido, es justo lo que haces.»

Yo estoy cansado de cristianos enojándose con Dios. Es increíble. ¿Las cosas no van como usted esperaba? ¿No le salen como usted quería? ¡Y usted se enoja con Dios!

«¡Ah es que mi marido me dejó! Ya no voy a la Iglesia.» Disculpe, Dios no es su marido, Él no le dejó, Él dijo que nunca le va a dejar.

Estuve haciendo un rally, y unos familiares católicos me dijeron: «Pastor, si Dios es tan bueno y tan justo, ¿por qué Dios permitió que mi madre muriera?» La Biblia dice que «la paga del pecado, es la muerte». Dios hizo el mundo un paraíso, fuimos nosotros que lo echamos a perder. Si quieres enojarte con alguien, ¡enójate con el Diablo! Pero no te enojes con Dios.

El salmista dice en Salmos 119:92, «Si tu ley no hubiese sido mi delicia, Ya en mi aflicción hubiera perecido.» Él dice, «la Biblia me sostenía en tiempo de aflicción». Versículo 98, «Me has hecho más sabio que mis enemigos con tus mandamientos, Porque siempre están conmigo.»

Noten esto: siempre están conmigo. ¿Qué estaba con él? Yo creo que hay dos cosas que siempre están con nosotros: número uno, los mandamientos de Dios siempre van a estar con nosotros y número dos, sus enemigos siempre van a estar también.

Nosotros tenemos que entender que todos los que van a servir a Dios y a vivir una vida piadosa, van a sufrir persecución, va a haber enemigos y si usted no tiene enemigos es porque usted no está ganando almas, no está testificando de su fe, es que usted tiene una cara en la Iglesia y otra cara en el trabajo. Usted viene a la Iglesia a dar el diezmo, y luego en Navidad está cobrando en el trabajo «para la Virgen». Pero si alguien es un hijo de Dios y tiene a su Dios y está testificando por su Dios, va a tener enemigos, pero la Biblia nos da sabiduría para seguir adelante.

Salmos 119:107 dice: «Afligido estoy en gran manera; Vivifícame, oh Jehová, conforme a tu palabra.» La Biblia es el libro que nos sostiene, su amor a la Biblia muestra su amor para Jesucristo, porque Él es la Palabra de Dios hecho carne.

Hace años, estaba tocando puertas y ganando almas, toqué una puerta y un hombre me abrió y puso su mano sobre mi Nuevo Testamento y me dice: «Yo amo a Jesucristo, pero odio este libro que usted trae en la mano.» Yo quité mi Biblia de su mano y le dije: «señor, usted es un mentiroso: Jesús es la Palabra de Dios hecho carne, y si tú no amas a este libro que estoy predicando, usted no ama a Jesús.»

Las mismas personas que se están durmiendo cuando se predica la Biblia, estarían durmiendo si Jesús en persona estuviera hablando. Él es la Palabra de Dios, y su amor a la Biblia muestra su amor a Jesús.

Hace muchos años en Francia, había una señorita que estaba leyendo un libro de poemas, y ella leyendo este libro de poemas dijo: «Ay, qué libro tan aburrido, qué poemas tan malos» y ella tiró el libro de poemas en el bote de basura. Después, ella se arregló en el mismo día y fue a la fiesta de una amiga para una fiesta de cumpleaños, y ella llegó a la fiesta y ahí conoció un joven, alto y fuerte y rico, y ella empezó a hablar con él, media hora y una hora y casi hora y media, y la verdad dijo ella, empezaba a enamorarse de este joven, y ella dijo: «Ay, tenemos tanto tiempo hablando y yo ni siquiera conozco tu nombre.» Y él dijo: «¡Disculpa! Yo soy Fulano de Tal…» y ella dijo: «¡Qué coincidencia! Hoy en la mañana estaba yo leyendo un libro de poemas y el autor tenía el mismo nombre que tú: Fulano de Tal», él preguntó: «¿Cómo se llama el libro?» y cuando ella le dice el nombre. Él contesta: «¡Ese es mi libro! Yo lo escribí. ¿Le gustó mi libro?» Y ella dijo… «¡Ah… es que no he terminado de leerlo todavía!» Ella regresó ese mismo día, sacó de la basura el libro de poemas y empezó a leerlos con lágrimas y diciendo: «¡Ay, qué poemas tan románticos, ay qué precioso!» Porque ella ahora conocía al autor, y ella amaba al autor, y cuando usted ama y conoce a su Salvador, usted va a amar a este libro, va a ser un libro interesante para usted.

Cuando nosotros pedimos: «Señor, ayúdanos a entender la Biblia», Él lo hace. Hay cosas por las que oramos que no sabemos si es la voluntad de Dios, hay cosas que pedimos y no sabemos si Dios lo quiere hacer o no, algunos de ustedes andan orando: «Dios mío, dame un millón de pesos… ¡tú sabes lo que yo haría con un millón de pesos!» Dios dice en el Cielo: «Yo sé exactamente lo que harías con un millón de pesos, te olvidarías de Mí»

Pero, cuando pedimos a Dios: «Señor, ayúdame para entender la Biblia, y esta semana en la Iglesia, ayúdame, abre mis ojos para ver grandes cosas en Tu ley,  ayúdame a comprender y aprender de la Palabra de Dios», Él lo hace.

Algunos de ustedes tienen la actitud de un Pentecostal, usted piensa del culto: «El que persevera hasta el fin será salvo.» Dios no quiere que vengamos a la Iglesia a aguantar los cultos, Dios quiere que vengamos a disfrutar la Palabra de Dios, regocijarnos en ella, y la verdad es, vea usted en los libros de la Biblia, que había gozo cuando se predicaba en la Biblia, y había gozo y alegría cuando se predicaba la palabra de Dios.

Juan 8:47 dice: «El que es de Dios, las palabras de Dios oye; por esto no las oís vosotros, porque no sois de Dios.» La verdad es que si alguien es de Dios, no necesitas tener baterías, guitarras eléctricas, usted no tiene que tener un culto de alabanza, usted cuando tiene la Palabra de Dios, los que son de Dios, van a oír la Palabra de Dios.

Muchas veces dicen: «No entiendo cómo sigue creciendo su Iglesia» ¿Que porque tengo un programa de radio? La verdad es que cuando usted enseña la Biblia, y enseña la Palabra de Dios, hay gente que va a ser salva y los que son de Dios, oyen la Palabra de Dios. No es lo que hace un hombre, no es la personalidad de usted, si usted ora, Pastor, y pide: «Señor, enséñame grandes cosas para que yo pueda enseñarlo a mi gente». Dios va a enseñarle la Biblia y entonces usted le va a enseñar a su gente. Las ovejas van donde hay alimento.

Algunos Pastores se quejan: «Llegó otro Pastor y me quitó mis ovejas.» En primer lugar no son sus ovejas, son de Jesús; en segundo lugar, las ovejas van donde hay comida… y en lugar de estar chillando y regañando al otro Pastor, ¿por qué no te pones a estudiar, Pastor? A ganar almas, y a dedicarte a predicar la Palabra de Dios, porque los que son de Dios, la Palabra de Dios oyen.

De la vida cristiana dice Jesús, en Juan 5:24, «De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida.» La vida cristiana, empieza con la Biblia, oyendo la Palabra de Dios. Tiene fe, y viene para oír la Palabra de Dios.

La vida cristiana necesita continuar dándose y creciendo en la gracia y conocimiento de nuestro Señor Jesucristo a través de la Palabra de Dios. La Biblia, es sumamente importante.

Muchas veces usted va a tener tiempo de comer, de platicar, pero no va a tener tiempo para la Biblia. Va a ir a una conferencia sobre la Biblia, pero no va a leer la Biblia. Y esa es la razón por la que su matrimonio anda como anda, esta es la razón, Pastor, por eso su ministerio está como está. Lo que usted hace con la Biblia determina lo que Dios hará con usted.

Yo no estoy en contra de que usted tenga tiempo de compañerismo, pero debo decirle que usted debe tener tiempo para Su libro, el Libro de Libros, la Biblia.

Estoy cansado de ver cómo los cristianos tratamos la Biblia, faltamos el respeto a la Palabra de Dios, lo tiramos al suelo, lo maltratamos. La verdad es que nosotros debemos apreciar la Biblia, es el libro que Dios nos ha dado.

Yo recuerdo cuando era joven leer libros e historias sobre los mártires, yo recuerdo leer un libro donde habían escondido las Biblias de los católicos, y durante la Inquisición, la Iglesia Católica asesinó a más de 80 millones de personas. Yo no soy Católico, yo soy Bautista. Los Bautistas no somos protestantes, fue Juan el Bautista que bautizó a Jesús, no Juan el Presbiteriano. Bautista no es una religión, es una creencia, es una fe, una doctrina… no es una denominación.

Pero en este pueblo, en la Iglesia sólo había una Biblia, y le habían dado esta Biblia a un hombre para guardarla. Llegaron los soldados romanos y se dieron cuenta de que este hombre había escondido la Biblia, tomaron a su hija, la amarraron, pusieron leña a sus pies y le dijeron: «¡Díganos dónde está la Biblia o quemamos a su hija!», y una niña pequeña de unos ocho o nueve años de edad, con lágrimas en los ojos le dijo: «Papá, no les digas nada, yo quiero morir, yo prefiero que me quemen a mí, a que quemen a nuestra Biblia.»

Algunos dicen: «No, Pastor, es que Dios ha cambiado, Dios ya no trabaja como en otros tiempos», Dios no cambia. Jesús es el mismo ayer, hoy y por los siglos. ¡Jehová no cambia! Nosotros hemos cambiado.

Yo recuerdo hace tiempo en México, cuando yo empezaba mi Iglesia, recuerdo tiempos predicando dos horas, dos horas y media y la gente diciendo «Más, queremos más». Ahora la idea de algunos de ustedes de un buen culto, es un culto que termina temprano. Hemos cambiado nosotros, por eso ya no hay avivamiento.

Segundo, que quiero que vean, Dios no sólo está diciendo a Jeremías: «Clama a Mí, te voy a enseñar la Biblia», sino que está diciendo: «Jeremías, clama a mí y yo te responderé,» acerca de la oración. La verdad es que Dios nos quiere guiar en la oración, Dios nos quiere instruir, enseñar, ayudarnos a orar. Nosotros tenemos un gran Dios y para él nada es imposible y él nos dice: «Si me piden, les voy a ayudar a orar, les voy a ayudar a pedirme cosas grandes y yo voy a contestar su oración una vez que lo hagan.»

Romanos 8:15 dice: «Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre!»

La palabra Abba, era una forma de decir Papá, era una forma de decir el nombre de Dios, familiar.

Hay gente religiosa aquí en México, algunos de ustedes son iguales, que enseñan con formalismo y todo eso, y hasta ellos cambian a Dios. Hasta cambian cómo hablar con él… cantan lúgubremente «¡Oh Gran Dios del Cielo!» y entonces la gente responde lúgubre: «Amén». Dios no es así, usted está fingiendo cuando habla así, usted nunca va a comprar las tortillas y llega y dice: «¡Oh gran señor de las tortillas! ¡Véndame un kilo de tortillas!» y luego él dice: «Amén». ¡Nadie habla así!

Pablo dice que cuando usted es un hijo de Dios, adoptado en la familia de Dios, va a hablar con confianza, no con vanas repeticiones, vas a hablar a tu Dios como tu Padre. «El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu,  de que somos hijos de Dios

Póngame atención, si esta noche usted no sabe a dónde irá cuando muera, lo más seguro es que usted va al infierno, porque cuando usted es salvo, el Espíritu Santo entra en el corazón, y una de las cosas que Él hace es confirmar que usted es hijo de Dios.

Romanos 8:24 dice: «Porque en esperanza fuimos salvos; pero la esperanza que se ve, no es esperanza;…» Pablo dice en Hebreos, «fe es la certeza de lo que se espera», si alguien tiene verdadera fe tiene la certeza de que es salvo, continúa el versículo 24 de Romanos: «…porque lo que alguno ve, ¿a qué esperarlo? 25 Pero si esperamos lo que no vemos, con paciencia lo aguardamos. 26 Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles. 27 Mas el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos. 28 Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.»

Dice Pablo, «cuando eres hijo de Dios, Dios te va a guiar». Dice el versículo 14: «Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios.»

Si usted es padre, sabe que al ser padre, amamos a nuestros hijos, queremos guiarlos, queremos ayudarlos, no queremos que ellos cometan los mismos errores que nosotros cometimos, no queremos que caigan en las trampas del Diablo, como nosotros a veces caímos, queremos instruir y guiarlos. Y somos hechos a la imagen de Dios, si este deseo tenemos nosotros, mil veces más lo tiene Dios. Él dice: «Yo no te dejo huérfano, yo voy a venir en la persona del Espíritu Santo, y cuando tú me pidas, si tu quieres, yo te voy a guiar al orar, al pedir lo que te conviene y lo que no te conviene, te voy a enseñar lo que es mi voluntad, lo que no es mi voluntad. Te voy a instruir, pero tienes que pedirme.»

Dios no da consejo cuando no lo queremos, la verdad, es que he visto a cristianos tomar decisiones sin ayuda de Dios. Yo recuerdo cuando estaba en el Colegio Bíblico, estaba en el dormitorio, y un compañero estaba tratando a una señorita, y este joven un día llegó al dormitorio y puso una lata de Coca Cola en el ropero, y se puso junto a su cama a orar, y clamaba en voz alta: «Oh, gran Dios, si tú quieres que me case con Fulana, quiero que se caiga la lata de Coca Cola del vestidor». Y como era una señorita muy guapa, la puso en la mera orilla del ropero, y entró un compañero de su trabajo y estaba cansado y cerró de golpe la puerta, y se cayó la lata de Coca y él brincó: «¡Gloria a Dios! ¡Voy a casarme con ella!» Dios no actúa de esa manera. Dios quiere guiarnos, quiere instruirnos, pero nosotros tenemos que clamar a Él.

En Isaías 8:19 dice: «Y si os dijeren: Preguntad a los encantadores y a los adivinos, que susurran hablando, responded: ¿No consultará el pueblo a su Dios? ¿Consultará a los muertos por los vivos?» Dios es omnisciente, Él sabe todo, pero nosotros somos tan tontos que a veces nosotros dejamos a Dios confundido. Dios dice: «Yo no los comprendo… ustedes van con los encantadores, con los adivinos, pero no vienen conmigo.»

Y el adivino tiene su bola de cristal, y empieza a hablar: «¡Oh, abuela! ¡Ven con nosotros, abuela! Queremos hablar contigo…» Si la abuela aparece, yo voy a dormir espantado esa noche. Tengo un don que no esperaba, la verdad. Y Dios en el Cielo está diciendo: «Está consultando a los muertos, por los vivos… qué raro, esta misma gente cuando la abuela estaba viva, nadie le hablaba.»

Cuando están vivos su padre y madre no platican con ellos, pero tan pronto mueren, ahí estás tú con el adivino: «¡Ay, papá! ¡Háblame! ¡Háblame!»

Y en el Cielo Dios dice: «Yo soy Dios, Yo soy el Creador del universo, Yo te quiero guiar, Yo te quiero enseñar, te quiero instruir. ¡Pregúntame a Mí!» Él dice: «¿No consultará el pueblo a su Dios? ¡Habla Conmigo! Yo te voy a guiar, te voy a enseñar.»

En 1 Juan 5:13 dice: «Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna…» Dios dice: «He dado la Biblia para que tú sepas que tienes vida eterna.»

Continúa el versículo 13. Dios dice: «He escrito la Biblia, para que sepáis que tenéis vida eterna, y para que creáis en el nombre del Hijo de Dios. Y esta es la confianza que tenemos en Él, que si pedimos alguna cosa de acuerdo a Su voluntad, Él nos oye.'» Dice Juan: «La seguridad de salvación es lo que nos da fe para orar, y si sabemos que Él nos oye en cualquier cosa que pidamos, sabemos que tenemos las cosas por las que oramos», dice entonces Juan, «si algo es conforme a Su voluntad, sabemos que Dios lo va a dar».

La Biblia y el Espíritu Santo nos guían y nos enseñan para que tengamos la fe para que cuando oremos y pidamos algo de Dios, Él escuche y Él conteste. Dios quiere contestar la oración.

Jeremías 17:5 dice: «…Maldito el varón que confía en el hombre, y pone carne por su brazo, y su corazón se aparta de Jehová.» Cuántos de ustedes al tener un problema busca ayuda donde no debe. Si usted no puede ahorrar, ¿cómo va a pagar a un prestamista cobrando 15% al mes? Y usted confía en la ayuda de la gente. Dice Jeremías 17:7, «Bendito el varón que confía en Jehová, y cuya confianza es Jehová.» Quien te puede ayudar con tu pena, es Dios, es el Gran Dios quien te puede sostener.

En Efesios 3:20 dice: «Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros», eso es el Espíritu Santo, dice Pablo: «puede hacer cosas más grandes de lo que tú puedes imaginar», y dice Jehová: «Clama a Mí, y Yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces«.

Yo creo que Dios quiere hacer algo grande en México, en su familia, en su ministerio… tenemos que caminar con Él, tenemos que clamar. El problema no está con Dios, el problema está con nosotros: por su falta de fe, esta es la razón por la que no que caminamos con Dios.

Yo recuerdo cuando era un joven en el Colegio Bíblico, llegó a predicar Curtis Hudson un día, en capilla. Yo recuerdo al hermano Hudson contándonos a nosotros, jóvenes predicadores, (casi llorando cuando lo contaba,) que había ido a una conferencia a otra ciudad, y después del culto había llegado un hombre, y ese hombre estaba vestido normal, en pantalón de mezclilla y llegó ahí y dijo: «Me gustó su mensaje de esta noche, ¿Tiene alguna necesidad para su Iglesia? ¿Qué necesita usted?» Y el hermano Hudson vio a este hombre, y le dijo: «Pues, se descompuso un camión, y queremos repararlo y creo que nos va a costar 500 dólares repararlo.» Y este hombre sacó una chequera y escribió un cheque para su camión y se fue. Llegó el Pastor de esta Iglesia con Hudson y le dice: «Este hermano nos dio un cheque,» y se lo entregó y le preguntó el Pastor: «¿Usted sabe quién es ese?» -«No, yo no sé quién es.» Y el pastor le dijo: «Ese hombre es multimillonario, el otro día le dio un cheque por 5 mil dólares a otro Pastor, yo conozco a otro Pastor que pidió 50 mil dólares. Cuando él viene y le pide la cantidad se la da, no le importa la cantidad que sea. Pero, sólo lo hace una vez.» Y entonces nos contaba, casi llorando: «¡Le hubiera pedido un edificio nuevo!»

Yo creo que nosotros no nos damos cuenta de las cosas que Dios nos puede dar y podría hacer. En su hogar, en su matrimonio, en su familia, en su Iglesia… pero no le pedimos. Él nos quiere guiar e instruir, quiere darnos sabiduría.

Hace años un joven de los Estados Unidos, estaba teniendo problemas en la escuela, especialmente con las matemáticas. Y un día llegó a la casa con sus calificaciones y su madre vio el reporte y dijo: «¡Sacaste un 10! ¿Cómo lo hiciste?» Y el niño dijo: «Bueno, es que mis amigos me dijeron en la calle tal, en el número ciento y algo, vive un hombre que sabe muchas matemáticas y a lo mejor te puede ayudar, y él me ayudó.» Y la madre fue a la casa en esa calle y número y tocó la puerta para dar las gracias a este hombre que le ayudó a su hijo y abrió la puerta Albert Einstein, y la señora asombrada dice: «Ay, señor Einstein, no sabía que usted vivía aquí… mi hijo le está estorbando, le está molestando…» Y él le dijo: «No señora, yo amo a los niños, yo quiero que venga todos los días, le ayudo con mucho gusto.»

Y la verdad, es que nosotros tenemos al Creador del Universo, que nos quiere ayudar con nuestros problemas, quiere instruirnos, pero a veces nuestro orgullo dice: «Ay, yo mismo me arreglo mis problemas… yo conozco mi hogar, yo conozco mi esposa, yo conozco a este hombre.»

Una vez le dije a una hermana: «Se necesitas someter a su marido.» Y ella me dijo: «Ay, Pastor, pero yo conozco a mi marido, yo sé lo que él necesita.» Y su matrimonio terminó en divorcio.

Nosotros, a veces por orgullo, no pedimos la ayuda de Dios.

Hace algunos años, a un joven en los Estados Unidos, se le había descompuesto su auto en la carretera. Estaba tratando de arreglar la máquina, cuando de repente, llegó un Cadillac del año, se estaciona en la carretera, y un viejito se bajó del Cadillac con su caja de herramientas. Checó el motor, y le dijo al joven: «Veo que está teniendo problemas, ¿le puedo ayudar?» Y él dijo: «Ay, viejito, los coches han cambiado, los coches modernos han cambiado mucho, mire, yo conozco mi coche, este es un Ford y yo lo arreglo solito.» El viejito dijo: «Está bien.» Recogió su herramienta, regresó a su coche y le dijo: «Oiga, joven, yo también soy Ford, el hombre que inventó el coche.» Y nosotros a veces, Dios nos quiere ayudar con el ministerio, en las decisiones, con la familia… quiere ayudarnos, pero por el orgullo no clamamos a Él.

Lo último que voy a decir es: Hay que clamar a Dios. En Romanos 10:13 dice la Biblia: «porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.» La Biblia dice: Todo aquél. No importa a cuál Iglesia vayas, qué religión tienes, si usted tiene fe es salvo, pero tienes que creer… de nada sirve estar repitiendo una oración.

Alguien me dijo: «Ay, Pastor, ore por mi marido. Él vino a la Iglesia y es un borracho y un adúltero… pero ya hizo la oración.» La oración no te va a salvar, es el arrepentimiento y fe en Cristo lo que te hacen salvo.

Lo dice la Biblia: «todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo». Este día pide a Dios que te salve. Hay veces que le pedimos cosas a Dios que no sabemos si son su voluntad o no, Cristo mismo en el jardín oraba: «Señor, si es posible que pase de mí esta copa sin tomarla, pero Señor, no sea mi voluntad sino la Tuya.»

Usted ora por alguien que está enfermo, que está sufriendo… a veces no sabemos si es la voluntad de Dios o no, pero si pides que te salve, Él siempre quiere salvarte.

Dos ladrones en la cruz, uno de ellos dijo: «Si de verdad eres el Hijo de Dios, ¡sálvate a ti mismo y a nosotros!» Él estaba pensando en su vida física, estaba pensando en su bienestar físico. Y el que quiere salvar su vida, pierde su vida. Quería un milagro para creer, como muchos hoy en día; pero Dios no trabaja así. El otro ladrón dijo: «Señor, acuérdate de mí cuando llegues a Tu reino». Cristo le dijo: «hoy estarás conmigo en el Paraíso.»

Si usted no está seguro de que va al Cielo, haga una decisión y pida a Jesucristo: «Señor, sálvame». Te prometo que por medio de la Palabra de Dios, Él te salva.

Vosotros Sois La Luz Del Mundo

«Vosotros sois la luz del mundo»

Pastor Darrell Hurst

Kentucky

Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder.   15 Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa.  16 Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos. ~Mateo 5:14-16

Nosotros leemos algunos versículos de la Biblia que nos son muy familiares, los conocemos y son una bendición para nosotros, y luego leemos más en la Biblia y vemos que hay otros versículos que ensamblan bien con otros versículos que conocemos, y aprendemos más. Alguien dijo que el mejor comentario de la Biblia es la misma Biblia. Cuando yo estudio la Biblia, también estudio otros versículos que hablan de ese mismo tema en la misma Biblia. Y Dios me enseña mucho más de esa manera.

Voy a tomar estos versículos del Nuevo Testamento y voy a tomar un versículo del Antiguo Testamento y mostrar cómo se complementan uno con otro y también nos enseña mejor cómo obedecer.

Dice la Palabra de Dios que nosotros debemos de ser como una luz en un mundo obscuro. Dios le está hablando a Su gente cuando la Palabra de Dios dice: «Vosotros sois la luz del mundo.»

La Palabra de Dios nos dice que una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. Uno puede ver muy bien la luz de una ciudad a lo lejos, cuando uno va manejando en una carretera por la noche y aún se encuentra a muchos kilómetros de distancia. Y Dios dice que ese es el tipo de luz que nosotros debemos de ser en este mundo.

Si nosotros alumbramos, nuestra luz puede ser vista en la obscuridad, si nosotros no alumbramos entonces no vamos a ser una diferencia en la obscuridad.

Ahora, Dios nos da unas cosas en las cuales Él quiere que nosotros pensemos y meditemos. Dios nos pregunta si una luz podrá ser vista si nosotros la ponemos debajo de una canasta o un almud. La respuesta es no. Y Dios nos pregunta si nosotros tenemos una vela y la ponemos en un lugar alto para que alumbre toda la casa. Ahora la respuesta es sí.

Nosotros tenemos el mandato de ser una luz para el mundo. Y conocemos este versículo, pero ¿cómo podemos poner este versículo en práctica? Nuestra luz debe brillar, pero ¿cómo hacemos que nuestra luz brille mejor? Le voy a decir cómo hacer que su luz brille.

Proverbios 20:27 dice: «Lámpara de Jehová es el espíritu del hombre, la cual escudriña lo más profundo del corazón.» Dios nos muestra en este versículo cómo nosotros podemos alumbrar con nuestra luz. Dios dice que los cristianos son una luz del Señor. No debemos de ser una lámpara que alumbre en lo escondido, sino que debemos de ser una luz que alumbre sobre un candelero.  Entre más obscuro esté el mundo, más nuestra luz debe de brillar.

Cuando yo era muchacho me iba a cazar mapaches, los cuales salen en la noche. Entonces salíamos en la noche con nuestros perros y nos poníamos  una lámpara sobre nuestra cabeza, y  la mejor hora para ir y cazar mapaches era cuando estaba bien obscuro. Y cualquier luz que hubiera la podíamos ver, aunque estuviera esa luz a muchos kilómetros de lejos. Porque esa lucecita podía verse en la obscuridad. 

Y entre más este mundo se vuelve más perverso, más nosotros podemos alumbrar. Dice la Palabra de Dios: «Lámpara de Jehová es el espíritu del hombre…» Nuestro espíritu es esa lámpara. Aquí la palabra «espíritu» que se usa en la Biblia quiere decir actitud. En este versículo no está hablando del Espíritu Santo, está hablando de nuestro espíritu. En la Biblia cuando se habla del Espíritu Santo está en mayúscula y cuándo está hablando de nuestro espíritu se escribe en minúscula. De tal manera que nuestro espíritu o nuestra actitud es nuestra lámpara que Dios quiere que alumbre en un candelero para que alumbre el área del mundo alrededor de nosotros.

Nosotros podemos checarnos a nosotros mismos de acuerdo a nuestro espíritu. La Biblia dice: «…la cual escudriña lo más profundo del corazón.» Nuestra actitud dice cómo está nuestro espíritu por dentro. Cuando usted y yo tenemos una mala actitud, eso nos dice a nosotros que algo no está bien dentro de nuestro corazón. ¿Podemos nosotros alumbrar para el Señor en cada lugar que nosotros vayamos? Este mundo necesita luces que alumbren mucho.

Entre más adversidad tenemos en nuestra vida personal, más que va alumbrar nuestra luz a nuestro alrededor.

Hay dos personas que vienen a nuestra iglesia en sillas de ruedas.  Han estado en esas sillas de ruedas la mayor parte de su vida. Uno de los hermanos así nació, no podía caminar. Ambos aman nuestra iglesia y siempre tienen una sonrisa para mí. Y la adversidad de ellos y su actitud hacen que su luz brille mucho para mí. De tal manera que nuestra actitud es una lámpara del Señor. Y nosotros somos conocidos de acuerdo a nuestro espíritu y de acuerdo a nuestra actitud. Nosotros somos bienvenidos por  causa nuestra actitud o somos evitados por causa de nuestra actitud. Hay gente que trata de evitar a cierto tipo de gente porque su actitud «apesta.»  He visitado a ciertas personas y ellos hablan tan negativamente; yo soy amable con ellos pero cuando me voy siento que estoy bien sucio y que necesito bañarme por causa de su actitud. Ahora, mi trabajo como cristiano es ser amable con ellos y decir cosas positivas, pero algunas personas no aceptan eso y todo lo que tienen son cosas negativas, y eso no es un buen testimonio para el Señor. Tenemos que ser personas positivas.

Nosotros tenemos más control de nuestro espíritu de lo que podemos admitir. Por ejemplo, un niño a lo mejor tiene ocho años  y el viernes se tiene que levantar para ir a la escuela, pero el sábado su papá lo va a llevar a pescar. A lo mejor el viernes  no estaba enfermo y a lo mejor el sábado tampoco está enfermo, pero él tiene diferentes actitudes cuando se levanta en estos dos días. El viernes cuando  se levanta  para ir a la escuela no es igual de emocionante que cuando se levanta el sábado para ir a pescar. Cuando llega el sábado, el niño se va a levantar con gozo y ánimo porque sabe que va a ir a pescar con su papá. Entonces, podemos controlar nuestra actitud más de lo que podemos pensar.  Debemos nosotros preocuparnos de nuestro espíritu que mostramos a la gente alrededor.

¿Qué tipo de espíritu usted brilla para el Señor? Uno es un espíritu feliz. Los cristianos deben de ser personas felices. Los cristianos deben de reír mucho.  ¡Los cristianos somos salvos de ir al infierno! ¡Los cristianos somos salvos y vamos al cielo! ¡Un cristiano es un hijo de Dios! Lo que significa es que ¡Dios es nuestro Padre Celestial! Y si Dios es nuestro Padre ¿por qué vamos a estar infelices? Ahora, no estoy hablando de estar quebrantado. Cuando nosotros oímos que alguien ha muerto, nuestro corazón se quebranta, y eso está bien.  En ese momento podemos llorar, debemos de dolernos.  Pero estoy hablando de ser infeliz. Estoy hablando de estar enojado porque las cosas no están saliendo como yo quiero.  Eso es estar infeliz. Usted puede estar triste y tener un corazón quebrantado, y estar feliz. El himno «Alcance Salvación» que en ingles dice «It is well with my soul,»  que significa «Está bien para mi alma» fue escrito por un hombre que perdió a sus hijos en un barco, eso fue en los años 1800.  Este barco venía de los Estados Unidos a Inglaterra. Y cuando el barco venía de regreso, se hundió. Y a este hombre le llegó un mensaje de parte de su esposa que decía: «Única salva.» Todos sus hijos murieron en ese accidente. Y él escribió ese himno maravilloso. Aún cuando sus corazones estaban quebrantados, él tenía una felicidad de parte de Dios en su corazón. Usted y yo podemos brillar con mucha luz con una actitud feliz.

Si un cristiano está sirviendo a Dios, hay una promesa de Dios que dice que Él va a obrar en todo para su bien. La Palabra de Dios nos dice en Romanos 8:28: «Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.» Esto quiere decir que cuando parece que todo mi mundo se está destruyendo, yo puedo estar feliz porque sé que Dios tiene una razón y Dios va a hacer algo con mi vida. Los cristianos deben de ser gente feliz.

Nosotros tenemos una iglesia feliz en Kentucky y eso es porque nosotros queremos tener un espíritu feliz que alumbre como una lámpara de Jehová. Cuando gente viene a nuestra iglesia se sienten muy bien recibidos. Algunos se sorprenden de que uno se puede reír en la iglesia. Algunos se sorprenden de que el pastor a veces diga chistes de suegras en la iglesia. ¡Tener una iglesia feliz es algo muy bueno!

Como cristianos tenemos tantas cosas por las cuales estar felices. ¡No vamos a ir al infierno, vamos a ir al cielo! Dios es nuestro Padre y Dios hace que todo en nuestras vidas trabaje para nuestro bien. Vamos a ser recompensados en el cielo por todo lo que hacemos aquí. ¿Por qué debe de estar un cristiano infeliz? Infelicidad viene por dos cosas: por orgullo y por egoísmo. No estoy hablando de estar quebrantado. Estoy hablando de estar enojado porque las cosas no están saliendo como yo quiero.

En nuestra iglesia tenemos cuatro rutas de autobuses para recoger gente y traerlos a la iglesia. Tenemos una ruta en la ciudad, una ruta al sur de la ciudad, otra ruta al norte de la ciudad, y yo voy a otra ciudad que está cerca de la nuestra. Y traemos a muchos niños de hogares muy tristes. Y pocos de los niños que vienen en el autobús tienen a sus papás en su casa, porque la mayoría de ellos vienen de hogares divorciados. Ellos no ven mucha felicidad en sus hogares. Y yo me quiero asegurar de que cuando ellos vienen a nuestra iglesia puedan ver un lugar feliz y puedan aprender acerca del amor de Dios. Yo quiero que nuestra luz pueda brillar mucho y vamos a hacer eso con nuestra actitud. Siempre me gusta hablar y jugar con los niños. Tenemos un programa para ellos muy emocionante y a nuestros niños siempre se les enseña de la Biblia. Tenemos un culto infantil donde se reúnen y alguien les predica a ellos. Y yo quiero que ellos sepan que hay un lugar que es un lugar feliz, y es la casa de Dios. Yo quiero que sepan que ellos pueden tener esa felicidad de parte de Dios.

Nuestro espíritu es nuestra lámpara del Señor. Hay pastores que cuando yo estoy con ellos a mí gusta mucho estar con ellos.  El Dr. Jack Hyles, que ahora ya está en el cielo, fue mi pastor por mucho tiempo, y él fue mi mayor héroe en todo el mundo. Pero nada más el estar alrededor del Dr. Jack Hyles hacía sentir a uno mucho mejor porque su lámpara del Señor brilla muchísimo. Ahora su yerno Jack Schaap es el pastor de la iglesia que él dejó. Y él tiene el mismo espíritu, nada más estar con él a uno lo anima mucho. Cuando uno está alrededor de él a uno lo motiva; su lámpara está alumbrando por el Señor.

Cuando vemos un versículo en el Nuevo Testamento que nos dice que debemos de ser una luz para ser puesta en un candelero,  como una ciudad que está sobre una montaña que alumbra toda un área. Y vemos que la manera que uno puede hacer eso es por nuestra actitud. Una actitud feliz. Una actitud emocionante que se pueda contagiar a los que están alrededor.

En nuestros hogares nuestra luz debe alumbrar bien brillante cuando el esposo tiene una buena actitud hacia su esposa y la esposa tiene una buena actitud hacia su esposo, y los hijos pueden ver una buena actitud en el hogar.

Tengo 23 años de casado, y ninguna vez le he gritado a mi esposa… «porque me da miedo»… pero mis hijos crecieron en casa y nunca han visto a su papá gritarle a su mamá. Quiero tener un buen espíritu en nuestro hogar. Y quiero que mis hijos aprendan de un buen espíritu. Quiero que mi actitud pueda brillar para el Señor. Quiero tratar a la gente amablemente. Quiero hablarles aun a aquellos a quien no les caigo bien, quiero ser amable con ellos, porque esa es una luz que alumbra para el Señor: nuestra actitud, de cómo tratamos a otros.

A veces predico medio «enojado», pero personalmente siempre quiero ser amable con las personas, trato a la gente de la iglesia amablemente; no soy perfecto, a veces soy un poquito gruñón pero mi deseo es ser amable con la gente. Quiero que la gente se sienta mejor porque yo he tratado de ayudarles. He hecho varios viajes misioneros durante los últimos 13 años y siempre he tenido el mismo propósito: quiero ser un ánimo para el pastor y para la iglesia a donde yo voy.

Hace muchos años, uno de los más grandes misioneros del mundo visitó nuestra iglesia.  Su nombre es Rick Martin. Él es misionero a las Filipinas. Su iglesia tiene de 5,000-6,000 personas cada domingo. Han comenzado más de 700 iglesias en esa área. Tienen misioneros en África, en Haití y en muchos países. Yo creo que es uno de los más grandes misioneros de todo el mundo. Y yo le pregunté al Hno. Martin cuando él estaba en nuestra iglesia: -Hno. Martin, ¿Qué es lo que nuestra iglesia pueda hacer para que podamos animar a nuestros misioneros lo más que se pueda?- Y él me respondió inmediatamente: -Envíen al pastor al campo misionero.- Entonces, por todos estos años yo tomé ese consejo, y yo quiero ser de ánimo a cada misionero  y a su gente. Y también quiero comer la comida que ellos me sirven (a veces no soy tan espiritual y a veces soy un poquito «carnal»). Pero debemos de buscar lo que Dios está esperando de nosotros y es el tener una buena actitud para los que están alrededor de nosotros. Cuando el mundo persiguió a los cristianos y ellos rechazaron negar el nombre de Jesús, eso es una luz que está alumbrando para el Señor.

Nosotros vivimos en una pequeña ciudad en Kentucky, y casi todos en nuestra ciudad saben quién soy yo. Entonces es bien importante que yo tenga una buena actitud en público. Cuando voy a Wal-Mart o voy a otra tienda, debo de asegurarme de que tengo una buena actitud. Porque mi actitud es una lámpara del Señor en esa área. Si usted es un ganador de almas una de las cosas que le pueden ayudar es cuidar su actitud. Porque quizá a esa persona a quien usted le mostró su puño enojado mientras iba manejando, a lo mejor va a ser la persona a quien usted le toque la puerta el siguiente sábado. Y luego él lo ve a usted, y usted lo ve a él, y… usted entonces diga: «Soy testigo de Jehová.» Y después váyase a toda prisa. Es broma, pero tiene que cuidarse. Todos debemos de cuidar nuestra actitud. Que nuestro trato con todos sea una lámpara del Señor.

En Kentucky todo mundo saluda a todo mundo. Cuando yo estaba en Chicago y manejaba el autobús de mi ruta. Yo saludaba a la gente que no conocía y los niños del autobús me preguntaban: -¿Los conoce?- y yo les decía: -No- ¿Entonces por qué lo saluda?- Porque nosotros saludamos a todo mundo-. Podemos ser amables  con los que están a nuestro alrededor como un testimonio del Señor Jesucristo.

La gente que parece tener una actitud mala la mayoría de las veces, quizá es porque tienen un corazón quebrantado. Y quizá ellos necesitan a alguien que sea amable con ellos, a alguien que su luz pueda alumbrar para el Señor. Brille en el sitio donde esté, con una buena actitud.

Los Celos

«Los Celos»

«Mas él, respondiendo, dijo al padre: He aquí, tantos años te sirvo, no habiéndote desobedecido jamás, y nunca me has dado ni un cabrito para gozarme con mis amigos»

Lucas 15:29

Hay pocas personas que han leído su Biblia que no han escuchado la historia del Hijo Pródigo.  A veces cuando escuchamos de un joven que huye de su casa, le decimos, «el hijo pródigo.»  Hay himnos que comparan al pecador con el «hijo pródigo.»  Hasta en pláticas, bromeamos o hablamos de un paseo largo, y nos referimos a nosotras mismas como «la hija pródiga.»

Pero no quiero enfocarme en el hijo que salió de su casa, y tal vez quebrantó el corazón de su padre.  Vamos a poner a un lado, por unos momentos, al hijo egoísta, que pidió su herencia aún antes de la muerte de su padre.  Tampoco, no vamos a hablar del padre, que siguió día tras día esperando el regreso de su hijo.

La persona que vamos a estudiar es el hijo mayor, el hermano del hijo pródigo.

¿Qué sabemos de este hijo?

1.      Según el versículo 25, obviamente, era el primogénito. En los días cuando  tomó lugar nuestra historia, el primogénito tenía muchos privilegios.  Recibía la mayor bendición de su padre.  Me imagino, que si tenía un negocio el padre, al morir quedaba en las manos del hijo mayor.

2.      Otra cosa que podemos decir del hijo mayor está en el versículo 25.  ¿Dónde estaba él mientras hacían planes para la fiesta de la bienvenida de su hermano vago?  Estaba en el campo.  Estaba trabajando.  Era muy trabajador. Era cumplido.  Tenía ambición.  Era todo lo contrario de su hermano, el pródigo.

3.      Cuando el hermano mayor llegó a la casa, ya había empezado la fiesta, porque llegando cerca de la casa, se oían la música y las danzas.  Se ha de haber sentido mal, porque no le invitaron.  Tenía el sentido de haber sido dejado fuera del círculo de las actividades.

4.      Mostró sus sentimientos de una forma negativa.  Se enojó.  V. 28

5.      Rehusó entrar, aún después de que su padre le rogó a pasar.  Se encaprichó.

6.      Se puso a enumerar todas sus virtudes.  «Tantos años te sirvo, nunca he traspasado tus mandamientos.» V.29.

7.      Criticó a su papá  «Nunca me has dado un cabrito…»

8.      Criticó a su hermano «Ha consumido tu hacienda con rameras.» V. 30.

Tenía celos de su hermano.  Estaba celoso de él.  Alguien le había robado lo que le pertenecía.  Según él, era merecedor de algo que había sido dado a otro.  Esto es el resumen de los celos.  El sentir, (de manera real o solo por imaginación,) ser defraudado de algo que nosotros pensamos que nos pertenece.

Hay una historia en el Antiguo Testamento de dos esposas.  Eran hermanas.  Se llamaban Raquel y Lea.  Estaban casadas con el mismo hombre, Jacob.  Jacob había sido engañado por su suegro, Labán en varias ocasiones, pero el mayor engaño de todos era cuando le dio a Lea para esposa en lugar de Raquel.  Había trabajado 7 años por Raquel, a quien amaba, y el día de la boda, Labán, viendo que Lea era la mayor, la dio a él, en lugar de Raquel.  Jacob la amaba tanto, que trabajó otros 7 años por Raquel.

Eso en sí pudiera provocar emociones de grandes celos de parte de esas dos mujeres.  Nos falta tiempo para contar todas las demostraciones de ese pecado en su matrimonio tan raro.  Tener que compartir cónyuge, casa, y cama con otra mujer es una situación imposible.  Si yo estuviera en una relación así, me saldría lo más pronto posible.

Pero lo que hacían esas dos mujeres está escrito en Génesis 30.  Lee esa historia. Es el colmo de la manifestación de lo que provocan los celos. Raquel tuvo celos de Lea, porque ella si tuvo hijos y ella no. Después, Raquel le dio sus siervas a Jacob, para que tuviera hijos de ellas. Más adelante, Lea se enoja contra Raquel porque le está quitando las mandrágoras que su hijo Rubén había recogido. Y para colmo Lea alquila a su propio esposo para que se fuera con ella. Todo por los celos.

Pudiéramos pasar todo el día observando las vidas de los demás, pero a menos que lo apliquemos a nuestras propias vidas, no nos va a servir más que para criticar, y darnos un sentir de superioridad.

Si tú nunca has sentido celos, o si nadie jamás ha sentido celos de ti, en realidad eres muy excepcional.  Este pecado se manifiesta hasta en los niños.  Lo podemos observar en nuestros hijos.  Hasta la misma madre puede provocar celos en sus hijos hacia sus hermanos.  Y si tú piensas que los celos se manifiestan sólo en los hijos pequeños, espera hasta que sean adultos.  Te espera una gran sorpresa.

Los celos se manifiestan de la misma forma que se manifestaron en el hermano del hijo pródigo: un sentido de ser dejada fuera; el enojo; el capricho; la crítica; el enfocarnos en nuestras virtudes, y en las debilidades de otros.

Los celos se manifiestan en muchos lugares, pero sólo vamos a mencionar tres de ellos:

1. En nuestra iglesia. Existen celos entre los miembros, por posiciones que han sido dadas a otros.  Hay celos entre miembro y pastor, o maestro.  Hay celos cuando se reconoce algo que un hermano ha logrado.  Hay celos cuando alguien habla bien del hijo de otro, y no de su propio hijo.  Puede haber celos cuando a otro le hace un reconocimiento especial de que uno piensa que es merecedor.

2. En nuestra familia.  El marido es celoso de su esposa;   la mujer siente celos de su esposo.  El padre puede ser celoso de sus hijos, y la madre de sus hijos.  Un hermano puede ser celoso de una hermana o un hermano;  un hijo puede mostrar celos de la relación de su padre o madre y un hermano.  A veces la esposa siente celos del ministerio, o del trabajo de su esposo, y del tiempo que le lleva fuera de su hogar.   Muchas esposas son celosas de la familia de su esposo.

3. En nuestro corazón. Tal vez tú no tienes control sobre los celos que sienten otros, y las manifestaciones negativas que ellos muestran.  Aún tú puedes provocar los celos sin saberlo.  Pero una cosa sí puedes controlar: Tu puedes escudriñar tu corazón, y pedirle a Dios que quite todo pensamiento negativo que tienes contra tu hermano, tu esposo, tus hijos, y pedirle que te perdone.  Pídele que ponga cosas positivas en su lugar.  Lo mejor que tú puedes hacer para combatir los celos es hacer bien a la persona a quien sientes celos.  Ora por ella.  Si tu esposo no es fiel, es natural sentir celos.  El adulterio puede destruir el matrimonio, pero hay otra cosa que te puede destruir, y son los celos.  El celo es una emoción.  No dejes que el celo te controle.  Entrégalo a Dios, y pídele que Él tome la situación en Sus manos.

No provoques los celos en otros. A veces en inocencia  provocamos los celos.  Pero la mayoría de las veces, tú sabes lo que haces para provocar los celos en tu esposo, en tus hijos.  Evítalo.  Nunca compares tu esposo con otro hombre, o un hijo con otro.  Pide a Dios que te dé sabiduría.  Recuerda:

«Duros como el Seol los celos:»

Cantares 8:6

Billie A. de Sloan

El Ejemplo de Josias

El Ejemplo de Josías

Pastor Kevin Wynne

Yo sinceramente siento que los jóvenes son el futuro de México… Pobre de México. Vamos abrir las biblias a 2 Corintios por favor. Disculpa 2 Crónicas, que está a un lado de Corintios.

2 Crónicas 34:1-3: «De ocho años era Josías cuando comenzó a reinar, y treinta y un años reinó en Jerusalén. 2 Este hizo lo recto ante los ojos de Jehová, y anduvo en los caminos de David su padre, sin apartarse a la derecha ni a la izquierda. 3 A los ocho años de su reinado, siendo aún muchacho, comenzó a buscar al Dios de David su padre; y a los doce años comenzó a limpiar a Judá y a Jerusalén de los lugares altos, imágenes de Asera, esculturas, e imágenes fundidas

Nosotros vemos en este texto, que se había apagado el fuego en el corazón de los profetas de Dios. No estaban predicando como debían estar predicando. La nación de Israel ahora había entrado en idolatría. Estaban en inmoralidad. Había homosexuales por todas partes. Había imágenes, brujería. Hasta estaban sacrificando a sus niños a los dioses falsos.

En ese tiempo, y durante este tiempo, un joven llegó al reino. Este joven tenía ocho años. El abuelo de este joven era el hombre más perverso de todo Israel. Manasés. El hombre más perverso de toda la historia del pueblo de Israel. Su abuelo era un hombre perverso. Era un hombre malo. Pero nació este niño y llegó al reino y Josías dijo, a mí no me importa lo que me inculcaron mis padres, yo busco a Dios. Y él comenzó a reinar, y reinó 30 años en Israel. Hizo lo recto ante los ojos de Jehová. Anduvo en los caminos de David su padre. El dijo: «mi tátara, tátara, tátara abuelo si amaba a Dios, y yo voy a buscar a Dios también.»

A los 16 años de edad, siendo aún muchacho, (algunos de ustedes se sienten más sabios que tu papá,) comenzó a buscar al Dios de su padre. A los 20 años comenzó a limpiar a Judá. A los 16 años él comenzó a buscar a Dios. A los 20 años de edad llegó el avivamiento más grande que Israel había visto. No había rey como él antes ni después. Y él trajo un avivamiento a la nación de Israel. Hay tres cosas que yo quiero que vean del texto y luego termino.

1. Josías empezó a buscar a Dios.

Necesitamos un joven o a una señorita como Esther, que empieza a buscar a Dios. Cuando yo era joven… hace 1000 años había dinosaurios sobre la tierra todavía, la gente vivía en cuevas, y yo era un joven. Yo en mi juventud andaba de pandillero y hacía un montón de otras cosas. No voy a decir lo que yo hacía porque: 1, porque no quiero glorificar el pecado y 2, la policía todavía me está buscando. Pero yo a los 15 años de edad entré a mi recámara y puse un rifle en frente de mi cabeza y puse el dedo en el gatillo. Yo estaba a punto de suicidarme, cuando entró en mi corazón el pensamiento de: después de jalar el gatillo a dónde vas a ir. Y aunque yo era católico, yo había escuchado del infierno. Yo baje el rifle, y tomé una Biblia, que estaba allí en el librero que pertenecía a mi madre, y empecé a leer la Biblia, y a los 15 años de edad yo empecé a buscar a Dios. Y jóvenes, si nosotros empezamos a buscar a Dios, lo vamos a encontrar. Él no está lejos. Él está esperando que tu lo busques.

Josías empezó a odiar el pecado. La Biblia nos dice dos cosas: Primero la Biblia nos dice que nos debemos de someter a Dios. Y segundo, la Biblia nos dice que debemos de resistir al diablo, y huirá de vosotros. Muchos de ustedes quieren resistir al diablo sin someterse a Dios. No puedes hacer eso. Pero si nos sometemos a Dios, podemos resistir al diablo. Y tener la victoria.

Ahora, yo no soy un buen predicador, yo no soy un buen orador ni escritor. Algunos de ustedes ya se dieron cuenta de eso. Ni siquiera puedo pronunciar bien el español. Yo no soy muy inteligente, yo no soy bueno para organizar, yo no tengo talentos, o habilidades, como otros predicadores tienen. Pero, hermanos, en mi juventud, yo empecé a buscar a Dios. Hora, tras hora, tras hora, leyendo la Biblia. Orando y buscando a Dios. México necesita unos jóvenes que están dispuestos a buscar a Dios.

Joven, si tú empiezas a buscar a Dios, y empiezas a ver la Biblia, tú te vas a dar cuenta cuanto Dios te ama. La Biblia nos dice que nosotros le amamos a Él porque Él nos amó primero. Cuando tú te das cuenta cuanto Dios te ama, entonces tú vas a poder a empezar a disfrutar la Biblia. Te va a encantar leer la palabra de Dios. Y cuando la Biblia es tu delicia, Dios te va a bendecir, Dios te va a prosperar.

Cuando la Biblia es tu delicia, ya no vas a venir al culto, porque tu mamá te trajo. Tú empiezas a disfrutar la Biblia, Dios te va a empezar a bendecir, Dios te va a prosperar. Tú te vas a dar cuenta cuanto Dios te ama.

En Francia hace años, había una señorita, que estaba leyendo un libro de poemas. Cuando ella estaba leyendo estos poemas, ella decía: «que aburrido son estos poemas, que tristes son estos poemas.» Y esta señorita tiró el libro de poemas en un bote de basura, ahí en su recámara. Después ella, fue a una fiesta de cumpleaños de una amiga. En la mansión, en la fiesta de su amiga, encontró a un joven, alto, guapo, -como yo-, y rico. Y ella empezó a hablar con este joven. Ellos estaban hablando ahí, 20 minutos, 30 minutos, y después una hora. Y después de una hora, esta señorita dice al joven: «Tenemos una hora hablando y disculpa, yo ni siquiera conozco su nombre.» Y él dijo: «Oh, perdóname señorita. Yo soy fulano de tal.» Y ella dijo: «Qué interesante. Hoy en la mañana yo estaba leyendo un libro de poemas, y el nombre del autor es el mismo como del que usted tiene.» Y este joven dijo: «¿Cómo se llama el libro?» Y ella le dijo el nombre del libro. Y él dijo: «¡Ese es mi libro. Yo lo escribí! ¿Qué le pareció mi libro?» Y ella le miró y dijo: «ah, este… ah… aún no termino de leerlo.» Ella fue después a su casa. Recogió el libro de poemas de la basura. Empezó leer el mismo libro. Pero ahora en vez de decir que aburrido, ella empezó a decir: «hay que precioso. Hay que bonito. Hay que poemas tan bonitos.» Por ahora ella había conocido al autor, y amaba al autor de libro. Y cuando ustedes aman a Dios, la Biblia y las cosas de Dios van a ser interesantes para ustedes. No van a ser aburridas. Josías empezó a buscar a Dios.

2. Empezó a odiar el pecado.

Eso es automático. Cuando usted ama a Dios, usted va a comenzar a odiar al pecado.

Josías, cuando conoció a Dios, empezó a tirar las imágenes. A destruir las imágenes de Asera. Había casa de fornicación y de homosexuales y Josías las derribó. Hoy en día, México está lleno de casas de prostitución, hoteles de paso. Imágenes por todas partes. Idolatría por todas partes. Casas de fornicación y prostitutas y homosexuales por todas partes. Y esta tierra está llena de idolatría y de pecado. Y Josías cuando vio eso, él empezó a destruir la idolatría y la inmoralidad, y el pecado que él vio.

Jeremías 1:5 dice: «Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que nacieses te santifiqué, te di por profeta a las naciones.»

No es un accidente, Dios te formó en el vientre de tu madre, con un propósito. No importa lo que te dijo tu mamá. Hay un propósito que Dios tiene para tu vida.

Hay jóvenes que dicen, «yo no puedo servir a Dios.» «Es que todavía soy un niño.» «Yo no puedo hacer nada para Dios, porque soy niño.»

La mayoría de las guerras en el mundo, son jóvenes quienes las están peleando. Son jóvenes los que han salido a conquistar reinos, y naciones. La Biblia nos dice, busca a Dios en tu juventud. Antes que lleguen los días malos. Continúa la palabra de Dios diciendo:

Jeremías 1:7-9: «Y me dijo Jehová: No digas: Soy un niño; porque a todo lo que te envíe irás tú, y dirás todo lo que te mande. 8 No temas delante de ellos, porque contigo estoy para librarte, dice Jehová. 9 Y extendió Jehová su mano y tocó mi boca, y me dijo Jehová: He aquí he puesto mis palabras en tu boca.»

Yo no puedo hablar bien el español, pero yo puedo predicar la palabra de Dios. Y Dios bendice Su Palabra.

Jeremías 1:10: «Mira que te he puesto en este día sobre naciones y sobre reinos, para arrancar y para destruir, para arruinar y para derribar, para edificar y para plantar

Ahora, note lo que dice, antes de que tú puedas edificar primero tienes que derribar. El terreno en que ahora estamos, tuvimos que mandara traer 500 camiones para qué sacaran basura y cascajo antes de poder edificar la iglesia. Y joven, antes de que puedas levantar algo para Dios, primero tienes que derribar y quitar algunas cosas. Tienes que quitar la música satánica. La pornografía. Esta doble vida que tú estás viviendo: vienes al culto, pero después vas a un hotel de paso, con tu novia. Vienes a leer la Biblia aquí en la iglesia, pero luego estás mirando pornografía en la tarde. Nosotros debemos edificar algo para Dios, tenemos que quitar las imágenes que hay. Hoy en día, en todas partes, aquí en México, gente ahora hasta esta adorando a Satanás, antes era la virgen de Guadalupe, pero ahora es la santa muerte.

Nos estamos acercando al fin de este mundo. Y la verdad Guadalupe ya se quitó la máscara, y los idólatras ahora se están quitando la máscara, y podemos ver a quien en verdad ellos están sirviendo. Antes de que podamos ver avivamiento, antes de que podamos ver la mano de Dios, necesitamos jóvenes que busquen a Dios, y después de buscar a Dios, que empiecen a odiar el pecado. Josías dijo, yo no voy a seguir la idolatría y el pecado de mi abuelo. Él dijo, yo voy a buscar al Dios del cielo.

Yo recuerdo leer la historia de Francia. Luis XVII era un niño, de unos siete años de edad, cuando hubo una revolución. Su madre era María Antonieta. Cuando ella oía decir a la gente que no tenían pan, ella les decía, «pues que coman pastel.» Y ella pensaba que lo que decía era chistoso, pero la gente no pensaba que era chistoso. Y a ella le cortaron la cabeza. También cortaron la cabeza de su padre. Y luego tomaron a Luis XVII, cuando era niño, y lo llevaron a una cantina. Y los revolucionarios tomaron botellas de vino, y pusieron al niño sobre una mesa, y le dieron unas cosas escritas perversas para que leyera. Y le dieron vino para emborracharlo, y le dieron comida podrida para que se la comiera. Y este niño, se levantó sobre la mesa, y él tiro el vino ahí, y él tiro las palabras que le habían dado, y tiró la comida al suelo, y dijo: «yo no voy a tomar lo que tú me das de tomar. Yo no voy a leer lo que tú quieres que yo lea. Yo no voy a decir las palabras que tú quieres que yo diga. Yo soy el hijo de un rey. Yo voy a vivir y voy a morir como hijo de un rey.»

La gente se quedó asombrada. Y este joven creció, y terminó siendo el rey de Francia. Jóvenes, ustedes son los hijos del Rey de Reyes. Tú eres un hijo del Rey de Reyes, y Señor de Señores. Es tiempo de que tú digas: «yo no voy hablar lo que el mundo habla. Yo no voy a tomar lo que el mundo toma. Yo no voy a vivir de la manera que los demás viven. Yo soy hijo del Rey, y voy a vivir como hijo del Rey.»

3. Josías levantó la casa de Dios.

2 Crónicas 34:8 dice: «A los dieciocho años de su reinado, después de haber limpiado la tierra y la casa, envió a Safán hijo de Azalía, a Maasías gobernador de la ciudad, y a Joa hijo de Joacaz, canciller, para que reparasen la casa de Jehová su Dios

Yo creo con todo mi corazón, que aquí hay jóvenes, que podrían levantar una iglesia, mucho más grande que está iglesia. Yo creo que tú podrías traer avivamiento a una ciudad. A un pueblo. A un país. Si tú ahora empiezas a buscar a Dios, si tú ahora empiezas a odiar el pecado, y entregas tu vida en las manos de Dios, joven, podrías traer avivamiento a México. Podrías traer avivamiento a Panamá, a Centroamérica, a América del Sur.

Yo estoy viajando para predicar a diferentes países, y es increíble ver cuánta gente tiene hambre y deseo de conocer a Dios. Muchos de mis amigos ahora, están perdiendo su salud. Han entregado sus vidas a servir a Dios para predicar, y han trabajado día y noche. Y ahora ellos que no tienen la fuerza, ya no tienen la habilidad de hacerlo. Necesitamos unos jóvenes que digan: «aquí estoy yo. Y yo voy a buscar a Dios. Y mi vida va a servir para un propósito eterno. Y cuando Cristo venga, me va a encontrar odiando el pecado. Y me va encontrar sirviendo a Dios.»

Hay jóvenes leyendo esto que podrían levantar una iglesia de 10,000 personas. De 15,000 personas. Podrías hacer algo grande para Dios. Si tú buscas a Jehová. Odias el pecado. Y luego buscas levantar la casa de Dios. Dios te va a bendecir por eso. La Biblia dice: «clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces.» Tú tienes que clamar a Dios. Pide de Su ayuda, y Él te ayudará a levantar una iglesia tremenda para Él.

El Andar Del Cristiano

Pastor Alejandro Córdova K.

EL  ANDAR DEL CRISTIANO

Efesios 4:17-18 dice «Esto, pues, digo y requiero en el Señor; que ya no andéis como los otros gentiles, que andan en la vanidad de su mente, teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón.»

Yo considero de suma importancia, el hecho de ANDAR correctamente. Cuando nosotros utilizamos la palabra ANDAR, no nos estamos refiriendo necesariamente a como camina una persona, estamos hablando de cómo vive. No nos referimos  a cómo camina una persona, los pasos que da físicamente, sino en realidad nos referimos a cómo vive esa persona: Cuál es la condición de su vida moral, espiritual, social, familiar.

Es interesante notar que en la Palabra de Dios, la palabra ANDAR se utiliza en esa misma forma. En la carta del apóstol Pablo a los Efesios, por lo menos Pablo utiliza 7 veces la palabra ANDAR. Y es muy importante notar cómo es que él conjuga el verbo ANDAR. Cada uno de nosotros, como cristianos, deberíamos de aprender  lo que la Palabra de Dios dice en relación a este tema, a este asunto. ¿Cómo anda usted? ¿Cuál debería de ser el andar del cristiano?

Efesios 2:1-3 dice: «Y Él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados,  2 en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire; el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia,  3 entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra  carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás.» Ahí está la primera vez que el apóstol  Pablo menciona el verbo ANDAR, y note  que él lo está conjugando en tiempo pasado, hablando de la condición de los efesios, de que  ellos en otro tiempo, de acuerdo a la corriente de este mundo, vivían en desobediencia, vivían en rebeldía a Dios, vivían en oposición a la Palabra de Dios; no les interesaba vivir correctamente, no les importaba andar correctamente, porque ni siquiera tenían vida en sí mismos. Estaban muertos en sus delitos y pecados.

Pero que interesante que cuando el apóstol Pablo vuelve a utilizar la palabra ANDAR, el verbo ANDAR, ahora ya no lo conjuga en tiempo pasado, sino ahora habla de tiempo futuro. Porque dice en Efesios 2:10 lo siguiente: «Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.» Ahora el apóstol Pablo está diciendo que Dios preparó buenas obras para que nosotros como cristianos andemos en esas  buenas obras, hablando en tiempo futuro. Pablo estaba hablando de que cuando una persona tiene a Cristo en su corazón, tiene que haber un cambio, tiene que haber una evidencia de que esa persona ha nacido de nuevo.

Mire lo que sigue diciendo en Efesios 4:1. Otra vez encontramos ahí la palabra ANDA. El verbo ANDAR conjugado en una forma diferente, dice: «Yo pues, preso en el Señor, os que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados.» Pablo está diciéndonos aquí que antes de haber conocido a Cristo, vivíamos en desobediencia, en rebeldía, en oposición a la Palabra de Dios. No nos importaba en lo más mínimo agradar  a Dios. Pero Pablo dice que desde el momento en que ustedes recibieron a Cristo, Dios les implantó una nueva vocación, un nuevo deseo, un nuevo propósito; y por eso dice: Yo pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados.

Que tremendo sería, que cada uno de nosotros pudiéramos entender esto. Note que Pablo está diciendo esto a esa tremenda  iglesia que estaba en la ciudad de Éfeso. Pablo quería que esta iglesia impactara verdaderamente no sólo a esa región, sino a todo el mundo. Esta es la razón del porque Pablo dedicó tanto tiempo a esta iglesia, la Iglesia en Éfeso. Y esa es la razón de porque insistentemente acerca de que ANDEN en una forma diferente. Qué ya no anden en aquellas prácticas pecaminosas, sucias, viles, que antes vivían sino que ahora ANDEN en una vida nueva y sean diferentes. Yo creo que ese debe de ser el andar del cristiano. Hermano, usted no debe andar exactamente cómo usted andaba antes de convertirse, porque ahora no es la misma persona; si es que ha nacido de nuevo. Usted es otra persona y debe andar de acuerdo a esa nueva naturaleza que Dios ha implantado en su vida.

Pablo vuelve a usar este verbo en Efesios 4:17-18 «Esto, pues, digo y requiero en el Señor: que ya no andéis como los otros gentiles, que andan en la vanidad de su mente, 18 teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón;» Miren la cantidad de razones que el apóstol Pablo da para justificar, para entender la conducta inmoral y depravada de la sociedad en la cual vivían antes los efesios. Yo me resisto a creer que si una persona ha recibido a Cristo, pueda seguir andando en esa conducta pecaminosa sucia, vil, en cual vivía antes de convertirse. Algo tiene que ocurrir. Algo tiene que suceder. Eso es lo que la Palabra de Dios enseña por todas partes.

2 Corintios 5:17 es un versículo muy conocido por la mayoría  de nosotros, desgraciadamente tan poco  practicado, dice: «De modo que si alguno esta en Cristo, nueva criatura es.»  Yo entiendo que cuando una persona es una nueva criatura, entonces tiene que ser diferente, su andar ya no puede ser el mismo; si antes era un borracho, si antes era un mujeriego, si antes era un adultero, si antes era un fornicario, ya no puede vivir de la misma manera; ahora su andar debe de ser diferente. Yo me pregunto: ¿Cuántos verdaderamente su andar corresponde al andar de un cristiano? Qué tremendo impacto sería a este país si cada uno de nosotros  decidiéramos ANDAR  de acuerdo a esa nueva naturaleza, vivir de acuerdo a esa vocación que Dios nos ha implantado; ya no andar en los pleitos, ya no andar en los chismes en los cuales andábamos antes. Ahora hay que ANDAR en esa nueva naturaleza, en esa nueva vida.

Un libro que hizo un impacto en mi corazón se titula: EN SUS PASOS. El autor del libro que es un pastor, narra su historia en ese libro. El cuenta cómo, en una semana, por diferentes razones se ocupó en tantas actividades que no pudo preparar sus mensajes para el día domingo. El dijo: «El día sábado yo estaba tan atareado, tan cargado y tan preocupado, que ya no tenía tiempo y ya se acercaba el domingo. No tenía el mensaje que iba a predicar. Le pedí a mi familia que me dejaran solo en la casa. Le pedí a mi esposa que se llevara a mis hijos pequeños para que no me distrajeran. Desconecte el teléfono. Subí a mi oficina y empecé a estudiar. Empecé a orar, tratando de tener el mensaje del siguiente domingo.» Él sigue relatando ahí en ese libro que el texto que escogió para predicar ese domingo era 1 Pedro 2:21 y dice: «Pues para esto fuisteis llamados; porque también Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, para que sigáis sus pisadas.»

Continua él diciendo: «Yo estaba estudiando. Leyendo. Orando. Preparando ese mensaje y de repente alguien tocó a la puerta. Yo traté de ignorar los toquidos. Necesitaba terminar el mensaje, ya era tarde. Había estado batallando para encontrar el mensaje y decidir qué era lo que iba predicar ese día. No puse atención. Pero los toquidos en la puerta siguieron, yo trate de concentrarme en el estudio de mi mensaje. Pero no pude, porque una tercera vez se escucharon los toquidos ahí en la puerta y cada vez más fuertes. Me enojé, porque me estaban quitando tiempo. Yo no quería que me distrajeran. Bajé, llegué a la puerta. La abrí bastante enojado. Era un pordiosero solicitando ayuda. Cuando abrí la puerta, le dije a ese hombre, molesto: «¿Qué quieres?» Aquel hombre me dijo: «Mire señor, disculpe que lo moleste. Tengo tres días que no pruebo alimento. ¿Pudiera regalarme algo? Tengo hambre.» El pastor le dijo: «No tengo tiempo. No tengo nada que regalarte. ¡Vete! No estés molestando.»  Aquel mendigo siguió insistiendo. «Por favor. Mire. Hace que tres días que no como.  ¿Pudiera regalarme algo?» El pastor le volvió a contestar: «No tengo nada.  Ya te dije. ¡Lárgate!» Cerró la puerta y se fue a su oficina.

Siguió tratando de preparar su mensaje, y otra vez volvió a tocar a la puerta. «Por más que trate de concentrarme,» decía el pastor, «no pude. Aquel hombre siguió tocando a la puerta. Bajé sabiendo que ahí estaba ese hombre. Abrí la puerta y le dije: «si no te vas, voy a llamar a la policía. ¡vete! ¡No tengo nada!» Aquel hombre agacho el rostro y se fue. Yo subí a mi oficina y seguí preparando mi mensaje, pero cuando lo estaba preparando, el Señor me llamó a mi corazón. El Espíritu Santo me empezó a redargüir diciéndome: «Vas a predicar de andar en Mis pasos y, ¿Tú crees que Yo hubiera hecho eso? ¿Tú crees que Yo hubiera tratado así a ese hombre?» Y dice que él empezó a discutir con el Señor: «Pero Señor, él me estaba quitando el tiempo. Tú sabes que ya es tarde y mañana tengo tantas ocupaciones. No voy a tener el mensaje.» Dice que el Espíritu Santo siguió redarguyéndole: «Eso no es lo que yo haría. Yo mandé a ese hombre, no sólo por el alimento físico, sino para que tú le hablaras de Mí. Ese hombre tiene un alma eterna y tú lo corriste. Eso no es lo que yo hubiera hecho. Tú eres un hipócrita. Te vas a parar delante de la gente diciéndole lo que debe hacer la gente y tú no lo estás haciendo.» Y dice que el Espíritu Santo le redargüía profundamente en su corazón, que ahí mismo en su oficina empezó a llorar y a decirle al Señor: «Señor perdóname. Perdóname Señor. Yo sé que Tú no harías esto.» Dice que estaba tan conmovido y tan cargado por las palabras que el Señor le estaba diciendo, que bajó corriendo a ver si encontraba al mendigo, pero aquel hombre ya se había ido. Regresó a su oficina, se puso de rodillas y dijo: «Señor,  perdóname. Te prometo que de aquí en adelante cualquier persona que cruce en mi camino lo voy a tratar como Tú lo tratarías.» Terminó de preparar su mensaje y al siguiente día se paró detrás del púlpito, y anunció el titulo de su mensaje. Él le contó a su iglesia exactamente lo que le había pasado. Y después les dijo que había tomado una decisión. «Yo decidí que cualquier persona que se cruce en mi camino, yo la voy a tratar exactamente como Jesús la trataría. Yo he hecho esa promesa. Yo he hecho ese voto. Y cualquiera de ustedes que quiera seguir esta misma decisión pasen al frente.» Y él relata ahí en su libro que prácticamente toda la iglesia pasó al frente, haciendo ese compromiso; y él continúa relatando el cambio que experimentó en ese tiempo no sólo la iglesia, sino la ciudad donde vivía. Miembros de esa iglesia, que trabajaban en un periódico que anunciaba la venta de bebidas alcohólicas, renunciaron a ese trabajo, para hacer exactamente lo que Jesús haría. Y cómo necesitamos cristianos de esa naturaleza. Eso es exactamente lo que está diciendo Pablo aquí en esta carta: «ya no vamos a ANDAR como antes andábamos. Ahora debemos de andar de una forma diferente. Ahora debemos de vivir de una manera diferente. ¿Por qué? Porque somos hijos de Dios. Porque tenemos que andar en Sus pasos. Porque se supone que debemos seguir sus pisadas.

Pero mire que vergüenza. Yo puedo ver actitudes en los cristianos que no corresponden a Jesús. Eso no es lo que haría el Señor Jesús. Así no hablaría Cristo. Así no se comportaría. Así no trataría Jesús a otras personas.  ¿No le preocupa a usted? A mí si me preocupa. Porque yo creo que Dios no va a hacer todo lo que Él quiere hacer en nuestro país y en los demás países del mundo, sino nos proponemos andar como verdaderos cristianos. Pero existen actitudes, palabras, acciones tan negativas, tan pecaminosas, tan sucias, tan viles, que nos dignas de nuestro Señor.

Deberíamos decirle al Señor: «Señor, perdóname. Perdóname. La verdad es que sí es cierto. Yo no estoy siguiendo Tus pisadas. Yo no estoy andando en Tus pasos.» Mire lo que dice Efesios 5:1: «Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados. 2 Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante.»Dice el apóstol Pablo que ahora como cristianos debemos de andar en amor. Ahí no termina las veces que el apóstol utilizo la palabra ANDAR, dice en Efesios 5:8: «Porque en otro tiempo erais tinieblas, mas ahora sois luz en el Señor; andad como hijos de luz.» La gente inconversa debe de saber que nosotros somos hijos de Dios, y por eso el apóstol Pablo dice que nosotros debemos de andar como hijos de luz, ¿Cómo anda usted?

Efesios 5:14-15 dice: Por lo cual dice: Despiértate, tú que duermes, Y levántate de los muertos, Y te alumbrará Cristo. 15 Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios,» Note que cada vez que Pablo utiliza la palabra ANDAR, conjugándola en los diferentes tiempos, siempre está hablando de un cambio, de que el cristiano no puede vivir como vivía antes, no se debe de comportar como se comportaba antes, eso es del pasado, ya eso debe haber quedado sepultado. Ahora somos nuevas criaturas. Si cada cristiano viviera de esa manera, cuantos y cuantos problemas se evitarían, cuantos conflictos en los matrimonios se acabarían, cuantos problemas en las iglesias terminarían. Qué lejos estamos de ANDAR como Él anduvo. ¿Cómo anda usted?

Déjeme darle rápidamente cuatro ingredientes que yo creo que son indispensables en la vida de un cristiano si quiere andar como Él anduvo.

1. El primer ingrediente para andar en las pisadas de Jesús es andar en el Espíritu

Romanos 8:4 dice: «para que la justicia de la ley se cumpliese en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu

Romanos 7:25 dice: «para que la justicia de la ley se cumpliese en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.» Debemos vivir en esta vida nueva. Lo que hace falta es que usted se rinda sinceramente al Señor todos los días, que usted le diga al Señor: «Señor aquí estoy. Me rindo a Ti» ¿Sabe cuál es el problema? es que NO ESTAMOS ANDANDO EN LAS PISADAS DE JESÚS, no estamos andando como un verdadero cristiano, un hijo de Dios y eso nos debería de dar vergüenza, eso nos debería hacer caer sobre nuestras rodillas y decirle al Señor: «Señor perdóname, perdónanos.» ¿Donde están esos cristianos dispuestos a pagar con su propia vida el hecho de ser cristiano? No importando las amenazas, de los gobernantes, de los líderes religiosos, ellos estaban dispuestos a pagar con su vida; habían escuchado de primera mano el testimonio del Señor Jesucristo, de cómo Él había muerto en la cruz del calvario, a pesar de todos los problemas; y nosotros queremos un cristianismo tan cómodo, tan fácil. Queremos un cristianismo que no nos cueste absolutamente nada; y hay un montón de cristianos que están dispuestos a ser cristianos siempre y cuando no se les moleste. Hay que ir a los cultos. «Ay, esta re-lejos.» «Ay, hace mucho calor, hace mucho frio, está lloviendo.» «Para que voy a los cultos si ese pastor siempre está pidiendo dinero, siempre está pidiendo que salgamos a ganar almas, siempre está pidiendo que trabajemos. Ya no aguanto. Prefiero buscarme otra iglesia donde sea más cómodo.» Esa es la mentalidad de muchos cristianos. Ese no es el cristianismo bíblico. Ese no es el cristianismo que nuestro Señor nos enseñó.

Para andar en el Espíritu, usted tiene que rendirse todos los días al Señor. Eclesiastés 9:8 dice: «En todo tiempo sean blancos tus vestidos.» En Apocalipsis uno se puede dar cuenta de que Dios ha emblanquecido nuestros vestidos atreves de la sangre preciosa de Cristo, y Dios quiere que los vestidos del cristiano, la ropa del cristiano, siempre sea blanca, siempre sea limpia. Porque eso habla de santidad y de pureza.  Luego dice: «…y nunca falte ungüento sobre tu cabeza.» Claro que cuando una persona se viste con ropa limpia, es porque se ha bañado. Ahora debe vestir con ropa limpia, ropa blanca, se pone perfume. Solamente los sinvergüenzas sin bañarse se bañan con un perfume. Los albañiles normalmente hacen eso, para no oler tan feo, pero al ratito esa combinación de sudor y perfume no solamente hace oler mal, apesta, y huele a kilómetros de distancia.

Estudia en la Biblia lo que representa el ungüento, ¿sabe de que está hablando ahí? Del Espíritu Santo. Y no vamos a poder ser llenos del Espíritu Santo si andamos en pecado. El ungüento de Dios no puede venir a nuestras vidas y hacer que nuestra personalidad de ese perfume agradable llegue a todos los que nos rodean a causa del pecado. Esa es la razón del porque algunos se nos acercan y luego se nos alejan inmediatamente. Este no sólo huele mal, este hiede. Este apesta. Tiene un olor tan malo. Y ese es el testimonio que muchos cristianos están dando.

Gente inconversa muchas veces me reprocha la mala conducta de los cristianos. Qué vergüenza para nosotros los cristianos que gente inconversa nos reproche su proceder. Una conducta tan pecaminosa, tan sucia. Si usted va a andar en las pisadas de Jesús, si usted va a seguir el ejemplo de Él, tiene que andar en el Espíritu.

Romanos 8:5-6 dice: «Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu. 6 Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz.» ¿Cuándo fue la última vez que usted en verdad le dijo al Espíritu Santo: «Lo que Tú quieres que yo haga es exactamente lo que yo voy a hacer.»? ¿Cuándo fue la última vez? Fue hace meses  si no es que años, y hay algunos que jamás en su vida han hecho esa oración: «Señor aquí estoy, por favor lléname, por favor úsame, por favor Señor manifiéstate en mi vida.» Esa es  la razón por la cual no podemos ANDAR como Jesús anduvo. Ya es tiempo de que empecemos a andar como Él anduvo.

Eso es lo que este mundo necesita, cristianos que anden como Él. Cada vez hay más y más corrupción, perversidad, degradación. Cada vez más crimen, cada vez más delito. ¿está usted conforme al andar de nuestro país? Se oye de secuestros y asesinatos. Encontramos noticias todos los días de muertos abandonados a la orilla de un camino Arrojados ahí frente a la presidencia municipal. Si no empezamos a vivir como verdaderos cristianos, este mundo no tiene esperanza, este mundo seguirá en esta decadencia, en esta caída libre hacia su propia destrucción, y usted y yo seremos responsables de esta situación.

2. El segundo ingrediente para andar en las pisadas de Jesús, es andar en amor.

Efesios 5:1 dice: «Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados. 2 Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante.»

¿Sabe cuál es el problema?  ¿Sabe por qué no podemos ANDAR EN LAS PISADAS DE JESÚS? No estamos enamorados de Él. No estamos enamorados de Su Palabra. No hemos decidido entregarle todo nuestro ser a Él. Hay otras cosas que nos emocionan más que Él. Hay cosas que nos han robado el amor que le debemos a Él. Por eso es que el apóstol Pablo está diciendo aquí, andad en amor. No hay otra manera de que usted siga verdaderamente las pisadas de Jesús, si no es a través de enamorarse del Señor. Cuando uno ama, no hay carga; no hay límite; no hay molestia; no hay sacrificio, todo es un gozo; es un placer; todo es un privilegio. Pero cuando uno no ama, todo es una carga, una molestia, todo le desagrada. Esa es la razón del porque el Señor Jesucristo mismo le dijo a esta iglesia, la iglesia de Éfeso: «Tengo una cosa contra ti, has dejado tu primer amor.» «Ya no me amas como me amaste inicialmente, en ese tiempo cuando estabas dispuesto a pagar el precio, en ese tiempo cuando no te importaba el sacrificio, no te importaba renunciar a lo que fuera, tú estabas dispuesto a demostrar tu amor.» Mas nos vale hacerle caso a esta exhortación que el apóstol Pablo nos está dando.

Dios me dio el privilegio, hace unos años de visitar la ciudad de Éfeso. Sabe que es lo que queda de esta ciudad: puras ruinas. Sí, todavía se ven ahí los edificios viejos, antiquísimos; de hecho nos dijo el guía de turistas que fue invadida por el Imperio Romano. Se ve aún la calle principal, una avenida ancha,  toda con piedra de mármol. Las fachadas de los edificios todavía se conservan en pie, de mármol. Éfeso era una ciudad próspera, una ciudad rica, una ciudad importante, y la iglesia también, pero ¿ahora?  Todo está en ruinas. ¿Y sabe que es lo peor? Que ese país donde estaba situada la ciudad de Éfeso y las demás iglesias que se mencionan en el libro de Apocalipsis, que son Esmirna, Pergamo, Tiatira, Sardis, Filadelfia, Laodicea; las que todavía están en pie, son musulmanas. No hay cristianismo ahí. No hay cristianos, puros musulmanes. Pura gente que cree en Mahoma, en Ala, en el Corán. ¿No le da tristeza a usted eso? Ahí donde estuvo esta iglesia, que en verdad era un faro que estaba alumbrando a toda Asia Menor, ahora no solamente no hay una iglesia, no solamente no hay cristianos, puras ruinas; pero, los que están en sus alrededores son musulmanes. ¿Sabe por qué? Porque estos cristianos se olvidaron de ANDAR EN LAS PISADAS DE JESÚS. Se olvidaron de andar como un verdadero cristiano. Yo no le estoy pidiendo que ande como algo que usted no es. La Palabra de Dios le dice: Ande como lo que usted dice que usted es; si es cristiano, ande como un cristiano. Un soldado camina como un soldado. El cristiano, ¿por qué no puede andar como un cristiano? Por la rebeldía de su corazón, porque no anda en el Espíritu, porque no anda en amor.

3. El tercer ingrediente para andar en las pisadas de Jesús, es andar como es digno del Señor.

En Colosenses 1:9-10 dice: «Por lo cual también nosotros, desde el día que lo oímos, no cesamos de orar por vosotros, y de pedir que seáis llenos del conocimiento de su voluntad en toda sabiduría e inteligencia espiritual, para que andéis como es digno del Señor, agradándole en todo, llevando fruto en toda buena obra, y creciendo en el conocimiento de Dios.» Dice el apóstol Pablo que andemos como es digno de nuestro Señor. Él merece que usted viva como Él pidió aquí. Él merece que usted lo honre y lo glorifique en cada momento. No tengo tiempo para explicarle todo lo que esto significa, pero usted lea ese pasaje con detenimiento y va a darse cuenta de cómo el apóstol Pablo le estaba diciendo a estos cristianos que ANDARAN. No estamos andando en el Espírit. No estamos andando en amor. No estamos andando como es digno de Él. Y Él es DIGNO. Aunque usted no lo quiera reconocer, Él es DIGNO.

4. El cuarto ingrediente para andar en las pisadas de Jesús, es andar como Él anduvo.

1ª Pedro 2:21-24 dice: «Pues para esto fuisteis llamados; porque también Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, para que sigáis sus pisadas; Él cual no hizo pecado, ni se halló engaño en su boca; quien cuando le maldecían, no respondía con maldición; cuando padecía, no amenazaba; sino encomendaba la causa al que juzga justamente; quien llevo Él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados.» Dice el apóstol Pedro que usted y yo debemos de andar como Él anduvo, porque para eso nos dejó ejemplo. ¿Está usted andando como Jesús? ¿Está usted andando en Sus pisadas? Cristo amó, ¿ama usted como Cristo? Cristo perdonó ¿perdona usted como Cristo? Cristo vivió en santidad ¿está usted viviendo en santidad? La Biblia dice que ÉL fue perfecto, y yo sé que nosotros no somos perfectos, pero esa debería de ser nuestra meta, cada día ser mas y mas semejante a Jesús. ¿Cómo anda usted? ¿Cómo vive usted? ¿Qué es lo que va a ver la gente cuando le vea nuevamente a usted? ¿Va a ser el mismo enojón, el mismo gruñón, el mismo mentiroso, el mismo ladrón, el mismo pendenciero, el mismo grosero, el mismo amargado? ¿Qué es lo que van a ver en usted? ¿Van a ver a Jesús? ¡Ande como Él anduvo!

7 Pasos Para Sobresalir De La Crisis Economica

Del Editor

Una de las preocupaciones que hoy en día el mundo entero tiene es la crisis mundial económica. No hay duda de que cada día hay menos trabajo y menos dinero. En nuestra iglesia muchos han perdido su trabajo, y creo que así es en muchas partes. También, como resultado, los ingresos de las familias han afectado los ingresos de la misma iglesia. Pero también sabemos que con Dios nunca hay crisis. Como cristianos debemos de confiar que tenemos un Dios que nos provee de todas nuestras necesidades. A Dios nunca le falta nada. Y como sus hijos, también debemos confiar y saber que Él siempre estará al pendiente de nosotros. Dice la Biblia en Mateo 6:31-32 dice: «No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos? 32 Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas.»

Dios nos dice que no nos afanemos. Qué no nos preocupemos. Qué sepamos que nuestro Padre sabe de que tenemos necesidad. También, a través de la Biblia, Dios nos enseña a que cuando las cosas no van tan bien, podemos echar mano a sus promesas y principios Bíblicos. Aquí le quiero dar 7 pasos para sobresalir de la crisis económica:

1. Es necesario tener un corazón alegre. Filipenses 4:11 dice: «…he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación.»

2. Busque primero el reino de Dios. Dios quiere que usted confíe en Él. Que confíe en Él para salvación y que confíe en Él para hacer Su voluntad. Mateo 6:33 dice: «Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.»

3. Aprenda a Dar. Lucas 6:38 dice: «Dad, y se os dará…»

4. Hay que trabajar más arduamente. La mujer virtuosa de Proverbios sabía trabajar. Proverbios 31:24 dice: «Hace telas, y vende…» También la Biblia nos dice que aparte de que Pablo era un misionero, el también tenía un trabajo de hacer tiendas.  Proverbios 6:6 dice: «Ve a la hormiga, oh perezoso, Mira sus caminos, y sé sabio.»

5. Hay que orar. Dice la biblia en Santiago 4:2 «…no tenéis lo que deseáis, porque no pedís.» Y en el siguiente versículo nos dice que a veces no tenemos, porque simplemente pedimos mal.

6. Hay que diezmar. Malaquías 3:10 dice que si diezmamos vamos a ver las ventanas de los cielos derramar bendición en nuestras vidas.

7. Pon tus cargas en Cristo. Salmos 55:22 dice: «Echa sobre Jehová tu carga, y él te sustentará.»

Ciertamente podemos salir de esta crisis, pero en Cristo, nunca realmente entramos en ella.

Misionero Heber Soto – India

Ya estamos en nuestro país Costa Rica, y estamos muy agradecidos con el Señor Jesús por su cuidado  y apoyo para este viaje en especial.  En estos días saldré para Panamá, estaré en 2 conferencias  y les pedimos que me tengan en oración para que sea usado por Cristo como Él quiere.

Los propósitos de nuestro viaje fueron cumplidos, los cuales eran, confirmar el llamado de Dios de mi esposa, hacia India. Que la familia conociera el lugar donde Dios nos llamó. Estuvimos en Bihar, en la ciudad de Patna, en el distrito de Kurgi.

Establecimos muy buenos contactos e información muy  importante para nuestro futuro regreso en el 2011. Y debemos seguir 3 pasos básicos que son: levantar nuestro sostén, con la ayuda de Dios,  aprender el idioma hindi, esto será ya estando establecidos en India.  Solicitar la visa de negocios; es decir debemos establecer cuál es el tipo de plataforma que Dios quiere que tengamos en  India para mantenernos en el país.

Además de esto Dios nos ayudó a ganar 4 personas para Cristo, en conjunto con nuestra hna. Ivannia Centeno, a  3 mujeres y a un varón adulto. Además le testificamos a 2 jóvenes de religión Musulmana, y estuvimos haciendo caminatas de oración en Calcuta, también hicimos entrevistas a los pastores locales, lo cual fue de gran bendición.

Pudimos ver  que la situación en este país de India, en lo que el evangelio es peor de lo que se dice. Por  ejemplo, en Calcuta, hay muy pocas Iglesias cristianas y las que hay son muy pequeñas en comparación con la población de 14 millones de personas.

En lugares como Patna que queda en Bihar, también hay actividad cristiana, pero de poca fuerza, la denominación de más presencia es  Las Asambleas de Dios, y eso que tienen 25 Iglesias en todo Bihar.  Además  en algunos lugares están obligando a cristianos a «desconvertirse», o si no pierden la familia, trabajo y son expulsados de su lugar de origen.

En otros lugares como Orissa, ya han matado a 1,000 personas, esto es información de un pastor que fue perseguido por 4 días para ser asesinado. Y lo que  está pasando es que ya hay una comunidad de niños huérfanos, hijos y familiares de los mártires por el Evangelio.

Nosotros con toda humildad y mucho respeto en Cristo les suplicamos que oren por India y por obreros como nosotros que deseamos ir  a llevar el Evangelio a este país, pero en un viaje de largo plazo, y necesitamos  la ayuda de pastores e iglesias que quieran tomar este reto de ayudarnos en oración y en nuestro sostén económico, gracias a Dios por los pastores e iglesias que ya nos apoyan.

Tengan muchas bendiciones, saludos y bendiciones a todos ustedes.

Herber  Soto y familia.

Misioneros en India

Tú Puedes

«Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.» ~Filipenses 4:13

En el mes de febrero, pasé una semana muy especial con mi hermano, el Pastor Tommy Ashcraft, y su familia en las afueras de Monterrey, en el lugar donde tiene su ministerio… Monte Hebrón.  Además de haber podido pasar tiempo especial con mi hermano y mi cuñada, Brenda, sus tres hijos, y sus familias, pude asistir a la Conferencia Fuegos de Evangelismo, que toma lugar allí todos los años.

Casi siempre cuando preparo una lección, aplico una verdad que he aprendido en mi vida, y la mayoría de las veces es algo que yo necesito.  Escuché veintiún mensajes de varones de Dios, y durante cada mensaje Dios habló a mi corazón de varias maneras… convenciéndome de un pecado en mi vida, y en cada invitación tuve que arrodillarme y pedir perdón a Dios, y Su ayuda para sacar ese pecado de mi vida.

Pero el mensaje que habló más fuerte a mi corazón no fue predicado detrás del púlpito.  No fue predicado a más de mil personas.  El mensaje que hizo más impacto en mi vida fue predicado por mi cuñada, Brenda Ashcraft.  Ella, sin saberlo, me impresionó de tal manera que quisiera compartir sus enseñanzas con las demás.

La última noche de la conferencia, mi hermano, Tommy, predicó un mensaje que jamás olvidaré.  En ese mensaje, «Dios Puede,» animó a los pastores, los laicos, y a sus esposas a tener confianza en Dios, porque El puede hacer en nuestra vida cosas que nosotros no podemos hacer.

Pensando en las lecciones que aprendí mientras observaba a mi cuñada, escogí el apropiado título, «Tú Puedes.»  No quiero dar de entender que no necesitamos a Dios, y que por nosotras mismas podemos hacer todo.  Pero como dice nuestro versículo… en Cristo que me fortalece, yo puedo… y tú puedes también.

1.  Tú puedes ser feliz. La Biblia dice en Nehemías 8:10: «…el gozo de Jehová es vuestra fuerza.»  En Filipenses 4:4, Pablo nos anima: «Regocijaos en el Señor siempre.  Otra vez digo:   ¡Regocijaos!»  Yo nunca he pasado una semana riéndome tanto como lo hice aquella semana.  Y la mayoría de las veces lo hice con mi cuñada.  ¡Qué recuerdos tan preciosos traje de esa reunión familiar, haciendo relajo con mi familia! Hay pocas personas con el sentido de humor de mi cuñada.  Lo interesante de esto es que ella pudiera estar amargada, pudiera pasar mucho tiempo quejándose, pero no lo hace. Ella está feliz.

Hace años que no está bien de salud, pero en los últimos años ha empeorado su delicado estado de salud.  Pasa cada momento con dolor. Sin embargo, ha aceptado las circunstancias de su vida, y ha decidido cumplir con lo que nos manda la Palabra de Dios, y francamente, yo no conozco otra persona, que a pesar de su mala salud, sea más contenta que ella.  Ni una vez, durante los seis días que estuve en su casa, escuché que se quejaba.  Cuando ella llegaba a la iglesia, las señoritas y los jóvenes la rodeaban.  Ella era como una reina, porque todos quieren estar con una persona alegre.

Nadie quiere vivir cerca de una persona amargada.  Ella ha decido vivir feliz, a pesar de su dolor.  Y tú puedes, también.

2.  Tú puedes ser genuina. ¿Eres tú igual en la casa como lo eres en la iglesia?  Yo observé esto en mi cuñada la semana pasada.  Ella entretuvo a los ocho conferencistas en su casa cada día.  Les preparaba las comidas y las cenas.  En algunas ocasiones los pastores llegaban antes de las 8:00 de la mañana a tomar café, o leer su Biblia.  Yo voy a ser muy sincera.  A veces yo tengo una cara para mis hijos, otra para los miembros de la iglesia, y otra para un pastor conocido por todo el mundo hispano.  Pero ella no.  No es orgullosa.  El pecado del orgullo es un gran estorbo en nuestro servicio del Señor.  Si ella estaba en la cocina, y llegaba un varón de Dios, se secaba las manos, e iba a saludarlo.  O lo invitaba a pasar a la cocina.  A propósito, voy a compartir otra cosa que aprendí la semana pasada: los grandes varones y damas de Dios son como tú y yo.  Cuando menos cinco de los nueve conferencistas que predicaron en esa semana tienen enormes cargas y tristezas en sus vidas.  Predican como si no tuvieran ningún pesar, pero no es así.  Son humanos.  Sufren.  Lloran.  Son objetos de la crítica, del abandono de sus amigos.  «Señor, ayúdame a ser la misma con todos, como lo es mi cuñada, Brenda, y como son los grandes varones de Dios.»

3.  Tú puedes ganar almas. La Biblia dice que el que gana almas es sabio.  Pero tal vez si yo estuviera como mi cuñada, que tiene que caminar con una andadera, no saldría a ganar almas.  Y creo que poca gente me criticaría.  El día miércoles de la conferencia, todos salimos a tocar puertas, y a testificar a la gente.  Mi cuñada acompañó a un grupo de cinco hermanas.  Nos repartimos en grupos de dos y tres.  Mi cuñada fue con otra hermana, y como las dos están delicadas de salud,  caminaron lentamente a un parquecito.  Se sentaron en una banca, y oraron, pidiendo al Señor que les mandara alguien a quien pudieran testificar.  Mientras yo y mis dos compañeras tocamos puertas, y gracias a Dios, ganamos una señora a Cristo, ellas, sentadas en una banca, ganaron a tres personas.  Creo que los pretextos de no poder ganar almas no sirven.  Tú puedes ganar almas, si mi cuñada puede.

4.  Tú puedes servir a otros. Cada mañana, muy temprano, se escuchaba un ruido en la cocina.  Parecía que alguien tenía un par de patines, y estaba paseándose en la madrugada.  Pero de repente empezaba a sentir la rica aroma de tocino, y como las 7:30 cada mañana, mi cuñada me llamaba a desayunar.  Ella había preparado mi desayuno.  No conozco ninguna otra persona con corazón de sierva como lo tiene mi cuñada.  ¡Ah!  ¿Y los patines?  Ella usa una silla de escritorio, que tiene ruedas, para moverse en su cocina.  Es tan eficiente preparando un desayuno para su familia, como lo era preparando cada día los alimentos de los conferencistas.   ¡Qué gran sierva de Dios!  Tú y yo podemos servir a otros, también.

5.  Tú puedes ser fiel. Mi cuñada es una mujer a quien Dios ha dotado de muchísimos talentos.  Uno de ellos es en el área de la música.  Yo voy a adivinar, y pueden ser muchas más.  Pero yo creo que hay cerca de quince señoritas en la iglesia de Monte Hebrón que tocan el piano.  Tocan para los himnos especiales, para los congregacionales, y para el coro.  ¿Y saben quién es su maestra?  La Hna. Brenda.  Ella tiene un sistema único de poder enseñar a como quince alumnos al mismo tiempo, usando varios pianos y audífonos.  Ella escribe música y la graba.  Cada noche de la conferencia ella llegaba temprano, se subía a la plataforma, y se sentaba a tocar el preludio en el piano.  Acompañaba en los himnos congregacionales, los especiales, y los del coro.  Empezando las predicaciones, se pasaba al ladito a una silla más cómoda, y allí se quedaba hasta terminar de tocar el himno de la invitación.  Luego lentamente se bajaba, salía por la puerta de atrás, se subía a la camioneta que le esperaba en la puerta de atrás, y regresaba solita a su casa para terminar las preparaciones de la cena para unas treinta personas… cada noche… cuatro noches.  Nunca faltó a ningún culto.  Siempre llegaba temprano.  Asistía también a los ensayos que consistían en tres horas cada sesión.  Si ella fue fiel, tú y yo también podemos ser fieles.

Hay muchísimas más virtudes que pudiera enumerar acerca de una de las mujeres más destacadas a quien yo he conocido.  Y sé que ella no quisiera que yo usara esta lección para alabar y glorificar a ella.  Este devocional es para dar gloria y honra a la Persona que ha capacitado a mi cuñada a hacer Su voluntad.  Dios tiene un plan para tu vida.  No es el mismo que tiene para mí, o para la Hna. Brenda Ashcraft.  Es un plan único, y si tú permites que Él obre en tu vida, tú puedes alcanzar cosas maravillosas para Él.  Mi cuñada lo ha hecho, y tú y yo podemos hacerlo, también.

Celebramos 10 años Imprimiendo la Revista El Fundamentalista

«Debemos siempre dar gracias a Dios por vosotros, hermanos, como es digno, por cuanto vuestra fe va creciendo, y el amor de todos y cada uno de vosotros abunda para con los demás.» ~ 2 Tesalonicenses 1:3.

Pablo, es sus cartas, menciona la palabra gracias 44 veces. El Señor Jesucristo, varias veces nos enseñó a como dar gracias. Una y otra vez la Palabra dice: «Y habiendo dado gracias.» Juan 11:41 dice: «Padre, gracias te doy por haberme oído.» El Señor Jesús ciertamente estaba agradecido con Dios Padre. La Biblia menciona esta palabra 83 veces en 80 versículos. Dios quiere que cada creyente esté agradecido… «Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús.» 1 Tesalonicenses 5:18.

Hemos llegado a nuestra edición número 61 de El Fundamentalista. Y lo primero que puedo decir es que GRACIAS sean dadas a Dios por permitirnos llegar hasta donde hemos llegado. No es, sino por la Gracia de Dios, que todavía seguimos adelante imprimiendo está revista.

Pablo le escribe a Timoteo en 2 Timoteo 2:6 y le dice: «…te aconsejo que avives el fuego del don de Dios que está en ti…» Es nuestro deseo también, que con nuestra labor, el fuego de Dios se avive en usted. Vivimos en días difíciles, en donde el diablo está ganando terreno en cuestión de literatura y de muchas cosas más. Esperamos y oramos, que siga siendo edificado y que siga adelante por el Señor, sabiendo que nuestro trabajo en el Señor no es en vano.

El Fundamentalista empezó hace más de 10 años con una sencilla visión:

Juntos alcanzar a nuestro mundo para Cristo ganando almas.

Edificar familias fuertes para que sirvan al Señor.

Suplir de mensajes poderosos de grandes hombres de Dios.

Urgir a los cristianos a vivir una vida separada para el Señor.

Sembrar el evangelio por todo el mundo a través de este medio.

Muchas, muchas gracias por su apoyo a esta humilde revista. Espero que haya y siga sido una bendición para su vida. Le pedimos que ore por nosotros para que sigamos adelante.

Sinceramente,

Arturo Muñoz

Esperando en Dios

En Rut 4:3-5 la Palabra de Dios dice: «Luego dijo al pariente: Noemí, que ha vuelto del campo de Moab, vende una parte de las tierras que tuvo nuestro hermano Elimelec.  4 Y yo decidí hacértelo saber, y decirte que la compres en presencia de los que están aquí sentados, y de los ancianos de mi pueblo. Si tú quieres redimir, redime; y si no quieres redimir, decláramelo para que yo lo sepa; porque no hay otro que redima sino tú, y yo después de ti. Y él respondió: Yo redimiré.  5 Entonces replicó Booz: El mismo día que compres las tierras de mano de Noemí, debes tomar también a Rut la moabita, mujer del difunto, para que restaures el nombre del muerto sobre su posesión.»

Te quiero hablar del Libro de Rut, pero antes te quiero dar una pequeña introducción. Quiero que  veas primero el versículo que está en Rut 4:4. Cuando dice: «Si tú quieres redimir, redime…»

¿Te acuerdas de un hombre, y su esposa y sus dos hijos que dejaron su ciudad y se fueron a un lugar extraño? ¿Y que los dos hijos se casaron con Orfa y con Rut? Era Elimelec y Noemí, y sus dos hijos Mahlón y Quelión. Después Elimelec muere. Mahlón muere, y Quelión muere. Ahora tenemos tres viudas: Noemí, Rut y Orfa.

Orfa regresa a su casa. Y Rut y Noemí, dos viudas juntas están solas. Dos viudas sin saber que hacer. ¿Te acuerdas de la historia cuándo Noemí regresa a su casa, a su país con Rut? Y ellas necesitaban algo de comer, y  Rut le dijo a Noemí: «Déjame ir al campo.» Y Rut se va a trabajar al campo. ¿Te acuerdas de la historia?

Cuando Rut llega al campo, el dueño del campo llega. El dueño del campo era Booz y ve a Rut allí. Booz tiene un corazón para cuidar de su familia. Él se da cuenta que Noemí la está esperando. Y Booz le dice a Rut: «Quédate en mi campo.» Luego Rut regresa con Noemí y le dice: «Hoy cuando estaba en el campo me encontré con el dueño, Booz.» Y Noemí está muy contenta de que Booz le haya pedido a Rut que se quedara en su campo. Rut necesita un esposo. Rut también quería casarse. Noemí quería que Rut se casara. Y Noemí le dice a Rut: «Quiero que regreses al campo cuando ya esté la siega. Y cuando vayas quiero que te acuestes a los pies de Booz a media noche y él te dirá que debes de hacer.» (No había nada inmoral en esto). Y ella se acuesta al pie de su cama, Booz se despierta a media noche y hay una mujer al pie de su cama. Y Rut dice: «Es tu sierva, Rut.» Y Booz sabe lo que tiene que hacer; manda a Rut a casa y él se va a negociar para poder ser su esposo. Y miren en el versículo 4 de nuevo: «Si tú quieres redimir, redime.» Y en el versículo 5 dice, «Si compras las tierras también debes tomar posesión de Rut la moabita y que ella sea tu mujer.»  Y en Rut 4:9-10 dice: «Y Booz dijo a los ancianos y a todo el pueblo: Vosotros sois testigos hoy, de que he adquirido de mano de Noemí todo lo que fue de Elimelec, y todo lo que fue de Quelión y de Mahlón. 10 Y que también tomo por mi mujer a Rut la moabita, mujer de Mahlón, para restaurar el nombre del difunto sobre su heredad, para que el nombre del muerto no se borre de entre sus hermanos y de la puerta de su lugar. Vosotros sois testigos hoy.»

Les voy a explicar algo: Booz compró el derecho de ser el esposo de Rut. Booz es un tipo de Cristo. Cristo compró su novia. Él redimió su novia. Lo voy a decir otra vez: Booz compró a su esposa. Booz redimió a su esposa. Jesucristo compró su novia, la Iglesia. Jesucristo redimió la Iglesia.

Booz es un tipo de Jesucristo y Rut es un tipo de la Iglesia. Entonces, ¿quién estaba guiando a Rut diciéndole qué hacer? Noemí. ¿Y quién guía el día de hoy la Iglesia? El Espíritu Santo. Noemí es un tipo del Espíritu Santo. Booz es un tipo de Cristo, y Rut es un tipo de la Iglesia.

Miren en Rut 3:16 dice: «Y cuando llegó a donde estaba su suegra, ésta le dijo: ¿Qué hay, hija mía? Y le contó ella todo lo que con aquel varón le había acontecido.»Quiero que vean en el versículo 16 que Noemí está guiando a Rut. El Espíritu Santo está guiando a la novia.

Y en Rut 3:18 dice: «Entonces Noemí dijo: Espérate, hija mía, hasta que sepas cómo se resuelve el asunto; porque aquel hombre no descansará hasta que concluya el asunto hoy.»

Ahora en el versículo 18, Noemí le dice a Rut: «Espérate.» Una vez más: «Espérate

De vez en cuando el Espíritu Santo le dice a la Iglesia: «Es tiempo de esperar.» Y el tener que esperar no quiere decir que no hagamos nada. Pero a veces cuando Dios tiene algo grande planeado hay veces que el Espíritu Santo nos dice: «Vas a tener que esperar un tiempo.»

Si usted es pastor recuerde que va a haber un tiempo en la iglesia en la que  nosotros como pastores vamos a tener que esperar. Y es un tiempo difícil.

Si tú estás esperando algo grande de parte de Dios, yo quiero decirte hoy: «Espérate.» No está en tus manos. Está en las manos de Dios. Está en las manos de Booz. Cualquier cosa que vayas a hacer, no vayas a hacer tu propia voluntad. Espera en Dios.

Señorita, si no te has casado, espérate. Booz no está listo todavía.

Yo tengo ocho hijos, cuatro son mujeres, dos de ellas ya se casaron. Mi primera hija tuvo un noviazgo puro por tres años antes de que se casara. ¿Entienden lo que quiere decir el noviazgo cristiano bajo la dirección de los padres? Ellos se prometieron entre ellos mismos, pero nosotros los hicimos esperar tres años.

¿Me entiendes «Booz»? ¡Queremos esperar a que tú madures! No tenemos ninguna prisa.

Noemí le dijo a Rut: «Espérate, hija mía, no está en tus manos esto.»

¿Se acuerdan de José? José fue echado en una cisterna. Lo vendieron a Potifar, mintieron sobre él y lo metieron a la cárcel. ¿Saben lo que él estaba haciendo en la prisión? Esperando.

Dios le dio a José un sueño. José tenía un plan. José tenía una visión de Dios. Pero había un tiempo cuando él estaba en la cárcel que Dios le dijo: «Espérate.» Y no había nada que José podía hacer, sólo esperar.

Hay hombres casados que están esperando lo que Dios va a hacer, hay parejas de casados que están esperando lo que Dios quiere que hagan. Y hay veces que tan sólo hay que esperar.

Tú no te vas a perder la voluntad de Dios, sólo espéralo. No es tiempo todavía.

Quizá hay una Iglesia que  a veces cuando entra en un proyecto de edificar la Iglesia hay un tiempo en que Dios le dice: «Espérate.»

Mira en Hechos 7:23 que dice: «Cuando hubo cumplido la edad de cuarenta años, le vino al corazón el visitar a sus hermanos, los hijos de Israel.» ­¿Cuántos años tenía? -40 años-. Entró a su corazón. Dios le dio una visión. Y miran lo que dice en el versículo 25: «Pero él pensaba que sus hermanos comprendían que Dios les daría libertad por mano suya; mas ellos no lo habían entendido así». A los 40 años, Dios le dio un plan: Él iba a librar al pueblo de Israel de Egipto. Mira lo que Dios dice en el versículo 30: «Pasados cuarenta años, un ángel se le apareció en el desierto del monte Sinaí, en la llama de fuego de una zarza.»

Quiero que piensen conmigo; la visión vino a su corazón cuando él tenía 40 años, pero el fuego de una zarza no sucedió hasta que él tenía 80 años. Porque la Biblia dice en el versículo 30: «Pasados cuarenta años…» ¿Qué estaba haciendo Moisés por 40 años? -Por 40 años estaba en el desierto, esperando– ¿Me escuchaste joven? (No sólo los que se quieren casar, también los que quieren entrar al ministerio)-¡Pero no estoy haciendo nada!- Sí estás haciendo algo: estás aprendiendo a esperar. El esperar no es malgastar el tiempo. Sería mejor si esperaras.

¿Cuantos de ustedes están esperando llevar su ministerio a otro  nivel, a una visión más grande? No se sorprendan si Dios les dice: «Espérate.» Nosotros sabemos lo que el Señor Jesús estaba haciendo a los 12 años de edad; él estaba hablando con los maestros de la ley. Pero la pregunta es ésta: ¿Qué estaba haciendo Jesús cuando tenía de 12 a 30 años de edad?

Porque no está anotado nada en la Biblia del tiempo cuando tenía de 12 a 30 años. Estamos hablando de Dios hecho hombre. ¿Qué estaba haciendo cuando tenía de 12 a 30 años?

Estoy dejándote meditar por un rato, pero espero que Dios te despierte como a las tres de la mañana y te diga: «Espera.»

1 Samuel 13:8 dice: «Y él esperó siete días, conforme al plazo que Samuel había dicho; pero Samuel no venía a Gilgal, y el pueblo se le desertaba.» Samuel le dijo a Saúl que lo esperara. Saúl esperó por siete días y Samuel no venía. Pero Saúl tenía que esperar hasta que Samuel llegara. Y en el versículo 9 dice: «Entonces dijo Saúl: Traedme holocausto y ofrendas de paz. Y ofreció el holocausto.» Se supone que Saúl tenía que esperar hasta que Samuel llegara. Saúl no tenía derecho de ofrecer el sacrificio. Pero Samuel no venía, entonces Saúl decidió hacer su propia voluntad. Cuando Samuel regresa dice: «Pero, ¿que has hecho?» y miren lo que dice el versículo 12: «Me dije: Ahora descenderán los filisteos contra mí a Gilgal, y yo no he implorado el favor de Jehová. Me esforcé, pues, y ofrecí holocausto.» ¿Qué es lo que tenía que hacer Saúl? -Esperar- Pero él decidió hacerlo a su manera. Dice: «Me esforcé.» Y miren en 1 Samuel 13:13 que dice: «Entonces Samuel dijo a Saúl: Locamente has hecho; no guardaste el mandamiento de Jehová tu Dios que él te había ordenado; pues ahora Jehová hubiera confirmado tu reino sobre Israel para siempre.»

He visto a muchos hombres jóvenes tomar una mala decisión, porque hicieron su propia voluntad y no la voluntad de Dios. He visto a muchas mujeres jóvenes no esperar, y hacer su propia voluntad y no la voluntad de Dios. He visto parejas, he visto gente mayor, hacer su propia voluntad y no hacer la voluntad de Dios. Dios les dijo que se esperaran. Pero no  podían esperar. Y lo hicieron a su propia manera y arruinaron sus vidas. «Pero no me gusta mantenerme quieto y esperar» «No me gusta esperar» Entonces, si quieres ser necio hazlo conforme a tu propia voluntad, hazlo a tu manera. Y Dios no va a bendecirte.

¿Estás listo para tomar una decisión? ¿Estás seguro que es la voluntad de Dios o es tu propia voluntad? ¿Por qué no esperas? «Pero, ¿qué si me pierdo la voluntad de Dios?» Dios sabe donde estás, Dios sabe como hablarte. Si tú esperas no vas a fallar, pero si lo haces rápido quizá vas a hacer una mala decisión.

¿Quieres ya tomar una decisión? ¿Estás impaciente? ¿Sientes que se te está pasando la vida? Yo te digo: «Mantente quieto, espera.»¡Pero los demás están haciendo algo! «Mantente quieto, espera.» Espera un poquito más. Vas a malgastar tu tiempo en hacer algo que no deberías estar haciendo. Después vas a gastar tiempo tratando de arreglar lo que hiciste mal. Vas a estar todo confundido. Yo te estoy diciendo: «Mantente quieto, espera.»

Quieres dirección de Dios, es una gran decisión. Dios puso algo en tu corazón, pero estás como si estuvieras en una prisión o sientes que estuvieras en el desierto. Y te estás cansando de esperar, y le pides a Dios dirección…y tal vez alguien te ofreció una oportunidad por allí. Pero, ¿estás seguro que eso es de Dios?

Yo quiero advertirte: No hagas tu propia voluntad. «Mantente quieto, espera.» Eso no quiere decir que no vas a hacer nada. No tomes una gran decisión  ahora. Espera un poquito más.

Dios está hablando el día de hoy como Él habló en la Biblia. No cometas un error haciendo algo antes de tiempo. «Mantente quieto, espera.»

1 Reyes 18:42 dice: «Acab subió a comer y a beber. Y Elías subió a la cumbre del Carmelo, y postrándose en tierra, puso su rostro entre las rodillas.» Elías estaba orando para que lloviera, estaba esperando por más de tres años y medio. Estaba orando por la voluntad de Dios.  Y en el versículo 43 dice: «Y dijo a su criado: Sube ahora, y mira hacia el mar. Y él subió, y miró, y dijo: No hay nada. Y él le volvió a decir: Vuelve siete veces.» Elías está en el monte, pone su rostro en medio de las rodillas, y le dice a su criado: «Ve y mira.»  Y su criado regresa y le da el reporte. Elías  tenía su rostro en medio de sus rodillas, y esto es lo que Elías estaba haciendo: Estaba orando. Y el criado trajo el reporte y le dijo: «No veo nada». Y Elías le dice: «Regresa otra vez, vuélvete siete veces.» Y él se volvió, y el reporte decía otra vez que no había nada. Y otra vez Elías le dice: «Ve y mira.» Y nada pasaba. Y el criado fue varias veces y nada.  Elías estaba esperando.  El reporte decía que no había nada. Es allí cuando mucha gente se rinde. Cuando siguen mandando y siguen regresando diciendo: «No veo nada.» Elías seguía orando y le seguía diciendo a su criado: «Sigue subiendo, siete veces.» ¿Cuántas veces? -Siete veces-.

Eso quiere decir que el criado subió una vez, bajó y nada.  Subió la segunda vez, bajó y nada. La tercera vez y así hasta llegar a la séptima vez. ¿Entiendes eso? ¿Entiendes cuándo la gente deja de esperar? Y de repente regresa el criado la séptima vez, como cuando se le dijo a Naamán que se sumergiera en el río siete veces. Y después de siete veces, el criado dice: «Veo una pequeña nube.»  Hermano, tú oras y ¿sabes lo que se ves? Nada. Pero sigue orando. Y ¿sabes lo que vas a ver? Nada. Eso no quiere decir que nada está pasando… eso quiere decir que no lo puedes ver todavía. Hermana, ¿estás orando por un esposo? Y ¿sabes lo que ves? Nada… ¡Pero sigue orando! Hermano, usted ore y ¿sabe lo que ve? Nada, nada hasta que Dios decide que vea algo. Está probando tu fe. Está haciendo tu fe más grande. Te está diciendo que Él es soberano, que Él está encargado de todo.  «Mantente quieta hija, tú no estás encargada.» «Espera Iglesia. Tú no estás encargada. Va a ser a mi tiempo.»

Entonces cuando el pastor se levanta y dice: «Vamos a hacer esto…» Y no sucede, y no sucede. Y la gente dice: «¿Por qué no está pasando?  ¿Por qué no está pasando?» Y el pastor está sobre sus rodillas, está orando. Y la congregación está mirando. Y ¿sabes lo que la congregación ve? Nada. Y el pastor sigue orando, y ¿sabes lo que la congregación ve? Nada. Eso no quiere decir que no viene, simplemente quiere decir que el pastor no lo puede forzar.

José estaba en la prisión, y ¿sabes lo que él veía en la prisión? Nada.

Moisés estaba en el desierto, cuarenta años estaba esperando, y ¿sabes lo que él veía? Nada. Y de repente ve el fuego ardiendo en una zarza.

Caleb dijo: «Quiero ese monte.» Y ¿sabes cuantos años esperó? ¡Cuarenta y cinco años! ¿Recibió ese monte? Sí.

Algo importante vale la pena esperarlo. Lo más que esperamos algo, más valor tiene.

Rut está esperando, Booz está negociando. Vienen noticias a Rut: «Te compró. Él pagó por ti, Rut. Te redimió. Te compró.»

Estamos esperando que el Señor regrese. ¡Unos de estos días Él va a regresar! Cuando al fin como Iglesia veamos a nuestro Esposo vamos a decir: «Valió la pena haber esperado.»

Rut estaba esperando. Booz la redimió. Rut se casa, tienen un pequeño bebé, su nombre es Obed. Obed tiene un hijo que se llama Isaí, e Isaí tiene un hijo que se llama David.

Cuando Rut se casó con Booz ella no tenía que trabajar en el campo, ahora ella era la dueña.  Uno de estos días la Iglesia va a ser dueña de lo que el Señor ya es dueño. Hasta ese tiempo lo esperaremos. ¿Cómo lo esperamos? Orando. ¿Y que vemos? Nada, pero seguimos esperando.

De todo lo que acabamos de ver, sabemos que Dios a su tiempo hará Su voluntad en nuestras vidas y tenemos que confiar que Él sabe lo que está haciendo. Él sabe. Cuando tú medites y te desesperes, acuérdate que Él no está desesperado, Él no está confundido. Él sabe exactamente lo que está pasando; agárrate de allí y te sorprenderías de qué tan bien puedes tú esperar. Es impactante de cuánta paciencia podemos tener. En lugar de ser impacientes podemos ser pacientes cuando nos damos cuenta de que Él está en control. Deja el control, déjaselo a Él y todo te saldrá bien al tiempo perfecto de Dios.