Misionero Heber Soto – India

Ya estamos en nuestro país Costa Rica, y estamos muy agradecidos con el Señor Jesús por su cuidado  y apoyo para este viaje en especial.  En estos días saldré para Panamá, estaré en 2 conferencias  y les pedimos que me tengan en oración para que sea usado por Cristo como Él quiere.

Los propósitos de nuestro viaje fueron cumplidos, los cuales eran, confirmar el llamado de Dios de mi esposa, hacia India. Que la familia conociera el lugar donde Dios nos llamó. Estuvimos en Bihar, en la ciudad de Patna, en el distrito de Kurgi.

Establecimos muy buenos contactos e información muy  importante para nuestro futuro regreso en el 2011. Y debemos seguir 3 pasos básicos que son: levantar nuestro sostén, con la ayuda de Dios,  aprender el idioma hindi, esto será ya estando establecidos en India.  Solicitar la visa de negocios; es decir debemos establecer cuál es el tipo de plataforma que Dios quiere que tengamos en  India para mantenernos en el país.

Además de esto Dios nos ayudó a ganar 4 personas para Cristo, en conjunto con nuestra hna. Ivannia Centeno, a  3 mujeres y a un varón adulto. Además le testificamos a 2 jóvenes de religión Musulmana, y estuvimos haciendo caminatas de oración en Calcuta, también hicimos entrevistas a los pastores locales, lo cual fue de gran bendición.

Pudimos ver  que la situación en este país de India, en lo que el evangelio es peor de lo que se dice. Por  ejemplo, en Calcuta, hay muy pocas Iglesias cristianas y las que hay son muy pequeñas en comparación con la población de 14 millones de personas.

En lugares como Patna que queda en Bihar, también hay actividad cristiana, pero de poca fuerza, la denominación de más presencia es  Las Asambleas de Dios, y eso que tienen 25 Iglesias en todo Bihar.  Además  en algunos lugares están obligando a cristianos a «desconvertirse», o si no pierden la familia, trabajo y son expulsados de su lugar de origen.

En otros lugares como Orissa, ya han matado a 1,000 personas, esto es información de un pastor que fue perseguido por 4 días para ser asesinado. Y lo que  está pasando es que ya hay una comunidad de niños huérfanos, hijos y familiares de los mártires por el Evangelio.

Nosotros con toda humildad y mucho respeto en Cristo les suplicamos que oren por India y por obreros como nosotros que deseamos ir  a llevar el Evangelio a este país, pero en un viaje de largo plazo, y necesitamos  la ayuda de pastores e iglesias que quieran tomar este reto de ayudarnos en oración y en nuestro sostén económico, gracias a Dios por los pastores e iglesias que ya nos apoyan.

Tengan muchas bendiciones, saludos y bendiciones a todos ustedes.

Herber  Soto y familia.

Misioneros en India

Tú Puedes

«Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.» ~Filipenses 4:13

En el mes de febrero, pasé una semana muy especial con mi hermano, el Pastor Tommy Ashcraft, y su familia en las afueras de Monterrey, en el lugar donde tiene su ministerio… Monte Hebrón.  Además de haber podido pasar tiempo especial con mi hermano y mi cuñada, Brenda, sus tres hijos, y sus familias, pude asistir a la Conferencia Fuegos de Evangelismo, que toma lugar allí todos los años.

Casi siempre cuando preparo una lección, aplico una verdad que he aprendido en mi vida, y la mayoría de las veces es algo que yo necesito.  Escuché veintiún mensajes de varones de Dios, y durante cada mensaje Dios habló a mi corazón de varias maneras… convenciéndome de un pecado en mi vida, y en cada invitación tuve que arrodillarme y pedir perdón a Dios, y Su ayuda para sacar ese pecado de mi vida.

Pero el mensaje que habló más fuerte a mi corazón no fue predicado detrás del púlpito.  No fue predicado a más de mil personas.  El mensaje que hizo más impacto en mi vida fue predicado por mi cuñada, Brenda Ashcraft.  Ella, sin saberlo, me impresionó de tal manera que quisiera compartir sus enseñanzas con las demás.

La última noche de la conferencia, mi hermano, Tommy, predicó un mensaje que jamás olvidaré.  En ese mensaje, «Dios Puede,» animó a los pastores, los laicos, y a sus esposas a tener confianza en Dios, porque El puede hacer en nuestra vida cosas que nosotros no podemos hacer.

Pensando en las lecciones que aprendí mientras observaba a mi cuñada, escogí el apropiado título, «Tú Puedes.»  No quiero dar de entender que no necesitamos a Dios, y que por nosotras mismas podemos hacer todo.  Pero como dice nuestro versículo… en Cristo que me fortalece, yo puedo… y tú puedes también.

1.  Tú puedes ser feliz. La Biblia dice en Nehemías 8:10: «…el gozo de Jehová es vuestra fuerza.»  En Filipenses 4:4, Pablo nos anima: «Regocijaos en el Señor siempre.  Otra vez digo:   ¡Regocijaos!»  Yo nunca he pasado una semana riéndome tanto como lo hice aquella semana.  Y la mayoría de las veces lo hice con mi cuñada.  ¡Qué recuerdos tan preciosos traje de esa reunión familiar, haciendo relajo con mi familia! Hay pocas personas con el sentido de humor de mi cuñada.  Lo interesante de esto es que ella pudiera estar amargada, pudiera pasar mucho tiempo quejándose, pero no lo hace. Ella está feliz.

Hace años que no está bien de salud, pero en los últimos años ha empeorado su delicado estado de salud.  Pasa cada momento con dolor. Sin embargo, ha aceptado las circunstancias de su vida, y ha decidido cumplir con lo que nos manda la Palabra de Dios, y francamente, yo no conozco otra persona, que a pesar de su mala salud, sea más contenta que ella.  Ni una vez, durante los seis días que estuve en su casa, escuché que se quejaba.  Cuando ella llegaba a la iglesia, las señoritas y los jóvenes la rodeaban.  Ella era como una reina, porque todos quieren estar con una persona alegre.

Nadie quiere vivir cerca de una persona amargada.  Ella ha decido vivir feliz, a pesar de su dolor.  Y tú puedes, también.

2.  Tú puedes ser genuina. ¿Eres tú igual en la casa como lo eres en la iglesia?  Yo observé esto en mi cuñada la semana pasada.  Ella entretuvo a los ocho conferencistas en su casa cada día.  Les preparaba las comidas y las cenas.  En algunas ocasiones los pastores llegaban antes de las 8:00 de la mañana a tomar café, o leer su Biblia.  Yo voy a ser muy sincera.  A veces yo tengo una cara para mis hijos, otra para los miembros de la iglesia, y otra para un pastor conocido por todo el mundo hispano.  Pero ella no.  No es orgullosa.  El pecado del orgullo es un gran estorbo en nuestro servicio del Señor.  Si ella estaba en la cocina, y llegaba un varón de Dios, se secaba las manos, e iba a saludarlo.  O lo invitaba a pasar a la cocina.  A propósito, voy a compartir otra cosa que aprendí la semana pasada: los grandes varones y damas de Dios son como tú y yo.  Cuando menos cinco de los nueve conferencistas que predicaron en esa semana tienen enormes cargas y tristezas en sus vidas.  Predican como si no tuvieran ningún pesar, pero no es así.  Son humanos.  Sufren.  Lloran.  Son objetos de la crítica, del abandono de sus amigos.  «Señor, ayúdame a ser la misma con todos, como lo es mi cuñada, Brenda, y como son los grandes varones de Dios.»

3.  Tú puedes ganar almas. La Biblia dice que el que gana almas es sabio.  Pero tal vez si yo estuviera como mi cuñada, que tiene que caminar con una andadera, no saldría a ganar almas.  Y creo que poca gente me criticaría.  El día miércoles de la conferencia, todos salimos a tocar puertas, y a testificar a la gente.  Mi cuñada acompañó a un grupo de cinco hermanas.  Nos repartimos en grupos de dos y tres.  Mi cuñada fue con otra hermana, y como las dos están delicadas de salud,  caminaron lentamente a un parquecito.  Se sentaron en una banca, y oraron, pidiendo al Señor que les mandara alguien a quien pudieran testificar.  Mientras yo y mis dos compañeras tocamos puertas, y gracias a Dios, ganamos una señora a Cristo, ellas, sentadas en una banca, ganaron a tres personas.  Creo que los pretextos de no poder ganar almas no sirven.  Tú puedes ganar almas, si mi cuñada puede.

4.  Tú puedes servir a otros. Cada mañana, muy temprano, se escuchaba un ruido en la cocina.  Parecía que alguien tenía un par de patines, y estaba paseándose en la madrugada.  Pero de repente empezaba a sentir la rica aroma de tocino, y como las 7:30 cada mañana, mi cuñada me llamaba a desayunar.  Ella había preparado mi desayuno.  No conozco ninguna otra persona con corazón de sierva como lo tiene mi cuñada.  ¡Ah!  ¿Y los patines?  Ella usa una silla de escritorio, que tiene ruedas, para moverse en su cocina.  Es tan eficiente preparando un desayuno para su familia, como lo era preparando cada día los alimentos de los conferencistas.   ¡Qué gran sierva de Dios!  Tú y yo podemos servir a otros, también.

5.  Tú puedes ser fiel. Mi cuñada es una mujer a quien Dios ha dotado de muchísimos talentos.  Uno de ellos es en el área de la música.  Yo voy a adivinar, y pueden ser muchas más.  Pero yo creo que hay cerca de quince señoritas en la iglesia de Monte Hebrón que tocan el piano.  Tocan para los himnos especiales, para los congregacionales, y para el coro.  ¿Y saben quién es su maestra?  La Hna. Brenda.  Ella tiene un sistema único de poder enseñar a como quince alumnos al mismo tiempo, usando varios pianos y audífonos.  Ella escribe música y la graba.  Cada noche de la conferencia ella llegaba temprano, se subía a la plataforma, y se sentaba a tocar el preludio en el piano.  Acompañaba en los himnos congregacionales, los especiales, y los del coro.  Empezando las predicaciones, se pasaba al ladito a una silla más cómoda, y allí se quedaba hasta terminar de tocar el himno de la invitación.  Luego lentamente se bajaba, salía por la puerta de atrás, se subía a la camioneta que le esperaba en la puerta de atrás, y regresaba solita a su casa para terminar las preparaciones de la cena para unas treinta personas… cada noche… cuatro noches.  Nunca faltó a ningún culto.  Siempre llegaba temprano.  Asistía también a los ensayos que consistían en tres horas cada sesión.  Si ella fue fiel, tú y yo también podemos ser fieles.

Hay muchísimas más virtudes que pudiera enumerar acerca de una de las mujeres más destacadas a quien yo he conocido.  Y sé que ella no quisiera que yo usara esta lección para alabar y glorificar a ella.  Este devocional es para dar gloria y honra a la Persona que ha capacitado a mi cuñada a hacer Su voluntad.  Dios tiene un plan para tu vida.  No es el mismo que tiene para mí, o para la Hna. Brenda Ashcraft.  Es un plan único, y si tú permites que Él obre en tu vida, tú puedes alcanzar cosas maravillosas para Él.  Mi cuñada lo ha hecho, y tú y yo podemos hacerlo, también.

Celebramos 10 años Imprimiendo la Revista El Fundamentalista

«Debemos siempre dar gracias a Dios por vosotros, hermanos, como es digno, por cuanto vuestra fe va creciendo, y el amor de todos y cada uno de vosotros abunda para con los demás.» ~ 2 Tesalonicenses 1:3.

Pablo, es sus cartas, menciona la palabra gracias 44 veces. El Señor Jesucristo, varias veces nos enseñó a como dar gracias. Una y otra vez la Palabra dice: «Y habiendo dado gracias.» Juan 11:41 dice: «Padre, gracias te doy por haberme oído.» El Señor Jesús ciertamente estaba agradecido con Dios Padre. La Biblia menciona esta palabra 83 veces en 80 versículos. Dios quiere que cada creyente esté agradecido… «Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús.» 1 Tesalonicenses 5:18.

Hemos llegado a nuestra edición número 61 de El Fundamentalista. Y lo primero que puedo decir es que GRACIAS sean dadas a Dios por permitirnos llegar hasta donde hemos llegado. No es, sino por la Gracia de Dios, que todavía seguimos adelante imprimiendo está revista.

Pablo le escribe a Timoteo en 2 Timoteo 2:6 y le dice: «…te aconsejo que avives el fuego del don de Dios que está en ti…» Es nuestro deseo también, que con nuestra labor, el fuego de Dios se avive en usted. Vivimos en días difíciles, en donde el diablo está ganando terreno en cuestión de literatura y de muchas cosas más. Esperamos y oramos, que siga siendo edificado y que siga adelante por el Señor, sabiendo que nuestro trabajo en el Señor no es en vano.

El Fundamentalista empezó hace más de 10 años con una sencilla visión:

Juntos alcanzar a nuestro mundo para Cristo ganando almas.

Edificar familias fuertes para que sirvan al Señor.

Suplir de mensajes poderosos de grandes hombres de Dios.

Urgir a los cristianos a vivir una vida separada para el Señor.

Sembrar el evangelio por todo el mundo a través de este medio.

Muchas, muchas gracias por su apoyo a esta humilde revista. Espero que haya y siga sido una bendición para su vida. Le pedimos que ore por nosotros para que sigamos adelante.

Sinceramente,

Arturo Muñoz

Esperando en Dios

En Rut 4:3-5 la Palabra de Dios dice: «Luego dijo al pariente: Noemí, que ha vuelto del campo de Moab, vende una parte de las tierras que tuvo nuestro hermano Elimelec.  4 Y yo decidí hacértelo saber, y decirte que la compres en presencia de los que están aquí sentados, y de los ancianos de mi pueblo. Si tú quieres redimir, redime; y si no quieres redimir, decláramelo para que yo lo sepa; porque no hay otro que redima sino tú, y yo después de ti. Y él respondió: Yo redimiré.  5 Entonces replicó Booz: El mismo día que compres las tierras de mano de Noemí, debes tomar también a Rut la moabita, mujer del difunto, para que restaures el nombre del muerto sobre su posesión.»

Te quiero hablar del Libro de Rut, pero antes te quiero dar una pequeña introducción. Quiero que  veas primero el versículo que está en Rut 4:4. Cuando dice: «Si tú quieres redimir, redime…»

¿Te acuerdas de un hombre, y su esposa y sus dos hijos que dejaron su ciudad y se fueron a un lugar extraño? ¿Y que los dos hijos se casaron con Orfa y con Rut? Era Elimelec y Noemí, y sus dos hijos Mahlón y Quelión. Después Elimelec muere. Mahlón muere, y Quelión muere. Ahora tenemos tres viudas: Noemí, Rut y Orfa.

Orfa regresa a su casa. Y Rut y Noemí, dos viudas juntas están solas. Dos viudas sin saber que hacer. ¿Te acuerdas de la historia cuándo Noemí regresa a su casa, a su país con Rut? Y ellas necesitaban algo de comer, y  Rut le dijo a Noemí: «Déjame ir al campo.» Y Rut se va a trabajar al campo. ¿Te acuerdas de la historia?

Cuando Rut llega al campo, el dueño del campo llega. El dueño del campo era Booz y ve a Rut allí. Booz tiene un corazón para cuidar de su familia. Él se da cuenta que Noemí la está esperando. Y Booz le dice a Rut: «Quédate en mi campo.» Luego Rut regresa con Noemí y le dice: «Hoy cuando estaba en el campo me encontré con el dueño, Booz.» Y Noemí está muy contenta de que Booz le haya pedido a Rut que se quedara en su campo. Rut necesita un esposo. Rut también quería casarse. Noemí quería que Rut se casara. Y Noemí le dice a Rut: «Quiero que regreses al campo cuando ya esté la siega. Y cuando vayas quiero que te acuestes a los pies de Booz a media noche y él te dirá que debes de hacer.» (No había nada inmoral en esto). Y ella se acuesta al pie de su cama, Booz se despierta a media noche y hay una mujer al pie de su cama. Y Rut dice: «Es tu sierva, Rut.» Y Booz sabe lo que tiene que hacer; manda a Rut a casa y él se va a negociar para poder ser su esposo. Y miren en el versículo 4 de nuevo: «Si tú quieres redimir, redime.» Y en el versículo 5 dice, «Si compras las tierras también debes tomar posesión de Rut la moabita y que ella sea tu mujer.»  Y en Rut 4:9-10 dice: «Y Booz dijo a los ancianos y a todo el pueblo: Vosotros sois testigos hoy, de que he adquirido de mano de Noemí todo lo que fue de Elimelec, y todo lo que fue de Quelión y de Mahlón. 10 Y que también tomo por mi mujer a Rut la moabita, mujer de Mahlón, para restaurar el nombre del difunto sobre su heredad, para que el nombre del muerto no se borre de entre sus hermanos y de la puerta de su lugar. Vosotros sois testigos hoy.»

Les voy a explicar algo: Booz compró el derecho de ser el esposo de Rut. Booz es un tipo de Cristo. Cristo compró su novia. Él redimió su novia. Lo voy a decir otra vez: Booz compró a su esposa. Booz redimió a su esposa. Jesucristo compró su novia, la Iglesia. Jesucristo redimió la Iglesia.

Booz es un tipo de Jesucristo y Rut es un tipo de la Iglesia. Entonces, ¿quién estaba guiando a Rut diciéndole qué hacer? Noemí. ¿Y quién guía el día de hoy la Iglesia? El Espíritu Santo. Noemí es un tipo del Espíritu Santo. Booz es un tipo de Cristo, y Rut es un tipo de la Iglesia.

Miren en Rut 3:16 dice: «Y cuando llegó a donde estaba su suegra, ésta le dijo: ¿Qué hay, hija mía? Y le contó ella todo lo que con aquel varón le había acontecido.»Quiero que vean en el versículo 16 que Noemí está guiando a Rut. El Espíritu Santo está guiando a la novia.

Y en Rut 3:18 dice: «Entonces Noemí dijo: Espérate, hija mía, hasta que sepas cómo se resuelve el asunto; porque aquel hombre no descansará hasta que concluya el asunto hoy.»

Ahora en el versículo 18, Noemí le dice a Rut: «Espérate.» Una vez más: «Espérate

De vez en cuando el Espíritu Santo le dice a la Iglesia: «Es tiempo de esperar.» Y el tener que esperar no quiere decir que no hagamos nada. Pero a veces cuando Dios tiene algo grande planeado hay veces que el Espíritu Santo nos dice: «Vas a tener que esperar un tiempo.»

Si usted es pastor recuerde que va a haber un tiempo en la iglesia en la que  nosotros como pastores vamos a tener que esperar. Y es un tiempo difícil.

Si tú estás esperando algo grande de parte de Dios, yo quiero decirte hoy: «Espérate.» No está en tus manos. Está en las manos de Dios. Está en las manos de Booz. Cualquier cosa que vayas a hacer, no vayas a hacer tu propia voluntad. Espera en Dios.

Señorita, si no te has casado, espérate. Booz no está listo todavía.

Yo tengo ocho hijos, cuatro son mujeres, dos de ellas ya se casaron. Mi primera hija tuvo un noviazgo puro por tres años antes de que se casara. ¿Entienden lo que quiere decir el noviazgo cristiano bajo la dirección de los padres? Ellos se prometieron entre ellos mismos, pero nosotros los hicimos esperar tres años.

¿Me entiendes «Booz»? ¡Queremos esperar a que tú madures! No tenemos ninguna prisa.

Noemí le dijo a Rut: «Espérate, hija mía, no está en tus manos esto.»

¿Se acuerdan de José? José fue echado en una cisterna. Lo vendieron a Potifar, mintieron sobre él y lo metieron a la cárcel. ¿Saben lo que él estaba haciendo en la prisión? Esperando.

Dios le dio a José un sueño. José tenía un plan. José tenía una visión de Dios. Pero había un tiempo cuando él estaba en la cárcel que Dios le dijo: «Espérate.» Y no había nada que José podía hacer, sólo esperar.

Hay hombres casados que están esperando lo que Dios va a hacer, hay parejas de casados que están esperando lo que Dios quiere que hagan. Y hay veces que tan sólo hay que esperar.

Tú no te vas a perder la voluntad de Dios, sólo espéralo. No es tiempo todavía.

Quizá hay una Iglesia que  a veces cuando entra en un proyecto de edificar la Iglesia hay un tiempo en que Dios le dice: «Espérate.»

Mira en Hechos 7:23 que dice: «Cuando hubo cumplido la edad de cuarenta años, le vino al corazón el visitar a sus hermanos, los hijos de Israel.» ­¿Cuántos años tenía? -40 años-. Entró a su corazón. Dios le dio una visión. Y miran lo que dice en el versículo 25: «Pero él pensaba que sus hermanos comprendían que Dios les daría libertad por mano suya; mas ellos no lo habían entendido así». A los 40 años, Dios le dio un plan: Él iba a librar al pueblo de Israel de Egipto. Mira lo que Dios dice en el versículo 30: «Pasados cuarenta años, un ángel se le apareció en el desierto del monte Sinaí, en la llama de fuego de una zarza.»

Quiero que piensen conmigo; la visión vino a su corazón cuando él tenía 40 años, pero el fuego de una zarza no sucedió hasta que él tenía 80 años. Porque la Biblia dice en el versículo 30: «Pasados cuarenta años…» ¿Qué estaba haciendo Moisés por 40 años? -Por 40 años estaba en el desierto, esperando– ¿Me escuchaste joven? (No sólo los que se quieren casar, también los que quieren entrar al ministerio)-¡Pero no estoy haciendo nada!- Sí estás haciendo algo: estás aprendiendo a esperar. El esperar no es malgastar el tiempo. Sería mejor si esperaras.

¿Cuantos de ustedes están esperando llevar su ministerio a otro  nivel, a una visión más grande? No se sorprendan si Dios les dice: «Espérate.» Nosotros sabemos lo que el Señor Jesús estaba haciendo a los 12 años de edad; él estaba hablando con los maestros de la ley. Pero la pregunta es ésta: ¿Qué estaba haciendo Jesús cuando tenía de 12 a 30 años de edad?

Porque no está anotado nada en la Biblia del tiempo cuando tenía de 12 a 30 años. Estamos hablando de Dios hecho hombre. ¿Qué estaba haciendo cuando tenía de 12 a 30 años?

Estoy dejándote meditar por un rato, pero espero que Dios te despierte como a las tres de la mañana y te diga: «Espera.»

1 Samuel 13:8 dice: «Y él esperó siete días, conforme al plazo que Samuel había dicho; pero Samuel no venía a Gilgal, y el pueblo se le desertaba.» Samuel le dijo a Saúl que lo esperara. Saúl esperó por siete días y Samuel no venía. Pero Saúl tenía que esperar hasta que Samuel llegara. Y en el versículo 9 dice: «Entonces dijo Saúl: Traedme holocausto y ofrendas de paz. Y ofreció el holocausto.» Se supone que Saúl tenía que esperar hasta que Samuel llegara. Saúl no tenía derecho de ofrecer el sacrificio. Pero Samuel no venía, entonces Saúl decidió hacer su propia voluntad. Cuando Samuel regresa dice: «Pero, ¿que has hecho?» y miren lo que dice el versículo 12: «Me dije: Ahora descenderán los filisteos contra mí a Gilgal, y yo no he implorado el favor de Jehová. Me esforcé, pues, y ofrecí holocausto.» ¿Qué es lo que tenía que hacer Saúl? -Esperar- Pero él decidió hacerlo a su manera. Dice: «Me esforcé.» Y miren en 1 Samuel 13:13 que dice: «Entonces Samuel dijo a Saúl: Locamente has hecho; no guardaste el mandamiento de Jehová tu Dios que él te había ordenado; pues ahora Jehová hubiera confirmado tu reino sobre Israel para siempre.»

He visto a muchos hombres jóvenes tomar una mala decisión, porque hicieron su propia voluntad y no la voluntad de Dios. He visto a muchas mujeres jóvenes no esperar, y hacer su propia voluntad y no la voluntad de Dios. He visto parejas, he visto gente mayor, hacer su propia voluntad y no hacer la voluntad de Dios. Dios les dijo que se esperaran. Pero no  podían esperar. Y lo hicieron a su propia manera y arruinaron sus vidas. «Pero no me gusta mantenerme quieto y esperar» «No me gusta esperar» Entonces, si quieres ser necio hazlo conforme a tu propia voluntad, hazlo a tu manera. Y Dios no va a bendecirte.

¿Estás listo para tomar una decisión? ¿Estás seguro que es la voluntad de Dios o es tu propia voluntad? ¿Por qué no esperas? «Pero, ¿qué si me pierdo la voluntad de Dios?» Dios sabe donde estás, Dios sabe como hablarte. Si tú esperas no vas a fallar, pero si lo haces rápido quizá vas a hacer una mala decisión.

¿Quieres ya tomar una decisión? ¿Estás impaciente? ¿Sientes que se te está pasando la vida? Yo te digo: «Mantente quieto, espera.»¡Pero los demás están haciendo algo! «Mantente quieto, espera.» Espera un poquito más. Vas a malgastar tu tiempo en hacer algo que no deberías estar haciendo. Después vas a gastar tiempo tratando de arreglar lo que hiciste mal. Vas a estar todo confundido. Yo te estoy diciendo: «Mantente quieto, espera.»

Quieres dirección de Dios, es una gran decisión. Dios puso algo en tu corazón, pero estás como si estuvieras en una prisión o sientes que estuvieras en el desierto. Y te estás cansando de esperar, y le pides a Dios dirección…y tal vez alguien te ofreció una oportunidad por allí. Pero, ¿estás seguro que eso es de Dios?

Yo quiero advertirte: No hagas tu propia voluntad. «Mantente quieto, espera.» Eso no quiere decir que no vas a hacer nada. No tomes una gran decisión  ahora. Espera un poquito más.

Dios está hablando el día de hoy como Él habló en la Biblia. No cometas un error haciendo algo antes de tiempo. «Mantente quieto, espera.»

1 Reyes 18:42 dice: «Acab subió a comer y a beber. Y Elías subió a la cumbre del Carmelo, y postrándose en tierra, puso su rostro entre las rodillas.» Elías estaba orando para que lloviera, estaba esperando por más de tres años y medio. Estaba orando por la voluntad de Dios.  Y en el versículo 43 dice: «Y dijo a su criado: Sube ahora, y mira hacia el mar. Y él subió, y miró, y dijo: No hay nada. Y él le volvió a decir: Vuelve siete veces.» Elías está en el monte, pone su rostro en medio de las rodillas, y le dice a su criado: «Ve y mira.»  Y su criado regresa y le da el reporte. Elías  tenía su rostro en medio de sus rodillas, y esto es lo que Elías estaba haciendo: Estaba orando. Y el criado trajo el reporte y le dijo: «No veo nada». Y Elías le dice: «Regresa otra vez, vuélvete siete veces.» Y él se volvió, y el reporte decía otra vez que no había nada. Y otra vez Elías le dice: «Ve y mira.» Y nada pasaba. Y el criado fue varias veces y nada.  Elías estaba esperando.  El reporte decía que no había nada. Es allí cuando mucha gente se rinde. Cuando siguen mandando y siguen regresando diciendo: «No veo nada.» Elías seguía orando y le seguía diciendo a su criado: «Sigue subiendo, siete veces.» ¿Cuántas veces? -Siete veces-.

Eso quiere decir que el criado subió una vez, bajó y nada.  Subió la segunda vez, bajó y nada. La tercera vez y así hasta llegar a la séptima vez. ¿Entiendes eso? ¿Entiendes cuándo la gente deja de esperar? Y de repente regresa el criado la séptima vez, como cuando se le dijo a Naamán que se sumergiera en el río siete veces. Y después de siete veces, el criado dice: «Veo una pequeña nube.»  Hermano, tú oras y ¿sabes lo que se ves? Nada. Pero sigue orando. Y ¿sabes lo que vas a ver? Nada. Eso no quiere decir que nada está pasando… eso quiere decir que no lo puedes ver todavía. Hermana, ¿estás orando por un esposo? Y ¿sabes lo que ves? Nada… ¡Pero sigue orando! Hermano, usted ore y ¿sabe lo que ve? Nada, nada hasta que Dios decide que vea algo. Está probando tu fe. Está haciendo tu fe más grande. Te está diciendo que Él es soberano, que Él está encargado de todo.  «Mantente quieta hija, tú no estás encargada.» «Espera Iglesia. Tú no estás encargada. Va a ser a mi tiempo.»

Entonces cuando el pastor se levanta y dice: «Vamos a hacer esto…» Y no sucede, y no sucede. Y la gente dice: «¿Por qué no está pasando?  ¿Por qué no está pasando?» Y el pastor está sobre sus rodillas, está orando. Y la congregación está mirando. Y ¿sabes lo que la congregación ve? Nada. Y el pastor sigue orando, y ¿sabes lo que la congregación ve? Nada. Eso no quiere decir que no viene, simplemente quiere decir que el pastor no lo puede forzar.

José estaba en la prisión, y ¿sabes lo que él veía en la prisión? Nada.

Moisés estaba en el desierto, cuarenta años estaba esperando, y ¿sabes lo que él veía? Nada. Y de repente ve el fuego ardiendo en una zarza.

Caleb dijo: «Quiero ese monte.» Y ¿sabes cuantos años esperó? ¡Cuarenta y cinco años! ¿Recibió ese monte? Sí.

Algo importante vale la pena esperarlo. Lo más que esperamos algo, más valor tiene.

Rut está esperando, Booz está negociando. Vienen noticias a Rut: «Te compró. Él pagó por ti, Rut. Te redimió. Te compró.»

Estamos esperando que el Señor regrese. ¡Unos de estos días Él va a regresar! Cuando al fin como Iglesia veamos a nuestro Esposo vamos a decir: «Valió la pena haber esperado.»

Rut estaba esperando. Booz la redimió. Rut se casa, tienen un pequeño bebé, su nombre es Obed. Obed tiene un hijo que se llama Isaí, e Isaí tiene un hijo que se llama David.

Cuando Rut se casó con Booz ella no tenía que trabajar en el campo, ahora ella era la dueña.  Uno de estos días la Iglesia va a ser dueña de lo que el Señor ya es dueño. Hasta ese tiempo lo esperaremos. ¿Cómo lo esperamos? Orando. ¿Y que vemos? Nada, pero seguimos esperando.

De todo lo que acabamos de ver, sabemos que Dios a su tiempo hará Su voluntad en nuestras vidas y tenemos que confiar que Él sabe lo que está haciendo. Él sabe. Cuando tú medites y te desesperes, acuérdate que Él no está desesperado, Él no está confundido. Él sabe exactamente lo que está pasando; agárrate de allí y te sorprenderías de qué tan bien puedes tú esperar. Es impactante de cuánta paciencia podemos tener. En lugar de ser impacientes podemos ser pacientes cuando nos damos cuenta de que Él está en control. Deja el control, déjaselo a Él y todo te saldrá bien al tiempo perfecto de Dios.

Moisés Levanta Las Manos

Hola amiguitos: Me llena de gozo el poder escribir otra historia para ustedes.  En esta ocasión les voy a contar una historia muy interesante y emocionante.

Dios había escogido a un pueblo para que fuera un pueblo especial.  Dios le prometió a Abraham que su descendencia sería ese pueblo especial. Y por ser el pueblo escogido por Dios, tendrían lo mejor de toda la tierra. Ese pueblo era el pueblo de Israel.

El pueblo de Israel fue sacado de Egipto, donde había sido esclavo por muchos, muchos años.  Finalmente fue libertado de una manera muy sorprendente. ¿Si recuerdan las 10 plagas?  ¿Y recuerdan como se abrió el Mar Rojo, para que los israelitas pasaran en seco? ¿También se acuerdan del maná y del agua que salió de la roca? Todas esas maravillas pudo ver el pueblo de Israel.

Había un rey que se llamaba Amalec. Este rey escuchó que el pueblo de Israel estaba cerca de su territorio y que era un pueblo inmensamente grande en número y que además Dios estaba con ellos. Había escuchado de todas las maravillas que Dios había hecho con ellos.  Pensó entonces, que debía salir a pelear contra ellos porque de lo contrario llegarían  a su territorio y lo destruirían.

El pueblo de Israel se encontraba acampando en Refidim.  En ese lugar  Dios hizo que saliera agua de una roca y ellos debían de esperar allí hasta que Dios dijera que debían de empacar y caminar a otro lugar.

La noticia de que el rey Amalec ya había preparado a su pueblo con armas, lanzas, espadas y todo lo demás llegó a oídos de Moisés. Ahora el rey Amalec ya venía hacia ellos para declararles la guerra. Moisés se dio prisa y le dijo a su más fiel siervo: ‑»Josué necesito que te prepares, escoge hombres y sal a pelear contra Amalec. Yo voy a subir aquel montecito y desde allí voy a estar orando con  la vara de Dios en mi mano.»

Josué no preguntó más, se dio prisa y salió para ir a escoger aquellos hombres que iban a salir a pelear con él. Todos se alistaron, se formaron y comenzaron a marchar hacia el enemigo Amalec.

Llegaron a un valle donde se encontraron frente a frente con Amalec.   Moisés se había dado prisa para llegar a un monte que estaba allí; de donde iba a poder perfectamente ver todo lo que pasara en esa pelea. Como Moisés ya era un hombre grande subió acompañado de Aarón y Hur.  Josué volteo a ver hacia el montecito, Moisés ya estaba listo en su lugar para levantar la vara de Dios y orar. Amalec quizá vio lo que hacía Moisés y se burlo: «¡Bah! ¡Qué puede hacer ese anciano allá arriba, solo va a ver su propia derrota!»  Josué dio la señal y la trompeta sonó con aquel sonido con que se anuncia el comienzo de la batalla.

Pasaron Díez minutos y los Israelitas iban ganando la batalla. Moisés se cansó de tener la vara de Dios hacia arriba y decidió bajar las manos para tomar un vasito de agua. Aarón le dijo: «¡Moisés mira allá abajo, nos están ganando! ¡Sube las manos!»  Moisés aventó el vaso  y se dio prisa a subir las manos y otra vez el pueblo de Israel iba ganando la batalla.  Moisés se volvió a cansar,  bajo sus manos y los Amalecitas ganaban.

Pasaron varios minutos y claro Moisés ya no aguantaba sus pies por estar tanto tiempo parado. ¿Te imaginas? Subía sus manos, ganaban. Las bajaba, perdían.

Por fin se les ocurrió una gran idea a Aarón y a Hur. Le trajeron una piedra a Moisés, para que se sentara en ella. Para ayudarlo ellos le sostenían sus manos fuertemente, hasta que se hizo de noche. ¡Wow!  Eso fue mucho tiempo. Nosotros no aguantaríamos con las manos arriba ni siquiera 20 minutos. ¡Imagínate ellos! ¡Qué aguante! Pero de esa manera ganaron la guerra. Dice la Biblia que deshicieron al pueblo de Amalec totalmente. ¡Dios fue quien les dio la Victoria!

Nosotros podemos ver que en algunas ocasiones hay problemas económicos en nuestros hogares, o problemas entre papi y mami, o tal vez problemas de salud. Aunque ellos son grandes y sus problemas mayores a los de los nuestros, nosotros podemos apoyarlos orando. Una ventaja es que Dios se agrada de la oración de los niños. Entonces deberías de tomar ventaja de eso y apoyar  a tus papás con oración. Ora por tus papás y familia y ponte listito.

La Miserable Vida De Un Joven

Y no había en todo Israel ninguno tan alabado por su hermosura como Absalón; desde la planta de su pie hasta su coronilla no había en él defecto. 26Cuando se cortaba el cabello (lo cual hacía al fin de cada año, pues le causaba molestia, y por eso se lo cortaba), pesaba el cabello de su cabeza doscientos siclos de peso real. 27 Y le nacieron a Absalón tres hijos, y una hija que se llamó Tamar, la cual era mujer de hermoso semblante.28Y estuvo Absalón por espacio de dos años en Jerusalén, y no vio el rostro del rey.29Y mandó Absalón por Joab, para enviarlo al rey, pero él no quiso venir; y envió aun por segunda vez, y no quiso venir. 30Entonces dijo a sus siervos: Mirad, el campo de Joab está junto al mío, y tiene allí cebada; id y prendedle fuego. Y los siervos de Absalón prendieron fuego al campo. 31Entonces se levantó Joab y vino a casa de Absalón, y le dijo: ¿Por qué han prendido fuego tus siervos a mi campo? 32Y Absalón respondió a Joab: He aquí yo he enviado por ti, diciendo que vinieses acá, con el fin de enviarte al rey para decirle: ¿Para qué vine de Gesur? Mejor me fuera estar aún allá. Vea yo ahora el rostro del rey; y si hay en mí pecado, máteme. 33Vino, pues, Joab al rey, y se lo hizo saber. Entonces llamó a Absalón, el cual vino al rey, e inclinó su rostro a tierra delante del rey; y el rey besó a Absalón. ~2 Samuel 14:25

1. Absalón era guapo. La Biblia nos está hablando de un joven, ese joven era Absalón, hijo del rey David. Y dice la Palabra de Dios que él era el más hermoso, el más guapo, el más atractivo; no había otro como Absalón. Tal vez medía 1.80, 1.90; quizás de ojos azules, quizás rubio, quizás medio fornido, quien sabe, pero dice la Palabra de Dios que Absalón era un hombre hermoso: «Y no había en todo Israel ninguno tan alabado por su hermosura como Absalón.» De tal manera que había ciertas cosas que tenía Absalón.

La primera de ellas dice la Biblia es que tenía hermosura. En otras palabras, Absalón era hermoso, no había en él defecto, desde la planta de su pie hasta su coronilla no había en el defecto. Imagínese, no tenía ningún rasguño, ninguna cortada, no tenía un ojo chueco, una mano chueca, no tartamudeaba. No tenía ni un granito, dice la Biblia que desde la planta de su pie (no tenía ni pie de atleta) no tenía nada malo, era perfecto.

Todas las chicas de Israel se morían por él; todas se emocionaban cuando veían a Absalón, aún cuando se asomaba por la ventana todas gritaban al verle. ¿Por qué? Porque Absalón era más guapo que Ricky Martin, que Luis Miguel, más guapo que Rigo Tovar, que José José, ¿verdad? Era súper guapo, él era Absalón.

2. Absalón era rico. Vea en el versículo 30: «Entonces dijo a sus siervos: Mirad, el campo de Joab está junto al mío, y tiene allí cebada…»

Ahora Absalón tenía propiedades, era hijo del rey. Absalón tenía riquezas, era rico. No le hacía falta nada, tenía sus campos, sus casas, tenía la heredad del rey David. El rey David era inmensamente rico. Si se acuerdan allá cómo él donó dinero para construir el templo, ¿por qué? porque era inmensamente rico.

David tenía mucho dinero. Absalón tenía mucho dinero. Él era el hijo del rey, entonces ¿qué más podía pedir?

Era hermoso, era guapo, era adinerado. Si le preguntara a una señorita: «¿con quién te quieres casar?», diría: «Con alguien rico y guapo.»

Quizá gente venía con él y le decía: «Oiga don Absalón, présteme dinero.» Sus cuates ahí estaban con él, tenía quizás muchos amigos. ¿Por qué? Porque Absalón tenía dinero. ¿Qué más tenía Absalón?

3. Tenía popularidad. Muchos jóvenes hoy en día quieren ser populares. Quieren ser famosos. Quieren ser estrellas de cine. Absalón era popular porque él era un príncipe. Era hijo de un rey. Pensaríamos que no le faltaba nada a Absalón. Parecía que Absalón lo tenía todo. Pero en realidad hay algo que Absalón no tenía, y era el corazón de su papá. Lo que le hacía falta a Absalón era el corazón de su propio papá y eso lo hacía miserable. Por eso dice la Palabra de Dios que Absalón estaba tratando de llamar la atención. Veamos como comenzó todo:

2 Samuel 13:14: «Mas él no la quiso oír, sino que pudiendo más que ella, la forzó, y se acostó con ella. 15 Luego la aborreció Amnón con tan gran aborrecimiento, que el odio con que la aborreció fue mayor que el amor con que la había amado.»

¿Qué está pasando? Aquí nos cuenta la Palabra de Dios, que hay una muchacha que se llama Tamar, y dice que fue abusada, violada por su medio hermano Amnón.

Ahora vea lo que dice en el versículo 20: «Y le dijo su hermano Absalón: ¿Ha estado contigo tu hermano Amnón? Pues calla ahora, hermana mía; tu hermano es; no se angustie tu corazón por esto. Y se quedó Tamar desconsolada en casa de Absalón su hermano.»

Tamar era hermana de Absalón, pero sólo media hermana de Amnón. Y dice la Palabra de Dios que Tamar es violada por Amnón. Entonces ahora nos encontramos que Absalón le dice a su hermana: «¿Dónde has estado?.» Y ella le confiesa y le dice: «Mira lo que me hizo Amnón mi medio hermano.» De tal manera que ahora Absalón aborrece a Amnón, lo odia como diríamos, con «odio jarocho.»

Mire lo que dice en el versículo 22: «Mas Absalón no habló con Amnón ni malo ni bueno; aunque Absalón aborrecía a Amnón, porque había forzado a Tamar su hermana.» Absalón ahora odiaba a su hermano Amnón por lo que le había hecho a su hermana Tamar.

Amnón y Absalón no se vieron por dos años. Pero después dice Absalón: «Voy a hacer una fiesta.» E invita a David diciéndole. «Oye papá, voy a hacer una fiesta. Y quiero invitar a todos tus hijos, o sea a todos los príncipes.» Y David dijo: «No, mira hijo no te incomodes. Mejor que vayan unos de tus hermanos.» Y Absalón le ruega y le dice: «Porque no le dices a Amnón que venga a la fiesta también.» Y le dice David: «Y… ¿Para qué quieres a Amnón?.» -«No mira papá, tú no te preocupes. Dile que venga, ya han sido dos años. No nos hemos visto, sabes que me cae rete…bien, pero mira ya que él venga.» Entonces el rey David dijo: «Está bien, que vaya Amnón a la fiesta.»

2 Samuel 13:28-29 nos dice: «Y Absalón había dado orden a sus criados, diciendo: Os ruego que miréis cuando el corazón de Amnón esté alegre por el vino; y al decir yo: Herid a Amnón, entonces matadle, y no temáis, pues yo os lo he mandado. Esforzaos, pues, y sed valientes. 29Y los criados de Absalón hicieron con Amnón como Absalón les había mandado.»

Mire esto, ¡hasta parece una tremenda telenovela! Amnón se aprovecha de su hermana. Pasan dos años durante los cuales Absalón lo odia. Y ahora dice: «Pues mi papá no ha hecho nada. Mi papá David no lo ha regañado, mi papá el rey no le ha dicho: «Pues lo que hiciste estuvo mal, vete de acá.» No le ha puesto ningún castigo. Entonces yo voy a hacer algo.»

Y lo manda traer a la fiesta. Y cuando ya estaba bien borracho Amnón, los siervos de Absalón lo matan. ¿qué hace después Absalón? Mire en 2 Samuel 13:38: «Así huyó Absalón y se fue a Gesur, y estuvo allá tres años.» Absalón se va y huye a Gesur por tres años.

Se va huyendo, porque dice: «Mi papá me va a matar, la gente me va a matar, la familia me va a matar, el pueblo me va a matar. Mejor me voy.» Y se fue.

¿Qué pasa ahora? Vea 2 Samuel 14:2 «envió Joab a Tecoa, y tomó de allá una mujer astuta…» Joab era el general de David. Y dice la Biblia que Joab manda traer una mujer astuta, y le dice: «Oye mira, hay un problema aquí entre el rey y su hijo. El hijo del rey que se llama Absalón, ya lleva tres años que ha sido desterrado del reino; y Absalón ha estado huyendo. Mira, ¿por qué no le dices esto al rey?.» Y esta mujer astuta, llega con el rey y le dice: «Oiga mi rey, mire. Tenía yo dos hijos y estaban ahí en el campo y empezaron a reñir y empezaron a pelear y como no había nadie que los detuviese, agarra uno al otro y lo mata. Y ahora todo el pueblo quiere matar a mi único hijo. ¿Y a quién le voy a heredar si él es mi único hijo?, ¿qué puedo yo hacer?

Y dice el rey David: «¿Sabes qué? mira no te preocupes, este…ya han pasado varios años, dile a ese muchacho que regrese.»

Vea lo que dice la historia en 2 Samuel 14:13: «Entonces la mujer dijo: ¿Por qué, pues, has pensado tú cosa semejante contra el pueblo de Dios? Porque hablando el rey esta palabra, se hace culpable él mismo, por cuanto el rey no hace volver a su desterrado.»

¿Cuántos años hacía que Absalón se había ido? Tres años.

Absalón se había ido y tiene que intervenir Joab con una mujer astuta para contarle al rey una historia diciéndole: «Pues rey, usted se hace a sí mismo culpable, porque él es su hijo y él es también el heredero y usted lo tiene que volver a traer.» Y vea lo que le dice en el versículo 14: «Porque de cierto morimos, y somos como aguas derramadas por tierra, que no pueden volver a recogerse…»

Mire lo que esta mujer le estaba diciendo al rey: «Rey mire, un día su hijo se va a morir y un día que su hijo se muera, si usted no ha arreglado las cosas, y si usted no le ha dicho a su hijo que lo ama, y si usted no ha perdonado a su hijo, y si usted no le da un abrazo a su hijo, y si usted no le dice a su hijo que todo está bien, y si usted no trae a su hijo a aquí y trata de hacer las paces, un día su hijo se va a morir, y va a ser demasiado tarde. Porque somos como aguas derramadas por tierra, que no pueden volver a recogerse.»

Si usted derrama agua en la arena, ya no la puede volver a recuperar. Y esta mujer astuta, sabia le dice: «No espere hasta que muera su hijo para arreglar las cosas con él, porque entonces será demasiado tarde. Mire mi rey: mi Dios le está dando una oportunidad y un medio para que usted pueda volver a ver a su desterrado, no lo deje allá; él es su hijo, es su sangre. Ámelo. Perdónelo. Dígale que todo está bien. Que regrese.»

Y dice la Biblia que David lo hace regresar, en 2 Samuel 14: 21 «Entonces el rey dijo a Joab: He aquí yo hago esto; ve, y haz volver al joven Absalón.»

¿Después de cuántos años? Tres años. No se habían visto por tres años. Y dice: «Ay, esta señora como que ahora sí me agarró, ora sí me dijo mis verdades.» Y ¿qué hace ésta señora? El rey David le dice a Joab: «Ve Joab, tráeme a Absalón.» Pero vea lo que dice en el versículo 23: «Se levantó luego Joab y fue a Gesur, y trajo a Absalón a Jerusalén.»

¿Dónde estaba el rey? En Jerusalén. Y va Joab y le dice a Absalón: «Te tengo buenas noticias.» Y Absalón dice: «¿Qué?, ¿cuáles son las buena noticias? Y Joab le dice: «Tu papá te quiere ver.» Y él dice: «Wow, eso está bien… ¿me ha perdonado?» – «Sí te perdonó, y todo lo demás.» Y entonces Absalón está bien contento, y está bien alegre. Y está empacando sus cosas, sus pertenencias. Y él dice: «Mi papá me ha perdonado. Mi papá sí me quiere. Mi papá sí me ama. Mi papá por fin me va a decir que todo está bien y voy a llegar allá y le voy a dar un abrazo y todo se va a arreglar.»

Pero vea lo que dice en el versículo 24: «Mas el rey dijo: Váyase a su casa, y no vea mi rostro. Y volvió Absalón a su casa, y no vio el rostro del rey.»

Mire, Absalón lo tenía todo, pero no tenía el corazón de su papá. Absalón era hermoso, pero no tenía el corazón de su papá. Absalón era rico, pero no tenía el corazón de su papá. Absalón era popular, hijo de un rey, él era un príncipe, pero no tenía el corazón de su papá. ¿Y qué tuvo que hacer Absalón? Vea lo que dice en 2 Samuel 14:28 «Y estuvo Absalón por espacio de dos años en Jerusalén, y no vio el rostro del rey.»

Tres años más estos dos años, ¿cuántos años ya van? Ya van cinco años, y ¿no cree usted que cinco años son muchos años para que un papá y un hijo no se vean cara a cara?

Cinco años no se habían visto. Y dice Absalón: «Pues tengo que hacer algo, no me queda de otra.» Y la Biblia dice en 2 Samuel 14:29 «Y mandó Absalón por Joab, para enviarlo al rey, pero él no quiso venir:»

Le marcó por teléfono, le mandó una cartita, le mandó un telegrama, le mandó un correo electrónico, le mandó a uno de sus siervos diciéndole: «Joab, dile al rey que lo quiero ver, ya van cinco años, yo lo quiero ver, quiero ver a mi papá, quiero ver su rostro, si he hecho algo malo que él me diga. Si merezco morir que él me diga. Si merezco que me mate, que él me mate, pero que me diga ¿qué hay mal de mí.»

Y ahí está Absalón llorando y pidiéndole a Joab: «Joab, quiero ver a mi padre.»

Y está aquí Absalón diciendo: «¿Qué hago?, yo quiero ver al rey, quiero platicar con mi papá.» Y ahora llegamos a nuestra historia. 2 Samuel 14: 30 dice: «Entonces dijo a sus siervos: Mirad, el campo de Joab está junto al mío, y tiene allí cebada; id y prendedle fuego.»

¡Qué idea tuvo Absalón! Mire rico, hermoso, popular y hasta bien inteligente. Porque aquí Absalón dice: «Si no me quiere ver Joab, si no me quiere ver el rey, pues vamos a hacer algo.»

Y ahí tenía su campo de cebada, junto al campo de cebada de Joab y dice: «Échenle petróleo, échenle gasolina, échenle todo lo que se le pueda echar, agarren unos cerillos y préndanle fuego.» Y van los siervos de Absalón y le prenden fuego a todo el campo. Y ese fuego se empezó a ver hasta allá en el palacio del rey. Y quizás como a David le gustaba pasearse por el terrado de su casa dijo: «Ah caray, por allá creo vive mi hijo. Y se ve un humito que está saliendo. Oye Joab ven para acá.» Y manda traer a Joab y se ponen a mirar los dos: «¿Qué será? ¿Será la comunicación por humo?… no se ha cortado. Oye Joab, ¿no vive mi hijo Absalón por allá?»- «Si mi rey. Allá usted lo mandó hace dos años» – «Tú vives por allá también Joab, ¿no?» – «No, pues sí mi rey, allá a un ladito… Y creo que no es la casa de Absalón, ¡creo que es mi casa y creo que son mis sembradíos! ¿Ora qué pasó? Deme permiso de ir a mi casa.» – «Si, vete rápido. No te preocupes.» Y ahí se va Joab, y llega y todo está en ruinas. Se quemó todo. Y va y toca a la puerta de Absalón y le dice: «Oye Absalón, no te mandes.»

En 2 Samuel 14: 31 la Biblia dice: «Entonces se levantó Joab y vino a casa de Absalón, y le dijo: ¿Por qué han prendido fuego tus siervos a mi campo? 32Y Absalón respondió a Joab: He aquí yo he enviado por ti, diciendo que vinieses acá, con el fin de enviarte al rey para decirle: ¿Para qué vine de Gesur? Mejor me fuera estar aún allá. Vea yo ahora el rostro del rey; y si hay en mí pecado, máteme.»

Absalón le estaba diciendo: «Si yo he cometido algún pecado, que me maté el rey. Pero ¿qué estoy haciendo aquí en Jerusalén? Ya van cinco años que no he visto a mi papá.»

Luego la Biblia dice: «Vino, pues, Joab al rey, y se lo hizo saber.»

Y le dijo: «Qué cree mi rey, sí era mi campo.» Y David le dice. «Te dije Joab, para qué te vas a vivir con Absalón.» Y dice Joab: «Pero oiga, le traigo un mensajito. Mi jefe, su hijo lo quiere ver y dice que si no lo ve, entonces luego le va a quemar también a usted su palacio.» Dice David: «Ok, ok, ok. Si a esas nos vamos, entonces que venga.» Vea más adelante ahí en el versículo 33: «Entonces llamó a Absalón, el cual vino al rey, e inclinó su rostro a tierra delante del rey; y el rey besó a Absalón.»

Pero si se da cuenta no dice se besaron, fue más bien un beso de lástima, no de perdón. No le dijo: «Hijo, te amo. Échale ganas.» No le dijo: «Hijo mira, ya han pasado cinco años, todo está bien.» Olvidó lo que esa mujer astuta, que había venido al rey unos años antes, le había dicho: «Mire rey, somos como agua. Cuando el agua es derramada, es demasiado tarde.» Absalón vino a la casa del rey, y Absalón esperaba que su papá lo abrazara, que lo besara, que le pusiera atención y que su papá le dijera: «Mira mijo, todo está bien. No te preocupes. Mira, te perdono. Mira hijo, lo que hizo Amnón tu hermano estuvo muy mal. Y lo que tú hiciste (matar a Amnón) estuvo muy mal. Perdóname porque te tuve allá desterrado, perdóname porque no nos hemos visto por cinco años, perdóname porque la relación entre tú y yo no ha estado muy bien. Perdóname porque no quiero que sea demasiado tarde, no quiero que algo me vaya a pasar o algo que te vaya a pasar, y sea demasiado tarde.» Pero nada de eso sucedió, nada de eso pasó. El rey David nunca le dijo a Absalón: «Mira Absalón perdóname, mira Absalón lo siento, mira Absalón ven para acá.» Lo único que hizo el rey a Absalón, fue darle un beso. Y quizás fue un beso allí en la frente.

Y con esto no se acabó todo. Absalón ahora estaba buscando la atención de su papá, pero su papá estaba muy ocupado reinando el reino. El rey David estaba muy ocupado. Y así hay muchos papás tan ocupados que no se dan cuenta que sus hijos necesitan de su atención.

Después de ese beso, las cosas no mejoran sino empeoran. Y mire lo que dice en 2 Samuel 15:1 «Aconteció después de esto, que Absalón se hizo de carros y caballos, y cincuenta hombres que corriesen delante de él.»

Mire, no se arreglaron las cosas porque Absalón dice la Biblia que agarró hombres, que agarró caballos y agarró carros, que fueran delante de él.

Y dice en el versículo 2: «Y se levantaba Absalón de mañana, y se ponía a un lado del camino junto a la puerta; y a cualquiera que tenía pleito y venía al rey a juicio, Absalón le llamaba y le decía: ¿De qué ciudad eres? Y él respondía: Tu siervo es de una de las tribus de Israel. Entonces Absalón le decía: Mira, tus palabras son buenas y justas; mas no tienes quien te oiga de parte del rey.»

1. Oiga a sus hijos.

Ellos están tratando de llamar la atención, oiga a sus hijos. Si ellos a lo mejor están en alguna pandilla, es porque están tratando de llamar la atención. Oiga a sus hijos. Si ellos a lo mejor han hecho algo o se portaron mal en la escuela, es porque quieren atención. Quizá lo metieron a la cárcel; están tratando de llamar la atención. Oiga a sus hijos. Si su hijo entró en drogas, si su hijo entró en el alcohol, a fumar, a pecar, fornicación y todo lo demás, es porque está tratando de llamar la atención. Oiga a sus hijos.

Dice acá en el versículo 3 «Entonces Absalón le decía: Mira, tus palabras son buenas y justas; mas no tienes quien te oiga de parte del rey.»

¿Sabe por qué? Porque él sabía que su papá no lo escuchaba. Él decía: «¿Tú vas a mi papá?…Él no te va a escuchar. Yo llevo aquí dos años viviendo en Jerusalén. Le llamo cada día. Le llamo cada semana, y mi papá no me quiere escuchar. Mi papá no te va a escuchar a ti tampoco. ¿Por qué? Porque tengo un papá que no escucha, que no oye. Mira… quemé el campo de Joab y lo único que hizo fue darme un beso. No arregló las cosas, no se compusieron las cosas. Es más, están de mal en peor. Y ¿tú vas a mi papá?, y ¿quieres que él te escuche?» Y le dice: «No tienes quien te oiga de parte del rey.»

¿Sabe por qué? Porque Absalón lo sabía. Absalón lo sabía muy bien, que su papá no lo quería escuchar. Y Absalón estaba dolido en su corazón. Y Absalón tenía un corazón partido. Y Absalón tenía unas ganas de ver y platicar con su papá, ya habían pasado cinco años. Y ahí está Absalón y dice: «Voy a quitar a mi papá del reino, yo voy a ser el nuevo rey. Yo si voy a escuchar a la gente. Es más… voy a matar a mi papá.» Su frustración se convirtió en odio contra su propio padre.

2. No sea injusto con ellos.

Si usted no quiere tener un joven así, no sea injusto con ellos. Mire el versículo 4: «Y decía Absalón: ¡Quién me pusiera por juez en la tierra, para que viniesen a mí todos los que tienen pleito o negocio, que yo les haría justicia!»

¿Sabe por qué? Porque él decía: «Mi papá no me oye, y mi papá no es justo. No es justo que ya hayan pasado cinco años. No es justo que me haya desterrado tres años. No es justo que yo esté en mi casa día tras día, tratando de ver al rey y por dos años él me lo haya negado. Yo les voy a hacer justicia a esta gente. Mi papá no me ama, porque veo puras injusticias. Y si  mi papá es injusto conmigo, también lo es para su pueblo. Pero yo voy a hacer algo por el pueblo. Yo voy a quitarlo a él de ser rey, lo voy a matar. Cómo odio yo a mi papá.»

Y Absalón tenía un resentimiento por su papá a no dar más. Y él les decía: «Yo les haré justicia.» Porque él sabía que alguien había sido injusto con él.

3. Béselos con amor y cariño.

Jóvenes hoy en día están buscando más que nunca amor en el hogar. Están llenos de confusión y dolor. Béselos con amor y cariño. No es suficiente el beso que le dio David a Absalón. No es suficiente decirle: «Hijo que bueno que terminaste la Primaria», y nada más. No es suficiente decirle: «Hija, que bueno que terminaste la Secundaria», y nada más. No es suficiente decirle: «Hijo que bueno que terminaste la Prepa», ¡Qué bueno que terminaste la Universidad, vamos a hacer una fiestecita!» Tiene que ser un amor genuino, y demostrárselos constantemente… todos los días.

Si el corazón de su hijo usted no lo tiene en su mano, eso no es suficiente. No es suficiente con darles nada más un poco de dinero. No es suficiente darle ahí un beso y un abrazo de vez en cuando. Béselos con amor y cariño.

Por eso dice acá en 2 Samuel 15: 5 «Y acontecía que cuando alguno se acercaba para inclinarse a él,..- ¿qué hacía él? -… él extendía la mano y lo tomaba, y lo besaba.»

Agarraba la mano y le decía: «Mira, nadie te escucha y mira dame la mano.» Y lo agarraba y lo besaba y le daba un abrazo. Y les decía: «yo sí te voy a escuchar. Yo sí te voy a oír. Yo sí te voy a hacer justicia. Yo sí te amo. Mi papá no te ama. Mi papá no me ama a mí. Mi papá no ama a nadie de ustedes, yo sí los amo. Yo sé eso, yo soy su hijo. Y mi papá no nos ama, no les ama a ustedes.»

Y eso era lo que constantemente hacía Absalón. Por eso Absalón los agarraba y los abrazaba, y los besaba. Les estaba mostrando el amor y cariño que él mismo buscaba de su propio papá.

En el versículo 6 nos dice: «De esta manera hacía con todos los israelitas que venían al rey a juicio; y así robaba Absalón el corazón de los de Israel.»

¿Sabe durante cuánto tiempo hizo esto? Por cuatro años. Mire lo que dice en el siguiente versículo: «Al cabo de cuatro años…» Van cinco años más cuatro, ¿cuántos son? Nueve años. Quizás el primer año Absalón dijo: «Bueno, a lo mejor mi papá viene y habla conmigo.» Quizás el segundo año Absalón dijo: «Bueno, quizás mi papá venga y hable conmigo.» Quizás el tercer año dijo: «Bueno, a lo mejor ahora sí va a venir mi papá y va a hablar conmigo.»

Pero pasaron cuatro años en donde Absalón decía: «Mi papá no me oye, mi papá es injusto y mi papá no me ama.» Y después de nueve años, él decide tomar el reino.

Y dice la Palabra de Dios en 2 Samuel 15:11 y 12: «Y fueron con Absalón doscientos hombres de Jerusalén convidados por él, los cuales iban en su sencillez, sin saber nada.

12 Y mientras Absalón ofrecía los sacrificios, llamó a Ahitofel gilonita, consejero de David, de su ciudad de Gilo. Y la conspiración se hizo poderosa, y aumentaba el pueblo que seguía a Absalón.»

¿Por qué? Porque habían pasado cuatro años. Y cuatro años Absalón amó al pueblo. Y cuatro años Absalón hizo justicia. Cuatro años Absalón se sentaba y escuchaba. Y decía la gente: «Wow, ¡cómo nos quiere Absalón! Mire en el versículo 13: «Y un mensajero vino a David, diciendo: El corazón de todo Israel se va tras Absalón. 14Entonces David dijo a todos sus siervos que estaban con él en Jerusalén: Levantaos y huyamos…»

Mire, yo antes había leído esto y pensé que porque David amaba tanto a su hijo, él no iba a hacer nada contra su hijo. Pero después de leer toda la historia de cómo sucedieron las cosas. Yo creo que David huyó porque él sabía que su hijo no lo iba a perdonar. Él sabía que su hijo Absalón lo odiaba. Él sabía que su hijo estaba dispuesto a matarlo. Él sabía que ahora todo el pueblo ya no lo respetaba. Y que el pueblo lo iba a agarrar y lo iban a matar. Y dice la Palabra de Dios que se levantaron y huyeron.

Y empiezan a huir. David sale por el lado oeste de Jerusalén, y baja el torrente de Cedrón, sube el monte de los Olivos. Mientras subían, le dice al sacerdote Sadoc: «Oye mira, ve allá y dile a Absalón que tú te vas a quedar con él y que te pones a su servicio.» Y mandó también con él a Abiatar, y a otros dos muchachos que se llamaban Ahimaas y Jonatán.

Allá en Jerusalén, ahora está Absalón en la casa real y le pregunta a Ahitofel: «Ajito, Ajito, ¿Qué necesito hacer? Yo odio a mi padre, no lo amo, no lo quiero. Lo quiero matar. ¿Qué necesito hacer?» Y Ahitofel le dice: «Mira mi rey, hay diez doncellas que se quedaron aquí en la casa. ¿Por qué no saca a las doncellas allá afuera y en la calle principal pone allí una tiendita, una casita. Y usted se aprovecha de ellas enfrente de toda la gente, de todo el pueblo. Y con esto le va a dar un mensaje al pueblo diciendo: «Yo odio a mi padre, no quiero nada con él.» Y él dijo: «Wow, eso lo vamos a hacer.» Y lo hizo Absalón.

Después dijo Absalón: «¿Qué más vamos a hacer? Necesito matar a mi papá, ya no lo aguanto más. Porque él no ama a la gente, no me ama a mí.» Y dice Ahitofel: «No, mire mi rey, lo que vamos a hacer…» Y le empieza a dar sus ideas. Pero en eso viene Husai arquita y dice: «No, mire mi rey, lo que dice Ahitofel está mal. ¿Por qué no mejor le hace así…? El rey David es un hombre que no se va a quedar en los campamentos. Él se va a ir a esconder. Mejor formulamos otro plan.» Y a través de este plan Absalón dice: «¿No que eras muy sabio Ahitofel? El consejo de Husai arquita me gustó un poquito más.»

¿Y sabe lo que hace Ahitofel? Agarra y se suicida y ahora sólo queda uno.

4. Sea su amigo.

Sea su mejor amigo. Regresemos un poco a 2 Samuel 16:17 «Y Absalón dijo a Husai: ¿Es este tu agradecimiento para con tu amigo?» ¿Por qué le dice esto? ¿Qué está pasando aquí?» Vea en el versículo 16: «Aconteció luego, que cuando Husai arquita, amigo de David, vino al encuentro de Absalón, dijo Husai: ¡Viva el rey, viva el rey!» Mire David manda de regreso a Husai, a Sadoc y a estos dos jóvenes. Y cuando llega Husai arquita le dice: «Rey Absalón, ¡Viva el rey! ¡Viva el rey!»

Volvamos al versículo 17: «Y Absalón dijo a Husai: ¿Es este tu agradecimiento para con tu amigo? ¿Por qué no fuiste con tu amigo?» Absalón le dice: «¿Por qué no te quedaste con David tu amigo? Husai responde: «Porque él no es mi amigo.»

Absalón le vuelve a decir: «Pero si son muy buenos amigos. Tú y él se la pasan todo el tiempo platicando y se cuentan todo el tiempo. Y yo no tengo amigos. Y me hubiera gustado que mi padre fuera mi amigo. Pero ¿por qué no te fuiste con tu amigo?»

Mire, nuestros hijos están buscando buenos amigos. Y que usted y yo podamos ser los mejores amigos de nuestros hijos. Porque si usted y yo no podemos ser los mejores amigos de nuestros hijos, ¿quién más va a ser?

«Ay, pero ya te vas con tu amigote» – Sí, porque usted no quiere ser amigo de su hijo.

«Ya te vas con esa muchacha, tu amiguita» – Sí, porque usted no quiere ser amiga de su propia hija. «Hay, es que mis hijos no me entienden.» -Basta de excusas.

¿Por qué no lleva a su hijo una vez a la semana y le dice: «Mira mijo, vámonos a comprar una nieve? Tú y yo vamos a platicar un rato. Tú y yo vamos a echarnos una cascarita de fútbol. Si tienes un partido, yo voy ir allá a verte en ese partido. Tú tienes allá un examen de karate yo voy a ir a ese examen de karate, porque yo soy tu amigo. Si necesitas hablar con alguien mira, aquí estoy yo, porque yo soy tu amigo.

Y nuestros hijos están buscando amigos. Ellos están gritando, ellos están diciendo papá, quiero que tú seas mi amigo. Mamá quiero que seas mi amiga. Que podamos platicar, que podamos hablar bien. Si algo me pasó en la escuela, si algo me pasó en la calle te lo pueda contar a ti. Porque yo quiero que seas mi amigo o quiero que seas mi amiga. Pero Absalón no tenía a David su padre como su amigo.

Ahora van persiguiendo al rey David a matarlo. Porque Absalón lo odia. Absalón lo quiere ver muerto. Y ahora están allá en un bosque en la guerra.

Del otro lado del campo de batalla se encuentra David. Y él da órdenes específicas para que no maten a su hijo Absalón. Les dice: «No lo maten, porque ya me estoy dando cuenta de lo que está pasando. Me he dado cuenta de que han pasado nueve años. Y esos nueve años no he visto a mi hijo. Y en esos nueve años, mira todo lo que sucedido: Absalón robándose el corazón del pueblo. Y creo que ahora sé lo que está pasando. Absalón quiere tener una relación conmigo como papá. Absalón me está tratando de mandar un mensaje, una señal, una indicación de que lo perdone. Y por favor, no lo maten.» Y esas son sus órdenes. En el versículo 6 dice: «Salió, pues, el pueblo al campo contra Israel, y se libró la batalla en el bosque de Efraín.»

Y ahora vayamos al versículo 9: «Y se encontró Absalón con los siervos de David; e iba Absalón sobre un mulo, y el mulo entró por debajo de las ramas espesas de una gran encina, y se le enredó la cabeza en la encina, y Absalón quedó suspendido entre el cielo y la tierra;» Mire lo que está pasando acá. Dice la Biblia que ahí está Absalón y se queda enredado (jóvenes por eso no deben traer pelo largo), porque iba ahí en su mulita y lo iban correteando. Y se metió en el bosque de Efraín y había árboles por todos lados. Y venía la mulita, le hacía para la derecha, y le hacía para la izquierda; y la mulita le hacía para aquí y para allá. Y de repente le dice: «Mulita para abajo.» Y ya no le dio tiempo. Y se queda enredado Absalón. Y dice la Biblia que se quedó suspendido ahí Absalón.

En cierta manera, sabe qué, Absalón estaba siempre suspendido desde hace nueve años. Absalón estuvo suspendido, no sabía qué hacer con la situación de su papá y él… y los problemas. Y él queriendo ver a su papá. Y ahora está ahí Absalón a merced de Joab.

Y dice la Palabra de Dios que un hombre encuentra a Absalón y le dice a Joab: «Joab ven para acá.» Y Joab en el versículo 11 le dice: «¿Por qué no lo mataste?

Versículo 12: «El hombre dijo a Joab: Aunque me pesaras mil siclos de plata, no extendería yo mi mano contra el hijo del rey;» De tal manera que aquí esta Joab, y está Absalón colgado. Y Joab dice: «Ahora te voy a matar, me quemaste mi casita y mi campito de cebada…»

Y ahora Absalón está colgado de unas ramas y viene Joab. Y miren lo que dice y hace Joab.

2 Samuel 18:14 «Y respondió Joab: No malgastaré mi tiempo contigo. Y tomando tres dardos en su mano, los clavó en el corazón de Absalón, quien estaba aún vivo en medio de la encina. 15Y diez jóvenes escuderos de Joab rodearon e hirieron a Absalón, y acabaron de matarle.»

Y dice la Palabra de Dios que se toca la trompeta y hay alguien ahí, un etíope, que dice: «Pues yo voy a ir a decirle al rey lo que pasó.» El hijo de Joab quizá le dice a su papá: «Papá, papá, deja que yo vaya y le dé las noticias al rey David.» Y se va corriendo y le gana al otro amigo que ya se había adelantado. Y se va corriendo. Y el rey está ahí esperando, viendo allá en el palacio real, por allá en el terrado. Y dice el atalaya: «Ahí viene uno, no ahí vienen dos.» Y dice David: «Entonces son noticias buenas.» Y llega el primero, el hijo de Joab y dice: «Rey, rey este…» Y no le dice rápido. Y llega el otro. Y vea lo que le dice el otro que llega ya después en el versículo 29: «Y el rey dijo: ¿El joven Absalón está bien? Y Ahimaas respondió: Vi yo un gran alboroto cuando envió Joab al siervo del rey y a mí tu siervo; mas no sé qué era. 30 Y el rey dijo: Pasa, y ponte allí. Y él pasó, y se quedó de pie. 31 Luego vino el etíope, y dijo: Reciba nuevas mi señor el rey, que hoy Jehová ha defendido tu causa de la mano de todos los que se habían levantado contra ti.32 El rey entonces dijo al etíope: ¿El joven Absalón está bien? Y el etíope respondió: Como aquel joven sean los enemigos de mi señor el rey, y todos los que se levanten contra ti para mal. 33Entonces el rey se turbó, y subió a la sala de la puerta, y lloró; y yendo, decía así: ¡Hijo mío Absalón, hijo mío, hijo mío Absalón! ¡Quién me diera que muriera yo en lugar de ti, Absalón, hijo mío, hijo mío!»

Ahí estaba David llorando y estaba allí adolorido, y estaba agarrando su frente y estaba pensando: «¡Hijo mío Absalón, porque te tuvieron que matar! ¡Porque tuvieron que pasar nueve años sin que tú y yo pudiéramos platicar y hablar y tener una buena relación! No te llegué a perdonar…»

Quizás David lo que decía era: «¿Por qué no te hice caso? ¿Por qué no te hice caso después de nueve años? ¿Por qué no te hice caso cuando llegaste a Jerusalén? ¿Por qué no te hice caso cuando estuviste ahí cuatro años, robándote el corazón de la gente?»

Quizás David decía: «¿Por qué no te perdoné por lo que hiciste a Amnón mi otro hijo? ¿Por qué no te mandé a traer y te dije: «Todo está bien»? ¿Por qué se pasaron los años tan rápido y ahora te has muerto?»

Y quizás David estaba pensando: «No te dije que te amaba. ¿Por qué no hice caso a esa señora que vino, esa señora sabia y prudente, que vino de parte de Joab? ¿Y por qué no hablé con esa señora y escuché lo que me dijo? ¿Y por qué no te dije que te amaba? Nada más te di un beso y viniste a la casa y te saqué, te hice a un lado. Y ahora ya estás muerto. Y ahora es muy tarde.»

5. No espere hasta que esté muerto.

No espere hasta que esté muerto, porque ya va a ser demasiado tarde. Y David estaba llorando a su hijo. 2 Samuel 19:4 «Mas el rey, cubierto el rostro, clamaba en alta voz: ¡Hijo mío Absalón, Absalón, hijo mío, hijo mío!» Se la pasaba llorando y lamentándose y pensando: «¿Por qué no arreglé las cosas entre yo y mi hijo? Pasaron nueve años y ahora mi hijo está muerto.» David ahora estaba llorando por su hijo, pero era demasiado tarde. No espere arreglar cuentas con su hijo, o con su hija, al que ya no le habla. Joven, no esperes que sea demasiado tarde para arreglar cuentas con tus papás. No dejes que pase el tiempo. Haz algo hoy. David ahora está llorando desconsoladamente, porque, aunque Absalón se había portado mal, y había aún tomado su reino, seguía siendo su hijo. Y sus hijos, por más mal que anden, siguen siendo sus hijos. Ore por ello. Ruegue por ellos si no son salvos. Póngalos en las manos de Dios. Arregle cuentas. No deje que pase el tiempo. Porque la vida es como agua, que cuando se cae, es demasiado tarde.