El Da Mayor Grácia

Santiago 4

1¿De dónde vienen las guerras y los pleitos entre vosotros?  ¿No es de vuestras pasiones,  las cuales combaten en vuestros miembros?  2Codiciáis,  y no tenéis;  matáis y ardéis de envidia,  y no podéis alcanzar;  combatís y lucháis,  pero no tenéis lo que deseáis,  porque no pedís. 3 Pedís,  y no recibís,  porque pedís mal,  para gastar en vuestros deleites. 4¡Oh almas adúlteras!  ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios?  Cualquiera,  pues,  que quiera ser amigo del mundo,  se constituye enemigo de Dios.

5 ¿O pensáis que la Escritura dice en vano: El Espíritu que él ha hecho morar en nosotros nos anhela celosamente?  6Pero él da mayor gracia.  Por esto dice: Dios resiste a los soberbios,  y da gracia a los humildes. 7Someteos,  pues,  a Dios;  resistid al diablo,  y huirá de vosotros. 8Acercaos a Dios,  y él se acercará a vosotros.  Pecadores,  limpiad las manos;  y vosotros los de doble ánimo,  purificad vuestros corazones.

9 Afligíos,  y lamentad,  y llorad.  Vuestra risa se convierta en lloro,  y vuestro gozo en tristeza.

10 Humillaos delante del Señor,  y él os exaltará.

Pareciera ser que en nuestros días, nosotros Bautistas Independientes Fundamentales hemos cometido un grave error:

El pensar que lo que hacemos es lo más importante.

Lo que hacemos no es lo más importante, lo que somos es lo más importante. Es más importante lo que somos que lo que hacemos, y si somos lo que deberíamos ser, vamos a hacer lo que deberíamos de hacer. Estaba hablando con un siervo de Dios hace poco, estábamos hablando en una reunión y decía: «Sabe hermano, yo creo que ya hemos pasado el tiempo donde no necesitamos este asunto de cómo hacer esto, y cómo hacer aquello» Y es cierto ya hay un lugar para organizar una escuela dominical, un programa de ganar almas, cómo establecer unas rutas y ahí se presta para un ministerio de autobuses y tantas otras cosas en el ministerio. Yo creo que lo que más necesitamos es arreglar el corazón, porque hemos llegado a creer que producción es lo que distingue la presencia de Dios en una obra o un ministerio. Incluso eso hasta está afectando a algunos siervos de Dios y misioneros. Noé predicó ciento veinte años, y qué pobres resultados tuvo, probablemente no hubiera sido invitado a estas reuniones por ser un resbalado y nada más ver ocho  personas salvas. Quiero hablarles de algo, este mensaje lo he hablado años y años atrás, pero más y más estoy regresando a algunas cositas que antes decía y creo que el Señor quisiera decirnos. A lo mejor Dios quiere seguir martillando algo ahí, ¿verdad?

El libro de Santiago es uno de mis libros favoritos en la Biblia, y quizás la razón que me encanta Santiago, es que Santiago es un libro transparente. Yo no sé pero pareciera ser que estamos tan ocupados en impresionar a medio mundo de que todo lo tenemos en orden. Y yo leo a los cristianos del Nuevo Testamento y parece que Usted y yo tenemos las cosas más en orden que ellos. Este libro fue escrito a  cristianos, y las cosas que les dice a los cristianos, todo el tema del libro es la conducta de la fe. Cómo se porta el que cree, en qué se muestra la fe de una persona, comienza a hablar de pruebas y dice tener por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia, y nos está hablando de que la fe se muestra en creyentes en tiempos de dificultad. Y luego continúa diciendo a los cristianos, cuando alguno es tentado no diga que ha sido tentado de parte de Dios.

Cuando estamos pasando por tiempos difíciles, a veces cosas que nosotros mismos hemos

creado ¿Le echaría la culpa un cristiano a Dios? ¡No! Estos cristianos sí, pero Usted y yo no.

Y luego nos habla sobre ser hacedores y no tan solamente oidores de la palabra, y continúa

en el capítulo 2 hablándonos de tener cuidado de hacer acepción de personas. No sé si está hablando de los ujieres, que cuando entra alguien a la iglesia con un anillote, los sientan en el primer asiento y luego entra uno con huarachitos y le dicen «siéntese ahí» o «quédese ahí en el piso». Está hablándole a cristianos, ¿cristianos hacen acepción de personas? ¡No! Estos hermanos, estos hermanos a los que les escribía Santiago sí, pero yo sé que todos nosotros nada de lo que dice Santiago. Dios nos recalca y vuelve a enfatizar, y se nos da el tema completo del libro cuando nos habla de la relación entre la fe y las obras, y dice la Biblia que la fe sin obra es fe muerta y no está hablando de salvación, está hablando de la inefectividad de una persona que dice que cree y no vive como él dice que cree. Su fe es inefectiva.

Y luego el capítulo 3 pasa todo el capítulo hablando de la lengua. Y lo venenoso que es la lengua y en sí nos da el requisito para que alguien sea maestro de la palabra de Dios, habla de madurez, y ¿saben quién dice que es maduro? Dice la Biblia que  el que sabe controlar su lengua. Pero está hablando a esta gente, Usted y yo no tenemos problemas con la lengua. Está hablando a cristianos, y yo sé que hay algunas personas que creen que ya llegaron a ser una cuarta parte de la Trinidad. Y la razón que el diablo nos toca la ventana tantas veces es porque nos creemos sobre y encima de tantas cosas. Yo no sé de ti, yo tengo luchas, yo tengo batallas, hay guerra; a lo mejor tú ya llegaste. El Apóstol Pablo dijo: «no pretendo haberlo ya alcanzado». Quizás ya tú llegaste, Pablo dijo «yo no he llegado todavía».

Y en el capítulo 4, comienza así: «¿De dónde vienen las guerras y los pleitos entre vosotros?» ¿Cristianos se pelean? ¿Pastores se pelean?

Cristianos se pelean, hay conflictos. Y luego en los próximos versículos, veo yo que comienzan a delinear lo que pienso yo son los enemigos y la batalla más grande que nosotros como hijos de Dios tenemos, y luego nos da la solución. Cuando hace la pregunta «¿De dónde vienen las guerras y los pleitos entre vosotros?» Los dedos empiezan a apuntar por todos lados. Y Santiago dice: «¿No es de vuestras pasiones, las cuales combaten en vuestros miembros?»  Y luego después continúa al decir «¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo  es enemistad contra Dios?» Luego el versículo 7 dice: «Someteos pues a Dios, resistid al Diablo y huirá de vosotros». Allí encontramos los tres enemigos  del cristiano. Y me atrevo a decir que estamos viendo cristianos derrotados, con poca victoria, porque el cristiano común está peleando sabrá que tantas otras cosas menos estas tres cosas. Nuestra atención, nuestro esfuerzo, nuestra lucha, nuestra batalla está donde no debería de estar. El cristiano común está peleando lo que no debe de pelear. Y leo en el versículo seis que dice: «Pero Él da mayor gracia, acercaos a Dios y Él se acercará a vosotros». Me molesta oír hijos de Dios, siervos de Dios, casi hasta presentando un tipo

de acusación en contra de Dios. «Pues yo trato, yo he querido acercarme a Dios pero…» como que si Dios es el problema. No, mira, te voy a decir una cosa, la Biblia dice: «Acercaos a Dios y Él se acercará a vosotros». No me vengas a decir a mí, que tú con toda el alma y todo el corazón y humildad vienes delante de Dios queriendo acercarte a Él y que Dios no responde, ¡no me digas eso a mí! Eso es mentira, eso no es cierto. Digo, o tú tienes razón o Dios tiene razón, o Dios es un mentiroso. Y Dios no es un mentiroso, Dios dijo: «Acércate a mí y yo me voy a acercar a ti». Pero habla con los cristianos, y pareciera ser por la manera en que hablan, que Dios en alguna manera tiene la culpa de las cosas.

El leproso vino a Jesús y le dijo: «Si quieres puedes limpiarme». Jesús dijo: «¡Quiero! Se limpio». Nos quita de ese famoso dicho: «Pues, si Dios quiere». Dios sí quiere, dije Dios sí quiere, la pregunta es: ¿quieres tú?

Aquí Santiago pregunta: «¿De dónde vienen las guerras y los pleitos entre vosotros?» Mientras todos pensarían «mi problema es alguien más», Santiago dice: «No, los conflictos, las guerras, los problemas vienen dentro de ti». ¿No es de vuestras pasiones las cuales combaten en vuestros miembros? Y pareciera ser que las virtudes del corazón hoy en día no son importantes y las hacemos a un lado. Encontraba la descripción de un cristiano carnal, que vive deseando lo que no tiene: «Codiciáis y no tenéis, matáis y ardéis de envidia y no podéis alcanzar. Combatís y lucháis». Está describiendo a un cristiano que en su carne anda en conflicto, anda en pleito, anda en dificultades con otras personas, y en realidad el problema se encuentra dentro de él. Tu carne es la misma carne que el día que fuiste salvo. ¡Hay tanta carnalidad hasta en nuestros púlpitos! ¡Tanta carnalidad! Digo, cristianos que a duras penas se ven que luzcan como Jesús. Actitudes torcidas. Hablamos tanto del poder del Espíritu Santo, pero no se oye a muchos hablar del fruto del Espíritu Santo. Quizás porque no lo tenemos. Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, ¡gozo!, gozo, eso es novedoso para un siervo de Dios. Amor, gozo, paz, paciencia, bondad, fe,

mansedumbre, templanza, contra tales cosas no hay ley.

Y lo que quiere decir «contra tales cosas no hay ley», quiere decir que cuando una persona es controlada por el poder del Espíritu Santo, no hay situación, circunstancia o persona que pueda cambiar la posición de una persona controlada por el Espíritu Santo. Contrario de una persona controlada por su carne. En otras palabras, no podemos decir: «Ay mira, te grité y te traté mal porque me sentía con un dolor de cabeza», «estaba cansado», «tuve un mal día». Pablo dijo: «Yo sé que en mí, en mi ser ¡no-mora-el-bien!». En ti y en mí no mora el bien. Tenemos una carne, tenemos una naturaleza que se inclina a hacer su voluntad, revelarse contra Dios, y hacer su propia voluntad. Y mientras tú y yo pensamos que el problema es alguien más, el apóstol dice: «El problema lo estás mirando en el espejo cada mañana». Hay siervos de Dios, que yo he oído literalmente decir: «Tengo tal y tal y tal y tales enemigos». Déjame decirte, el enemigo más grande que tú tienes eres tú. Nadie puede destruirte, alguien puede motivarte a una autodestrucción, pero nadie puede destruirte. Y la verdad es que vemos a siervos de Dios cayendo, los vemos cayendo en pecado, perdiendo sus ministerios, haciendo cosas increíbles, tratando a la gente de una manera que un siervo de Dios no debe de tratar a la gente. El siervo de Dios no debe ser contencioso, sino amable para con todos. ¡Qué difícil! Que difícil encontrar un siervo de Dios con amable disposición, pareciera ser que hoy en día para ser Bautista Independiente Fundamental tiene que andar con una cara amargada, con una mirada de «quítate de ahí porque te mato». Y lo que pasa es que es pura carne.

Y todos tenemos que comprender que apartados de la gracia de nuestro Dios, nuestra carne es capaz de lo peor, que nuestra carne es capaz de lo peor.

La palabra de Dios dice que el que controla su propio espíritu es más fuerte que el controla y conquista una ciudad. Yo he estado en presencia de siervos de Dios que viene la secretaria y y le dan unos gritos a la secretaria. Digo, ¿es que no tuvo ni vergüenza en tratar así a esta hermanita en mi presencia? ¿Cómo tratará a su mujer? ¿Y se llama siervo de Dios? Ah, pero es que «ése es mi temperamento». Deja de estar haciéndole caso a Timmy Laheigh. El problema es éste, él está hablando aquí de cristianos con conflicto, con guerra, con pelea, y está describiendo un cristiano carnal que vive en codicia, que vive envidiando, que combate, que para conseguir lo que desea hace lo indebido, pero batalla, lucha y se frustra tratando de alcanzar lo que quiere y no lo puede tener. ¡Está hablando de un cristiano!

Y luego nos presenta nuestro segundo enemigo, el versículo cuatro que dice: «¡Oh almas adúlteras!» Que expresión más fuerte. ¡Es una expresión fuerte! «¡Oh almas adúlteras!» Qué horrible es el adulterio. Ha sido un gozo servir al Señor, pero en veintiséis años que tengo pastoreando la Iglesia, no hay momentos más difíciles y más dolorosos para mí que cuando yo tengo que venir en medio de un hombre y una mujer y tener que avisarle a él o a ella, que su esposo o su esposa le ha sido infiel. Los pastores que han pasado por ello, saben lo que eso es. ¡Es horrible! Es espantoso. Recientemente tuvimos algo que sucedió de nuevo, yo tener que sentarme allí frente a este muchacho, decirle: «Mira hijo, este…, perdóname, yo no sé cómo decirte esto,  no tengo palabras para poder aliviar el dolor de lo que tengo que decirte, tu esposa…, te ha sido infiel». Y verlo al principio como sin creerlo, dice: «You’re kidding, you’re playing with me preacher, right?» And I said: «I wish, I was». «¿Está jugando conmigo Pastor? ¿Está bromeando verdad?» Yo quisiera estar bromeando. Después de ver que yo no estaba jugando, verlo volverse casi completamente loco: «¡No, no, no, no, no puede ser, no, no, no, no, no!» ¡Horrible, espantoso! Pensar que a quien le entregaste tu corazón y tu ser y tu confianza, la persona más cercana a ti, a quien por orden de Dios está tan cerca a ti, que el Señor usó la expresión: «una sola carne», ha estado en los brazos de alguien más. Que horrible. Espantoso, qué doloroso. ¿Crees tú que el Señor estaba tratando de decirnos algo cuando nos dijo: «Oh almas adúlteras? ¿Tú crees que estaba tratando de decirnos algo ¡Él nos ama! Nos ama, somos de Él, le pertenecemos a Él, somos la novia y la esposa prometida de Él. Y la Escritura dice: «¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios ¿O pensáis que la escritura dice en vano: El espíritu que Él ha hecho morar en nosotros nos anhela celosamente? » La mundanalidad es adulterio espiritual, y mientras tú y yo estamos echándole la culpa a algo o alguien de la falta de victoria en nuestras vidas, no entendemos que en primer lugar tenemos esta carne que es vil, que es mala, que es perversa, tenemos un corazón engañoso. Dice la Biblia: «¿Quién lo conocerá? » Es perverso sobre todas las cosas, que quiere hacer su voluntad, que insiste en hacer lo que quiere; y luego tenemos un mundo que atrae a nuestros deseos y a nuestra carne y llama a nuestra carne.  La palabra de Dios dice: «No améis al mundo», y normalmente paramos allí, pero sigue leyendo, y dice: «ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él». El mundo, hasta en siervos de Dios está ahogando el amor que le pertenece a nuestro Dios. ¡Ahogando el amor que debería de ser absolutamente y exclusivamente de nuestro Dios con el materialismo!
Y nosotros, he dicho varias veces que nosotros Bautistas Independientes Fundamentales, parece que de una manera muy conveniente hemos establecido nuestra propia justicia y la hemos limitado a todas nuestras cosas: «Pues mire, yo me corto el pelo bien, me visto bien, no voy al cine, no tomo, no bailo, yo no soy mundano» Tú dime, qué tu haces con la Biblia y yo te voy a decir dónde está tu corazón, porque mundanalidad es amor a las cosas que el dinero te puede conseguir. Y este país espiritualmente está en una decadencia porque los hijos de Dios, aunque no quisiéramos admitirlo se han vuelto mundanos, tienen su amor en  las cosas. Yo no estoy en contra si Dios te  prospera y Dios te da, porque Dios prospera y da. Pero hay siervos de Dios que inclusive andan afanados buscando más el dinero que ser lo que deben de ser y hacer la obra de Dios como deben de hacerla. Aún aquellos que estamos entrenados, pareciera ser que hoy en día todo tiene que estar en orden o si no, no toman un paso. La primera pregunta es: «¿Cuánto me van a pagar?».

Y el mundo es astuto y es engañoso, y cuando menos pensamos ahí estamos mareados con las cosas del mundo, y el amor al mundo roba nuestro amor a Dios.

Por años, mis colegas los americanos me hablaban de lo que ellos describían, decían que era: «Summer slomp«. Y yo: «Summer slomp, what’s that?, never had done of those, what’s a summer slomp?» «Ah bueno, pues tú sabes, es cuando las ofrendas bajan y la asistencia baja, todo baja». Por años, yo nunca supe lo que era eso, el año pasado, por primera vez supe lo que era un «summer slomp». ¿Sabe lo que sucedió? Nuestra gente se americanizó. Yo no estoy interesado en americanizar al mundo, yo amo este país, I love America. Pero yo no puedo promover lo que este país se ha convertido, porque este país ha volteado su espalda a Dios por el materialismo.

Y mientras nosotros estamos acá ocupados, peleando contra aquél, peleando contra aquello, el conflicto acá, el conflicto allá, aquí está una carne que está haciendo lo que se le pega la gana a un mundo que está abanicando los deseos de la carne.

Y luego nos presenta a un tercer enemigo: resistir al diablo.

La gran mayoría de nosotros estamos peleando lo que miramos, la gran mayoría de nosotros estamos peleando lo que vemos al frente de nosotros. Si el Señor permitiera que el velo de la humanidad se hiciera a un lado nada más por unos cinco segundos, nos espantaríamos, nos espantaríamos. No sé si entienden eso, estamos en guerra, ¡estamos en guerra!

¡Y nuestra lucha no es contra sangre ni carne!, ¡nuestra lucha no es contra sangre ni carne!, ¡nuestra lucha no es contra sangre ni carne! Mira a tu vecino, mira a tu hermano, mira a tu colega predicador, mira a tu esposo, tu esposa, mira a la Iglesia, ¡nuestra lucha no es contra sangre ni carne! Y el cristiano común está peleando contra sangre y carne, mientras que el diablo, el verdadero enemigo de Dios y de su pueblo, el calumniador, anda haciendo fiesta y parece que no hay quien lo pare. Porque nosotros los cristianos estamos señalando enemigos equivocados acá, mientras la carne, el mundo y el diablo nos están dejando un sin número de cristianos derrotados, desanimados, sin victoria, sin visión, sin deseo, sin amor a Dios. Y bien, yo no sé de ti, pero ver estos tres enemigos formidables es para tirar las manos en el aire y decir: «Señor, ¿Quién es suficiente para estas cosas?». Yo no sé, a lo mejor tú tienes control completo de tu carne. Yo no me preocupo de muchas cosas: ¿dinero? yo necesito mucho dinero ahorita.

A veces hermanos me dicen: «Oiga Pastor, ¿cuánto debe?»

– Millones-, «¿Y cómo duerme?»

-Bueno, a veces me gusta dormir de ladito, o de pancita, yo duermo-.  No hay hermanos que a mí me quiten el sueño, no hay problemas que me quiten a mí el sueño. Te voy a decir qué me quita el sueño: ¡Yo!, yo, porque a veces esta vil y cochina carne a veces hace lo que no debe hacer, y eso me aflige, me aflige, me preocupa, me duele, y el mundo y el diablo.

Si no fuera porque Dios ha cercado alrededor de nosotros, el diablo ya hubiera acabado contigo y conmigo. Yo no puedo pelear contra mi carne, mi carne gana. Yo no puedo pelear contra el mundo. Es bien tonto el cristiano que piensa que puede enfrentarse a Satanás. Pero por eso es que allí en el versículo seis se nos da el remedio.

Dice: «Pero Él da mayor gracia».

Pablo le dijo a Timoteo:

«Esfuérzate en la gracia. Timoteo, mira, tengo unas instrucciones qué darte, pero al final de todo déjame decirte que todo es por gracia». ¡Todo es por gracia! Fuimos salvos por gracia. Porque por gracia sois salvos por medio de la fe. El apóstol Pablo dijo: «Por la gracia de Dios soy lo que soy». A los cristianos se nos ha exhortado antes bien crecer en la gracia y en el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. El Señor le dice al apóstol Pablo: «Bástate mi gracia». En la Biblia, la palabra gracia es descrita en distintas formas. La Palabra de Dios en Hebreos nos dice: «Mirad bien, no vaya a ser que alguien falte de alcanzar la gracia». Porque la vida cristiana es una gracia.

¿Sabías tú que la vida cristiana, tú y yo no la merecemos? Yo no merezco esta vida, yo no merezco estar detrás de un púlpito, yo no merezco este bendito libro, la carta de amor de Dios para mí, yo no merezco la familia que Dios me ha dado, yo no merezco sus bendiciones, yo no merezco ser pastor, ni ser cristiano, yo no merezco toda la felicidad que he experimentado cuando vivo para el Señor. ¡La vida cristiana es una gracia! Es descrito como un favor que tú y yo no merecemos. Es descrito como capacitación y empoderamiento. Por eso es que Dios le dijo al apóstol: «Bástate  mi gracia, porque mi poder se perfecciona en la debilidad». Gracia en su madurez, es descrita cuando llegamos a aquel lugar en nuestra vida donde comenzamos a lucir como Él. No hay una mayor expresión que nos haga lucir más como Él, que cuando nos olvidamos del yo y vivimos para otros. Porque ya conocéis la gracia, la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que siendo rico se hizo pobre, para que nosotros con su pobreza fuésemos enriquecidos.

Quiero decirte que nos falta crecer en gracia, y más que ninguna otra cosa, yo creo que lo que tú y yo necesitamos es la gracia de Dios, porque sin ella no podemos. Tenemos una carne que es vil, un mundo que es engañoso, un diablo que es un mentiroso, un cobarde, enemigo de Dios y de su pueblo. Pero la palabra de Dios dice: «Él da mayor gracia», abundante gracia, constante gracia, pero mira lo que dice: se la da a los humildes. Dijo aquél: «¿Verdad? Yo estoy tan orgulloso de que soy humilde». ¿Qué es la humildad?, ¿qué es la humildad?, ¿quién te hizo experto a ti en humildad?, ¿qué es humildad?, ¿andar callados?, ¿mirar con la cabeza agachada? A veces esa es la gente más orgullosa.

Yo creo que para entender qué es humildad, deberíamos aprender de quien fue el ejemplo de humildad. Jesús dijo: «Aprended de mí que soy manso y humilde de corazón».

La humildad bíblicamente no tiene mejor definición que aquella que cuando la Escritura nos dice: «Haya, pues, en vosotros  este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo…»

Y a propósito es un acción voluntaria.  Es una acción voluntaria, «se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en condición de hombre, se humilló a sí mismo». Mira, ¿en qué se mostró su humildad?  En que se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.  Humildad es obediencia. Humildad es obediencia; y en sí es precisamente el cochino orgullo, que se resiste en contra y encima de la voluntad de Dios. La razón que no obedecemos es que no somos humildes.

Y dice la Biblia que la gracia que tú y yo necesitamos para combatir contra la carne, el mundo y el diablo, Dios quiere darla, pero la da solamente a los humildes. Por lo cual la palabra de Dios nos dice en Hebreos 12, que Dios tiene un plan para que tú y yo alcancemos la gracia de Dios. Eso quiere decir que todo el plan y el propósito que Dios tiene para ti y para mí, nos pone en el lugar donde podamos recibir esta gracia, así como lo hizo con el apóstol Pablo.

La gran mayoría de las cosas que tú quieres que Dios te quite, son las cosas que tú necesitas. La gran mayoría de lo cual tú te quejas, es probablemente lo que Dios tiene para mantenerte en el lugar donde tú debes estar para que Dios pueda mantenerte en su gracia. Un día yo estaba quejándome con el Señor, (yo sé que tú no, yo soy más pecador que tú, yo sé) y el Señor me dijo: «Bueno Ezequiel, ¿qué quieres? ¿quieres que todo esté bien? ¿Si?¿No quieres tener ningún problema?» Allen Red Pas dijo: «Cuando Dios quiere hacer algo imposible, Él agarra a alguien que es imposible y lo desmorona y lo hace polvo». Y esas cosas son aquellas contra las cuales tú y yo más veces nos estamos quejando.

«¡Oh! Yo no quiero esto…» ¡No! ¡Bástate mi gracia! Pero dice la Escritura que Él resiste al soberbio. Y si medio mundo me resiste a mí, no me aflige. Pero si mientras medio mundo me favorece y Él me resiste, hay un problema.

La palabra resistir ahí es un término militar que habla de un enemigo posicionarse para enfrentarse contra su adversario. Está diciendo que Dios hace guerra contra el soberbio.

«¡Ay! Yo no sé qué pasa, nada me sale bien, y hago esto, hago aquello y parece que nada resulta. ¿Será que Dios me está resistiendo? Pero es que yo entendí que así se hace, y averigüé y aprendí aquí y fui al Instituto y me dijeron y…»

El caballo se prepara para la batalla, pero la victoria es del Señor. En esta última semana, te aseguro que todos hemos tenido luchas y conflictos. Hazte una pregunta, sé honesto contigo mismo: En todo tu conflicto y tus luchas de esta semana, ¿Cuánto de esta batalla y ese conflicto se ha dirigido hacia estos tres enemigos tuyos? La carne, el mundo, y el diablo hacen fiesta con el cristiano común mientras él anda pelando sabrá qué. ¡Atención a todo!, la culpa, el problema es todo. Mientras esos tres enemigos que tú y yo tenemos tienen rienda suelta a seguir haciendo que tú resultes en un cristiano fracasado sin victoria, sin gozo, sin ánimo. «¡Pero yo no puedo contra mi carne, Pastor!» -Yo tampoco- «Y el mundo a veces…» -A mí también- «¡Y Satanás…!» -Lo he sentido respirarme en el cuello cantidad de veces-. Yo necesito la gracia de Dios, tú también, pero se la da sólo a los humildes. Y mira, yo no sé dónde tú estás, pero si hay áreas de resistencia en tu vida  ten por seguro que tú te encuentras no solamente resistiendo a Dios, Él se encuentra resistiéndote a ti. Y haz batalla, vive como aquél cristiano: codiciando, envidiando, luchando, peleando, no alcanzando nada, derrotado, o humíllate y entrégale esas áreas de resistencia al Señor. ¿Se nos ha mandado o no se nos ha mandado «id y hacer discípulos»?, ¿Sí o no? ¿Cómo vamos a hacer discípulos si nosotros no somos primero? Digo, si voy a ser discípulo, tengo que ser uno primero. Hay un montón de gente salva que no son discípulos, fíjate que no son discípulos, no lucen nada como el Maestro que yo conozco, y no es difícil, no es difícil, no es «cincuenta pasos el discipulado». Hemos llegado a pensar que la madurez en el discipulado es meter un montón de información bíblica en la cabeza de una persona. Jesús dijo: «no es muy complicado, es así de sencillo, si alguno quiere venir en pos de mí». Y a propósito Dios no se opone, si alguno quiere, si alguno quiere, Dios no se opone a nadie. «Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día y sígame». ¿Por qué es que en la gran mayoría de nosotros, hace años que Dios no hace cambios en tu vida? ¿Por qué?  ¿Por qué?  ¿Ya llegaste? ¿Ya llegaste? ¿Tú ya llegaste? Yo no he llegado, el apóstol dijo: «no pretendo haberlo ya alcanzado». Te voy a decir dónde paró, paró cuando te enfrentaste con algo contra lo cual no quería pegarte, a lo cual no querías morir y Dios no da gracia al soberbio, ¿se la da a quién?, a los humildes.

Mi Dios, ¿qué hay de nosotros que tú no conoces? ¿Qué está escondido a tu vista mi Dios? ¿Qué hay de lo cual tú no estás enterado? Afanados y preocupados tantas veces por presentar la imagen que pensamos que otros quieren ver, hay lucha mi Dios, hay batalla, hay una carne que es vil y necia y terca y un mundo que nos atrae y un diablo que es astuto y anda como león rugiente buscando a quién devorar, te necesitamos mi Dios.

Oh mi Dios, danos un baño de tu gracia, lluvias de gracia y trae atención aquellas áreas en nuestra vida donde nuestro orgullo estamos resistiéndote, impidiendo tu gracia ser derramada sobre nuestras vidas, contrario a vivir victoriosos con un Dios resistiéndonos por nuestra soberbia, perdónanos mi Dios, perdónanos, humíllanos en tu presencia, danos de tu gracia.

Hermano, yo creo que Dios nos está hablando aquí en esta mañana, yo creo que nos hace falta en este altar decir: «ahí está Señor, yo soy el problema, mi orgullo, mi altanería, mi soberbia, perdóname Señor». Ven, ven aquí manto, ven, mientras el piano toca, tú sabes quién tú eres, ven, me gusta que usen la plataforma, Hermanos, sigan a la plataforma, hombres, especialmente hombres, arriba, arriba, arriba, arriba, muchas personas vienen y después no hay lugar, sigan aquí arribita al lado de esto, aquí arriba están bienvenidos, sigan porque después no hay lugar, sigan, ahí al lado del piano, todo ese lugar, bien pegados a las matas, ahí y hay lugar para dejarle a las hermanitas más abajo. Venga, hasta arriba, vamos todos, yo necesito también, busca tu lugarcito, vamos a reconocerlo, Dios nos está hablando bien duro, que el problema es la gente, que el problema es el dinero, que el problema es esto, no, el problema soy yo, yo, yo soy el problema. Mi orgullo, mi altanería, mi soberbia, mi autosuficiencia, ¿por qué lo obramos? Porque somos orgullosos. Más preocupados de cómo lucimos delante de la gente que cómo lucimos delante de Dios. Que el Señor nos ayude.

Señor mi Dios, gracias porque en tu misericordia nos has hablado una vez más, gracias que tanto nos amas, que tu santo espíritu ha usado tu santa palabra y a tus siervos para enseñarnos dónde tú quieres que cambiemos, para poseer más tierra, ayúdanos a crucificar el yo, que es el enemigo más grande que tenemos para que ya no viva yo más viva Cristo en mí, ayúdanos a eliminarnos Señor y mirar el yo ser por orgulloso, altanero y soberbio que es el enemigo más grande que tenemos, es el padre de todos los pecados, perdónanos Señor, gracias por hablarnos, gracias por ser tan bueno con nosotros, gracias por tu paciencia y misericordia en el nombre de Cristo, amén.

¿Tú crees que es casualidad que los dos escogieron el mismo versículo? Yo creo que Dios no obra en casualidades, yo creo que cuando Dios repite algo, es que Dios está diciendo: «¡Óyeme!, óyeme, óyeme». Cuando Él lo repite, cuando Él lo repite es porque Él…, y yo no coordiné nada con estos hombres cuando predicaren, menos mal que le di lugarcito cuando predicaren, aquí es que estaba parado y acabé de llegar del aeropuerto, Hermano, de Salazar, he viajado toda la noche, he ahí donde está predicando Hermano, parada, predicando Santiago cuatro (4), bueno pues eso mismo voy a predicar yo, bueno si vio todo el curso en el corazón métele mano, y yo creo que Dios está tratando de decirle: «Oye, oye».

Que lindo que la gracia de Dios nos ayude a vencer esos enemigos, déjame darte un pensamiento antes de irnos, el dijo que tenemos tres enemigos: la carne, el mundo y el diablo. Y Cristo dijo: «separaos de mí…», ¿qué?, «separaos de mí, de mi cuerpo, de mi palabra y de mi espíritu…»

Muerte, Dolor y Victoria

«¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde oh sepulcro tu victoria? Ya que el aguijón de la muerte es el pecado y el poder del pecado la ley. Más sean dadas las gracias a Dios que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo« (Corintios I 15:55). Se podría decir Hermanos que la muerte es un enemigo de nosotros, la muertes es un enemigo de nosotros. La muerte Hermanos, en el versículo 26 de ese mismo capítulo dice esto: «Y el postrero enemigo que será destruido es la muerte» (Corintios I 15:26). La muerte es un enemigo de nosotros, ¿se han fijado Hermanos que cuando hablamos de la muerte nos hace sentir muy incómodos? Aún como Cristianos, la muerte nos incomoda, nos hace sentir muy incómodos la muerte, y la razón de que sea así es porque Dios nunca nos hizo a nosotros con la intención de que fuésemos a morir, Dios nos hizo para vivir para siempre, Dios nunca quiso que nosotros llegáramos a experimentar el dolor de la muerte, no fue la idea de Dios que nosotros pasáramos por ahí y Dios nos hizo ser humano pero nos hizo para vivir para siempre y nos creó para vivir no nos creo para morir, fuimos creados para vivir por eso cuando experimentamos la muerte es algo bien difícil y trae mucho dolor y dura un tiempo porque para nosotros no es natural eso de morir.

«Por tanto como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado entró la muerte, así que la muerte pasó a todos los hombres por cuanto todos pecaron» (Romanos 5:12). ¿Qué está diciendo la Biblia ahí? Está diciendo claramente que Dios no trajo la muerte, el pecado trajo la muerte. La razón por la que yo voy a morir un día, la razón por la que un día va a morir Usted es el pecado.  Porque dice la Biblia: «vino la muerte» y nosotros como ser humano, no estamos cómodos con la muerte porque Dios nunca nos hizo para morir, pero entró el pecado y experimentamos la muerte.

«Porque la paga del pecado es muerte más la dádiva de Dios es vid eterna en Cristo Jesús Señor nuestro» (Romanos 6:23). Hermanos, nosotros  se nos hace tan difícil esto de la muerte, nos incomoda mucho, nos duele. Estaba yo acostado con mi hijo hace 2 ó 3 días atrás y de repente él está llorando y yo lo tengo abrazado y me dijo: «papá, duele tanto esto» y le dije yo:  «yo sé hijo, ¡duele!». La muerte duele, dice: «se siente como que me están metiendo un cuchillo en el corazón» y le dije «sí hijo, yo sé». La muerte duele, porque Dios nunca quiso que nosotros llegáramos a experimentar la muerte, Dios siempre quiso que viviéramos para siempre, pero vino el pecado Hermanos y por esa razón nosotros tenemos que un día morir.

«Jesús lloró» (Juan 11:35), ¿saben por qué Jesús lloró? Jesús lloró porque los demás estaban llorando y los demás estaban llorando por la muerte. Jesús lloró. Él sabía que lo iba a resucitar y nosotros sabemos que un día estaremos en la Gloria. Y hoy se me vino esta idea, yo estaba esta mañana sintiéndome bien mal, tomándome un tiempo orando y llorando y de repente el Espíritu Santo me recordó dos cosas, me dijo esto el Espíritu Santo: «acuérdate una cosa Gil, es imposible que tú jamás veas a tu esposa y es posible que la veas el día de hoy». Y me impactaron esas dos ideas. Y dije: «¡es cierto!, es imposible que jamás la voy a ver, porque la voy a ver y si Dios quisiera, Él me pudiera llevar hoy y la voy a ver hoy». Y esos dos pensamientos, que son reales, bíblicos me dieron aliento, me dio ánimo. Pero la muerte, trae dolor. La muerte impacta nuestros corazones como no se imagina.

Un día antes de que falleciera mi esposa,  ya tenía 2 días que no comía y 2 ó 3 días que no hablaba una palabra y ella estaba en el cuarto y entró mi hijo. Y mi hijo siempre tenía este como un dicho que cada vez que miraba a su mamá le decía: «¡te amo mamá!» y mi esposa siempre le decía: «¡te amo hijo!». Ellos dos tenían eso y ella tenía ya 2 días que no hablaba y él entró y dijo: «¡te amo mamá!» y mi esposa ahí tenía 2 días que no hablaba y dijo: «¡te amo hijo!». Y mi hija entró atrás de él y escuchó eso y dijo: «yo lo voy a hacer igual: ¡te amo mamá!», y le dijo: «¡te amo hija!». Y ésas fueron las últimas palabras que ella habló. Al siguiente día se fue con el Señor y yo estaba ahí con ella, cuando todo pasó a lo último, yo la tenía en mis brazos y pareciera que se estaba ahogando y le limpiamos lo que le estaba saliendo de la boca, una flema que le estaba saliendo de la boca y la tenía a ella en mis brazos y mi cuñada la tenía las manos y mi otra cuñada le estaba sobando los pies, y a teníamos así y de repente dio su último respiro y yo la tenía en mis brazos, ¿qué más quiero? Dios me dejó cargarla. Ella ya estaba en mis brazos y un poquito después llegó el Pastor Fishery y estaba ahí sentado con nosotros y la teníamos ahí en la casa como 2 horas antes de que se la llevaran y estaba yo con ella y vino el Pastor Fishery y estaba ahí sentado con nosotros, llorando y todo lo demás y de repente yo me levanté y le dije a mis hijos: «miren, tenemos que seguir adelante y tenemos que ser lo que quiere Dios y lo que ella quisiera» y le dije al Pastor Fishery: «Pastor, ella habló sus últimas palabras y dijo esto y dijo aquello» (lo que yo le acabo de decir a Ustedes), y el Pastor dijo esto: «Hermano Gil, yo no creo que ella habló sus últimas palabras. Si yo conozco a la Hermana Loraine, ella ahorita está hablando en el Cielo». Y yo me reí y me puse a pensar y mis hijos me miraron y dije: «es cierto, mi esposa le gustaba platicar. Ahorita está hablando con alguien, no sé con quién pero con alguien está hablando, con alguien está hablando, no ha hablado sus últimas palabras». Y digo yo: ¿por qué no ha hablado sus últimas palabras? ¡Porque es salva! Porque un día ella fue salva y un día recibió a Cristo como su salvador y ella sigue hablando, amén Hermano.

Yo miré al Hermano Alex Ramírez que estaba aquí y la Hermana Rosa falleció hace 3 años y el lunes lo vi, y vino el Hermano y me abrazó, hace 3 años que su esposa se fue con el Señor y ella entró y me abrazó el Hermano bien, así fuerte y me dijo: «Hermano, yo sé lo que tu sientes» y comenzamos a hablar y lo miré a sus ojos y comenzamos a hablar y él llorando y yo llorando y dije: «Hermano, ¿te imaginas que ahorita la Hermana Rosa y la Hermana Torres están platicando?». Me dice: «te imaginas Hermano que la Hermana Rosa, yo me imagino que estaba ahí diciendo: ¡Mira, ahí viene una de las mías, de mi Iglesia! ¿Qué estás haciendo tú aquí? Ésta es la esposa del Pastor».  Y ya esas cosas Hermanos son reales para mí, son reales, son la realidad de lo que predicamos, de lo que creemos, es tiempo para ahora vivir lo que predico y si yo lo predico ¡es que lo creo Hermanos! Yo tengo que estar aquí hoy, el mostrar aquí a Ustedes que yo no soy un falso, yo creo esto. Yo creo este bendito libro y yo no les voy a decir que no tengo dolor, lo tengo como no se imaginan, ¡pero tengo que hacer la voluntad de Dios! Tengo que hacer esto. Yo sé que ella sigue hablando, porque la Resurrección lo dice.

En enero, hace 2 años, en estas fechas, Ustedes han oído un poco de esta historia pero se lo quiero dar ahora que ya ha pasado por todo lo que Dios tenía para nosotros, pero hace 2 años en enero yo le dije a mi esposa y le dije a mis hijos cuando oramos para entrar al año nuevo. Mi hija me recordó que me dijo: «Papá, tú nos dijiste que nos venía algo fuerte, porque no hemos pagado un precio». Dicen esto: «el hombre que Dios usa grandemente, lo tiene que herir grandemente». Y yo le dije a mis hijos: «yo siento que Dios no me ha herido hasta ahorita». Y esto fue hace 2 años atrás, entrándole al 2005, un mes después que yo les dije eso a mis hijos, estábamos en la oficina del doctor y el doctor nos estaba diciendo que mi esposa tenía cáncer. El 8 de febrero del 2005, nunca se me va a olvidar. Después de orar y ayunar, decidimos que Dios nos estaba dirigiendo para que la operaran. Y en marzo de ese mismo año la operaron. Cuando decidimos orar y ayunar otra vez, decidimos: «le damos la quimioterapia o la radiación o hacemos otras cosas» y el Señor nos dirigió a otras cosas y por un año, cambió su dieta mi esposa, cambió su forma de comer y Ustedes la vieron que perdió mucho peso en el año y con mucha energía y se sentía bien y esperamos que todo iba bien. Y en diciembre del 2005 comenzó ella con una tos que no se le quitaba y yo le decía: «ve al doctor». Y ella fue al doctor y me dijo: «no, no más dijo que no es nada y me dieron esto y siguió otro mes y otra vez esa misma tos, y yo le dije a ella: «dile que te chequeen mejor». Y fue otra vez y todavía que: «no, no que no estaba tan mal». Y al fin, entrando en el 2006, le hicieron un examen y le encontraron que sí tenía ahora el cáncer en sus pulmones. Cuando nos enseñaron esas fotos, podíamos ver que uno de los tumores cubría casi todo uno de sus pulmones y era algo muy serio, eso lo vimos un día antes que se iba a casar mi hija, fue el 21 de abril y el 22 de abril mi hija se iba a casar y el doctor le dijo: «no sé cómo te podamos dejar salir así». Pero sí, ella estaba aquí para ver a su hija ser casada. Fuimos y esa misma tarde la regresamos al hospital, la sacamos de ahí y después comenzamos la quimioterapia y todo iba bien, se estaba reduciendo el tumor, es más pensamos que en junio del año pasado, me acompañó aquí a Montecito Park y ella enseñó a las damas mientras yo predicaba en la Iglesia y todo muy bien, el Señor la usó. En julio se fue conmigo a Nueva Jersey, me acompañó en ese viaje pero cuando regresamos de Nueva Jersey comenzó ella a no poder expresarse, las palabras no se le venían y fuimos con el doctor en agosto, y el doctor dijo: «no me gusta esto, vamos a hacer otro examen». Y le hicieron otro examen y es cuando en septiembre descubrieron que tenía un tumor en su cerebro. Desde septiembre, creo que fue el último mes que ella asistió a la Iglesia, y su salud comenzó a caerse, caerse y caerse, nosotros que estábamos ahí lo vimos como no se imaginan, era para mí algo increíble ver a una mujer con tanta energía y tanta fuerza, tanto celo, no poder hacer esas cosas. Y siguió y siguió, los últimos meses han sido bien difíciles para nosotros y antes de que falleciera mi esposa, ella falleció el jueves, el miércoles me habló el Pastor Tom Williams, es un gran predicador, un hombre de oración. Tiene una escuela de oración, donde tú vas a su casa, a su rancho por una semana y él te enseña cómo orar. Tremendo este hombre, y además es una escuela de oración, él ha predicado en nuestra Iglesia, él va a predicar este año otra vez en la conferencia de líderes. Él me habló el miércoles un día antes de que falleciera mi esposa, él ya ha perdido 2 esposas. Y él me habló y me dijo: «Hermano Gil, yo sé lo que estás pasando, yo no te voy a decir que yo te voy a dar consuelo porque sólo Dios te puede consolar en esto, pero mira te puedo decir esto y esto y esto. «¿Cómo está tu esposa?», y le dije: «no, ya tiene días que no come, ya no habla, dicen que ya cualquier día puede ella fallecer», pero yo le pregunté al doctor que cuánto tiempo puede durar sin agua y sin comer y sin nada y me dijo: «pues, durar hasta 7 ó 10 días», yo pensé: ¿cómo vamos a hacerlo? Yo ya no podía verla los últimos días, yo entraba al cuarto y me quedaba 5 minutos y me tenía que salir porque era tan difícil ver cómo estaba respirando y todo lo demás.

Y ese miércoles, cuando yo hablé con Tom Williams, y él me dijo: «¿Sabes qué Hermano? Yo voy a orar para que el Señor se la lleve, para que se la lleve ya, para que ya no ande sufriendo». Después que él me dijo eso, yo le dije a mis hijos: «tenemos que ir con su mamá, aunque ella no nos puede hablar ella nos escucha», porque el doctor dijo: «hasta su último respiro, ella todavía escucha, tú no más déjale saber que tú la amas». Yo le dije: «Loraine, honey, si tú quieres ya irte, si tú quieres dejar ya esta vida ya déjala. Si te estás deteniendo, si estás agarrada de algo, suéltalo, yo voy a estar bien. Tú deja ya». Porque ahí había una mujer tan leal, que ella estaba preocupada por mí. Y yo le dije: «tú puedes soltar ya». Yo le dije a mis hijos: «yo ya la solté, si ustedes las sueltan a ver si se va». Y mis hijos le dijeron lo mismo, ese miércoles le hablé a mi cuñada, su hermana mayor la que estaba aquí el lunes, la que habló. Ella iba a llegar el sábado para cuidarla, yo le hablé a ella, le dije: «cuñada, mira, yo creo que Loraine no va a llegar hasta el sábado, si tú puedes venir más temprano porque no se ve bien». Y ella dijo: «voy a cambiar a ver qué puedo hacer». Y cambió su vuelo y llegó el jueves a las 10 de la mañana, ella entró al cuarto donde estaba mi esposa y le dijo: «Loraine, aquí estoy, te prometí que iba a regresar y aquí estoy, pero tú puedes soltar ya y tú necesitas soltar». Media hora después llega el Pastor Fishery, y ella está respirando y él está hablando con nosotros, el Pastor dice esto: «cuando una persona se acerca a la muerte, es como que Dios está ahí con los brazos abiertos para recibirlos», porque de la Biblia dice: «ausentes del cuerpo están presentes con el Señor» (Corintios II 5:8), y él está hablando con nosotros diciéndonos y mi esposa está escuchando cada palabra que él está diciendo: «ahorita el Señor tiene sus brazos extendidos delante de ti Loraine, pero la Biblia dice que uno tiene que entregar el espíritu (Juan 19:30), que quiere decir que tú tienes parte en este proceso, tú tienes que entregar, si estás agarrada todavía de algo, Él va a estar ahí pero tú tienes que soltar, así como la salvación». Y él compartió eso y 10 minutos después que él se fue, mi esposa se fue con el Señor. ¿Por qué les estoy diciendo esto? Porque Ustedes son su familia, necesitaban saber todo lo que pasó, y si hay alguien aquí enojado, amargado, diciendo: «¿por qué? Esto no es justo Hermano». No hablen conmigo, porque yo no estoy pensando así. Yo no estoy pensando así, ¿saben lo que yo estoy pensando? Yo estoy pensando que mi esposa está en la voluntad de Dios y que mi esposa a la edad de 51 años de edad, el Señor dijo: «tú ya hiciste todo lo que Yo tenía para ti». Yo puedo decir y humanamente puedo decir: «no, pues era joven y si era joven ¿por qué Dios no le dio más años? ¿Por qué no duró hasta los 70, 80, 90?». Hermanos, yo solamente les puedo decir que Dios sabe el tiempo indicado para cada uno de nosotros y Dios nunca se equivoca. Nunca se equivoca.

Dios no se equivoca Hermanos, Dios sabe lo que hace. Dios sabe lo que hace. Yo no sé que es tu capacidad. Dios miró a la hermana Loraine y le dijo: «hasta aquí». Yo no tengo 51, a ver si llego yo también hasta ahí. Y cada uno de nosotros tenemos que mirarlo así, gloria a Dios, seguimos adelante, hay dolor, sí hay dolor Hermanos, yo no les estoy diciendo Hermanos que me voy a echar en una bola y ponerme en una esquina y tirar la toalla, ¿por qué?, porque ¿cómo voy a agarrar Hermanos las riquezas de la muerte de mi esposa? ¿Cómo voy a tomar todas esas riquezas y tirarlas así a la basura? Y si alguien aquí no puede seguir adelante, que Dios te perdone por esa actitud. Tengo dolor, está bien, yo lloro, yo lloro todos los días todavía. Pero ¿saben lo que he hecho? He designado tiempo para eso, digo: «ok, voy a tomar mi media hora, mis 40 minutos a llorar, me limpio, ok, seguimos». Yo no voy a llorar 24 horas al día, el tiempo se está pasando y hay algo que hacer para el Señor y un día voy a estar delante de Dios y un día Usted va a estar delante de Dios, Hermanos, ya me han hablado varias Hermanas y Hermanos que me dicen: «Hermano, yo voy a echarle más ganas que nunca, la Hermana Loraine, lo que ella me enseñó yo lo tengo en mi corazón y yo voy a ser diferente». ¡Gloria a Dios! Eso me anima, hay algunos de Ustedes que me han hablado: «Hermano Gil, Pastor, sigue adelante te necesito». ¿Saben qué? Eso me anima. Yo sé que en verdad necesitan al Señor, pero necesitan a un hombre delante de Él para seguir su vida espiritual, yo los necesito a Ustedes y Ustedes me necesitan a mí, así que tenemos que juntos congregarnos y seguir la voluntad de Dios. ¡Hay mucho qué hacer todavía para el Señor! Dios dijo: «hasta aquí para Loraine, 51 años ya». El Señor Jesucristo vivió no más hasta los 33 pensamos. ¿Por qué el Señor no vivió hasta los 63? Por que Dios dijo: «hasta aquí». Lo dijo en inglés: «it is finished». Yo no puedo figurar a Dios, yo no sé por qué unos más tiempo que otros, yo no más sé que con el tiempo que tenemos, tenemos que aprovecharnos. Y tenemos que vivir para Dios con todo el corazón hermano, porque un día yo voy a morir y Usted va a morir, Hermano, yo no sé cuánto tiempo nos falta, pero tenemos que seguir. Yo no estaba planeando predicar esta noche. El Pastor Fishery me pidió que predicara en inglés mañana, pero yo no estaba planeando esto. Pero la palabra de Dios me alienta para poder hacer lo que no puedo hacer.

En el libro de Ezequiel capítulo 24, versículo 16, dice: «Hijo de hombre, he aquí que yo te quito de golpe el deleite de tus ojos; no endeches ni llores, ni correrán tu lágrimas, reprime el suspiro, no hagas lutos mortuorios; ata tu turbante sobre ti, y pon tus zapatos en tus pies y no te cubras con rebozo ni comas pan de enlutados» (Ezequiel 24:16). Y mira lo que dice aquí después, aquí está hablando el profeta Ezequiel y dice aquí: «Hablé al pueblo por la mañana, y a la tarde murió mi mujer y a la mañana siguiente hice como me fue mandado» (Ezequiel 24:18). ¿Sabes lo que está diciendo? «Estaba yo predicando cuando mi mujer estaba aquí. Cuando mi mujer estaba aquí, estaba yo hablando, estaba yo predicando, estaba haciendo la voluntad de Dios, yo lo hacía. Pero en la tarde ella murió, y el siguiente día en la mañana seguí predicando». Mi esposa falleció el jueves, el domingo pasado yo prediqué antes de que ella falleciera. Esa semana ella falleció, el lunes tuvimos el servicio memorial por ella. El martes fue enterrada y hoy es miércoles, es mañana para mí. Yo tengo que predicar, a mi no me queda otra. Hermanos, yo no tengo opción, no tengo opción, no hay opción para mí. Yo tengo que seguir haciendo esto. Hermanos, para mí, yo creo con todo mi corazón en este bendito libro y las escrituras sí me hablan a mí, yo no sé si a Usted le hablan las escrituras, pero a mí sí me hablan. Sí me hablan a mi corazón y me alientan y me levantan como no se puede imaginar Usted. Este libro sí funciona, este libro es real, mi esposa creía eso, ahorita lo está viendo, ella ahorita está viendo a todos los actores, todos los que están, todos los está viendo ahorita.

Tenemos que agarrarnos de esta gran realidad y seguir adelante. ¿Cuánto tiempo tiene Usted para vivir? ¿Cuánto tiempo tiene Usted para hacer las cosas de Dios? Yo nunca me imaginaba me imaginé ver lo que yo vi en los últimos 3 meses. Yo nunca me imaginaba que tan pronto me iba a pasar todo esto, aunque me estaba preparando y Ustedes me escucharon hablar en el púlpito hablar de esto cuando pasó y todavía ahorita predicando todo esto se me hace todavía como un sueño. Pero tenemos que seguir haciendo esto, tenemos que seguir predicando, tenemos que seguir alcanzando las almas hasta la última oportunidad ella estaba tratando de testificar a la gente, hablar a la gente, ella tenía un deseo para ver a la gente salva. Tuvimos a uno de mis sobrinos fue salva esta semana, ella estaba el lunes aquí, ella fue salva. Ustedes estarán pensando: «¿qué irá a hacer el Pastor ahora sin su esposa?». Pues predicar. «¿Y qué de su vida personal?». Pues, eso no les importa, honestamente, pero mi vida va a ser dedicada a mis hijos y mis nietos que vienen, soy viudo y no estoy buscando, quedo que eso quede claro aquí, así que si alguien tiene una idea les digo del púlpito, y tengo varias personas que me van a proteger de todo eso, porque yo me voy a dedicar a esto, yo no más tuve una mujer y quiero morir no más con esa, de veras, Dios me la dio 30 años. «¿Pero no tienes necesidades?». Tengo necesidad de servir a Dios, es todo lo que quiero, respeten eso.

Ahora yo no estoy en contra de hombres que se casen de nuevo, bíblicamente se puede uno si quiere, pero también se puede quedar uno así también. Les digo esto para que entiendan, dicen: «¿pero qué va a hacer el Pastor?». El Pastor va a seguir siendo el Pastor, predicando y enseñando y yo nunca daba consejerías a mujeres cuando ella estaba aquí, ahora menos. Pero yo voy a hacer la voluntad de Dios, oren por mí. Yo no pudiera, Ustedes tienen que entender, cuando yo los veo a Ustedes yo la veo a ella, cuando yo veo a mis hijos la veo a ella, cuando yo entro a mi oficina la veo a ella, cuando yo entro a mi casa ahí está ella. En verdad no estoy solo, vamos a seguir adelante Hermanos.

Todo va a seguir Hermanos, y Dios va a obrar. Y yo los amo a Ustedes, entre todos vamos a hacer esto y vamos a crecer y yo ya estoy creciendo, digo en la mañana hice lo que se me mandó. Es lo que podemos hacer, «¿es que yo amaba tanto a la Hermana?», pues muéstralo ahora con tu vida cambiada, ahora vas a demostrar cuánto la amaste. Vamos a mostrar cosas que nunca hemos podido mostrar antes.

Y si me esposa puede ver ahorita, yo sé que está bien alegre de ver esto seguir adelante.

Vamos a seguir adelante, amén Hermanos, yo los amos, gracias por todo lo que hicieron, lo que hicieron el lunes hermanos, no hay palabras para mí para expresar qué contento y mis hijos igual de todo lo que Ustedes nos aman, y eso me da mas ánimo para ser más fiel, más espiritual, más dedicado a vivir una vida recta para vivir una vida recta delante de Dios para poder alimentarlos como Dios quiere que yo alimente esta Iglesia. Yo no me voy a ir para atrás Hermanos, yo voy a seguir adelante, este libro está tremendo, vamos a ver.

Byron Willis

Nuestro Colegio Bíblico es un lugar emocionante donde estar y para ver. Dios ha bendecido mucho estos pasados tres meses. Solo un estudiante se ha salido y muchos otros están emocionados por entrar el siguiente semestre. Lo malo es que ya se nos ACABARON LOS FONDOS. Estamos en el ROJO al momento que escribo esta carta. Gastamos más de $2,000.00 al mes en estos estudiantes para tenerlos aquí a tiempo complete. Necesitamos por lo menos veinte personas o iglesias que apoyen nuestro Seminario con $100.00 al mes para que podamos seguir funcionando. Favor considerar ayudarnos con apoyar por lo menos un estudiante con $100.00 al mes. Puedes visitar nuestro sitio de web en www.willismissionaries.org y hacer «click» en SEMINARY INFORMATION para ver fotos y testimonios de nuestros estudiantes. Favor designar el dinero que envía a nuestra iglesia a «Bible collage.» Esperamos preparar Pastores, esposas de pastores, músicos, maestros, etc.

Santiago y Sylvester estuvieron en la iglesia por primera vez el Día del Padre, el 17 de Junio. Noté que estaban hablando el uno con el otro y me sorprendí al ver cuánto se parecían. ¡Fui a saludarlos y me dijeron que eran hermanos y que no se habían visto en más de 40 años! Las esposas de ambos han estado asistiendo a nuestra iglesia y en la misma clase dominical desde hace tres años y ni sabían que estaban casadas con hermanos. Siempre es una bendición venir a la iglesia. Ambos fueron salvos y están animados con venir a la iglesia juntos. Tuvimos más de 75 padres el Día del Padre y tenemos una asistencia normal de 700 los domingos. Gracias a su apoyo cada mes podemos estar aquí en Panamá sirviendo al Señor y alcanzando a los perdidos para Cristo. Tenemos como 30 visitantes cada domingo y gente salva y bautizada cada semana. Todo esto va a su cuenta cuando das para misiones. ¡Muchísimas gracias!

Ahora les hablaré de mi salud. Me hicieron un «cat-scan» el 1 de junio y tuve cita con el doctor el 13 de Junio. ¡Me dijo que el «cat-scan» muestra que mi cáncer está en REMISIÓN! ¡GLORIA A DIOS! Ya no tengo que tomar tratamientos de quimioterapia y solo tengo que ir cada tres meses para unos tratamientos de «mantenimiento.» ¡Estoy contento con tener mi cabello de vuelta! Mi voz aún está débil, pero a medida que estoy más fuerte, al igual mi voz se mejora. Trato de predicar por lo menos una vez por semana. Este pasado lunes prediqué el funeral de uno de los ancianos de nuestra iglesia y muchos fueron salvos. Ore que mi voz regrese, por favor.

Tenemos cinco buses y necesitamos más para seguir creciendo. Favor orar que podamos vender uno de los buses que tiene el motor dañado. Si vendemos ese bus podríamos tener el dinero para traer otro de los Estados Unidos. ¡Más de 500 personas vienen a la iglesia cada domingo en nuestros buses!

Venga a visitarnos si desea. Unos amigos nos vinieron a visitar la semana pasada y fue una gran bendición el tenerlos con nosotros. ¡Venga y sea una bendición y también reciba bendiciones!

Gracias por su fiel apoyo cada mes y por las ofrendas especiales que han enviado.

Sus Siervos,

Byron and Briceida Willis

La Oración De Ana

¡Que maravillosas historias tiene la Biblia! Había hace muchos años un hombre que se llamaba Elcana, quien tenia dos esposas. Una de ellas se llamaba Ana y la otra Penina.  Penina tenia hijos, pero Ana no podía tener bebes.  ¿Te imaginas que triste era para Ana el no poder tener bebes? Lo más triste para ella era ver que la otra mujer de su esposo tenía varios hijos y ella no tenía nada. Lo bueno de todo era que Elcana amaba mucho a Ana.

Cada año se iban  a ofrecer sacrificio a Jerusalén. Elcana repartía entre sus hijos y Penina la ofrenda que tenían que dar en sacrificio a todos por igual, pero a Ana le daba  una parte muy especial.

En una ocasión en que se fueron a Jerusalén a ofrecer sacrificio… Ana iba muy triste, porque Penina  se burlaba de ella diciéndole: «no le sirves para nada a Elcana, ni siquiera un hijo le puedes dar…» Y así muchas veces la ofendía y se burlaba de Ana.

Cuando llegaron a Jerusalén Ana no quería comer nada porque estaba deprimida y muy triste…Elcana habló con ella y le dijo que la amaba aunque no tuvieran bebés. Ana se consoló con las palabras de amor que su esposo le dijo y entonces se puso a comer. Terminando de comer había en su corazón un deseo grande de ir al templo para hablar con Dios.

Llegó al altar y se puso a orar con todo su corazón, con lágrimas en sus ojos le rogó a Dios por un hijo. Eli, el sacerdote del templo estaba sentado en una silla a un lado de un pilar del templo. Y desde su silla esta observando a Ana como movía su boca y como lloraba y lloraba. Él pensó que Ana estaba borracha, porque solo se podía ver el movimiento de sus labios pero no se oía nada de lo que decía.. Así que se levantó de su silla y fue a ver a Ana y le dijo: «!Hey, mujer! Digiere tu vino. Ana le respondió: «No estoy borracha mi Señor, es solo que estoy muy triste y en esta tarde le entregado mi corazón a mi Dios»

Ana en su oración le dijo a Dios que si le daba un hijo varón lo iba a dedicar todos los días a Dios…Después de esto se fue a donde esta su esposo y el resto de la familia y al siguiente día se regresaron  a Ramá. Dios no se olvido de la oración de Ana, Dios no olvido sus lágrimas ¿Quieres saber que paso? ¡Sí! Dios le dio un bebé.  ¡Oh, que feliz estaba Ana cuando se entero que iba a tener un bebé! Dios contesto la oración de esta mujer atribulada y angustiada. Después de nueve meses nació un bebé que llegó a ser un gran hombre de Dios…Samuel.

Cuando Samuel dejo de tomar biberón Ana lo llevo a vivir al templo en Jerusalén. El sacerdote Eli vio cuando Ana venia tan alegre y contenta con Samuelito y toda una caravana…Ana se acercó al sacerdote y le dijo: Por este niño oraba y Dios me lo dio. Todo lo que pedimos a Dios en oración Él nos lo puede dar… a un lo más difícil Dios lo puede contestar, pero recuerda orar con un corazón sincero. Ora y ponte listito.

No Se Vaya A Caer Como Eutico

Hechos 20:7-9 dice: «El primer día de la semana,  reunidos los discípulos para partir el pan,  Pablo les enseñaba,  habiendo de salir al día siguiente;  y alargó el discurso hasta la medianoche. 8 Y había muchas lámparas en el aposento alto donde estaban reunidos; 9 y un joven llamado Eutico,  que estaba sentado en la ventana,  rendido de un sueño profundo,  por cuanto Pablo disertaba largamente,  vencido del sueño cayó del tercer piso abajo,  y fue levantado muerto.»

La Biblia nos habla de que Pablo estaba enseñando a un grupo de personas en un cuarto que estaba en el tercer piso. Dice la Palabra de Dios que tanto era el entusiasmo de la gente ahí reunida que Pablo había alargado la predicación hasta la media noche.

Entre los que ahí se encontraban reunidos, estaba un joven llamado Eutico. Este joven, me lo puedo imaginar, era un joven a quién le gustaba la aventura. Le gustaba el riesgo y el desafío. Por esa razón estaba sentado, quizá, sobre la ventana. Su mamá pudo haberle dicho varias veces que se sentara en una silla. Pero él no quiso entender. No quiso oír… y se cayó.

La razón de porque se cayó hacia afuera, en vez de haberse caído hacia adentro, fue porque la mayor parte de su peso estaba -ah, ya lo adivinaron- hacia afuera. Y esa es la razón de porque muchos de los cristianos y también de los jóvenes hoy en día se van hacia al mundo y destruyen sus vidas. El mayor peso de ellos está hacia el mundo, hacia el pecado, desafiando a Dios y disfrutando de la aventura. Están en una cuerda floja, jugando al cristianismo. Están caminando al filo del precipicio, y muy pronto van a caer. El diablo con un empujoncito los va a tirar y grande será su destrucción.

Cuando Eutico cayó, la aventura se había acabado. La diversión se acabó. Ahora había algo real que había llegado y eso era la muerte. Joven, deja de jugar con el pecado, porque te va a llevar más lejos de lo que quieres ir, y te va a costar más caro de lo que te puedes imaginar. Eutico estaba muerto. ¿Pueden oír los gritos de la familia? ¿De los tíos? ¿De su mamá, gritando?: ¡Eutico! ¡Eutiquito! ¡Mi Eutiquín!

Gloria a Dios por las segundas oportunidades. Pablo bajó, oró a Dios, y resucitó. Todos ahí se quedaron atónitos. Muchos de ellos, quizá le dijeron a Eutico: «Te dijimos que te ibas a caer, pero no nos hiciste caso. Qué bueno que aquí estaba Pablo.» Después de todo esto, yo creo que ahora Eutico, se sentó bien hasta adelante para oír la predicación de la Palabra de Dios. Yo creo que Dios usó a Eutico grandemente para la obra de Dios. Me pregunto, ¿Cuántos Euticos habrá en las iglesias, que sólo van, pero por dentro son bien carnales y mundanos? Deje ya el mundo y ríndase a Dios, no le vaya a pasar lo que le paso a Eutico.

Pues bien, pasando a otro asunto, Dios ha puesto en nuestro corazón el mejorar la revista aún más. Y para ello necesitamos recursos para imprimirla a todo color. Necesitamos de 10 iglesias o personas que nos puedan ayudar apoyando la revista con $500 pesos o $50 dólares al mes. Nuestro deseo es seguir manteniendo un precio accesible para todos aquellos que se suscriban, y es por ello que buscamos este apoyo. Por favor, ore a Dios, para ver si usted nos pudiera ayudar en este proyecto. Muchas gracias y que Dios les bendiga.

Tu Puedes Robar Mi Gozo

«Tú Puedes Robar mi Gozo»

«No tengo yo mayor gozo que este,  el oír que mis hijos andan en la verdad.»

3ra Juan 4

Se escucha mucho acerca del gozo hoy día.  Cantamos coritos acerca del gozo: «Oh, el gozo del Señor mi fuerza es,»  «brincamos de gozo», y «yo tengo gozo, gozo, gozo, gozo.»

A veces pienso que ponemos demasiada importancia en esa palabra.

Pero no podemos negar la Biblia.  Y estoy en total acuerdo con el versículo en III Juan que expresa la suma de mis sentimientos:  «No tengo yo mayor gozo que éste, el oír que mis hijos andan en la verdad.»

La primera vez que escribí este texto, me equivoqué al poner la palabra «saber» en lugar de «oír.»  La palabra «oír que mis hijos andan en la verdad,» implica el hecho que alguien nos contó algo acerca de nuestros hijos…algo positivo.

Mi lado humano me hace sentir mucho orgullo cuando «oigo» que alguien dice cosas bonitas acerca de mis hijos, especialmente cuando se refieren al hecho de que están andando en la verdad.  No hay absolutamente nada que me trae mayor gozo.

Me encantaría que todos mis hijos prosperaran financieramente.  No tengo nada en contra de la seguridad material.  Pero no me conmovería mucho si alguien me mandara un correo reportando la gran cantidad de dinero que uno de mis hijos está ganando.

Ni haría gran celebración si me dijeran que una de mis hijas consiguió un trabajo de modelo de modas, o que había recibido una promoción en una carrera.

¿Qué es lo que deleita el corazón de esta madre?  Escuchar a alguien decir que uno de sus hijos fue de bendición a su vida, o que una de sus hijas está sirviendo fielmente a Dios.

La Escritura no dice que trae gran gozo escuchar que el marido de una, o la esposa de uno anda en la verdad.  Hay algo tan bello, que da un sentido de satisfacción sin descripción saber que nuestros hijos están viviendo seguramente dentro de la voluntad de Dios.

Así que, hay algo que mis hijos pueden hacer para robar mi gozo.  Y esto es escuchar que uno de ellos no está andando en la verdad…no está sirviendo al Señor.  No hay agonía más grande para una madre, oír que su hijo ya no sirve al Señor…ya no anda en la verdad.

Pero mientras este pequeño devocional se dirige a los hijos, quisiera usarlo para ser de bendición a mis amigas madres que luchan y sufren con hijos quienes no sirven al Señor.  Estos hijos quedan en una de dos categorías:

1)      Los que son salvos, pero que se han alejado del Señor.

2)      Los que nunca han sido salvos.  Ni voy a agregar «que no sirven al Señor,» porque en realidad a menos que tus hijos son salvos, no pueden servir al Señor.

¿Quieres desafiar esa última frase, «…no pueden servir al Señor…»?  Bueno, contestaré tu desafío.  Creo que hay niños, miembros de la iglesia, y aún obreros «cristianos» de tiempo completo que están viviendo una mentira.  Hacen lo mismo que hace la gente salva, pero lo hacen «en la carne,» en su propia fuerza.  Un día alguien les «guió a Cristo,» y los convenció que eran salvos, en camino al Cielo.

Creo que aquí cabe decir algo acerca de un error muy grande que hacemos las madres, los maestros de la escuela dominical, y los ganadores de almas:  porque amamos mucho a nuestros hijos, a nuestros alumnos, y a las almas perdidas, nos damos cuenta de la urgencia de hacer una decisión para Cristo.  Tememos la muerte de los que no se han preparado para la eternidad.  Pero en nuestro fervor, a veces olvidamos un hecho muy importante:  «Sin el Espíritu Santo, nadie puede ser salvo.»

Es mi opinión personal que muchísimo daño se ha hecho entre los ganadores de almas en general.  Sin querer desanimar a alguien a testificar a otros, no solamente en el ministerio organizado en la iglesia de salir a ganar almas, sino también testificar a cada oportunidad, quisiera decir, sin miedo de ser juzgada como anti-ganador-de-almas:  las iglesias, los púlpitos y los hogares hoy día están llenos de personas inconversas…personas que han sido convencidas por una persona agresiva, que van a ir al Cielo; por personas que han excluido al ministerio del Espíritu Santo, mientras esforzaron a una persona a hacer una profesión falsa de fe.

Todos nuestros ocho hijos son salvos.  Todos aceptaron a Cristo cuando eran pequeños.  Mi esposo y yo ganamos a todos nuestros hijos al Señor.  Pero nunca, nunca, ni una vez invitamos a uno de ellos a aceptar a Cristo de una forma personal.

En dos ocasiones, sin embargo, a dos de nuestros hijos los enfrentaron dos ganadores de almas agresivos…un misionero, y una maestra de la escuela dominical…y los animaron a aceptar a Cristo.  Nuestros dos hijos estaban muy pequeños.  Era muy obvio que sus «conversiones» no eran auténticas cuando uno de ellos ni siquiera pudo recordar lo que acababa de hacer unos minutos antes, cuando el misionero le dijo que nuestro hijo nos contara lo que había hecho.

La otra niña no nos contó nada, sino uno de sus hermanos.

Nadie me puede acusar de no amar a las almas.  Pero hay un error muy grande, especialmente cuando se trata de niños, en esforzar a alguien a hacer una decisión en cualquier área de la vida, pero especialmente la del destino eterno de uno.

Recordando las falsas decisiones de nuestros dos hijos, mi esposo y yo vivimos según un principio:  si un niño levanta su mano durante la invitación, y sus padres son creyentes, debe ser el gozo y el privilegio de ese padre llevar sus propios hijos al Señor.  Pero esta es una preferencia y un principio personal.

Pero este devocional se trata de aquellos hijos, especialmente hijos adultos, que han aceptado a Cristo, generalmente a una edad temprana, criados en un hogar cristiano, pero que han quebrantado los corazones de sus padres, alejándose de una manera deliberada de las verdades que les han enseñado.  A veces lo más natural es dudar de la salvación de esos hijos.  Mientras debemos pedir al Señor, «Que lo salves si no es salvo,» en realidad hay una sola cosa que necesitamos recordar:  si ese hijo es salvo o si no es salvo, el Único que le puede salvar, o le puede convencer del pecado es el Precioso Espíritu Santo.  Así que suéltalo.  Ora por él o por ella, sí.  Pero quita las manos de ellos.  Deja que el Espíritu Santo haga Su perfecta obra.

Somos tan egoístas.  Creemos que podemos resolver todos los problemas de nuestros hijos si tan sólo nos escuchan.  Tenemos todas las respuestas de la vida.  Sabemos lo que Dios quiere hacer con nuestros hijos, con quiénes El quiere que se casen, y dónde El quiere que vivan:  al lado de nuestra casa, o, no lo quiera Dios, con nosotras.

Una vez escribí un devocional llamado, «Hijos Sobre-Cocidos.»  Se trata de madres con hijos que son salvos, y están sirviendo al Señor…aquellas madres que quieren controlar las vidas de sus hijos, sus ministerios, y sus matrimonios.

El título de este devocional debe ser, «Hijos Sobre-Cocidos II.»  Se trata de madres de hijos que, o no son salvos, o son salvos y no sirven al Señor.  Pero principalmente se trata de los que conocen al Señor, pero han salido de Sus caminos.

Tengo el mismo consejo para las madres de estos hijos que di en «Hijos Sobre-Cocidos»:  Apaga la lumbre.  Deja de predicar a tus hijos.  Ya saben tus bosquejos de memoria.  Los han escuchado todas sus vidas.  Y recuerda estas tres cosas que te ayudarán en cualquier situación de la vida.

1)      Dios está en control, y sabe exactamente lo que está haciendo.  Quita tus manos del control, y dálo al Señor.

2)      Baña a tus hijos en la oración.  Ora por ellos «sin cesar,» mientras haces tus quehaceres, mientras preparas tus comidas, mientras manejas, ora por ellos.  Tú puedes hacerlo.  De todas maneras tienes que estar pensando en algo.  Usa tu facultad de pensar para algo positivo.  Cuando empieces a preocuparte, o sentirte deprimida por ellos, simplemente dile al Señor, «Dios, no puedo hacer esto, pero Tú sí puedes.  Toma control de esta situación, y haz Tu perfecta voluntad.»

3)      Pide al Señor que tome esta situación desagradable y fea, y que la convierta en algo que le dará gloria.

Parece una cosa rara pedir esto.  ¿Dios puede recibir la gloria de un pecado?  Pues, no.  Pero creo que si confiamos en El, o aún si no confiamos en El, El puede usar cualquier cosa para Su gloria.  El pecado en sí, sea un estilo de vida pecaminoso, o un pecado, desagrada a Dios.  Le entristece.  Pero cuando uno siente convicción del pecado, y se arrepiente de ese pecado o de ese estilo de vida pecaminoso, Dios puede usarlo para Su gloria.  Aunque el pecado nunca glorifica a Dios, El puede obtener la gloria por el cambio de corazón, cuando uno abandona el pecado por medio de la convicción del Espíritu Santo.  Eso es lo que las madres pueden pedir a Dios.

¿Por qué los hijos salvos dan la espalda a Dios, y viven en pecado?  Viviré y moriré sin saber la respuesta.  Pero hay una respuesta.  Dios la sabe.  El vio a ese corazón de tu hijo cuando Le dio la espalda, aún antes de que nosotras viéramos las acciones pecaminosas de nuestro hijo.  Dios conoce el corazón, y ahí es donde empezó todo.

Tú no puedes cambiar el corazón de tu hijo.  Es terreno del Espíritu Santo.  Pero sí puedes orar por tu hijo.  Dios honra la fe.  El recompensa tu confianza en El.  Le encanta a Dios cuando tú Le das el control de la vida de tu hijo.  El ve a tu hijo todo el tiempo, aún cuando tú no lo ves.  El sabe lo que está haciendo.

Los hijos de David dieron la espalda a Dios.  ¿Será que tuvo referencia a eso cuando clamó, «Vuélveme el gozo de tu salvación,»?  David estaba pidiendo al Señor un corazón limpio, así que estaba hablando de sus propios pecados.  Pero ¿será que estaba pensando en la influencia que tuvo su pecado sobre sus hijos?  ¿Sus hijos le habían robado su gozo?  Mientras podemos fácilmente acusar a David, y pensar que podemos ver claramente la razón de las vidas pecaminosas de sus hijos, ninguna de nosotras es perfecta.  Así que, mi consejo final, aunque no el de menor importancia, y tal vez aún debe ir en primer lugar, es esto:  pídele a Dios que te quite cualquier pecado que tal vez provocó a tu precioso hijo a salir de los caminos del Señor.  Pídele a Dios que te convenza de tu pecado, que te perdone, y te cambie.  Y Él lo hará.

Luego, aunque tu gozo te ha sido robado, El te lo restaurará.

Y al mismo tiempo, puede ser que restaure también a tu hijo.

No Tuersas Tus Caminos

La Palabra de Dios dice en Proverbios 19:3 «La insensatez del hombre tuerce su camino y luego contra Jehová se irrita su corazón»

Hay que recordar que Salomón está escribiendo en base a su gran sabiduría. Salomón era el hombre más sabio en su tiempo; y él  sabiendo lo que está diciendo, no hablando nada más a la deriva, dice: «La insensatez del hombre tuerce su camino«, y una vez que lo hace, su corazón se irrita contra Dios. Pero también Salomón está escribiendo en base a su experiencia como rey. Él ha visto muchas cosas, él tiene en sus manos un gran pueblo con características muy particulares, y él habiendo conocido el desarrollo de la gente y los juicios que él había tenido ante sí, y tantas y cuantas cosas, él pudo decir: «La insensatez del hombre tuerce su camino y luego contra Jehová se irrita su corazón«. Pero no solamente él está hablando en base a su sabiduría y en base a su experiencia, sino también inspirado en el Espíritu Santo.

¿Cuántas veces hemos visto a hombres que caen en pecado, terribles pecados que acarrean grandes y graves consecuencias, y cuando son descubiertos no les gusta las consecuencias? Pastores pierden las Iglesias, son puestos en disciplina; por supuesto sufren la separación que la Biblia nos ordena, y entonces enojados, se van contra Dios, contra la Iglesia, contra los predicadores, contra el fundamentalismo. Y ahora resulta que las víctimas son ellos, y los culpables son el pastor, los hermanos, la Iglesia Bautista en general, y el Fundamentalismo. Y entonces se van a círculos donde son aceptados, donde no hay problemas con sus pecados de inmoralidad, donde no hay problema con su pasado; si es necesario los casan de nuevo con otra mujer, les dan otra Iglesia, les dan sostenimiento y entonces son mecidos en la hamaca de sus pecados, pero la Biblia sigue diciendo: «La insensatez del hombre tuerce su camino y luego contra Jehová se irrita su corazón»

El propósito de la predicación es para ayudarnos a darnos cuenta, nosotros como predicadores, siervos del Señor, que nosotros también estamos expuestos a la insensatez y debemos estar apercibidos de no caer en las garras de la insensatez. La Biblia dice en 1ª. Corintios 10:12: «El que piense estar firme, mire que no caiga«, porque nosotros no somos mejores en nada a aquellos que han caído, y Satanás es más astuto que todos nosotros juntos y anda buscando devorar nuestro testimonio, nuestra vida moral, nuestra vida familiar, nuestro testimonio como predicadores. Pero de pasada, quiero decir algo: Si por desgracia, alguno de nosotros cayese en la insensatez, por lo menos no nos irritemos contra Dios.

Siempre encontramos culpables, siempre encontramos excusas para justificar nuestro proceder y resultamos justos comparados con las críticas, los chismes y todo lo que viene después del pecado a nuestros ojos, nos vemos más justos que todos aquellos y lavamos nuestras manos en la inocencia. Desgraciadamente, de una conferencia a otra ya nos enteramos de un predicador menos en la lid y se repite la historia: «La insensatez del hombre tuerce su camino y luego contra Jehová se irrita su corazón«.  Quiera Dios que yo no esté hablando con alguien que vaya a caer en la insensatez pronto, al contrario, que estemos advertidos.

Hay predicadores que estuvieron sentados en nuestras Iglesias, en nuestras campañas y conferencias, en nuestros círculos y ahora mismo están irritados contra nosotros. Nosotros somos los exagerados, nosotros somos los culpables. Los hermanos empezamos a comentar lo que sucedió entre una cosa y otra, por cierto con dolor, y entonces ellos dicen: «Son un montón de chismosos». Empezamos a tener que poner barreras. La Biblia dice que al que ande desordenadamente señálalo y no te juntes con él para que se avergüence. A los hombres que causen divisiones, señálalo y no te juntes con él, así nos dice la palabra de Dios.

Pablo dijo en 1ª. Corintios 5:11: «Más bien os escribí que no os juntéis con ninguno que,  llamándose hermano,  fuere fornicario,  o avaro,  o idólatra,  o maldiciente,  o borracho,  o ladrón;  con el tal ni aun comáis». Y hubo quiénes lo predicaron y ahora han caído en garras de la insensatez y están enojados contra nosotros que no nos queremos sentar con ellos. Y si por desgracia alguno cayere, no te irrites contra Dios. Y cuando dice contra Dios, no solamente se refiere a Dios, sino se refiere a las cosas de Dios. Y por eso menciono el compañerismo entre nosotros,  por eso menciono a las Iglesias y a los hermanos, porque aquel que está enojado contra Dios está enojado contra las todas las cosas del Señor.

«La insensatez del hombre tuerce su camino«,  ¡mire qué sabiduría! Y luego, ya que cayó en la insensatez, ya que torció sus caminos, se irrita contra Dios. En la escritura dice en Proverbios 28:13: «El que encubre sus pecados no prosperará;  mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia«. Dios es grande en misericordia, es amplio en perdonar y la misericordia triunfa sobre el juicio; pero no te irrites contra Dios. En una  Iglesia conocí a un predicador que cayó en descrédito del diablo, entonces llega y me dice: «Pastor, ayúdeme, perdí mi ministerio, perdí mi testimonio, perdí mi reputación, gracias a Dios no perdí mi familia. Pero ahora no sé qué hacer, no sé a dónde ir, no sé de dónde sacar dinero, no sé dónde vivir,  no tengo dónde vivir, no tengo nada. Perdí casa, perdí carro, perdí Iglesia, perdí sueldo, perdí integridad, perdí testimonio, perdí todo». ¡Qué triste! Le digo: «Hermano, yo no quiero arreglarte la vida, pero yo quiero  darte dos o tres consejos». Y él me dice: «Si usted puede arreglarme la vida, arrégleme la vida».  Y qué triste es ver a una persona que uno ama  en las garras de la insensatez. Pero una de las primeras cosas que quiero decirte es: No te irrites contra Dios.  Lo que tú hiciste se va a saber, porque la Biblia dice en Lucas 12:3: «Por tanto,  todo lo que habéis dicho en tinieblas,  a la luz se oirá». La Biblia dice en Eclesiastés 10:20: «Porque las aves del cielo llevarán la voz,  y las que tienen alas harán saber la palabra«.

La Biblia dice en 1ª. Timoteo 5:24: «Los pecados de algunos hombres se hacen patentes antes que ellos vengan a juicio,  mas a otros se les descubren después».

Y eso que: «Estamos hablando aquí a puerta cerrada, y que nadie va a escuchar, y prometo a nadie decirlo», se va a saber y cuando se sepa la gente va a empezar a hablar. No me vengas luego diciendo que en la Iglesia son una bola de chismosos. No me vengas diciendo luego que los hermanos están tratándote injustamente, no te enojes contra la Iglesia que te corrió; regresa y humíllate delante de los hermanos y pide perdón por lo que has hecho, y ve con tu esposa y humíllate y pídele perdón y deja de estar ocultándole lo que hiciste, porque se va a saber y una vez que hayas confesado tus pecados y te hayas humillado, no te irrites contra Dios y entonces habrá esperanza para ti.

¡Qué duro! Las consecuencias del pecado siempre son terribles, dolorosas. Bueno, pero vayamos al versículo: «La insensatez del hombre tuerce su camino«. ¿Qué es lo que la Biblia nos dice acerca de la insensatez? ¿Qué es la insensatez?

En Proverbios 1:7 dice: «El principio de la sabiduría es el temor de Jehová; los insensatos desprecian la sabiduría y la enseñanza«. Lo que la insensatez significa es despreciar la sabiduría y la enseñanza. Despreciar es tener desdén, tener en poca estima la sabiduría y enseñanza. En este caso entra aquel joven al cual uno le dice: «Mira, tal y cual amistad no te conviene porque está haciendo esto y esto, está influyendo contigo». Entonces el joven, creyéndose sabio dice:   «Es que tú no sabes y es que a ese amigo yo lo quiero mucho, lo tengo desde que estaba chiquito. Y tú eres demasiado estricto, eres demasiado severo y  como tú ya estás viejo, no quieres que yo me junte con él», y desprecian la sabiduría y la enseñanza.

Despreciar la sabiduría y la enseñanza, la Biblia lo describe como insensatez. Porque nosotros estamos expuestos a la predicación, a la enseñanza de la Palabra de Dios, y antes de recibir instrucción, debemos de aceptarla, de reconocer nuestra necesidad. Juzgamos,  predisponemos nuestra mente y despreciamos la sabiduría y la enseñanza. Hermanos predicadores consiervos en la obra del Señor, esposas de pastores, maestros de escuela dominical, siempre tendremos que aprender, siempre habrá algo que se nos tenga que enseñar, siempre aprenderemos algo del predicador, del maestro, por humilde o ignorante que parezca ser, aquél que traza la palabra de Dios tendrá algo que enseñarnos, nunca despreciemos la sabiduría y la enseñanza, porque eso es insensatez y la insensatez del hombre tuerce su camino.

Cuántas veces empezamos a ver a predicadores que se sientan en las conferencias, en las Iglesias, y aprenden, y absorben. De pronto empiezan a tener más conocimiento, y empiezan a comprar libros y empiezan a leer. Y empiezan a tomar un curso por allá,  y de un año para otro ya saben más que los demás predicadores. Ya saben más que aquél viejo que tiene 30 años en la misma Iglesia; ya saben más que los maestros de los institutos y seminarios bíblicos, ya saben más que los predicadores, y que su propio pastor y empiezan a despreciar la sabiduría y la enseñanza. Y es por ahí donde entredice la Biblia dice en Salmo 111:10: «El principio de la sabiduría es el temor de Jehová«. Pero la insensatez es despreciar la sabiduría y la enseñanza. En otras palabras, la humildad y la mansedumbre debe ser una característica de todo aquél que no quiera torcer sus caminos.

Es posible que usted llegue a tener un conocimiento y una sabiduría asombrosa, pero todavía tendrá que aprender. Es posible que usted llegue a tener más conocimientos que todos los predicadores juntos, es posible que Dios le haya dotado a usted de una sabiduría y de un discernimiento capaz de comprender las profundidades de las escrituras, pero manténgase humilde por amor de sí mismo. Porque la sabiduría es el temor de Jehová, pero la insensatez es despreciar el conocimiento, la enseñanza y la sabiduría. Siempre que pueda expóngase a la enseñanza y a la sabiduría, ¡siempre que pueda!

Los predicadores habremos de enseñarle a nuestra grey que también somos sensibles a la predicación de la palabra de Dios, y que también somos capaces de humillarnos y reconocer nuestros propios pecados y debilidades, aunque nos cueste vergüenza y humillación; habremos de doblar rodillas cuando Dios nos habla y aprenderemos a llorar por nuestros pecados aún enfrente de nuestra misma congregación. Aquellos hermanos que tanto nos aman y nos admiran, deberán gozar de nuestro respeto cuando nosotros sabremos humillarnos aún delante de ellos por nuestros pecados.

La insensatez es despreciar la enseñanza y la sabiduría.  La insensatez del hombre tuerce sus caminos. En Proverbios 10:23, encontramos otra que puede ser descripción de insensatez, dice así: «El hacer maldad es como una diversión al insensato; mas la sabiduría recrea al hombre de entendimiento«. Otra de las cosas que trae insensatez o que constituye la insensatez, es hacer maldad a manera de diversión, divertirse haciendo el mal. Y rápido nosotros nos trasportamos a los jóvenes, nuestra mente se va con los jóvenes que siempre están divirtiéndose y gozándose de hacer maldades. Pero las maldades que hacen los adolescentes, los estudiantes, son un juego comparado a la tendencia de nosotros los predicadores de divertirnos haciendo el mal.

En Proverbios 6: 27 dice: «¿Tomará el hombre fuego en su seno sin que sus vestidos ardan?» Te vas a quemar si estás ardiendo, si estás jugando con fuego. Y a veces nosotros, los mismos adultos y siervos del Señor nos divertimos haciendo el mal, pensamos que nadie nos va a ver. Este predicador me dijo:   «Yo pensé que todas las cosas las tenía en control, aún esto yo lo tenía en control; y cuando a mí me dijeron lo que yo había hecho, no me descubrieron, hace dos años atrás yo empecé a proceder en esos actos de inmoralidad y no me descubrieron en el momento.  Yo no sé cómo alguien me había visto y se lo guardó todo, y en el momento preciso lo sacó, y yo pensé que lo tenía en control. Yo pensé que tenía en control todas las cosas y que esa mujer nunca iba a hablar, ella me lo había prometido y yo pensé que todo estaba en control». Y él no se arrepentía del pecado, se arrepentía de no haber tenido suficiente cuidado para que no se descubriera su pecado.

Insensatez es divertirse haciendo el mal y la insensatez del hombre tuerce su camino.

Proverbios 14:16 dice: «El sabio teme y se aparta del mal; mas el insensato se muestra insolente y confiado«. Fíjese, el insensato se muestra insolente. ¿Qué quiere decir insolente? Grosero, desvergonzado, altanero, déspota. La insensatez es ser insolente. El insensato se muestra insolente y confiado; nunca se va a dar cuenta en los otros tontos que los descubrieron, «a ellos los descubrieron por tontos, pero yo soy más listo que eso». Es como aquél joven que usa motocicleta y dice: «Todos los tontos que usan motocicletas se van a matar, menos yo.  Todos son unos insensatos, pero yo no». Cuántas veces hemos predicado: «Hermano, nunca subas a una mujer extraña sola contigo en el carro», y muchos dicen:   «eso es exageración, eso es ser mal pensado, eso es porque la gente tiene la mente cochambrosa, eso es porque la gente todo el tiempo está pensando, todo el tiempo está pensando, se está imaginando cosas». La insensatez del hombre tuerce su camino.

Este hermano subió  a la secretaria en el carro, y algo se le cayó a la secretaria y él se acomidió a levantarlo y  le tocó el tobillo y ahí comenzó. No hizo más en esa ocasión. Cuando le cogió la rodilla, habían pasado como 3 meses. Y como un año después cogió algo más, y como un año después le dijeron: «Alguien te vio». Lo vieron la primera vez, lo vieron la segunda vez, y lo vieron la tercera vez y él pensaba que tenía todo en control. El insensato se muestra insolente y confiado.

Podemos ocultarnos de los hombres, pero jamás podremos ocultarnos de Dios. Dios tenga misericordia de nosotros y nos ayude, «La insensatez del hombre tuerce su camino y luego contra Jehová se irrita su corazón«.  Los jóvenes estudiantes de las universidades y escuelas cristianas, los jóvenes de nuestras Iglesias piensan que nuestra posición de separación es demasiada exagerada. Piensan que nuestras normas son cosas de mentes enfermas, de delirio o qué se yo. Pero así como Salomón, aunque no tenemos ni la pizca de la sabiduría de él, tenemos la experiencia de haber pasado los años y de ver derramar lágrimas a causa de la insensatez. Tengamos mucho cuidado, no de que se nos descubran nuestros pecados sino de caer en el pecado. A veces no cuidamos de que no nos vean haciendo el pecado, pero no es eso de lo que debemos cuidarnos, debemos cuidarnos del pecado. El insolente, el insensato se muestra insolente y confiado, y la insensatez del hombre tuerce su camino.

Hay otra porción bíblica  que  nos habla de la insensatez, Proverbios 20:3 dice:   «Honra es del hombre dejar la contienda; mas todo insensato se envolverá en ella«. Otra característica de la insensatez es ser contenciosos. Se acuerdan que la palabra de Dios  dice en 1ª. Corintios 11:16: «Si alguno quiere ser contencioso,  nosotros no tenemos tal costumbre,  ni las iglesias de Dios«. Y ser peleonero no tiene nada que ver con la moralidad necesariamente, pero es insensatez y la palabra de Dios por algo nos dice eso. El insensato está siempre envolviéndose en la contienda, le gusta pelear, le gusta contender, cuando uno se mete en contienda, se mete el orgullo. Nos gusta contender contra los apostólicos, testigos de Jehová, y luego terminamos contendiendo con los hermanos y cuando estamos contendiendo nos sentimos orgullosos porque les ganamos. «¡No, lo dejé bien callado, lo hubieras visto!».  «No, es que ellos no saben que yo sí conozco la palabra de Dios». Y mire, la Biblia dice en Salmo 138:6: «Porque Jehová es excelso,  y atiende al humilde, mas al altivo mira de lejos». Y cuando nos mostramos confiados, entonces la insensatez entra a habitar en el corazón y el buscapleitos dice sencillamente: «La palabra de Dios se envuelve en contiendas». ¿Usted sabe que el siervo de Dios es pacificador? «Bienaventurados los pacificadores». «En cuanto dependa de vosotros estad en paz con todos los hombres». «¡Ay, pero ese hermano dijo algo! Y ya me dijeron y ese hermano no sabe con quién se está metiendo». Cálmate, deja; la honra del hombre es pasar por alto la ofensa, Eclesiastés 7:21 dice: «Tampoco apliques tu corazón a las cosas que se hablan, para que no oigas a tu siervo cuando dice mal de ti». Tranquilo, ¿cuántas cosas dicen de ustedes? Hay gente que va a nuestras Iglesias y algo oyen o algo ven  y lo dan por hecho y van y dicen: «el pastor  dice esto, esto y esto otro y el pastor ya no cree y…» ¿quién sabe qué oyó y cómo lo entendió y qué cabezota tenía? Y entonces aquí estamos los predicadores, «Lástima grande que otro pastor ya ha claudicado, nada más porque una insensata vino y dijo…». ¡Tranquilo! Dan ganas de pelear, dan ganas de ir y decir: «Mire así, así y así». Ten calma, porque el insensato tuerce sus caminos, ¿para qué contender? La obra es de Dios, el siervo es de Dios, lo que predicamos es de Dios y Dios es el que juzga y Dios es el que vindica y Dios es el que trae la justicia, la luz, tarde o temprano. ¡Deja que hablen! ¡No te defiendas! Dios defiende a los suyos, defiende a la obra,  pero no te defiendas tú, porque Dios defiende a los suyos. El diablo te está queriendo atrapar y una de las puertas amplias de caer en el pecado es por la insensatez de querer pelear, de querer contender, el enemigo quiere encontrarnos divididos, fraccionados, porque fraccionados somos débiles.

Proverbios 21:20 dice: «Tesoro  precioso y aceite hay en la casa del sabio; mas el hombre insensato todo lo disipa«. Curiosamente otra característica de la insensatez es ser  desorganizado. ¿Cuántas veces el pecado entra? Y estoy hablando de pecados que descalifican por la desorganización, por el desperdicio. Dice literalmente la Escritura: «El hombre insensato todo lo disipa». Disipa tiempo, disipa ingresos, disipa recursos, disipa oportunidades, todo lo disipa. Si queremos hermanos estar protegidos, tenemos que tener orden, orden en nuestra vida personal, orden en nuestra vida familiar, orden en nuestras oficinas, orden en nuestro trabajo, orden en nuestro tiempo, porque a veces por falta de organización es que se presentan las emergencias, es que se presentan las ocasiones, las oportunidades. El diablo está listo y es un oportunista, necesitamos estar organizados. «Ni modo me voy a tener que subir con la secretaria en el carro pues no me queda otra», y ahí está: el insensato es desorganizado.

No espere a tener una Iglesia grande para estar organizado, porque si no organiza una Iglesia siendo pequeña, mucho menos la va a organizar cuando sea grande. Y si usted no tiene orden en una Iglesia pequeña, Dios no le va a dar una Iglesia grande, porque Dios es un Dios de orden. La insensatez tiene como característica la desorganización. La organización son barreras que protegen nuestra integridad.

Proverbios 26:10 dice: «Como arquero que a todos hiere, es el que toma a sueldo insensatos y vagabundos«, insensatos y vagabundos, se usan palabras recordando características de la poesía hebrea, insensatos y vagabundos como palabras sinónimas, que significan lo mismo. En otras palabras, insensatez y vagabundear es lo mismo. El insensato está de ocioso, anda vagabundeando, vagabundear es andar por allá: «no sé para dónde voy, a ver a quién visito ahora, a ver a dónde voy». No aguanta estar en la oficina encerrado, estudiando, preparando un buen sermón. «A ver a qué voy, voy a dar una vuelta por ahí, voy a ir a una conferencia a ver qué tal». ¿Cuántos predicadores van de conferencia  en conferencia?, nunca aplican nada, nunca regresan a sus Iglesias a poner por obra lo que han oído, pero se la llevan vagabundeando y llega el día en el que la insensatez cobra su factura. El vagabundo y el insensato son hermanos. Vagabundear, estar ocioso es ser insensato. Pero lo grave no es vagabundear, lo grave es que la insensatez del hombre tuerce su camino.

Recuerde que Salomón está hablando en base a su experiencia y en base a su sabiduría y por si fuera poco inspirado por el Espíritu Santo y cuando dice: «la insensatez del hombre tuerce su camino», vale la pena ver qué es insensatez. Insensatez es despreciar la sabiduría y la enseñanza, insensatez es divertirse haciendo maldad, insensatez es mostrarse insolente y confiado, insensatez es buscar pleitos, contender, insensatez es ser desperdiciado, desorganizado, licencioso, insensatez es vagabundear, estar de ocioso.

Proverbios 9:13 dice: «La mujer insensata es alborotadora; es simple e ignorante», aunque aquí se aplica directamente a la mujer, no es la única que peca en la insensatez de armar alboroto. Es más, dice que la mujer insensata es alborotadora, es decir, arma escándalo, arma alboroto. Aquí volvemos a caer en el punto: «si algo se dice contra ti, no armes un escándalo, ¡trágatelo!». ¿Se acuerdan cuando David estaba huyendo de la traición, del golpe de estado que Absalón le dio? Viene Simeí y le hecha tierra al rostro del rey David, aquél hombre que el corazón era semejante al corazón de Dios, y ese tipo se atreve a echarle tierra y le dice: «¡Fuera hombre sanguinario y perverso!» ¿A David? Y no faltó por ahí alguien que le dice: «Déjame que yo pase y de un sólo tajo le corte la cabeza a ese tipo por hablador», y dice David: «Déjalo, que Dios le ha mandado para humillarme. Déjalo, no armes escándalo. Yo estoy tratando de discernir la voluntad de Dios para mi vida en todo esto, y luego sucede todo aquello, no armes escándalo, el siervo de Dios tiene que ser sufrido». Armamos alboroto, armamos escándalo y ahí está la insensatez en la puerta, y lo peor es que la insensatez del hombre tuerce sus caminos.

Eclesiastés 5:4 dice: «Cuando a Dios haces promesa, no tardes en cumplirla; porque Él no se complace en los insensatos. Cumple lo que prometes«. Insensatez es prometer y no cumplir, y la insensatez del hombre tuerce sus caminos. ¿Cuántas promesas hemos hecho delante de Dios? Y permítame decirle, en este terreno creo que todos somos insensatos. Si hubiésemos cumplido todo lo que prometemos, seríamos mucho mejores como personas, como siervos, como ministros del Evangelio, en fin como creyentes, como cristianos. Si una promesa vamos a hacer, es mejor que no prometas a que prometas y no cumplas, porque la insensatez está en prometer y no cumplir. Nuestras Iglesias están llenas de insensatos, predicamos de las ofrendas misioneras, de los diezmos y todo el mundo hace promesas y aguanta como un mes o dos, pero de ahí caen en la insensatez otra vez. Y los predicadores no somos mejores que nuestras mismas ovejas, prometemos y hacemos pactos, hacemos decisiones, pasamos al altar, hacemos todo un proceso de «ahora sí, ahora sí» y seguimos en la insensatez y la insensatez del hombre tuerce su camino.

Aquel que cayó en el pecado, ¿no cree usted que Dios le habló, no cree  que Dios le advirtió a tiempo? Un siervo mío en el área, estaba cometiendo algunas cosas imprudentes con una mujer, y a esa mujer se le veía la astucia hasta en el pelo. Entonces yo observé eso, y dije: «Ese hombre va derechito al matadero, voy a ver si puedo hacer algo». Y hablé con él y le dije: «Mire hermano, yo quiero disculparme con usted primeramente por mi atrevimiento, pero yo soy mayor de edad que usted y mayor en experiencia. Y he sido muy malicioso, me he dedicado a verlo desde mi oficina, mi oficina está en el tercer piso. Y he visto que usted va cada día de esta semana a esa casa, y esa mujer está sola y nada más está cuidando a unos bebes, y yo no sé qué está  haciendo con esa mujer, pero por si acaso  no se ha dado cuenta, déjeme decirle que usted está en grave peligro. Yo no le he dicho que ha hecho nada malo, pero ha estado toda esta semana por 2 horas diarias con una mujer sola cuidando bebés». Ese hombre se puso rojo de vergüenza, dice: «Pastor tiene toda la razón, esa mujer esta en graves problemas con su esposo, y me ha pedido consejo y yo no he podido verla en ningún tiempo más que en este tiempo que ella trabaja cuidando a sus bebés, y a mí se me hizo fácil venir a aconsejarla allí».  Le digo: «Hermano, créame que yo le creo. Pero está en grave peligro, si usted no se retira,  va a caer en el pecado, más sabiendo que esa mujer tiene problemas en su matrimonio». Y él se fue muy avergonzado, bien apenado, se le vio la vergüenza y la pena. El día siguiente, me viene a tocar a mi oficina y me dice: «Pastor, quiero darle gracias por haberme advertido a tiempo. No me daba cuenta de lo que estaba haciendo, créame, no me daba cuenta de lo que estaba haciendo. ¿Cómo fui tan torpe de hacer lo que estaba haciendo? Y le doy gracias por ser tan sincero conmigo y decirme del pecado». Gloria a Dios. Y ahora cuando me ve, me da una palmada, «¡Gloria al Señor! ¿Cómo está hermano?», «Bien, gracias a Dios» y rápido él se acuerda: «Este hombre me salvó el pellejo», como decimos vulgarmente. Cuidado, cuidado, cuidado, siempre estamos haciéndole promesas a Dios: «Ahora sí me voy a componer, ahora sí, ya no voy a hacer tal cosa».  Este hermano me dice: «Fui con Dios y le di tantas gracias que le prometí que nunca más cometería una imprudencia así, gloria a Dios».

Insensatez es ser advertidos, es ser retados, es ser exhortados y luego no cumplir con la promesa. El Señor Jesucristo dijo en la parábola de aquel que edificó sobre la roca, la parábola de los dos cimientos, uno cimentó sobre la roca y el otro cimentó sobre la arena, en Mateo 7:27 dice: «Y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y dieron con ímpetu contra aquella casa;  y cayó, y fue grande su ruina«.   ¿Quién es éste? El hombre insensato. «Pero cualquiera que me oye estas palabras, y no las hace, le compraré a un hombre insensato». La insensatez es edificar sobre arena. Edificar nuestros sermones sobre arena, edificar nuestras vidas, nuestros ministerios sobre simples argumentos y procedimientos y métodos que no son bíblicos. Edificar sobre nuestros criterios. Mire, hay que saber  que nuestras reglas se fundamentan en convicciones, en conceptos bíblicos. Pero de pronto, surgen reglas y convicciones que no tienen concepto bíblico, muchos fundamentos son tradicionalistas, muchos fundamentos son de abolengo social, «así se hace en mi tierra», «así se hace en mi pueblo», «así se hacía en la convención«. Y no tienen fundamentos bíblicos. Las convicciones de muchos predicadores adúlteros, eran basadas en estrategias, en filosofías humanas, en «arriésgate y el que no se arriesga no cruza el río», ese no es ningún versículo bíblico, eso es filosofía humana. En la Biblia dice en 1ª. Corintios 10:12: «El que piense estar firme, mire que no caiga«,  la filosofía humana dice: «el audaz conquista el mundo, piensa lo que quieres hacer y eso vas a logar». La Biblia dice en Isaías 41:14: «No temas, gusano de Jacob«,  eso es lo que dice la Biblia. Pero a veces queremos desarrollar nuestros ministerios y hacer nuestros programas en base a arena y eso es insensatez. Y mire, están cayendo los predicadores, si en el mundo fundamentalista están cayendo, cómo estarán en el mundo liberal. Solamente allá no es grave, allá los cambian como a los curas, los pederastas, los cambian de capilla y se acabó y no hay problema. Un joven de mi Iglesia, una parejita joven,  linda pareja, ganadores de almas como pocos, cantaban en el coro, eran un ejemplo, él un tipo alto, guapo, ella una chaparrita preciosa en todos los aspectos. Un día viene él y me dice: «Pastor, estoy teniendo problemas íntimos con mi esposa». Y le di consejo y le digo: «Pues estás haciendo mal, esto, esto y esto otro,» le digo yo, «la Biblia es clara, y debes hacer esto y esto», le leí la escritura y se fue. Empecé a ver que ella me veía con cierto recelo, y su semblante cambió para conmigo y eso me decía: «él no está haciendo lo que la Biblia dice». Se empezaron a retirar, se retiraron del coro, dejaron de venir a ganar almas, y no los encontraba por ningún lado. Como al año apareció y me dice: «Pastor, decidí hacer las cosas como yo creía que se debía hacer y lo eché todo a perder, mi esposa se fue otra vez al mundo y anda en las drogas». «No me digas». «Y anda de hombre en hombre», me dice: «¿Qué debo hacer yo?». Le digo: «Pues, si no hiciste lo que debías hacer cuando estaba el problema latente ¿crees que vas a hacer ahora lo que Dios dice?» y me dice: «Estoy determinado a hacer lo que Dios dice. Yo deseché lo que Dios dice y decidí hacerlo a mi manera».  Le digo: «Me alegra que ahora estés cambiado y pienses en hacer las cosas bien. Mira esto es lo que tú debes hacer, deberás caer de rodillas y en ayuno rogar a Dios por tu esposa para que Él te la regrese. Y deberás perdonarla de todas las porquerías que anda haciendo y reconocer delante de Dios, que si bien ella va a reconocer sus pecados, tú eres el culpable de haber deshecho ese matrimonio». Y lo exhorté duramente, y él se ponía rojo y luego morado y luego blanco y luego de todos colores. «Tú eres el culpable, no hay otro. Tú echaste a perder tu matrimonio, ¡tu desechaste la palabra del Señor!, y ahora deberás pagar el precio; pero Dios es bueno y misericordioso y yo estoy para ayudarte a ti y aquí está la Iglesia todavía, ahí está tu lugar todavía, ven y reconcíliate con Dios y paga el precio, yo no sé cuánto tiempo si será un año ó dos ó diez, pero deberás esperar a esa mujer hasta que ella regrese». Y se fue nada más moviendo la cabeza, por supuesto ya no volvió a la Iglesia, no volvió más. Después supe que se fue a la Primera Iglesia Bautista y allá se consiguió a otra muchacha, lo casaron de blanco con ella, le dieron una misión y ahora está pastoreando una Iglesia.

Sí, muchos ministerios están edificados sobre arena, alguien llega y me dice: «Pastor, fíjese que en mi Iglesia hay adulterio tras otro, tras otro, mi mujer anda con un hermano de la Iglesia y el pastor está de acuerdo» y le digo yo: «¿Quién es ése pastor?». Me dice: «Pues uno que está en tal colonia». Y le digo: «Ya me imagino quién es. ¿No se llama fulano de tal?». «Sí, él es». El mismo que había estado en mi congregación. ¿Con qué cara vamos a aconsejar a los hermanos de la vida moral?, si nosotros edificamos sobre arena.  El hombre insensato edificó sobre la arena y dice la Biblia: «Y fue grande su ruina».

No se puede uno escapar de la Palabra de Dios, hay que temer ahora,  hay que temblar. El pecado es real y anda tras de nosotros y Satanás es real y anda detrás de nosotros. No caigamos en la insensatez que es tan sutil, ¿Es posible que por no aguantarnos un reclamo podamos caer en la insensatez? Sí, andar armando pleitos, andar defendiendo nuestra integridad, andar demasiado confiados, divirtiéndonos de las maldades es insensatez. La Biblia dice: «La insensatez del hombre tuerce su camino».

Gálatas 3:1 dice: «¡Oh, gálatas insensatos! ¿quién os fascinó para no obedecer a la verdad, a vosotros ante cuyos ojos Jesucristo fue ya presentado claramente entre vosotros como crucificado?».  Lo que quiere decir aquí es que ser insensato es volverse atrás de la sana doctrina. No hay peor insensatez que volverse atrás de lo que alguna vez creí, y esto es lo que estaban haciendo los gálatas. Ellos habían conocido la verdad, Pablo les había instruido en la sana doctrina y luego vinieron los judaizantes y dijeron: «No, lo que Pablo dijo está bien pero hay que circuncidarse, pobre Moisés, ¿cómo lo van a dejar a un lado?». Y hubo hermanitos allí, que se dejaron llevar por eso: «No, Pablo es demasiado estricto, ¿cómo es posible? Hay que volver». Y los metió otra vez atrás y Pablo les dice: «Insensatos, la insensatez es volverse atrás de la sana doctrina». Si usted oyó sana doctrina, va a tener que dar cuentas a Dios por ello, no la venda, no la venda. Va a ser tentado, va a ser provocado, va a ser seducido, vendrán judaizantes de nuestros tiempos, vendrán liberales, viene el neo evangelismo tocándote la puerta, viene el ecumenismo, vienen las filosofías de los tiempos característicos, viene la música contemporánea, viene el estilo contemporáneo, viene el relax para hacer las cosas del Señor confiado en métodos. ¡Hay que apretar filas.! No te vuelvas de la sana doctrina, no te vuelvas de lo que alguna vez oíste, antes crece en el temor del Señor todo el tiempo, agárrate de la palabra de Dios! Ahora hasta la Biblia nos quieren cambiar, nos quieren cambiar todo, antes era quitar el púlpito y poner una batería; ahora quieren quitar la Biblia y poner una imitación. Nos quieren quitar todo, nos han quitado montones de cosas y los Fundamentalistas estamos cayendo en eso. Estamos cayendo en pleitos, y están cayendo en inmoralidad montones de predicadores y sus esposas, y mire, ya no es sólo predicadores, ¡esposas de predicadores están cayendo! Y no hay cosa que al diablo le gustaría más que ver la Iglesia destruida y tu ministerio destruido. No te vuelvas atrás de la sana doctrina porque eso es insensatez y si por desgracia alguna vez tuerces tus caminos, no te irrites contra Dios.

Si alguna vez querido pastor te vas, vuelve, aquí estamos. Te va a doler. Aun muchos hay que no se han vendido, que no hemos vendido la verdad.

La insensatez del hombre, y cuando dice del hombre habla de nuestra naturaleza, somos así, es nuestra tendencia, es nuestra pecaminosidad, es nuestra característica de necedad. La insensatez del hombre, no está diciendo de ciertos hombres, dice del hombre, del ser humano en sentido general, los muy santos y los muy sucios, los muy muy  y los tan tan, ¡todos! La insensatez del hombre, a cualquier persona lo puede coger la insensatez, los hombres estamos expuestos a la insensatez. El joven y el viejo, el que comienza y el que va terminando. Mire, hay predicadores, que en la recta final de su ministerio cayeron en pecado, ¡qué triste eso! La insensatez del hombre. Yo conozco un predicador, fiel, yo lo admiraba mucho, fiel ese hombre, y luego se quedó viudo, pobrecito, se le murió su esposa y una hermana de la Iglesia vino a ayudarle para hacer los quehaceres de la casa. Tenía cuarenta y tantos años en el ministerio, y unos hermanos vinieron a tocarle la puerta: «Pastor, pastor mire que lo necesitamos» y lo encontraron con la hermana que le ayudaba a cuidar la casa; perdió su ministerio. El diablo está al acecho.  Ahora, la insensatez tuerce al hombre, torcer quiere decir voltear, sacarle la vuelta a lo recto.  Torcer quiere decir distorsionar. 2ª. Pedro 3:16 dice que algunos indoctos tuercen las enseñanzas para su propia perdición; son difíciles de entender, entonces las tuercen. Torcer, distorsionar, verlo así todo como cuando está nublado, el que tuerce sus caminos ve todo torcido, ve todo distorsionado. También torcer quiere decir curveado, tortuoso, sinuoso, «va por aquí, va por allá, va hacia allá, va hacia acá». Torcer quiere decir peligroso, es decir: «Cuidado con ese camino, está muy curveado, está muy resbaloso, está todo lleno de neblina, es muy peligroso, andar en insensatez es muy peligroso». Torcer quiere decir desviarse, es decir ese camino te lleva a donde nunca quisiste llegar. La insensatez del hombre tuerce su camino, quiere decir que la insensatez te va a llevar a un punto donde nunca querías llegar. ¡Dios nos ayude! Llegar a donde no queríamos llegar es lo que el diablo quiere de nosotros. La insensatez del hombre tuerce su camino, y por su camino se refiere al diario andar. Las decisiones que hacemos, la forma de ser, nuestra forma de pensar, va a estar toda torcida, la insensatez del hombre tuerce su camino. ¿Cómo puedo enderezar mis pasos? ¿Cómo puedo enderezarme? ¿Se encuentra usted en algún tipo de insensatez? ¿Será usted hallado  en insensatez algún día? Dice la Biblia en Salmos 5:7-8: «Mas yo por la abundancia de tu misericordia entraré en tu casa; adoraré hacia tu santo templo en tu temor. Guíame,  Jehová,  en tu justicia,  a causa de mis enemigos; endereza delante de mí tu camino». Dice: «Ve por la abundancia de la misericordia de Dios, ve a la presencia de Dios. Ve con Él y dile: Señor, estoy viendo nublado, no sé para dónde voy, a veces jalo para acá a veces jalo para allá, no sé qué es lo que me está pasando. Señor, guíame y endereza delante de mí tu camino».  Salmos 40:1-2 dice: «Pacientemente esperé a Jehová, y se inclinó a mí, y oyó mi clamor. Y me hizo sacar del pozo de la desesperación, del lodo cenagoso; puso mis pies sobre peña,  y enderezó mis pasos». ¿No habremos torcido nuestros caminos en alguna área de nuestras vidas? Hay que clamar a Dios, hay que reconocer nuestras propias debilidades, no hay uno solo aquí (empezando conmigo) que sea tan recto que no pueda mejorar sus caminos.

Proverbios 3:5-6 dice: «Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, y Él enderezará tus veredas«. Reconoce a Dios en todos tus caminos, no te fíes en tu corazón, fíate en Él y Él enderezará tus caminos. ¿Cuántas veces hacemos nuestros ministerios confiados en nuestros pensamientos, en nuestra propia manera de pensar? «Es que yo creo que debe ser así». Y qué triste es llegar a decir «me  equivoqué».

Proverbios 23:19-20 dice: «Oye, hijo mío, y sé sabio, y endereza tu corazón al  camino. No estés con los bebedores de vino, ni con los comedores de carne; porque el bebedor y el comilón empobrecerán, y el sueño hará vestir vestidos rotos«.   Oye hijo mío, ve y sé sabio y endereza tu corazón al camino. Hay que reconocer a Dios en nuestros caminos, hay que orar, hay que humillarnos delante del Señor.

En Proverbios 3:13-18 dice: «Bienaventurado el hombre que halla la sabiduría,

Y que obtiene la inteligencia;

Porque su ganancia es mejor que la ganancia de la plata,

Y sus frutos más que el oro fino.

Más preciosa es que las piedras preciosas;

Y todo lo que puedes desear,  no se puede comparar a ella.

Largura de días está en su mano derecha;

En su izquierda,  riquezas y honra.

Sus caminos son caminos deleitosos,

Y todas sus veredas paz.

Ella es árbol de vida a los que de ella echan mano,

Y bienaventurados son los que la retienen».

Hermano, no te irrites contra Dios, si acaso los caminos son torcidos, no te irrites contra Dios. Pero ni siquiera tenemos que llegar a pensar eso, es mejor decir: «Yo estoy torcido en mis caminos, yo estoy mal». ¿Has desechado normas?, ¿has tenido en poco la enseñanza de la sabiduría?, ¡ten cuidado!, ¡párate!, es insensatez.  Cuidado, la insensatez se divierte haciendo el mal y la insensatez del hombre tuerce sus caminos.