Señor Dame Este Monte

Dame,  pues,  ahora este monte,  del cual habló Jehová aquel día;  porque tú oíste en aquel día que los anaceos están allí,  y que hay ciudades grandes y fortificadas.  Quizá Jehová estará conmigo,  y los echaré,  como Jehová ha dicho. -Josué 14:12

Lo que muchos de nosotros necesitamos es pedirle a Dios unos cuantos montes. Un monte es un desafió. Subir a un monte es un reto. Subir a un monte es tener un propósito en la vida. Y muchos son los que andan por ahí desanimados, deprimidos, desalentados, porque no han encontrado el propósito de sus vidas. Que llegan a casa de trabajar, se meten en la cama y no quieren saber de nada más. No tienen un propósito. El trabajo no llena ese propósito. Los vicios como el alcohol, el fumar y las drogas, no llenan ese propósito. Lo único que puede dar propósito a nuestras vidas es Dios. Él es quien tiene un plan perfecto para nuestras vidas. Y cuando yo leo la Biblia, cuando yo estudio Su Palabra, es entonces que puedo reconocer ese propósito. El diablo nos quiere hacer pensar que nuestro propósito es la fama. Que no hay nada mejor que ser famosos. El diablo quiere que pensemos que nuestro propósito es el tener dinero. Que no hay nada mejor que tener mucho dinero. El diablo quiere que pensemos que tener muchas mujeres es lo máximo en la vida. Pero la verdad es que la fama se acaba. El dinero se acaba. La hermosura se acaba. ¿Y con qué te quedas? Con nada. Con problemas. Con depresión y ganas de querer morir.

Caleb sabía que la voluntad y el propósito de Dios para su vida era ese monte. Pero no era un monte común y corriente. Era un monte… con un montón de gigantes. Era un monte con ciudades grandes y fortificadas. Podríamos pensar que Caleb estaba loco. Sus amigos quizá le dijeron que no iba a poder contra los gigantes. Su familia quizá le dijo que lo iban a matar en el primer intento. El diablo lo trató de desanimar por 45 años. Los primeros 40 años en el desierto el diablo quizá le dijo: «Caleb… todos tus amigos y familiares se están muriendo aquí en el desierto.» Quizá le dijo: «Dios no te va a dar esa tierra. Deja a Dios. Niega a Dios. Murmura contra Dios.»

Después que entraron a la tierra prometida y de que lucharon por cerca de 5 años, quizá el diablo le dijo: «Caleb, vas a morir en una de estas batallas.» «Ni creas que Dios te va a dar lo que te prometió.» Pero Caleb cumplió siguiendo a Dios. Caleb nunca se desanimó. Caleb siguió adelante.

Cada día de su vida, Caleb se levantaba con un propósito. Con un monte en su vida. Cada día él decía: «Señor, dame ese monte que Tú me prometiste.» Cada mañana él oraba: «Señor, no voy a dejar de luchar y vivir por Ti, hasta que me des ese monte.» Él creía y confiaba en las promesas de Dios.

Hay algunos montes que debemos de alcanzar. Uno de los montes más importantes para alcanzar son las almas que se están yendo al infierno. Necesitamos a unos cuantos pastores y misioneros e hijos del Gran Rey que digan: «¡Señor, dame este monte!» «¡Señor, dame esta ciudad!» No importa que sean bien católicas. No importa que haya gigantes. No importa que sea en otro país y que hablen otro idioma. «¡Señor, dame este monte!»

Echa Tu Red

Echa tu red

Por el Pastor Víctor Álvarez

Empecemos con Mateo 13:47: «Asimismo el reino de los cielos es semejante a una red,  que echada en el mar,  recoge de toda clase de peces.» Dice la Palabra de Dios que el Reino de los cielos es como una red. También dice la Palabra en Mateo 4:19 «Y les dijo:  Venid en pos de mí,  y os haré pescadores de hombres.» Basado en esto veamos a Mateo 4:18 dice «Andando Jesús junto al mar de Galilea,  vio a dos hermanos,  Simón,  llamado Pedro,  y Andrés su hermano,  que echaban la red en el mar;  porque eran pescadores.» Quiero preguntarte: ¿Qué estás haciendo con tu red? ¿Qué has hecho con la red que Dios te ha dado? Dios nos ha dado una red y nos ha mandado a pescar hombres, quiero escribir cuatro cosas muy importantes que yo veo en este pasaje.

Pedro y Andrés echaron sus redes al mar porque estaban pescando. Hay gente que está pescando, hay gente que está haciendo la obra misionera aquí y en todo el mundo, estamos intentando echar la red. La red es grande, fuerte y poderosa. La red aguanta todos los pescados que atrape. El problema no es la red, el problema es ¿qué estás haciendo con le red que Dios te dio?

Yo casi ya no voy a pescar, porque estoy cansado de llevar a gente que no sabe pescar. Hay unas cosas que no debes de hacer cuando vas a pescar. Primeramente debes de saber la carnada que llevas. Tienes que saber el tiempo que es, que vas a pescar y donde está picando. Una cosa que no hacen los buenos pescadores es hablar, hablar y hablar. Hay gente que va a pescar y solo se la pasa hablando por eso se le van los peces. Hay muchos métodos para pescar. El método que usas para pescar no importa, lo que importa es: Que estás pescando y que haces con la pesca.

En Mateo 4:21 dice: «[ajm1] Pasando de allí,  vio a otros dos hermanos,  Jacobo hijo de Zebedeo,  y Juan su hermano,  en la barca con Zebedeo su padre,  que remendaban sus redes;  y los llamó.» Encontramos que hay quien echa su red y hay quien remienda su red, y si vamos a Lucas 5:2 dice «Y vio dos barcas que estaban cerca de la orilla del lago;  y los pescadores,  habiendo descendido de ellas,  lavaban sus redes.» Repasando esto, hay quienes están echando la red, unos están remendando la red y otros están lavando la red y si vamos a Marcos 1:18 «y dejando sus redes, le siguieron.» Como te dije estoy sacando el texto del contexto para saber que estás haciendo con tu red. Entonces no me salgas teólogo ahorita. Guardarte la teología, porque ahorita no necesitamos teología, lo que necesitamos es practicología. Esto no depende de cuánto sabes,  sino de cuanto haces. Estoy cansado de oír a gente que es muy inteligente; cansado de oír a gente que lo sabe todo y no hace nada. Yo soy de los prácticos: prefiero hacer el bien mal hecho que el mal bien hecho. ¿Me entiendes? Todos vamos a dar cuentas en el cielo por algo. Yo voy a dar cuantas, pero no quiero dar cuentas por ser flojo, porque no hice un intento, porque no hice un esfuerzo. Te vas a quedar sorprendido cuando estés en el cielo y te des cuenta de que Dios no es tan rígido como tú. Y discúlpame si te ofendo, pero Dios no es tan fundamentalista como tú. No sé qué vas a hacer cuando mires a alguien que no es tan fundamentalista como tú y que esté en el cielo. Pero de eso no se trata el mensaje, esto nada más es el pilón. La pregunta es ¿Qué estás haciendo con tu red? ¿La estás remendando? ¿La estás lavando? ¿La estás echando?  Porque la red hay que cuidarla, hay que remendarla, porque si no haces esto se puede podrir. No puedes echar una red toda agujerada, porque todos los peces se te van a salir por ahí. No me digas que tienes tu red solamente ahí colgada.  La pregunta es: ¿Qué estás haciendo con misiones que en algún tiempo dabas? ¿Recuerdas cuando salías a ganar almas? ¿Cuándo dabas para misiones, el esfuerzo y el trabajo que le ponías?

Con el tiempo hay desgaste físico, espiritual y emocional. Con el tiempo la gente se cansa y necesita pararse para ponerse a remendar su red. Pero hay gente que simplemente lava la red y la cuelga. Hay gente que sólo escucha la predicación y ni da para las misiones. Hay gente que sólo viene a fisgonear. Así que espero que leas esto con el fin de volver a tomar la red. Es como la persona que hace mucho tiempo que no va a pescar y un día quiere ir de nuevo y dice: Oye mujer, ¿Donde está la caña de pescar? Espero hermano que no se te haya perdido la red. ¡Pero seguro que hay hermanos que hasta el barco se les perdió!

En Lucas 5:5 encontramos la excusa de mucha gente «Respondiendo Simón,  le dijo: Maestro,  toda la noche hemos estado trabajando,  y nada hemos pescado…» Déjeme decirle que eso es lo que mucha gente dice: «Pastor, yo he ido, he ido, he ido, he dado, he dado, he dado y nada hemos pescado.» ¿Sabes por qué mucha gente no va a pescar? Porque cuesta trabajo tener disciplina para ir a pescar. Mucha gente cree que comprando una cañita y llevar unos gusanos ya con eso va a pescar.  Y en vez de pescar prefieren ir a una marisquería a comprar el pescado, porque ya está puesto todo.  Yo no sé cuántos de ustedes saben pescar, pero hay que esperar para que el pez pique en tu caña, y cuando ya tienes al pez, el pez da una lucha tremenda. La pesca de almas es algo parecido. Tienes que saber el tiempo, tienes que tener paciencia, tienes que saber lo que estás haciendo, tienes que tener algunas virtudes. El problema es que nos sabes lo que estás haciendo. Crees que por llevar la caña ya vas a tener una pesca. El pescar es un arte y esto de la obra misionera y de dar para misiones también es un arte y hay que saber hacerlo.  ¿Sabes por qué muchas veces haces esto mal? Porque no sabes tirar tu red. Porque nada mas aprendiste un poquito y lo que aprendiste es que el que ganas almas es sabio.  Pero como estás bien burro, dices: «Voy a visitar almas el sábado, para volverme sabio.»  Lo peor es que sigues bien burro después de la visita, y dices: «Las almas no quieren ser salvas.»  Pero lo que tú traes es una carnadita. Si quieres que tu pesca sea buena, ¡aprende a pescar!

Hay mucha gente que dice: ¡Señor, hemos trabajado toda la noche! ¡Pastor,  yo ya he hecho mucho! ¡Pastor,  ya he trabajado mucho! ¡Pastor,  yo he estado aquí desde que la iglesia era pequeñita! ¡Pastor, yo he estado aquí desde que empezó! La verdad es que muchos de ustedes no saben ni donde empezó la obra de su iglesia. ¡Pastor,  ya he dado para misiones desde hace muchos años! Sí comenzaste dando un dólar y después de 30 años ya das dos dólares; esa es la razón de que nunca has pescado nada. ¡Una buena red te cuesta 100 dólares! Esta cosa de la pesca cuesta dinero. Un barco cuesta dinero. Sí alguien tiene alberca en casa sabes que esto también cuesta mucho dinero.

¡Señor, hemos trabajado toda la noche y no hemos pescado nada! Hablando en lo espiritual ¿Cómo sabes que no has pescado nada? Dice la Palabra de Dios en Mateo 13:47-48: «Asimismo el reino de los cielos es semejante a una red,  que echada en el mar,  recoge de toda clase de peces; 48 y una vez llena,  la sacan a la orilla;  y sentados,  recogen lo bueno en cestas,  y lo malo echan fuera.»

Yo fui a la iglesia, porque un hombre me estuvo insistiendo en que fuera. ¿Y sabe porque fui?  Porque una vez me agarró borracho y yo le di mi palabra, y fui y me convertí. Ahora dime tú ¿Cómo sabes lo que Dios está haciendo con los misioneros de tu iglesia? ¿Cómo sabes lo que Dios está haciendo en Europa, África, Honduras, México y alrededor del mundo por las misiones? ¿Tú cómo sabes? Y aún así dices: ¡Señor, hemos estado trabajando toda la noche! ¡Ya estoy cansado de trabajar! Si ya estas cansado de trabajar, mejor muérete. Dile a Dios que te mate y si no pídeme a mí que le pida a Dios que te mate. La vida se compone de trabajo, desde que naciste costaste trabajo, has dado trabajo, y cuando te mueras nos vas a dar trabajo.

Recuerdan un canto que dice: «Trabajar, trabajar somos siervos de Dios.» Esos son sólo puros cantos. Hay otro canto que dice: «Oh Señor, es mucha la labor y obreros faltan ya.» No me digas eso ¡seguro que faltan obreros! y ¿sabes porque faltan obreros? Tú contéstame. ¿Qué estás haciendo con tu red? ¿Dónde está tu red? Dice la Palabra de Dios que Pedro le dijo: «Señor, permíteme explicarte.» Primero son las excusas y le dijo: «¡Señor, hemos estado trabajando toda la noche!» Y algunas excusas son: «¡Pastor,  yo daría para misiones pero no tengo trabajo!» Hermano, usted nunca tiene trabajo. Lo que no entiendo es que algunos eran viciosos y lo poquito que tenían se lo tomaban, o se lo metían con una cuchara en la nariz, o te lo prendías en un bote, o te acababas en un toque, pero ahora te convertiste y de perdida debes de tener lo que te tomabas, lo que te metías por la nariz, y resulta que no tienes nada. ¡No seas embustero diciendo: ¡no tengo nada!! Entonces ¿Qué haces de conferencia en conferencia? Regrésate para el rancho si no tienes nada. No seas mal agradecido, porque Dios no es ingrato. En tu iglesia (por la predicación de la Palabra) te has ahorrado el abogado para el divorcio, te has ahorrado las multas, te has ahorrado la cárcel, te has ahorrado tanto. No vengas a echar mentiras aquí, a otra parte con tus mentiras.

Vamos a leer el versículo que está después de lo que Pedro dice. Lucas 5:4 «Cuando terminó de hablar,  dijo a Simón:  Boga mar adentro,  y echad vuestras redes para pescar.» ¿Sabes por qué tú no has pescado nada? Porque eres parcialmente obediente y ¿sabes que la obediencia parcial es desobediencia? ¿Sabes por qué eres desobediente? Porque Dios te dijo que dieras 10 dólares para las misiones, y sólo das 5 dólares. Tu diezmo es 20 y nada mas metiste 15 dólares. Dios agarró los 5 que diste a misiones, pero no te los bendijo porque Él no te pidió 5, te pidió 10, y luego te preguntas: ¿Porqué no pescas? ¿Me entiendes? Luego pones excusas para no venir a la iglesia: «No Pastor, yo no puedo venir a la iglesia. Trabajo toda la semana y los sábados es para mi familia.» ¡No mientas, porque si les dieras todo el sábado a tu hijos tendrías mejores hijos, si le dieras toda la tarde a tu familia tendrías mejor familia y si trabajas todos los días estarías mejor económicamente! No que trabajas todos los días y no tienes nada.

¿Dónde está tu red? Remiéndala y lávala. La bendición se da en un instante y la bendición esta frente a ti y tú decides si la tomas o no, que pasa más adelante en Lucas 5: 6-7 «Y habiéndolo hecho,  encerraron gran cantidad de peces,  y su red se rompía.7 Entonces hicieron señas a los compañeros que estaban en la otra barca,  para que viniesen a ayudarles;  y vinieron,  y llenaron ambas barcas,  de tal manera que se hundían.» Parecía que se hundían pero no se hundieron. A veces parece que nos vamos a hundir cuando vienes el domingo y traes tu promesa de fe y dices: «¡Cómo le voy hacer en la semana!» Parece que te vas a hundir, pero nunca te has hundido.  ¿Sabes cuál es el problema de este país? La obesidad. La gente que no tiene está muy gorda. La gente que no tiene, ¡como gasta en el supermercado! La gente que no tiene, en su casa hay dos o más televisiones. La gente que no tiene dinero es dueña de 2 carros. La gente que no tiene, cómo toma leche. La gente que no tiene, cómo anda llena de oro y de plata. Hay mujeres que hasta en el cabello tienen cadenas porque no tienen donde guardar su joyería; y eso que no tienen, imagínense cuando tengan.

Lucas 5:8 «Viendo esto Simón Pedro,  cayó de rodillas ante Jesús,  diciendo:  Apártate de mí,  Señor,  porque soy hombre pecador.» Después de que la riegas, te quieres apartar de Dios. Después de que cuelgas la red, después que no das para misiones, después de que no ganas almas te enojas y dices: «Apártate de mi Señor.» Que bueno que Dios no nos contestas las oraciones tontas que hacemos. La semana pasada se me acerco un hombre diciendo:

–        Pastor, ya no voy a venir a la iglesia

–        ¿Por qué?

–        Porque quiero poner mi vida en orden.

–        Hermano no hay mejor lugar que poner tu vida en orden que en la presencia de Dios.

–        No Pastor.

–        Bueno entonces vamos a orar.

Sabes tengo 55 años de edad que seas tonto es una cosa que yo me haga tonto esta tremendo, que seas tonto es tu problema si me haces tonto a mí una vez no tienes vergüenza, pero si me haces tonto dos veces yo no tengo vergüenza. Cuando me puse a orar le dije a Dios: Señor por favor que no pase ni un mes para que le des una arrastrada haya afuera, también le dije: Señor protege a su esposa e hijos, que culpas tenían ellos de tener a un esposo y a un Padre tan tonto, todo esto me lo dijo el domingo y el miércoles ya estaba preparándose y leyendo su Biblia. Si Dios es bien rápido los que nos hacemos zonzos somos nosotros.

Lucas 5:9 «porque la pesca que habían hecho, el temor se había apoderado de él y todos lo que estaban con él» Se asusto que de Dios lo había usado, se asusto que uno que no era pescador sabia más que él, ten cuidado con el miedo porque la desobediencia produce temor en la vida, cuando crees que lo sabes todo y Dios te desafía y te muestra lo contrario te frustras, tu no das para misiones porque tienes miedo de que no te alcance pero si obedecieras a Dios sabrías lo que El puede hacer.

Estamos viendo hombres que han echado la red, hombres que están lavando la red, hombres que están remendando la red y hombres que simplemente han dejado la red los hombres se quedaron asombrados de que casi se rompía la red pero por la pura misericordia de Dios no se rompió solo por pura misericordia, no había necesidad de miedo, no hay necesidad que estemos al día, no hay necesidad de lo que vivimos si obedeciéramos a Dios, cuando hay interés personal como se te abre el ingenio pero para cuando es para misiones ni una idea se te ocurre, cuando Dios te manada hacer algo y si eres obediente no hay necesidad de esperar, y si te pones a servir, a ganar almas, y a dar para las misiones la respuesta va a estar ahí, va a estar ahí cada vez que la necesites, el asunto está en obedecer.

Acompáñenme a Juan 21:1 «después de esto Jesús se manifestó otra vez a sus discípulos junto al mar de Tiberias ; y se manifestó de esta manera: 2 estaban juntos Simón Pedro, Tomas llamado el dirimo, Natanael el de Caná de Galilea, los hijos de Zebedeo y otros dos de sus discípulos 3 Simón Pedro les dijo :Voy a pescar, ellos le dijeron vamos nosotros también contigo fueron y entraron a una barca y aquella noche no pescaron nada « no sé dónde está tu red, no sé si la estas lavando o remendando o si estas en media obediencia estas echando 1 cuando Dios te pidió que echaras 2, pero tú puedes hacer lo que Pedro hizo cuando Jesús ya se había ido, cuando todo estaba perdido. Pedro dijo voy a regresar a lo que sé hacer, ahorita olvídate de la teología y acepta lo que estoy escribiendo, voy a volver a mis principios, voy a volver a lo que hacía, voy a volver a ser pescador de hombres, voy a volver a lo que me ha dado resultado Pedro se llevo a 7 a pescar fíjate en la diferencia que hace la obediencia, fueron a pescar y esa noche no pescaron nada, aquí hay dos lecciones y una de ella es que sin Jesús no podemos hacer nada, ese es el problema que muchas veces pensamos que sin Jesús podemos hacer las cosas. Cuando ya iba a amanecer se presento Jesús, ¿Sabes por qué llegó Jesús? Porque estaban haciendo lo que tenían que hacer si tú tienes, ponte a ganar almas ponte a dar para las misiones y Jesús va a llegar en tus apuros, ponte hacer lo que tienes que hacer y Jesús siempre va a llegar Juan 21:4 «Cuando ya iba amaneciendo Jesús se presento en la playa ; mas los discípulos no sabían que era Jesús» Nosotros pensamos que sabemos todo y la mayoría del tiempo no sabemos nada, y la mayoría del tiempo que no pensamos en Dios, El está ahí, y la mayoría del tiempo que presumimos que Dios está ahí El no está porque Dios no se junta con soberbios ni habladores. Hay mucha gente que ora muchísimo tiempo se acuerdan de todo menos de hablar con Dios y me dicen «Pastor ore una hora es que estaba alabando al Señor» sabe que la mejor alabanza Dios es la obediencia, «este es mi hijo amado en el cual tengo contentamiento», el contentamiento venia por la obediencia, Dios no se contenta por los tantos tacos de lengua que le puedas dar, Dios se contenta por cuanto obedeces, de que sirve de que hables muy bonito, de que sirve que prediques muy bonito, de que sirve que cantes muy bonito, el Señor no se place en el show Dios se complace en la obediencia

Juan 21:5 «y les dijo: hijitos tenéis algo de comer y le respondieron: No» que palabra tan dura «no» fíjate que cuando tú no quieres hacer algo es bien fácil decir no ¿Van a venir mañana a visitar? No ¿Van a dar para las misiones? No ¿Van hacer la voluntad de Dios? No. Pero cuando tienes hambre te cuesta decir no con hambre y con un trapeador en la mano puedes hacer dos trabajos ponerte a trapear o comértelo ¿me entiendes?, con hambre es duro decir no, los discípulos quisieron olvidarse de las cosas de Dios y se fueron a pescar la fin a eso se dedicaban antes.

Juan 21:6 «el les dijo: Echad la red a la derecha de la barca y hallareis. Entonces la echaron y ya no la podían sacar, por la gran cantidad de peces» eso es lo bueno del hambre que haces lo que sea, y no dices ni un no, yo recuerdo que una vez que fui a pescar, era joven y estaba pescando y tenía mucha hambre pero no habíamos pescado nada entonces vi flotando una lata sucia y la tome la abrí, con mi navaja y limpie la lata hasta que se le quitara la humedad, prendí fuego y la puse en el, después saque lo camarones que llevábamos de carnadas y los puse a freír y me los empecé a comer con todo y cáscara el hambre es tremenda y dije en mi corazón Dios si me hicieras el milagro de que hubiera kétchup y yo todavía no era cristiano y Dios esta de testigo que no miento y de repente vi flotando una botella de Kétchup como mucha gente hacia picnic a la orilla del mar a alguien se le cayó la botella, cada vez que miro para atrás de mi vida antes de que llegara a la iglesia ese 14 de septiembre de 1975 Dios ya se había manifestado más de una vez en mi vida, en cosas que usted ni se puede imaginar por eso he creído que Dios tiene un sentido de humor, que es un Dios que todo lo puede ver, Dios es un Dios maravilloso.

Juan 21:7 «entonces aquel discípulo a quien Jesús amaba dijo a Pedro: ¡Es el Señor! Simón Pedro cuando oyó que era el Señor se ciño la ropa y se echo a mar»

«Aquel discípulo a quien Jesús amaba» aquí no dice que nos quiere a todos escúchenme bien Dios nos amo en Cristo Jesús a Todos, Usted Tiene Hijos y los quiere a todos pero ama a unos y si no es así tu eres mentiroso porque amas mas a uno de los dos al más inteligente o al más menso, quieres a tus tres hijos que siempre sacan diez pero amas aquel cabezón que tiene muchos errores y así es Dios por ejemplo: Dios amo al mañoso de Jacob después de lo que le hizo a Esaú, Jacob que era un tranza de primera pero aun así lo amaba, y la gente que ama a Dios puede sentir la presencia de Dios, porque aquel discípulo amado de Jesús cuando vio lo que estaba pasando con la red reconoció al Señor y le dijo a Pedro ¡Es el Señor!.

Juan 21:8-9 «Y los otros Discípulos vinieron con la barca arrastrando las red de peces pues no distaban de tierra sino como doscientos codos 9 al descender a tierra vieron brazas puestas, y un pez encima de ellas y pan». Quiero que te des cuenta de la diferencia cuando obedecemos a Dios llegaron ahí y pescaron una gran multitud de pescados y la red no se rompió pero cuando llegaron a tierra el Señor no necesitaba de lo que ellos traían, Dios no necesita lo tuyo, es lo que no entiendes, porque Dios te quiere ver participando para que recibas la bendición, ¡entienda bien! Cuando llegaron a tierra ya había brasas y en las brasas ya había un pez y pan, ¿pero si eran siete discípulos? ¿Por qué no siete peces? Porque Dios solamente necesita de un cordero puro, Dios no necesita de muchos ¡Con lo que Dios provee tienes! ¡Con lo que Dios provee llenas!

Juan 21:10-11 «Jesús les dijo traed a los peces que acabéis de pescar 11 y subió Simón Pedro, y saco la red a tierra llena de grandes peces, ciento cincuenta y tres; y aun así siendo tantos no se rompió». La red no se te va a romper si tu estas en la obra misionera, si tu sales a ganar almas Porque la red de protección que Dios tiene debajo de ti ¡no se va a romper! No importa que tan pesada sea la carga, ni los problemas ¡No se va a romper! A los pecadores hay que buscarlos tenemos que tratarlos y compartir la verdad con ellos, la carga no se va a hacer más liviana sino vas a pescar por que cuando pescas no enseñas a nadie a pescar, déjeme añadir sobre un libro que traducido al español se llama «buscar y salvar» un librito que te dice como evangelizar, y aunque ya todos lo sabemos hacer esto por treinta años aun así compre muchos de esos libritos y le dije a la Iglesia ¿saben lo que vamos a empezar a hacer de nuevo? Vamos a estudiar esto de ganar almas una vez más, vamos a aprender una vez más como pescar, y aunque vengas todos los sábados nunca pescas nada, el problema no es que no vengas, el problema es que porque tu no vienes no puedes animar a alguien que si pueda pescar, y hay gente que va a pecar y nunca pesca nada y aun así sigue yendo a pescar, porque puede ser que lleve a su hijo y el si pesque algo.

Mi esposa y yo vamos a pescar porque ella ama la pesca, aunque no sabe nada de pesca, luego de mucho tiempo que las jaibas se comen su carnada, yo le digo que vayamos a otro lado a pescar porque en ese lugar no hay peces, pero no la puedo convencer y los dos nos desesperamos y decidimos irnos cuando de repente le jalan la caña y ella había enganchado a un pescado del ojo y ella muy emocionada me dijo ¡Mira, mira si hay peces aquí! Y yo le digo mi amor ese es un pez ciego y tonto que cayó de pura «chiripada» y ella me dijo: no me importa lo que digas porque esto demuestra que si hay peces.

Da para las misiones, no vaya a ser que de chiripada, como Dios tiene sentido del humor se dé cuenta que uno está dando cuarenta dólares le pedí veinte se emociono y da cuarenta por que tiende a pasar eso y El dice de chiripada lo voy a bendecir y luego ves tú que aquel que dio de chiripada que bien le va, y o valla a ser que de «chiripada» alguien fue a pescar y pesco, pero para poder echar nuestra red necesítanos remendar nuestra red ir a buscarnos una red ¿por qué una red y no un anzuelo? por que los tiempos ya no son para tirar anzuelitos apresúrate a tirar la red. Tenemos la red grande y amplia y hay que despegarnos de las orillas métete a lo hondo, a lo profundo no va pasar nada ¿Qué es lo peor que puede pasar? ¿Qué te ahogues? ¡hay! ¿y si pierdo todo? ¡Si no tenias nada! ¿Qué va a perder si no tenias nada? hay que echar la red o las redes pero para llegar a esto tenemos que morir a nosotros mismos tenemos que llegar a ese punto en nuestra vida donde digamos o nado o me ahogo pero me voy a meter, ahí andas, o picas por eso no has aprendido a pescar, porque no eres consistente en lo que haces, no has aprendido a evangelizar, ni a dar para las misiones.

Para terminar les voy a comentar que en la iglesia tengo una viejitas que están en la ciudad de la oportunidad están en Houston no tienen trabajo pero tienen oportunidad, ahí sobra salud, sobran cosas que puedes hacer, sobran esquinas para vender papel, y una de las ancianitas que tiene veinticinco años en la iglesia y empezó dando dos dólares para misiones era una viuda de sesenta años en ese entonces y trabajaba en lo que ella podía, y hace un año ella empezó a dar 50 dólares para misiones ¿ha aprendido a pescar? Y ella es ilegal ¿Cómo le hace la viejita? Imagínense ochenta y cinco años, y se ve jovial y fuerte y yo la quiero casar para que me la cuiden y le arreglen sus papeles, porque ella estaba enferma de la presión entonces un día le pregunte usted a empezando a trabajar mucho verdad ¿y qué pasa con su presión? Y ella me dijo: pues hubo un año en que las pastillas se pusieron muy caras Pastor y las deje de tomar, porque yo tengo que darle a mi Señor, pero fíjese que fui a una clínica y me checaron y me dijeron que mi presión estaba bien. ¡qué obediencia! Y lo mejor de todo es que esa viejita desde que la ganamos para Cristo sigue pescando, ¡la viejita sigue pescando! Y tu red, tu red sigue colgada y de seguro remendada y a medias.

Hay gente que me pregunta que como se lo que Dios me dice, por que cuando se reúne el dinero para las misiones dicen pongan lo que Dios les dice y esa misma gente que me pregunta me dice: yo no siento que Dios me diga nada por eso no le pongo nada, entonces yo le dije sino puedes escuchar la voz de Dios, oye mi voz por que la palabra dice que obedecerás a tu Pastor y le pregunte ¿Cuánto ganas? Respondió 250 dólares echa 20 de diezmo y echa 10 de misiones y luego puso su cara entonces le dije sino te parece empieza con 20 de diezmo y 5 de misiones y si tienes cualquier duda di que Dios te hablo a través de mi y así les voy a decir a ustedes a los que Dios no les habla, vamos a empezar en cuna, diezma y luego da para misiones, mientras que vas creciendo, pero ¡echa tu red!