Rescatando a los Cautivos

En 1 Samuel 30:1-2 la Biblia nos dice: «Cuando David y sus hombres vinieron
a Siclag al tercer día, los de Amalec habían invadido el Neguev y a Siclag, y
habían asolado a Siclag y le habían prendido fuego. 2 Y se habían llevado
cautivas a las mujeres y a todos los que estaban allí, desde el menor hasta el mayor;
pero a nadie habían dado muerte, sino se los habían llevado al seguir su camino.»
David, junto con sus seiscientos hombres, acaban de regresar a Siclag, después
de haber caminado unos 80 kilómetros por tres días, y se encuentran con la triste
sorpresa de que la ciudad en donde ellos estaban viviendo la habían asolado, y le
habían prendido fuego. Sus esposas y sus hijos habían sido llevados cautivos por
los Amalecitas.
Eso es lo mismo que está pasando en este mundo en el que vivimos. El diablo
esta viniendo a nuestras ciudades y con nuestras
familias, y se los está llevando cautivos.
Dice la Biblia que «a nadie habían dado muerte.»
El diablo nos los va a matar inmediatamente,
sino que los está usando para que de esa manera
más gente se pierda en el infierno. Nuestra
responsabilidad como cristianos es ir y rescatarlos. Dice la Biblia que el diablo
anda como león rugiente, buscando a quien devorar.
¿Qué hizo David? Dice la Biblia en 1 Samuel 30:6, que primero «se fortaleció en
Jehová su Dios.» Efesios 6:10 dice: «Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor,
y en el poder de su fuerza.» Hechos 1:8 dice: «Pero recibiréis poder…» y Romanos
1:16 nos dice que el evangelio es «poder de Dios.» Tenemos que ir con Dios, pedirle
de su poder, del la llenura del Espíritu Santo, y después usar de ese poder para llevar
el evangelio a toda criatura. David se fortaleció.
¿Qué más hizo David? Dice 1 Samuel 30:8, que «David consultó a Jehová.» David
le pidió dirección a Dios. Le dijo: «Señor, ¿cómo le hago? ¿Voy a poder rescatarlos?»
Dios le respondió: «Síguelos… de cierto librarás a los cautivos.» Salmos 126:6 dice:
«Irá andando y llorando el que lleva la preciosa semilla; mas volverá a venir con regocijo,
trayendo sus gavillas.» Dios nos dice: «Ve por ellos, háblales de mi Hijo Jesús y
serán salvos.» Si su esposo está en esclavitud y no es salvo aún, ore a Dios y pídale
de Su dirección. Si su hijo no es salvo, ore a Dios y póngaselo en Sus manos. Pastor,
si su ciudad está en oscuridad sin Cristo, ore a Dios todos los días y pídale a Dios
de que sean salvos.
Y por último, ¿que hizo David? Dice 1 Samuel 30:9, que «Partió.» Se levantó y
fue por ellos. Y rescataron a todos los que una vez habían estado cautivos. No se
quede en su casa. Levántese y háblele a la gente de Cristo. Lleve el evangelio a sus
familiares y amigos. Vaya y rescátelos. No los deje morir en cautiverio.
Manténgase fiel y siga ganando almas.
Pastor Arturo J. Muñoz N.

Manuel Diaz Guinea Ecuatorial, Africa

Manuel Díaz

Guinea Ecuatorial, África

Es un gran gozo saludarles nuevamente, desde la ciudad de Bata aquí en Guinea Ecuatorial, África. Agradecemos a Dios por darnos vida para contar las maravillas que Él está haciendo en este lugar, por aceptarnos en Su obra, y por todos ustedes que con su apoyo hacen posible nuestra estancia en este lugar.

Este mes fue de gran bendición a nuestras vidas y en el crecimiento espiritual de la Iglesia. Al tener nuestra Primer Conferencia Misionera del 6 al 10 de Agosto, con el tema. «De gracia recibisteis, dad de gracia».

Durante los cinco días de Conferencia, los hermanos fueron retados a participar para extender la obra de Dios, en África.

La gracia de Dios fue manifestada de muchas maneras, primero al usar al Hno. Enrique Valle y familia, quienes fueron una gran bendición a través de los mensajes que Dios puso en su corazón.

Muchas decisiones fueron hechas, al hablar Dios a nuestros corazones a través de Su palabra, comprometiéndonos a trabajar más, para dar a conocer Su nombre, a los perdidos.

Tres se rindieron de tiempo completo, para prepararse y servir al Señor donde Él les llame. Gloria a Dios.

El día sábado, nos fuimos a Mokurasi, donde tuvimos una reunión en la casa de nuestro hermano Acacio, donde 5 adultos fueron salvos además de 2 bautismos.

La participación de la Iglesia fue total, jóvenes, niños y adultos deseosos de poder agradar a su Dios de alguna manera.

Que bendición es ver como Dios está cambiando sus vidas, pues han recibido un regalo maravilloso, tienen a Jesucristo en sus corazones, tienen vida eterna y han decidido compartirlo.

El Domingo 24, hicimos una promesa de fe para apoyar la obra de Dios en Guinea Ecuatorial, se levantó una ofrenda por un año con la cantidad de 624,000 francos cefas ($ 1,248 dólares). Sin duda es un gran sacrificio para ellos.

Queremos informarles que después de 5 años fuera de nuestro querido país México, es necesario que regresemos por varias razones: para realizarnos unos análisis clínicos, para reunirnos con nuestros hijos pues por largo tiempo no ha sido posible que convivamos  como familia, para visitar a mis padres, para arreglar algunos asuntos que requieren  de mi presencia y para renovar el pasaporte de mi hija Eunice.

Después de orar a Dios, creemos que este es el tiempo adecuado. Gracias a Dios, la Iglesia estará a cargo de la Familia Valle Tierrablanca, por favor oren por nuestro viaje que será el próximo 5 de Octubre de 2008.

Estaré a disposición de cada uno de ustedes, que deseen conocer más de la obra aquí en Guinea Ecuatorial, para visitarles en su Iglesia y compartir las bendiciones que Dios está derramando en este bello país, les pido se comuniquen a la oficina de la Agencia Misionera Monte Abarim, (Tel. (777) 311-4362  E-mail: ibma@prodigy.net.mx) para indicarme la fecha y programar las visitas. Dios les bendiga. Y Hasta la Próxima.

A Espaldas de El

«A Espaldas de El»

«Entonces la mujer de Lot miró atrás,  a espaldas de él,  y se volvió estatua de sal.» -Génesis 19:26

Tal vez una de las historias más tristes de toda la Biblia tomó lugar en el pasaje de Génesis 19.  Es la historia de la destrucción de Sodoma y Gomorra.  Dios escogió una de las maneras más terribles para su destrucción: hizo caer fuego y azufre del cielo.  (V. 24)  Destruyó esas ciudades por su perversidad, y por su pecado.

Había una familia que vivía allí: Lot, el sobrino de Abraham, su esposa, y sus dos hijas.

En primer lugar, Lot vivía allí fuera de la voluntad de Dios.  El escogió vivir en ese lugar años antes.  Lo escogió por razones materiales.  Esperaba mejorar su estado económico, y por cierto, subió en cuanto a lo político, porque leemos en el versículo 1 que «Lot estaba sentado a la puerta de Sodoma.»…indicando que era un oficial.

Porque Lot no buscaba la voluntad de Dios en el capítulo 13, cuando su tío le dio la oportunidad de escoger la tierra que él prefería, «fue poniendo sus tiendas hasta Sodoma.»  V. 12

Desgraciadamente, cuando nosotras escogemos mal, no sufrimos solas.  Sufren las personas con quienes vivimos, y a quienes amamos más.

Así sucedió en el caso de Lot.  Lot era salvo, según II Pedro 2:7.  Tenía la misma oportunidad de seguir la dirección de Dios que tuvo su tío, Abraham.  Pero no lo hizo.  Y porque no lo hizo, dañó a su familia.

De todas las maneras que un esposo, padre, líder del hogar puede sufrir al no seguir la dirección de Dios, es en la pérdida, o la falta de respeto de su esposa y de sus hijos.  Es difícil que una mujer pueda seguir a un hombre que se dice ser salvo, cuando las acciones de su vida diaria no concuerdan.  Así pasó en la vida de Lot.

Cuando llegaron los ángeles a avisar a Lot que sacara a su familia de aquél lugar condenado a la destrucción, llegó con sus yernos…los muchachos que estaban comprometidos para casarse con sus hijas…parecía Lot un predicador.  «Levantaos,  salid de este lugar;  porque Jehová va a destruir esta ciudad.»  Yo creo que Lot lo decía con todo su corazón.  No estaba leyendo el bosquejo de un predicador famoso.  Estaba predicando el mensaje que Dios había puesto en su corazón, y temía por las vidas de los que más amaba.  ¡Qué lástima que no «predicó» desde un principio, en lugar de estar buscando bienes materiales, y fama.  Y la Biblia dice en el mismo versículo 14, «Mas pareció a sus yernos como que se burlaba.»

Da vergüenza aún pensar en lo que pasó después de la destrucción de Sodoma.  Una historia de las más horribles que hay en toda la vida…tal vez más triste que la muerte de las personas de aquella ciudad: la relación vergonzosa de Lot con sus dos hijas, quienes tuvieron hijos de su padre.

En el versículo 16, cuando los ángeles estaban sacando a la familia de Lot, hay un detalle que me hace meditar: con la amenaza de la destrucción de aquella ciudad, hubiera sido suficiente para que Lot y su familia corrieran rápido.  Algo sucedió en el versículo 16 que me hace pensar cuánto en realidad amaban las cosas materiales, porque dice «Y deteniéndose él,» (Lot) ¿Puedes creer esa palabra?  ¡Se detuvo Lot!  Los ángeles, dice la Biblia, «asieron de su mano, y de la mano de su mujer, y de las manos de sus dos hijas,…y le sacaron,…»  Tuvieron que sacarlos a la fuerza.

Hay una lección más en esta historia llena de tragedia.

En el siguiente versículo 17, uno de los ángeles dijo, «No mires tras ti,…»  Fue un mandamiento.  Fue dado directamente de Dios.

Les voy a compartir una convicción personal que yo tengo.  Es un principio basado en la Biblia.  Cuando nuestra autoridad (el esposo, el pastor, el maestro) nos da una orden, debemos obedecerla.  Aún cuando aquellos líderes se equivocan, Dios nos bendice si somos obedientes, porque debemos respetar su posición.

Tal vez porque la esposa de Lot había perdido todo respeto para su esposo, también lo había perdido para Dios y Su autoridad.  El versículo 26 dice que ella desobedeció.  «…miró atrás,»  No tuvo temor a Dios ni a Su autoridad, ni mucho menos a su esposo.

Pero lo que a mí más me impresiona es la pequeña frase, «…á espaldas de él,»…  ¿A espaldas de quién?  ¿A espaldas de Dios?  No.  No podemos esconder nada de Dios.

Pero la esposa de Lot desobedeció a Dios, á espaldas de su esposo, Lot, porque dice «…la mujer de Lot…» e inmediatamente dice, «…a espaldas de él…»

La esposa de Lot había perdido todo respeto para su esposo.  No le daba vergüenza engañarlo.  Quería dar una pequeña miradita a su casa, a sus amigas, a su jardín, a sus animales que estaba dejando.  Pero esa miradita le costó la vida, porque la última parte del versículo 26 dice, «…y se volvió estatua de sal.»

Es terrible desobedecer.  Es penoso hacer un pecado.  Pero cuando lo hacemos a escondidas, eso dice mucho:

1)      No respetamos a Dios.  No Lo tememos.

2)      No respetamos a las autoridades que Dios ha puesto en nuestras vidas.

3)      Por alguna razón nos hemos alejado de Dios…hemos dejado de leer nuestra Biblia, de asistir a la iglesia, de testificar a otros.

4)      Es tal vez la forma más fuerte de la rebelión: «Yo voy a hacer lo que yo quiero hacer, a mí no me importa lo que tú me dices.»

5)      Existe cierta pena: «Yo voy a hacer algo contrario de lo que tú me mandas, pero no quiero que lo sepas.»

6)      ¿Has hecho cosas «a espaldas» de tu esposo? ¿de tus hijos?

7)      ¿Dices cosas negativas acerca de otros «a espaldas de ellos,» que no dirías si estuvieran presentes?  A eso le llamamos «chisme.»

Tu vida debe ser un libro abierto.  Un famoso predicador dijo una vez, «Vive de tal manera que cuando llegue el tiempo para morir, lo único que tendrás que hacer es morir.» Con eso estaba diciendo que debes vivir una vida limpia, una vida libre de pecados secretos, de cosas que haces «a espaldas,»  de alguien.

A propósito, si tú eres mamá, tus hijos te están viendo.  Esos pequeños oiditos escuchan cuando tú cuentas un chisme, o dices una maldición «a sus espaldas.»  Esos ojitos te ven cuando haces tus berrinches, cuando tu esposo no te deja hacer lo que tú quieres hacer.  Piensa en el ejemplo que estás poniendo a tus hijas y su futuro matrimonio.

¿Has testificado a una persona de Cristo después de cometer un pecado «…a espaldas»?  Les va a sonar como sonaba el testimonio de Lot a sus yernos.  Se van a reír de ti.  Pierdes el poder del Espíritu Santo en tu vida cuando guardas pecados secretos.

Pero hay un motivo más noble, más puro para vivir nuestras vidas de tal manera de cuando llegue el tiempo para morir, lo único que tendremos que hacer es morir.  Y esa razón es porque el Dios Todopoderoso siempre nos ve.  Nunca pienses que puedes esconderte de Él.  Él ve todo lo que tú haces, en lo abierto, o en lo secreto… a Sus espaldas.

Confiesa tus pecados secretos a Él.  Pídele que saque todo lo escondido de tu corazón y de tu vida, hasta tus malos pensamientos secretos.

Dice la Biblia que un día la obra de cada una de nosotras será manifestada, «porque el día la declarará;…»  I Corintios 3:13   ¿Estás lista para aquel día?

La Esposa de Lot

«A Espaldas de El»

«Entonces la mujer de Lot miró atrás,

á espaldas de él,…»

Génesis 19:26

Tal vez una de las historias más tristes de toda la Biblia tomó lugar en el pasaje de Génesis 19.  Es la historia de la destrucción de Sodoma y Gomorra.  Dios escogió una de las maneras más terribles para su destrucción:  hizo caer fuego y azúfre del cielo.  (V. 24)  Destruyó esas ciudades por su perversidad, por su pecado.

Había una familia que vivía allí:  Lot, el sobrino de Abraham, su esposa, y sus dos hijas.

En primer lugar, Lot vivía allí fuera de la voluntad de Dios.  El esgogió vivir en ese lugar años antes.  Lo escogió por razones materiales.  Esperaba mejorar su estado económico, y por cierto, subió en cuanto a lo político, porque leemos en el versículo 1 que «Lot estaba sentado a la puerta de Sodoma.»…indicando que era un oficial.

Porque Lot no buscaba la voluntad de Dios en el capítulo 13, cuando su tío le dio la oportunidad de escoger la tierra que él prefería, «fue poniendo sus tiendas hasta Sodoma.»  V. 12

Desgraciadamente, cuando nosotras escogemos mal, no sifrimos solas.  Sufren las personas con quienes vivimos, y a quienes amamos más.

Así sucedió en el caso de Lot.  Lot era salvo, según II Pedro 2:7.  Tenía la misma oportunidad de seguir la dirección de Dios que tuvo su tío, Abraham.  Pero no lo hizo.  Y porque no lo hizo, daño a su familia.

De todas las maneras que un esposo, padre, líder del hogar puede sufrir al no seguir la dirección de Dios, es en la pérdida, o la falta de respeto de su esposa y de sus hijos.  Es difícil que una mujer pueda seguir a un hombre que se dice ser salvo, cuando las acciones de su vida diaria no concuerdan.  Así pasó en la vida de Lot.

Cuando llegaron los ángeles a avisar a Lot que sacara a su familia de aquél lugar condenado a la destrucción, llegó con sus yernos…los muchachos que estaban comprometidos para casarse con sus hijas…parecía Lot un predicador.  «Levantaos, salid de este lugar; porque Jehová va á destruir esta ciudad.»  Yo creo que Lot lo decía con todo su corazón.  No estaba leyendo el bosquejo de un predicador famoso.  Estaba predicando el mensaje que Dios había puesto en su corazón, y temía por las vidas de los que más amaba.  ¡Qué lástima que no «predicó» desde un principio, en lugar de estar buscando bienes materiales, y fama.  Y la Biblia dice en el mismo versículo 14, «Mas pareció á sus yernos como que se burlaba.»

Da vergüenza aún pensar en lo que pasó después de la destrucción de Sodoma.  Una historia de las más horribles que hay en toda la vida…tal vez más triste que la muerte de las personas de aquella ciudad:  la relación vergonzosa de Lot con sus dos hijas, quienes tuvieron hijos de su padre.

En el versículo 16, cuando los ángeles estaban sacando a la familia de Lot, hay un detalle que me hace meditar:  con la amenaza de la destrucción de aquella ciudad, hubiera sido suficiente para que Lot y su familia corrieran rápido.  Algo sucedió en el versículo 16 que me hace pensar cuánto en realidad amaban las cosas materiales, porque dice «Y deteniéndose él,» (Lot)…¿puedes creer esa palabra?  ¡Se detuvo Lot!  Los ángeles, dice la Biblia, «asieron de su mano, y de la mano de su mujer, y de las manos de sus dos hijas,…y le sacaron,…»  Tuvieron que sacarlos a la fuerza.

Hay una lección más en esta historia llena de tragedia.

En el siguiente versículo 17, uno de los ángeles dijo, «No mires tras ti,…»  Fue un mandamiento.  Fue dado directamente de Dios.

Les voy a compartir una convicción personal que yo tengo.  Es un principio, y yo vivo según principios.  Esta convicción, este principio, están basados en la Biblia.  Cuando nuestra autoridad (el esposo, el pastor, el maestro) nos da una órden, debemos obedecerla.  Aún cuando aquellos líderes se equivocan, Dios nos bendice si somos obedientes, porque debemos respetar su posición.

Tal vez porque la esposa de Lot había perdido todo respeto para su esposo, también lo había perdido para Dios y Su autoridad.  El versículo 26 dice que ella desobedeció.  «…miró atrás,»  No tuvo temor a Dios ni a Su autoridad, ni mucho menos a su esposo.

Pero lo que a mí más me impresiona es la pequeña frase, «…á espaldas de él,»…  ¿A espaldas de quién?  ¿A espaldas de Dios?  No.  No podemos esconder nada de Dios.

Pero la esposa de Lot desobedió a Dios, á espaldas de su esposo, Lot, porque dice «…la mujer de Lot…» e inmediatamente dice, «…á espaldas de él,…»

La esposa de Lot había perdido todo respeto para su esposo.  No le daba vergüenza engañarlo.  Quería dar una pequeña miradita a su casa, a sus amigas, a su jardín, a sus animales que estaba dejando.  Pero esa miradita le costó la vida, porque la última parte del versículo 26 dice, «…y se volvió estatua de sal.»

Es terrible desobedecer.  Es penoso hacer un pecado.  Pero cuando lo hacemos escondidas, eso dice mucho:

1)      No respetamos a Dios.  No Lo tememos.

2)      No respetamos a las autoridades que Dios ha puesto en nuestras vidas.

3)      Por alguna razón nos hemos alejado de Dios…hemos dejado de leer nuestra Biblia, de asistir a la iglesia, de testificar a otros.

4)      Es tal vez la forma más fuerte de la rebelión:  «Yo voy a hacer lo que yo quiero hacer, a mí no me importa lo que tú me dices.»

5)      Existe cierta pena:  «Yo voy a hacer algo contrario de lo que tú me mandas, pero no quiero que lo sepas.»

6)      ¿Has hecho cosas «á espaldas» de tus hijos?…de tus vecinos?…personas que aún no son tu autoridad?  ¿Será porque tienes miedo que ellos lo van a revelar a tu autoridad?

7)      ¿Dices cosas negativas acerca de otros «á espaldas de ellos» que no dirías si estuvieran presentes?  A eso le llamos «chisme.»

Tu vida debe ser un libro abierto.  Un famoso predicador dijo una vez, «Vive de tal manera que cuando llegue el tiempo para morir, lo único que tendrás que hacer es morir.»

Con eso estaba diciendo que debes vivir una vida limpia, una vida libre de pecados secretos, de cosas que haces «á espaldas.»

A propósito, si tú eres madre, tus hijos te están viendo.  Esos pequeños oidítos escuchan cuando tú cuentas un chisme, o dices una maldición «á espaldas.»  Esos ojitos te ven cuando haces tus berrinches cuando tu esposo no te deja hacer lo que tú quieres hacer.  Piensa en el ejemplo que estás poniendo a tus hijas y su futuro matrimonio.

¿Has testificado a una persona de Cristo después de cometer un pecado «…á espaldas»?  Les va a sonar como sonaba el testimonio de Lot a sus yernos.  Se van a reir de ti.  Pierdes el poder del Espíritu Santo en tu vida cuando guardas pecados secretos.

Pero hay un motivo más noble, más puro para vivir nuestras vidas de tal manera de cuando llegue el tiempo para morir, lo único que tendrémos que hacer es morir.  Y esa razón es porque el Dios Todopoderoso siempre nos ve.  Nunca pienses que puedes esconderte de El.  El ve todo lo que tú haces, en lo abierto, o «…á espaldas…»

Confiesa tus pecados secretos a El.  Pídele que saque todo lo escondido de tu corazón y de tu vida, hasta tus malos pensamientos secretos.

Dice la Biblia que un día la obra de cada una de nosotras será manifestada, «porque el día la declarará;…»  I Corintios 3:13   ¿Estás lista para aquel día?

El Invitado Especial

Aglaeé Muñoz

Nuestra historia en está ocasión tiene a un invitado muy especial… Jesús. Sí, Él es el invitado especial. Bueno, pues vamos a empezar.

El Señor Jesús andaba de un lugar a otro predicando y sanando enfermos. Pasaba de aldea en aldea, de pueblo en pueblo y visitaba a mucha gente.

Aconteció un día, que pasando por una aldea entró en ella. Me imagino que predicó o enseñó bajo la sombra de un gran árbol mientras la gente traía a sus enfermos para ser sanados. Marta estuvo allí con su hermana María. Cuando ya todos se iban, Marta quería tener a Jesús en su casa como su invitado. Así que lo invitó a pasar a su casa a comer.

El Señor Jesús gustoso, aceptó la invitación. Cuando llegaron a la casa, Marta se apuró a entrar. Agarró la escoba y se puso a limpiar el lugar. Sacó el trapeador y se puso a trapear.

Mientras Marta barría y trapeaba, María se sentó a escuchar la sabiduría del Señor Jesús. Ella estaba tan maravillada de cada palabra y tan deleitada que no le importaba otra cosa más que escuchar.

Marta continuó con ir a la cocina y empezar a prepara unos panes. Quizá una carne y una ensalada. Marta picó aquí… hizo allá. Lavó los trastes. A lo mejor preparó un agua de limón, y no se daba abasto con todo lo que tenía que hacer. Claro que Marta quería dar su mejor y hacer lo mejor para Jesús quién era el invitado especial.

De repente se enfadó mucho Marta y se dio cuenta que María seguía sentada escuchando a Jesús.

Tal vez se decía así misma: «Bueno, esta muchacha no piensa venir a ayudarme. Cuando menos debería de poner la mesa o hacer el agua, o lavar los trastes.» Y por fin, explotó. Fue a la sala y le dijo al Señor Jesús: «Señor, ¿Por qué no le dices a María que me ayude? ¡Yo estoy sirviendo sola!» El Señor Jesús, con todo aquel amor que solo Él puede tener le dijo a Marta: «Marta,  Marta,  afanada y turbada estás con muchas cosas. Pero sólo una cosa es necesaria;  y María ha escogido la buena parte,  la cual no le será quitada.»

¿Qué fue lo que escogió María? ¡Claro! Sentarse a los pies de Jesús para escucharlo. Marta escogió limpiar la casa, que es bueno, pero María escogió escuchar con atención cada palabra que el Señor Jesús decía. Y esto le agrada al Señor Jesús. Aunque tú seas un niño muy pequeño, tú puedes escoger sentarte atentamente en tu clase de Escuela Dominical y escuchar al Señor Jesús a través de la clase. Siéntate a los pies del Señor Jesús y ponte listito.

Ama A Tus Enemigos

Pastor Elmer Fernández

Lo que te voy a dar no te lo pueden dar los psiquiatras, ellos te van cobrar miles de dólares y te van a dar una pastillita para que te vayas a dormir. Está es la mejor psiquiatría que puedas recibir. Yo te quiero ayudar porque hay tantos amargados que han perdido el gozo. No tienes el gozo en tu vida, tienes amarguras. Piensas que la vida es miserable y te quiero ayudar. Pero debemos entender que a todos, alguien nos va a hacer una injusticia. Alguien te va a acusar falsamente en el trabajo, y vas a perder el trabajo. Alguien va a decir muchas cosas contra ti que no es cierto. Alguien te va a herir, alguien te va a estafar, alguien te va a robar. Hay un esposo que su esposa va a herir, a lo mejor le va a ser infiel. Hay una esposa que el marido la va a herir. A todos de una manera o de otra nos van a hacer una injusticia. Si mi gozo depende de que nadie me haga injusticia, estoy a la merced del mundo. Si mi gozo depende de que yo pueda perdonar esas injusticias, ahora yo puedo tener el gozo cuando yo quiera.

Mateo 5:38-48 dice: «Oísteis que fue dicho: Ojo por ojo, y diente por diente. 39 Pero yo os digo: No resistáis al que es malo; antes, a cualquiera que te hiera en la mejilla derecha, vuélvele también la otra; 40 y al que quiera ponerte a pleito y quitarte la túnica, déjale también la capa; 41 y a cualquiera que te obligue a llevar carga por una milla, ve con él dos. 42 Al que te pida, dale; y al que quiera tomar de ti prestado, no se lo rehúses. 43 Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo. 44 Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen; 45 para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos. 46 Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa tendréis? ¿No hacen también lo mismo los publicanos? 47 Y si saludáis a vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen también así los gentiles? 48 Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto.»

Pecado es desobedecer un mandato de Dios. Cuando yo desobedezco un mandato del Señor eso es pecado. Aquí el Señor les da un mandato, que muchos están viviendo en pecado al no obedecerlo. El mandato se da en el versículo 43 y 44: «Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo. 44 Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen;.» El Señor Jesús dijo: «Alguien les dijo eso, pero yo te voy a decir, Amad a vuestros enemigos

¿Qué es un enemigo? Aquél que quiere matarme. No aquél marido cabezón que me hizo algo, o aquella mujer lengua-larga que dijo algo. No, yo digo alguien que quiere mi mal. Dios dice: ¡Ámalo! Alguien que quiere destruirme, matarme. Dios dice: ¡Ámalo! Te lo mando. Dice: «Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen..» Está duro ¿verdad? Yo sé, yo he estado allí. Yo he estado ahí cuando grandes injusticias han sido hechas. Empecé con Fidel Castro en Cuba, las injusticias que nos hizo a nosotros fueron inmensas, no tengo tiempo en ir en detalle pero fueron inmensas. Yo desde niño he visto muchas injusticias. Cuando salí de Cuba no pude sacar todas las cosas que mi mamá había hecho para mí. Yo tuve que dejarlo todo, tuve que dejar todo tirado, y el gobierno me lo quitó todo. A mi tía y a mi tío con el que me crié le quitaron el negocio, y le quitaron hasta la casa. Yo sé de injusticias. Falsamente he sido acusado, y se han escrito cosas malas de mí. Han sido escritas mentiras inmensas por todo el mundo hispano, no para dañarme con unos cuantos, pero ante miles y miles de personas. Puras mentiras. Yo sé lo que es tener injusticias contra uno. Si yo no me cuido, yo pudiera ser uno de los hombres más amargados del mundo, pero Dios dice: Ámalos a ellos. No que los perdones solamente, pero ámalos.

¿Por qué es que Dios me está pidiendo a mí que los ame? ¿Por qué es que Dios me pide a mí que ame a aquel que me ha hecho mal? Dice: «Para que así seas maduro.» Hay muchos que andan en el cochinero del rencor, hay muchos que andan en la letrina de la amargura, y te estás afectando a ti mismo, y si tú no aprendes esta lección, la amargura, el rencor, el resentimiento es un ácido que ninguna vasija puede contenerlo, porque se come esa vasija. Es un cáncer que acaba contigo, por eso queremos sacar ese cáncer y sacar esa amargura. El problema es que hay muchos que me dicen: -«Pastor, créame yo quisiera sacarlo, pero no puedo.» A veces hasta oras y le pides: «Señor quítame esto, ya no quiero… pero cada vez que veo esa persona me desfalco por dentro…» Yo quiero ayudarte cómo sacar ese cáncer. Yo quiero ayudarte cómo sacar ese resentimiento, ese rencor.

Primero, yo quiero que tú veas que para cambiar tu sentir debes cambiar tu pensar. Por ejemplo, yo amo a una familia de la Iglesia, yo pienso que es una linda familia, y que es un privilegio el ser su pastor. Pero llega gente y me dice: «¿Sabe lo que él dijo de Usted? ¿Usted sabe que lo critica?» Y a lo mejor y ni es cierto, pero al ellos decirme eso, hace que mi pensar cambie y al cambiar mi pensar, cambia mi sentir. Ahora yo me empiezo a sentir diferente hacia ellos, por lo que pensé diferente, empecé a sentir diferente. Tú tienes que cambiar tu pensar para cambiar tu sentir. Si tú no cambias tu pensar, no vas a cambiar tu sentir.

Entonces, tú tienes que pensar diferente de tus enemigos para que tu sentir sea diferente. Yo no estoy diciendo de aquél que te hizo una bobería. Yo a veces estoy consultando problemas matrimoniales, de cositas pequeñitas: Una mujer estaba embarazada y el marido le pone la mano arribita de su panza y ella le quita la mano y ya comenzó un gran problema matrimonial. ¿Qué tanto lío? A lo mejor estaba cansada, a lo mejor estaba adolorida, no se sentía bien, y ya por eso se formó un pleito inmenso. Yo no estoy hablando de esas tonterías. Yo estoy hablando de problemas serios, de problemas que de verás son dañinos. Dios dice: «Ama a esa persona.» -¿Cómo lo voy a amar? -Cambia tu forma de pensar. -¿Cómo lo miro? Lo tengo que ver como un instrumento de Dios que es a lo mejor para castigarme. Porque lo que se siembra se cosecha. Dios dice: «Yo no soy burlado, lo que el hombre sembraré eso cosechará.» Quiere decir que a lo mejor una persona le roba a este, y le roba a este, y le roba a otro. Y luego alguien le roba a él y él dice: «¡Ay, me robó!» Dios está cobrándote lo que tú hiciste aquí atrás. Dios dejó que todo eso te pasara para arreglar cuentas con todo lo que tú has hecho.

A veces Dios manda gente a nuestras vidas para arreglar cuentas con nosotros. Y Dios quiere que arreglemos cuentas. Entonces, si lo miras de esa manera, puedes mirar a alguien y decir: «Señor, yo bien lo merezco.» Yo me he dado cuenta que la gente que tiene menos misericordia es la gente que vive en más pecado. Los que más pecado tienen son los menos misericordiosos con otros. A veces la gente que más pecado tienen son la gente que más duros son con otros. Tú ten cuidado. A veces los que son más duros en perdonar, son los que más han ofendido. Yo he consultado con un cónyuge que me dice: «Pastor, él o ella me ha sido infiel, yo no puedo perdonar.» Y después me entero que él o ella fue infiel 2 o 3 veces antes. Entonces yo dije: «¡Hipócrita! Tú has sido infiel 2 o 3 veces y te perdonó y ahora él o ella te ha sido infiel una vez y ¿no puedes perdonar?» Y no estoy diciendo que un hombre o una mujer debe de ser infiel porque él o ella fue infiel. ¿Dónde está la misericordia? ¿Dónde está el perdón?

En 2 Samuel 16, David ha cometido pecado con Betsabé. El gran rey David, el rey que tuvo el corazón de Dios, un gran rey, cometió un horrible error, cometió inmoralidad con Betsabé, mató al esposo de ella; y él aunque Saúl lo persiguió, nunca levantó su mano contra el rey Saúl. David era un hombre de guerra, desde niño peleó contra Goliat y después estuvo en muchas batallas. David era un hombre fuerte. David con su espada había matado a muchos. No le tenía miedo a nadie. Y David en esta situación va caminando con sus soldados elegidos, los mejores de los mejores. Hombres de guerra. Hombres que con la espada han matado quizá a cientos cada uno. David está rodeado con ellos. Su hijo Absalón se está rebelando contra él, y David está huyendo porque él no quiere pelear contra su propio hijo. ¡Cosa dura! Su propio hijo le quiere quitar el reino. Y David va caminando con estos hombres escogidos y hay un hombre que le empieza a gritar, este hombre era de la familia de Saúl, Simei. Y entonces aquí empieza la historia en 2 Samuel 16:5: «Y vino el rey David hasta Bahurim; y he aquí salía uno de la familia de la casa de Saúl, el cual se llamaba Simei hijo de Gera; y salía maldiciendo,.» No dice que le dio una mala mirada, no dice la Biblia que lo trató mal. Lo estaba maldiciendo y tirándole piedras. ¿A quién? Al rey David. Hombre de guerra con la espada a su lado, rodeado con los mejores hombres de guerra de él. Y Simei está arrojando piedras contra el rey David y contra todos los siervos de él. Y todo el pueblo y todos los hombres valientes estaban a su derecha y a su izquierda. Y decía Simei maldiciendo: «Fuera, fuera, hombre sanguinario y perverso, Jehová te ha dado el pago de toda la sangre de la casa de Saúl, en lugar del cual tú has reinado. Y Jehová ha entregado el reino en mano de tu hijo Absalón. Y hete aquí sorprendido en tu maldad, porque eres hombre sanguinario.» Ahora Simei está aquí maldiciéndole. Pero David nunca trató mal al rey Saúl. Acuérdense que cuando Saúl estuvo en la cueva durmiendo, David le cortó un pedacito de su vestuario, y después cuando salió le enseñó y le dijo: «Mi rey, ¿de quién es esto? Tuve la oportunidad de matarte pero no te maté mi rey.» David nunca levantó su mano contra Saúl. David nunca lo hizo. Ahora está aquí rodeado de sus hombres de guerra, de lo mejor de los mejores. Él mismo era hombre de guerra. Y este muchacho, este Simei está maldiciéndole y tirando piedras a sus soldados. ¿Qué pasa? Mira el versículo 9, «Entonces Abisai hijo de Sarvia dijo al rey: ¿Por qué maldice este perro muerto a mi señor el rey? Te ruego que me dejes pasar, y le quitaré la cabeza.» ¡Wow! Me encanta estar rodeados de hombres así, nada más decirles sí y le cortan la cabeza. De estos hombres estaba rodeado David. Todo lo que David tenía decir era que sí a uno de sus soldados que le estaba preguntando: «¿Me dejas? ¿Me dejas y le corto la cabeza?» David nada más tenía que decir sí y el hombre estaba muerto. Pero David no hizo eso. David era muy grande para eso.

Mi tío Sánchez me enseñó: «Hombre es aquél que le puede dar una paliza a otro pero se refrena y no le da la paliza y se echa para atrás.» Ése es hombre. El que sabe que puede darle una paliza y vencerle pero no lo hace. Hombre es aquél que sabe que puede darle un golpe a su esposa y tirarla en el piso, pero se controla y se echa para atrás. Ése es hombre. David tenía el poder más que suficiente para matar pero dijo que no. Hasta regaña a sus soldados que querían matar a este hombre. ¡No dijo nada contra Simei, pero regaña a este soldado! ¿Y que le dice? Mírenlo en el versículo 10, «Y el rey respondió: ¿Qué tengo yo con vosotros, hijos de Sarvia? Si él así maldice, es porque Jehová le ha dicho que maldiga a David. ¿Quién, pues, le dirá: ¿Por qué lo haces así?» ¿Saben que estaba diciendo David? Estaba diciendo: «Déjalo. Si maldice es porque yo lo necesito. Yo no soy tan santo.» Y a ti… nada más con que te miren mal y ya. En el trabajo te peleas con cualquiera.  En la casa, marido y mujer andan como perros y gatos. Por boberías, sí, por boberías. Aquí está el rey, la gente estaba supuesta a doblarse delante del rey, a tener reverencia delante del rey, y éste lo está maldiciendo y tirándole piedras. El rey tenía toda la autoridad para decir: «Mátenlo.» Pero él dijo: «Déjenlo, déjenlo.» ¿Por qué? Porque lo miró como un instrumento de Dios para hablarle a él. Para arreglar su vida. ¿Será que Dios está arreglando cuentas contigo, y envía a alguien para arreglar cuentas contigo? ¿Será eso? Por eso yo creo que aquellos que son misericordiosos son aquellos que caminan con Dios. Porque el que camina con Dios y ve cuánto Cristo le ha perdonado, entonces perdona. Si yo digo: «Éste me las va a pagar.» Entonces Dios dice: «Está bien, pero tú la vas a pagar conmigo.» Y tú dices: «Pero Pastor, me robó $500 dólares y me las va a pagar.» Y Dios dice: «Me robaste $50,000 en diezmos y me las vas a pagar.»

¿Tú quieres que Dios arregle asuntos contigo? Veamos en Deuteronomio 8:1-2 «Cuidaréis de poner por obra todo mandamiento que yo os ordeno hoy, para que viváis, y seáis multiplicados, y entréis y poseáis la tierra que Jehová prometió con juramento a vuestros padres. Y te acordarás de todo el camino por donde te ha traído Jehová tú Dios estos cuarenta años en el desierto, para afligirte, para probarte, para saber lo que había en tu corazón, si habías de guardar o no sus mandamientos.» La prueba es lo que demuestra lo que hay en el corazón. «¡Señor, aunque todos te nieguen, yo no te negaré!» y dijo Cristo: -«Sí me vas a negar»-. La prueba no es para que Dios sepa que hay en tu corazón, la prueba es para que tú sepas que hay en tu corazón. «¡No Señor, yo nunca negaré!» -«Deja que llegue la prueba.»- Y vino la prueba y Pedro negó al Señor. Porque Cristo vio lo que había en su corazón, y dijo: «Pedro, tú no ves lo que hay en tu corazón pero yo lo veo.» El hombre no es ladrón porque roba, el hombre roba porque es ladrón en su corazón. Una persona no es mentirosa porque dijo mentiras, una persona dice mentiras porque es mentirosa en su corazón. Una persona no pelea porque alguien le hizo algo y perdió el genio, no, esa persona perdió el genio porque tiene problemas en su corazón. Es porque está irritado en su corazón y eso nada más demuestra lo que hay allí adentro. -«¿Entonces, cuándo alguien me ofenda y me haga algo mal y yo tenga amarguras, y tenga rencor y odio…?»- Dios te está diciendo: «Quiero enseñarte lo que hay en tu corazón, estoy sacando lo que hay en tu corazón para que tú lo veas.» Y Dios está sacando lo que hay en tu corazón para que lo veas. Tú crees que tu corazón anda bien limpiecito y Dios dice: «Déjame enseñarte lo que tienes en tu corazón. Yo lo veo y yo quiero que tú lo veas.» Entonces la prueba demuestra lo que hay en mi corazón. El Señor quiere probarme para eso, Él quiere desarrollar mi vida interior más que mi vida exterior. Lo más lindo del mundo es una persona que puede perdonar, una persona que puede amar aún a aquél o a aquella que le ha hecho daño a él o a ella. Eso es cristianismo. ¿No fue lo que dijo Cristo en la cruz cuando dijo: «Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen.» ¿Cómo pudo Cristo perdonarlos? Porque él se dio cuenta que ellos no sabían lo que estaban haciendo. Él dijo: «Ellos no saben que soy el Hijo de Dios, ellos no saben, no se dan cuenta que soy el Creador del Universo. Si ellos se dieran cuenta, no lo hicieran. No se dan cuenta que esto está en el plan de Dios para la salvación de los hombres. Ellos no se dan cuenta de eso, por eso Padre, por favor perdónalos, porque no saben lo que están haciendo.»

Dios quiere desarrollar más la persona interior más que la exterior. Las mujeres se preocupan tanto del exterior, que si el maquillaje, que si esto, que si el pelo. Algunas se pasan hasta dos o tres horas en espejo. Yo le doy gracias a Dios que mi esposa no es así, ella se pasa su tiempo arreglándose, pero no tres horas. Un hombre vino a mí y me dijo: «Mi esposa se pasa tres horas en el espejo.» (Cuando la vi, dije: «Mejor que se pase las seis horas porque no le fueron suficientes las tres»). Yo no estoy en contra de que se arreglen, que luzcan bien, que se pongan el maquillaje con moderación, y se arreglen bonitas, eso está bien… Pero Dios está más interesado en el interior que en el exterior. Hombres, Dios está más interesado en el interior que en el exterior. Y algo que nos hace más como Cristo que ninguna otra cosa es perdonar.

¿Qué hace Cristo más que nada? -Perdonar-. ¿Qué hace Cristo más que nada? -Amar-. Estando nosotros en nuestros pecados y deleites, y siendo enemigos de él, peleando contra Él, Dios nos amó y dio su vida por nosotros. No porque tú digas que amas tanto a Dios, él va a decir: «¡Oh cuánto me ama!, déjalo venir al cielo.» ¡Mentira! Nosotros amamos cuando Dios murió por nosotros para rescatarnos del pecado y salvarnos y darnos vida eterna. Él nos amó aún siendo enemigos. Entonces, para ser como Cristo, necesito amar. Yo tengo que cambiar si tengo que ser como Cristo. A lo mejor hay un plan que Él tiene en mi vida. -«Pero, Pastor, él me acusó falsamente y ahora perdí el trabajo.»- Quién sabe si Dios tiene un mejor trabajo para ti, y sabía que no te ibas a cambiar de trabajo a menos que pasara esto y dejó que pasara porque tiene algo para ti mejor todavía. Decir: «Yo no sé porque él lo hizo pero a lo mejor Dios tendrá algo mejor para mi vida y que Dios se arregle con él.» Y tu corazón está bien, tu corazón está tranquilo porque has aprendido a perdonar. Si Dios me está pidiendo que perdone a alguien que me quiere matar, ¿Por qué esposo y esposa no se pueden perdonar? ¿Por qué hijo y padre no se pueden perdonar? ¿Por qué hermanos no se pueden perdonar por cositas? Mira a José, sus hermanos lo venden como esclavo, se lo llevan a tierra lejana, y lo meten en cárcel después de acusarlo falsamente. José podía estar amargado en la cárcel y si hubiera estado amargado, Dios nunca le hubiera revelado los sueños que le reveló. Pero José no se amargó. Y porque no se amargó llegó a ser el segundo en mando. Y al llegar a ser el segundo en mando, vienen sus hermanos y él les da de comer a ellos. Y perdona y ama a aquellos que lo entregaron cuando era un muchachito, y se fue a una tierra lejana sin conocer el idioma, sin conocer las costumbres, y dónde terminó hasta en cárcel, José pudo haber dicho: «Ustedes me hicieron esto a mí y me la van a pagar ahora.» Pero los perdonó y los amó. A lo mejor tú puedes hacer lo mismo, tú puedes decir: «¿Sabes qué? Dios quiere hacer algo en mí, Dios quiere que me de cuenta que las personas valen más que el dinero, y que cositas.» -«Pero Pastor, me pidieron prestado y no me pagaron.» ¿Vale más ese dinero que esa persona? Y déjame decirte algo, no es bueno estar pidiendo prestado. Si alguien viene a pedirte prestado dile, ¿me ves cara de banco? Para eso están los bancos. En serio, yo no creo que sea bueno entre hermanos estarse prestando. Muchos problemas en la Iglesia son porque se han estado prestando dinero y después no pagan. Para eso están los bancos. Tú ve al banco y pide un préstamo si quieres. -«Pero es que el banco no me lo da»- Por alguna razón el banco no te lo da. Si el banco no te lo da porque no confía en ti, porque voy a ser tan tonto en prestarte yo. Y si das prestado, dalo como regalado, ni cuentes que te lo van a pagar, porque después te amargas tú. Así me pasó, hace años y años atrás le presté a un hombre $500 dólares y me dijo: «Pastor, el viernes se los doy.» Pero no le pregunté que viernes, porque todavía estoy esperando que llegué. Y ya hace como 25 años de eso. Pero, ¿Vale más ese miembro que los $500 dólares? Perdono a ese miembro que se llevó $500 dólares. Yo estaba ganando $7,000 dólares al año, sin casa, sin carro, sin nada. Había dejado un trabajo de $18,000 dólares al año para tener un trabajo de $7,000 pastoreando y ahora me quitan $500 de $7,000 era una buena porción. Pero mi pregunta es: ¿Vale más ese miembro que los $500 dólares? En la madurez tú dices: Vale más esa persona.

Dios quiere que seamos como él. -«Pastor, usted está defendiendo a mi enemigo.»- No, yo no estoy defendiendo a tu enemigo, yo te estoy ayudando a ti. Dios está más interesado en ti que en tu enemigo. Mateo 6:12 dice: «Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores..» Y el versículo 14 dice: «Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial.» Si alguien me hace mal a mí y yo no perdono, ahora Dios no me perdona. Si Dios no me perdona, yo no estoy lleno del Espíritu. Si yo no estoy lleno del Espíritu yo no tengo gozo, yo no tengo paz, yo no tengo amor, porque eso es el fruto del Espíritu. Y entonces ando en amargura, miserable, irritado, el mundo apesta, y soy yo el que tiene problemas. Porque no he aprendido a perdonar y a veces hasta con Dios nos amargamos. ¿Por qué me has hecho esto? A mi papá le pasó, cuándo mi mamá murió, yo de seis años de edad, mi padre se amargo porque me llevó a Cuba y Castro rompió relaciones con Estados Unidos, y yo me quedé en Cuba, y él perdió a su esposa y a su hijo en menos de un año. Y él se amargó contra Dios y dijo: «¿Por qué me has hecho esto?» Es una oportunidad de crecer, es una oportunidad de madurar, de decir: «Mi Dios yo no entiendo, pero algún propósito tú tienes.» Pero mi padre se amargó; como algunos de aquí se han amargado contra Dios, nada más porque dicen que Dios no les ha dado algo, que Dios no ha sido bueno. Pero si Dios nos diera lo que merecemos, estuviéramos ardiendo en el infierno ahora mismo. Aún el infierno es mejor de lo que merecemos. Si Dios nos diera lo que merecemos estuviéramos todos ardiendo en el infierno. Y si no estoy en el infierno es por la gracia y misericordia de Dios. Pero nos amargamos contra Dios, al corazón le entra amargura. -«¿Por qué no puedo ser como aquel? ¿Por qué no tengo eso? ¿Por qué me tuvieron que hacer eso?»-. Hay que pelear contra eso. Y si tú no peleas con eso, te destruye a ti. En la Florida pasamos una batalla grande, falsas acusaciones, grandes cosas. Allí la batalla con la Biblia; yo no voy a cambiar mi Biblia, unos americanos que no saben ni hablar español no me van a decir que esto no es la Palabra de Dios, porque ni la pueden leer. A propósito la Biblia Reina Valera si es la Palabra de Dios, es la Biblia para el mundo hispano y es una tremenda traducción. Yo me tengo que parar firme por mis convicciones, y dije: «Lo siento, no puedo cambiar mi Biblia.» Tremenda batalla se formó, tremenda guerra, falsas acusaciones, falsas cosas. Mi esposa y yo pasamos cosas durísimas. Perdimos más de $20,000 dólares personales. Batalla hasta no decir más. Yo tuve que cuidar mi corazón. Pero mi corazón quería amargarse, quería coger odio. Pero una vocecita me decía: «Elmer, no te olvides: Amad a vuestros enemigos, bendecidlos, haced bien, orad por ellos.» Yo no me fui en contra, no puse un ataque nacional que pude haberles hecho, no hice ninguna pelea, yo se lo dejé al Señor. No hace mucho, hasta el Pastor de esa Iglesia se enfermó, y yo le pedí a la Iglesia que oraran por él. Yo no le deseo el mal ninguno, en mi corazón lo he perdonado, si lo viera mañana le pudiera dar la mano. No estoy de acuerdo con él si el está en contra de nuestra Biblia, pero eso es por doctrina no es personalmente; personalmente, si él necesita algo yo le doy, y si mañana está en un hospital y no lo admiten hasta que alguien pague mil dólares o si no va a morir, yo le pago los mil dólares. Y te lo digo de corazón, no estoy mintiendo, delante de Dios. Si yo no hubiera cuidado mi corazón a lo mejor está Iglesia no estaría aquí ahora, las conferencias no estuvieran, mi hogar estuviera destruido y yo amargado. ¿Me hicieron una injusticia? Oh, si, una verdadera injusticia. Pero yo no puedo parar que otros me hagan injusticias, yo nada más tengo que cuidar cómo yo reaccione, cómo yo me sienta. Yo tengo que decir: «Señor tú tienes algo en mente, tú tienes un plan, algo tú tienes para mí, algo tú me quieres enseñar a mí; a lo mejor es por algo que yo mismo he hecho que estoy cosechando lo que sembré. Como dijo David: «me lo merezco, yo he hecho demasiados pecados como para ser maldecido, hay un plan que Dios tiene para mí. Pero Señor, gracias por la prueba porque el oro se purifica en el horno de prueba.»

Te quiero ayudar, no quiero que pierdas el gozo, no quiero que pierdas la alegría, no quiero que pierdas el decir: «Señor está bien, son batallas que tengo que pasar, son acusaciones, pero Señor, ayuda a esas personas, yo no sé porqué hacen lo que hacen, pero ayúdalos, bendícelos…»Míralos como vasijas rotas que necesitan arreglo. Si algo aprendí del Dr. Hyles es que dijo: «La gente en sí no es mala, es gente rota que necesita ayuda.»

Matthew Henry dijo cuándo le robaron un día: «Señor, gracias porque me asaltaron y no fui yo quien asaltó.» Gracias que me hicieron el mal a mí y no fui yo quien hizo el mal. A John R. Rice lo vinieron a asaltar, y él dijo: «Mijo, tú no necesitas sacar una pistola para que yo te de mi billetera, pero ¿en qué condiciones estás que tienes que hacer esto?» Al ratito ya lo había ganado para Cristo. Y después de que ya lo había ganado para Cristo le dijo: «Ahora te voy a dar el dinero, toma todo lo que tengo, no me tienes que robar por el, solo pídemelo y yo te lo doy.»Quizá pienses que fue porque fue John R. Rice. Piensa en qué condición está esa persona que te está haciendo mal. Di: «Señor, ayúdale porque anda mal, anda mal.» En vez de coger odio, amargura y rencor. Y si no nos cuidamos, el que se daña somos nosotros. ¿Alguien te ha hecho una injusticia? – ¡A mí nadie Pastor!- Prepárate porque ya viene, guarda este mensaje porque lo vas a necesitar un día. Porque a todos nos vienen injusticias, lo único es que yo hago con ellas. -¡Pastor, yo no tengo ningún enemigo!- Ya tendrás, ya tendrás. Y cuándo alguien te haga un daño, acuérdate: déjame amarlo, déjame bendecirlo, déjame orar por ellos, déjame perdonarlos como Dios me ha perdonado a mí, déjame tener misericordia como Dios ha tenido misericordia de mí, déjame cambiar mi forma de pensar para poderme sentir bien… Y si haces eso, puedes sacar ese rencor y esa amargura de tu corazón.

Como Edificar Una Iglesia

«Pablo, apóstol de Jesucristo por mandato de Dios nuestro Salvador, y de Cristo Jesús nuestra esperanza (Timoteo 1:1), a Timoteo verdadero hijo en la fe: Gracia, misericordia y paz de parte de Dios nuestro Padre y de Cristo nuestro Señor (Timoteo 1:2). Como te rogué que quedases en Éfeso y cuando fui a Macedonia para que mandases a algunos que no enseñan doctrina (Timoteo 1:3), ni presten atención a fábulas ni genealogías interminables que acarrearán disputas, más bien edificación de Dios que es por fe, así te encargo ahora (Timoteo 1:4). Pues el propósito de este mandamiento es el amor nacido de corazón limpio de buena conciencia y de Fe no fingida (Timoteo 1:5)«.

Aquí vemos en este texto, que Pablo amaba al joven predicador Timoteo, nosotros en el Colegio Bíblico enseñamos constantemente a los estudiantes que deben amar al pastor que les mandó al Colegio Bíblico, que deben ser real, la verdad es: pastor, Usted sabe, Dios pone un amor especial que Usted tiene para un joven que fue llamado bajo su ministerio. Y realmente es casi como el amor que un padre tiene para un hijo y por eso nosotros insistimos a los jóvenes que vayan en vacaciones cuando pueden que siempre van a casa, estar otra vez bajo el ministerio de su pastor y sabemos hermanos que un pastor ama a un joven predicador. Hermanos, nosotros debemos llevar eso a un nivel un poco más alto, debemos nosotros también aprender a amar los unos a los otros como pastores. Estamos en una guía espiritual, tenemos que recordar hermanos, el enemigo no es otro pastor. No es algún político que quiere destruir su Iglesia, no es algún sacerdote, nosotros no luchamos contra carne y sangre hermanos, estamos luchando contra Satanás y el reino del Diablo. Ahora estamos en una situación, quieren quitar el registro de la Iglesia, quieren cerrar la Iglesia y estamos pasando por un ataque bien fuerte en México, Dios ha estado bendiciendo, el otro día tuvimos casi ocho mil en asistencia y ha estado creciendo la Iglesia, pero el Diablo no está feliz con eso y no va a estar feliz con Usted y nosotros nos tenemos que amar los unos a los otros y orar los unos por los otros.

Pablo aquí tenía un amor para Timoteo, lo llamó «su hijo» en la fe, el versículo cinco dice: «el propósito de este mandamiento es el amor nacido de corazón limpio» (Timoteo 1:5), la verdad es todo lo que hacemos enseñando, predicando los mandamientos de Dios, cada cosa, el propósito es amor, amor primeramente para Dios y luego los unos por los otros, eso es la base, el fundamento de la Ley de Jesucristo. Esto es el primer mandamiento y todo lo que hacemos hermanos debe ser con un espíritu de amor y eso es por supuesto en su matrimonio, en su familia, en su Iglesia, en su Ministerio, aquí Pablo le está animando en algunas cosas con este propósito: la primera cosa, él le dice que se quede en el mismo lugar: «te rogué que quedases en Éfeso» (Timoteo 1:3), muchas veces los pastores lo que hacemos es que somos rajones, Usted se molesta con la gente que se van de la Iglesia y no aguantan los problemas, no pueden enfrentar quizás la vergüenza, cuando han caído en un error, un pecado o algo así y luego se van y Usted se molesta con eso, pero luego Usted es rajón. Hermanos, deben estar seguros de su llamamiento y si Dios te mandó a un lugar, Usted debe quedarse ahí. A mí me encanta hablar hoy en día de la Iglesia, de los bautizos y en los últimos seis años hemos bautizado cinco mil cada año y me parece que este año con la ayuda de Dios vamos a bautizar como seis mil este año. A mí no me gusta hablar de los primeros cuatro años cuando empezamos la Iglesia, mi primer año en México hermanos yo bauticé cuatro, pero eran sinceros, hermanos la cosa es como el hermano Clay Reed enseñó el otro día, es por multiplicación hermanos, ¡tiene que discipular los convertidos! Y no es fácil empezar una Iglesia, es difícil y algo que mi pastor Mal House nos enseñó y había muchos domingos que él llegaba a veinte mil en asistencias, un domingo él llegó hasta treinta mil en asistencias. Pero Mal House nos enseñó la forma de edificar una Iglesia grande, ¡es que tienes que quedarte en el mismo lugar!, seguir trabajando y alguno de Ustedes, hay un joven predicador que tiene cien en asistencia en un pueblo de dos mil, él está alcanzando un gran porcentaje de la gente de su ciudad, si yo tuviera 5% del D.F. en mi Iglesia que grande sería, la verdad es si alguno de Ustedes, si Dios te llamó a algún lugar difícil, alguna ciudad difícil o algo así, hermano te tienes que quedar donde Dios te llamó.

No estamos en competencia pastores, estamos en compañerismo y algunos tienen un espíritu de competencia, eso es fácil para mí también, así soy yo, pero hermanos queremos ver los unos a los otros prosperar y tener éxito, pero te tienes que quedar donde Dios te mandó. Él dice aquí: «enseña la misma doctrina» (Timoteo 1:3), no enseña diferente doctrina, «ni prestes atención a fábulas, genealogías interminables» (Timoteo 1:4), luego dice: «eso va a empezar disputas y argumentos y todo eso» (Timoteo 1:4).

Estaba leyendo hoy en la mañana, en el libro de Hechos 17 y eso es un tremendo problema hoy en día entre pastores, hermanos, dice aquí: «Lo tomaron y lo trajeron al Areópago, diciendo: ‘¿Podemos saber de qué es esta nueva enseñanza que hablas?(Hechos 17:19) Pues traes a nuestros oídos cosas extrañas, queremos pues saber qué quiere decir eso. (Hechos 17:20) (Porque todos los atenienses y los extranjeros residentes ahí en ninguna otra cosa se interesaban, sino en decir o en oír algo nuevo) (Hechos 17:21)«, y hermanos déjenme decir que hay algunos pastores que hacen exactamente lo mismo, siempre tienen que tener algo nuevo que decir. «Entonces Pablo poniéndose de pie en medio del Areópago, dijo: ‘Varones atenienses, en todo observo que sois muy religiosos» (Hechos 17:22), religión hermanos es cuando empezamos a enseñar lo que nosotros creemos en lugar de enseñar lo que la Biblia dice, es un invento de los hombres, superstición y religión es la misma cosa, es un invento de hombres. Algunos de Ustedes lo que quieren hacer es presumir que aprendieron algo nuevo en la Biblia, entonces Usted estudia, estudia y estudia hasta que empieza a ver cosas en la Biblia que ni Dios sabe, si alguien llega y le dice: «le voy a enseñar algo que tú nunca has visto en la Biblia», ten cuidado de eso hermano.

Eso va a causar divisiones entre nosotros hermanos y no es lo que Dios quiere, ésta es una razón por la que nosotros nos necesitamos los unos a los otros, Usted y yo necesitamos tener amigos que nos puedan llamar la atención, Pablo aquí está animando a este joven que él amaba, que no enseñe algo diferente, nosotros necesitamos hermanos gente que nos pueda ayudar y nosotros como pastores a veces nosotros tenemos que aprender de tener un amigo y venir a una conferencia y permitir a otro pastor que nos corrija a nosotros.

Gálatas, capítulo 2. Dios pone eso en la Biblia con un propósito, Él nos conoce, Él sabe lo que necesitamos y todo lo que necesitamos hermanos lo encontramos en este libro, si lo leemos, aquí Pablo está diciendo en el versículo 11: «Pero cuando Pedro vino a Antioquía, le resistí cara a cara, porque era de condenar. (Gálatas 2:11) Porque antes que vinieran algunos de parte de Jacobo, comía con los gentiles pero cuando vinieron, se retraía y se apartaba porque tenía miedo de la circuncisión. (Gálatas 2:12) En su simulación, participaron también otro judíos, de manera que Bernabé fue arrastrado también por la hipocresía de ellos (Gálatas 2:13)«. Él está ahora peleando con Pedro, cara a cara, llamándolo hipócrita, y eso no es todo hermanos, ¡eso es fuente de otros pastores! «Cuando vi que no andaba rectamente conforme a la verdad del Evangelio, dije a Pedro delante de todos: ‘Si tú siendo judío vives como los gentiles y no como judío, ¿por qué obligas a los gentiles a judicial?’ (Gálatas 2:14). Nosotros judíos de nacimiento, no pecadores de entre los gentiles (Gálatas 2:15), sabiendo que el hombre no es justificado por las obras de la ley sino por la Fe de Jesucristo, nosotros también hemos creído en Jesucristo para ser justificados por la Fe de Cristo y no por las obras de la ley, por cuanto por las obras de la ley nadie será justificado (Gálatas 2:16)«.

Es un tremendo versículo el Gálatas 2:16 para enseñar salvación por fe, no es por obras. ¡Pero lo que olvidamos es que este versículo es Pablo regañando a Pedro! Hay pastores, hermanos, que no quieren venir a la conferencia porque dicen: «no, yo no quiero que nadie me regañe a mí». Uno pastores me han dicho: «no, ya no voy a la conferencia, es que me van a enseñar un montón de cosas que no estoy haciendo y hay tantas cosas que yo ya sé que debo de estar haciendo que no estoy haciendo, ¿para qué voy a ir a aprender más?». ¡Qué tremenda actitud! Y pastores así merecen ser fracasos, son fracasos por supuesto, pero merecen ser fracasos. La predicación de la Palabra de Dios también la necesitamos nosotros. Yo tengo amigos: Ezequiel Salazar, Dwane Nichols entre otros, hermanos, cuando yo tengo problemas endoctrinos o algo que no estoy haciendo, me llaman la atención y esos no son mis enemigos, son mis amigos.

Es interesante después en el libro de Pedro, está hablando de las epístolas del apóstol Pablo, y es Pedro quien le llama escrituras. Y él dice «nuestro amado Pablo». Pedro no se enojó con Pablo porque Pablo le llamase la atención, Pedro amaba a Pablo, imagina eso: el Papa respondiendo así.

«No reprendas al escarnecedor, para que no te aborrezca; corrige al sabio y te amará. (Proverbios 9:8) Da al sabio y será más sabio, enseña al justo y aumentará su saber». (Proverbios 9:9) hermanos, en nuestra Iglesia predicamos duro, la Biblia dice en el libro de «repréndelos duramente para que sean sanos en la Fe». (Timoteo 1:13) Pero una razón por la que yo predico duro hermano, es porque hay gente que es necia, gente mensa que se enoja cuando Usted le reprende. Cuando yo digo menso en mi Iglesia los únicos que se ofenden son los mensos, la gente sabia dice: «no, está hablando de otro».  Los mensos se molestan y se van, ¡y qué bueno, yo no los quiero! Ya tengo suficiente mensos en mi Iglesia, ¿para qué quiero más? Gente sabia ama a la persona que les llama la atención, ahora a propósito pastor, Usted debe enseñar a su gente, gustar y amar la predicación dura. Algunos de Ustedes van a conferencias y luego van a su Iglesia y quieren cambiar todo, y lo único que cambia es la gente que cambia de pastor, Usted tiene que enseñarles, el padre que ama a su hijo disciplina a su hijo, el pastor que ama a su gente predica duro a su gente. Tienes que explicarles la necesidad de la predicación dura. Hermano, si Usted sale ahora a la calle en la tarde y hay alguien ahí en la calle esperando con un cuchillo o una navaja, y le dice: «te voy a cortar», Usted va a empezar a pelear, defenderse, tirarle piedras, llamar a la policía, darle unas patadas o como muchos de nosotros echar a correr. Pero Usted no va a permitir que él tome el cuchillo y le corte. Usted va a un médico y el doctor toma horas, a veces media hora explicándole: «tiene este problema, tiene esta necesidad, aquí están unos rayos X, unos exámenes y si yo no hago esta cirugía, Usted va a tener más problemas o puede ser que Usted va a morir», y luego el doctor saca su cuchillo y Usted dice: «está bien». Y terminando la operación, en la que él le ha cortado, ¡Usted saca su billetera y le paga! Por eso me gusta ser pastor, podemos insultar a la gente, regañarlos y después ¡nos pagan por hacerlo! Pero el doctor le ha explicado: «estoy haciendo esto por tu bien». Alguno de Ustedes  se quiere levantar en el púlpito, decirle a todo el mundo menso y luego se va y la gente le corre. Tienen que enseñarles por qué predicamos duro.

El hombre sabio ama a la persona que lo reprende,  el pastor sabio que Dios puede usar, él quiere aprender.  No quiere quedarse estancado, él quiere aprender, quiere mejorar, hay pastores hermanos que están constantemente cambiando doctrinas y eso causa divisiones.

Todos hacemos eso, especialmente en la juventud. Yo vi jóvenes en un campamento la semana pasada en Veracruz y un joven predicador que fue llamado bajo mi ministerio, empezó a predicar y yo estaba ahí, nunca le había escuchado predicar, pero era tremendo. Estaba predicando el hermano Ramos y yo me dije: «¡Caray! A este joven yo quiero invitarlo a predicar en la Iglesia», estaba predicando y usando la Biblia y correcto en su doctrina y todo eso y estaba muy interesante y yo creo que hasta le voy a invitar a predicar en una conferencia y siguió predicando y al final del mensaje él dice:  «ahora les voy a enseñar un testimonio …», y él lee una historia que salió hace veinte años que supuestamente en Siberia, los rusos estaban escarbando y descubrieron el infierno; y salió calor, fuego de este pozo y luego bajaron un micrófono y escucharon gritos. Y luego eso no era suficiente, y él dijo: «yo tengo una grabación de los gritos», sacó la grabación y empezó a tocarlos y era una bola de Pentecostés ahí, gritando y llorando como si estuvieran en el infierno.

Pentecostés hermanos, en sus oratorios hoy en día, en el techo, a veces dejan caer del techo oro o plumas, y dicen: «¡Ay! Mira, están pasando los Ángeles, están cayendo de las alas». Tienes que tener cuidado de lo que encuentras en el Internet; yo estaba ahí molesto, yo después dije: «¡Caray! Eso no me gustó, esos jóvenes se darán cuenta algún día que eso no era real, que no era verdadero, y fuéramos a predicar y a ilustrar recto…» Y yo estaba ahí molesto, y luego vino me hijo y me dijo: «pero papá, yo me acuerdo que hace años Usted me dijo lo mismo…» Yo dije: «No es cierto hijo, ¡cállate! ¿Cómo te atreves a hablarle a tu padre así? ¡Menso!». Subimos al coche y estuve molesto todo el día, luego mi esposa me dice: «pero, yo recuerdo que hace años tú también usaste eso…» «¡No es cierto, yo no lo dije así! Bueno, sí lo dije, pero no tanto». Llegué a México, lo comenté a mis asistentes, y mi asistente dijo: «pastor, sí, yo recuerdo que Usted dijo eso y ¡lo juraba! Dijo: ‘eso es cierto'». Yo dije: «sí, pero nunca usé la grabación» Yo le mencioné eso al hermano Salazar y me dijo: «bueno, yo sí usé la grabación». La verdad es, hermanos, todos nosotros hacemos cosas así, y necesitamos a veces que alguien nos corrija. Yo recuerdo dos veces en mi juventud, tuve que levantar frente y decir: «hermanos, ¿recuerdan el mensaje que prediqué hace dos semanas?» Y algunos dijeron: «sí pastor, lo recordamos», y dije: «¡olvídalo!»

Pablo  aquí está exhortando a Timoteo que quede en la misma doctrina, enseñar a la gente que ama la reprensión, por eso venimos a conferencias, para aprender, para mejorar. Muchos de nosotros pensamos y tenemos un concepto muy auto de nosotros mismos.

Pablo dice en Filipenses 2, que debemos tener el mismo sentir de Cristo, la misma mente de Cristo. Él dice: «Debemos considerar a los otros superiores a nosotros mismos» (Filipenses 2:3). Eso es difícil hermanos, la carne no quiere hacer eso, pero si oramos: «Ayúdame Señor a tener este corazón», eso va a quitar los malos pleitos y contiendas entre nosotros. Si nosotros sinceramente consideramos el uno al otro superior  a nosotros mismos, no va a haber pleitos, no va haber divisiones. Pablo aquí está enseñando, él dice: «El propósito de todo lo que estamos haciendo es un amor sincero». Y es para la honra y la gloria de nuestro Dios.

Nosotros debemos aprender a usar la Biblia correctamente, Jeremías 15 dice que: «halló la palabra de Dios y se la comió» (Jeremías 15:16), nosotros debemos hace la Biblia parte de nuestra vida, «es el gozo…» dice Jeremías «…de nuestro corazón…« (Jeremías 15:16). Es interesante, en el libro de Ezequiel, en el libro del apocalipsis, la Biblia habla antes que Dios mande a Juan a predicar a las naciones, antes que mande a Ezequiel a predicar la palabra, primero les da el rollo del libro y les dice: «come eso, no sólo de pan vivirá el hombre, sino de cada palabra que sale de la boca de Dios y pastor, tú no puedes alimentar las ovejas hasta que tú primero hayas comido». Las ovejas van a donde hay pasto, y lo que pasa es que ustedes son tan flojos, que no estudian, no leen su Biblia, no preparan sus mensajes. Y luego Usted se enoja porque su gente se va a otra Iglesia. «¡Ah! ¡Este hombre no debería poner otra Iglesia en esta ciudad! En esta ciudad nada más tenemos cien mil habitantes, ¿cómo se atreve a poner otra Iglesia? Está robando mis ovejas». En primer lugar, yo pensé que las ovejas eran de Cristo, en segundo lugar, pastor, las ovejas van a donde hay comida y Usted no les da de comer, pero tú no puedes darle de comer porque tú también tienes anemia (espiritualmente). Tienes que estudiar, tienes que leer, tienes que caminar con Dios, en Josué 1, salmos 1: «Dios nos prospera, nos bendice cuando la Biblia es su delicia, es su gozo». Mi pastor nos enseñó en su juventud,  nos dijo que él cuatro horas al día: dos horas por día estaba leyendo la Biblia y dos horas por día estaba orando, luego él salía a ganar almas, pero debes caminar con Dios, yo procuro de caminar con Dios por lo menos dos horas al día, pero es indispensable eso.

Estaba ahora creciendo la Iglesia en Jerusalén y prosperando, algunos teólogos creen que la Iglesia en Hechos, capítulo seis había llegado a la asistencia de ochenta mil. Ahora yo no sé, yo no estaba ahí; si fuera mi Iglesia, sí, si fuera la Iglesia de Maramos, no. Pero en aquellos días, como crecía el número de ciclos, hubo una congregación de los griegos contra los hebreos, que las viudas de aquellos eran desatendidas y la distribución diaria, ellos venían con estas quejas a los Apóstoles, entre más grande la Iglesia más cosas hay que cuidar y hacer y todo eso y luego dice el versículo 3: «buscad entre vosotros siete varones llenos del Espíritu Santo y de sabiduría, a quienes encargaremos de este trabajo. (Hechos 6:3) Nosotros persistiremos en la oración y en el ministerio de la palabra (Hechos 6:4)«. Ellos dijeron: «vamos a mantener como prioridad en nuestro ministerio, el ministerio de la palabra». Eso hermanos, es el estudio de la palabra y la predicación de la palabra de Dios. Ahora, de nada le sirve estudiarlo si Usted no lo va a predicar, la predicación incluye el ganar almas, hay muchos pastores que quieren predicar a miles de personas, yo tengo un programa de radio, me encanta también que nos dicen ahora que nos escuchan alrededor de tres millones de personas, yo no sé si es cierto pero es lo que nos dicen. Y recibimos montones y montones de llamadas continuamente del programa de radio, «pero pastor, yo quiero predicar a miles, algún día predicar a millones». Pastor escúcheme, Usted no va a predicar a miles, Usted primero aprende disfrutando predicarle a uno. Usted lee la Biblia, los mejores mensajes de Jesucristo de salvación (Juan, capítulo 3): fue predicado a un solo hombre (Nicodemo). Juan, capítulo 4: «el agua viva», predicado a una sola mujer. Usted debe aprender el ministerio y la palabra, estudiarlo y luego enseñarlo y predicarlo a otros. Su caminar con Dios, determina su amor para Dios. Ahora, escúcheme bien, sus motivos en el ministerio determinan sus métodos, sus métodos determinan sus resultados, sus resultados determinan su ministerio y su ministerio va a determinar su recompensa en el Cielo algún día. Pero todo empieza hermanos, con sus motivos. Cuando nosotros caminamos con Dios, vamos a tener los motivos correctos. Ésa es la razón por la que algunos pastores mienten sobre su asistencia. Ellos dicen mentiras sobre su asistencia porque sus motivos son incorrectos, nada más quieren presumir, de nada les sirve, aunque Usted crezca nadie le va a creer. Pero si ésta es su motivación hermano, Usted hasta va a hacer cosas que no debe hacer para tener un grupo grande de gente.

Yo conozco un joven predicador que salió de un colegio bíblico, yo estaba empezando mi Iglesia y este joven estaba mandando cartas en tres meses diciendo que ya tenía trescientos en asistencia. Y yo le dije: «¡Caray! Estoy luchando aquí, apenas tengo cinco. Y este joven salió del instituto y ya tiene trescientos en tres meses, increíble eso, ¿qué estoy haciendo mal?». Y luego me di cuenta que este hombre lo que estaba haciendo, estaba vistiendo como payaso los domingos, yendo al parque con un bolso de dulces, echando los dulces en el parque a los niños y cuando llegaban los niños, él les predicaba. Ahora, no estoy en contra de eso, cualquier cosa que Usted hace para ver gente a salvo es buena, pero Usted no va a edificar una Iglesia así. Usted tiene los motivos correctos, tienes que tener una Iglesia donde está discipulando, enseñando a la gente. Hasta nosotros cuando empezamos la Iglesia, ni usamos promoción por el primer año, porque yo quería tener un grupo de gente que viniera porque amaban la palabra de Dios. Su caminar con Dios determina su actitud. Hablemos con Daniel por ejemplo, que Daniel tenía un espíritu excelente, era agradecido, hermano eso es muy importante para Usted como pastor, tener un corazón agradecido con Dios, pero eso viene a través de caminar con Dios. Dios pone gratitud en su corazón, y Dios bendice a un hombre que tiene buen espíritu, buena actitud. Pablo fue agradecido con Dios, porque Dios le había puesto, lo había tenido por digno, lo había puesto en el ministerio, estaba agradecido con Dios. Ahí hay muchos pastores hermanos, que están chillando por estar en el ministerio. Nosotros debemos ser agradecidos con Él, pero eso viene después de caminar con Dios, pasar tiempo con Él. Caminar con Dios da un espíritu de ser humilde, Dios da gracia a los humildes, «Él resiste a los soberbios y da gracia a los humildes» (Jaime 4:6), pues eso viene hermanos por caminar con Dios. Y luego hermanos, también nos da un espíritu de confianza al mismo tiempo, si su fe está en Dios y no en los hombres, Usted va a tener confianza. Y déjenme decirles algo, la gente está dirigida y guiada a un predicador, un pastor que tiene confianza, que no está lleno de temor y miedo, la gente sigue a un pastor que tiene confianza y fe en su Dios.

Nuestra meta, no debe ser solamente ver gente a salvo, pero debería ser también alcanzar las naciones para Cristo. Usted como pastor, debería tener en sus metas unas cosas que Dios ha bendecido en nuestra Iglesia y yo creo que va a bendecir en la suya también, no solamente queremos alcanzar un pueblo o una ciudad, pero Usted debería la meta de alcanzar naciones para Cristo.

Yo quiero decir eso, yo sí creo en el llamamiento de Dios, estoy de acuerdo que puede ser un voluntario  y a veces la gente usa una ilustración, por ejemplo: miren el ejército, hay gente que el ejercito agarra para ser soldado, hay otros que quieren ser soldados voluntariamente y yo estoy de acuerdo con eso, todos pueden entrar en el ejército de Cristo. Pero tú no puedes escoger ser un líder en el ejército.

Cuando Usted entra en el ejército, Usted no le dice: «¿sabes qué? Yo quiero ser un sargento»,  «hazme un sargento» o «quiero ser un general» o de una vez: «póngame de general», eso es algo que ellos tienen que llamarte y decidir, si tú quieres servir a Dios tiempo completo con tu vida, tú puedes ser voluntario, pero si tú vas a ser un pastor o vas a ser misionero, yo creo que Dios tiene que llamarte.

«Antes que te formases en el vientre te conocí, y antes que nacieses te santifiqué, te di por profeta a las naciones. (Jeremías 1:5) Y dije: ‘¡Ah Señor Jehová! No sé hablar porque soy niño’. (Jeremías 1:6) Me dijo: ‘no digas soy niño, porque a todo lo que yo te enviaré irás tú, irás a todo lo que te mande» (Jeremías 1:7). Dios nos llama Hermanos, no solamente Reed estuvo hablando de eso, nuestro llamamiento no es solamente ganarle una ciudad o un pueblo a Cristo, debemos predicar el Evangelio a todo el mundo, el Hermano Tommy estuvo predicando sobre esto el otro día también, es nuestro deber alcanzar las naciones. Ahora, lo que Usted tiene que hacer como pastor, enseñamos a nuestra gente a dar, pero luego nosotros no queremos dar. Nosotros, nuestra Iglesia damos el 20% de las ofrendas, 20% a misiones, aparte de eso tenemos promesas de fe. Este año, con todo y nosotros estamos juntando para otras Iglesias, otros ministerios aquí en México, en otras partes del mundo, este año vamos a dar como tres millones y medio a otras Iglesias. Yo podría estar concentrando todo este dinero en mi ministerio, pero Dios no me llamó solamente a Ciudad de México, Dios quiere que alcancemos el mundo. Nosotros queremos ver setecientas Iglesias aquí en México, que han salido de manutención. Aparte de eso, queremos ayudar a la obra misionero y apoyar la obra misionero, tenemos que entender que Dios nos ha llamado no sólo a alcanzar nuestro pequeño lugar, pero ayudar a otros: «dad y se os dará«. (Lucas 6:38), la Biblia dice.

Esta semana he regalado a diferentes pastores, más de treinta y cinco mil pesos esta semana, aquí en la conferencia. Antes de terminar el día, yo daría a los pastores el dinero, antes de terminar el día recibí llamadas o alguien vino conmigo y me devolvieran más de lo que yo di.

Dios bendice, pero el problema que tú tienes es que tú no crees lo que tú predicas. Tú predicas a la gente: «¡Dad y se os dará!«. (Lucas 6:38), pero Usted no lo hace. Su enseñanza, sus métodos, todo depende de su caminar con Dios, el libro de Jeremías, capítulo veinte: «No recordaré más ni hablaré más en su nombre, no obstante había en mi corazón como un fuego ardiente metido en mis huesos; traté de sufrirlo y no pude» (Jeremías 20:9). O vemos en el capítulo veinte y tres, este fuego quemando el corazón de Jeremías era la palabra de Dios, Dios dice a Jeremías: «¿No es mi palabra como un fuego..?» (Jeremías 23:29) Jeremías había hallado la palabra de Dios, la había comido y luego él llegó al punto donde dijo: «ya no voy a predicar, esta gente está enojada, me dan caras feas…» y hasta Dios le dijo:  «no tengas miedo de sus caras», pero Jeremías dice: «me han golpeado, me han echado en la cárcel, me pusieron en el cepo, ¡ya no voy a predicar!». Pero él dice: «dentro de mi había un fuego quemándome; traté de sufrirlo, pero no pude» (Jeremías 20:9).

Hace años hubo un tremendo predicador en los Estados Unidos: Larry Brown. Larry Brown está en un pueblito, como siete mil habitantes en su pueblo y no hay ciudades alrededor de él. Está en un pueblo de siete mil y el hermano Brown tiene ochocientos en asistencia cada domingo. Pero hace años lo que me dijo el Hermano Brown a mí fue: «yo vivo aquí en el campo, ¿cómo voy a crecer una Iglesia grande aquí en el campo?» Y el hermano Brown me dijo: «un día estaba manejando, y había una bodega de un campesino que se incendió, se estaba quemando y cuando subió el fuego a la bodega del campesino, llegaron los bomberos más también llegaron como dos mil personas ahí, para ver el fuego. Y estaba todo el mundo mirando el fuego, y yo dije: ‘Señor, préndeme un fuego, yo estoy quemando para ti’ Y si Usted se está quemando pastor, la gente va a venir para verte quemar». Pero, este fuego, este ánimo, a mi me encanta predicar, yo no soy bueno para predicar ni puedo pronunciar el español bien, yo tengo maestros y abogados e ingenieros en la Iglesia y cuando estoy leyendo el texto es «¡ew… ew… ew!». Pero a mi me encanta predicar, soy puro verbo, a algunos de Ustedes no les gusta ni su propio mensaje. Hermano, si Usted mismo no se quiere escuchar predicar, ¿quién más va a querer? Eso viene por el estudio de la palabra de Dios, tienes que meter el fuego dentro de ti.

Nuestro pastor nos enseñó eso muchas veces cuando éramos jóvenes predicadores, muchos pastores cuando están predicando, ellos quieren impresionar a la gente, con su sabiduría, su elocuencia, su conocimiento y «Usted nos tiene tan impresionados que nos estamos durmiendo. Usted usa palabra que nadie conoce». Cuando Usted predica, Usted debe olvidar a su imagen, Usted debe estar consumido con la verdad que está enseñando y Usted debe estar convencido: «mi gente necesita lo que estoy enseñando. A mi no me importa qué tengo que hacer, la gente tiene que escucharme». Si Usted tiene este fuego, este mensaje, esta carga en su corazón, este gran fuego, Usted lee la Biblia, lea los profetas, usar ilustraciones cuando predican, cualquier cosa para agarrar la atención de la gente.  Así que él empezó a cortar su cabello, a echarlo en el fuego, en el viento y decía: «ésos son Ustedes». Cuando predicaba se acostaba; él hizo un sartén e hizo un pequeño drama de la ciudad de Jerusalén, cómo iban a atacar a la ciudad, hasta estaba preparando un mensaje y estaba usando caca de vaca, Dios dijo: «toma este estiércol, toma este excremento de hombre y prepara tu comida con eso», y él dice: «¡Ay Señor!». Dios dice: «¡Ah!, está bien, puedes usar de vaca». ¡Oh! Pero Usted es demasiado importante para eso, ¿verdad? Tú eres el ‘Daily Movie’ de México. Cristo estaba predicando, cuando vinieron a predicar a la mujer, él estaba ahí en el polvo, escribiendo en el polvo. Mi pastor nos enseñó que cuando Usted hace algo así, atrae la atención de la gente. Yo todavía me estoy preguntando: «¿qué andaba escribiendo en el polvo?» Algunos teólogos dicen: «eran los nombres de los pecadores». ¿Quién sabe? Yo creo que era un dibujo de Mickey Mouse. Pero Jesús haría cosas para llamar la atención, para que la gente pusiera su atención y el pudiera predicarles y enseñarles.

Pero cuando se mensaje va a ser interesante, es cuando Usted tiene un fuego en su corazón quemándole, eso viene por caminar con Dios y estudiar y Usted está buscando el bienestar de su gente.

Hace años yo vi una casa que se encendió, era por Navidad y yo estaba ahí en la calle con mi novia, pero no la quería para nada Debbie, era mala mujer, y estábamos hablando y un árbol de navidad de los vecinos de ella se incendió, no sé si han visto un árbol de Navidad cuando están secos y se encienden, pero es increíble qué rápido se queman. Y la casa se empezó a quemar,  y los vecinos llegaron ahí y vieron a sus vecinos quemándose y llegaron a la casa: «¡Eh… eh… La casa se está quemando… eh… eh!», no les importaba su imagen, pero estábamos nosotros preocupados por la gente en la casa que se estaba quemando. Cuando Usted se olvida de sí mismo, y piensa en la necesidad de su gente y Usted tiene un fuego quemándole el corazón un mensaje que Dios le ha dado, Usted va a hacer lo que tiene que hacer, para mantener la atención de la gente. Eso le va a ayudar en su ministerio, en su Iglesia.

El uso del dinero, mucho de los pastores, especialmente aquí en México están perdiendo sus ministerios por el uso de dinero. Hermanos, escúchenme bien: «dinero designado». No es suyo, tienes que usarlo como fue designado, ahorita estoy en peligro, puede ser que yo termine en la cárcel y hay gente que quiere dinero y yo tengo seis millones en el banco, pero no es mío, es designado. Y yo dije: «aunque Ustedes me echen a la cárcel, aunque me corran del país yo no les voy a dar el dinero de Dios», no es mío. Alguno de Ustedes, su gente levanta el dinero para comprar un camión y Usted lo usa para otra cosa, gente da el dinero para comprar bancas y Usted no compra las bancas, «pobre pastor, se enfermó su esposa y estaba por morir…», y ahora tu gente confía en ti y Dios no confía en ti, porque tú has robado. Usted tiene que aprender hermano a usar el dinero de Dios para lo que tiene que ser usado.

Ahora, al mismo tiempo hermanos el pastor debe tener la autoridad sobre el dinero de la Iglesia, puede creer lo que quiera, lea su Biblia, cada texto en la Biblia, los diezmos y ofrendas del Templo eran para los siervos de Dios. Yo creo que un pastor egoísta lo va a usar mal, nunca va a crecer su Iglesia, un pastor que tiene buen corazón lo va a usar correctamente. El pastor debe tener control del dinero en la Iglesia. Dinero designado, Usted levanta dinero para hacer algo, para misiones o algo así, tiene que usarlo como fue designado el dinero y yo conozco pastor tras pastor que ha perdido su ministerio por el mal uso del dinero.