El Gemir De Las Almas Perdidas

Quiero llamar su atención a Ezequiel 9:4. La Palabra de Dios nos habla de una visión, de una matanza que Dios ordenó allí en Jerusalén. Pero aquí en el versículo 4 Dios les está mandando algo: «y le dijo Jehová: Pasa por en medio de la ciudad, por en medio de Jerusalén, y ponles una señal en la frente a los hombres que gimen y que claman a causa de todas las abominaciones que se hacen en medio de ella.»

Quiero contarles un poco de mi testimonio de salvación. Somos 13 hermanos, y yo soy el número 13, el más pequeño de todos. Mi padre fue un hombre alcohólico. Y cuando yo tenía uso de razón, mi padre ya era grande de edad. Él nos disciplinaba, nos golpeaba, nos latigaba, a veces nos sangraba las piernas y nos ponía allí en medio de la casa con medio ladrillo en la mano o con una piedra en cada mano. (Él quería tener un régimen allí en el hogar). El típico hogar mexicano. En ese tiempo no se oía de derechos humanos. Un militar amigo de mi papá que sabía como él nos trataba me dijo: – Mira, entiende un poco a tu papá, mira a nosotros cuando nos castigan nos ponen hincados allí con la metralleta y pobres de nosotros si bajamos las manos…- (Porque no había derechos humanos en ese entonces, hace ya como 25 años). No había un día que mi padre no se emborrachara, y yo recuerdo a mi padre agarrar a mi madre del cabello, y jalándola como a un trapeador por toda la casa, arrastrándola y cacheteándola. Mi madre tenía hasta una herida de un machetazo de una vez que mi padre alcoholizado le dio con un machete a mi mamá. Pero mi madre cuando nació fue huérfana. A los meses de vida se le murió su mamá, y les inculcaban que el matrimonio es hasta que la muerte los separe.

Y yo recuerdo que por la falta de amor en mi hogar, y por todo lo que estaba allí sucediendo en mi entorno familiar, a la edad de 9 años comencé a usar drogas. Me empecé a ir por la puerta fácil, me empecé a ir por la puerta falsa. Y a la edad de 11 años, yo ya conocía todo tipo de fármaco. Yo ya inhalaba resistol 5000, tinher, gasolina, y todo tipo de pastillas, etc… Yo recuerdo que a la edad de 14 años, drogado, yo agarré a mi padre y le puse una navaja en su cuello, estuve a punto de matar a mi padre. Gracias a Dios que llegaron los judiciales, me llevaron a la correccional para menores y estuve allí por un año y medio. Y no me querían dejar salir, y me escapé de allí. Y para no hacer la historia muy larga, a la edad de 18 años de edad, yo estaba pisando una prisión de máxima seguridad en el país de los Estados Unidos. Desafortunadamente, comencé a tatuarme, y a mí me avergüenza esto, pero hay un propósito por lo que lo estoy contando. Yo quiero glorificar y honrar el nombre de nuestro Señor Jesucristo. Desafortunadamente, traigo tatuado desde las muñecas de las manos hasta la cintura, casi todo lo que abarca la camisa. Porque ese fue el ambiente donde yo crecí, en las pandillas en el país de los Estados Unidos, en la ciudad de Los Ángeles, California. Por muchas maneras, he tratado de quitarme los tatuajes, pero no he podido, me avergüenzan. No hallo como cubrirme para que no me vean, y siempre hay la sensación de que por allí se ve algo y siempre estoy con esa carga.

Una vez me querían dar 25 años de cárcel por haber balaceado a otros 5 pandilleros. Y entiendo la Escritura cuando dice: «Con amor eterno te he amado, por tanto te prolongué mi misericordia.» Y por la Gracia de Dios lo tomaron como «gang related» (relacionado a las pandillas), porque no fueron los jóvenes estos a la corte. Y solamente estuve 5 años en la prisión. Yo salí bien rebelde. Me inyectaba la heroína, me inyectaba cocaína, metanfetaminas. Me inyectaba 10-15 veces al día, 10-15 veces en la noche. Duraba 3 días y 3 noches sin dormir.

Mi madre se la pasaba noches en vela, llorando, quebrantada, rogando a un Dios que nos salva. Porque como quiera que sea, los padres siempre nos van a amar, a veces aunque no lo manifiestan para no echarnos a perder más… pero por dentro se están desbaratando. Y yo recuerdo que por la gracia de Dios, el 18 de noviembre, me predicaron el Evangelio, y por su gracia, soy lo que soy.

La Biblia nos dice que nuestro Dios miró el gemir de las almas, Él mira el mundo, a su creación. Él es el Creador de los cielos y la tierra. Él es el Dios soberano, Él es el omnipotente, Él es sobre todas las cosas. Y este Dios Creador, este Dios poderoso, es el Dios que nos amó de una manera increíble, de una manera que no podemos nosotros tan siquiera contemplar. El grandioso amor de nuestro Dios que por amor de nosotros se hizo pobre para que nosotros fuésemos ricos. Él vino a este mundo a dar su vida por los pecadores.

Y quiero decirles en primer lugar que el pecado nos hace gemir.

Dios mira a la gente gimiendo, Él mira a la gente quebrantada, Él mira como la gente es destruida por causa del pecado. La Biblia nos dice en Romanos 6:23 «Porque la paga del pecado es muerte…» Dios lo ha establecido, es un decreto de nuestro Dios, que el pecado trae consecuencias, que el pecado destruye, que el pecado alcanza. La paga de nuestros pecados, dice la Biblia, es la muerte. Y es triste que a veces muchos de nosotros, como cristianos, no lo creemos. La Biblia dice en Gálatas 6:7 «No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará.» Nadie puede engañar a nuestro Dios. Aun los predicadores pudiéramos ser hipócritas, pero de Dios nadie se burla. Hay un Dios en los cielos, hay un Dios soberano, y Dios dice que lo que tú y yo sembremos, ¡eso vamos a cosechar! Dice la Biblia que el pecado trae consecuencias, el pecado quebranta. El ser humano es soberbio por naturaleza. El ser humano menosprecia a nuestro Dios. El ser humano menosprecia la Palabra de Dios. Y allí está el alcohólico emborrachándose, mofándose de Dios y después los ves en los hospitales muriendo de cirrosis, quebrantados, derramando lágrimas… ¡porque su pecado los ha alcanzado!

Qué triste es la condición del hombre desde la caída por causa del pecado. La Palabra de Dios nos dice en Números 32:23 «Mas si así no lo hacéis, he aquí habréis pecado ante Jehová; y sabed que vuestro pecado os alcanzará.» Ciertamente el pecado tarde o temprano nos va a alcanzar, si no nos arrepentimos.

Recuerdo que cuando yo fui salvo, fue algo precioso para mi vida. El ver una vida diferente, no más drogadicción, no más cárcel, no más quebranto… Y aunque ciertamente sí hay pruebas, y la vida cristiana no es un lecho de rosas, pero no hay mejor vida que la vida cristiana.

Nuestro Dios es misericordioso en gran manera, nuestro Dios es bueno, un Dios consolador, un Dios de paz, un Dios de amor, un Dios que provee, un Dios que no nos da lo que merecemos. Antes bien, dice la Biblia que aun cuando nosotros somos infieles, Él permanece fiel.

Todo fue hermoso cuando yo fui salvo. Fui a la casa de mi pastor y le dije: -Pastor, yo sé que he sido salvo, pero ha sido una vida de drogadicción…12 años de mi vida drogándome todos los días… ¡No puedo dejarlo! Y el pastor me dijo: -Mira, si verdaderamente has sido salvo, dice la Biblia que: «Si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres.»

¡Oh, gloria a Dios por lo que Cristo vino a hacer por la humanidad, no solamente nos da vida eterna, nos da libertad de tanto quebranto, nos da libertad del pecado!

Y el pastor me dijo: -Si estás dispuesto a cambiar, de este día en adelante vas a vivir en mi casa. Y estuve viviendo un año en la casa de mi pastor, con luchas, con pruebas, pero por la gracia de Dios de un día para otro deje las drogas, así nada más.

A los tres meses de ser salvo, ya no me drogaba, nada de drogas, pero un sábado en la mañana me levanté a desayunar y sentía que la camiseta me brincaba. Mi mamá como que se preocupó y me dijo: -Hijo, ¿te sientes bien? Le dije: -Sí mamá, no pasa nada, no se preocupe. Y yo recuerdo que me metí al baño de la casa y empecé a tocarme el corazón, y para no asustarla me salí, tomé un taxi y me fui rápido a hospital. Y recuerdo que allí en la Cruz Roja, me pusieron algo en los oídos para detectar mis signos vitales, y nada más se hacían señas entre ellos, y luego me dijeron: -Sabes que, te vamos a pasar aquí en frente, a la clínica allá, porque te van a hacer un electrocardiograma. Y empezó a invadirme la tristeza porque dije: «Dios mío, algo no anda bien.» Sentía que el corazón se me iba a salir. El cardiólogo me dijo: -Mira joven, el corazón te debe de latir de 60-70 veces por minuto, y cuando el corazón te empieza a latir más de 100 veces por minuto se considera una taquicardia, pero cuando el corazón late de 150- 180 veces por minuto es una taquicardia muy peligrosa y la persona puede caer muerta en cualquier momento. Mi corazón estaba latiendo a casi 200 veces por minuto. Y además de la taquicardia que yo traía, traía 5 arritmias sinusales, quiere decir que mi corazón estaba fuera de ritmo. Sentía el corazón desenfrenado, de repente latía muy rápido, y de repente se detenía, y latía más lento. Y yo recuerdo que empecé a pensar: «Pues gloria a Dios, yo sé que voy a ir al cielo.» Pero me empecé a entristecer y dije: «Dios mío, ¿por qué? ¿Por qué desperdicie mi vida en el pecado?»

Pero Dios fue bueno conmigo. Durante un año tomé medicina, conocí a mi esposa, nos casamos y queríamos tener hijos. Pero perdimos a nuestros dos primeros bebés. Fue algo bien triste cuando mi esposa se embarazó y a los tres meses perdió al bebé. Y después se vuelve a embarazar y vuelve a perder al bebé. Yo pensé que no íbamos a poder tener hijos. Dije: «A lo mejor hay un problema en mí por tanta droga que usé.» Y en el tercer embarazo de mi esposa, tuvo amenazas de aborto, mis suegros estaban en Guadalajara y mi pastor me dijo: -Mira si quieres vete para Guadalajara por un tiempo para que no dejes sola a tu esposa. Y nos fuimos a Guadalajara porque ella siguió con amenazas de aborto.

Recuerdo que un día yo venía del trabajo, le ayudaba al Hno. Roberto Murillo trabajando en albañilería y yo ya venía llegando a la casa cuando de repente sentí otra vez que el corazón se me empezaba a salir, después de casi cuatro años de haber dejado las drogas. Y recuerdo que le dije a mi suegro: -Sabes que suegro, por favor no le digas nada a Adriana, no le digas nada a mi esposa, no vaya a ser que se ponga triste y vayamos a perder el otro bebé. Y recuerdo que llegué a la clínica y el doctor me empezó a decir: «Joven, está usted joven ¿Por qué desperdicia su vida? ¡Vienes muy mal, vienes muy grave! ¡Estás muriendo joven! ¿Qué es lo que consumiste? ¿Qué droga te metiste? ¡Necesito que me digas! ¿Qué fue lo que hiciste? Dime para poder contrarrestar esa droga. ¡Vienes bien grave!» Y recuerdo que empecé a quebrantarme, y le dije: -No doctor, yo soy cristiano doctor, por la gracia de Dios soy nueva criatura, tengo años, años, doctor, que no me drogo. Lo que pasa doctor, es que ¡el pecado trae consecuencias! ¡El pecado nos alcanza, doctor, y va a donde más nos duele y cuando menos lo esperamos! ¡Porque de Dios, nadie se burla! Lo que el hombre sembraré, eso también segará. Y yo recuerdo qué triste la situación allí. El doctor no lo podía creer. Después me llevaron con otro cardiólogo. Y si es cierto que el pecado nos hace gemir, pero gloria a Dios que Él escucha el gemir del alma. ¡Gloria a Dios que Él escucha el gemir de los quebrantados! ¡Gloria a Dios que es un Dios de misericordia! Fui a ver a uno de los cardiólogos más famosos de allí de Guadalajara, en la colonia Arboledas y el cardiólogo me dijo: «Joven, vienes muy mal. Necesito revisar tu corazón, pero para empezar necesitamos unos $3500 pesos.» Y yo no tenía ni siquiera un peso en la bolsa. Y yo pensé: «Pues estoy ayudándole al Pastor Murillo, y apenas me dan $500 pesos porque hay más gastos, y a veces ni me los acompletan. Y mi suegro, pues ni de dónde darme dinero.»

Qué importante es cuidar nuestro testimonio. Cuánto tiempo nos lleva hacer un testimonio y con qué facilidad lo podemos perder. Yo recuerdo que después de cuatro años lejos de mi familia, mis hermanos le decían a mi mamá: «Mamá, no le creas. Mamá, él es un hipócrita. Esta agarrando fuerzas, pero al rato va recaer, al rato va a regresar a las drogas. No te confíes, nos va a hacer lo mismo mamá, no le creas.» Y eso fue después de cuatro años que yo ya había sido salvo, y no los culpo porque lejos de pedirles prestado y no pagar (como algunos «cristianos» solemos hacer) yo les robaba a ellos, me metía a sus casas y les robaba. Y mis hermanos no querían saber nada de mí. No había quien me ayudara, y yo andaba bien quebrantado, y la situación bien difícil. Necesitaba $3500 pesos. Pero gloria a Dios por nuestro Dios, gloria a Dios por un Dios misericordioso.

Nosotros vemos a alguien fallar, vemos a alguien caer y nos vamos encima, encima para destruirlo, encima para pisotearlo cuando se supone que tenemos un Dios de oportunidades, un Dios restaurador. Un Dios de misericordia, un Dios amoroso. ¡No hay nadie como Dios, bendito nuestro Dios, bendito nuestro Cristo, y Su Palabra que nos conforta!

Salmos 102:19-20 dice: «Porque miró desde lo alto de su santuario; Jehová miró desde los cielos a la tierra, para oír el gemido de los presos, para soltar a los sentenciados a muerte.» ¡Gloria a Dios que Él ve nuestro quebranto, Él ve nuestro gemir! ¡Dios ve el gemir y el sufrir de la gente! Hay niños siendo abusados, hay matrimonios separándose, hay familias sufriendo y todo por causa del pecado. ¡Pero Dios ve nuestro dolor, Dios ve nuestro gemir! ¡Gloria a Dios que Él nos extiende sus brazos para ayudarnos, para consolarnos y para sacarnos adelante!

Yo recuerdo que con todo mi corazón busqué a Dios; no había nada en el mundo que podía ayudarme. Recuerdo que empecé a rogarle a Dios, a quebrantar mi corazón, y Dios me es testigo de que yo le dije: «Señor, por favor dame una oportunidad, dame una oportunidad de seguir adelante, dame una oportunidad de servirte, una oportunidad de hacer algo por Tu causa. ¡Por favor Señor, ten misericordia de mí!»

Dice la Biblia que Ana derramó su corazón ante Dios y Dios contestó su oración. El varón de Dios no sabía que era orar de esa manera, él pensó: «Esta mujer viene borracha.» Porque él mismo no sabía orar con tal quebranto. Y cuánta falta nos hace de orar con ese quebranto. Yo creo que esa es la razón por la cual muchos de nosotros no tenemos oraciones contestadas. La Palabra de Dios nos dice de un corazón contrito, de un corazón humillado, y nuestro Dios no lo menosprecia, nuestro Dios nos levanta. El que se humilla bajo la mano de Dios ¡Él lo levanta, Él lo honra, Él lo bendice! El problema es que a veces no estamos dispuestos a humillarnos con tal corazón delante de nuestro Dios.

Yo recuerdo que el cardiólogo me dijo: «Joven ven mañana, aunque no tengas ni un solo centavo. Yo veo que estás en serio. Yo no sé, pero agárrate de tu fe en Dios.» Y le testifiqué al cardiólogo. Y mientras él me revisaba el corazón y anotaba y anotaba, al final de todo me dijo: «Joven, tengo casi 40 años de profesionista como cardiólogo, y nunca había visto un caso como el tuyo. Joven, dale gracias a tu Dios porque quiero decirte que orgánicamente hablando no tienes nada.» (Cuando unos días atrás me estaba muriendo). Yo le dije: «Doctor, ¿necesito dejar el café o algo? ¿Necesito tener una dieta?» Y el doctor me dijo: «No tienes nada. Tu corazón solamente estaba pidiendo esa droga y se salía del ritmo porque estaba acostumbrado a muchos años de drogadicción, pero te voy a dar una medicina que no va a dejar que tu corazón lata rápido ni tampoco lento, sino que va a guiarlo a un nuevo paso, y después de un tiempo vas a dejar la medicina. No tienes ningún problema, dale gracias a tu Dios.»

Y luego de estar un tiempo en Guadalajara nos fuimos a estudiar el Colegio Bíblico en San Luis Potosí. Allí pasaron los meses de embarazo de mi esposa y Dios empezó a bendecir…cuatro meses, cinco meses, y la pancita de mi esposa le empezó a crecer y le pegaba yo el oído para oír al bebé, le sobaba la pancita…yo anhelaba ser padre. Yo recuerdo que a los siete meses de embarazo de mi esposa, yo decía: «¡Por fin voy a ser papá!»Gracias a Dios ahora tenemos cuatro hijos, y ninguno nos salió enfermo después de haber usado yo tanta droga.

¡Gloria sea a Dios, que dice que tenemos acceso al trono de su gracia! Dice la Biblia que abogado tenemos para con el Padre. No hay mas influencias, la única influencia es nuestro Señor Jesucristo. No es nuestra elocuencia, no es nuestra capacidad, no es nuestra carisma, ¡es Dios, es Su misericordia! Nuestro Dios es más que bueno, no lo merecemos.

Dios escucha el gemir de sus hijos, Dios escucha el clamor de los quebrantados. Él ve la necesidad a nivel mundial. Es increíble ver a la gente hundida en la idolatría. En Venezuela, en una tribu que se llama «los yanomamis,» si llegas a ir con un perrito o un gatito, te cambian eso por una niña de cuatro años en adelante. Y estas niñas pasan a ser mujeres de hombres en todo el sentido de la palabra. ¡Niñas de cuatro años en adelante! Y todo esto por falta de conocer nuestro bendito libro: La Biblia. En la India, adoran las ratas, las serpientes, los changos… y puedes ver cómo los de la India cuidan a miles de ratas, las crían, las adoran, las veneran. Hay unos tremendos monasterios donde hay sacerdotes que las alimentan y las cuidan. Y el sacerdote tiene en el altar una bandeja de plata y le pone leche para que las ratas sean alimentadas. Y con una campana llama a las ratas y estas vienen para saciar sus apetitos. Un animal contagiador de virus, portador de infecciones… y la gente allí después de que las ratas sacian su apetito, de las sobras de la leche el sacerdote bebe de esa leche y les da de beber a sus feligreses porque piensan que sus pecados así serán lavados. Un mundo en tinieblas, un mundo en esclavitud, un mundo hundido en el pecado, pero gloria a Dios que Él escucha el gemir de las almas quebrantadas.

Gloria a Dios que nosotros un día estaremos en las bodas del Cordero. Gloria a Dios que nuestro nombre está inscrito en el Libro de la Vida, pero que triste es para montones de gentes que están gimiendo, clamando, sin alguien que los consuele, sin alguien que los conforte, sin alguien que los anime.

Mire lo que dice la Biblia en 1 Corintios 8:6-7 «para nosotros, sin embargo, sólo hay un Dios, el Padre, del cual proceden todas las cosas, y nosotros somos para él; y un Señor, Jesucristo, por medio del cual son todas las cosas, y nosotros por medio de él. Pero no en todos hay este conocimiento; porque algunos, habituados hasta aquí a los ídolos, comen como sacrificado a ídolos, y su conciencia, siendo débil, se contamina.»

Dice la Biblia que para nosotros sí hay un solo Dios, para nosotros sí hay un Mediador, nuestros nombres están inscritos en el Libro de la Vida, para nosotros no hay condenación, pero no así con la demás gente. Hay gente gimiendo, hay gente quebrantada, hay gente necesitada, hay gente al bordo del suicidio que está esperando que tú y yo les llevemos el bendito mensaje de salvación. Pero no en todos hay este conocimiento, es nuestra responsabilidad que le conozcan. Marcos 16:15 dice: «Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.» Dios quiere que todo mundo escuche. Él ve las almas en necesidad, Él ve las almas gimiendo. Él de tal manera nos amó que vino a este mundo y nos manda a su Iglesia, nos manda a nosotros: anunciar el Evangelio, hasta lo último de la tierra. Ganar almas es un mandato. No es si queremos o no queremos, es un mandato de nuestro Dios.

1 Corintios 15:34 dice: «Velad debidamente, y no pequéis; porque algunos no conocen a Dios; para vergüenza vuestra lo digo.» Dios nos está diciendo: «Mira cristiano, hay gente allá afuera que no me conoce, por lo tanto debería de darte vergüenza. Debería de darte vergüenza decir que eres cristiano y que haya gente allá afuera que nunca ha escuchado de mí.» Dios no nos manda salvar a nadie, Dios no nos manda convencer a nadie porque no tenemos la capacidad, no tenemos el poder. Lo que Él nos manda es que demos testimonio de lo que Él vino a hacer por el mundo. Él nos manda proclamarle, nos manda predicarle, nos manda honrarle, nos manda glorificarle, nos manda a pararnos por Cristo en la escuela, a pararnos por el Señor en el trabajo. Oh querido cristiano, no te avergüences de Cristo, ¡predica el Evangelio! ¡Párate por tu Cristo! Qué tremendo es que se levante el socialismo, se levante el humanismo, se levante el comunismo, se levante el materialismo, se levanten los homosexuales, ¡y los cristianos no se levanten! Los cristianos calladitos, oh muy brabucones cuando andábamos en el mundo, pero ahora nos da vergüenza levantarnos como cristianos. Hace un tiempo los homosexuales todos desnudos en la Ciudad de México, que basura eso, con sus pancartas desfilando: «Tenemos nuestros derechos, tenemos nuestros derechos.» Cuando el único derecho que tenemos como pecadores es morir e ir al infierno. Pero ellos no se avergüenzan de su maldad. Pero tú cristiano te avergüenzas de tu Señor Jesucristo. Cuando lo que Cristo ha hecho por nosotros es amarnos, cuando lo que Cristo ha hecho por nosotros es dar su vida por nosotros. Este mundo es pasajero, Él me está viendo predicar desde el cielo y yo predico con tal convicción y vivo con tal convicción que yo quiero agradarle. Un día estaremos en Su presencia y el que se avergüence de Él en esta tierra, Él se va a avergonzar también de él delante de Su Padre y delante de sus ángeles.

Nuestro Cristo es el Rey soberano, es digno de que lo alabemos, es digno que lo honremos. Él nos salvó, nos sacó del lodo cenagoso, nos dio vida eterna, nos dio razón de existir. El mundo no vale la pena, el materialismo no vale la pena. Cristo vale la pena. No hay mejor vida que vivir la vida cristiana. La gente está hundida en su idolatría, en su soledad, en su pecado porque nosotros no anunciamos el Evangelio. La gente gime y clama a dioses falsos porque no lo conocen a Él. Isaías 45:20 dice: «Reuníos, y venid; juntaos todos los sobrevivientes de entre las naciones. No tienen conocimiento aquellos que erigen el madero de su ídolo, y los que ruegan a un dios que no salva.» Hay gente rogando al «monito» que tiene ojos pero que no ve, que tiene oídos pero que no oye, y todo esto es porque no tienen conocimiento. El pecado nos hace gemir, pero gloria a Dios que Él escucha el gemir del alma, pero tristemente la gente gime y clama a dioses falsos porque no lo conocen a Él.

No hay cosa más cerca al corazón de Dios que nosotros constantemente estemos anunciando el Evangelio, que nosotros anunciemos el sentir de Cristo, que amemos las almas, que amemos los pecadores. Dios quiere que sus hijos oigamos el gemir de ellos. El pecado quebranta, pero Dios escucha el gemir de nuestra alma. Nosotros tenemos acceso directo al trono de Su gracia, pero tristemente hay mucha gente que está gimiendo. Hay gente en la drogadicción, hay alcohólicos gastándose el alimento de sus familias, hay gente viviendo en fornicación, viviendo en adulterio, viviendo en inmoralidad, quebrantando familias, quebrantando a sus hijos. El pecado es algo feo, el pecado paga mal, el pecado trae consecuencias. ¡Dios quiere que sus hijos oigamos el gemir de otros! Mire lo que dice la Biblia acerca de nuestro Cristo. En Hebreos 5:7 dice: «Y Cristo, en los días de su carne, ofreciendo ruegos y súplicas con gran clamor y lágrimas al que le podía librar de la muerte, fue oído a causa de su temor reverente.» Cristo escuchó nuestro gemir. El Señor Jesucristo sabía lo que le habría de venir, pero Él con lágrimas, con quebranto, dijo: «Yo pongo mi vida, nadie me la quita. Y así como la pongo, la vuelvo a tomar.» Él es la vida, Él no es la doctrina de la vida, Él mismo es la resurrección y la vida. Él dio su vida voluntariamente por amor a nosotros. Pero dice la Biblia que antes de que Él fuese llevado a la cruz del Calvario, Él estaba llorando con gran dolor, con gran quebranto, derramaba lágrimas como de sangre. Quebrantado en su corazón porque sabía lo que le habría de venir y manifestando su corazón a nosotros, en esa oración dijo: «Padre, si es posible, que pase de mí esta copa.» Y a propósito, Cristo no estaba quebrantado porque iba a morir en la cruz del Calvario, entendiendo el contexto y el corazón de nuestro Dios; lo que a Cristo le iba a doler era que su Padre y el Espíritu Santo le iban a tener que dar la espalda, porque Jehová cargaría el pecado de todos nosotros sobre Él. ¿Tú te puedes imaginar esta escena? ¿Tú te puedes imaginar a un Dios trino, a un Dios tres veces santo, a un Dios que siempre ha existido, a un Dios que no tiene necesidad de nada, a un Dios que por amor nos hizo y por amor nos vino a redimir, a un Dios que se ha manifestado en tres personas que han estado juntos por todo la eternidad? Tengo 8 años de casado, mi hijo más grande tiene 6 años de edad, y si supieras cuánto los amo. Batallamos mucho cuando viajamos, porque los niños son bien tremendos, pero no me gusta separarme, no me gusta dejarlos. No sé, pero yo creo que la gracia de Dios es lo único que me sostendría si nos tuviera que separar, pero ya es una vida con mi esposa, es una vida con mis hijos, ellos tienen mi corazón, yo los amo. ¿Te puedes imaginar a la persona que más amas dándote la espalda? ¿Te puedes imaginar? Nuestro Dios trino juntos por toda la eternidad. Nuestro Dios cargando el pecado de todos nosotros, y cuando Él estaba allí en la cruz del Calvario dijo: «Dios mío, Dios mío, ¿Por qué me has desamparado?» Como diciendo: «Dios Padre, Dios Espíritu Santo, ¿Por qué me dan la espalda?» Juntos por la eternidad, pero por amor a nosotros Cristo miró nuestro quebranto, Cristo miró nuestra condición. Él sabía que si no moría, iríamos al infierno.

Pero Cristo dijo: «Oh, Padre, yo sé que me vas a dar la espalda, yo sé que no me vas a escuchar, pero vale la pena Padre. Por amor a los pecadores, por amor a los perdidos, por escucharles y ayudar en su quebranto, por ayudar su gemir, por ayudar su situación…vale la pena Padre, morir por ellos.» Por amor a nosotros Cristo murió por nuestros pecados. Aunque estuvo allí derramando lágrimas como de sangre, aunque estuvo quebrantado, y aunque sabía lo que le habría de venir, Cristo dijo: «Vale la pena morir por ellos.» ¿Y tú no estás dispuesto a dar un solo folleto, cuando vale la pena lo que Cristo hace con la predicación del Evangelio?

Yo recuerdo a mi madre rogándome, esa viejita se me hincó delante de mis amigos, me agarró los pantalones y sacudiéndome las piernas, comenzó a llorar y me dijo: «Hijo mío cambia. Hijo mío, te estás destruyendo. Oh, hijo mío, ¿por qué naciste…?» Nadie podía cambiarme, pero el 18 de noviembre me anunciaron el Evangelio. La Biblia es verdad, este Libro es vivo. ¡El Evangelio trae esperanza! ¡El Evangelio cambia las vidas! No seas indiferente a la causa del Evangelio. De gracia recibiste, da de gracia. Yo no quiero hacer nada más en la vida que vivir para mi Dios predicando el Evangelio y ver vidas cambiadas que glorifiquen el nombre de Dios. La gente se burla de la santidad, se burla de la Iglesia, no les interesa. Yo decía: «Eso de los hermanos es para los homosexuales, para los afeminados, eso es para las viejitas que no tienen nada que hacer. Esta es la vida, la onda, las drogas…yo soy el mero bueno. La pistola y la escopeta para acá, y quien me ve feo para agarrarlo a balazos.» Pero el Evangelio tiene un poder tremendo y penetra hasta lo más profundo del corazón, aún cuando seamos incrédulos como lo éramos. Y cuando el vil pecador se arrepiente, Dios lo transforma, Dios le cambia la mentalidad y Dios le cambia el corazón duro y le da un corazón de carne. Dice la Biblia: «De modo que si alguno está en Cristo nueva criatura es, las cosas viejas pasaron, he aquí todas son hechas nuevas.» Y entonces la gente ve y dice: «Gloria a Dios por lo que Él hizo en la vida de este hombre.» Y tú puedes preguntarle a mi madre y a mis vecinos de mí, yo les he predicado, y todavía están asombrados por lo que Cristo hizo en mi vida. ¿Por qué? Porque la Palabra de Dios tiene poder. Y Dios quiere que sus hijos oigamos el gemir de otros. ¿Oyes tú el gemir de la gente? Porque parece que muchos de nosotros no. Fin.

Vamos Adelante Norberto Chan Guatemala

Este mes maravilloso pudimos mirar en medio de las luchas la bendición de Dios, pues después de 2 semanas que no podíamos ir a la Iglesia Bautista Manantial de vida en Sayaxche, porque fue declarado en estado de calamidad, por fin fuimos a predicar y vimos a los hnos. hambrientos espirituales, teniendo un hermoso grupo de hermanos escuchando el mensaje de la palabra de Dios, animados para construir una galera para ser nuestro centro de reunión, pues ya no cabemos en la sala y el garaje es pequeño y es la razón que nos urge este lugar para seguir predicando.

En la Iglesia Bautista Monte Sión seguimos adelante. Se celebraron los 8 años de fidelidad, donde tuvimos el privilegio de tener con nosotros a nuestro buen hno. y amigo al Pastor José Serrano acompañando a el Pastor Felipe Clark, cubriendo una semana de enseñanza de la palabra de Dios. El lunes llegaron y tuvimos nuestra primera predicación en la noche y el martes muy temprano salimos a nuestro primer campamento Juvenil a Yaxha donde fueron 50 personas.  A este campamento pudimos ver a 2 personas aceptar a Jesucristo como su Salvador personal, y muchos consagrando sus vidas para el Señor. Donde al retornar después de ir a este retiro espiritual y admirar las bellezas de la creación de nuestro Dios en el campo, iniciamos el jueves nuestro octavo aniversario, donde vimos el poder de Dios. Cada noche tuvimos personas aceptando a Cristo como su Señor y Salvador. Lo hermoso fue mirar las personas hambrientas espirituales, ser suplida su necesidad, pues cada noche fueron usados estos siervos con gran poder de Dios.

Mi familia y yo nos encontramos con el fiel cuidado de Dios animados a seguir adelante en la obra que el Señor nos encomendó, pues mi esposa hoy más que nunca está animada sirviendo en la obra y cumplió un año más de vida el pasado 22 de Octubre. Mi hijo Isaac cumplió 15 años el 30 de Noviembre. Norberto Jr. cumplió 12 años el pasado 31 de Octubre, y mi hija Frisia a sus 8 años está muy hermosa y con mucho amor le gusta cantar himnos cuando vamos en el carro. Ellos están de vacaciones escolares, pues iniciarán clases hasta enero 2009. Ruego sus oraciones, pues la oración de mi familia es poder ir de vacaciones a México con sus abuelitos ésta navidad y poder disfrutarlos, pues mi suegra después de una cirugía delicada sigue mal su salud y quieren ir a verla. Pero solo esperamos en Dios su provisión para que se les haga realidad y suplico sus oraciones para esta petición de mis hijos.

Muchas gracias por ser fieles en sus oraciones y apoyo económico. Muchas gracias por pensar en las almas de los Guatemaltecos y darles la oportunidad de escuchar el evangelio, donde algún día podrá conocerlos con gratitud en el cielo, si no tuviera la oportunidad de venir a Guatemala donde los esperamos con los brazos abiertos.

Amados pastores, amigos, Iglesias gracias por un año más de inversión en la obra de Dios. Gracias por ayudarnos estar en el centro de la voluntad de Dios, y los ánimo a seguir adelante.  Nosotros hemos bajado, pero no suelte la cuerda para seguir alcanzando a Guatemaltecos para Cristo, y les deseo una muy FELIZ NAVIDAD Y MUY PROSPERO AÑO NUEVO 2009 CON MUCHOS EXITOS Y BENDICIONES.

Por su gracia

Norberto, Adriana, Luis Isaac, Norberto Jr. y Frisia Chan

Sus siervos en Guatemala

Vamos Adelante Familia Martinez En China

Familia Martínez

Harbin China

Estimado colaborador [*hermano], hemos estado recibiendo algunos correos donde nos preguntan el por qué nuestras cartas son diferentes a las de los demás colaboradores [*misioneros] que están en otros países.

La respuesta es muy sencilla, recuerde que éste país no es como el de nosotros, éste es diferente en todos los aspectos.

Recuerde que cada vez que les mando mis reportes de trabajo [*cartas de oración], desde el momento que los estoy escribiendo, hay más de 240 mil ojos que están leyendo todo lo que escribo.

Por ello les pido que si es necesario que usted le cambie algo, tiene toda nuestra autorización para que le dé el sentido que usted considere, ya que lo que más queremos es que la gente de nuestra empresa [*hermanos de las iglesias] quede bien informada.

En este mes de Noviembre 22 nuestra hija Cindy Jocabed cumplió 5 años de vida y les pedimos que estén O. [*orando] para que nuestro Capitán en Jefe [*Dios] nos permita tenerla por más años con nosotros.

También les comentamos que llegamos a este lugar el 1ro de Mayo y nuestro capitán en Jefe [*Dios] nos ha dado grandes victorias, desde que estamos en este lugar hemos invitado [*testificado] a nuestra ciudad » La Hermosa» [*el Cielo] a más de 13 personas y 12 ya confirmaron su ida [*fueron salvos] a nuestra ciudad y uno de ellos decidió dar el siguiente paso [*bautizarse].

En el informe del mes pasado les prometimos que les mandaríamos una foto de este valiente y lo prometido es deuda. Junto con esta carta les mandaremos la foto.

Nota: En estos días el frió ha estado increíblemente intenso y se cree que disminuirá más la temperatura. En estos días hemos estado a mas de 16 grados bajo cero,  pero no se preocupen, estamos bien congelados. Es una broma. Si está frío, pero estamos bien.

Gracias a nuestro Capitán en Jefe [*Dios] y a ustedes.

Continúen O. [*orando] por nosotros. Y si hay alguien que no está participando [*dando a misiones] con nosotros les animamos. Les mandamos nuestro número de cuenta por si usted y los demás colaboradores [*hermanos] desean ser parte de la gran comisión.

Para nuestros colaboradores [*hermanos] en México nuestro número de cuenta esta en Banorte y es una cuenta en dólares, no es necesario llevar dólares ya que ellos le hacen la conversión y solo tiene que ir directamente a ventanilla y decirles que va a hacer una recarga a la tarjeta Visa Travel Money  y el numero es: 1123 0004 06768.

Si nos apoya de Estados Unidos nuestra cuenta esta en Bank of America y el número es. 004164682771 (Arkansas). Atte. Familia Martínez Sus Embajadores en Harbin China.

Sabemos Que Tenemos Vida Eterna

La Palabra de Dios nos dice en 2 Corintios 5:1-10: «Porque sabemos que si nuestra morada terrestre, este tabernáculo,  se deshiciere,  tenemos de Dios un edificio,  una casa no hecha de manos,  eterna,  en los cielos. 2 Y por esto también gemimos,  deseando ser revestidos de aquella nuestra habitación celestial; 3 pues así seremos hallados vestidos,  y no desnudos. 4Porque asimismo los que estamos en este tabernáculo gemimos con angustia;  porque no quisiéramos ser desnudados,  sino revestidos,  para que lo mortal sea absorbido por la vida. 5Mas el que nos hizo para esto mismo es Dios,  quien nos ha dado las arras del Espíritu. 6 Así que vivimos confiados siempre,  y sabiendo que entre tanto que estamos en el cuerpo,  estamos ausentes del Señor 7(porque por fe andamos,  no por vista); 8 pero confiamos,  y más quisiéramos estar ausentes del cuerpo,  y presentes al Señor. 9Por tanto procuramos también,  o ausentes o presentes,  serle agradables. 10Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo,  para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo,  sea bueno o sea malo.»

Esta palabra «sabemos«, establece que hay muchas cosas que Dios quiere que sepamos, y todo lo que Dios quiere que sepamos está en la Biblia, la Palabra de Dios. Si Dios quisiera que supiéramos de qué color es la mugre debajo de la uña de la estatua que Daniel vio en ese llano, Dios nos hubiera dicho de qué color es, pero no importa porque Dios no nos lo dijo. Si Dios quisiera que supiéramos, dónde Abel y Caín consiguieron a sus esposas, nos lo hubiera dicho, pero no importa aparentemente porque Dios no nos lo dijo. Si Dios quisiera que supiéramos si Él puede hacer una piedra que Él no puede levantar, Él nos lo hubiera dicho, pero no nos lo dijo, entonces no nos importa, no nos interesa. Hay cosas que Dios no quiere que sepamos. Hay cosas que no nos convienen. Dios no quiere que sepamos cuándo vamos a morir. Ahora, tal vez tú quisieras saber cuándo yo voy a morir, pero Dios no nos dijo.

Entonces hay cosas que Dios no quiere que sepamos, pero muchas cosas Dios sí quiere que sepamos y todo lo que Dios quiere que sepamos lo puso en Su Palabra. La cosa más importante que Dios quiere que sepamos, es que tenemos vida eterna. Ese es el propósito global, el propósito principal de darnos la Biblia, para que podamos saber a dónde vamos a ir cuando muramos. Una de las grandes diferencias entre lo que enseñamos en nuestra iglesia y lo que enseñan en otras iglesias es que nosotros enseñamos y afirmamos que una persona puede saber que tiene vida eterna; que uno puede determinar en esta vida con sólo aceptar lo que Dios nos instruye a creer, y que podemos vivir con la absoluta seguridad de la salvación eterna de nuestras almas. Otra gran diferencia entre nuestra iglesia y otras iglesias que enseñan lo mismo es que no creemos que una persona tenga que pertenecer a nuestra iglesia o a ninguna iglesia para tener vida eterna o para saber que va a ir al cielo cuando muera. Porque la vida eterna, el destino eterno del alma, no depende de la iglesia a que uno asiste, ni de la religión que profesa; sino de la relación que tiene personalmente con Dios, a través de su Hijo Jesucristo.

1 Timoteo 2:5 dice: «Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre.» Y luego Hechos 4:12 dice: «Y en ningún otro hay salvación;  porque no hay otro nombre bajo el cielo,  dado a los hombres,  en que podamos ser salvos. También Cristo dijo en Juan 14:6: «Yo soy el camino,  y la verdad,  y la vida;  nadie viene al Padre sino por mí.» Mire también  en 1 Juan 5:9 que dice: «Si recibimos el testimonio de los hombres,  mayor es el testimonio de Dios.» El testimonio de Dios, que está en Su Palabra, es mayor que el testimonio de cualquier hombre. No importa cómo se llame, no importa cómo se vista, no importa qué clase de gorra trae, no importa si tiene corbata o no. «Si recibimos el testimonio de los hombres,  mayor es el testimonio de Dios;  porque este es el testimonio con que Dios ha testificado acerca de -¿quién?- de su Hijo.» -¿Quién es su Hijo?- «Jesucristo.» «10El que cree en el Hijo de Dios,  tiene el testimonio en sí mismo;  el que no cree a Dios,  le ha hecho mentiroso,  porque no ha creído en el testimonio que Dios ha dado acerca de su Hijo. 11Y este es el testimonio -¿cuál es éste testimonio?- que Dios nos ha dado vida eterna;  y esta vida está en su Hijo.» No en una iglesia, no en una religión, no en un ministro, no en un sacerdote, no en las buenas obras, no en el bautisterio, «está en su Hijo.» 12El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida.» No importa a que iglesia pertenezca, puede pertenecer a nuestra iglesia, pero si no tiene al Hijo no tiene la vida. «13Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios,«-Y aquí está la palabra otra vez: «para que«-¿Qué?- «para que sepáis que tenéis vida eterna,  y para que creáis en el nombre del Hijo de Dios. 14«Y esta es la -¿Y ésta es la qué?- la confianza que tenemos en -¿Quién?, ¿en la iglesia?, ¿en las buenas obras?, ¿en el sacerdote?, ¿en un ministro?, ¿bautisterio?, ¿religión? No. ¿En quién?- en él,  que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad,  él nos oye.»

El carcelero filipense le preguntó a Pablo y a Silas en Hechos 16:30 «Señores,  ¿qué debo hacer para ser salvo?» Pablo le respondió: «Deja de fumar, deja de tomar alcohol, deja de ir al cine…»-¿Así dijo? No. Dijo: ¿Únete a una iglesia bautista? No. ¿Qué dijo?- «Cree en el Señor Jesucristo,  y serás salvo,  tú y tu casa.» Ese es el mensaje sencillo de la Palabra de Dios. Cristo es el centro de la Biblia. Entones lo más importante que debemos saber, es que nuestro destino eterno está asegurado. Este saber quita muchas dudas, aclara muchas confusiones, aliviana muchas cargas, calma muchos temores; te regresa el sueño que perdiste porque estabas preocupado acerca de lo que sucedería si te murieras en la noche.

He escuchado a muchos cristianos decir cosas como: «No temo a la muerte, yo sé que estoy bien con Dios.» Eso no es arrogancia, no es presunción, es fe, es confianza en la Palabra de Dios. Lo que muchos de ellos sí expresan es tristeza; no porque están por morir, sino porque no quieren tener que dejar a sus seres queridos. Muchos de ellos hasta sienten lástima por sus familiares que no pueden ir al cielo con ellos. Eso se llama saber, eso es confianza. En el pasaje que leímos en 2 Corintios 5:1 leemos estas palabras: «1Porque sabemos que si nuestra morada terrestre,  este tabernáculo,  se deshiciere,  tenemos de Dios un edificio,  una casa no hecha de manos,  eterna,  en los cielos.» Me gustaría escuchar la explicación de un testigo sin Jehová sobre éste versículo. ¿Cómo se puede negar la realidad del cielo, un cielo real, un cielo verdadero, a la luz de éste versículo? «…tenemos de Dios un edificio,  una casa no hecha de manos,  eterna,  en los cielos

La primera parte de éste versículo describe nuestra condición presente: «Porque sabemos que si nuestra morada terrestre,  este tabernáculo,  se deshiciere.» Qué interesante que Dios no dice cuándo, cuándo se deshaga, dijo sí se deshiciere; ¿por qué? Debemos recordar que, no sólo lo que Dios dice es importante, cómo lo dice es importante. Por eso es peligroso meterse con el arreglo de las palabras en la Biblia. Yo no me atrevería. No dice cuándo, porque eso hace provisión para la segunda venida de Cristo. Algunos no verán muerte, algunos cristianos no veremos muerte. Búrlese de mí si quiere pero Cristo va a venir antes de que yo me muera. Y si usted no cree eso, no cree en la Biblia. El apóstol Pablo, estaba esperando la aparición del Señor Jesucristo, en su vida (y eso hace casi dos mil años), ahora si él tenía esa esperanza, después de dos mil años ¿por qué nosotros no tenemos esa esperanza? No dice cuándo se deshaga, dice sí se deshiciere ésta morada terrestre, éste tabernáculo. Esa palabra «si» está en vez de cuándo, hace provisión para los bebés, y los jóvenes, y los adolescentes, y personas en perfecta salud que seremos arrebatados cuando Cristo venga.

Mire otra expresión interesante: «nuestra morada terrestre,  este tabernáculo….» Esos términos: morada terrestre y tabernáculo, se refieren a lo temporal, a lo provisional. Este cuerpo en que vivo, un día, si el Señor no viene, sí se deshará, se descompondrá. No siempre estará en éstas magníficas condiciones en que está ahora. Un día, y quiero prepararle y no quiero que se asuste, un día usted va a ver un deterioro en el cuerpo de su Pastor. Este cuerpo, manifiesta señales o señas de descomposición, canas, arrugas, molestias, irregularidades, «neumáticos», etc. En Eclesiastés 12, tenemos una ilustración del deterioro del cuerpo en la vejez; no lo voy a cubrir ahora, pero hay dos frases muy importantes en ése capítulo. Recuerde, esto fue escrito antes de que Cristo ascendiera al cielo, en el versículo 5 dice: «el hombre va a su morada eterna,»; (es el Antiguo Testamento). Y en el 12:7 dice: «el espíritu vuelva a Dios que lo dio.» Un día mi espíritu va a volver a Dios, que me lo dio.

Ahora, quiero aclarar algo, el deterioro físico, mientras es incómodo y molesto e inconveniente, es un precursor de algo glorioso. Nosotros que ya estamos, en lo que llaman «tercera edad» (a mí me faltaron la primera y la segunda, no sé donde están y estoy en la tercera) sabemos esto. Pero  el hecho de que usted esté en los años dorados de su vida, significa que está más cerca a la presencia del Señor. Creo que algunos jóvenes nos tienen lástima a los viejitos. ¡No nos tengas lástima! Mira, yo no cambiaría el lugar con un hombre de 30 años para nada en el mundo. ¡No, gracias! Yo doy gracias a Dios que hay tantas cosas en mi vida que están en el pasado, nunca volveré a tener que vivirlas. Esa es una cosa más que sabemos. «Porque sabemos que si nuestra morada terrestre,  este tabernáculo,  se deshiciere,  tenemos de Dios un edificio,  una casa no hecha de manos,  eterna,  en los cielos.« Eso está hablando del cuerpo glorificado que un día tendremos en el cielo. Sabemos que si se va a deshacer, si el Señor no viene antes. Pero lea la última parte de ese versículo: «tenemos de Dios un edificio«, la primera parte habla de morada terrestre, de un tabernáculo. Haga de cuenta una tienda de campaña, algo provisional. Un edificio es algo permanente. ¡Una casa no hecha de manos, fue hecha por el Señor mismo! Se hace una diferencia entre lo temporal de este cuerpo, y lo eterno de lo que tenemos en el cielo. Note la diferencia. Este cuerpo, no se hizo para durar para siempre.

El establecimiento médico y muchas otras disciplinas, constantemente están buscando prolongar la vida, hacer que vivíamos más tiempo. Yo creo que para cobrarnos más impuestos, yo no sé. Pero este cuerpo no fue diseñado para la eternidad, se hizo para deshacerse. Dios lo diseñó para descomponerse. Dios lo puso en la memoria de nuestro ADN, el Ácido Desoxirribonucleico. Inmediatamente después de la caída de Adán, Dios puso órdenes en nuestro ADN, para que inmediatamente que nazca un ser humano, el proceso de descomposición comenzara. ¿Por qué? Porque no fuimos hechos para morar permanentemente en este mundo. Filipenses 3:18-21 dice: «Porque por ahí andan muchos,  de los cuales os dije muchas veces,  y aun ahora lo digo llorando,  que son enemigos de la cruz de Cristo; 19el fin de los cuales será perdición,  cuyo dios es el vientre,  y cuya gloria es su vergüenza;  que sólo piensan en lo terrenal. 20Mas nuestra ciudadanía está en los cielos,  de donde también esperamos al Salvador,  al Señor Jesucristo; 21el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra,  para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya,  por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas.« Según 1 Pedro 2:11 somos llamados peregrinos y extranjeros. En Juan 17:14 Cristo dijo de nosotros: «porque no son del mundo,  como tampoco yo soy del mundo.»

¿Por qué Dios hizo estos cuerpos tan frágiles? Y ¿por qué parece que los cristianos padecen más que los incrédulos? ¿Por qué a veces hasta nos da vergüenza consultar con los médicos inconversos, teniendo un Dios tan grande y poderoso, que puede sujetar a sí mismo todas las cosas? ¿Por qué parece que los que más sirven, o parece que quieren servir a Dios, son los que más batallan con sus problemas físicos? Y no lo voy a cansar con la lista de buenos cristianos que sufren, usted también conoce a muchos. Tal vez el ejemplo mejor conocido de esto es el apóstol Pablo. Su sufrimiento fue legendario, pero escuche lo que éste gran cristiano comentó cuando sabía que la muerte se le acercaba. Vea Filipense 1:19 que dice: «Porque que por vuestra oración y la suministración del Espíritu de Jesucristo,  esto resultará en mi liberación,« Está hablando de su muerte. Pablo llama a su muerte liberación. Parece que no hay mucho temor ahí. Pero siga viendo en los versículos siguientes: «20conforme a mi anhelo y esperanza de que en nada seré avergonzado;  antes bien con toda confianza,  como siempre,  ahora también será magnificado Cristo en mi cuerpo,  o por vida o por muerte. 21Porque para mí el vivir es Cristo,  y el morir es ganancia. 22Mas si el vivir en la carne resulta para mí en beneficio de la obra,-¿qué obra?, la obra de Cristo- «no sé entonces qué escoger.«-dice: no sé entonces qué escoger, vivir es Cristo, morir es ganancia, no sé entonces qué escoger- «23Porque de ambas cosas estoy puesto en estrecho,  teniendo deseo de partir y estar con Cristo,  lo cual es muchísimo mejor; 24pero quedar en la carne es más necesario por causa de vosotros. 25Y confiado en esto,»-y aquí está otra vez la palabra- « que quedaré,  que aún permaneceré con todos vosotros,  para vuestro provecho y gozo de la fe, 26para que abunde vuestra gloria de mí en Cristo Jesús por mi presencia otra vez entre vosotros.» Pablo dice que estaba en un estrecho, en un dilema. Podía ver las ventajas de los dos lados; morir e ir con Cristo, deshacerse de todas las molestias, las cargas y las frustraciones de su vida tan sufrida, o permanecer y seguir siendo bendición a los que él amaba con todo su corazón y los que le amaban a él. Ese es el dilema del cristiano. Yo lo llamo «dulce dilema,» es un dulce dilema: -Me muero y me voy con Cristo o me quedo aquí y sigo siendo usado por Dios- es un dilema. Dios diseñó nuestros cuerpos físicos, mortales, de tal forma que entre más tiempo vivamos, más se descompongan. ¿Por qué? ¿Es un defecto de diseño? Cuando Dios nos creó ¿se equivocó? ¿Se le olvidó meter una enzima, o una hormona? ¡No! No fue un error. La muerte para el cristiano no es castigo, la muerte para el cristiano es salida, es alivio. No es una puerta cerrada es una puerta abierta. No es el fin, es el principio. Pablo lo llamó su liberación. Y el deterioro de estos cuerpos nos ayuda a prepararnos para soltar, abandonar, dejar aquí este dolor y esta angustia. Sabiendo que heredaremos un cuerpo perfecto, transformado, glorioso y maravilloso en el cielo. «Porque sabemos que si nuestra morada terrestre,  este tabernáculo,  se deshiciere,  tenemos de Dios un edificio, una casa no hecha de manos,  eterna,  en los cielos.»

No hace mucho, yo creo que tal vez un año más o menos, visité por primera vez la casa de una familia que tiene años asistiendo a nuestra iglesia. Cuando llegué, vi la casa por fuera. Chequé bien si era la calle y el número. Me dio pena, era una chocita de madera. Es más, no sé cómo estaba parada esa pared de madera que yo vi. Decir que era fea, sería un complemento, por poco decido no llegar, porque no quería que les diera vergüenza a los hermanos, que su pastor viera su casa. Cuando estaba tratando de decidir, si entrar o no, salió la hermana, de una puerta de madera toda cayéndose de las bisagras. Y cuando me vio sonrió y dijo: «Pastor, pásele, pásele.» Y cuando entré mi mente estaba preparada para lo peor. Pasé por la puertita (tuve que agacharme para pasar por la puertita de madera). Y yo no sé si una vez en mi vida he sido más sorprendido. Detrás de esa fachada de madera, sin pintar, con el número pintado con una brocha y una pintura así nada más al azar. Detrás de esa fachada fea deteriorada, estaba una casa hermosísima, no muy grande,  pero muy impresionante. Y me quedé como dice una hermana: «con los ojos cuadrados, ¡Wow!» Y le dije: «Hermana, qué bonita su casa, está hermosa.» Y estoy hablando de acabados  elegantes, (no era una casa muy grande en una colonia popular), pero acabado finos, elegantes. Me contó la hermana que sus hijos le habían hecho esa casa. Ellos querían tumbar la fachada fea que cubría esa casa, pero ella no se los permitió. (A propósito esa fachada fue la fachada de la casa en donde ellos habían vivido por muchos años).  Me dijo: «Pastor, es que yo ya me acostumbré,» y dijo «aparte de eso, no quiero que mis vecinos vean mi casa, porque no quiero que piensen que soy presumida, porque mi casa es tanto más bonita que la de ellos.»

¿Sabe por qué no sabemos más acerca del cielo? Porque nuestras mentes cacahuateras no podrían comprender, no, no podrían comenzar a comprender, lo glorioso que es. Nadie que pasa por esa casa ni se imagina lo que está detrás de esa pared, nadie. Nosotros no podemos imaginar lo que nos espera cuando este tabernáculo, ésta morada terrestre se deshaga. Detrás de esa fachada en condición de deterioro, «tenemos de Dios un edificio, una casa no hecha de manos, eterna, en los cielos.» Ahora, quiero hacerle dos preguntas: Número uno, ¿si usted muriera está 100% seguro que va a ir a ese lugar cuando muera?  Ahora, tal vez como esa hermana usted piense como esa hermana: «No, eso es presumir.» No, no es presunción, Dios dice 1 Juan 5:13: «Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios,  para que sepáis que tenéis vida eterna,  y para que creáis en el nombre del Hijo de Dios.« Dios quiere que sepamos que tenemos vida eterna. Y si usted quiere saber que tiene vida eterna, lo único que tiene que hacer es recibir a Cristo como su Salvador personal. Y en Juan 3:36 dice: «El que cree en el Hijo tiene vida eterna;  pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida,  sino que la ira de Dios está sobre él.« Así es de sencillo, no es cuestión de ser bautista, bautizarse, meterse en la iglesia, ser evangélico, ser hermano. Se trata de que usted personalmente, individualmente y voluntariamente, reciba el sacrificio que el Señor Jesucristo hizo por usted en la cruz del Calvario. ¿Sabe qué? yo creo que es nuestro deber asegurar nuestro futuro, nuestro destino eterno, por bien de nuestros seres queridos. Un día su cuerpo va a ser tendido y alguien que le ama a usted se va a preguntar: ¿Dónde está mi papá?  ¿Dónde está mi mamá, dónde está mi hijo, dónde está mi hermano, dónde está mi esposo? Yo creo que usted se lo debe a sus seres queridos. Usted debe tomar esa decisión hoy mismo y aclarar, asegurar una vez para siempre, públicamente, que usted está recibiendo a Cristo como su Salvador para que ese día el Pastor no tenga que adivinar, ¿fue salvo o no fue salvo? Y él pueda predicar como yo he hecho tantas veces, y decir a la familia triste y lastimada: «Hay esperanza, está en el cielo.»

Y como dije, no es posible describir con palabras humanas lo que nos espera y lo que Dios tiene preparado para nosotros. Nos da una pequeña pista, cuando dice que las calles está pavimentadas de oro, oro. En el cielo usan oro como chapopote. ¿Y en verdad usted está viviendo una vida agradecida al Señor que le ha provisto eso? ¿Su vida, su servicio a Dios, su dedicación a Dios refleja verdadera gratitud a Dios por haberle salvado a usted, a su esposa, a sus hijos? Por esa seguridad, esa tranquilidad con que usted puede dormir en la noche, (viva como viva) que tiene un edificio, no hecho de manos, una casa, no hecha de manos, eterna en los cielos, viva siempre agradecido.

En Enero Seré Fiel

«En Enero Seré Fiel»

«¿Porque ¿qué es vuestra vida? Ciertamente es neblina que se aparece por un poco de tiempo, y luego se desvanece.» Santiago 4:14b

Mi hermano, Lanny Ashcraft, empezó una obra en la ciudad de Chihuahua, México, hace más de veinte años. Él me contó la historia de un matrimonio, Vicente y Angelina, miembros de su iglesia allí. Vicente y Angelina eran grandes de edad. Se contaban entre los miembros más fieles de su iglesia. Cuando Lanny y mi cuñada, Pamela, llegaban a la iglesia, Vicente ya estaba estacionado en frente de la iglesia en su Pickup con Angelina, esperando que llegara alguien. Nunca faltaban a ningún servicio, y estaban presentes cada vez que se abrían las puertas.

Pero Vicente y Angelina no se llevaban bien. Cuando mi hermano trataba de darles consejos, ellos protestaban:

– Pero si Angelina tiene la culpa…

– No, pero Ud. no entiende, Pastor, cómo me trata Vicente…

Quedé con la boca abierta cuando me contó algo de sus vidas: Un día mi hermano llegó a su casa para visitarlos. Cuando se acercó, desde dos cuadras antes de llegar a su casa, se escuchaban los gritos. Llegó a la puerta y tocó. Pero tanto ruido estaban haciendo Vicente y Angelina, que no le escucharon tocar.

Después de un buen rato, mi hermano decidió abrir la puerta, y ¡cuál fue su sorpresa ver a Angelina con un picahielos en la mano, y Vicente con una silla, usándola como escudo, tratando de defenderse contra los ataques del enemigo! (¿ó enemiga?)

Al ver a su Pastor, Vicente le contestó a mi hermano, «¿Ya ve, Pastor, cómo me trata?»

Mi hermano empezó a ver un cambio en la vida de Vicente. Empezaba a llegar un poco más tarde de lo acostumbrado a la iglesia. Luego faltaba un servicio cada dos semanas, cada tres semanas, hasta que mi hermano vio la necesidad de hablarle.

Cuando mi hermano le habló acerca de su cambio, Vicente le contestó: «Pastor, hay unos asuntos de negocio que tengo que hacer, unos viajes de negocio que van a llevar unos meses. Pero le prometo, Pastor, que en enero seré fiel.»

Unos días después, mi hermano recibió una llamada telefónica, como a las seis de la mañana.

– «Bueno,» contestó. Era Angelina, y estaba llorando.

– «Pastor, ya se fue Vicente.»

– «No llore, Hermana. Ya verá que regresará. Ya sabe cómo es Vicente.»

– «No, Pastor. Ya se nos fue Vicente.»

– «Ya lo conoce, Hermana. En unos días reflexionará, se arrepentirá, y regresará.»

– «Pero, Pastor, Vicente acaba de morir.»

Las palabras que vinieron a la mente de mi hermano, son las que escogió para el título de su mensaje el día siguiente, en el servicio funerario de Vicente, y las que mi cuñada escribió en una cartela grande, y pusieron al frente de la iglesia, detrás del púlpito a la vista de todos mientras mi hermano predicaba: «En enero seré fiel. …Vicente.»

Al escuchar esta historia verdadera, me impresionó muchísimo, y me pregunté, «¿Cuántas cosas debo hacer, que no hago simplemente porque no soy fiel al Señor?»

Hay almas que tal vez van al infierno, porque pienso: «En enero seré fiel…en enero iré a ganar almas…en enero hablaré a mi vecina de Cristo… en enero escribiré ese devocional, seré más fiel en mi tiempo a solas con Dios… en enero dejaré de chismear… en enero arreglaré esa relación rota… en enero iré a visitar a esa viejita que se está muriendo sin Cristo…» «En enero seré fiel.»

Mientras decimos a los perdidos: «Hoy es el día de salvación,» debemos recordar otro texto que se encuentra en la misma Biblia: «… ¿qué es vuestra vida? Ciertamente es neblina que se aparece por un poco de tiempo, y luego se desvanece.»

«Gracias, Hermano Vicente. Sé que estás en el cielo con el Señor, y tal vez lamentas no haberle sido fiel en tus últimos días. Pero tu historia me motivó a serle fiel a mi Señor en los días que a mí me quedan.» Fin.

Callate La Boca

«¡Cállate La Boca !»

«Pon, oh Jehová, guarda a mi boca:

Guarda la puerta de mis labios.»

Salmo 141:3

Hace poco, estaba escribiendo una tarjeta de cumpleaños a mi nieto, Hank. Estoy acostumbrada a escribir rápidamente en letra manuscrita, pero como Hank apenas está cumpliendo 7 años, yo estaba formando las letras de molde de mi mensaje cuidadosamente y lentamente, en el espacio limitado que me permitía su tarjeta.  Pero mientras escribía, pensaba, «¡Qué bueno sería si pudiera medir mis palabras habladas como estoy midiendo las de esta tarjeta:  despacio, y en un espacio limitado.»

La mayoría de nuestros problemas son resultado del pecado.  Y la mayoría de los pecados que causan nuestros problemas son resultado de nuestros pecados.  Pero ¿alguna vez te has preguntado el orígen de nuestros pecados?

Si leíste la cita bíblica arriba, ya sabes.

Mientras la Biblia dice que «el amor del dinero es la raíz de todos los males:…,» la boca es el instrumento usado para llevar a cabo nuestras malas acciones.

Permíteme explicar:

I.  El pecado de un estilo de vida sin disciplina:  lo que entra

A.     Bebidas alcohólicas, drogas, y comida.  Mientras se ha dicho que el alcoholismo es una enfermedad, creo con todo mi corazón que su causa es una vida sin disciplina.  Los alimentos a veces se consumen como un medio de escape, como es el uso de las drogas.  Es un substituto de poner nuestra confianza en el Señor, llevar nuestros problemas y penas a El.  La razón más obvia de un cuerpo de sobre-peso es consumir más calorías de lo que quemamos.  Comemos más de lo que nos movemos.  Mientras algunos trabajos requieren más tiempo sentadas que tiempo moviendo nuestros cuerpos, de todas maneras Dios espera que cuidemos nuestro «templo del Espíritu Santo.»  Debemos hacer tiempo cada día en nuestro horario para ejercer nuestros cuerpos.

Pero yo creo que la causa principal de cuerpos de sobre-peso son bocas «sobre-empacadas.»  La comida puede ser una forma de droga.  ¿Por qué comemos entre comidas, o seguimos comiendo después de ser saciadas?  Estoy convencida que la mayor parte de los alimentos que consumimos es una forma de droga, tomada en grandes dosis para calmar nuestros temores, tristeza causada por la falta de paz, y falta de confianza en el Señor.  Nos preocupamos y nos quejamos por situaciones fuera de nuestro control.  Y porque no las podemos controlar, comemos.  Hay personas aburridas, que no tienen de qué ocuparse, y entonces se sientan en frente de una pantalla con una botella o una bolsa de golosinas.  Comemos fuera en restaurantes para celebrar, comunicar, relajar, tener comunión, y planear.  Mientras eso en sí no es pecado, si no «guardamos la puerta de nuestros labios,» seremos culpables de cometer el pecado de sobre-comer.

Hace unas dos semanas estaba manejando desde la ciudad de Oklahoma City al estado de Texas.  Con un motivo especial, escogí la ruta más larga, que me llevó a la ciudad de Duncan, donde nació y fue enterrado mi esposo, el Dr. Tom Sloan.  De paso, llegué a comprar tres arreglos de flores:  uno para mi esposo, otro para mi suegra, y otro para nuestro hijo, John, quien murió a los 6 meses de mi embarazo.  Estaba sola, y no anticipaba el proyecto que me esperaba.  Pensaba en los recuerdos que ese viaje me iba a provocar.  Pero ¡Adelante!  Yo era una mujer con una misión.  Me tardé unos minutos para encontrar el lugar donde quedaban los restos de my Amado celestial.  Sólo al ver su nombre me provocó las lágrimas.  Me bajé de mi Van, cruzé el panteón, y coloqué los arreglos sobre la tierra donde estaban enterrados mis seres queridos.  Mientras observaba mi trabajo, me pregunté, «¿Será que hay personas que vienen aquí a ver donde enterramos al hombre más maravilloso que ha vivido?»  Recuerdo el día cuando él me dijo que no encontraba el latido del corazón de nuestro bebé, y las dos largas semanas que lo cargué dentro de mí antes de su nacimiento…aquí en esta ciudad.  Tomé fotografías de las bellas flores de color naranja y amarilla sobre el pequeño lugarcito donde reposaba nuestro hijo al pie de su abuelita.  Luego leí vez tras vez la inscripción de mi Amado, y los nombres de nuestros ocho hijos, y tomé más fotos para que ellos las vieran.  Y caminé rápidamente hacia mi Van.  La temperatura registraba arriba de 40 grados, aunque estabamos en el otoño.  Prendí el motor, y disfruté del aire fresco, y pensé mientras miraba a su nombre escrito allí, «¿Será que te voy a amar y te voy a extrañar por siempre?»

Cuando de repente me vino a la mente, «¡Tú no estás allí!»  ¿Y sabes qué hice?  Dirigí mi carro los cinco kilómetros al centro de la ciudad, y me compré un helado…una droga para calmar mi tristeza.  Saliendo a la carretera, me provocó una sonrisa, y viendo arriba pensé, «Esto es exactamente lo que hubieras hecho tú.»

B.      Sin miedo de presentarme aquí como una mujer inmodesta, creo que el principio de los pecados del adulterio y de la fornicación empiezan con la boca…con los besos sensuales.  No hay que entrar en detalles, pero creo que si «pusiéramos una guarda a nuestras bocas» evitaríamos muchos pecados de la carne.  ¿Cuántos hogares han sido destruídos porque alguien no puso guarda a su boca?  Mientras una relación ilícita empieza con la boca, el verdadero orígen está en el corazón.  Cuando el corazón no está bien, nada está bien.

II. Lo que sale afuera

A.         Las palabras:  ¿Cuántos problemas pudiéramos evitar en nuestras vidas si simplemente aprendiéramos a guardar nuestras palabras?  Me he preguntado cómo sería ser sordomuda.  Y me vino a la mente, «Los sordomudos han de tener menos problemas con las relaciones con otras personas, que las personas como yo que hablamos demasiado.»  Pero en realidad «de la abundancia del corazón habla la boca.» Mateo 12:34.  Sea con señas o con las palabras habladas, revelamos lo que está adentro de nuestro corazón a traves de nuestras palabras.  Mientras hay muchas enfermedades causadas por lo que entra al cuerpo por medio de la boca, creo que hay enfermedades emocionales provocadas por lo que sale de la boca.  «Sean gratos los dichos de mi boca y la meditación de mi corazón delante de ti, Oh Jehová,…»Salmo 19:14

B.          La oración:  Mientras la oración es «hablar con Dios,» yo creo que nuestra verdadera vida de oración se pasa en silencio.  Pero la oración es en realidad el tiempo que expresamos la abundancia de nuestro corazón a Dios…nuestras necesidades, nuestros deseos, nuestro dolor, nuestra frustración.  También es un tiempo de comunión con El.  A traves de la oración sentimos Su presencia.  Muchas veces mientras estoy sola, manejando en la carretera, paso tiempo hablando con Dios, expresando a El mi amor y mi gratitud.  Pero también le expreso mis deseos, mis temores y mis cargas.  La oración es todo lo que tú necesitas que sea.  ¡Qué pérdida de tiempo compartir nuestros problemas con otros, personas que no pueden hacer nada para cambiar nuestra situación!  ¿Por qué no los llevamos a la Persona quien desea nuestra compañía?  El sólo puede llevar nuestras cargas, y resolver nuestros problemas.  Sólo El conoce nuestras tentaciones y nuestros temores.  El es el Unico Quien guardará nuestros secretos, y Quien proveerá nuestras necesidades.  ¿Por qué hablamos más con la gente que con el Señor?

Cuando estés cansada y abatida,

Dílo a Cristo, Dílo a Cristo,

Si te sientes débil, confundida,

Dílo a Cristo el Señor.

«…Atenderé a mis caminos, Para no pecar con mi lengua:  Guardaré mi boca con freno,…»

Salmo 39:1

«El que guarda su boca y su lengua, Su alma guarda de angustias.»

Proverbios 21:23

Cuida Tu Actitud

«Y aun mientras va el necio por el camino, le falta cordura, y va diciendo a todos que es necio.» Eclesiastés 10:3

Nuestra historia en esta ocasión se trata de un niño llamado Roberto, un niño de 10 años. Roberto es como cualquier otro niño, va a la escuela, hace tarea, juega fútbol y practica fútbol.  Es un excelente jugador, buen goleador… pero tiene un gran defecto y ese defecto es su mala actitud.

Siempre anda de mal humor, a todo mundo le contesta de mala gana, presume saber más que su maestra o su entrenador. Pareciera como si nadie pudiera enseñarle nada a este niño tan perfecto, en cuanto a sus capacidades intelectuales y físicas.

Roberto no solo tenía una actitud de sabelotodo; (El necio es sabio en su propia opinión) pero su mala actitud también se reflejaba en su manera de comportarse con los demás, en su hablar, en su vestir y hasta en su caminar. ¿Cómo crees que sea la manera de vestir de un jovencito con mala actitud? ¡Exactamente! Pantalones flojos o casi cayéndose, playeras grandototas o playeras con frases groseras, desfajado, tenis sucios, pelos parados con mucho gel o despeinado. ¿Y su manera de caminar? ¿Y su forma de hablar? Era uno de esos niños picudos, muy sacalepunta e intocables.

Si tu manera de vestir no es la correcta, cámbiala de inmediato porque a todos les haces saber que eres un necio. Tú aun estas bajo el cuidado de tus papás y debes de escuchar sus consejos y sus indicaciones en cuanto a tu manera de vestir.

Pero bueno, vamos a regresar con Roberto. El entrenador del equipo de fútbol sabía que Roberto era un excelente jugador, es más, era casi, casi su arma secreta del equipo. Pero no sabes cuánto le pesaba en su corazón al entrenador la mala actitud de Roberto. Sí, porque aunque era su mejor jugador, por su mala actitud no sabía jugar en equipo y además si explotaba, hasta podía arruinar el juego.

Un día, unas semanas antes del los partidos finales, se encontraban entrenando en las canchas de fútbol.  Todos corrieron alrededor de la cancha varias veces, todos saltaron, hicieron lagartijas y demás; pero Roberto había llegado de malas. (Como siempre) En lugar de correr con buen ánimo y con ganas de ganar, iba corriendo arrastrando los pies y siempre quedándose atrás de los demás para no hacer todas la vueltas requeridas, saltó sin ganas, lagartijas sin ganas… todo con su mala actitud, murmurando y quejándose siempre.

En realidad mientras corría con su mala actitud, sus quejas y sus murmuraciones; lo que realmente iba expresando y anunciando a los demás era: «Soy un necio, soy un necio»  Eso es lo que dice nuestro versículo: «Y aun mientras va el necio por el camino, le falta cordura, y va diciendo a todos que es necio.» Eclesiastés 10:3

El partido por fin comenzó. Todos corrían de un lado al otros tras el balón, todos corriendo sin parar y con un gran entusiasmo. Roberto con su mala actitud todo lo que quería era sacar toda su furia y aventar o golpear al primero que se le pusiera enfrente. Le metió el pie a varios de sus compañeros, empujó a otros tantos y le dio balonazos muy duros a otros cuantos.

Por fin, cansó a uno de sus compañero, porque pareciera que en lugar de un juego amistoso o una práctica para las finales, era más bien un campo de batalla. Todos corrían tras el balón que llevaba Roberto para meter un gol, cuando de pronto avienta a uno de sus compañeros (Héctor); para abrirse paso hasta el área de goleo. Héctor no pudo aguantarse y también lo empujó, se aventaron unas cuantas veces y pronto se encontraban tirados en el piso peleándose. El entrenador no tuvo más opción que sacar sus tarjetas rojas y suspender de los partidos a ambos jugadores.

Roberto y Héctor perdieron la oportunidad de ir a las finales.  Todos los demás pudieron llegar hasta las finales y hasta ganaron. Y ganaron porque después de que suspendieron a Roberto se convirtieron en un equipo muy unido. Roberto volvió a las prácticas, muy arrepentido y con una actitud diferente. Antes, pensaba que sin él, el equipo iba a perder, pero estaba equivocado, nadie es indispensable. Después de la lección que le dio el entrenador ¿Cómo te imaginas al nuevo Roberto? Podría ser con una mirada más humilde, amistoso, respetuoso, servicial, su peinado cambio a pelo corto y bien peinado… mejor vestido. Y con una buena actitud para jugar en equipo.

Ten cuidado de ti mismo   y cuida tus actitudes. ¿Haces berrinches? ¿Contestas mal a tus padres o a tus mayores? ¿Eres igualado? ¿Eres enojón? ¿Te vistes de una manera incorrecta? ¿Pareces un vago? ¿Nadie te puede regañar o decirte algo? ¿Eres peleonero?  Recuerda que solo les dices a todos que eres necio. Mejor, ora a Dios y pide Su ayuda, cambia tu actitud, no vayas por todos lados anunciando que eres necio. Mejor ponte listito.

Hay Muerte En Esa Olla

2 Reyes 4:38-41: «Eliseo volvió a Gilgal cuando había una grande hambre en la tierra.  Y los hijos de los profetas estaban con él,  por lo que dijo a su criado: Pon una olla grande,  y haz potaje para los hijos de los profetas. 39 Y salió uno al campo a recoger hierbas,  y halló una como parra montés,  y de ella llenó su falda de calabazas silvestres;  y volvió,  y las cortó en la olla del potaje,  pues no sabía lo que era. 40 Después sirvió para que comieran los hombres;  pero sucedió que comiendo ellos de aquel guisado,  gritaron diciendo:  ¡Varón de Dios,  hay muerte en esa olla!  Y no lo pudieron comer. 41 El entonces dijo: Traed harina.  Y la esparció en la olla,  y dijo: Da de comer a la gente.  Y no hubo más mal en la olla.»

Eliseo es el gran profeta de Dios que pidió (dos capítulos antes) de una doble porción del espíritu de Elías. En esta porción de la Palabra de Dios, estamos a punto de ver el 4to milagro de Eliseo. La Biblia nos dice que había una gran hambre en la tierra. Y eso lo podemos comparar a nuestros días. Existe una gran hambre espiritual de Salvación y de la Sana Doctrina hoy en día. Amos 8:11 dice: «He aquí vienen días,  dice Jehová el Señor,  en los cuales enviaré hambre a la tierra,  no hambre de pan,  ni sed de agua,  sino de oír la palabra de Jehová.» Hay algunos que dicen: «¿Para qué tanto ir a ganar almas? Si ya saben de Dios.» La verdad es que saben de Dios, pero no tienen a Dios.

En el versículo 39 no dice la Biblia que uno salió al campo a recoger hierbas. El campo es el mundo y las hierbas la mala doctrina. La cizaña.  Dice la Biblia en Mateo 13:25: «pero mientras dormían los hombres,  vino su enemigo y sembró cizaña entre el trigo,  y se fue.» La mayoría de la gente no sabe en donde está el trigo de la salvación y es engañado por la cizaña. Y amigo, déjeme decirle que en la cizaña hay muerte. Hay dolor y engaño. Porque el final será el llanto y el crujir de dientes en el fuego ardiendo. ¿Pero que hay que hacer? Hay que ir por el Trigo de la Palabra de Dios. Por la sana doctrina de la salvación. Por la salvación que es a través de la fe sin las obras de la ley. (Romanos 3:28).

¿Qué sucedió después? Gritaron: «¡Varón de Dios, hay muerte en esa olla!» Hay algunos que se quedan callados, y aunque saben que hay muerte en la olla, no les importa y siguen comiendo. Siguen comiendo de la mala doctrina de los testigos sin Jehová. Siguen comiendo de la mala doctrina de los mormones. Siguen comiendo de las tradiciones de los católicos. No nos quedemos con las manos cruzadas. Echemos de la harina de la Palabra de Dios y del Trigo de la salvación a este mundo que está perdido y sin Cristo.

Manténgase fiel y siga ganando almas.

Pastor Arturo J. Muñoz N.

La Recompensa De Dios

La Palabra de Dios dice en Génesis 24:10-27: «Y el criado tomó diez camellos de los camellos de su señor, y se fue, tomando toda clase de regalos escogidos de su señor; y puesto en camino, llegó a Mesopotamia, a la ciudad de Nacor. 11 E hizo arrodillar los camellos fuera de la ciudad, junto a un pozo de agua, a la hora de la tarde, la hora en que salen las doncellas por agua. 12 Y dijo: Oh Jehová, Dios de mi señor Abraham, dame, te ruego, el tener hoy buen encuentro, y haz misericordia con mi señor Abraham. 13 He aquí yo estoy junto a la fuente de agua, y las hijas de los varones de esta ciudad salen por agua. 14 Sea, pues, que la doncella a quien yo dijere: Baja tu cántaro, te ruego, para que yo beba, y ella respondiere: Bebe, y también daré de beber a tus camellos; que sea ésta la que tú has destinado para tu siervo Isaac; y en esto conoceré que habrás hecho misericordia con mi señor. 15 Y aconteció que antes que él acabase de hablar, he aquí Rebeca, que había nacido a Betuel, hijo de Milca mujer de Nacor hermano de Abraham, la cual salía con su cántaro sobre su hombro. 16 Y la doncella era de aspecto muy hermoso, virgen, a la que varón no había conocido; la cual descendió a la fuente, y llenó su cántaro, y se volvía. 17 Entonces el criado corrió hacia ella, y dijo: Te ruego que me des a beber un poco de agua de tu cántaro. 18 Ella respondió: Bebe, señor mío; y se dio prisa a bajar su cántaro sobre su mano, y le dio a beber. 19 Y cuando acabó de darle de beber, dijo: También para tus camellos sacaré agua, hasta que acaben de beber. 20 Y se dio prisa, y vació su cántaro en la pila, y corrió otra vez al pozo para sacar agua, y sacó para todos sus camellos. 21 Y el hombre estaba maravillado de ella, callando, para saber si Jehová había prosperado su viaje, o no. 22 Y cuando los camellos acabaron de beber, le dio el hombre un pendiente de oro que pesaba medio siclo, y dos brazaletes que pesaban diez, 23 y dijo: ¿De quién eres hija? Te ruego que me digas: ¿hay en casa de tu padre lugar donde posemos? 24 Y ella respondió: Soy hija de Betuel hijo de Milca, el cual ella dio a luz a Nacor. 25 Y añadió: También hay en nuestra casa paja y mucho forraje, y lugar para posar. 26 El hombre entonces se inclinó, y adoró a Jehová, 27 y dijo: Bendito sea Jehová, Dios de mi amo Abraham, que no apartó de mi amo su misericordia y su verdad, guiándome Jehová en el camino a casa de los hermanos de mi amo.»

¿Te has preguntado por qué es que Dios bendice y usa a más gente que a otros? Había un hombre en mi Iglesia que no se vestía muy bien, y siempre tenía su camisa de fuera. No podríamos decir que vestía bien, pero siempre estaba ganando gente para Cristo y trayéndolos a la Iglesia. Y cuando llegó a ser un asistente de pastor, él edificó una tremenda clase de escuela dominical. Y también conozco a otras personas que sí visten bien, que son inteligentes, que sí lucen bien y tienen buena apariencia pero no hacen nada para el Señor.

¿Por qué Dios bendice más a unas personas que a otras? Yo no sé todas las respuestas, pero una gran parte de las repuestas está en esta historia. Eliezer tenía un trabajo muy difícil. Tiene que encontrar una esposa para el hijo de su amo. Yo conozco a muchas personas que no hicieron un buen trabajo encontrando esposa para sí mismos, ¿cómo pueden encontrar una esposa para alguien más? ¿Cómo pudieras escoger una esposa para alguien más? Eliezer hizo lo que todos tienen que hacer si quieren tener la esposa correcta: Pidió que Dios le ayudara desde el inicio. Llegó al pozo y dijo: «Señor, que sea la esposa que tú has escogido para Isaac. Yo voy a pedir agua para beber para mí mismo, pero a la que yo pida agua para beber para mí mismo, Señor, que ella voluntariamente se ofrezca para darles de beber a todos mis camellos.»

Esos camellos eran camellos de una sola joroba y pesaban hasta 700 kilos y podían beber hasta la mitad de su peso en agua, eso quiere decir que podían tomar hasta 350 litros de agua. Ahora, a nosotros los predicadores bautistas se nos acusa: «Es usted un exagerado», pero vamos a suponer que el camello no estaba muy sediento, y que nada mas le cabían 175 litros de agua. ¿Cuánto tiempo le tomaría a Rebeca en sacar esa cantidad de agua del pozo? La Biblia dice que cargaban el agua en un cántaro sobre su hombro y no creo que estaba hecho de un plástico liviano, porque no se había inventado todavía. Era un cántaro de barro o piedra. Y vamos a suponer que ella podía cargar 20 litros de agua en un solo viaje.  Tuvo que haber ido 85 veces del pozo hasta donde estaban los camellos. Pero esto es lo que ella tenía que hacer, para determinar si ella iba a ser la esposa de Isaac.

Lo que Eliezer hizo fue algo muy inusual, de manera que él solo pidió agua para él. Y eso era una cortesía común en tiempos bíblicos. ¡Pero el presentarse como voluntaria para dar de beber a todos los camellos, era un gran trabajo! Y cuando Rebeca hizo esto, Eliezer no se puso a ayudarle. Yo no sé qué tan lejos estaba el pozo de donde estaban los camellos, pero la Biblia dice que ella corrió. Va al pozo, baja el cántaro y lo levanta, y luego pone el cántaro sobre su hombro y luego corre, y baja su cántaro y echa el agua a donde van a tomar agua los camellos, y regresa, y ya hizo un viaje, pero le faltan 84 viajes más. Y corre de nuevo y baja el cántaro al pozo otra vez, y lo jala, y pone su cántaro sobre su hombro, y va otra vez…

Era muy injusto que Eliezer hubiera pedido esto, pero era un requisito que no podía cambiarse. Si ella no se ofrecía como voluntaria para dar de beber a todos los camellos, ella no hubiera sido la esposa de Isaac. Pero quiero que vean la respuesta de ella, su repuesta fue sin invitación. Eliezer no hizo ningún gesto de que sus camellos necesitaban agua. Si Eliezer hubiera sido como uno de los predicadores que yo conozco hubiera dicho: «¡Ay mis camellos! Creo que tienen sed, ¿Ya viste cómo tienen sed? ¡Yo no sé cómo les voy a dar agua! Yo no tengo un cántaro. Ora para que Dios me mande un cántaro, ora que Dios mande a alguien…» Eliezer no dijo eso, él nada mas pidió un vaso de agua, y sin que se le mencionara nada, Rebeca se ofreció de voluntaria.

Por cierto, es algo bueno ofrecerse como voluntarios para servir al Señor. Yo no creo que necesitemos escuchar una voz en la noche para saber que hay almas perdidas que necesitan a Jesús. No necesitamos una invitación en un plato de oro, para ir a servirles el agua a aquellas personas sedientas que necesitan beber de Jesús. Pero Rebeca no tardó en su respuesta. Yo sé de muchos que van a servir al Señor «después.» Yo conozco a predicadores que dicen: «Pues ahorita no puedo hacer mucho porque estoy trabajando en un buen trabajo, cuando yo deje mi trabajo entonces voy a hacer algo, entonces voy a tocar puertas, entonces voy a trabajar duro.»

Yo conozco a mucha gente que dice que va a hacer algo para el Señor…»después.» «Ya que crezcan los hijos.» «Ya que termine de construir mi casa.» «Ya que no tenga que trabajar tanto.» «Una vez que termine mi educación.» ¡Dios no está interesado en lo que tú puedes hacer por Él después, Él está interesado en lo que tú puedes hacer por Él hoy! Rebeca no se ofreció a darles de beber agua a los camellos después, ella se ofreció para darles en ese momento. Su respuesta fue sin titubear. Le dijo que iba a sacar agua para todos sus camellos hasta que acabaran de beber.

Yo conozco a muchos que antes servían a Dios, hay muchas Iglesias que antes corrían rutas de autobuses, antes salían a ganar almas… pero la verdad es que nuestro trabajo no se ha terminado. Todavía hay almas que necesitan ganarse para Cristo. Todavía hay convertidos que necesitan ser discipulados. Hay muchas Iglesias que se necesitan plantar y levantar alrededor del mundo.  Hay millones y millones de personas que nunca han escuchado el Evangelio de Cristo; no importa que tan cansados estemos, no importa que tan desilusionados estemos, que tanto trabajo tenemos, ni que tantos problemas tenemos, nuestro trabajo no ha terminado hasta que el mundo escuche el Evangelio de Cristo. Tenemos que ser como Rebeca que dijo: «Seguiré sacando agua, hasta que todos los camellos terminen de tomar.»

Quiero que miren su recompensa. Su recompensa no fue revelada sino hasta después de que ella terminó de darles de beber agua a todos los camellos, entonces Eliezer le da pendientes de oro y un brazalete, como 30 mil pesos en oro. ¿Qué tanto tiempo piensas que le habrá tomado a ella para darle de beber a los camellos? ¿Tres horas? La Biblia no nos dice pero dice que ya estaba anocheciendo. Vamos a suponer que fueron 4 horas, ¿Tú trabajarías 4 horas por 30 mil pesos? ¡Tú puedes vivir con eso! ¿60 mil pesos por día? ¿300 mil en una sola semana? (En cinco días). Puedes vivir con eso digo yo. Pero quiero que tomen nota que Eliezer no le ofreció la recompensa primero. Él no se levantó y dijo: «Damas y caballeros, tengo estos brazaletes y estos pendientes…para la primer mujer que se presente para dar de beber a mis camellos…» Hubiera tenido la multitud de mujeres esperando. Y yo les quiero decir a ustedes que Dios recompensa a sus siervos muy bien.

A veces oigo de aquellos que hablan de lo que dejaron para servir a Dios, aquellos que dicen «Yo pudiera haber sido muy rico. Yo pudiera haber sido un gran atleta. Yo pudiera haber sido un gran cantante, pero todo lo deje para servir a Dios…» Y quieren que nos impresionemos, y Dios diga: ¡Wow! ¡Qué suerte tuvo Dios para escogerte a ti! Pero yo quiero decirte que yo no dejé nada para servir a Dios, Dios ha sido mejor conmigo, que lo que el mundo y el diablo jamás me hubieran tratado. Y yo dejé todos esos trapos viejos y rotos y Dios me ha vestido de vestiduras blancas, y yo estoy comiendo del maná del cielo, y por eso vivo feliz este día. Los discípulos le dijeron a Jesús: «Señor, lo hemos dejado todo y te hemos seguido, y ¿qué nos toca a nosotros?» Y él les dijo: «No hay nadie que haya dejado padres, hijos, terrenos y casas que no van a recibir 100 veces más, no solamente en esta vida sino en la vida venidera.» ¡Es un buen trato servir a Dios! Pero no nos ofrece la recompensa de antemano. Te garantizo que si tú supieras la recompensas que se van a repartir en el tribunal de Cristo, ¡te pondrías a servir a Dios con todas tus ganas!

Cuando yo llegué a mi Iglesia, mucha gente no quería ir. Estaban recibiendo la mitad del dinero que necesitaban para pagar sus cuentas. Nuestra ciudad tiene más crímenes que cualquier otra ciudad en los Estados Unidos. Nuestros autobuses han sido balaceados, a los obreros les han disparado; tengo una lista de más de 20 hermanos y gente de la ruta a quienes les han dado un balazo, entre los años 2000 y 2007. No mucha gente quiere venir a la Iglesia. Otras Iglesias me pidieron ser su pastor, dos de ellas estaban en ciudades muy bonitas, y me ofrecían una casa más bonita a donde yo podía vivir. Pero nuestra ciudad tenía más gente. Y yo pensé que quizá había unos cuantos camellos sedientos a quien Dios quería que yo les pudiera dar agua y que el Señor me pudiera usar en esa ciudad. Yo no sabía, que ahora 30 años después, veríamos a 130 de nuestros muchachos en el ministerio. Yo no sabía que Dios nos permitiría edificar y construir un auditorio de 2000 personas. Yo no sabía que Dios haría a nuestra Iglesia la Iglesia Bautista Fundamental más grande de nuestro estado. Si todos supiéramos lo que Dios iba a hacer, hubiera una fila grande de voluntarios que quisieran ser pastor de esa Iglesia. Pero Dios no nos dice nada de antemano. Él nada más nos pide de dar de beber a unos camellos sedientos. Pero la recompensa más grande no fueron los brazaletes y los pendientes, la recompensa verdadera fue Isaac. La Biblia nos dice que cuando Rebeca vio a Isaac, ella se bajó de su camello, se bajó rápido y dijo:

– ¿Y ese quién es?»

– Ese es Isaac.

– ¿Ese es Isaac? ¡Wow! ¡Qué hombre!…Yo soy Rebeca.

Y después de que los pendientes ya no tenían tanto valor, ella todavía tenía a Isaac.

Tengo un amigo que es predicador y estaba en Hawái y vio a un hombre debajo de una palmera que estaba leyendo el libro del mormón y le preguntó: «¿Eres mormón o estas aprendiendo el mormonismo?» Le dijo: «Estoy leyendo este libro porque estoy buscando la verdad.» Mi amigo le dijo: «Yo conozco la verdad, si tu quieres yo te puedo hablar de la verdad.» Su nombre era Nick y su esposa Mary. Por tres hora y media mi amigo no hizo nada más que abrir la Biblia y responder a sus preguntas. Ahora, si yo estuviera de vacaciones con mi esposa, y alguien nos quitara tres horas, yo sé lo que ella estaría pensando: «Estas son nuestras vacaciones, es tiempo de ir de compras y de tomar fotos, y de visitar lugares…y de ir a comprar más.» Pero después de tres horas y media Nick y Mary fueron salvos. Ellos eran dueños de una compañía de construcción grandísima en Canadá. Y cuando él regresó, le mandaron a mi amigo un cheque de $2,000 dólares. ¡Y cada mes mi amigo recibía un cheque de $1,200 a $2,000 dólares!

¿Tres horas y media? ¡Claro! ¡Toda la noche si quieres! Un día pararon de llegar los cheques, y mi amigo recibió una carta de su esposa Mary, y le dijo: «Yo quiero que sepas lo que tus hijos espirituales han estado haciendo. Tú no sabías esto, pero mi esposo sabe muy bien el idioma ruso, y cuando bajó la cortina de hierro y hubo libertad en Rusia, vendimos nuestra compañía y pagamos nuestros propios gastos para irnos de misioneros a Rusia. El otro día estuvimos atorados en el mismo elevador con el equipo olímpico de luchadores de Rusia, y cuando terminaron de arreglar el elevador, seis de ellos ya eran salvos. Tenemos las tarjetas de decisiones firmadas de 45,000 personas que han aceptado a Cristo en nuestras campañas en Rusia.» Los cheques de $1,200 y $2,000 dólares al mes, eran los pendientes y los brazaletes, pero toda esa gente salva era Isaac.

Hay una dama en nuestra Iglesia que fue capitana de autobús por 15 años, tuvo que dejar la ruta porque el doctor se lo pidió. Una vez vio a un morenito y lo invitó a la Iglesia y el dijo que sí pero no vino a la Iglesia, y ella regresó y el morenito otra vez le prometió que iría pero no fue, y cada semana por un año y medio, ella lo invitó. Él nos dijo que cada vez que veía su carrito azul, él se escondía. Pero un día vino, un día fue salvo, un día se puso en serio, un día se fue a preparar a un Colegio Bíblico, y regresó a esa misma ciudad y comenzó una Iglesia. Le compramos un edificio y unos hermanos le ayudaron a remodelarlo. Pero el primer día de servicio, había una sola persona en asistencia, yo no estaba allí. El hombre que le había ayudado a remodelar el edificio no estaba allí. El pastor de jóvenes que lo había discipulado no estaba allí. La única persona que estaba allí, era esa hermana, esa capitana. Y un día él dijo al traer a ella a la plataforma: «Si no fuera por esta dama yo no estaría aquí hoy, usted no estaría aquí hoy, esta Iglesia no estaría aquí hoy.» Pero hubo recompensa porque por un año ella les trajo agua a los camellos. Dios bendice a esa gente que se presta de voluntaria para dar de beber agua a los camellos hasta que acaben de tomar. ¿Y usted, le está dando agua a los camellos? Fin.