La Miserable Vida De Un Joven

Y no había en todo Israel ninguno tan alabado por su hermosura como Absalón; desde la planta de su pie hasta su coronilla no había en él defecto. 26Cuando se cortaba el cabello (lo cual hacía al fin de cada año, pues le causaba molestia, y por eso se lo cortaba), pesaba el cabello de su cabeza doscientos siclos de peso real. 27 Y le nacieron a Absalón tres hijos, y una hija que se llamó Tamar, la cual era mujer de hermoso semblante.28Y estuvo Absalón por espacio de dos años en Jerusalén, y no vio el rostro del rey.29Y mandó Absalón por Joab, para enviarlo al rey, pero él no quiso venir; y envió aun por segunda vez, y no quiso venir. 30Entonces dijo a sus siervos: Mirad, el campo de Joab está junto al mío, y tiene allí cebada; id y prendedle fuego. Y los siervos de Absalón prendieron fuego al campo. 31Entonces se levantó Joab y vino a casa de Absalón, y le dijo: ¿Por qué han prendido fuego tus siervos a mi campo? 32Y Absalón respondió a Joab: He aquí yo he enviado por ti, diciendo que vinieses acá, con el fin de enviarte al rey para decirle: ¿Para qué vine de Gesur? Mejor me fuera estar aún allá. Vea yo ahora el rostro del rey; y si hay en mí pecado, máteme. 33Vino, pues, Joab al rey, y se lo hizo saber. Entonces llamó a Absalón, el cual vino al rey, e inclinó su rostro a tierra delante del rey; y el rey besó a Absalón. ~2 Samuel 14:25

1. Absalón era guapo. La Biblia nos está hablando de un joven, ese joven era Absalón, hijo del rey David. Y dice la Palabra de Dios que él era el más hermoso, el más guapo, el más atractivo; no había otro como Absalón. Tal vez medía 1.80, 1.90; quizás de ojos azules, quizás rubio, quizás medio fornido, quien sabe, pero dice la Palabra de Dios que Absalón era un hombre hermoso: «Y no había en todo Israel ninguno tan alabado por su hermosura como Absalón.» De tal manera que había ciertas cosas que tenía Absalón.

La primera de ellas dice la Biblia es que tenía hermosura. En otras palabras, Absalón era hermoso, no había en él defecto, desde la planta de su pie hasta su coronilla no había en el defecto. Imagínese, no tenía ningún rasguño, ninguna cortada, no tenía un ojo chueco, una mano chueca, no tartamudeaba. No tenía ni un granito, dice la Biblia que desde la planta de su pie (no tenía ni pie de atleta) no tenía nada malo, era perfecto.

Todas las chicas de Israel se morían por él; todas se emocionaban cuando veían a Absalón, aún cuando se asomaba por la ventana todas gritaban al verle. ¿Por qué? Porque Absalón era más guapo que Ricky Martin, que Luis Miguel, más guapo que Rigo Tovar, que José José, ¿verdad? Era súper guapo, él era Absalón.

2. Absalón era rico. Vea en el versículo 30: «Entonces dijo a sus siervos: Mirad, el campo de Joab está junto al mío, y tiene allí cebada…»

Ahora Absalón tenía propiedades, era hijo del rey. Absalón tenía riquezas, era rico. No le hacía falta nada, tenía sus campos, sus casas, tenía la heredad del rey David. El rey David era inmensamente rico. Si se acuerdan allá cómo él donó dinero para construir el templo, ¿por qué? porque era inmensamente rico.

David tenía mucho dinero. Absalón tenía mucho dinero. Él era el hijo del rey, entonces ¿qué más podía pedir?

Era hermoso, era guapo, era adinerado. Si le preguntara a una señorita: «¿con quién te quieres casar?», diría: «Con alguien rico y guapo.»

Quizá gente venía con él y le decía: «Oiga don Absalón, présteme dinero.» Sus cuates ahí estaban con él, tenía quizás muchos amigos. ¿Por qué? Porque Absalón tenía dinero. ¿Qué más tenía Absalón?

3. Tenía popularidad. Muchos jóvenes hoy en día quieren ser populares. Quieren ser famosos. Quieren ser estrellas de cine. Absalón era popular porque él era un príncipe. Era hijo de un rey. Pensaríamos que no le faltaba nada a Absalón. Parecía que Absalón lo tenía todo. Pero en realidad hay algo que Absalón no tenía, y era el corazón de su papá. Lo que le hacía falta a Absalón era el corazón de su propio papá y eso lo hacía miserable. Por eso dice la Palabra de Dios que Absalón estaba tratando de llamar la atención. Veamos como comenzó todo:

2 Samuel 13:14: «Mas él no la quiso oír, sino que pudiendo más que ella, la forzó, y se acostó con ella. 15 Luego la aborreció Amnón con tan gran aborrecimiento, que el odio con que la aborreció fue mayor que el amor con que la había amado.»

¿Qué está pasando? Aquí nos cuenta la Palabra de Dios, que hay una muchacha que se llama Tamar, y dice que fue abusada, violada por su medio hermano Amnón.

Ahora vea lo que dice en el versículo 20: «Y le dijo su hermano Absalón: ¿Ha estado contigo tu hermano Amnón? Pues calla ahora, hermana mía; tu hermano es; no se angustie tu corazón por esto. Y se quedó Tamar desconsolada en casa de Absalón su hermano.»

Tamar era hermana de Absalón, pero sólo media hermana de Amnón. Y dice la Palabra de Dios que Tamar es violada por Amnón. Entonces ahora nos encontramos que Absalón le dice a su hermana: «¿Dónde has estado?.» Y ella le confiesa y le dice: «Mira lo que me hizo Amnón mi medio hermano.» De tal manera que ahora Absalón aborrece a Amnón, lo odia como diríamos, con «odio jarocho.»

Mire lo que dice en el versículo 22: «Mas Absalón no habló con Amnón ni malo ni bueno; aunque Absalón aborrecía a Amnón, porque había forzado a Tamar su hermana.» Absalón ahora odiaba a su hermano Amnón por lo que le había hecho a su hermana Tamar.

Amnón y Absalón no se vieron por dos años. Pero después dice Absalón: «Voy a hacer una fiesta.» E invita a David diciéndole. «Oye papá, voy a hacer una fiesta. Y quiero invitar a todos tus hijos, o sea a todos los príncipes.» Y David dijo: «No, mira hijo no te incomodes. Mejor que vayan unos de tus hermanos.» Y Absalón le ruega y le dice: «Porque no le dices a Amnón que venga a la fiesta también.» Y le dice David: «Y… ¿Para qué quieres a Amnón?.» -«No mira papá, tú no te preocupes. Dile que venga, ya han sido dos años. No nos hemos visto, sabes que me cae rete…bien, pero mira ya que él venga.» Entonces el rey David dijo: «Está bien, que vaya Amnón a la fiesta.»

2 Samuel 13:28-29 nos dice: «Y Absalón había dado orden a sus criados, diciendo: Os ruego que miréis cuando el corazón de Amnón esté alegre por el vino; y al decir yo: Herid a Amnón, entonces matadle, y no temáis, pues yo os lo he mandado. Esforzaos, pues, y sed valientes. 29Y los criados de Absalón hicieron con Amnón como Absalón les había mandado.»

Mire esto, ¡hasta parece una tremenda telenovela! Amnón se aprovecha de su hermana. Pasan dos años durante los cuales Absalón lo odia. Y ahora dice: «Pues mi papá no ha hecho nada. Mi papá David no lo ha regañado, mi papá el rey no le ha dicho: «Pues lo que hiciste estuvo mal, vete de acá.» No le ha puesto ningún castigo. Entonces yo voy a hacer algo.»

Y lo manda traer a la fiesta. Y cuando ya estaba bien borracho Amnón, los siervos de Absalón lo matan. ¿qué hace después Absalón? Mire en 2 Samuel 13:38: «Así huyó Absalón y se fue a Gesur, y estuvo allá tres años.» Absalón se va y huye a Gesur por tres años.

Se va huyendo, porque dice: «Mi papá me va a matar, la gente me va a matar, la familia me va a matar, el pueblo me va a matar. Mejor me voy.» Y se fue.

¿Qué pasa ahora? Vea 2 Samuel 14:2 «envió Joab a Tecoa, y tomó de allá una mujer astuta…» Joab era el general de David. Y dice la Biblia que Joab manda traer una mujer astuta, y le dice: «Oye mira, hay un problema aquí entre el rey y su hijo. El hijo del rey que se llama Absalón, ya lleva tres años que ha sido desterrado del reino; y Absalón ha estado huyendo. Mira, ¿por qué no le dices esto al rey?.» Y esta mujer astuta, llega con el rey y le dice: «Oiga mi rey, mire. Tenía yo dos hijos y estaban ahí en el campo y empezaron a reñir y empezaron a pelear y como no había nadie que los detuviese, agarra uno al otro y lo mata. Y ahora todo el pueblo quiere matar a mi único hijo. ¿Y a quién le voy a heredar si él es mi único hijo?, ¿qué puedo yo hacer?

Y dice el rey David: «¿Sabes qué? mira no te preocupes, este…ya han pasado varios años, dile a ese muchacho que regrese.»

Vea lo que dice la historia en 2 Samuel 14:13: «Entonces la mujer dijo: ¿Por qué, pues, has pensado tú cosa semejante contra el pueblo de Dios? Porque hablando el rey esta palabra, se hace culpable él mismo, por cuanto el rey no hace volver a su desterrado.»

¿Cuántos años hacía que Absalón se había ido? Tres años.

Absalón se había ido y tiene que intervenir Joab con una mujer astuta para contarle al rey una historia diciéndole: «Pues rey, usted se hace a sí mismo culpable, porque él es su hijo y él es también el heredero y usted lo tiene que volver a traer.» Y vea lo que le dice en el versículo 14: «Porque de cierto morimos, y somos como aguas derramadas por tierra, que no pueden volver a recogerse…»

Mire lo que esta mujer le estaba diciendo al rey: «Rey mire, un día su hijo se va a morir y un día que su hijo se muera, si usted no ha arreglado las cosas, y si usted no le ha dicho a su hijo que lo ama, y si usted no ha perdonado a su hijo, y si usted no le da un abrazo a su hijo, y si usted no le dice a su hijo que todo está bien, y si usted no trae a su hijo a aquí y trata de hacer las paces, un día su hijo se va a morir, y va a ser demasiado tarde. Porque somos como aguas derramadas por tierra, que no pueden volver a recogerse.»

Si usted derrama agua en la arena, ya no la puede volver a recuperar. Y esta mujer astuta, sabia le dice: «No espere hasta que muera su hijo para arreglar las cosas con él, porque entonces será demasiado tarde. Mire mi rey: mi Dios le está dando una oportunidad y un medio para que usted pueda volver a ver a su desterrado, no lo deje allá; él es su hijo, es su sangre. Ámelo. Perdónelo. Dígale que todo está bien. Que regrese.»

Y dice la Biblia que David lo hace regresar, en 2 Samuel 14: 21 «Entonces el rey dijo a Joab: He aquí yo hago esto; ve, y haz volver al joven Absalón.»

¿Después de cuántos años? Tres años. No se habían visto por tres años. Y dice: «Ay, esta señora como que ahora sí me agarró, ora sí me dijo mis verdades.» Y ¿qué hace ésta señora? El rey David le dice a Joab: «Ve Joab, tráeme a Absalón.» Pero vea lo que dice en el versículo 23: «Se levantó luego Joab y fue a Gesur, y trajo a Absalón a Jerusalén.»

¿Dónde estaba el rey? En Jerusalén. Y va Joab y le dice a Absalón: «Te tengo buenas noticias.» Y Absalón dice: «¿Qué?, ¿cuáles son las buena noticias? Y Joab le dice: «Tu papá te quiere ver.» Y él dice: «Wow, eso está bien… ¿me ha perdonado?» – «Sí te perdonó, y todo lo demás.» Y entonces Absalón está bien contento, y está bien alegre. Y está empacando sus cosas, sus pertenencias. Y él dice: «Mi papá me ha perdonado. Mi papá sí me quiere. Mi papá sí me ama. Mi papá por fin me va a decir que todo está bien y voy a llegar allá y le voy a dar un abrazo y todo se va a arreglar.»

Pero vea lo que dice en el versículo 24: «Mas el rey dijo: Váyase a su casa, y no vea mi rostro. Y volvió Absalón a su casa, y no vio el rostro del rey.»

Mire, Absalón lo tenía todo, pero no tenía el corazón de su papá. Absalón era hermoso, pero no tenía el corazón de su papá. Absalón era rico, pero no tenía el corazón de su papá. Absalón era popular, hijo de un rey, él era un príncipe, pero no tenía el corazón de su papá. ¿Y qué tuvo que hacer Absalón? Vea lo que dice en 2 Samuel 14:28 «Y estuvo Absalón por espacio de dos años en Jerusalén, y no vio el rostro del rey.»

Tres años más estos dos años, ¿cuántos años ya van? Ya van cinco años, y ¿no cree usted que cinco años son muchos años para que un papá y un hijo no se vean cara a cara?

Cinco años no se habían visto. Y dice Absalón: «Pues tengo que hacer algo, no me queda de otra.» Y la Biblia dice en 2 Samuel 14:29 «Y mandó Absalón por Joab, para enviarlo al rey, pero él no quiso venir:»

Le marcó por teléfono, le mandó una cartita, le mandó un telegrama, le mandó un correo electrónico, le mandó a uno de sus siervos diciéndole: «Joab, dile al rey que lo quiero ver, ya van cinco años, yo lo quiero ver, quiero ver a mi papá, quiero ver su rostro, si he hecho algo malo que él me diga. Si merezco morir que él me diga. Si merezco que me mate, que él me mate, pero que me diga ¿qué hay mal de mí.»

Y ahí está Absalón llorando y pidiéndole a Joab: «Joab, quiero ver a mi padre.»

Y está aquí Absalón diciendo: «¿Qué hago?, yo quiero ver al rey, quiero platicar con mi papá.» Y ahora llegamos a nuestra historia. 2 Samuel 14: 30 dice: «Entonces dijo a sus siervos: Mirad, el campo de Joab está junto al mío, y tiene allí cebada; id y prendedle fuego.»

¡Qué idea tuvo Absalón! Mire rico, hermoso, popular y hasta bien inteligente. Porque aquí Absalón dice: «Si no me quiere ver Joab, si no me quiere ver el rey, pues vamos a hacer algo.»

Y ahí tenía su campo de cebada, junto al campo de cebada de Joab y dice: «Échenle petróleo, échenle gasolina, échenle todo lo que se le pueda echar, agarren unos cerillos y préndanle fuego.» Y van los siervos de Absalón y le prenden fuego a todo el campo. Y ese fuego se empezó a ver hasta allá en el palacio del rey. Y quizás como a David le gustaba pasearse por el terrado de su casa dijo: «Ah caray, por allá creo vive mi hijo. Y se ve un humito que está saliendo. Oye Joab ven para acá.» Y manda traer a Joab y se ponen a mirar los dos: «¿Qué será? ¿Será la comunicación por humo?… no se ha cortado. Oye Joab, ¿no vive mi hijo Absalón por allá?»- «Si mi rey. Allá usted lo mandó hace dos años» – «Tú vives por allá también Joab, ¿no?» – «No, pues sí mi rey, allá a un ladito… Y creo que no es la casa de Absalón, ¡creo que es mi casa y creo que son mis sembradíos! ¿Ora qué pasó? Deme permiso de ir a mi casa.» – «Si, vete rápido. No te preocupes.» Y ahí se va Joab, y llega y todo está en ruinas. Se quemó todo. Y va y toca a la puerta de Absalón y le dice: «Oye Absalón, no te mandes.»

En 2 Samuel 14: 31 la Biblia dice: «Entonces se levantó Joab y vino a casa de Absalón, y le dijo: ¿Por qué han prendido fuego tus siervos a mi campo? 32Y Absalón respondió a Joab: He aquí yo he enviado por ti, diciendo que vinieses acá, con el fin de enviarte al rey para decirle: ¿Para qué vine de Gesur? Mejor me fuera estar aún allá. Vea yo ahora el rostro del rey; y si hay en mí pecado, máteme.»

Absalón le estaba diciendo: «Si yo he cometido algún pecado, que me maté el rey. Pero ¿qué estoy haciendo aquí en Jerusalén? Ya van cinco años que no he visto a mi papá.»

Luego la Biblia dice: «Vino, pues, Joab al rey, y se lo hizo saber.»

Y le dijo: «Qué cree mi rey, sí era mi campo.» Y David le dice. «Te dije Joab, para qué te vas a vivir con Absalón.» Y dice Joab: «Pero oiga, le traigo un mensajito. Mi jefe, su hijo lo quiere ver y dice que si no lo ve, entonces luego le va a quemar también a usted su palacio.» Dice David: «Ok, ok, ok. Si a esas nos vamos, entonces que venga.» Vea más adelante ahí en el versículo 33: «Entonces llamó a Absalón, el cual vino al rey, e inclinó su rostro a tierra delante del rey; y el rey besó a Absalón.»

Pero si se da cuenta no dice se besaron, fue más bien un beso de lástima, no de perdón. No le dijo: «Hijo, te amo. Échale ganas.» No le dijo: «Hijo mira, ya han pasado cinco años, todo está bien.» Olvidó lo que esa mujer astuta, que había venido al rey unos años antes, le había dicho: «Mire rey, somos como agua. Cuando el agua es derramada, es demasiado tarde.» Absalón vino a la casa del rey, y Absalón esperaba que su papá lo abrazara, que lo besara, que le pusiera atención y que su papá le dijera: «Mira mijo, todo está bien. No te preocupes. Mira, te perdono. Mira hijo, lo que hizo Amnón tu hermano estuvo muy mal. Y lo que tú hiciste (matar a Amnón) estuvo muy mal. Perdóname porque te tuve allá desterrado, perdóname porque no nos hemos visto por cinco años, perdóname porque la relación entre tú y yo no ha estado muy bien. Perdóname porque no quiero que sea demasiado tarde, no quiero que algo me vaya a pasar o algo que te vaya a pasar, y sea demasiado tarde.» Pero nada de eso sucedió, nada de eso pasó. El rey David nunca le dijo a Absalón: «Mira Absalón perdóname, mira Absalón lo siento, mira Absalón ven para acá.» Lo único que hizo el rey a Absalón, fue darle un beso. Y quizás fue un beso allí en la frente.

Y con esto no se acabó todo. Absalón ahora estaba buscando la atención de su papá, pero su papá estaba muy ocupado reinando el reino. El rey David estaba muy ocupado. Y así hay muchos papás tan ocupados que no se dan cuenta que sus hijos necesitan de su atención.

Después de ese beso, las cosas no mejoran sino empeoran. Y mire lo que dice en 2 Samuel 15:1 «Aconteció después de esto, que Absalón se hizo de carros y caballos, y cincuenta hombres que corriesen delante de él.»

Mire, no se arreglaron las cosas porque Absalón dice la Biblia que agarró hombres, que agarró caballos y agarró carros, que fueran delante de él.

Y dice en el versículo 2: «Y se levantaba Absalón de mañana, y se ponía a un lado del camino junto a la puerta; y a cualquiera que tenía pleito y venía al rey a juicio, Absalón le llamaba y le decía: ¿De qué ciudad eres? Y él respondía: Tu siervo es de una de las tribus de Israel. Entonces Absalón le decía: Mira, tus palabras son buenas y justas; mas no tienes quien te oiga de parte del rey.»

1. Oiga a sus hijos.

Ellos están tratando de llamar la atención, oiga a sus hijos. Si ellos a lo mejor están en alguna pandilla, es porque están tratando de llamar la atención. Oiga a sus hijos. Si ellos a lo mejor han hecho algo o se portaron mal en la escuela, es porque quieren atención. Quizá lo metieron a la cárcel; están tratando de llamar la atención. Oiga a sus hijos. Si su hijo entró en drogas, si su hijo entró en el alcohol, a fumar, a pecar, fornicación y todo lo demás, es porque está tratando de llamar la atención. Oiga a sus hijos.

Dice acá en el versículo 3 «Entonces Absalón le decía: Mira, tus palabras son buenas y justas; mas no tienes quien te oiga de parte del rey.»

¿Sabe por qué? Porque él sabía que su papá no lo escuchaba. Él decía: «¿Tú vas a mi papá?…Él no te va a escuchar. Yo llevo aquí dos años viviendo en Jerusalén. Le llamo cada día. Le llamo cada semana, y mi papá no me quiere escuchar. Mi papá no te va a escuchar a ti tampoco. ¿Por qué? Porque tengo un papá que no escucha, que no oye. Mira… quemé el campo de Joab y lo único que hizo fue darme un beso. No arregló las cosas, no se compusieron las cosas. Es más, están de mal en peor. Y ¿tú vas a mi papá?, y ¿quieres que él te escuche?» Y le dice: «No tienes quien te oiga de parte del rey.»

¿Sabe por qué? Porque Absalón lo sabía. Absalón lo sabía muy bien, que su papá no lo quería escuchar. Y Absalón estaba dolido en su corazón. Y Absalón tenía un corazón partido. Y Absalón tenía unas ganas de ver y platicar con su papá, ya habían pasado cinco años. Y ahí está Absalón y dice: «Voy a quitar a mi papá del reino, yo voy a ser el nuevo rey. Yo si voy a escuchar a la gente. Es más… voy a matar a mi papá.» Su frustración se convirtió en odio contra su propio padre.

2. No sea injusto con ellos.

Si usted no quiere tener un joven así, no sea injusto con ellos. Mire el versículo 4: «Y decía Absalón: ¡Quién me pusiera por juez en la tierra, para que viniesen a mí todos los que tienen pleito o negocio, que yo les haría justicia!»

¿Sabe por qué? Porque él decía: «Mi papá no me oye, y mi papá no es justo. No es justo que ya hayan pasado cinco años. No es justo que me haya desterrado tres años. No es justo que yo esté en mi casa día tras día, tratando de ver al rey y por dos años él me lo haya negado. Yo les voy a hacer justicia a esta gente. Mi papá no me ama, porque veo puras injusticias. Y si  mi papá es injusto conmigo, también lo es para su pueblo. Pero yo voy a hacer algo por el pueblo. Yo voy a quitarlo a él de ser rey, lo voy a matar. Cómo odio yo a mi papá.»

Y Absalón tenía un resentimiento por su papá a no dar más. Y él les decía: «Yo les haré justicia.» Porque él sabía que alguien había sido injusto con él.

3. Béselos con amor y cariño.

Jóvenes hoy en día están buscando más que nunca amor en el hogar. Están llenos de confusión y dolor. Béselos con amor y cariño. No es suficiente el beso que le dio David a Absalón. No es suficiente decirle: «Hijo que bueno que terminaste la Primaria», y nada más. No es suficiente decirle: «Hija, que bueno que terminaste la Secundaria», y nada más. No es suficiente decirle: «Hijo que bueno que terminaste la Prepa», ¡Qué bueno que terminaste la Universidad, vamos a hacer una fiestecita!» Tiene que ser un amor genuino, y demostrárselos constantemente… todos los días.

Si el corazón de su hijo usted no lo tiene en su mano, eso no es suficiente. No es suficiente con darles nada más un poco de dinero. No es suficiente darle ahí un beso y un abrazo de vez en cuando. Béselos con amor y cariño.

Por eso dice acá en 2 Samuel 15: 5 «Y acontecía que cuando alguno se acercaba para inclinarse a él,..- ¿qué hacía él? -… él extendía la mano y lo tomaba, y lo besaba.»

Agarraba la mano y le decía: «Mira, nadie te escucha y mira dame la mano.» Y lo agarraba y lo besaba y le daba un abrazo. Y les decía: «yo sí te voy a escuchar. Yo sí te voy a oír. Yo sí te voy a hacer justicia. Yo sí te amo. Mi papá no te ama. Mi papá no me ama a mí. Mi papá no ama a nadie de ustedes, yo sí los amo. Yo sé eso, yo soy su hijo. Y mi papá no nos ama, no les ama a ustedes.»

Y eso era lo que constantemente hacía Absalón. Por eso Absalón los agarraba y los abrazaba, y los besaba. Les estaba mostrando el amor y cariño que él mismo buscaba de su propio papá.

En el versículo 6 nos dice: «De esta manera hacía con todos los israelitas que venían al rey a juicio; y así robaba Absalón el corazón de los de Israel.»

¿Sabe durante cuánto tiempo hizo esto? Por cuatro años. Mire lo que dice en el siguiente versículo: «Al cabo de cuatro años…» Van cinco años más cuatro, ¿cuántos son? Nueve años. Quizás el primer año Absalón dijo: «Bueno, a lo mejor mi papá viene y habla conmigo.» Quizás el segundo año Absalón dijo: «Bueno, quizás mi papá venga y hable conmigo.» Quizás el tercer año dijo: «Bueno, a lo mejor ahora sí va a venir mi papá y va a hablar conmigo.»

Pero pasaron cuatro años en donde Absalón decía: «Mi papá no me oye, mi papá es injusto y mi papá no me ama.» Y después de nueve años, él decide tomar el reino.

Y dice la Palabra de Dios en 2 Samuel 15:11 y 12: «Y fueron con Absalón doscientos hombres de Jerusalén convidados por él, los cuales iban en su sencillez, sin saber nada.

12 Y mientras Absalón ofrecía los sacrificios, llamó a Ahitofel gilonita, consejero de David, de su ciudad de Gilo. Y la conspiración se hizo poderosa, y aumentaba el pueblo que seguía a Absalón.»

¿Por qué? Porque habían pasado cuatro años. Y cuatro años Absalón amó al pueblo. Y cuatro años Absalón hizo justicia. Cuatro años Absalón se sentaba y escuchaba. Y decía la gente: «Wow, ¡cómo nos quiere Absalón! Mire en el versículo 13: «Y un mensajero vino a David, diciendo: El corazón de todo Israel se va tras Absalón. 14Entonces David dijo a todos sus siervos que estaban con él en Jerusalén: Levantaos y huyamos…»

Mire, yo antes había leído esto y pensé que porque David amaba tanto a su hijo, él no iba a hacer nada contra su hijo. Pero después de leer toda la historia de cómo sucedieron las cosas. Yo creo que David huyó porque él sabía que su hijo no lo iba a perdonar. Él sabía que su hijo Absalón lo odiaba. Él sabía que su hijo estaba dispuesto a matarlo. Él sabía que ahora todo el pueblo ya no lo respetaba. Y que el pueblo lo iba a agarrar y lo iban a matar. Y dice la Palabra de Dios que se levantaron y huyeron.

Y empiezan a huir. David sale por el lado oeste de Jerusalén, y baja el torrente de Cedrón, sube el monte de los Olivos. Mientras subían, le dice al sacerdote Sadoc: «Oye mira, ve allá y dile a Absalón que tú te vas a quedar con él y que te pones a su servicio.» Y mandó también con él a Abiatar, y a otros dos muchachos que se llamaban Ahimaas y Jonatán.

Allá en Jerusalén, ahora está Absalón en la casa real y le pregunta a Ahitofel: «Ajito, Ajito, ¿Qué necesito hacer? Yo odio a mi padre, no lo amo, no lo quiero. Lo quiero matar. ¿Qué necesito hacer?» Y Ahitofel le dice: «Mira mi rey, hay diez doncellas que se quedaron aquí en la casa. ¿Por qué no saca a las doncellas allá afuera y en la calle principal pone allí una tiendita, una casita. Y usted se aprovecha de ellas enfrente de toda la gente, de todo el pueblo. Y con esto le va a dar un mensaje al pueblo diciendo: «Yo odio a mi padre, no quiero nada con él.» Y él dijo: «Wow, eso lo vamos a hacer.» Y lo hizo Absalón.

Después dijo Absalón: «¿Qué más vamos a hacer? Necesito matar a mi papá, ya no lo aguanto más. Porque él no ama a la gente, no me ama a mí.» Y dice Ahitofel: «No, mire mi rey, lo que vamos a hacer…» Y le empieza a dar sus ideas. Pero en eso viene Husai arquita y dice: «No, mire mi rey, lo que dice Ahitofel está mal. ¿Por qué no mejor le hace así…? El rey David es un hombre que no se va a quedar en los campamentos. Él se va a ir a esconder. Mejor formulamos otro plan.» Y a través de este plan Absalón dice: «¿No que eras muy sabio Ahitofel? El consejo de Husai arquita me gustó un poquito más.»

¿Y sabe lo que hace Ahitofel? Agarra y se suicida y ahora sólo queda uno.

4. Sea su amigo.

Sea su mejor amigo. Regresemos un poco a 2 Samuel 16:17 «Y Absalón dijo a Husai: ¿Es este tu agradecimiento para con tu amigo?» ¿Por qué le dice esto? ¿Qué está pasando aquí?» Vea en el versículo 16: «Aconteció luego, que cuando Husai arquita, amigo de David, vino al encuentro de Absalón, dijo Husai: ¡Viva el rey, viva el rey!» Mire David manda de regreso a Husai, a Sadoc y a estos dos jóvenes. Y cuando llega Husai arquita le dice: «Rey Absalón, ¡Viva el rey! ¡Viva el rey!»

Volvamos al versículo 17: «Y Absalón dijo a Husai: ¿Es este tu agradecimiento para con tu amigo? ¿Por qué no fuiste con tu amigo?» Absalón le dice: «¿Por qué no te quedaste con David tu amigo? Husai responde: «Porque él no es mi amigo.»

Absalón le vuelve a decir: «Pero si son muy buenos amigos. Tú y él se la pasan todo el tiempo platicando y se cuentan todo el tiempo. Y yo no tengo amigos. Y me hubiera gustado que mi padre fuera mi amigo. Pero ¿por qué no te fuiste con tu amigo?»

Mire, nuestros hijos están buscando buenos amigos. Y que usted y yo podamos ser los mejores amigos de nuestros hijos. Porque si usted y yo no podemos ser los mejores amigos de nuestros hijos, ¿quién más va a ser?

«Ay, pero ya te vas con tu amigote» – Sí, porque usted no quiere ser amigo de su hijo.

«Ya te vas con esa muchacha, tu amiguita» – Sí, porque usted no quiere ser amiga de su propia hija. «Hay, es que mis hijos no me entienden.» -Basta de excusas.

¿Por qué no lleva a su hijo una vez a la semana y le dice: «Mira mijo, vámonos a comprar una nieve? Tú y yo vamos a platicar un rato. Tú y yo vamos a echarnos una cascarita de fútbol. Si tienes un partido, yo voy ir allá a verte en ese partido. Tú tienes allá un examen de karate yo voy a ir a ese examen de karate, porque yo soy tu amigo. Si necesitas hablar con alguien mira, aquí estoy yo, porque yo soy tu amigo.

Y nuestros hijos están buscando amigos. Ellos están gritando, ellos están diciendo papá, quiero que tú seas mi amigo. Mamá quiero que seas mi amiga. Que podamos platicar, que podamos hablar bien. Si algo me pasó en la escuela, si algo me pasó en la calle te lo pueda contar a ti. Porque yo quiero que seas mi amigo o quiero que seas mi amiga. Pero Absalón no tenía a David su padre como su amigo.

Ahora van persiguiendo al rey David a matarlo. Porque Absalón lo odia. Absalón lo quiere ver muerto. Y ahora están allá en un bosque en la guerra.

Del otro lado del campo de batalla se encuentra David. Y él da órdenes específicas para que no maten a su hijo Absalón. Les dice: «No lo maten, porque ya me estoy dando cuenta de lo que está pasando. Me he dado cuenta de que han pasado nueve años. Y esos nueve años no he visto a mi hijo. Y en esos nueve años, mira todo lo que sucedido: Absalón robándose el corazón del pueblo. Y creo que ahora sé lo que está pasando. Absalón quiere tener una relación conmigo como papá. Absalón me está tratando de mandar un mensaje, una señal, una indicación de que lo perdone. Y por favor, no lo maten.» Y esas son sus órdenes. En el versículo 6 dice: «Salió, pues, el pueblo al campo contra Israel, y se libró la batalla en el bosque de Efraín.»

Y ahora vayamos al versículo 9: «Y se encontró Absalón con los siervos de David; e iba Absalón sobre un mulo, y el mulo entró por debajo de las ramas espesas de una gran encina, y se le enredó la cabeza en la encina, y Absalón quedó suspendido entre el cielo y la tierra;» Mire lo que está pasando acá. Dice la Biblia que ahí está Absalón y se queda enredado (jóvenes por eso no deben traer pelo largo), porque iba ahí en su mulita y lo iban correteando. Y se metió en el bosque de Efraín y había árboles por todos lados. Y venía la mulita, le hacía para la derecha, y le hacía para la izquierda; y la mulita le hacía para aquí y para allá. Y de repente le dice: «Mulita para abajo.» Y ya no le dio tiempo. Y se queda enredado Absalón. Y dice la Biblia que se quedó suspendido ahí Absalón.

En cierta manera, sabe qué, Absalón estaba siempre suspendido desde hace nueve años. Absalón estuvo suspendido, no sabía qué hacer con la situación de su papá y él… y los problemas. Y él queriendo ver a su papá. Y ahora está ahí Absalón a merced de Joab.

Y dice la Palabra de Dios que un hombre encuentra a Absalón y le dice a Joab: «Joab ven para acá.» Y Joab en el versículo 11 le dice: «¿Por qué no lo mataste?

Versículo 12: «El hombre dijo a Joab: Aunque me pesaras mil siclos de plata, no extendería yo mi mano contra el hijo del rey;» De tal manera que aquí esta Joab, y está Absalón colgado. Y Joab dice: «Ahora te voy a matar, me quemaste mi casita y mi campito de cebada…»

Y ahora Absalón está colgado de unas ramas y viene Joab. Y miren lo que dice y hace Joab.

2 Samuel 18:14 «Y respondió Joab: No malgastaré mi tiempo contigo. Y tomando tres dardos en su mano, los clavó en el corazón de Absalón, quien estaba aún vivo en medio de la encina. 15Y diez jóvenes escuderos de Joab rodearon e hirieron a Absalón, y acabaron de matarle.»

Y dice la Palabra de Dios que se toca la trompeta y hay alguien ahí, un etíope, que dice: «Pues yo voy a ir a decirle al rey lo que pasó.» El hijo de Joab quizá le dice a su papá: «Papá, papá, deja que yo vaya y le dé las noticias al rey David.» Y se va corriendo y le gana al otro amigo que ya se había adelantado. Y se va corriendo. Y el rey está ahí esperando, viendo allá en el palacio real, por allá en el terrado. Y dice el atalaya: «Ahí viene uno, no ahí vienen dos.» Y dice David: «Entonces son noticias buenas.» Y llega el primero, el hijo de Joab y dice: «Rey, rey este…» Y no le dice rápido. Y llega el otro. Y vea lo que le dice el otro que llega ya después en el versículo 29: «Y el rey dijo: ¿El joven Absalón está bien? Y Ahimaas respondió: Vi yo un gran alboroto cuando envió Joab al siervo del rey y a mí tu siervo; mas no sé qué era. 30 Y el rey dijo: Pasa, y ponte allí. Y él pasó, y se quedó de pie. 31 Luego vino el etíope, y dijo: Reciba nuevas mi señor el rey, que hoy Jehová ha defendido tu causa de la mano de todos los que se habían levantado contra ti.32 El rey entonces dijo al etíope: ¿El joven Absalón está bien? Y el etíope respondió: Como aquel joven sean los enemigos de mi señor el rey, y todos los que se levanten contra ti para mal. 33Entonces el rey se turbó, y subió a la sala de la puerta, y lloró; y yendo, decía así: ¡Hijo mío Absalón, hijo mío, hijo mío Absalón! ¡Quién me diera que muriera yo en lugar de ti, Absalón, hijo mío, hijo mío!»

Ahí estaba David llorando y estaba allí adolorido, y estaba agarrando su frente y estaba pensando: «¡Hijo mío Absalón, porque te tuvieron que matar! ¡Porque tuvieron que pasar nueve años sin que tú y yo pudiéramos platicar y hablar y tener una buena relación! No te llegué a perdonar…»

Quizás David lo que decía era: «¿Por qué no te hice caso? ¿Por qué no te hice caso después de nueve años? ¿Por qué no te hice caso cuando llegaste a Jerusalén? ¿Por qué no te hice caso cuando estuviste ahí cuatro años, robándote el corazón de la gente?»

Quizás David decía: «¿Por qué no te perdoné por lo que hiciste a Amnón mi otro hijo? ¿Por qué no te mandé a traer y te dije: «Todo está bien»? ¿Por qué se pasaron los años tan rápido y ahora te has muerto?»

Y quizás David estaba pensando: «No te dije que te amaba. ¿Por qué no hice caso a esa señora que vino, esa señora sabia y prudente, que vino de parte de Joab? ¿Y por qué no hablé con esa señora y escuché lo que me dijo? ¿Y por qué no te dije que te amaba? Nada más te di un beso y viniste a la casa y te saqué, te hice a un lado. Y ahora ya estás muerto. Y ahora es muy tarde.»

5. No espere hasta que esté muerto.

No espere hasta que esté muerto, porque ya va a ser demasiado tarde. Y David estaba llorando a su hijo. 2 Samuel 19:4 «Mas el rey, cubierto el rostro, clamaba en alta voz: ¡Hijo mío Absalón, Absalón, hijo mío, hijo mío!» Se la pasaba llorando y lamentándose y pensando: «¿Por qué no arreglé las cosas entre yo y mi hijo? Pasaron nueve años y ahora mi hijo está muerto.» David ahora estaba llorando por su hijo, pero era demasiado tarde. No espere arreglar cuentas con su hijo, o con su hija, al que ya no le habla. Joven, no esperes que sea demasiado tarde para arreglar cuentas con tus papás. No dejes que pase el tiempo. Haz algo hoy. David ahora está llorando desconsoladamente, porque, aunque Absalón se había portado mal, y había aún tomado su reino, seguía siendo su hijo. Y sus hijos, por más mal que anden, siguen siendo sus hijos. Ore por ello. Ruegue por ellos si no son salvos. Póngalos en las manos de Dios. Arregle cuentas. No deje que pase el tiempo. Porque la vida es como agua, que cuando se cae, es demasiado tarde.

El Gemir De Las Almas Perdidas

Quiero llamar su atención a Ezequiel 9:4. La Palabra de Dios nos habla de una visión, de una matanza que Dios ordenó allí en Jerusalén. Pero aquí en el versículo 4 Dios les está mandando algo: «y le dijo Jehová: Pasa por en medio de la ciudad, por en medio de Jerusalén, y ponles una señal en la frente a los hombres que gimen y que claman a causa de todas las abominaciones que se hacen en medio de ella.»

Quiero contarles un poco de mi testimonio de salvación. Somos 13 hermanos, y yo soy el número 13, el más pequeño de todos. Mi padre fue un hombre alcohólico. Y cuando yo tenía uso de razón, mi padre ya era grande de edad. Él nos disciplinaba, nos golpeaba, nos latigaba, a veces nos sangraba las piernas y nos ponía allí en medio de la casa con medio ladrillo en la mano o con una piedra en cada mano. (Él quería tener un régimen allí en el hogar). El típico hogar mexicano. En ese tiempo no se oía de derechos humanos. Un militar amigo de mi papá que sabía como él nos trataba me dijo: – Mira, entiende un poco a tu papá, mira a nosotros cuando nos castigan nos ponen hincados allí con la metralleta y pobres de nosotros si bajamos las manos…- (Porque no había derechos humanos en ese entonces, hace ya como 25 años). No había un día que mi padre no se emborrachara, y yo recuerdo a mi padre agarrar a mi madre del cabello, y jalándola como a un trapeador por toda la casa, arrastrándola y cacheteándola. Mi madre tenía hasta una herida de un machetazo de una vez que mi padre alcoholizado le dio con un machete a mi mamá. Pero mi madre cuando nació fue huérfana. A los meses de vida se le murió su mamá, y les inculcaban que el matrimonio es hasta que la muerte los separe.

Y yo recuerdo que por la falta de amor en mi hogar, y por todo lo que estaba allí sucediendo en mi entorno familiar, a la edad de 9 años comencé a usar drogas. Me empecé a ir por la puerta fácil, me empecé a ir por la puerta falsa. Y a la edad de 11 años, yo ya conocía todo tipo de fármaco. Yo ya inhalaba resistol 5000, tinher, gasolina, y todo tipo de pastillas, etc… Yo recuerdo que a la edad de 14 años, drogado, yo agarré a mi padre y le puse una navaja en su cuello, estuve a punto de matar a mi padre. Gracias a Dios que llegaron los judiciales, me llevaron a la correccional para menores y estuve allí por un año y medio. Y no me querían dejar salir, y me escapé de allí. Y para no hacer la historia muy larga, a la edad de 18 años de edad, yo estaba pisando una prisión de máxima seguridad en el país de los Estados Unidos. Desafortunadamente, comencé a tatuarme, y a mí me avergüenza esto, pero hay un propósito por lo que lo estoy contando. Yo quiero glorificar y honrar el nombre de nuestro Señor Jesucristo. Desafortunadamente, traigo tatuado desde las muñecas de las manos hasta la cintura, casi todo lo que abarca la camisa. Porque ese fue el ambiente donde yo crecí, en las pandillas en el país de los Estados Unidos, en la ciudad de Los Ángeles, California. Por muchas maneras, he tratado de quitarme los tatuajes, pero no he podido, me avergüenzan. No hallo como cubrirme para que no me vean, y siempre hay la sensación de que por allí se ve algo y siempre estoy con esa carga.

Una vez me querían dar 25 años de cárcel por haber balaceado a otros 5 pandilleros. Y entiendo la Escritura cuando dice: «Con amor eterno te he amado, por tanto te prolongué mi misericordia.» Y por la Gracia de Dios lo tomaron como «gang related» (relacionado a las pandillas), porque no fueron los jóvenes estos a la corte. Y solamente estuve 5 años en la prisión. Yo salí bien rebelde. Me inyectaba la heroína, me inyectaba cocaína, metanfetaminas. Me inyectaba 10-15 veces al día, 10-15 veces en la noche. Duraba 3 días y 3 noches sin dormir.

Mi madre se la pasaba noches en vela, llorando, quebrantada, rogando a un Dios que nos salva. Porque como quiera que sea, los padres siempre nos van a amar, a veces aunque no lo manifiestan para no echarnos a perder más… pero por dentro se están desbaratando. Y yo recuerdo que por la gracia de Dios, el 18 de noviembre, me predicaron el Evangelio, y por su gracia, soy lo que soy.

La Biblia nos dice que nuestro Dios miró el gemir de las almas, Él mira el mundo, a su creación. Él es el Creador de los cielos y la tierra. Él es el Dios soberano, Él es el omnipotente, Él es sobre todas las cosas. Y este Dios Creador, este Dios poderoso, es el Dios que nos amó de una manera increíble, de una manera que no podemos nosotros tan siquiera contemplar. El grandioso amor de nuestro Dios que por amor de nosotros se hizo pobre para que nosotros fuésemos ricos. Él vino a este mundo a dar su vida por los pecadores.

Y quiero decirles en primer lugar que el pecado nos hace gemir.

Dios mira a la gente gimiendo, Él mira a la gente quebrantada, Él mira como la gente es destruida por causa del pecado. La Biblia nos dice en Romanos 6:23 «Porque la paga del pecado es muerte…» Dios lo ha establecido, es un decreto de nuestro Dios, que el pecado trae consecuencias, que el pecado destruye, que el pecado alcanza. La paga de nuestros pecados, dice la Biblia, es la muerte. Y es triste que a veces muchos de nosotros, como cristianos, no lo creemos. La Biblia dice en Gálatas 6:7 «No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará.» Nadie puede engañar a nuestro Dios. Aun los predicadores pudiéramos ser hipócritas, pero de Dios nadie se burla. Hay un Dios en los cielos, hay un Dios soberano, y Dios dice que lo que tú y yo sembremos, ¡eso vamos a cosechar! Dice la Biblia que el pecado trae consecuencias, el pecado quebranta. El ser humano es soberbio por naturaleza. El ser humano menosprecia a nuestro Dios. El ser humano menosprecia la Palabra de Dios. Y allí está el alcohólico emborrachándose, mofándose de Dios y después los ves en los hospitales muriendo de cirrosis, quebrantados, derramando lágrimas… ¡porque su pecado los ha alcanzado!

Qué triste es la condición del hombre desde la caída por causa del pecado. La Palabra de Dios nos dice en Números 32:23 «Mas si así no lo hacéis, he aquí habréis pecado ante Jehová; y sabed que vuestro pecado os alcanzará.» Ciertamente el pecado tarde o temprano nos va a alcanzar, si no nos arrepentimos.

Recuerdo que cuando yo fui salvo, fue algo precioso para mi vida. El ver una vida diferente, no más drogadicción, no más cárcel, no más quebranto… Y aunque ciertamente sí hay pruebas, y la vida cristiana no es un lecho de rosas, pero no hay mejor vida que la vida cristiana.

Nuestro Dios es misericordioso en gran manera, nuestro Dios es bueno, un Dios consolador, un Dios de paz, un Dios de amor, un Dios que provee, un Dios que no nos da lo que merecemos. Antes bien, dice la Biblia que aun cuando nosotros somos infieles, Él permanece fiel.

Todo fue hermoso cuando yo fui salvo. Fui a la casa de mi pastor y le dije: -Pastor, yo sé que he sido salvo, pero ha sido una vida de drogadicción…12 años de mi vida drogándome todos los días… ¡No puedo dejarlo! Y el pastor me dijo: -Mira, si verdaderamente has sido salvo, dice la Biblia que: «Si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres.»

¡Oh, gloria a Dios por lo que Cristo vino a hacer por la humanidad, no solamente nos da vida eterna, nos da libertad de tanto quebranto, nos da libertad del pecado!

Y el pastor me dijo: -Si estás dispuesto a cambiar, de este día en adelante vas a vivir en mi casa. Y estuve viviendo un año en la casa de mi pastor, con luchas, con pruebas, pero por la gracia de Dios de un día para otro deje las drogas, así nada más.

A los tres meses de ser salvo, ya no me drogaba, nada de drogas, pero un sábado en la mañana me levanté a desayunar y sentía que la camiseta me brincaba. Mi mamá como que se preocupó y me dijo: -Hijo, ¿te sientes bien? Le dije: -Sí mamá, no pasa nada, no se preocupe. Y yo recuerdo que me metí al baño de la casa y empecé a tocarme el corazón, y para no asustarla me salí, tomé un taxi y me fui rápido a hospital. Y recuerdo que allí en la Cruz Roja, me pusieron algo en los oídos para detectar mis signos vitales, y nada más se hacían señas entre ellos, y luego me dijeron: -Sabes que, te vamos a pasar aquí en frente, a la clínica allá, porque te van a hacer un electrocardiograma. Y empezó a invadirme la tristeza porque dije: «Dios mío, algo no anda bien.» Sentía que el corazón se me iba a salir. El cardiólogo me dijo: -Mira joven, el corazón te debe de latir de 60-70 veces por minuto, y cuando el corazón te empieza a latir más de 100 veces por minuto se considera una taquicardia, pero cuando el corazón late de 150- 180 veces por minuto es una taquicardia muy peligrosa y la persona puede caer muerta en cualquier momento. Mi corazón estaba latiendo a casi 200 veces por minuto. Y además de la taquicardia que yo traía, traía 5 arritmias sinusales, quiere decir que mi corazón estaba fuera de ritmo. Sentía el corazón desenfrenado, de repente latía muy rápido, y de repente se detenía, y latía más lento. Y yo recuerdo que empecé a pensar: «Pues gloria a Dios, yo sé que voy a ir al cielo.» Pero me empecé a entristecer y dije: «Dios mío, ¿por qué? ¿Por qué desperdicie mi vida en el pecado?»

Pero Dios fue bueno conmigo. Durante un año tomé medicina, conocí a mi esposa, nos casamos y queríamos tener hijos. Pero perdimos a nuestros dos primeros bebés. Fue algo bien triste cuando mi esposa se embarazó y a los tres meses perdió al bebé. Y después se vuelve a embarazar y vuelve a perder al bebé. Yo pensé que no íbamos a poder tener hijos. Dije: «A lo mejor hay un problema en mí por tanta droga que usé.» Y en el tercer embarazo de mi esposa, tuvo amenazas de aborto, mis suegros estaban en Guadalajara y mi pastor me dijo: -Mira si quieres vete para Guadalajara por un tiempo para que no dejes sola a tu esposa. Y nos fuimos a Guadalajara porque ella siguió con amenazas de aborto.

Recuerdo que un día yo venía del trabajo, le ayudaba al Hno. Roberto Murillo trabajando en albañilería y yo ya venía llegando a la casa cuando de repente sentí otra vez que el corazón se me empezaba a salir, después de casi cuatro años de haber dejado las drogas. Y recuerdo que le dije a mi suegro: -Sabes que suegro, por favor no le digas nada a Adriana, no le digas nada a mi esposa, no vaya a ser que se ponga triste y vayamos a perder el otro bebé. Y recuerdo que llegué a la clínica y el doctor me empezó a decir: «Joven, está usted joven ¿Por qué desperdicia su vida? ¡Vienes muy mal, vienes muy grave! ¡Estás muriendo joven! ¿Qué es lo que consumiste? ¿Qué droga te metiste? ¡Necesito que me digas! ¿Qué fue lo que hiciste? Dime para poder contrarrestar esa droga. ¡Vienes bien grave!» Y recuerdo que empecé a quebrantarme, y le dije: -No doctor, yo soy cristiano doctor, por la gracia de Dios soy nueva criatura, tengo años, años, doctor, que no me drogo. Lo que pasa doctor, es que ¡el pecado trae consecuencias! ¡El pecado nos alcanza, doctor, y va a donde más nos duele y cuando menos lo esperamos! ¡Porque de Dios, nadie se burla! Lo que el hombre sembraré, eso también segará. Y yo recuerdo qué triste la situación allí. El doctor no lo podía creer. Después me llevaron con otro cardiólogo. Y si es cierto que el pecado nos hace gemir, pero gloria a Dios que Él escucha el gemir del alma. ¡Gloria a Dios que Él escucha el gemir de los quebrantados! ¡Gloria a Dios que es un Dios de misericordia! Fui a ver a uno de los cardiólogos más famosos de allí de Guadalajara, en la colonia Arboledas y el cardiólogo me dijo: «Joven, vienes muy mal. Necesito revisar tu corazón, pero para empezar necesitamos unos $3500 pesos.» Y yo no tenía ni siquiera un peso en la bolsa. Y yo pensé: «Pues estoy ayudándole al Pastor Murillo, y apenas me dan $500 pesos porque hay más gastos, y a veces ni me los acompletan. Y mi suegro, pues ni de dónde darme dinero.»

Qué importante es cuidar nuestro testimonio. Cuánto tiempo nos lleva hacer un testimonio y con qué facilidad lo podemos perder. Yo recuerdo que después de cuatro años lejos de mi familia, mis hermanos le decían a mi mamá: «Mamá, no le creas. Mamá, él es un hipócrita. Esta agarrando fuerzas, pero al rato va recaer, al rato va a regresar a las drogas. No te confíes, nos va a hacer lo mismo mamá, no le creas.» Y eso fue después de cuatro años que yo ya había sido salvo, y no los culpo porque lejos de pedirles prestado y no pagar (como algunos «cristianos» solemos hacer) yo les robaba a ellos, me metía a sus casas y les robaba. Y mis hermanos no querían saber nada de mí. No había quien me ayudara, y yo andaba bien quebrantado, y la situación bien difícil. Necesitaba $3500 pesos. Pero gloria a Dios por nuestro Dios, gloria a Dios por un Dios misericordioso.

Nosotros vemos a alguien fallar, vemos a alguien caer y nos vamos encima, encima para destruirlo, encima para pisotearlo cuando se supone que tenemos un Dios de oportunidades, un Dios restaurador. Un Dios de misericordia, un Dios amoroso. ¡No hay nadie como Dios, bendito nuestro Dios, bendito nuestro Cristo, y Su Palabra que nos conforta!

Salmos 102:19-20 dice: «Porque miró desde lo alto de su santuario; Jehová miró desde los cielos a la tierra, para oír el gemido de los presos, para soltar a los sentenciados a muerte.» ¡Gloria a Dios que Él ve nuestro quebranto, Él ve nuestro gemir! ¡Dios ve el gemir y el sufrir de la gente! Hay niños siendo abusados, hay matrimonios separándose, hay familias sufriendo y todo por causa del pecado. ¡Pero Dios ve nuestro dolor, Dios ve nuestro gemir! ¡Gloria a Dios que Él nos extiende sus brazos para ayudarnos, para consolarnos y para sacarnos adelante!

Yo recuerdo que con todo mi corazón busqué a Dios; no había nada en el mundo que podía ayudarme. Recuerdo que empecé a rogarle a Dios, a quebrantar mi corazón, y Dios me es testigo de que yo le dije: «Señor, por favor dame una oportunidad, dame una oportunidad de seguir adelante, dame una oportunidad de servirte, una oportunidad de hacer algo por Tu causa. ¡Por favor Señor, ten misericordia de mí!»

Dice la Biblia que Ana derramó su corazón ante Dios y Dios contestó su oración. El varón de Dios no sabía que era orar de esa manera, él pensó: «Esta mujer viene borracha.» Porque él mismo no sabía orar con tal quebranto. Y cuánta falta nos hace de orar con ese quebranto. Yo creo que esa es la razón por la cual muchos de nosotros no tenemos oraciones contestadas. La Palabra de Dios nos dice de un corazón contrito, de un corazón humillado, y nuestro Dios no lo menosprecia, nuestro Dios nos levanta. El que se humilla bajo la mano de Dios ¡Él lo levanta, Él lo honra, Él lo bendice! El problema es que a veces no estamos dispuestos a humillarnos con tal corazón delante de nuestro Dios.

Yo recuerdo que el cardiólogo me dijo: «Joven ven mañana, aunque no tengas ni un solo centavo. Yo veo que estás en serio. Yo no sé, pero agárrate de tu fe en Dios.» Y le testifiqué al cardiólogo. Y mientras él me revisaba el corazón y anotaba y anotaba, al final de todo me dijo: «Joven, tengo casi 40 años de profesionista como cardiólogo, y nunca había visto un caso como el tuyo. Joven, dale gracias a tu Dios porque quiero decirte que orgánicamente hablando no tienes nada.» (Cuando unos días atrás me estaba muriendo). Yo le dije: «Doctor, ¿necesito dejar el café o algo? ¿Necesito tener una dieta?» Y el doctor me dijo: «No tienes nada. Tu corazón solamente estaba pidiendo esa droga y se salía del ritmo porque estaba acostumbrado a muchos años de drogadicción, pero te voy a dar una medicina que no va a dejar que tu corazón lata rápido ni tampoco lento, sino que va a guiarlo a un nuevo paso, y después de un tiempo vas a dejar la medicina. No tienes ningún problema, dale gracias a tu Dios.»

Y luego de estar un tiempo en Guadalajara nos fuimos a estudiar el Colegio Bíblico en San Luis Potosí. Allí pasaron los meses de embarazo de mi esposa y Dios empezó a bendecir…cuatro meses, cinco meses, y la pancita de mi esposa le empezó a crecer y le pegaba yo el oído para oír al bebé, le sobaba la pancita…yo anhelaba ser padre. Yo recuerdo que a los siete meses de embarazo de mi esposa, yo decía: «¡Por fin voy a ser papá!»Gracias a Dios ahora tenemos cuatro hijos, y ninguno nos salió enfermo después de haber usado yo tanta droga.

¡Gloria sea a Dios, que dice que tenemos acceso al trono de su gracia! Dice la Biblia que abogado tenemos para con el Padre. No hay mas influencias, la única influencia es nuestro Señor Jesucristo. No es nuestra elocuencia, no es nuestra capacidad, no es nuestra carisma, ¡es Dios, es Su misericordia! Nuestro Dios es más que bueno, no lo merecemos.

Dios escucha el gemir de sus hijos, Dios escucha el clamor de los quebrantados. Él ve la necesidad a nivel mundial. Es increíble ver a la gente hundida en la idolatría. En Venezuela, en una tribu que se llama «los yanomamis,» si llegas a ir con un perrito o un gatito, te cambian eso por una niña de cuatro años en adelante. Y estas niñas pasan a ser mujeres de hombres en todo el sentido de la palabra. ¡Niñas de cuatro años en adelante! Y todo esto por falta de conocer nuestro bendito libro: La Biblia. En la India, adoran las ratas, las serpientes, los changos… y puedes ver cómo los de la India cuidan a miles de ratas, las crían, las adoran, las veneran. Hay unos tremendos monasterios donde hay sacerdotes que las alimentan y las cuidan. Y el sacerdote tiene en el altar una bandeja de plata y le pone leche para que las ratas sean alimentadas. Y con una campana llama a las ratas y estas vienen para saciar sus apetitos. Un animal contagiador de virus, portador de infecciones… y la gente allí después de que las ratas sacian su apetito, de las sobras de la leche el sacerdote bebe de esa leche y les da de beber a sus feligreses porque piensan que sus pecados así serán lavados. Un mundo en tinieblas, un mundo en esclavitud, un mundo hundido en el pecado, pero gloria a Dios que Él escucha el gemir de las almas quebrantadas.

Gloria a Dios que nosotros un día estaremos en las bodas del Cordero. Gloria a Dios que nuestro nombre está inscrito en el Libro de la Vida, pero que triste es para montones de gentes que están gimiendo, clamando, sin alguien que los consuele, sin alguien que los conforte, sin alguien que los anime.

Mire lo que dice la Biblia en 1 Corintios 8:6-7 «para nosotros, sin embargo, sólo hay un Dios, el Padre, del cual proceden todas las cosas, y nosotros somos para él; y un Señor, Jesucristo, por medio del cual son todas las cosas, y nosotros por medio de él. Pero no en todos hay este conocimiento; porque algunos, habituados hasta aquí a los ídolos, comen como sacrificado a ídolos, y su conciencia, siendo débil, se contamina.»

Dice la Biblia que para nosotros sí hay un solo Dios, para nosotros sí hay un Mediador, nuestros nombres están inscritos en el Libro de la Vida, para nosotros no hay condenación, pero no así con la demás gente. Hay gente gimiendo, hay gente quebrantada, hay gente necesitada, hay gente al bordo del suicidio que está esperando que tú y yo les llevemos el bendito mensaje de salvación. Pero no en todos hay este conocimiento, es nuestra responsabilidad que le conozcan. Marcos 16:15 dice: «Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.» Dios quiere que todo mundo escuche. Él ve las almas en necesidad, Él ve las almas gimiendo. Él de tal manera nos amó que vino a este mundo y nos manda a su Iglesia, nos manda a nosotros: anunciar el Evangelio, hasta lo último de la tierra. Ganar almas es un mandato. No es si queremos o no queremos, es un mandato de nuestro Dios.

1 Corintios 15:34 dice: «Velad debidamente, y no pequéis; porque algunos no conocen a Dios; para vergüenza vuestra lo digo.» Dios nos está diciendo: «Mira cristiano, hay gente allá afuera que no me conoce, por lo tanto debería de darte vergüenza. Debería de darte vergüenza decir que eres cristiano y que haya gente allá afuera que nunca ha escuchado de mí.» Dios no nos manda salvar a nadie, Dios no nos manda convencer a nadie porque no tenemos la capacidad, no tenemos el poder. Lo que Él nos manda es que demos testimonio de lo que Él vino a hacer por el mundo. Él nos manda proclamarle, nos manda predicarle, nos manda honrarle, nos manda glorificarle, nos manda a pararnos por Cristo en la escuela, a pararnos por el Señor en el trabajo. Oh querido cristiano, no te avergüences de Cristo, ¡predica el Evangelio! ¡Párate por tu Cristo! Qué tremendo es que se levante el socialismo, se levante el humanismo, se levante el comunismo, se levante el materialismo, se levanten los homosexuales, ¡y los cristianos no se levanten! Los cristianos calladitos, oh muy brabucones cuando andábamos en el mundo, pero ahora nos da vergüenza levantarnos como cristianos. Hace un tiempo los homosexuales todos desnudos en la Ciudad de México, que basura eso, con sus pancartas desfilando: «Tenemos nuestros derechos, tenemos nuestros derechos.» Cuando el único derecho que tenemos como pecadores es morir e ir al infierno. Pero ellos no se avergüenzan de su maldad. Pero tú cristiano te avergüenzas de tu Señor Jesucristo. Cuando lo que Cristo ha hecho por nosotros es amarnos, cuando lo que Cristo ha hecho por nosotros es dar su vida por nosotros. Este mundo es pasajero, Él me está viendo predicar desde el cielo y yo predico con tal convicción y vivo con tal convicción que yo quiero agradarle. Un día estaremos en Su presencia y el que se avergüence de Él en esta tierra, Él se va a avergonzar también de él delante de Su Padre y delante de sus ángeles.

Nuestro Cristo es el Rey soberano, es digno de que lo alabemos, es digno que lo honremos. Él nos salvó, nos sacó del lodo cenagoso, nos dio vida eterna, nos dio razón de existir. El mundo no vale la pena, el materialismo no vale la pena. Cristo vale la pena. No hay mejor vida que vivir la vida cristiana. La gente está hundida en su idolatría, en su soledad, en su pecado porque nosotros no anunciamos el Evangelio. La gente gime y clama a dioses falsos porque no lo conocen a Él. Isaías 45:20 dice: «Reuníos, y venid; juntaos todos los sobrevivientes de entre las naciones. No tienen conocimiento aquellos que erigen el madero de su ídolo, y los que ruegan a un dios que no salva.» Hay gente rogando al «monito» que tiene ojos pero que no ve, que tiene oídos pero que no oye, y todo esto es porque no tienen conocimiento. El pecado nos hace gemir, pero gloria a Dios que Él escucha el gemir del alma, pero tristemente la gente gime y clama a dioses falsos porque no lo conocen a Él.

No hay cosa más cerca al corazón de Dios que nosotros constantemente estemos anunciando el Evangelio, que nosotros anunciemos el sentir de Cristo, que amemos las almas, que amemos los pecadores. Dios quiere que sus hijos oigamos el gemir de ellos. El pecado quebranta, pero Dios escucha el gemir de nuestra alma. Nosotros tenemos acceso directo al trono de Su gracia, pero tristemente hay mucha gente que está gimiendo. Hay gente en la drogadicción, hay alcohólicos gastándose el alimento de sus familias, hay gente viviendo en fornicación, viviendo en adulterio, viviendo en inmoralidad, quebrantando familias, quebrantando a sus hijos. El pecado es algo feo, el pecado paga mal, el pecado trae consecuencias. ¡Dios quiere que sus hijos oigamos el gemir de otros! Mire lo que dice la Biblia acerca de nuestro Cristo. En Hebreos 5:7 dice: «Y Cristo, en los días de su carne, ofreciendo ruegos y súplicas con gran clamor y lágrimas al que le podía librar de la muerte, fue oído a causa de su temor reverente.» Cristo escuchó nuestro gemir. El Señor Jesucristo sabía lo que le habría de venir, pero Él con lágrimas, con quebranto, dijo: «Yo pongo mi vida, nadie me la quita. Y así como la pongo, la vuelvo a tomar.» Él es la vida, Él no es la doctrina de la vida, Él mismo es la resurrección y la vida. Él dio su vida voluntariamente por amor a nosotros. Pero dice la Biblia que antes de que Él fuese llevado a la cruz del Calvario, Él estaba llorando con gran dolor, con gran quebranto, derramaba lágrimas como de sangre. Quebrantado en su corazón porque sabía lo que le habría de venir y manifestando su corazón a nosotros, en esa oración dijo: «Padre, si es posible, que pase de mí esta copa.» Y a propósito, Cristo no estaba quebrantado porque iba a morir en la cruz del Calvario, entendiendo el contexto y el corazón de nuestro Dios; lo que a Cristo le iba a doler era que su Padre y el Espíritu Santo le iban a tener que dar la espalda, porque Jehová cargaría el pecado de todos nosotros sobre Él. ¿Tú te puedes imaginar esta escena? ¿Tú te puedes imaginar a un Dios trino, a un Dios tres veces santo, a un Dios que siempre ha existido, a un Dios que no tiene necesidad de nada, a un Dios que por amor nos hizo y por amor nos vino a redimir, a un Dios que se ha manifestado en tres personas que han estado juntos por todo la eternidad? Tengo 8 años de casado, mi hijo más grande tiene 6 años de edad, y si supieras cuánto los amo. Batallamos mucho cuando viajamos, porque los niños son bien tremendos, pero no me gusta separarme, no me gusta dejarlos. No sé, pero yo creo que la gracia de Dios es lo único que me sostendría si nos tuviera que separar, pero ya es una vida con mi esposa, es una vida con mis hijos, ellos tienen mi corazón, yo los amo. ¿Te puedes imaginar a la persona que más amas dándote la espalda? ¿Te puedes imaginar? Nuestro Dios trino juntos por toda la eternidad. Nuestro Dios cargando el pecado de todos nosotros, y cuando Él estaba allí en la cruz del Calvario dijo: «Dios mío, Dios mío, ¿Por qué me has desamparado?» Como diciendo: «Dios Padre, Dios Espíritu Santo, ¿Por qué me dan la espalda?» Juntos por la eternidad, pero por amor a nosotros Cristo miró nuestro quebranto, Cristo miró nuestra condición. Él sabía que si no moría, iríamos al infierno.

Pero Cristo dijo: «Oh, Padre, yo sé que me vas a dar la espalda, yo sé que no me vas a escuchar, pero vale la pena Padre. Por amor a los pecadores, por amor a los perdidos, por escucharles y ayudar en su quebranto, por ayudar su gemir, por ayudar su situación…vale la pena Padre, morir por ellos.» Por amor a nosotros Cristo murió por nuestros pecados. Aunque estuvo allí derramando lágrimas como de sangre, aunque estuvo quebrantado, y aunque sabía lo que le habría de venir, Cristo dijo: «Vale la pena morir por ellos.» ¿Y tú no estás dispuesto a dar un solo folleto, cuando vale la pena lo que Cristo hace con la predicación del Evangelio?

Yo recuerdo a mi madre rogándome, esa viejita se me hincó delante de mis amigos, me agarró los pantalones y sacudiéndome las piernas, comenzó a llorar y me dijo: «Hijo mío cambia. Hijo mío, te estás destruyendo. Oh, hijo mío, ¿por qué naciste…?» Nadie podía cambiarme, pero el 18 de noviembre me anunciaron el Evangelio. La Biblia es verdad, este Libro es vivo. ¡El Evangelio trae esperanza! ¡El Evangelio cambia las vidas! No seas indiferente a la causa del Evangelio. De gracia recibiste, da de gracia. Yo no quiero hacer nada más en la vida que vivir para mi Dios predicando el Evangelio y ver vidas cambiadas que glorifiquen el nombre de Dios. La gente se burla de la santidad, se burla de la Iglesia, no les interesa. Yo decía: «Eso de los hermanos es para los homosexuales, para los afeminados, eso es para las viejitas que no tienen nada que hacer. Esta es la vida, la onda, las drogas…yo soy el mero bueno. La pistola y la escopeta para acá, y quien me ve feo para agarrarlo a balazos.» Pero el Evangelio tiene un poder tremendo y penetra hasta lo más profundo del corazón, aún cuando seamos incrédulos como lo éramos. Y cuando el vil pecador se arrepiente, Dios lo transforma, Dios le cambia la mentalidad y Dios le cambia el corazón duro y le da un corazón de carne. Dice la Biblia: «De modo que si alguno está en Cristo nueva criatura es, las cosas viejas pasaron, he aquí todas son hechas nuevas.» Y entonces la gente ve y dice: «Gloria a Dios por lo que Él hizo en la vida de este hombre.» Y tú puedes preguntarle a mi madre y a mis vecinos de mí, yo les he predicado, y todavía están asombrados por lo que Cristo hizo en mi vida. ¿Por qué? Porque la Palabra de Dios tiene poder. Y Dios quiere que sus hijos oigamos el gemir de otros. ¿Oyes tú el gemir de la gente? Porque parece que muchos de nosotros no. Fin.

Sabemos Que Tenemos Vida Eterna

La Palabra de Dios nos dice en 2 Corintios 5:1-10: «Porque sabemos que si nuestra morada terrestre, este tabernáculo,  se deshiciere,  tenemos de Dios un edificio,  una casa no hecha de manos,  eterna,  en los cielos. 2 Y por esto también gemimos,  deseando ser revestidos de aquella nuestra habitación celestial; 3 pues así seremos hallados vestidos,  y no desnudos. 4Porque asimismo los que estamos en este tabernáculo gemimos con angustia;  porque no quisiéramos ser desnudados,  sino revestidos,  para que lo mortal sea absorbido por la vida. 5Mas el que nos hizo para esto mismo es Dios,  quien nos ha dado las arras del Espíritu. 6 Así que vivimos confiados siempre,  y sabiendo que entre tanto que estamos en el cuerpo,  estamos ausentes del Señor 7(porque por fe andamos,  no por vista); 8 pero confiamos,  y más quisiéramos estar ausentes del cuerpo,  y presentes al Señor. 9Por tanto procuramos también,  o ausentes o presentes,  serle agradables. 10Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo,  para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo,  sea bueno o sea malo.»

Esta palabra «sabemos«, establece que hay muchas cosas que Dios quiere que sepamos, y todo lo que Dios quiere que sepamos está en la Biblia, la Palabra de Dios. Si Dios quisiera que supiéramos de qué color es la mugre debajo de la uña de la estatua que Daniel vio en ese llano, Dios nos hubiera dicho de qué color es, pero no importa porque Dios no nos lo dijo. Si Dios quisiera que supiéramos, dónde Abel y Caín consiguieron a sus esposas, nos lo hubiera dicho, pero no importa aparentemente porque Dios no nos lo dijo. Si Dios quisiera que supiéramos si Él puede hacer una piedra que Él no puede levantar, Él nos lo hubiera dicho, pero no nos lo dijo, entonces no nos importa, no nos interesa. Hay cosas que Dios no quiere que sepamos. Hay cosas que no nos convienen. Dios no quiere que sepamos cuándo vamos a morir. Ahora, tal vez tú quisieras saber cuándo yo voy a morir, pero Dios no nos dijo.

Entonces hay cosas que Dios no quiere que sepamos, pero muchas cosas Dios sí quiere que sepamos y todo lo que Dios quiere que sepamos lo puso en Su Palabra. La cosa más importante que Dios quiere que sepamos, es que tenemos vida eterna. Ese es el propósito global, el propósito principal de darnos la Biblia, para que podamos saber a dónde vamos a ir cuando muramos. Una de las grandes diferencias entre lo que enseñamos en nuestra iglesia y lo que enseñan en otras iglesias es que nosotros enseñamos y afirmamos que una persona puede saber que tiene vida eterna; que uno puede determinar en esta vida con sólo aceptar lo que Dios nos instruye a creer, y que podemos vivir con la absoluta seguridad de la salvación eterna de nuestras almas. Otra gran diferencia entre nuestra iglesia y otras iglesias que enseñan lo mismo es que no creemos que una persona tenga que pertenecer a nuestra iglesia o a ninguna iglesia para tener vida eterna o para saber que va a ir al cielo cuando muera. Porque la vida eterna, el destino eterno del alma, no depende de la iglesia a que uno asiste, ni de la religión que profesa; sino de la relación que tiene personalmente con Dios, a través de su Hijo Jesucristo.

1 Timoteo 2:5 dice: «Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre.» Y luego Hechos 4:12 dice: «Y en ningún otro hay salvación;  porque no hay otro nombre bajo el cielo,  dado a los hombres,  en que podamos ser salvos. También Cristo dijo en Juan 14:6: «Yo soy el camino,  y la verdad,  y la vida;  nadie viene al Padre sino por mí.» Mire también  en 1 Juan 5:9 que dice: «Si recibimos el testimonio de los hombres,  mayor es el testimonio de Dios.» El testimonio de Dios, que está en Su Palabra, es mayor que el testimonio de cualquier hombre. No importa cómo se llame, no importa cómo se vista, no importa qué clase de gorra trae, no importa si tiene corbata o no. «Si recibimos el testimonio de los hombres,  mayor es el testimonio de Dios;  porque este es el testimonio con que Dios ha testificado acerca de -¿quién?- de su Hijo.» -¿Quién es su Hijo?- «Jesucristo.» «10El que cree en el Hijo de Dios,  tiene el testimonio en sí mismo;  el que no cree a Dios,  le ha hecho mentiroso,  porque no ha creído en el testimonio que Dios ha dado acerca de su Hijo. 11Y este es el testimonio -¿cuál es éste testimonio?- que Dios nos ha dado vida eterna;  y esta vida está en su Hijo.» No en una iglesia, no en una religión, no en un ministro, no en un sacerdote, no en las buenas obras, no en el bautisterio, «está en su Hijo.» 12El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida.» No importa a que iglesia pertenezca, puede pertenecer a nuestra iglesia, pero si no tiene al Hijo no tiene la vida. «13Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios,«-Y aquí está la palabra otra vez: «para que«-¿Qué?- «para que sepáis que tenéis vida eterna,  y para que creáis en el nombre del Hijo de Dios. 14«Y esta es la -¿Y ésta es la qué?- la confianza que tenemos en -¿Quién?, ¿en la iglesia?, ¿en las buenas obras?, ¿en el sacerdote?, ¿en un ministro?, ¿bautisterio?, ¿religión? No. ¿En quién?- en él,  que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad,  él nos oye.»

El carcelero filipense le preguntó a Pablo y a Silas en Hechos 16:30 «Señores,  ¿qué debo hacer para ser salvo?» Pablo le respondió: «Deja de fumar, deja de tomar alcohol, deja de ir al cine…»-¿Así dijo? No. Dijo: ¿Únete a una iglesia bautista? No. ¿Qué dijo?- «Cree en el Señor Jesucristo,  y serás salvo,  tú y tu casa.» Ese es el mensaje sencillo de la Palabra de Dios. Cristo es el centro de la Biblia. Entones lo más importante que debemos saber, es que nuestro destino eterno está asegurado. Este saber quita muchas dudas, aclara muchas confusiones, aliviana muchas cargas, calma muchos temores; te regresa el sueño que perdiste porque estabas preocupado acerca de lo que sucedería si te murieras en la noche.

He escuchado a muchos cristianos decir cosas como: «No temo a la muerte, yo sé que estoy bien con Dios.» Eso no es arrogancia, no es presunción, es fe, es confianza en la Palabra de Dios. Lo que muchos de ellos sí expresan es tristeza; no porque están por morir, sino porque no quieren tener que dejar a sus seres queridos. Muchos de ellos hasta sienten lástima por sus familiares que no pueden ir al cielo con ellos. Eso se llama saber, eso es confianza. En el pasaje que leímos en 2 Corintios 5:1 leemos estas palabras: «1Porque sabemos que si nuestra morada terrestre,  este tabernáculo,  se deshiciere,  tenemos de Dios un edificio,  una casa no hecha de manos,  eterna,  en los cielos.» Me gustaría escuchar la explicación de un testigo sin Jehová sobre éste versículo. ¿Cómo se puede negar la realidad del cielo, un cielo real, un cielo verdadero, a la luz de éste versículo? «…tenemos de Dios un edificio,  una casa no hecha de manos,  eterna,  en los cielos

La primera parte de éste versículo describe nuestra condición presente: «Porque sabemos que si nuestra morada terrestre,  este tabernáculo,  se deshiciere.» Qué interesante que Dios no dice cuándo, cuándo se deshaga, dijo sí se deshiciere; ¿por qué? Debemos recordar que, no sólo lo que Dios dice es importante, cómo lo dice es importante. Por eso es peligroso meterse con el arreglo de las palabras en la Biblia. Yo no me atrevería. No dice cuándo, porque eso hace provisión para la segunda venida de Cristo. Algunos no verán muerte, algunos cristianos no veremos muerte. Búrlese de mí si quiere pero Cristo va a venir antes de que yo me muera. Y si usted no cree eso, no cree en la Biblia. El apóstol Pablo, estaba esperando la aparición del Señor Jesucristo, en su vida (y eso hace casi dos mil años), ahora si él tenía esa esperanza, después de dos mil años ¿por qué nosotros no tenemos esa esperanza? No dice cuándo se deshaga, dice sí se deshiciere ésta morada terrestre, éste tabernáculo. Esa palabra «si» está en vez de cuándo, hace provisión para los bebés, y los jóvenes, y los adolescentes, y personas en perfecta salud que seremos arrebatados cuando Cristo venga.

Mire otra expresión interesante: «nuestra morada terrestre,  este tabernáculo….» Esos términos: morada terrestre y tabernáculo, se refieren a lo temporal, a lo provisional. Este cuerpo en que vivo, un día, si el Señor no viene, sí se deshará, se descompondrá. No siempre estará en éstas magníficas condiciones en que está ahora. Un día, y quiero prepararle y no quiero que se asuste, un día usted va a ver un deterioro en el cuerpo de su Pastor. Este cuerpo, manifiesta señales o señas de descomposición, canas, arrugas, molestias, irregularidades, «neumáticos», etc. En Eclesiastés 12, tenemos una ilustración del deterioro del cuerpo en la vejez; no lo voy a cubrir ahora, pero hay dos frases muy importantes en ése capítulo. Recuerde, esto fue escrito antes de que Cristo ascendiera al cielo, en el versículo 5 dice: «el hombre va a su morada eterna,»; (es el Antiguo Testamento). Y en el 12:7 dice: «el espíritu vuelva a Dios que lo dio.» Un día mi espíritu va a volver a Dios, que me lo dio.

Ahora, quiero aclarar algo, el deterioro físico, mientras es incómodo y molesto e inconveniente, es un precursor de algo glorioso. Nosotros que ya estamos, en lo que llaman «tercera edad» (a mí me faltaron la primera y la segunda, no sé donde están y estoy en la tercera) sabemos esto. Pero  el hecho de que usted esté en los años dorados de su vida, significa que está más cerca a la presencia del Señor. Creo que algunos jóvenes nos tienen lástima a los viejitos. ¡No nos tengas lástima! Mira, yo no cambiaría el lugar con un hombre de 30 años para nada en el mundo. ¡No, gracias! Yo doy gracias a Dios que hay tantas cosas en mi vida que están en el pasado, nunca volveré a tener que vivirlas. Esa es una cosa más que sabemos. «Porque sabemos que si nuestra morada terrestre,  este tabernáculo,  se deshiciere,  tenemos de Dios un edificio,  una casa no hecha de manos,  eterna,  en los cielos.« Eso está hablando del cuerpo glorificado que un día tendremos en el cielo. Sabemos que si se va a deshacer, si el Señor no viene antes. Pero lea la última parte de ese versículo: «tenemos de Dios un edificio«, la primera parte habla de morada terrestre, de un tabernáculo. Haga de cuenta una tienda de campaña, algo provisional. Un edificio es algo permanente. ¡Una casa no hecha de manos, fue hecha por el Señor mismo! Se hace una diferencia entre lo temporal de este cuerpo, y lo eterno de lo que tenemos en el cielo. Note la diferencia. Este cuerpo, no se hizo para durar para siempre.

El establecimiento médico y muchas otras disciplinas, constantemente están buscando prolongar la vida, hacer que vivíamos más tiempo. Yo creo que para cobrarnos más impuestos, yo no sé. Pero este cuerpo no fue diseñado para la eternidad, se hizo para deshacerse. Dios lo diseñó para descomponerse. Dios lo puso en la memoria de nuestro ADN, el Ácido Desoxirribonucleico. Inmediatamente después de la caída de Adán, Dios puso órdenes en nuestro ADN, para que inmediatamente que nazca un ser humano, el proceso de descomposición comenzara. ¿Por qué? Porque no fuimos hechos para morar permanentemente en este mundo. Filipenses 3:18-21 dice: «Porque por ahí andan muchos,  de los cuales os dije muchas veces,  y aun ahora lo digo llorando,  que son enemigos de la cruz de Cristo; 19el fin de los cuales será perdición,  cuyo dios es el vientre,  y cuya gloria es su vergüenza;  que sólo piensan en lo terrenal. 20Mas nuestra ciudadanía está en los cielos,  de donde también esperamos al Salvador,  al Señor Jesucristo; 21el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra,  para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya,  por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas.« Según 1 Pedro 2:11 somos llamados peregrinos y extranjeros. En Juan 17:14 Cristo dijo de nosotros: «porque no son del mundo,  como tampoco yo soy del mundo.»

¿Por qué Dios hizo estos cuerpos tan frágiles? Y ¿por qué parece que los cristianos padecen más que los incrédulos? ¿Por qué a veces hasta nos da vergüenza consultar con los médicos inconversos, teniendo un Dios tan grande y poderoso, que puede sujetar a sí mismo todas las cosas? ¿Por qué parece que los que más sirven, o parece que quieren servir a Dios, son los que más batallan con sus problemas físicos? Y no lo voy a cansar con la lista de buenos cristianos que sufren, usted también conoce a muchos. Tal vez el ejemplo mejor conocido de esto es el apóstol Pablo. Su sufrimiento fue legendario, pero escuche lo que éste gran cristiano comentó cuando sabía que la muerte se le acercaba. Vea Filipense 1:19 que dice: «Porque que por vuestra oración y la suministración del Espíritu de Jesucristo,  esto resultará en mi liberación,« Está hablando de su muerte. Pablo llama a su muerte liberación. Parece que no hay mucho temor ahí. Pero siga viendo en los versículos siguientes: «20conforme a mi anhelo y esperanza de que en nada seré avergonzado;  antes bien con toda confianza,  como siempre,  ahora también será magnificado Cristo en mi cuerpo,  o por vida o por muerte. 21Porque para mí el vivir es Cristo,  y el morir es ganancia. 22Mas si el vivir en la carne resulta para mí en beneficio de la obra,-¿qué obra?, la obra de Cristo- «no sé entonces qué escoger.«-dice: no sé entonces qué escoger, vivir es Cristo, morir es ganancia, no sé entonces qué escoger- «23Porque de ambas cosas estoy puesto en estrecho,  teniendo deseo de partir y estar con Cristo,  lo cual es muchísimo mejor; 24pero quedar en la carne es más necesario por causa de vosotros. 25Y confiado en esto,»-y aquí está otra vez la palabra- « que quedaré,  que aún permaneceré con todos vosotros,  para vuestro provecho y gozo de la fe, 26para que abunde vuestra gloria de mí en Cristo Jesús por mi presencia otra vez entre vosotros.» Pablo dice que estaba en un estrecho, en un dilema. Podía ver las ventajas de los dos lados; morir e ir con Cristo, deshacerse de todas las molestias, las cargas y las frustraciones de su vida tan sufrida, o permanecer y seguir siendo bendición a los que él amaba con todo su corazón y los que le amaban a él. Ese es el dilema del cristiano. Yo lo llamo «dulce dilema,» es un dulce dilema: -Me muero y me voy con Cristo o me quedo aquí y sigo siendo usado por Dios- es un dilema. Dios diseñó nuestros cuerpos físicos, mortales, de tal forma que entre más tiempo vivamos, más se descompongan. ¿Por qué? ¿Es un defecto de diseño? Cuando Dios nos creó ¿se equivocó? ¿Se le olvidó meter una enzima, o una hormona? ¡No! No fue un error. La muerte para el cristiano no es castigo, la muerte para el cristiano es salida, es alivio. No es una puerta cerrada es una puerta abierta. No es el fin, es el principio. Pablo lo llamó su liberación. Y el deterioro de estos cuerpos nos ayuda a prepararnos para soltar, abandonar, dejar aquí este dolor y esta angustia. Sabiendo que heredaremos un cuerpo perfecto, transformado, glorioso y maravilloso en el cielo. «Porque sabemos que si nuestra morada terrestre,  este tabernáculo,  se deshiciere,  tenemos de Dios un edificio, una casa no hecha de manos,  eterna,  en los cielos.»

No hace mucho, yo creo que tal vez un año más o menos, visité por primera vez la casa de una familia que tiene años asistiendo a nuestra iglesia. Cuando llegué, vi la casa por fuera. Chequé bien si era la calle y el número. Me dio pena, era una chocita de madera. Es más, no sé cómo estaba parada esa pared de madera que yo vi. Decir que era fea, sería un complemento, por poco decido no llegar, porque no quería que les diera vergüenza a los hermanos, que su pastor viera su casa. Cuando estaba tratando de decidir, si entrar o no, salió la hermana, de una puerta de madera toda cayéndose de las bisagras. Y cuando me vio sonrió y dijo: «Pastor, pásele, pásele.» Y cuando entré mi mente estaba preparada para lo peor. Pasé por la puertita (tuve que agacharme para pasar por la puertita de madera). Y yo no sé si una vez en mi vida he sido más sorprendido. Detrás de esa fachada de madera, sin pintar, con el número pintado con una brocha y una pintura así nada más al azar. Detrás de esa fachada fea deteriorada, estaba una casa hermosísima, no muy grande,  pero muy impresionante. Y me quedé como dice una hermana: «con los ojos cuadrados, ¡Wow!» Y le dije: «Hermana, qué bonita su casa, está hermosa.» Y estoy hablando de acabados  elegantes, (no era una casa muy grande en una colonia popular), pero acabado finos, elegantes. Me contó la hermana que sus hijos le habían hecho esa casa. Ellos querían tumbar la fachada fea que cubría esa casa, pero ella no se los permitió. (A propósito esa fachada fue la fachada de la casa en donde ellos habían vivido por muchos años).  Me dijo: «Pastor, es que yo ya me acostumbré,» y dijo «aparte de eso, no quiero que mis vecinos vean mi casa, porque no quiero que piensen que soy presumida, porque mi casa es tanto más bonita que la de ellos.»

¿Sabe por qué no sabemos más acerca del cielo? Porque nuestras mentes cacahuateras no podrían comprender, no, no podrían comenzar a comprender, lo glorioso que es. Nadie que pasa por esa casa ni se imagina lo que está detrás de esa pared, nadie. Nosotros no podemos imaginar lo que nos espera cuando este tabernáculo, ésta morada terrestre se deshaga. Detrás de esa fachada en condición de deterioro, «tenemos de Dios un edificio, una casa no hecha de manos, eterna, en los cielos.» Ahora, quiero hacerle dos preguntas: Número uno, ¿si usted muriera está 100% seguro que va a ir a ese lugar cuando muera?  Ahora, tal vez como esa hermana usted piense como esa hermana: «No, eso es presumir.» No, no es presunción, Dios dice 1 Juan 5:13: «Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios,  para que sepáis que tenéis vida eterna,  y para que creáis en el nombre del Hijo de Dios.« Dios quiere que sepamos que tenemos vida eterna. Y si usted quiere saber que tiene vida eterna, lo único que tiene que hacer es recibir a Cristo como su Salvador personal. Y en Juan 3:36 dice: «El que cree en el Hijo tiene vida eterna;  pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida,  sino que la ira de Dios está sobre él.« Así es de sencillo, no es cuestión de ser bautista, bautizarse, meterse en la iglesia, ser evangélico, ser hermano. Se trata de que usted personalmente, individualmente y voluntariamente, reciba el sacrificio que el Señor Jesucristo hizo por usted en la cruz del Calvario. ¿Sabe qué? yo creo que es nuestro deber asegurar nuestro futuro, nuestro destino eterno, por bien de nuestros seres queridos. Un día su cuerpo va a ser tendido y alguien que le ama a usted se va a preguntar: ¿Dónde está mi papá?  ¿Dónde está mi mamá, dónde está mi hijo, dónde está mi hermano, dónde está mi esposo? Yo creo que usted se lo debe a sus seres queridos. Usted debe tomar esa decisión hoy mismo y aclarar, asegurar una vez para siempre, públicamente, que usted está recibiendo a Cristo como su Salvador para que ese día el Pastor no tenga que adivinar, ¿fue salvo o no fue salvo? Y él pueda predicar como yo he hecho tantas veces, y decir a la familia triste y lastimada: «Hay esperanza, está en el cielo.»

Y como dije, no es posible describir con palabras humanas lo que nos espera y lo que Dios tiene preparado para nosotros. Nos da una pequeña pista, cuando dice que las calles está pavimentadas de oro, oro. En el cielo usan oro como chapopote. ¿Y en verdad usted está viviendo una vida agradecida al Señor que le ha provisto eso? ¿Su vida, su servicio a Dios, su dedicación a Dios refleja verdadera gratitud a Dios por haberle salvado a usted, a su esposa, a sus hijos? Por esa seguridad, esa tranquilidad con que usted puede dormir en la noche, (viva como viva) que tiene un edificio, no hecho de manos, una casa, no hecha de manos, eterna en los cielos, viva siempre agradecido.

La Recompensa De Dios

La Palabra de Dios dice en Génesis 24:10-27: «Y el criado tomó diez camellos de los camellos de su señor, y se fue, tomando toda clase de regalos escogidos de su señor; y puesto en camino, llegó a Mesopotamia, a la ciudad de Nacor. 11 E hizo arrodillar los camellos fuera de la ciudad, junto a un pozo de agua, a la hora de la tarde, la hora en que salen las doncellas por agua. 12 Y dijo: Oh Jehová, Dios de mi señor Abraham, dame, te ruego, el tener hoy buen encuentro, y haz misericordia con mi señor Abraham. 13 He aquí yo estoy junto a la fuente de agua, y las hijas de los varones de esta ciudad salen por agua. 14 Sea, pues, que la doncella a quien yo dijere: Baja tu cántaro, te ruego, para que yo beba, y ella respondiere: Bebe, y también daré de beber a tus camellos; que sea ésta la que tú has destinado para tu siervo Isaac; y en esto conoceré que habrás hecho misericordia con mi señor. 15 Y aconteció que antes que él acabase de hablar, he aquí Rebeca, que había nacido a Betuel, hijo de Milca mujer de Nacor hermano de Abraham, la cual salía con su cántaro sobre su hombro. 16 Y la doncella era de aspecto muy hermoso, virgen, a la que varón no había conocido; la cual descendió a la fuente, y llenó su cántaro, y se volvía. 17 Entonces el criado corrió hacia ella, y dijo: Te ruego que me des a beber un poco de agua de tu cántaro. 18 Ella respondió: Bebe, señor mío; y se dio prisa a bajar su cántaro sobre su mano, y le dio a beber. 19 Y cuando acabó de darle de beber, dijo: También para tus camellos sacaré agua, hasta que acaben de beber. 20 Y se dio prisa, y vació su cántaro en la pila, y corrió otra vez al pozo para sacar agua, y sacó para todos sus camellos. 21 Y el hombre estaba maravillado de ella, callando, para saber si Jehová había prosperado su viaje, o no. 22 Y cuando los camellos acabaron de beber, le dio el hombre un pendiente de oro que pesaba medio siclo, y dos brazaletes que pesaban diez, 23 y dijo: ¿De quién eres hija? Te ruego que me digas: ¿hay en casa de tu padre lugar donde posemos? 24 Y ella respondió: Soy hija de Betuel hijo de Milca, el cual ella dio a luz a Nacor. 25 Y añadió: También hay en nuestra casa paja y mucho forraje, y lugar para posar. 26 El hombre entonces se inclinó, y adoró a Jehová, 27 y dijo: Bendito sea Jehová, Dios de mi amo Abraham, que no apartó de mi amo su misericordia y su verdad, guiándome Jehová en el camino a casa de los hermanos de mi amo.»

¿Te has preguntado por qué es que Dios bendice y usa a más gente que a otros? Había un hombre en mi Iglesia que no se vestía muy bien, y siempre tenía su camisa de fuera. No podríamos decir que vestía bien, pero siempre estaba ganando gente para Cristo y trayéndolos a la Iglesia. Y cuando llegó a ser un asistente de pastor, él edificó una tremenda clase de escuela dominical. Y también conozco a otras personas que sí visten bien, que son inteligentes, que sí lucen bien y tienen buena apariencia pero no hacen nada para el Señor.

¿Por qué Dios bendice más a unas personas que a otras? Yo no sé todas las respuestas, pero una gran parte de las repuestas está en esta historia. Eliezer tenía un trabajo muy difícil. Tiene que encontrar una esposa para el hijo de su amo. Yo conozco a muchas personas que no hicieron un buen trabajo encontrando esposa para sí mismos, ¿cómo pueden encontrar una esposa para alguien más? ¿Cómo pudieras escoger una esposa para alguien más? Eliezer hizo lo que todos tienen que hacer si quieren tener la esposa correcta: Pidió que Dios le ayudara desde el inicio. Llegó al pozo y dijo: «Señor, que sea la esposa que tú has escogido para Isaac. Yo voy a pedir agua para beber para mí mismo, pero a la que yo pida agua para beber para mí mismo, Señor, que ella voluntariamente se ofrezca para darles de beber a todos mis camellos.»

Esos camellos eran camellos de una sola joroba y pesaban hasta 700 kilos y podían beber hasta la mitad de su peso en agua, eso quiere decir que podían tomar hasta 350 litros de agua. Ahora, a nosotros los predicadores bautistas se nos acusa: «Es usted un exagerado», pero vamos a suponer que el camello no estaba muy sediento, y que nada mas le cabían 175 litros de agua. ¿Cuánto tiempo le tomaría a Rebeca en sacar esa cantidad de agua del pozo? La Biblia dice que cargaban el agua en un cántaro sobre su hombro y no creo que estaba hecho de un plástico liviano, porque no se había inventado todavía. Era un cántaro de barro o piedra. Y vamos a suponer que ella podía cargar 20 litros de agua en un solo viaje.  Tuvo que haber ido 85 veces del pozo hasta donde estaban los camellos. Pero esto es lo que ella tenía que hacer, para determinar si ella iba a ser la esposa de Isaac.

Lo que Eliezer hizo fue algo muy inusual, de manera que él solo pidió agua para él. Y eso era una cortesía común en tiempos bíblicos. ¡Pero el presentarse como voluntaria para dar de beber a todos los camellos, era un gran trabajo! Y cuando Rebeca hizo esto, Eliezer no se puso a ayudarle. Yo no sé qué tan lejos estaba el pozo de donde estaban los camellos, pero la Biblia dice que ella corrió. Va al pozo, baja el cántaro y lo levanta, y luego pone el cántaro sobre su hombro y luego corre, y baja su cántaro y echa el agua a donde van a tomar agua los camellos, y regresa, y ya hizo un viaje, pero le faltan 84 viajes más. Y corre de nuevo y baja el cántaro al pozo otra vez, y lo jala, y pone su cántaro sobre su hombro, y va otra vez…

Era muy injusto que Eliezer hubiera pedido esto, pero era un requisito que no podía cambiarse. Si ella no se ofrecía como voluntaria para dar de beber a todos los camellos, ella no hubiera sido la esposa de Isaac. Pero quiero que vean la respuesta de ella, su repuesta fue sin invitación. Eliezer no hizo ningún gesto de que sus camellos necesitaban agua. Si Eliezer hubiera sido como uno de los predicadores que yo conozco hubiera dicho: «¡Ay mis camellos! Creo que tienen sed, ¿Ya viste cómo tienen sed? ¡Yo no sé cómo les voy a dar agua! Yo no tengo un cántaro. Ora para que Dios me mande un cántaro, ora que Dios mande a alguien…» Eliezer no dijo eso, él nada mas pidió un vaso de agua, y sin que se le mencionara nada, Rebeca se ofreció de voluntaria.

Por cierto, es algo bueno ofrecerse como voluntarios para servir al Señor. Yo no creo que necesitemos escuchar una voz en la noche para saber que hay almas perdidas que necesitan a Jesús. No necesitamos una invitación en un plato de oro, para ir a servirles el agua a aquellas personas sedientas que necesitan beber de Jesús. Pero Rebeca no tardó en su respuesta. Yo sé de muchos que van a servir al Señor «después.» Yo conozco a predicadores que dicen: «Pues ahorita no puedo hacer mucho porque estoy trabajando en un buen trabajo, cuando yo deje mi trabajo entonces voy a hacer algo, entonces voy a tocar puertas, entonces voy a trabajar duro.»

Yo conozco a mucha gente que dice que va a hacer algo para el Señor…»después.» «Ya que crezcan los hijos.» «Ya que termine de construir mi casa.» «Ya que no tenga que trabajar tanto.» «Una vez que termine mi educación.» ¡Dios no está interesado en lo que tú puedes hacer por Él después, Él está interesado en lo que tú puedes hacer por Él hoy! Rebeca no se ofreció a darles de beber agua a los camellos después, ella se ofreció para darles en ese momento. Su respuesta fue sin titubear. Le dijo que iba a sacar agua para todos sus camellos hasta que acabaran de beber.

Yo conozco a muchos que antes servían a Dios, hay muchas Iglesias que antes corrían rutas de autobuses, antes salían a ganar almas… pero la verdad es que nuestro trabajo no se ha terminado. Todavía hay almas que necesitan ganarse para Cristo. Todavía hay convertidos que necesitan ser discipulados. Hay muchas Iglesias que se necesitan plantar y levantar alrededor del mundo.  Hay millones y millones de personas que nunca han escuchado el Evangelio de Cristo; no importa que tan cansados estemos, no importa que tan desilusionados estemos, que tanto trabajo tenemos, ni que tantos problemas tenemos, nuestro trabajo no ha terminado hasta que el mundo escuche el Evangelio de Cristo. Tenemos que ser como Rebeca que dijo: «Seguiré sacando agua, hasta que todos los camellos terminen de tomar.»

Quiero que miren su recompensa. Su recompensa no fue revelada sino hasta después de que ella terminó de darles de beber agua a todos los camellos, entonces Eliezer le da pendientes de oro y un brazalete, como 30 mil pesos en oro. ¿Qué tanto tiempo piensas que le habrá tomado a ella para darle de beber a los camellos? ¿Tres horas? La Biblia no nos dice pero dice que ya estaba anocheciendo. Vamos a suponer que fueron 4 horas, ¿Tú trabajarías 4 horas por 30 mil pesos? ¡Tú puedes vivir con eso! ¿60 mil pesos por día? ¿300 mil en una sola semana? (En cinco días). Puedes vivir con eso digo yo. Pero quiero que tomen nota que Eliezer no le ofreció la recompensa primero. Él no se levantó y dijo: «Damas y caballeros, tengo estos brazaletes y estos pendientes…para la primer mujer que se presente para dar de beber a mis camellos…» Hubiera tenido la multitud de mujeres esperando. Y yo les quiero decir a ustedes que Dios recompensa a sus siervos muy bien.

A veces oigo de aquellos que hablan de lo que dejaron para servir a Dios, aquellos que dicen «Yo pudiera haber sido muy rico. Yo pudiera haber sido un gran atleta. Yo pudiera haber sido un gran cantante, pero todo lo deje para servir a Dios…» Y quieren que nos impresionemos, y Dios diga: ¡Wow! ¡Qué suerte tuvo Dios para escogerte a ti! Pero yo quiero decirte que yo no dejé nada para servir a Dios, Dios ha sido mejor conmigo, que lo que el mundo y el diablo jamás me hubieran tratado. Y yo dejé todos esos trapos viejos y rotos y Dios me ha vestido de vestiduras blancas, y yo estoy comiendo del maná del cielo, y por eso vivo feliz este día. Los discípulos le dijeron a Jesús: «Señor, lo hemos dejado todo y te hemos seguido, y ¿qué nos toca a nosotros?» Y él les dijo: «No hay nadie que haya dejado padres, hijos, terrenos y casas que no van a recibir 100 veces más, no solamente en esta vida sino en la vida venidera.» ¡Es un buen trato servir a Dios! Pero no nos ofrece la recompensa de antemano. Te garantizo que si tú supieras la recompensas que se van a repartir en el tribunal de Cristo, ¡te pondrías a servir a Dios con todas tus ganas!

Cuando yo llegué a mi Iglesia, mucha gente no quería ir. Estaban recibiendo la mitad del dinero que necesitaban para pagar sus cuentas. Nuestra ciudad tiene más crímenes que cualquier otra ciudad en los Estados Unidos. Nuestros autobuses han sido balaceados, a los obreros les han disparado; tengo una lista de más de 20 hermanos y gente de la ruta a quienes les han dado un balazo, entre los años 2000 y 2007. No mucha gente quiere venir a la Iglesia. Otras Iglesias me pidieron ser su pastor, dos de ellas estaban en ciudades muy bonitas, y me ofrecían una casa más bonita a donde yo podía vivir. Pero nuestra ciudad tenía más gente. Y yo pensé que quizá había unos cuantos camellos sedientos a quien Dios quería que yo les pudiera dar agua y que el Señor me pudiera usar en esa ciudad. Yo no sabía, que ahora 30 años después, veríamos a 130 de nuestros muchachos en el ministerio. Yo no sabía que Dios nos permitiría edificar y construir un auditorio de 2000 personas. Yo no sabía que Dios haría a nuestra Iglesia la Iglesia Bautista Fundamental más grande de nuestro estado. Si todos supiéramos lo que Dios iba a hacer, hubiera una fila grande de voluntarios que quisieran ser pastor de esa Iglesia. Pero Dios no nos dice nada de antemano. Él nada más nos pide de dar de beber a unos camellos sedientos. Pero la recompensa más grande no fueron los brazaletes y los pendientes, la recompensa verdadera fue Isaac. La Biblia nos dice que cuando Rebeca vio a Isaac, ella se bajó de su camello, se bajó rápido y dijo:

– ¿Y ese quién es?»

– Ese es Isaac.

– ¿Ese es Isaac? ¡Wow! ¡Qué hombre!…Yo soy Rebeca.

Y después de que los pendientes ya no tenían tanto valor, ella todavía tenía a Isaac.

Tengo un amigo que es predicador y estaba en Hawái y vio a un hombre debajo de una palmera que estaba leyendo el libro del mormón y le preguntó: «¿Eres mormón o estas aprendiendo el mormonismo?» Le dijo: «Estoy leyendo este libro porque estoy buscando la verdad.» Mi amigo le dijo: «Yo conozco la verdad, si tu quieres yo te puedo hablar de la verdad.» Su nombre era Nick y su esposa Mary. Por tres hora y media mi amigo no hizo nada más que abrir la Biblia y responder a sus preguntas. Ahora, si yo estuviera de vacaciones con mi esposa, y alguien nos quitara tres horas, yo sé lo que ella estaría pensando: «Estas son nuestras vacaciones, es tiempo de ir de compras y de tomar fotos, y de visitar lugares…y de ir a comprar más.» Pero después de tres horas y media Nick y Mary fueron salvos. Ellos eran dueños de una compañía de construcción grandísima en Canadá. Y cuando él regresó, le mandaron a mi amigo un cheque de $2,000 dólares. ¡Y cada mes mi amigo recibía un cheque de $1,200 a $2,000 dólares!

¿Tres horas y media? ¡Claro! ¡Toda la noche si quieres! Un día pararon de llegar los cheques, y mi amigo recibió una carta de su esposa Mary, y le dijo: «Yo quiero que sepas lo que tus hijos espirituales han estado haciendo. Tú no sabías esto, pero mi esposo sabe muy bien el idioma ruso, y cuando bajó la cortina de hierro y hubo libertad en Rusia, vendimos nuestra compañía y pagamos nuestros propios gastos para irnos de misioneros a Rusia. El otro día estuvimos atorados en el mismo elevador con el equipo olímpico de luchadores de Rusia, y cuando terminaron de arreglar el elevador, seis de ellos ya eran salvos. Tenemos las tarjetas de decisiones firmadas de 45,000 personas que han aceptado a Cristo en nuestras campañas en Rusia.» Los cheques de $1,200 y $2,000 dólares al mes, eran los pendientes y los brazaletes, pero toda esa gente salva era Isaac.

Hay una dama en nuestra Iglesia que fue capitana de autobús por 15 años, tuvo que dejar la ruta porque el doctor se lo pidió. Una vez vio a un morenito y lo invitó a la Iglesia y el dijo que sí pero no vino a la Iglesia, y ella regresó y el morenito otra vez le prometió que iría pero no fue, y cada semana por un año y medio, ella lo invitó. Él nos dijo que cada vez que veía su carrito azul, él se escondía. Pero un día vino, un día fue salvo, un día se puso en serio, un día se fue a preparar a un Colegio Bíblico, y regresó a esa misma ciudad y comenzó una Iglesia. Le compramos un edificio y unos hermanos le ayudaron a remodelarlo. Pero el primer día de servicio, había una sola persona en asistencia, yo no estaba allí. El hombre que le había ayudado a remodelar el edificio no estaba allí. El pastor de jóvenes que lo había discipulado no estaba allí. La única persona que estaba allí, era esa hermana, esa capitana. Y un día él dijo al traer a ella a la plataforma: «Si no fuera por esta dama yo no estaría aquí hoy, usted no estaría aquí hoy, esta Iglesia no estaría aquí hoy.» Pero hubo recompensa porque por un año ella les trajo agua a los camellos. Dios bendice a esa gente que se presta de voluntaria para dar de beber agua a los camellos hasta que acaben de tomar. ¿Y usted, le está dando agua a los camellos? Fin.

Ama A Tus Enemigos

Pastor Elmer Fernández

Lo que te voy a dar no te lo pueden dar los psiquiatras, ellos te van cobrar miles de dólares y te van a dar una pastillita para que te vayas a dormir. Está es la mejor psiquiatría que puedas recibir. Yo te quiero ayudar porque hay tantos amargados que han perdido el gozo. No tienes el gozo en tu vida, tienes amarguras. Piensas que la vida es miserable y te quiero ayudar. Pero debemos entender que a todos, alguien nos va a hacer una injusticia. Alguien te va a acusar falsamente en el trabajo, y vas a perder el trabajo. Alguien va a decir muchas cosas contra ti que no es cierto. Alguien te va a herir, alguien te va a estafar, alguien te va a robar. Hay un esposo que su esposa va a herir, a lo mejor le va a ser infiel. Hay una esposa que el marido la va a herir. A todos de una manera o de otra nos van a hacer una injusticia. Si mi gozo depende de que nadie me haga injusticia, estoy a la merced del mundo. Si mi gozo depende de que yo pueda perdonar esas injusticias, ahora yo puedo tener el gozo cuando yo quiera.

Mateo 5:38-48 dice: «Oísteis que fue dicho: Ojo por ojo, y diente por diente. 39 Pero yo os digo: No resistáis al que es malo; antes, a cualquiera que te hiera en la mejilla derecha, vuélvele también la otra; 40 y al que quiera ponerte a pleito y quitarte la túnica, déjale también la capa; 41 y a cualquiera que te obligue a llevar carga por una milla, ve con él dos. 42 Al que te pida, dale; y al que quiera tomar de ti prestado, no se lo rehúses. 43 Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo. 44 Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen; 45 para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos. 46 Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa tendréis? ¿No hacen también lo mismo los publicanos? 47 Y si saludáis a vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen también así los gentiles? 48 Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto.»

Pecado es desobedecer un mandato de Dios. Cuando yo desobedezco un mandato del Señor eso es pecado. Aquí el Señor les da un mandato, que muchos están viviendo en pecado al no obedecerlo. El mandato se da en el versículo 43 y 44: «Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo. 44 Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen;.» El Señor Jesús dijo: «Alguien les dijo eso, pero yo te voy a decir, Amad a vuestros enemigos

¿Qué es un enemigo? Aquél que quiere matarme. No aquél marido cabezón que me hizo algo, o aquella mujer lengua-larga que dijo algo. No, yo digo alguien que quiere mi mal. Dios dice: ¡Ámalo! Alguien que quiere destruirme, matarme. Dios dice: ¡Ámalo! Te lo mando. Dice: «Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen..» Está duro ¿verdad? Yo sé, yo he estado allí. Yo he estado ahí cuando grandes injusticias han sido hechas. Empecé con Fidel Castro en Cuba, las injusticias que nos hizo a nosotros fueron inmensas, no tengo tiempo en ir en detalle pero fueron inmensas. Yo desde niño he visto muchas injusticias. Cuando salí de Cuba no pude sacar todas las cosas que mi mamá había hecho para mí. Yo tuve que dejarlo todo, tuve que dejar todo tirado, y el gobierno me lo quitó todo. A mi tía y a mi tío con el que me crié le quitaron el negocio, y le quitaron hasta la casa. Yo sé de injusticias. Falsamente he sido acusado, y se han escrito cosas malas de mí. Han sido escritas mentiras inmensas por todo el mundo hispano, no para dañarme con unos cuantos, pero ante miles y miles de personas. Puras mentiras. Yo sé lo que es tener injusticias contra uno. Si yo no me cuido, yo pudiera ser uno de los hombres más amargados del mundo, pero Dios dice: Ámalos a ellos. No que los perdones solamente, pero ámalos.

¿Por qué es que Dios me está pidiendo a mí que los ame? ¿Por qué es que Dios me pide a mí que ame a aquel que me ha hecho mal? Dice: «Para que así seas maduro.» Hay muchos que andan en el cochinero del rencor, hay muchos que andan en la letrina de la amargura, y te estás afectando a ti mismo, y si tú no aprendes esta lección, la amargura, el rencor, el resentimiento es un ácido que ninguna vasija puede contenerlo, porque se come esa vasija. Es un cáncer que acaba contigo, por eso queremos sacar ese cáncer y sacar esa amargura. El problema es que hay muchos que me dicen: -«Pastor, créame yo quisiera sacarlo, pero no puedo.» A veces hasta oras y le pides: «Señor quítame esto, ya no quiero… pero cada vez que veo esa persona me desfalco por dentro…» Yo quiero ayudarte cómo sacar ese cáncer. Yo quiero ayudarte cómo sacar ese resentimiento, ese rencor.

Primero, yo quiero que tú veas que para cambiar tu sentir debes cambiar tu pensar. Por ejemplo, yo amo a una familia de la Iglesia, yo pienso que es una linda familia, y que es un privilegio el ser su pastor. Pero llega gente y me dice: «¿Sabe lo que él dijo de Usted? ¿Usted sabe que lo critica?» Y a lo mejor y ni es cierto, pero al ellos decirme eso, hace que mi pensar cambie y al cambiar mi pensar, cambia mi sentir. Ahora yo me empiezo a sentir diferente hacia ellos, por lo que pensé diferente, empecé a sentir diferente. Tú tienes que cambiar tu pensar para cambiar tu sentir. Si tú no cambias tu pensar, no vas a cambiar tu sentir.

Entonces, tú tienes que pensar diferente de tus enemigos para que tu sentir sea diferente. Yo no estoy diciendo de aquél que te hizo una bobería. Yo a veces estoy consultando problemas matrimoniales, de cositas pequeñitas: Una mujer estaba embarazada y el marido le pone la mano arribita de su panza y ella le quita la mano y ya comenzó un gran problema matrimonial. ¿Qué tanto lío? A lo mejor estaba cansada, a lo mejor estaba adolorida, no se sentía bien, y ya por eso se formó un pleito inmenso. Yo no estoy hablando de esas tonterías. Yo estoy hablando de problemas serios, de problemas que de verás son dañinos. Dios dice: «Ama a esa persona.» -¿Cómo lo voy a amar? -Cambia tu forma de pensar. -¿Cómo lo miro? Lo tengo que ver como un instrumento de Dios que es a lo mejor para castigarme. Porque lo que se siembra se cosecha. Dios dice: «Yo no soy burlado, lo que el hombre sembraré eso cosechará.» Quiere decir que a lo mejor una persona le roba a este, y le roba a este, y le roba a otro. Y luego alguien le roba a él y él dice: «¡Ay, me robó!» Dios está cobrándote lo que tú hiciste aquí atrás. Dios dejó que todo eso te pasara para arreglar cuentas con todo lo que tú has hecho.

A veces Dios manda gente a nuestras vidas para arreglar cuentas con nosotros. Y Dios quiere que arreglemos cuentas. Entonces, si lo miras de esa manera, puedes mirar a alguien y decir: «Señor, yo bien lo merezco.» Yo me he dado cuenta que la gente que tiene menos misericordia es la gente que vive en más pecado. Los que más pecado tienen son los menos misericordiosos con otros. A veces la gente que más pecado tienen son la gente que más duros son con otros. Tú ten cuidado. A veces los que son más duros en perdonar, son los que más han ofendido. Yo he consultado con un cónyuge que me dice: «Pastor, él o ella me ha sido infiel, yo no puedo perdonar.» Y después me entero que él o ella fue infiel 2 o 3 veces antes. Entonces yo dije: «¡Hipócrita! Tú has sido infiel 2 o 3 veces y te perdonó y ahora él o ella te ha sido infiel una vez y ¿no puedes perdonar?» Y no estoy diciendo que un hombre o una mujer debe de ser infiel porque él o ella fue infiel. ¿Dónde está la misericordia? ¿Dónde está el perdón?

En 2 Samuel 16, David ha cometido pecado con Betsabé. El gran rey David, el rey que tuvo el corazón de Dios, un gran rey, cometió un horrible error, cometió inmoralidad con Betsabé, mató al esposo de ella; y él aunque Saúl lo persiguió, nunca levantó su mano contra el rey Saúl. David era un hombre de guerra, desde niño peleó contra Goliat y después estuvo en muchas batallas. David era un hombre fuerte. David con su espada había matado a muchos. No le tenía miedo a nadie. Y David en esta situación va caminando con sus soldados elegidos, los mejores de los mejores. Hombres de guerra. Hombres que con la espada han matado quizá a cientos cada uno. David está rodeado con ellos. Su hijo Absalón se está rebelando contra él, y David está huyendo porque él no quiere pelear contra su propio hijo. ¡Cosa dura! Su propio hijo le quiere quitar el reino. Y David va caminando con estos hombres escogidos y hay un hombre que le empieza a gritar, este hombre era de la familia de Saúl, Simei. Y entonces aquí empieza la historia en 2 Samuel 16:5: «Y vino el rey David hasta Bahurim; y he aquí salía uno de la familia de la casa de Saúl, el cual se llamaba Simei hijo de Gera; y salía maldiciendo,.» No dice que le dio una mala mirada, no dice la Biblia que lo trató mal. Lo estaba maldiciendo y tirándole piedras. ¿A quién? Al rey David. Hombre de guerra con la espada a su lado, rodeado con los mejores hombres de guerra de él. Y Simei está arrojando piedras contra el rey David y contra todos los siervos de él. Y todo el pueblo y todos los hombres valientes estaban a su derecha y a su izquierda. Y decía Simei maldiciendo: «Fuera, fuera, hombre sanguinario y perverso, Jehová te ha dado el pago de toda la sangre de la casa de Saúl, en lugar del cual tú has reinado. Y Jehová ha entregado el reino en mano de tu hijo Absalón. Y hete aquí sorprendido en tu maldad, porque eres hombre sanguinario.» Ahora Simei está aquí maldiciéndole. Pero David nunca trató mal al rey Saúl. Acuérdense que cuando Saúl estuvo en la cueva durmiendo, David le cortó un pedacito de su vestuario, y después cuando salió le enseñó y le dijo: «Mi rey, ¿de quién es esto? Tuve la oportunidad de matarte pero no te maté mi rey.» David nunca levantó su mano contra Saúl. David nunca lo hizo. Ahora está aquí rodeado de sus hombres de guerra, de lo mejor de los mejores. Él mismo era hombre de guerra. Y este muchacho, este Simei está maldiciéndole y tirando piedras a sus soldados. ¿Qué pasa? Mira el versículo 9, «Entonces Abisai hijo de Sarvia dijo al rey: ¿Por qué maldice este perro muerto a mi señor el rey? Te ruego que me dejes pasar, y le quitaré la cabeza.» ¡Wow! Me encanta estar rodeados de hombres así, nada más decirles sí y le cortan la cabeza. De estos hombres estaba rodeado David. Todo lo que David tenía decir era que sí a uno de sus soldados que le estaba preguntando: «¿Me dejas? ¿Me dejas y le corto la cabeza?» David nada más tenía que decir sí y el hombre estaba muerto. Pero David no hizo eso. David era muy grande para eso.

Mi tío Sánchez me enseñó: «Hombre es aquél que le puede dar una paliza a otro pero se refrena y no le da la paliza y se echa para atrás.» Ése es hombre. El que sabe que puede darle una paliza y vencerle pero no lo hace. Hombre es aquél que sabe que puede darle un golpe a su esposa y tirarla en el piso, pero se controla y se echa para atrás. Ése es hombre. David tenía el poder más que suficiente para matar pero dijo que no. Hasta regaña a sus soldados que querían matar a este hombre. ¡No dijo nada contra Simei, pero regaña a este soldado! ¿Y que le dice? Mírenlo en el versículo 10, «Y el rey respondió: ¿Qué tengo yo con vosotros, hijos de Sarvia? Si él así maldice, es porque Jehová le ha dicho que maldiga a David. ¿Quién, pues, le dirá: ¿Por qué lo haces así?» ¿Saben que estaba diciendo David? Estaba diciendo: «Déjalo. Si maldice es porque yo lo necesito. Yo no soy tan santo.» Y a ti… nada más con que te miren mal y ya. En el trabajo te peleas con cualquiera.  En la casa, marido y mujer andan como perros y gatos. Por boberías, sí, por boberías. Aquí está el rey, la gente estaba supuesta a doblarse delante del rey, a tener reverencia delante del rey, y éste lo está maldiciendo y tirándole piedras. El rey tenía toda la autoridad para decir: «Mátenlo.» Pero él dijo: «Déjenlo, déjenlo.» ¿Por qué? Porque lo miró como un instrumento de Dios para hablarle a él. Para arreglar su vida. ¿Será que Dios está arreglando cuentas contigo, y envía a alguien para arreglar cuentas contigo? ¿Será eso? Por eso yo creo que aquellos que son misericordiosos son aquellos que caminan con Dios. Porque el que camina con Dios y ve cuánto Cristo le ha perdonado, entonces perdona. Si yo digo: «Éste me las va a pagar.» Entonces Dios dice: «Está bien, pero tú la vas a pagar conmigo.» Y tú dices: «Pero Pastor, me robó $500 dólares y me las va a pagar.» Y Dios dice: «Me robaste $50,000 en diezmos y me las vas a pagar.»

¿Tú quieres que Dios arregle asuntos contigo? Veamos en Deuteronomio 8:1-2 «Cuidaréis de poner por obra todo mandamiento que yo os ordeno hoy, para que viváis, y seáis multiplicados, y entréis y poseáis la tierra que Jehová prometió con juramento a vuestros padres. Y te acordarás de todo el camino por donde te ha traído Jehová tú Dios estos cuarenta años en el desierto, para afligirte, para probarte, para saber lo que había en tu corazón, si habías de guardar o no sus mandamientos.» La prueba es lo que demuestra lo que hay en el corazón. «¡Señor, aunque todos te nieguen, yo no te negaré!» y dijo Cristo: -«Sí me vas a negar»-. La prueba no es para que Dios sepa que hay en tu corazón, la prueba es para que tú sepas que hay en tu corazón. «¡No Señor, yo nunca negaré!» -«Deja que llegue la prueba.»- Y vino la prueba y Pedro negó al Señor. Porque Cristo vio lo que había en su corazón, y dijo: «Pedro, tú no ves lo que hay en tu corazón pero yo lo veo.» El hombre no es ladrón porque roba, el hombre roba porque es ladrón en su corazón. Una persona no es mentirosa porque dijo mentiras, una persona dice mentiras porque es mentirosa en su corazón. Una persona no pelea porque alguien le hizo algo y perdió el genio, no, esa persona perdió el genio porque tiene problemas en su corazón. Es porque está irritado en su corazón y eso nada más demuestra lo que hay allí adentro. -«¿Entonces, cuándo alguien me ofenda y me haga algo mal y yo tenga amarguras, y tenga rencor y odio…?»- Dios te está diciendo: «Quiero enseñarte lo que hay en tu corazón, estoy sacando lo que hay en tu corazón para que tú lo veas.» Y Dios está sacando lo que hay en tu corazón para que lo veas. Tú crees que tu corazón anda bien limpiecito y Dios dice: «Déjame enseñarte lo que tienes en tu corazón. Yo lo veo y yo quiero que tú lo veas.» Entonces la prueba demuestra lo que hay en mi corazón. El Señor quiere probarme para eso, Él quiere desarrollar mi vida interior más que mi vida exterior. Lo más lindo del mundo es una persona que puede perdonar, una persona que puede amar aún a aquél o a aquella que le ha hecho daño a él o a ella. Eso es cristianismo. ¿No fue lo que dijo Cristo en la cruz cuando dijo: «Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen.» ¿Cómo pudo Cristo perdonarlos? Porque él se dio cuenta que ellos no sabían lo que estaban haciendo. Él dijo: «Ellos no saben que soy el Hijo de Dios, ellos no saben, no se dan cuenta que soy el Creador del Universo. Si ellos se dieran cuenta, no lo hicieran. No se dan cuenta que esto está en el plan de Dios para la salvación de los hombres. Ellos no se dan cuenta de eso, por eso Padre, por favor perdónalos, porque no saben lo que están haciendo.»

Dios quiere desarrollar más la persona interior más que la exterior. Las mujeres se preocupan tanto del exterior, que si el maquillaje, que si esto, que si el pelo. Algunas se pasan hasta dos o tres horas en espejo. Yo le doy gracias a Dios que mi esposa no es así, ella se pasa su tiempo arreglándose, pero no tres horas. Un hombre vino a mí y me dijo: «Mi esposa se pasa tres horas en el espejo.» (Cuando la vi, dije: «Mejor que se pase las seis horas porque no le fueron suficientes las tres»). Yo no estoy en contra de que se arreglen, que luzcan bien, que se pongan el maquillaje con moderación, y se arreglen bonitas, eso está bien… Pero Dios está más interesado en el interior que en el exterior. Hombres, Dios está más interesado en el interior que en el exterior. Y algo que nos hace más como Cristo que ninguna otra cosa es perdonar.

¿Qué hace Cristo más que nada? -Perdonar-. ¿Qué hace Cristo más que nada? -Amar-. Estando nosotros en nuestros pecados y deleites, y siendo enemigos de él, peleando contra Él, Dios nos amó y dio su vida por nosotros. No porque tú digas que amas tanto a Dios, él va a decir: «¡Oh cuánto me ama!, déjalo venir al cielo.» ¡Mentira! Nosotros amamos cuando Dios murió por nosotros para rescatarnos del pecado y salvarnos y darnos vida eterna. Él nos amó aún siendo enemigos. Entonces, para ser como Cristo, necesito amar. Yo tengo que cambiar si tengo que ser como Cristo. A lo mejor hay un plan que Él tiene en mi vida. -«Pero, Pastor, él me acusó falsamente y ahora perdí el trabajo.»- Quién sabe si Dios tiene un mejor trabajo para ti, y sabía que no te ibas a cambiar de trabajo a menos que pasara esto y dejó que pasara porque tiene algo para ti mejor todavía. Decir: «Yo no sé porque él lo hizo pero a lo mejor Dios tendrá algo mejor para mi vida y que Dios se arregle con él.» Y tu corazón está bien, tu corazón está tranquilo porque has aprendido a perdonar. Si Dios me está pidiendo que perdone a alguien que me quiere matar, ¿Por qué esposo y esposa no se pueden perdonar? ¿Por qué hijo y padre no se pueden perdonar? ¿Por qué hermanos no se pueden perdonar por cositas? Mira a José, sus hermanos lo venden como esclavo, se lo llevan a tierra lejana, y lo meten en cárcel después de acusarlo falsamente. José podía estar amargado en la cárcel y si hubiera estado amargado, Dios nunca le hubiera revelado los sueños que le reveló. Pero José no se amargó. Y porque no se amargó llegó a ser el segundo en mando. Y al llegar a ser el segundo en mando, vienen sus hermanos y él les da de comer a ellos. Y perdona y ama a aquellos que lo entregaron cuando era un muchachito, y se fue a una tierra lejana sin conocer el idioma, sin conocer las costumbres, y dónde terminó hasta en cárcel, José pudo haber dicho: «Ustedes me hicieron esto a mí y me la van a pagar ahora.» Pero los perdonó y los amó. A lo mejor tú puedes hacer lo mismo, tú puedes decir: «¿Sabes qué? Dios quiere hacer algo en mí, Dios quiere que me de cuenta que las personas valen más que el dinero, y que cositas.» -«Pero Pastor, me pidieron prestado y no me pagaron.» ¿Vale más ese dinero que esa persona? Y déjame decirte algo, no es bueno estar pidiendo prestado. Si alguien viene a pedirte prestado dile, ¿me ves cara de banco? Para eso están los bancos. En serio, yo no creo que sea bueno entre hermanos estarse prestando. Muchos problemas en la Iglesia son porque se han estado prestando dinero y después no pagan. Para eso están los bancos. Tú ve al banco y pide un préstamo si quieres. -«Pero es que el banco no me lo da»- Por alguna razón el banco no te lo da. Si el banco no te lo da porque no confía en ti, porque voy a ser tan tonto en prestarte yo. Y si das prestado, dalo como regalado, ni cuentes que te lo van a pagar, porque después te amargas tú. Así me pasó, hace años y años atrás le presté a un hombre $500 dólares y me dijo: «Pastor, el viernes se los doy.» Pero no le pregunté que viernes, porque todavía estoy esperando que llegué. Y ya hace como 25 años de eso. Pero, ¿Vale más ese miembro que los $500 dólares? Perdono a ese miembro que se llevó $500 dólares. Yo estaba ganando $7,000 dólares al año, sin casa, sin carro, sin nada. Había dejado un trabajo de $18,000 dólares al año para tener un trabajo de $7,000 pastoreando y ahora me quitan $500 de $7,000 era una buena porción. Pero mi pregunta es: ¿Vale más ese miembro que los $500 dólares? En la madurez tú dices: Vale más esa persona.

Dios quiere que seamos como él. -«Pastor, usted está defendiendo a mi enemigo.»- No, yo no estoy defendiendo a tu enemigo, yo te estoy ayudando a ti. Dios está más interesado en ti que en tu enemigo. Mateo 6:12 dice: «Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores..» Y el versículo 14 dice: «Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial.» Si alguien me hace mal a mí y yo no perdono, ahora Dios no me perdona. Si Dios no me perdona, yo no estoy lleno del Espíritu. Si yo no estoy lleno del Espíritu yo no tengo gozo, yo no tengo paz, yo no tengo amor, porque eso es el fruto del Espíritu. Y entonces ando en amargura, miserable, irritado, el mundo apesta, y soy yo el que tiene problemas. Porque no he aprendido a perdonar y a veces hasta con Dios nos amargamos. ¿Por qué me has hecho esto? A mi papá le pasó, cuándo mi mamá murió, yo de seis años de edad, mi padre se amargo porque me llevó a Cuba y Castro rompió relaciones con Estados Unidos, y yo me quedé en Cuba, y él perdió a su esposa y a su hijo en menos de un año. Y él se amargó contra Dios y dijo: «¿Por qué me has hecho esto?» Es una oportunidad de crecer, es una oportunidad de madurar, de decir: «Mi Dios yo no entiendo, pero algún propósito tú tienes.» Pero mi padre se amargó; como algunos de aquí se han amargado contra Dios, nada más porque dicen que Dios no les ha dado algo, que Dios no ha sido bueno. Pero si Dios nos diera lo que merecemos, estuviéramos ardiendo en el infierno ahora mismo. Aún el infierno es mejor de lo que merecemos. Si Dios nos diera lo que merecemos estuviéramos todos ardiendo en el infierno. Y si no estoy en el infierno es por la gracia y misericordia de Dios. Pero nos amargamos contra Dios, al corazón le entra amargura. -«¿Por qué no puedo ser como aquel? ¿Por qué no tengo eso? ¿Por qué me tuvieron que hacer eso?»-. Hay que pelear contra eso. Y si tú no peleas con eso, te destruye a ti. En la Florida pasamos una batalla grande, falsas acusaciones, grandes cosas. Allí la batalla con la Biblia; yo no voy a cambiar mi Biblia, unos americanos que no saben ni hablar español no me van a decir que esto no es la Palabra de Dios, porque ni la pueden leer. A propósito la Biblia Reina Valera si es la Palabra de Dios, es la Biblia para el mundo hispano y es una tremenda traducción. Yo me tengo que parar firme por mis convicciones, y dije: «Lo siento, no puedo cambiar mi Biblia.» Tremenda batalla se formó, tremenda guerra, falsas acusaciones, falsas cosas. Mi esposa y yo pasamos cosas durísimas. Perdimos más de $20,000 dólares personales. Batalla hasta no decir más. Yo tuve que cuidar mi corazón. Pero mi corazón quería amargarse, quería coger odio. Pero una vocecita me decía: «Elmer, no te olvides: Amad a vuestros enemigos, bendecidlos, haced bien, orad por ellos.» Yo no me fui en contra, no puse un ataque nacional que pude haberles hecho, no hice ninguna pelea, yo se lo dejé al Señor. No hace mucho, hasta el Pastor de esa Iglesia se enfermó, y yo le pedí a la Iglesia que oraran por él. Yo no le deseo el mal ninguno, en mi corazón lo he perdonado, si lo viera mañana le pudiera dar la mano. No estoy de acuerdo con él si el está en contra de nuestra Biblia, pero eso es por doctrina no es personalmente; personalmente, si él necesita algo yo le doy, y si mañana está en un hospital y no lo admiten hasta que alguien pague mil dólares o si no va a morir, yo le pago los mil dólares. Y te lo digo de corazón, no estoy mintiendo, delante de Dios. Si yo no hubiera cuidado mi corazón a lo mejor está Iglesia no estaría aquí ahora, las conferencias no estuvieran, mi hogar estuviera destruido y yo amargado. ¿Me hicieron una injusticia? Oh, si, una verdadera injusticia. Pero yo no puedo parar que otros me hagan injusticias, yo nada más tengo que cuidar cómo yo reaccione, cómo yo me sienta. Yo tengo que decir: «Señor tú tienes algo en mente, tú tienes un plan, algo tú tienes para mí, algo tú me quieres enseñar a mí; a lo mejor es por algo que yo mismo he hecho que estoy cosechando lo que sembré. Como dijo David: «me lo merezco, yo he hecho demasiados pecados como para ser maldecido, hay un plan que Dios tiene para mí. Pero Señor, gracias por la prueba porque el oro se purifica en el horno de prueba.»

Te quiero ayudar, no quiero que pierdas el gozo, no quiero que pierdas la alegría, no quiero que pierdas el decir: «Señor está bien, son batallas que tengo que pasar, son acusaciones, pero Señor, ayuda a esas personas, yo no sé porqué hacen lo que hacen, pero ayúdalos, bendícelos…»Míralos como vasijas rotas que necesitan arreglo. Si algo aprendí del Dr. Hyles es que dijo: «La gente en sí no es mala, es gente rota que necesita ayuda.»

Matthew Henry dijo cuándo le robaron un día: «Señor, gracias porque me asaltaron y no fui yo quien asaltó.» Gracias que me hicieron el mal a mí y no fui yo quien hizo el mal. A John R. Rice lo vinieron a asaltar, y él dijo: «Mijo, tú no necesitas sacar una pistola para que yo te de mi billetera, pero ¿en qué condiciones estás que tienes que hacer esto?» Al ratito ya lo había ganado para Cristo. Y después de que ya lo había ganado para Cristo le dijo: «Ahora te voy a dar el dinero, toma todo lo que tengo, no me tienes que robar por el, solo pídemelo y yo te lo doy.»Quizá pienses que fue porque fue John R. Rice. Piensa en qué condición está esa persona que te está haciendo mal. Di: «Señor, ayúdale porque anda mal, anda mal.» En vez de coger odio, amargura y rencor. Y si no nos cuidamos, el que se daña somos nosotros. ¿Alguien te ha hecho una injusticia? – ¡A mí nadie Pastor!- Prepárate porque ya viene, guarda este mensaje porque lo vas a necesitar un día. Porque a todos nos vienen injusticias, lo único es que yo hago con ellas. -¡Pastor, yo no tengo ningún enemigo!- Ya tendrás, ya tendrás. Y cuándo alguien te haga un daño, acuérdate: déjame amarlo, déjame bendecirlo, déjame orar por ellos, déjame perdonarlos como Dios me ha perdonado a mí, déjame tener misericordia como Dios ha tenido misericordia de mí, déjame cambiar mi forma de pensar para poderme sentir bien… Y si haces eso, puedes sacar ese rencor y esa amargura de tu corazón.

Echa Tu Red

Echa tu red

Por el Pastor Víctor Álvarez

Empecemos con Mateo 13:47: «Asimismo el reino de los cielos es semejante a una red,  que echada en el mar,  recoge de toda clase de peces.» Dice la Palabra de Dios que el Reino de los cielos es como una red. También dice la Palabra en Mateo 4:19 «Y les dijo:  Venid en pos de mí,  y os haré pescadores de hombres.» Basado en esto veamos a Mateo 4:18 dice «Andando Jesús junto al mar de Galilea,  vio a dos hermanos,  Simón,  llamado Pedro,  y Andrés su hermano,  que echaban la red en el mar;  porque eran pescadores.» Quiero preguntarte: ¿Qué estás haciendo con tu red? ¿Qué has hecho con la red que Dios te ha dado? Dios nos ha dado una red y nos ha mandado a pescar hombres, quiero escribir cuatro cosas muy importantes que yo veo en este pasaje.

Pedro y Andrés echaron sus redes al mar porque estaban pescando. Hay gente que está pescando, hay gente que está haciendo la obra misionera aquí y en todo el mundo, estamos intentando echar la red. La red es grande, fuerte y poderosa. La red aguanta todos los pescados que atrape. El problema no es la red, el problema es ¿qué estás haciendo con le red que Dios te dio?

Yo casi ya no voy a pescar, porque estoy cansado de llevar a gente que no sabe pescar. Hay unas cosas que no debes de hacer cuando vas a pescar. Primeramente debes de saber la carnada que llevas. Tienes que saber el tiempo que es, que vas a pescar y donde está picando. Una cosa que no hacen los buenos pescadores es hablar, hablar y hablar. Hay gente que va a pescar y solo se la pasa hablando por eso se le van los peces. Hay muchos métodos para pescar. El método que usas para pescar no importa, lo que importa es: Que estás pescando y que haces con la pesca.

En Mateo 4:21 dice: «[ajm1] Pasando de allí,  vio a otros dos hermanos,  Jacobo hijo de Zebedeo,  y Juan su hermano,  en la barca con Zebedeo su padre,  que remendaban sus redes;  y los llamó.» Encontramos que hay quien echa su red y hay quien remienda su red, y si vamos a Lucas 5:2 dice «Y vio dos barcas que estaban cerca de la orilla del lago;  y los pescadores,  habiendo descendido de ellas,  lavaban sus redes.» Repasando esto, hay quienes están echando la red, unos están remendando la red y otros están lavando la red y si vamos a Marcos 1:18 «y dejando sus redes, le siguieron.» Como te dije estoy sacando el texto del contexto para saber que estás haciendo con tu red. Entonces no me salgas teólogo ahorita. Guardarte la teología, porque ahorita no necesitamos teología, lo que necesitamos es practicología. Esto no depende de cuánto sabes,  sino de cuanto haces. Estoy cansado de oír a gente que es muy inteligente; cansado de oír a gente que lo sabe todo y no hace nada. Yo soy de los prácticos: prefiero hacer el bien mal hecho que el mal bien hecho. ¿Me entiendes? Todos vamos a dar cuentas en el cielo por algo. Yo voy a dar cuantas, pero no quiero dar cuentas por ser flojo, porque no hice un intento, porque no hice un esfuerzo. Te vas a quedar sorprendido cuando estés en el cielo y te des cuenta de que Dios no es tan rígido como tú. Y discúlpame si te ofendo, pero Dios no es tan fundamentalista como tú. No sé qué vas a hacer cuando mires a alguien que no es tan fundamentalista como tú y que esté en el cielo. Pero de eso no se trata el mensaje, esto nada más es el pilón. La pregunta es ¿Qué estás haciendo con tu red? ¿La estás remendando? ¿La estás lavando? ¿La estás echando?  Porque la red hay que cuidarla, hay que remendarla, porque si no haces esto se puede podrir. No puedes echar una red toda agujerada, porque todos los peces se te van a salir por ahí. No me digas que tienes tu red solamente ahí colgada.  La pregunta es: ¿Qué estás haciendo con misiones que en algún tiempo dabas? ¿Recuerdas cuando salías a ganar almas? ¿Cuándo dabas para misiones, el esfuerzo y el trabajo que le ponías?

Con el tiempo hay desgaste físico, espiritual y emocional. Con el tiempo la gente se cansa y necesita pararse para ponerse a remendar su red. Pero hay gente que simplemente lava la red y la cuelga. Hay gente que sólo escucha la predicación y ni da para las misiones. Hay gente que sólo viene a fisgonear. Así que espero que leas esto con el fin de volver a tomar la red. Es como la persona que hace mucho tiempo que no va a pescar y un día quiere ir de nuevo y dice: Oye mujer, ¿Donde está la caña de pescar? Espero hermano que no se te haya perdido la red. ¡Pero seguro que hay hermanos que hasta el barco se les perdió!

En Lucas 5:5 encontramos la excusa de mucha gente «Respondiendo Simón,  le dijo: Maestro,  toda la noche hemos estado trabajando,  y nada hemos pescado…» Déjeme decirle que eso es lo que mucha gente dice: «Pastor, yo he ido, he ido, he ido, he dado, he dado, he dado y nada hemos pescado.» ¿Sabes por qué mucha gente no va a pescar? Porque cuesta trabajo tener disciplina para ir a pescar. Mucha gente cree que comprando una cañita y llevar unos gusanos ya con eso va a pescar.  Y en vez de pescar prefieren ir a una marisquería a comprar el pescado, porque ya está puesto todo.  Yo no sé cuántos de ustedes saben pescar, pero hay que esperar para que el pez pique en tu caña, y cuando ya tienes al pez, el pez da una lucha tremenda. La pesca de almas es algo parecido. Tienes que saber el tiempo, tienes que tener paciencia, tienes que saber lo que estás haciendo, tienes que tener algunas virtudes. El problema es que nos sabes lo que estás haciendo. Crees que por llevar la caña ya vas a tener una pesca. El pescar es un arte y esto de la obra misionera y de dar para misiones también es un arte y hay que saber hacerlo.  ¿Sabes por qué muchas veces haces esto mal? Porque no sabes tirar tu red. Porque nada mas aprendiste un poquito y lo que aprendiste es que el que ganas almas es sabio.  Pero como estás bien burro, dices: «Voy a visitar almas el sábado, para volverme sabio.»  Lo peor es que sigues bien burro después de la visita, y dices: «Las almas no quieren ser salvas.»  Pero lo que tú traes es una carnadita. Si quieres que tu pesca sea buena, ¡aprende a pescar!

Hay mucha gente que dice: ¡Señor, hemos trabajado toda la noche! ¡Pastor,  yo ya he hecho mucho! ¡Pastor,  ya he trabajado mucho! ¡Pastor,  yo he estado aquí desde que la iglesia era pequeñita! ¡Pastor, yo he estado aquí desde que empezó! La verdad es que muchos de ustedes no saben ni donde empezó la obra de su iglesia. ¡Pastor,  ya he dado para misiones desde hace muchos años! Sí comenzaste dando un dólar y después de 30 años ya das dos dólares; esa es la razón de que nunca has pescado nada. ¡Una buena red te cuesta 100 dólares! Esta cosa de la pesca cuesta dinero. Un barco cuesta dinero. Sí alguien tiene alberca en casa sabes que esto también cuesta mucho dinero.

¡Señor, hemos trabajado toda la noche y no hemos pescado nada! Hablando en lo espiritual ¿Cómo sabes que no has pescado nada? Dice la Palabra de Dios en Mateo 13:47-48: «Asimismo el reino de los cielos es semejante a una red,  que echada en el mar,  recoge de toda clase de peces; 48 y una vez llena,  la sacan a la orilla;  y sentados,  recogen lo bueno en cestas,  y lo malo echan fuera.»

Yo fui a la iglesia, porque un hombre me estuvo insistiendo en que fuera. ¿Y sabe porque fui?  Porque una vez me agarró borracho y yo le di mi palabra, y fui y me convertí. Ahora dime tú ¿Cómo sabes lo que Dios está haciendo con los misioneros de tu iglesia? ¿Cómo sabes lo que Dios está haciendo en Europa, África, Honduras, México y alrededor del mundo por las misiones? ¿Tú cómo sabes? Y aún así dices: ¡Señor, hemos estado trabajando toda la noche! ¡Ya estoy cansado de trabajar! Si ya estas cansado de trabajar, mejor muérete. Dile a Dios que te mate y si no pídeme a mí que le pida a Dios que te mate. La vida se compone de trabajo, desde que naciste costaste trabajo, has dado trabajo, y cuando te mueras nos vas a dar trabajo.

Recuerdan un canto que dice: «Trabajar, trabajar somos siervos de Dios.» Esos son sólo puros cantos. Hay otro canto que dice: «Oh Señor, es mucha la labor y obreros faltan ya.» No me digas eso ¡seguro que faltan obreros! y ¿sabes porque faltan obreros? Tú contéstame. ¿Qué estás haciendo con tu red? ¿Dónde está tu red? Dice la Palabra de Dios que Pedro le dijo: «Señor, permíteme explicarte.» Primero son las excusas y le dijo: «¡Señor, hemos estado trabajando toda la noche!» Y algunas excusas son: «¡Pastor,  yo daría para misiones pero no tengo trabajo!» Hermano, usted nunca tiene trabajo. Lo que no entiendo es que algunos eran viciosos y lo poquito que tenían se lo tomaban, o se lo metían con una cuchara en la nariz, o te lo prendías en un bote, o te acababas en un toque, pero ahora te convertiste y de perdida debes de tener lo que te tomabas, lo que te metías por la nariz, y resulta que no tienes nada. ¡No seas embustero diciendo: ¡no tengo nada!! Entonces ¿Qué haces de conferencia en conferencia? Regrésate para el rancho si no tienes nada. No seas mal agradecido, porque Dios no es ingrato. En tu iglesia (por la predicación de la Palabra) te has ahorrado el abogado para el divorcio, te has ahorrado las multas, te has ahorrado la cárcel, te has ahorrado tanto. No vengas a echar mentiras aquí, a otra parte con tus mentiras.

Vamos a leer el versículo que está después de lo que Pedro dice. Lucas 5:4 «Cuando terminó de hablar,  dijo a Simón:  Boga mar adentro,  y echad vuestras redes para pescar.» ¿Sabes por qué tú no has pescado nada? Porque eres parcialmente obediente y ¿sabes que la obediencia parcial es desobediencia? ¿Sabes por qué eres desobediente? Porque Dios te dijo que dieras 10 dólares para las misiones, y sólo das 5 dólares. Tu diezmo es 20 y nada mas metiste 15 dólares. Dios agarró los 5 que diste a misiones, pero no te los bendijo porque Él no te pidió 5, te pidió 10, y luego te preguntas: ¿Porqué no pescas? ¿Me entiendes? Luego pones excusas para no venir a la iglesia: «No Pastor, yo no puedo venir a la iglesia. Trabajo toda la semana y los sábados es para mi familia.» ¡No mientas, porque si les dieras todo el sábado a tu hijos tendrías mejores hijos, si le dieras toda la tarde a tu familia tendrías mejor familia y si trabajas todos los días estarías mejor económicamente! No que trabajas todos los días y no tienes nada.

¿Dónde está tu red? Remiéndala y lávala. La bendición se da en un instante y la bendición esta frente a ti y tú decides si la tomas o no, que pasa más adelante en Lucas 5: 6-7 «Y habiéndolo hecho,  encerraron gran cantidad de peces,  y su red se rompía.7 Entonces hicieron señas a los compañeros que estaban en la otra barca,  para que viniesen a ayudarles;  y vinieron,  y llenaron ambas barcas,  de tal manera que se hundían.» Parecía que se hundían pero no se hundieron. A veces parece que nos vamos a hundir cuando vienes el domingo y traes tu promesa de fe y dices: «¡Cómo le voy hacer en la semana!» Parece que te vas a hundir, pero nunca te has hundido.  ¿Sabes cuál es el problema de este país? La obesidad. La gente que no tiene está muy gorda. La gente que no tiene, ¡como gasta en el supermercado! La gente que no tiene, en su casa hay dos o más televisiones. La gente que no tiene dinero es dueña de 2 carros. La gente que no tiene, cómo toma leche. La gente que no tiene, cómo anda llena de oro y de plata. Hay mujeres que hasta en el cabello tienen cadenas porque no tienen donde guardar su joyería; y eso que no tienen, imagínense cuando tengan.

Lucas 5:8 «Viendo esto Simón Pedro,  cayó de rodillas ante Jesús,  diciendo:  Apártate de mí,  Señor,  porque soy hombre pecador.» Después de que la riegas, te quieres apartar de Dios. Después de que cuelgas la red, después que no das para misiones, después de que no ganas almas te enojas y dices: «Apártate de mi Señor.» Que bueno que Dios no nos contestas las oraciones tontas que hacemos. La semana pasada se me acerco un hombre diciendo:

–        Pastor, ya no voy a venir a la iglesia

–        ¿Por qué?

–        Porque quiero poner mi vida en orden.

–        Hermano no hay mejor lugar que poner tu vida en orden que en la presencia de Dios.

–        No Pastor.

–        Bueno entonces vamos a orar.

Sabes tengo 55 años de edad que seas tonto es una cosa que yo me haga tonto esta tremendo, que seas tonto es tu problema si me haces tonto a mí una vez no tienes vergüenza, pero si me haces tonto dos veces yo no tengo vergüenza. Cuando me puse a orar le dije a Dios: Señor por favor que no pase ni un mes para que le des una arrastrada haya afuera, también le dije: Señor protege a su esposa e hijos, que culpas tenían ellos de tener a un esposo y a un Padre tan tonto, todo esto me lo dijo el domingo y el miércoles ya estaba preparándose y leyendo su Biblia. Si Dios es bien rápido los que nos hacemos zonzos somos nosotros.

Lucas 5:9 «porque la pesca que habían hecho, el temor se había apoderado de él y todos lo que estaban con él» Se asusto que de Dios lo había usado, se asusto que uno que no era pescador sabia más que él, ten cuidado con el miedo porque la desobediencia produce temor en la vida, cuando crees que lo sabes todo y Dios te desafía y te muestra lo contrario te frustras, tu no das para misiones porque tienes miedo de que no te alcance pero si obedecieras a Dios sabrías lo que El puede hacer.

Estamos viendo hombres que han echado la red, hombres que están lavando la red, hombres que están remendando la red y hombres que simplemente han dejado la red los hombres se quedaron asombrados de que casi se rompía la red pero por la pura misericordia de Dios no se rompió solo por pura misericordia, no había necesidad de miedo, no hay necesidad que estemos al día, no hay necesidad de lo que vivimos si obedeciéramos a Dios, cuando hay interés personal como se te abre el ingenio pero para cuando es para misiones ni una idea se te ocurre, cuando Dios te manada hacer algo y si eres obediente no hay necesidad de esperar, y si te pones a servir, a ganar almas, y a dar para las misiones la respuesta va a estar ahí, va a estar ahí cada vez que la necesites, el asunto está en obedecer.

Acompáñenme a Juan 21:1 «después de esto Jesús se manifestó otra vez a sus discípulos junto al mar de Tiberias ; y se manifestó de esta manera: 2 estaban juntos Simón Pedro, Tomas llamado el dirimo, Natanael el de Caná de Galilea, los hijos de Zebedeo y otros dos de sus discípulos 3 Simón Pedro les dijo :Voy a pescar, ellos le dijeron vamos nosotros también contigo fueron y entraron a una barca y aquella noche no pescaron nada « no sé dónde está tu red, no sé si la estas lavando o remendando o si estas en media obediencia estas echando 1 cuando Dios te pidió que echaras 2, pero tú puedes hacer lo que Pedro hizo cuando Jesús ya se había ido, cuando todo estaba perdido. Pedro dijo voy a regresar a lo que sé hacer, ahorita olvídate de la teología y acepta lo que estoy escribiendo, voy a volver a mis principios, voy a volver a lo que hacía, voy a volver a ser pescador de hombres, voy a volver a lo que me ha dado resultado Pedro se llevo a 7 a pescar fíjate en la diferencia que hace la obediencia, fueron a pescar y esa noche no pescaron nada, aquí hay dos lecciones y una de ella es que sin Jesús no podemos hacer nada, ese es el problema que muchas veces pensamos que sin Jesús podemos hacer las cosas. Cuando ya iba a amanecer se presento Jesús, ¿Sabes por qué llegó Jesús? Porque estaban haciendo lo que tenían que hacer si tú tienes, ponte a ganar almas ponte a dar para las misiones y Jesús va a llegar en tus apuros, ponte hacer lo que tienes que hacer y Jesús siempre va a llegar Juan 21:4 «Cuando ya iba amaneciendo Jesús se presento en la playa ; mas los discípulos no sabían que era Jesús» Nosotros pensamos que sabemos todo y la mayoría del tiempo no sabemos nada, y la mayoría del tiempo que no pensamos en Dios, El está ahí, y la mayoría del tiempo que presumimos que Dios está ahí El no está porque Dios no se junta con soberbios ni habladores. Hay mucha gente que ora muchísimo tiempo se acuerdan de todo menos de hablar con Dios y me dicen «Pastor ore una hora es que estaba alabando al Señor» sabe que la mejor alabanza Dios es la obediencia, «este es mi hijo amado en el cual tengo contentamiento», el contentamiento venia por la obediencia, Dios no se contenta por los tantos tacos de lengua que le puedas dar, Dios se contenta por cuanto obedeces, de que sirve de que hables muy bonito, de que sirve que prediques muy bonito, de que sirve que cantes muy bonito, el Señor no se place en el show Dios se complace en la obediencia

Juan 21:5 «y les dijo: hijitos tenéis algo de comer y le respondieron: No» que palabra tan dura «no» fíjate que cuando tú no quieres hacer algo es bien fácil decir no ¿Van a venir mañana a visitar? No ¿Van a dar para las misiones? No ¿Van hacer la voluntad de Dios? No. Pero cuando tienes hambre te cuesta decir no con hambre y con un trapeador en la mano puedes hacer dos trabajos ponerte a trapear o comértelo ¿me entiendes?, con hambre es duro decir no, los discípulos quisieron olvidarse de las cosas de Dios y se fueron a pescar la fin a eso se dedicaban antes.

Juan 21:6 «el les dijo: Echad la red a la derecha de la barca y hallareis. Entonces la echaron y ya no la podían sacar, por la gran cantidad de peces» eso es lo bueno del hambre que haces lo que sea, y no dices ni un no, yo recuerdo que una vez que fui a pescar, era joven y estaba pescando y tenía mucha hambre pero no habíamos pescado nada entonces vi flotando una lata sucia y la tome la abrí, con mi navaja y limpie la lata hasta que se le quitara la humedad, prendí fuego y la puse en el, después saque lo camarones que llevábamos de carnadas y los puse a freír y me los empecé a comer con todo y cáscara el hambre es tremenda y dije en mi corazón Dios si me hicieras el milagro de que hubiera kétchup y yo todavía no era cristiano y Dios esta de testigo que no miento y de repente vi flotando una botella de Kétchup como mucha gente hacia picnic a la orilla del mar a alguien se le cayó la botella, cada vez que miro para atrás de mi vida antes de que llegara a la iglesia ese 14 de septiembre de 1975 Dios ya se había manifestado más de una vez en mi vida, en cosas que usted ni se puede imaginar por eso he creído que Dios tiene un sentido de humor, que es un Dios que todo lo puede ver, Dios es un Dios maravilloso.

Juan 21:7 «entonces aquel discípulo a quien Jesús amaba dijo a Pedro: ¡Es el Señor! Simón Pedro cuando oyó que era el Señor se ciño la ropa y se echo a mar»

«Aquel discípulo a quien Jesús amaba» aquí no dice que nos quiere a todos escúchenme bien Dios nos amo en Cristo Jesús a Todos, Usted Tiene Hijos y los quiere a todos pero ama a unos y si no es así tu eres mentiroso porque amas mas a uno de los dos al más inteligente o al más menso, quieres a tus tres hijos que siempre sacan diez pero amas aquel cabezón que tiene muchos errores y así es Dios por ejemplo: Dios amo al mañoso de Jacob después de lo que le hizo a Esaú, Jacob que era un tranza de primera pero aun así lo amaba, y la gente que ama a Dios puede sentir la presencia de Dios, porque aquel discípulo amado de Jesús cuando vio lo que estaba pasando con la red reconoció al Señor y le dijo a Pedro ¡Es el Señor!.

Juan 21:8-9 «Y los otros Discípulos vinieron con la barca arrastrando las red de peces pues no distaban de tierra sino como doscientos codos 9 al descender a tierra vieron brazas puestas, y un pez encima de ellas y pan». Quiero que te des cuenta de la diferencia cuando obedecemos a Dios llegaron ahí y pescaron una gran multitud de pescados y la red no se rompió pero cuando llegaron a tierra el Señor no necesitaba de lo que ellos traían, Dios no necesita lo tuyo, es lo que no entiendes, porque Dios te quiere ver participando para que recibas la bendición, ¡entienda bien! Cuando llegaron a tierra ya había brasas y en las brasas ya había un pez y pan, ¿pero si eran siete discípulos? ¿Por qué no siete peces? Porque Dios solamente necesita de un cordero puro, Dios no necesita de muchos ¡Con lo que Dios provee tienes! ¡Con lo que Dios provee llenas!

Juan 21:10-11 «Jesús les dijo traed a los peces que acabéis de pescar 11 y subió Simón Pedro, y saco la red a tierra llena de grandes peces, ciento cincuenta y tres; y aun así siendo tantos no se rompió». La red no se te va a romper si tu estas en la obra misionera, si tu sales a ganar almas Porque la red de protección que Dios tiene debajo de ti ¡no se va a romper! No importa que tan pesada sea la carga, ni los problemas ¡No se va a romper! A los pecadores hay que buscarlos tenemos que tratarlos y compartir la verdad con ellos, la carga no se va a hacer más liviana sino vas a pescar por que cuando pescas no enseñas a nadie a pescar, déjeme añadir sobre un libro que traducido al español se llama «buscar y salvar» un librito que te dice como evangelizar, y aunque ya todos lo sabemos hacer esto por treinta años aun así compre muchos de esos libritos y le dije a la Iglesia ¿saben lo que vamos a empezar a hacer de nuevo? Vamos a estudiar esto de ganar almas una vez más, vamos a aprender una vez más como pescar, y aunque vengas todos los sábados nunca pescas nada, el problema no es que no vengas, el problema es que porque tu no vienes no puedes animar a alguien que si pueda pescar, y hay gente que va a pecar y nunca pesca nada y aun así sigue yendo a pescar, porque puede ser que lleve a su hijo y el si pesque algo.

Mi esposa y yo vamos a pescar porque ella ama la pesca, aunque no sabe nada de pesca, luego de mucho tiempo que las jaibas se comen su carnada, yo le digo que vayamos a otro lado a pescar porque en ese lugar no hay peces, pero no la puedo convencer y los dos nos desesperamos y decidimos irnos cuando de repente le jalan la caña y ella había enganchado a un pescado del ojo y ella muy emocionada me dijo ¡Mira, mira si hay peces aquí! Y yo le digo mi amor ese es un pez ciego y tonto que cayó de pura «chiripada» y ella me dijo: no me importa lo que digas porque esto demuestra que si hay peces.

Da para las misiones, no vaya a ser que de chiripada, como Dios tiene sentido del humor se dé cuenta que uno está dando cuarenta dólares le pedí veinte se emociono y da cuarenta por que tiende a pasar eso y El dice de chiripada lo voy a bendecir y luego ves tú que aquel que dio de chiripada que bien le va, y o valla a ser que de «chiripada» alguien fue a pescar y pesco, pero para poder echar nuestra red necesítanos remendar nuestra red ir a buscarnos una red ¿por qué una red y no un anzuelo? por que los tiempos ya no son para tirar anzuelitos apresúrate a tirar la red. Tenemos la red grande y amplia y hay que despegarnos de las orillas métete a lo hondo, a lo profundo no va pasar nada ¿Qué es lo peor que puede pasar? ¿Qué te ahogues? ¡hay! ¿y si pierdo todo? ¡Si no tenias nada! ¿Qué va a perder si no tenias nada? hay que echar la red o las redes pero para llegar a esto tenemos que morir a nosotros mismos tenemos que llegar a ese punto en nuestra vida donde digamos o nado o me ahogo pero me voy a meter, ahí andas, o picas por eso no has aprendido a pescar, porque no eres consistente en lo que haces, no has aprendido a evangelizar, ni a dar para las misiones.

Para terminar les voy a comentar que en la iglesia tengo una viejitas que están en la ciudad de la oportunidad están en Houston no tienen trabajo pero tienen oportunidad, ahí sobra salud, sobran cosas que puedes hacer, sobran esquinas para vender papel, y una de las ancianitas que tiene veinticinco años en la iglesia y empezó dando dos dólares para misiones era una viuda de sesenta años en ese entonces y trabajaba en lo que ella podía, y hace un año ella empezó a dar 50 dólares para misiones ¿ha aprendido a pescar? Y ella es ilegal ¿Cómo le hace la viejita? Imagínense ochenta y cinco años, y se ve jovial y fuerte y yo la quiero casar para que me la cuiden y le arreglen sus papeles, porque ella estaba enferma de la presión entonces un día le pregunte usted a empezando a trabajar mucho verdad ¿y qué pasa con su presión? Y ella me dijo: pues hubo un año en que las pastillas se pusieron muy caras Pastor y las deje de tomar, porque yo tengo que darle a mi Señor, pero fíjese que fui a una clínica y me checaron y me dijeron que mi presión estaba bien. ¡qué obediencia! Y lo mejor de todo es que esa viejita desde que la ganamos para Cristo sigue pescando, ¡la viejita sigue pescando! Y tu red, tu red sigue colgada y de seguro remendada y a medias.

Hay gente que me pregunta que como se lo que Dios me dice, por que cuando se reúne el dinero para las misiones dicen pongan lo que Dios les dice y esa misma gente que me pregunta me dice: yo no siento que Dios me diga nada por eso no le pongo nada, entonces yo le dije sino puedes escuchar la voz de Dios, oye mi voz por que la palabra dice que obedecerás a tu Pastor y le pregunte ¿Cuánto ganas? Respondió 250 dólares echa 20 de diezmo y echa 10 de misiones y luego puso su cara entonces le dije sino te parece empieza con 20 de diezmo y 5 de misiones y si tienes cualquier duda di que Dios te hablo a través de mi y así les voy a decir a ustedes a los que Dios no les habla, vamos a empezar en cuna, diezma y luego da para misiones, mientras que vas creciendo, pero ¡echa tu red!

Fruto Que Permanece

El fruto del cristiano es otro cristiano. El mandato de ganar almas es para todos los cristianos. Si tú eres creyente, Dios te ha mandado a ganar almas. Por eso, si no estás ganando almas, estás viviendo en pecado. Igual que el que vive en adulterio. El pecado es desobedecer a Dios.

La Biblia nos dice en Proverbios 11:30: «El fruto del justo es el árbol de vida, y el que gana almas es sabio.» ¿Por qué el que gana almas es sabio? Porque está invirtiendo en lo eterno. Un hombre inteligente invierte en la bolsa de mercado en aquello que él sabe que le puede producir bien. Y la persona sabia sabe que lo que se invierte en este mundo es temporal, pero si invierte en lo eterno, es eterno. Es por eso que quien gana almas es sabio.

En Juan 15:1-2, Cristo dijo: «Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador. 2 Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto.» Un cristiano no puede tener una dulce comunión con Dios si no es ganador de almas. Quienes no ganan almas están en rebeldía de lo que está más cerca del corazón de Dios. Y una vez que tú empiezas a ganar almas y tienes tu fruto, Dios te quiere limpiar, para que lleves más fruto. Continúa Juan 15:3-5: «Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado. 4 Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. 5 Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.»

La unión de una mujer y un hombre, de su amor y su vida íntima, produce fruto. Si una relación entre marido y mujer no produce fruto, hay algo que no está bien. Si hay algo malo ó uno de los dos tiene un problema, entonces no viene ese fruto. Porque lo normal es que de esa relación de amor venga un fruto. Si como cristianos, no producimos fruto,  no hay nada malo con el Señor, pero sí con nosotros. Si un cristiano no lleva fruto, es porque no tiene una buena relación con Cristo. La evidencia de una buena relación con Cristo es que va a haber frutos. Lo normal es que haya frutos y más frutos.

Lucas 1:15-16 habla de Juan el Bautista: «Porque será grande delante de Dios. No beberá vino ni sidra, y será lleno del Espíritu Santo, aun desde el vientre de su madre.16 Y hará que muchos de los hijos de Israel se conviertan al Señor Dios de ellos.» El resultado de que Juan el Bautista haya estado lleno del Espíritu fue que logró que muchos de los hijos de Israel se conviertan al Señor.

Hechos 1:8 dice: «Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.» También dice, en Hechos 2:4: «Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen.» Lo grande no fue que hablaran otro idioma, lo grande está en Hechos 2:41, donde dice: «Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas.» Y Hechos 11:24 habla de Bernabé: «Porque era varón bueno, y lleno del Espíritu Santo y de fe. Y una gran multitud fue agregada al Señor.»

Hay gente que dice: «Yo tengo una dulce comunión con Dios, Dios y yo caminamos juntitos.» Pero cuando les preguntas cuántas almas han salvado, te responden que ninguna. Pues algo no anda bien en esa situación. Porque esa dulce comunión con Dios y esa llenura del espíritu producen muchas almas siendo salvas. Dios quiere limpiarnos para que produzcamos más fruto, y quiere que permanezcamos en Él, para que llevemos mucho fruto. Ese es el deseo de Dios para cada uno. Dar fruto trae bendiciones. Así lo dice la Biblia en Juan 15:7: «Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho.»

Dios nos elige para que llevemos fruto. Eso está muy claro en Juan 15:16:«No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, Él os lo dé.»

Cuando tú te pones a ganar almas, a servir a Dios, a permanecer en Él, caminar con Él y a ser usado en Él para ganar almas, tus oraciones tienen un acceso al cielo como nunca. Tú no puedes patear a mi mujer y a mi hijo, y luego venir a pedirme un favor. Lo siento, pero ya me caíste mal. Y tú no puedes dejar almas irse al infierno y no hacer nada, y luego acudir a Dios y que Él te diga que eso está bien. Dios ama a esas almas y dio a su Hijo por ellas. El pecado de no ganar almas es uno de los más grandes, e impide que nuestras oraciones sean oídas por el Señor. Por eso, hay algo especial para el ganador de almas.

Dice Juan 15:8: «En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos.» Una de las formas de ser discípulos de Cristo y manifestarlo es llevando mucho fruto. ¿Por qué? Porque Cristo vino a buscar y a salvar lo que se había perdido. Su corazón late por salvar las almas, y si tú vas tras las almas, estás acercándote al corazón de Él.

En Juan 15:11: «Estas cosas os he hablado, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea cumplido.» «Los que sembraron con lágrimas, con regocijo segarán.  irá andando y llorando el que lleva la preciosa semilla; Mas volverá a venir con regocijo , trayendo sus gavillas«, dice el Salmo 126. Hay gozo en servir al Señor y traer las almas. El gozo viene de Dios, y cuando un cristiano lo obedece hay gozo.

Volviendo a Juan 15:16, que comienza diciendo: «No me elegisteis vosotros a mí,  sino que yo os elegí a vosotros.» «Pastor, ahí está, Dios elige quienes son salvos y quienes no», pueden pensar algunos. Pero ese no es el contexto del capítulo. El contexto del capítulo es llevar fruto. El contexto del capítulo es que el cristiano debe ser ganador de almas. Luego Juan 15:16 continúa diciendo: «y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto.»

Tú puedes decidir si quieres ser salvo o no; pero una vez decidas de ser salvo, Dios te elige para que seas ganador de almas. Tú puedes escoger el venir a vivir a mi casa o no, pero una vez que estés bajo mi techo: no te permito fumar, ni tomar, ni decir  maldiciones. Porque yo elijo que eso no se haga. Tú tienes el derecho de elegir entrar o no en mi casa, pero una vez que entres, yo he elegido que no se haga eso. Y tú tienes el derecho de ser o no ser salvo, pero una vez que eres salvo, Cristo te elige para que seas ganador de almas. Eso es lo que Él dice.

Juan 15:16 continúa: «y vuestro fruto permanezca;  para que todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, él os lo dé.» No sólo basta con lograr fruto, con ganar almas. Hay que lograr que ese fruto permanezca. «Pastor, ¿Por qué es que nuestro fruto no permanece? ¿Qué es lo que nos pasa?», me han preguntado en muchas ocasiones. Yo he ganado almas a Cristo a izquierda y derecha, desde hace mucho tiempo. En una época, salía todos los días a ganar almas, y a veces 25 ó 30 en una semana. Ganaba almas a montones; pero llegaba el domingo y a veces ni uno venía. Yo veía en la iglesia americana que el hermano Fisk traía familias y familias. Y yo pensaba: «¿Cómo lo hace este hombre? Yo también quiero traer familias, y que sean bautizados.» Pasaban los meses y no había ni uno que yo hubiera traído. Él tenía gentes a montones: diáconos, maestros, montones que él había ganado a Cristo. «¿Qué en el mundo puedo hacer?», me dije. Hasta que aprendí lo que él me enseñó y empecé a hacerlo.

Una de las primeras familias que gané fueron Héctor y Nelly Rodríguez. Hoy en día, su hijo que tenía 4 años, es mi asistente pastor. El otro, que aun no nacía, ahora es pastor afuera de Houston, Texas. El otro que nombraron en honor a su servidor, Elmer, está estudiando en el instituto para ser pastor.

Si una persona ganara 300 personas para Cristo al año, qué lindo, qué buen número. Pero si eso es todo lo que hace, al final del año habrá ganado a solo 300 personas para Cristo. Si hay otro que gana cien al año, no es ni una tercera parte. Pero si por lo menos tiene a uno que también se vuelva ganador de almas y gane 100 al año. Al otro año, ellos dos, pueden ganar 100 cada uno y entrenar a otro a ganar 100 más. Al final de 10 años, el primero que salvaba 300 por año, tendrá 3.000 salvos. Pero el segundo, después de 10 años, habrá más de 500 personas ganando almas cada sábado y más de 100.000 salvos. Porque tenían fruto que permaneció. Dios no quiere sólo que los ganemos, Dios quiere más que eso. Para que el fruto permanezca: debemos realizar la gran comisión.

1. Realiza la gran comisión

La gran comisión está explicada en Mateo 28:18-20 dice: «Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. 19 Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; 20 enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.»

La gran comisión tiene cuatro verbos, cuatro cosas que el Señor quiere que tú hagas:

1.      Ir

2.      Hacer discípulos

3.      Bautizarlos

4.      Enseñarles

No alcanza sólo con realizar una de ellas, hay que hacer las cuatro.

Algunos dicen: «Pastor, yo fui, repartí tratados. ¿Cumplí con la Gran Comisión?» «No. Sólo fuiste a repartir folletos, pero no cumpliste con la Gran Comisión.» Lo primero que tenemos que hacer para que el fruto permanezca es cambiar nuestra forma de pensar. Y aceptar que solo ir y pasar tratados no es la gran comisión. Hay que ir, ganarlos para Cristo, bautizarlos y enseñarles. Hasta que no se hacen las cuatro cosas no se cumple con el Señor. Sólo ir y pasar tratados no es la gran comisión. Ir y ganarlos, tampoco. Ganarlos y que se bauticen, tampoco. Se necesitan los cuatro verbos. Debemos hacer todo para cumplir con la gran comisión. Entonces yo puedo ganarles a Cristo, llevarlos a la iglesia, que sean bautizados y enseñarles a ir conmigo a ganar almas. Y repetir el proceso, para que haya ganadores de almas, y ganadores de almas, y ganadores de almas. Yo empecé haciendo esto solito en Indiana, y cuando terminé había cientos de personas saliendo a ganar almas. Hay que reproducirse en otros. A Héctor y Nelly Rodríguez los gané para Cristo. Pero no paró ahí. Los trajimos a la iglesia, se bautizaron. Pero no paré ahí. Seguí visitándoles durante seis meses, visitándolos en sus casas. Al tiempo ya me acompañaban a hacer visitas, y los llevé conmigo para ganar almas.

2. Explicar bien el plan de salvación.

El segundo paso es explicar bien el plan de salvación. Es sencillo, pero nadie es salvo por una oración si no hay fe en esa oración. El plan se divide en dos partes. La condición y la solución. La condición nuestra es que todos hemos pecado. Romanos 3:10 dice: «Como está escrito: no hay justo, ni aun uno.» La Biblia dice que sólo los justos irán al cielo, pero ¿si no hay nadie justo quien va a ir al cielo? Los que hemos sido justificados por la fe. Nadie es justo, solo Cristo. Romanos 3:23 explica: «Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios.» Quiere decir que no merecemos el cielo porque hemos pecado. Dios sacó a Adán y Eva del paraíso por un solo pecado. Y nosotros hemos cometido más de uno.

También es muy importante recordar que hay un castigo por el pecado, que es la muerte física y espiritual. Romanos 5:12 lo dice así: «Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron.» Adán peco, y murió. Y eso nos sucederá a nosotros. No sabemos cuándo, no sabemos cómo, no sabemos dónde. Pero sí sabemos que vamos a morir, porque hemos pecado. Romanos 6:23a nos dice: «La paga del pecado es muerte.» Ahora, ¿qué es la muerte? La muerte no es parar de existir. La muerte es separación. Cuando mi alma se separa de mi cuerpo, mi cuerpo muere. Esa es la primera muerte. Cuando mi alma es separada de Dios al infierno, esa es la segunda muerte. Esto está explicado en Apocalipsis 20:14-15: «Y la muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda. 15 Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego.» Y Apocalipsis 21:8 agrega: «Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda.»

Pero Romanos 6:23b nos dice: «mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.» Somos pecadores y merecemos el infierno, pero Cristo nos quiere regalar vida eterna. ¿Cuál es la solución? La solución es que Cristo murió por nosotros. Cristo pagó por nuestros pecados. Está en Romanos 5:8: «Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.»

Él nos salvo, y nosotros debemos creer en Él. Romanos 10:9-10 dice: «Que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. 10 Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación.» Comprender esto es muy importante para nuestra vida. Tal vez algún día tengan un familiar muriéndose en la cama pidiéndonos ayuda para ir al cielo. Llamarán al pastor, y cuando este llegue, el familiar habrá muerto y Dios te llamará a ti para pedirte cuenta porque no aprendiste a ganar almas cuando quisieron enseñarte.

Si creemos de corazón en Cristo, Él nos salvará. Eso dice Romanos 10:13: «Porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.» Y Romanos 10:11 dice: «Pues la Escritura dice: Todo aquel que en Él creyere, no será avergonzado.» Y por último, Mateo 10:32 nos cuenta: «A cualquiera, pues, que me confiese delante de los hombres, yo también le confesaré delante de mi Padre que está en los cielos.»

Entonces, en la condición tenemos dos cosas fundamentales:

1.      Todos somos pecadores

2.      Hay un castigo por el pecado: la muerte física y espiritual

Otro de los errores que yo tenía es que era una ametralladora ganando almas. Iba muy rápido, y no le daba tiempo a la gente ni para respirar. La forma correcta de hacerlo es lentamente:

-¿Si tú murieras hoy, irías al cielo?

– No lo sé

– Te puedo explicar de la Biblia como un pecador puede ir al cielo ¿Te gustaría saberlo?

– Sí
La primera cosa que necesitamos saber es cuál es nuestra condición. Al igual que un doctor hace un diagnóstico para ver cuál es nuestro problema, y después nos da la solución. Debemos ver nuestra condición, y luego la solución. Nuestra condición es que somos pecadores. Si queremos ganar un alma, debemos leerle los versículos, dos veces si es necesario. Luego, explicárselos. Y después lo aplicamos: debido a que hemos pecado, no merecemos el cielo.

Si yo desobedezco las leyes de la ciudad y me agarran ¿Qué ocurre? Consecuencias. Si mis padres se daban cuenta de que hacía algo malo, recibía un castigo. Entonces, si desobedecemos a Dios, también tenemos un castigo, que es la muerte física y espiritual.

En Apocalipsis nos habla del infierno. ¿Cómo sabemos que hay un infierno? Nunca lo hemos visto. Pero sí conocemos a alguien que lo ha visto y no miente. Su nombre es Jesucristo. Si el Señor Jesucristo me habla de un infierno literal de fuego, yo le creo.

¿Quién merece el infierno? Todos los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos.

-¿Cuántos bancos tengo que robar para ser un ladrón?

-Uno

-¿Cuántos veces hay que cometer adulterio para ser un adultero?

-Una

-¿Cuántas mentiras hay que decir para ser un mentiroso?

-Una

Este es el proceso para enseñar que un solo pecado nos condena al infierno. Un ganador de almas no puede saltar directamente a la conclusión, ya que quien nos escucha no estaría preparado.

No hay una medida de cuantas almas hay que ganar. Hay que tomarse el tiempo necesario con cada persona. Ganar almas es una cirugía, no hay hacerlo en cinco minutos. La forma de aprender es haciéndolo. Al principio yo llevaba fruto. Después más fruto. Y tuve que aprender mucho para llevar fruto que permanezca.

Cristo murió por nosotros, y pagó nuestros pecados. Y Él dice que si de corazón crees y de boca le pides, Él te salvará. Él quiere salvarte. ¿Pero que le impide salvarte? El que tú se lo pidas de corazón. Debemos enseñarles a las personas a orar, que le pidan su salvación a Cristo.

3. Enséñale lo que Dios espera de él

Debemos enseñar lo que Dios quiere de los hombres. Dios quiere que tú admitas que le has pedido a Cristo que te salve. Eso dice Romanos 10:13: «Porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.» Y Romanos 10:11 afirma: «Pues la Escritura dice: Todo aquel que en Él creyere, no será avergonzado.

4. Guíalo a que le prometa a Dios que va a ir contigo a la iglesia

Por eso debemos ir a la Iglesia. Debemos guiar a que las almas que salvemos le prometan a Dios que van a ir a la Iglesia. Hay que explicarles lo sumamente importante que es esto:

Yo les digo: -¿Tú le pediste a Cristo que te salvara?

– Si. Lo hice.

-¿Qué quiere Dios que hagas por Él ahora? El quiere que vayas a la iglesia y lo hagas público. Vas conmigo a la iglesia, damos tu nombre, leemos tu nombre, tú te pones de pie y con eso tú estás diciendo que le has pedido a Cristo que te salve. ¿Estás avergonzado de Cristo?

-No, no lo estoy.

-Entonces, por todo lo que Cristo ha hecho por ti, ¿no harías esto por Él? Algo tan sencillo. ¿Lo harías?

-Sí, lo hago.

-¡Sí! Qué bueno. Entonces mañana puedes ir conmigo a la iglesia. Pero, sabes que… Yo me he fijado, que si no le prometemos algo a Dios, no lo hacemos. Entonces, ¿Por qué no se lo prometemos a Dios? Vamos a orar un momentito.

¿Por qué tú no le das las gracias a Dios por haberte salvado? Puedes orar algo así: Señor Jesús gracias por salvarme. Gracias por darme vida eterna. Gracias por morir en la Cruz por mí. Yo te prometo que mañana voy a ir a la iglesia. Te lo prometo mi Dios. En el nombre de Cristo.

Después de la oración le pregunto: -¿Le prometiste a Dios que mañana irías a la iglesia? ¿Palabra de Hombre?

Y le doy un gran apretón de manos.

5. Llámele por teléfono.

Llámele por teléfono el Domingo por la mañana.

-Hay pastor, no voy a poder ir.

-Ha, pero tú le prometiste a Dios. Es seria cosa prometerle a Dios y no cumplir. Usted le prometió a Dios. Es mejor que lo hagas. Yo tuviera miedo no hacerlo.

6. Pase por él.

Pase a recogerlo.

7. Siéntate con él.

Siéntate en la iglesia con él.

8. Pasa al frente con él.

9. Y sigue trabajando con él hasta que lo hagas un ganador de almas.

Espero que estás recomendaciones los ayuden para tener el fruto que permanezca.

Invirtiendo En La Obra Misionera

Invirtiendo En La Obra Misionera

Por años, en México, y en muchos lugares de Centroamérica y aún ahora en Sudamérica, se dice: «Las Iglesias son pobres, los cristianos no tienen dinero.» Yo me acuerdo hace 20 años predicar en Mexicali y un pastor me dio una ofrenda. Yo le dije: «Bueno hermano, gracias,» pero se la devolví. El pastor me rogó y me dijo: «Hermano Parada, a lo mejor usted no necesita esto, pero nosotros como Iglesia necesitamos aprender a dar.»

Lamentablemente, quizás porque los pastores no hemos entendido esto, no les hemos enseñado a los miembros de la Iglesia a dar. Miramos la pobreza, pero no miramos que la salida para la pobreza es el dar. La Biblia dice «Es mejor dar, que recibir.» Pero también la Biblia enseña el principio de que es dando y dando, y dando, es como recibimos.

Fui a Honduras y le dije a un pastor:

-«Pastor, estamos promoviendo una Biblia, la Biblia Fundamentalista Bautista. Va a valer 40 dólares. Pero si ustedes la pagan antes vale 25 dólares. Deberían aprovechar esta oportunidad.»

-«Oh, hermano, quisiéramos, pero aquí la Iglesia es pobre.»

Esa fue su respuesta. Y eso es lo que dicen todos los pastores de Latinoamérica: «Nuestra Iglesia es pobre.» Le pedí permiso para anunciarle la propuesta a los hermanos, y me dijo: «Si usted quiere puede hacerlo, pero le aviso, lo preparo, que se va a llevar un chasco.»

Me dio 10 minutos. ¡Y en 10 minutos yo vendí 100 Biblias, pre-pagadas, y en dólares! El pastor no lo podía creer, y yo le dije: «Pastor, su gente si tiene dinero. Si son pobres, es porque usted no les ha enseñado a dar. Pero qué vergüenza que venga alguien de Estados Unidos y le pueda sacar dinero a su gente, y usted se la lleva toda la vida llorando que no tienen. Y a muchos de ustedes les gusta eso, porque así no tienen que dar. Pero usted sabe que sí tienen. Sí tienes para los zapatos, para ir al Mcdonalds, para ir a comer tacos.»

Tenemos para lo que queremos. En nuestra Iglesia en California no tenemos ni un rico. Ni uno solo. Sin embargo, hay gente que piensa que nuestra Iglesia es rica, que tenemos dinero. Incluso nos han dicho aristócratas, lo que hizo enojar a algunos hermanos, que pensaron que eso era un insulto.

La mayoría de nuestros hermanos son indocumentados, la mayoría no habla inglés, y son empleados. Tengo cuatro hermanos que están en proceso de ser ricos, que si son sabios y podrían tener un potencial de manejar dinero. Pero no tengo a nadie rico. Sin embargo, es una iglesia dadivosa. Este año vamos a recoger en diezmos y en misiones más de un millón de dólares. Y como si fuera poco, su servidor tiene un programa de televisión todos los días por media hora.

Gente piensa que debemos tener dinero, porque eso del programa de televisión no es barato. Y no es así: tenemos un montón de personas pobres, que han aprendido a dar. No les falta la ropa, la comida, su carrito. Viven bien, pobremente, pero bien.

Tengo en mi Iglesia unos 10 miembros que son dueños de su propia casa. Todos los demás rentan. Cuando tenemos una conferencia, tengo problemas en donde poner los hermanos a hospedar, porque no tengo hermanos que tengan casa, la mayoría rentan apartamentos de una recámara, dos recámaras a lo mucho. Nuestra Iglesia es una linda Iglesia, una tremenda y fuerte Iglesia. Pero no es gente rica. Da la apariencia de ser muy rica por los ministerios que tenemos, el dinero que damos. Hemos aprendido un principio: «Es dando como recibimos.» Yo sueño un día que de nuestra Iglesia se levante gente, que Dios los prospere y los bendiga, y se hagan ricos alguna vez. Pero no voy a estar buscando, esperando al rico que venga, para invertir en la obra del Señor.
Apoyamos a 291 misioneros. Nuestra Iglesia da 7.000 dólares a las misiones. Alguien me ha dicho: «Pero pastor, ¿esa es la Iglesia americana, verdad?» Somos una sola Iglesia. La Iglesia hispana da 3.000 dólares semanales a las misiones. No es promesa, es lo que entra, gracias a la gente pobre, empleados, indocumentados, que no hablan inglés. No me digas que tú no puedes dar a las misiones. No me digan que la gente no puede apartar el comer algunos tacos, o comprarse ropa cara, para ponerlo a las misiones.

La obra en México no ha avanzado más, porque los miembros no dan a las misiones. (Y eso que ha avanzado mucho, no estoy criticando.) Pero en el México de hoy pudiéramos hacer mucho más. El problema es que quizás no han sido motivados, no han sido desafiados. Unos dicen: «Pero eso no importa, la gente tiene el Espíritu Santo, tiene la palabra de Dios.» Deberían decir: «Yo quiero dar a las misiones.» Nunca perdemos dando a las misiones. Dar a las misiones es invertir en la obra de Dios. Invertir es usar nuestro dinero con el propósito de obtener una ganancia. Nosotros no lo hacemos con ese propósito, pero si vamos a invertir, queremos una ganancia espiritual. ¿Qué queremos ganar? Primeramente, almas para Cristo. Segundo, que se expanda la obra de Dios en el mundo, que se predique la verdad, que se entrene a otros a hacer lo mismo.

Dios promete que cuando damos, Él nos da mucho más. No solamente nos bendecirá en el Cielo, sino también aquí en la Tierra. Recuerdo cuando en algunas conferencias ponían a misioneros norteamericanos a enseñar sobre finanzas y presupuestos. Y yo pensaba lo mismo que piensan muchos: «Es gringo, por eso está hablando de dinero, y todo eso.» Hasta que un día me arrepentí y dije: «El Dios del gringo es el mismo Dios mío.» Así empecé a darme cuenta que en Estados Unidos las Iglesias pequeñas dan mucho, y no es porque sean millonarios. Todos dan. Todos, sin excepción, dan. Por eso tienen más, y dan más.

Dios no nos pide que demos lo que no tenemos. Dios te pide lo que Él ya nos dio. Por eso debemos dar dentro de nuestras posibilidades. Dios no pide cantidad, pide un porcentaje. Dios es justo. Si Él sólo te da $1, te pide 10 centavos. Él no te va a dar $1 y te va a pedir $10. Él no es tonto. Todo es relativo. Si a alguien le da $100.000, el diezmo es de $10.000. Y quizás piensa que esos $10.000 es mucho. Pero ¿por qué duele dar $10.000 si Dios nos dio $100.000? El problema no es el dinero, el problema es el corazón.
Cuando nuestra Iglesia era pequeña, yo le enseñé a mi gente a dar diezmo, a dar a las misiones. Por supuesto, como era pequeña, no dábamos mucho. Pero no importaba si era mucho o poco, yo quería que mi gente aprendiera a dar. Aunque no tengamos, tenemos que dar lo poco que tenemos. Lo dice la Biblia, pero no lo practicamos en el área de dar. El diezmo no es nuestro, el diezmo es del Señor. Por eso debemos pedir perdón si no diezmamos. Debemos arrepentirnos, y comenzar a diezmar. Hay que aprender a apartar algo de lo que Dios nos da para las misiones.

Algunos pastores me han dicho a mí: «Pero si nosotros estamos necesitados, ¿cómo vamos a dar a las misiones?» Ese es el problema. No hemos aprendido a dar para otros. Nosotros damos 3.000 dólares por semana a las misiones. Y los necesitamos. Pero queremos aprender a dar. Y el próximo año si Dios lo permite, y la gente es fiel, vamos a dar más a las misiones. ¿Cuándo vamos a parar? Cuando Cristo quiera. Cuando Dios le de trabajo, salud y bendiciones a la Iglesia. Pero mientras estamos con vida, tenemos que dar. Yo doy más que el diezmo cada semana, y cada año lo voy subiendo. «Pastor, pero yo no puedo hacer eso», me dicen. Tampoco podía yo hace 18 años. En esa época yo no sabía dar a las misiones. Fue allí cuando los hermanos americanos me enseñaron a dar.

Dios me ha bendecido, ha bendecido a nuestra Iglesia y a nuestros hermanos. No hay ricos, pero nada les falta. Muchos hermanos fueron a Estados Unidos a trabajar, a ganar dólares. Pero allí conocieron al Señor y entendieron que Dios los llevó con el propósito de ganarlos para Cristo. Y ahora su vida está para ganar almas, para sostener la obra. Y gloria a Dios por ello, porque misioneros de todo el mundo están siendo sostenidos por gente que fue a Estados Unidos a ganar dinero para ellos, y ahora ganan el dinero para dar a otros. Nuestra gente ha ayudado a otros a comprar terrenos y edificios.

1. Invertir en la obra de Dios es poner nuestro tesoro en donde está nuestro corazón. Eso dice Lucas 12:33-34: «Vended lo que poseéis, y dad limosna; haceos bolsas que no se envejezcan, tesoro en los cielos que no se agote, donde ladrón no llega, ni polilla destruye. 34 Porque donde está vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón

Cuando damos a la obra, es porque nuestro corazón está allí. Quien no da a las misiones, no ama las almas, no ama a Dios. «¿Por qué le voy a dar a otros, si yo mismo necesito?», esa es la mentalidad de algunos.

2. Invertir en la obra de Dios es prepararse para recibir galardones en los cielos.

Eso dice la Biblia en Lucas 6:23-24: «Gozaos en aquel día, y alegraos, porque he aquí vuestro galardón es grande en los cielos; porque así hacían sus padres con los profetas. 24 Mas ¡ay de vosotros, ricos! porque ya tenéis vuestro consuelo.»

No trabajamos por lo que está aquí, trabajamos por lo que está en el cielo. Donde está nuestro tesoro, estará nuestro corazón. Cuando los hermanos dan a los misioneros, se interesan por ellos, se preocupan por ellos. Porque han dado para mantener al misionero, y gozan de su obra. Por eso tenemos que aprender a dar. Si su Iglesia no tiene un programa misionero, usted debe decirle al pastor: «Pastor, quiero que me de permiso, yo quiero enviar esta ofrenda mensual a los misioneros.»

3. Invertir en la obra de Dios es poner tu dinero a trabajar para cambiar vidas. Cuando invertimos nuestro dinero en el seguro social, obtenemos un beneficio para cuando nos retiremos. Cuando invertimos en la obra de Dios, recibiremos un retiro en el cielo, y una bendición aquí en la tierra. ¿Cómo es posible que haya gente que se prepare para lo terrenal, y no para lo celestial?

Yo enseño a mi gente que si va a poner una cuenta de retiro, comience ya, aunque tenga 25 años. Si ahorra 10, 15 dólares mensuales, cuando llegue a 60, tendrá una fortuna. Entre más pronto comiences, mejor. Y en la vida cristiana es igual: si quieres un galardón en el cielo, debes comenzar a invertir ahora. Algunos dicen: «Cuando yo me gradúe, cuando mi negocio florezca, cuando tenga dinero, entonces voy a dar.» Y yo digo que debemos comenzar ya mismo, no podemos perder nuestro tiempo esperando. Quiero quitar esa noción de que somos pobres. Nadie es pobre en la obra del Señor para dar. No me importa si das 25 centavos. Pero hay gente que no da nada, se roban las bendiciones del Señor. El que siembra escasamente, generosamente segara. El que siembra generosamente, generosamente segara. Cuando cumplí 40 años, me dije: «Más vale que empiece a dar más, ya que el tiempo se me acortó.» Entre más pronto empecemos a dar, mejor.

Yo no soy misionero. Yo no pido ni un centavo, no quiero nada. Soy un pastor, de una Iglesia que ha aprendido a dar. Invertir en la obra es cambiar vidas de niños, de jóvenes, de familias, que no conocían a Cristo. Es cierto que ha habido sinvergüenzas que usaron el dinero de las misiones para gastarlo en sus propios deleites. Pero eso no debe detenernos. Si damos, Dios nos dará nuestra recompensa. Y Dios va a arreglar asuntos con personas que se han aprovechado de las misiones.

4. Invertir en la obra del Señor es llevar fruto. Dice Lucas 8:14-15: «La que cayó entre espinos, éstos son los que oyen, pero yéndose, son ahogados por los afanes y las riquezas y los placeres de la vida, y no llevan fruto. 15 Mas la que cayó en buena tierra, éstos son los que con corazón bueno y recto retienen la palabra oída, y dan fruto con perseverancia.»

Está hablando de la semilla de la Palabra de Dios que se siembra en el corazón de los incrédulos. Y que debemos dar fruto con perseverancia. Y seguir dando frutos. Por eso su servidor cada año aumenta a las misiones. Todo es relativo, nadie puede dar lo que no tiene. Lo importante es aprender a dar. Dar es la salida a nuestras necesidades económicas.

Hace 6 años teníamos una deuda de un millón de dólares, y sólo apoyábamos a 50 misioneros. Y de 6 años para acá, hemos pagado 600.000 dólares de la deuda, y hemos aumentado en más de 240 misioneros. Y nuestra Iglesia tiene dinero. Logramos todo esto con gente indocumentada, que no habla inglés. Sin ningún rico. Simplemente con gente que ama al Señor. La bendición no viene del pastor Parada, o de la Primera Iglesia Bautista. La bendición viene del cielo, de lo alto.

5. Invertir en la obra del Señor es buscar primeramente el reino de Dios y su justicia. Dice Mateo 6-33: «Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.»

6. Invertir demuestra nuestra fidelidad. Dice Lucas 16:9-10: «Y yo os digo: Ganad amigos por medio de las riquezas injustas, para que cuando éstas falten, os reciban en las

moradas eternas. 10 El que es fiel en lo muy poco, también en lo más es fiel; y el que

en lo muy poco es injusto, también en lo más es injusto. 11Pues si en las riquezas

injustas no fuisteis fieles, ¿quién os confiará lo verdadero?»

Si alguien es infiel con 5 dólares, ¿cómo le va a confiar Dios 20? ¿Y si es

infiel en 20, cómo le va a confiar 100?
Hace 7 años entró un nuevo pastor a nuestra Iglesia. Un pastor joven. Somos un ministerio donde hay coreanos, filipinos, ingleses, españoles, chinos, camboyanos. Más de 35 naciones diferentes. El pastor empezó a ver las finanzas y debíamos un millón de dólares. Estábamos atrasados 3 meses en la ofrenda misionera. Y empezamos a ser fieles. Había habido mucho derroche de dinero, y empezamos a poner la filosofía de no gastar lo que no tenemos. Al pastor algunos lo acusaron de ser muy agarrado con el dinero, y él decía: «Este dinero no es nuestro, es del Señor.» Fuimos fieles en lo poco que teníamos, y Dios nos confío más. Por eso nuestra Iglesia ha prosperado, y Dios nos dio lo verdadero. Dios bendijo tanto a la Iglesia como a los individuos.

7. Invertir es colaborar con la verdad. Eso dice en 3 de Juan 1:5-8: «Amado, fielmente te conduces cuando prestas algún servicio a los hermanos, especialmente a los desconocidos,6 los cuales han dado ante la iglesia testimonio de tu amor; y harás bien en encaminarlos como es digno de su servicio a Dios, para que continúen su viaje. 7porque ellos salieron por amor del nombre de El, sin aceptar nada de los gentiles. 8 Nosotros, pues, debemos acoger a tales personas, para que cooperemos con la verdad.»

A nuestra Iglesia llegan montones de misioneros. Y es caro mantenerlos. Hay que darles de comer, donde dormir, y mucho amor. Nosotros hemos decidido que a ningún misionero le vamos a negar que venga a nuestra Iglesia. No me importa si son 100 o 150. A ningún misionero se le va negar que venga a presentar su obra, porque son siervos del Señor. Obviamente, sería imposible agarrar a todos los que llegan para sostén misionero. Ya tenemos 291 misioneros, agregamos recientemente a 90. No podemos agarrar a todos los que vienen, pero a todos los ayudamos para que vayan al siguiente lugar. Podemos hacer eso porque hay corazón de dar.

8. Invertir es mostrar nuestro amor por el Señor. Dice la Segunda de Corintios 8:9 «Porque ya conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que por amor a vosotros se hizo pobre, siendo rico, para que vosotros con su pobreza fueseis enriquecidos.»

Cristo nos amo, y nosotros lo amamos. Él siendo rico, se hizo pobre, para que nosotros que somos pobres seamos enriquecidos. Yo doy porque amo al Señor. Es irrelevante si yo amo al misionero, al pastor, o a los hermanos. Yo amo al Señor, y porque amo al Señor entonces doy.

Debemos dejar de hablar de cuánto amamos al Señor y separar el 10% de lo que Dios nos da, y apartar una ofrenda misionera. Eso demostrará cuánto amamos al Señor.

9. Invertir es el plan de Dios para que la obra se sostenga. Muchas Iglesias tienen un montón de ventas porque los miembros no diezman. Yo entiendo que hay lugar para eso. Pero creo que hay un problema cuando la Iglesia se mantiene de esas ventas. La Biblia no dice que la Iglesia se sostenga con la venta de sodas, sino con los diezmos y las ofrendas de los miembros. Quienes no diezman, deben comenzar a diezmar. Quienes ya diezman, comiencen a dar a las misiones.

Crea En Su Palabra

Crea En Su Palabra

La Palabra de Dios dice en 2 Reyes 7:1-10: «Dijo entonces Eliseo: Oíd palabra de Jehová: Así dijo Jehová: Mañana a estas horas valdrá el seah  de flor de harina un siclo, y dos seahs de cebada un siclo, a la puerta de Samaria. 2 Y un príncipe sobre cuyo brazo el rey se apoyaba, respondió al varón de Dios, y dijo: Si Jehová hiciese ahora ventanas en el cielo, ¿sería esto así? Y él dijo: He aquí tú lo verás con tus ojos, mas no comerás de ello. 3 Había a la entrada de la puerta cuatro hombres leprosos, los cuales dijeron el uno al otro: ¿Para qué nos estamos aquí hasta que muramos? 4 Si tratáremos de entrar en la ciudad, por el hambre que hay en la ciudad moriremos en ella; y si nos quedamos aquí, también moriremos. Vamos, pues, ahora, y pasemos al campamento de los sirios; si ellos nos dieren la vida, viviremos; y si nos dieren la muerte, moriremos.5 Se levantaron, pues, al anochecer, para ir al campamento de los sirios; y llegando a la entrada del campamento de los sirios, no había allí nadie. 6 Porque Jehová había hecho que en el campamento de los sirios se oyese estruendo de carros, ruido de caballos, y estrépito de gran ejército; y se dijeron unos a otros: He aquí, el rey de Israel ha tomado a sueldo contra nosotros a los reyes de los heteos y a los reyes de los egipcios, para que vengan contra nosotros.7 Y así se levantaron y huyeron al anochecer, abandonando sus tiendas, sus caballos, sus asnos, y el campamento como estaba; y habían huido para salvar sus vidas.8 Cuando los leprosos llegaron a la entrada del campamento, entraron en una tienda y comieron y bebieron, y tomaron de allí plata y oro y vestidos, y fueron y lo escondieron; y vueltos, entraron en otra tienda, y de allí también tomaron, y fueron y lo escondieron.9 Luego se dijeron el uno al otro: No estamos haciendo bien. Hoy es día de buena nueva, y nosotros callamos; y si esperamos hasta el amanecer, nos alcanzará nuestra maldad. Vamos pues, ahora, entremos y demos la nueva en casa del rey.10 Vinieron, pues, y gritaron a los guardas de la puerta de la ciudad, y les declararon, diciendo: Nosotros fuimos al campamento de los sirios, y he aquí que no había allí nadie, ni voz de hombre, sino caballos atados, asnos también atados, y el campamento intacto.»

Esta historia es muy famosa en la Biblia. A lo mejor algunos de ustedes ya han leído algún mensaje tomado de este texto. En 1 Corintios 10 la Biblia enseña que las historias del Antiguo Testamento están escritas como ejemplo para nosotros. Están para animarnos, y para no caer en los mismos errores que ellos cayeron. Y luego poder recibir las bendiciones que algunos de ellos alcanzaron por su fe en Dios. Esas historias son muy importantes.

Aquí vemos a Israel en un tiempo donde la gente moría de hambre, hasta el punto en el que algunos pensaban en comer a sus propios hijos. No había comida en la ciudad y el rey estaba enojado con el varón de Dios. Mucha gente se enoja con Dios cuando les va mal por causa de su pecado. En lugar de enojarse con el diablo, de enojarse con el pecado, se enojan con Dios. Y por eso atacan al pastor, al predicador, para desquitar su amargura con el Señor. El rey estaba enojado con el siervo de Dios.

Como pastor me he encontrado muchas veces con gente que me pregunta: «¿Si Dios es tan bueno, por qué hay tanta maldad en el mundo? ¿Por qué tanta violencia, tantos secuestros, tanta enfermedad, si Dios es tan bueno?» La respuesta es muy fácil: Dios hizo del mundo un paraíso. Fuimos nosotros quienes lo echamos a perder. Y luego queremos echar la culpa a Dios. Dios no tiene la culpa, nunca ha hecho nada malo para nosotros.

Como observamos en 2 Reyes 7:1: «Dijo entonces Eliseo: Oíd palabra de Jehová: Así dijo Jehová: Mañana a estas horas valdrá el seah de flor de harina un siclo, y dos seahs de cebada un siclo, a la puerta de Samaria.» Imaginen ustedes la situación. La gente muriendo de hambre y el varón de Dios dice: «Mañana la comida va a ser muy barata.» Continúa 2 Reyes 7:2: «Y un príncipe sobre cuyo brazo el rey se apoyaba, respondió al varón de Dios, y dijo: Si Jehová hiciese ahora ventanas en el cielo, ¿sería esto así? Y él dijo: He aquí tú lo verás con tus ojos, mas no comerás de ello.» No hay nada más triste cuando uno tiene hambre que ver a otros comer.

Hace años yo estaba ayunando para que mis padres fueran salvos y yo pasé tres días y tres noches ayunando y no había comido nada. Yo estaba trabajando en un restaurante como cocinero. Estaba haciendo muchísimo calor en la cocina y yo no había comido nada ni tomado nada. Y llegó el jefe y dijo: «¿Saben qué? está un poco flojo el trabajo está noche. Coman lo que ustedes quieran comer está noche.» Yo estaba ahí y dije: «No. Es que no tengo hambre.» Llegaban los meseros ahí y me decían: «¿Quieres una coca? ¿Quieres un refresco? Está haciendo mucho calor.» Yo les dije: «No. Estoy bien. Gracias.»

Imaginen a esté hombre muriendo de hambre. Le dice el varón de Dios: «Mañana tú lo vas a ver con tus ojos, pero no vas a participar de la bendición de Dios por tu incredulidad.»  Quiero destacar algo muy importante de este texto. Dios odia la incredulidad. La fe es la única cosa que le agrada a Dios. Sin fe es imposible agradarle.

Para Dios resulta muy ofensivo cuando nosotros no creemos lo que Él dice. Dios es la Verdad. Él nunca ha mentido. Por eso le resulta ofensivo que nosotros, que somos pecadores y sí mentimos, no le creamos. Cuando Dios promete abrir las ventanas del cielo y derramar una bendición, Dios lo puede hacer.

Dice Malaquías 3:8-11: «¿Robará el hombre a Dios? Pues vosotros me habéis robado. Y dijisteis: ¿En qué te hemos robado? En vuestros diezmos y ofrendas. 9 Malditos sois con maldición, porque vosotros, la nación toda, me habéis robado. 10 Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde. 11Reprenderé también por vosotros al devorador, y no os destruirá el fruto de la tierra, ni vuestra vid en el campo será estéril, dice Jehová de los ejércitos.»

Dios dice que si confiamos en Él, debemos dar el diezmo y las ofrendas, y Él abrirá las ventanas de los cielos y nos bendecirá. El diezmo es lo que nosotros debemos a Dios. La ofrenda es lo que damos a Dios, pero el diezmo lo debemos. Tú no puedes dar una ofrenda a Dios hasta que le pagues lo que le debes. Hay gente que dice: «Yo he dado mi diezmo, pero nunca vi a Dios bendecirme.» Yo estoy convencido de que muchas veces el Señor nos bendice y no lo veremos hasta llegar al cielo. Muchas veces nos bendice y no nos damos cuenta.

La mayoría de la gente no es fiel con Dios. Dan su diezmo, pero sólo de vez en cuando. Imagine que usted renta un departamento, y paga la renta sólo de vez en cuando. El dueño de la casa no va a estar feliz con nosotros. Muchos cristianos quieren servir a Dios de vez en cuando, y cuando no llega la bendición piensan que lo que dice la Biblia no es cierto. Pero Dios cumple su palabra.

El Apóstol Pablo dice en Filipenses 4:11-13: «No lo digo porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación. 12 Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad. 13 Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.»
La aplicación directa de este versículo es que podemos aprender a estar contentos con lo que tenemos. Dios nos da el poder para estar felices y contentos. La gente codiciosa nunca da a la obra de Dios. Nunca dan porque no están agradecidos con Dios por lo que ya tienen. Continúa Filipenses 4:14-18 diciendo: «Sin embargo, bien hicisteis en participar conmigo en mi tribulación. 15 Y sabéis también vosotros, oh filipenses, que al principio de la predicación del evangelio, cuando partí de Macedonia, ninguna iglesia participó conmigo en razón de dar y recibir, sino vosotros solos; 16 pues aun a Tesalónica me enviasteis una y otra vez para mis necesidades. 17 No es que busque dádivas, sino que busco fruto que abunde en vuestra cuenta. 18 Pero todo lo he recibido, y tengo abundancia; estoy lleno, habiendo recibido de Epafrodito lo que enviasteis; olor fragante, sacrificio acepto, agradable a Dios. 19 Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús.»

Todo lo que tú necesitas, Dios lo va a suplir. Todo lo que te hace falta, Dios lo va a suplir, si tú has creído en la Palabra de Dios, y has aprovechado las promesas de Dios.

Dice 1 Reyes 17:8-12: «Vino luego a él palabra de Jehová, diciendo: 9 Levántate, vete a Sarepta de Sidón, y mora allí; he aquí yo he dado orden allí a una mujer viuda que te sustente. 10 Entonces él se levantó y se fue a Sarepta. Y cuando llegó a la puerta de la ciudad, he aquí una mujer viuda que estaba allí recogiendo leña; y él la llamó, y le dijo: Te ruego que me traigas un poco de agua en un vaso, para que beba. 11 Y yendo ella para traérsela, él la volvió a llamar, y le dijo: Te ruego que me traigas también un bocado de pan en tu mano. 12 Y ella respondió: Vive Jehová tu Dios, que no tengo pan cocido; solamente un puñado de harina tengo en la tinaja, y un poco de aceite en una vasija; y ahora recogía dos leños, para entrar y prepararlo para mí y para mi hijo, para que lo comamos, y nos dejemos morir.» Continúa, en Primera de Reyes 17:13-14: «Elías le dijo: No tengas temor; ve, haz como has dicho; pero hazme a mí primero de ello una pequeña torta cocida debajo de la ceniza, y tráemela; y después harás para ti y para tu hijo. 14 Porque Jehová Dios de Israel ha dicho así: La harina de la tinaja no escaseará, ni el aceite de la vasija disminuirá, hasta el día en que Jehová haga llover sobre la faz de la tierra.»

Aquí Elías llegó y vio a está viuda preparando su última comida. Iban a morir ella y su hijo. Y Elías le pide agua, y luego pan. Hizo como hace todo pastor bautista fundamental. Primero le pedimos algo y, después, cuando lo hace, pedimos algo más grande. Primero le invitamos a la Iglesia, y luego le decimos que se bautice. Y después del bautismo le decimos que debe venir todas las semanas. Y luego debe empezar a diezmar. Así es Dios. Cuando le obedecemos, Dios sigue probando nuestra fe. Paso a paso. Él quiere que crezcamos en la gracia y conocimiento de Dios.

La mujer era pobre y estaba comiendo su última comida. Y el varón de Dios le pide una torta. Elías, como un pastor bautista fundamental, tenía mucha compasión y amor. Le dijo que le hiciera su torta primero. Imaginen la fe que debía tener la mujer en la palabra del varón de Dios para ir y preparar la última comida que ella tenía, y dársela al siervo de Dios. Y Dios abrió las ventanas del cielo.

Hay gente en mi Iglesia que es muy pobre. Algunos viven en casas de cartón, pero son fieles para dar su diezmo, para dar su ofrenda. Y también dan a los misioneros, y apoyan a la obra de Dios. Algunos incluso dan el 30 o 35% de lo que ganan. Y yo he visto como mejora su situación. Dios es el que decide cuándo nos va a bendecir y cómo nos va a bendecir. No estoy predicando como un Pentecostés: «Da a la obra de Dios y Dios te hace rico.» A veces Él nos prueba, a ver si actuamos con buen corazón. Pero Dios nos puede sostener, y va a cumplir su palabra.

Hace tiempo cuando empecé la Iglesia en México, unas familias querían venir conmigo. «Queremos ir porque vemos que usted le da dinero a su gente,» me dijeron. Mencionaron a un hermano, que antes no tenía ni para comer, y había prosperado mucho: «Desde que van a su Iglesia tienen dinero y yo creo que usted les da dinero.» Yo les conteste que eso no fue lo que paso. Esa persona prosperó porque dejó el alcohol, y comenzó a diezmar. A algunos hombres les molesta que predique sobre el diezmo. Pero van a la cantina y gastan todo su dinero. Y Dios sólo pide el 10%. Hay gente que dice que ya no va más a la Iglesia porque allí hablan de dinero. Pero sí van al restaurant, al trabajo, a las tiendas, y en todos esos lados hablan de dinero. Eso es una hipocresía.

Cristo dijo: «Donde está tu tesoro, ahí está tu corazón.» Si tú quieres que Dios te abra las ventanas del cielo, debes confiar en lo que dice Su palabra.

Dice 2 Reyes 4:1-7: «Una mujer, de las mujeres de los hijos de los profetas, clamó a Eliseo, diciendo: Tu siervo mi marido ha muerto; y tú sabes que tu siervo era temeroso de Jehová; y ha venido el acreedor para tomarse dos hijos míos por siervos.2 Y Eliseo le dijo: ¿Qué te haré yo? Declárame qué tienes en casa. Y ella dijo: Tu sierva ninguna cosa tiene en casa, sino una vasija de aceite.3 El le dijo: Ve y pide para ti vasijas prestadas de todos tus vecinos, vasijas vacías, no pocas.4 Entra luego, y enciérrate tú y tus hijos; y echa en todas las vasijas, y cuando una esté llena, ponla aparte.5 Y se fue la mujer, y cerró la puerta encerrándose ella y sus hijos; y ellos le traían las vasijas, y ella echaba del aceite.6 Cuando las vasijas estuvieron llenas, dijo a un hijo suyo: Tráeme aún otras vasijas. Y él dijo: No hay más vasijas. Entonces cesó el aceite.7 Vino ella luego, y lo contó al varón de Dios, el cual dijo: Ve y vende el aceite, y paga a tus acreedores; y tú y tus hijos vivid de lo que quede.»

La mujer no tenía nada. Sólo una vasija de aceite. Y el varón de Dios le pregunto qué tenía. Muchos de nosotros queremos que Dios nos bendiga con algo que no tenemos.

Pero si no servimos a Dios con lo que ya tenemos, Él no nos dará más. Me recuerda una anécdota de dos campesinos, que iban caminando, y tuvieron el siguiente diálogo:

-Amigo, ¿somos bien cuates, verdad?

-Oh, sí, por supuesto.

-Y si tú tuvieras un millón de dólares, ¿me darías la mitad?

-Claro, tú eres mi amigo, eres mi cuate. Te daría medio millón.

-Y si tuvieras dos casas, ¿me darías una?

-Sí, si tuviera dos casas, te daría una

-Si tuvieras dos coches, ¿me darías un coche?

-Claro, somos cuates.

-Y si tuvieras dos cerditos, ¿me darías uno, verdad?

-Cállate, tú sabes que yo tengo dos cerditos.

Mucha gente es generosa con lo que no tiene. Pero Dios está interesado en que seamos generosos con lo que sí tenemos.

El siervo de Dios le dijo a la mujer que consiga vasijas. Y ella fue, y pidió vasijas prestadas. Y empezó a derramar el aceite, y nunca cesaba. Nunca se vació. Entre más derramaba, más aceite había. La mujer fue bendecida por Dios según su fe. Debemos creer en Dios. ¿Por qué hay gente que va al infierno? Porque no creen en el Señor Jesucristo. No le piden con fe a Jesucristo que los salve. Si tú quieres que Dios te abra las ventanas del cielo, debes creer en Él.

Debemos actuar correctamente. Como los leprosos que llegaron con mucha hambre al campamento de los sirios. Dios había hecho un tremendo ruido en la noche, por lo que los soldados del campamento pensaron que estaba viniendo un gran ejercito, y dejaron todo ahí. En aquel tiempo, cuando los soldados iban a la guerra, llevaban muchas posesiones. Por eso, cuando llegaron los leprosos encontraron el campamento desierto.

Imagine qué haría usted: se está muriendo de hambre y llega a una ciudad, y no hay nadie. Imagine llegar a una ciudad y encontrar los restaurantes abiertos, con una arrachera cocinando, y unos huevos revueltos con jamón y tocino. Todas las casas y mansiones vacías. Los coches con las llaves puestas. ¿Qué haría usted? Yo no sé usted, pero yo conozco bien a los chilangos, y yo sé que es lo que ellos si harían.

Pero cuando los leprosos estaban comiendo, se dieron cuenta de que no estaban haciendo bien. Se acordaron que mientras ellos comían y bebían, la gente de la ciudad pasaba hambre. Por eso decidieron obrar bien, y volver a contar las buenas nuevas.

La Biblia profetiza que en los últimos días habrá hambre. No de pan, sino por escasez de la Palabra de Dios. Nosotros tenemos el Evangelio. Tenemos la Palabra de Dios. Y si no la compartimos con otra gente, y dejamos que vayan al infierno, somos egoístas y perversos. Debemos compartir el Evangelio, mandar misioneros, mandar pastores, enviar Biblias a quienes no tienen. Dios no bendice a los espíritus egoístas. Dios quiere que nosotros seamos generosos. Si le damos pan a quien no tiene, Dios nos dará más, y nos bendecirá.

Los que no quieren creer, están destruidos. Como este hombre que era consejero del rey, y dijo: «Si Dios abre ventanas en el cielo, ¿podría hacer eso?» Y Eliseo le respondió: «Tú lo vas a ver, pero no vas a participar.» Qué triste eso. Qué triste ver a otros cristianos disfrutar de la bendición de Dios y no participar. Ver a otros entrar en el cielo, y otros ser lanzados al lago de fuego. Lo que sucedió fue que el rey le encargó al consejero que cuide la puerta de la ciudad. La gente entró al campamento y vio que estaba vacío, y había comida, animales, plata y oro. Y el consejero se quedó cuidando la puerta.

Quienes conocen el metro del D.F, saben que allí se viaja muy apretado. Y a veces sucede que uno no quiere bajar, pero la gente lo atropella a empujones y hasta lo bajan. Imaginen a este hombre cuidando la puerta de la ciudad, y toda la gente muriendo de hambre. Cuando salió la gente hambrienta, aplastaron a este hombre, por incrédulo. Este hombre alcanzó a ver con sus ojos la bendición de Dios, pero no pudo participar de ella. Es muy triste ver cómo otros reciben la bendición, por haber creído en Dios, y en lo que el siervo de Dios dijo. Es feo ver como Dios abre las ventanas del cielo sobre otros, y uno ser excluido por su falta de fe. Debemos creer en lo que la Biblia dice, y Dios nos bendecirá.

Como Edificar Una Iglesia

«Pablo, apóstol de Jesucristo por mandato de Dios nuestro Salvador, y de Cristo Jesús nuestra esperanza (Timoteo 1:1), a Timoteo verdadero hijo en la fe: Gracia, misericordia y paz de parte de Dios nuestro Padre y de Cristo nuestro Señor (Timoteo 1:2). Como te rogué que quedases en Éfeso y cuando fui a Macedonia para que mandases a algunos que no enseñan doctrina (Timoteo 1:3), ni presten atención a fábulas ni genealogías interminables que acarrearán disputas, más bien edificación de Dios que es por fe, así te encargo ahora (Timoteo 1:4). Pues el propósito de este mandamiento es el amor nacido de corazón limpio de buena conciencia y de Fe no fingida (Timoteo 1:5)«.

Aquí vemos en este texto, que Pablo amaba al joven predicador Timoteo, nosotros en el Colegio Bíblico enseñamos constantemente a los estudiantes que deben amar al pastor que les mandó al Colegio Bíblico, que deben ser real, la verdad es: pastor, Usted sabe, Dios pone un amor especial que Usted tiene para un joven que fue llamado bajo su ministerio. Y realmente es casi como el amor que un padre tiene para un hijo y por eso nosotros insistimos a los jóvenes que vayan en vacaciones cuando pueden que siempre van a casa, estar otra vez bajo el ministerio de su pastor y sabemos hermanos que un pastor ama a un joven predicador. Hermanos, nosotros debemos llevar eso a un nivel un poco más alto, debemos nosotros también aprender a amar los unos a los otros como pastores. Estamos en una guía espiritual, tenemos que recordar hermanos, el enemigo no es otro pastor. No es algún político que quiere destruir su Iglesia, no es algún sacerdote, nosotros no luchamos contra carne y sangre hermanos, estamos luchando contra Satanás y el reino del Diablo. Ahora estamos en una situación, quieren quitar el registro de la Iglesia, quieren cerrar la Iglesia y estamos pasando por un ataque bien fuerte en México, Dios ha estado bendiciendo, el otro día tuvimos casi ocho mil en asistencia y ha estado creciendo la Iglesia, pero el Diablo no está feliz con eso y no va a estar feliz con Usted y nosotros nos tenemos que amar los unos a los otros y orar los unos por los otros.

Pablo aquí tenía un amor para Timoteo, lo llamó «su hijo» en la fe, el versículo cinco dice: «el propósito de este mandamiento es el amor nacido de corazón limpio» (Timoteo 1:5), la verdad es todo lo que hacemos enseñando, predicando los mandamientos de Dios, cada cosa, el propósito es amor, amor primeramente para Dios y luego los unos por los otros, eso es la base, el fundamento de la Ley de Jesucristo. Esto es el primer mandamiento y todo lo que hacemos hermanos debe ser con un espíritu de amor y eso es por supuesto en su matrimonio, en su familia, en su Iglesia, en su Ministerio, aquí Pablo le está animando en algunas cosas con este propósito: la primera cosa, él le dice que se quede en el mismo lugar: «te rogué que quedases en Éfeso» (Timoteo 1:3), muchas veces los pastores lo que hacemos es que somos rajones, Usted se molesta con la gente que se van de la Iglesia y no aguantan los problemas, no pueden enfrentar quizás la vergüenza, cuando han caído en un error, un pecado o algo así y luego se van y Usted se molesta con eso, pero luego Usted es rajón. Hermanos, deben estar seguros de su llamamiento y si Dios te mandó a un lugar, Usted debe quedarse ahí. A mí me encanta hablar hoy en día de la Iglesia, de los bautizos y en los últimos seis años hemos bautizado cinco mil cada año y me parece que este año con la ayuda de Dios vamos a bautizar como seis mil este año. A mí no me gusta hablar de los primeros cuatro años cuando empezamos la Iglesia, mi primer año en México hermanos yo bauticé cuatro, pero eran sinceros, hermanos la cosa es como el hermano Clay Reed enseñó el otro día, es por multiplicación hermanos, ¡tiene que discipular los convertidos! Y no es fácil empezar una Iglesia, es difícil y algo que mi pastor Mal House nos enseñó y había muchos domingos que él llegaba a veinte mil en asistencias, un domingo él llegó hasta treinta mil en asistencias. Pero Mal House nos enseñó la forma de edificar una Iglesia grande, ¡es que tienes que quedarte en el mismo lugar!, seguir trabajando y alguno de Ustedes, hay un joven predicador que tiene cien en asistencia en un pueblo de dos mil, él está alcanzando un gran porcentaje de la gente de su ciudad, si yo tuviera 5% del D.F. en mi Iglesia que grande sería, la verdad es si alguno de Ustedes, si Dios te llamó a algún lugar difícil, alguna ciudad difícil o algo así, hermano te tienes que quedar donde Dios te llamó.

No estamos en competencia pastores, estamos en compañerismo y algunos tienen un espíritu de competencia, eso es fácil para mí también, así soy yo, pero hermanos queremos ver los unos a los otros prosperar y tener éxito, pero te tienes que quedar donde Dios te mandó. Él dice aquí: «enseña la misma doctrina» (Timoteo 1:3), no enseña diferente doctrina, «ni prestes atención a fábulas, genealogías interminables» (Timoteo 1:4), luego dice: «eso va a empezar disputas y argumentos y todo eso» (Timoteo 1:4).

Estaba leyendo hoy en la mañana, en el libro de Hechos 17 y eso es un tremendo problema hoy en día entre pastores, hermanos, dice aquí: «Lo tomaron y lo trajeron al Areópago, diciendo: ‘¿Podemos saber de qué es esta nueva enseñanza que hablas?(Hechos 17:19) Pues traes a nuestros oídos cosas extrañas, queremos pues saber qué quiere decir eso. (Hechos 17:20) (Porque todos los atenienses y los extranjeros residentes ahí en ninguna otra cosa se interesaban, sino en decir o en oír algo nuevo) (Hechos 17:21)«, y hermanos déjenme decir que hay algunos pastores que hacen exactamente lo mismo, siempre tienen que tener algo nuevo que decir. «Entonces Pablo poniéndose de pie en medio del Areópago, dijo: ‘Varones atenienses, en todo observo que sois muy religiosos» (Hechos 17:22), religión hermanos es cuando empezamos a enseñar lo que nosotros creemos en lugar de enseñar lo que la Biblia dice, es un invento de los hombres, superstición y religión es la misma cosa, es un invento de hombres. Algunos de Ustedes lo que quieren hacer es presumir que aprendieron algo nuevo en la Biblia, entonces Usted estudia, estudia y estudia hasta que empieza a ver cosas en la Biblia que ni Dios sabe, si alguien llega y le dice: «le voy a enseñar algo que tú nunca has visto en la Biblia», ten cuidado de eso hermano.

Eso va a causar divisiones entre nosotros hermanos y no es lo que Dios quiere, ésta es una razón por la que nosotros nos necesitamos los unos a los otros, Usted y yo necesitamos tener amigos que nos puedan llamar la atención, Pablo aquí está animando a este joven que él amaba, que no enseñe algo diferente, nosotros necesitamos hermanos gente que nos pueda ayudar y nosotros como pastores a veces nosotros tenemos que aprender de tener un amigo y venir a una conferencia y permitir a otro pastor que nos corrija a nosotros.

Gálatas, capítulo 2. Dios pone eso en la Biblia con un propósito, Él nos conoce, Él sabe lo que necesitamos y todo lo que necesitamos hermanos lo encontramos en este libro, si lo leemos, aquí Pablo está diciendo en el versículo 11: «Pero cuando Pedro vino a Antioquía, le resistí cara a cara, porque era de condenar. (Gálatas 2:11) Porque antes que vinieran algunos de parte de Jacobo, comía con los gentiles pero cuando vinieron, se retraía y se apartaba porque tenía miedo de la circuncisión. (Gálatas 2:12) En su simulación, participaron también otro judíos, de manera que Bernabé fue arrastrado también por la hipocresía de ellos (Gálatas 2:13)«. Él está ahora peleando con Pedro, cara a cara, llamándolo hipócrita, y eso no es todo hermanos, ¡eso es fuente de otros pastores! «Cuando vi que no andaba rectamente conforme a la verdad del Evangelio, dije a Pedro delante de todos: ‘Si tú siendo judío vives como los gentiles y no como judío, ¿por qué obligas a los gentiles a judicial?’ (Gálatas 2:14). Nosotros judíos de nacimiento, no pecadores de entre los gentiles (Gálatas 2:15), sabiendo que el hombre no es justificado por las obras de la ley sino por la Fe de Jesucristo, nosotros también hemos creído en Jesucristo para ser justificados por la Fe de Cristo y no por las obras de la ley, por cuanto por las obras de la ley nadie será justificado (Gálatas 2:16)«.

Es un tremendo versículo el Gálatas 2:16 para enseñar salvación por fe, no es por obras. ¡Pero lo que olvidamos es que este versículo es Pablo regañando a Pedro! Hay pastores, hermanos, que no quieren venir a la conferencia porque dicen: «no, yo no quiero que nadie me regañe a mí». Uno pastores me han dicho: «no, ya no voy a la conferencia, es que me van a enseñar un montón de cosas que no estoy haciendo y hay tantas cosas que yo ya sé que debo de estar haciendo que no estoy haciendo, ¿para qué voy a ir a aprender más?». ¡Qué tremenda actitud! Y pastores así merecen ser fracasos, son fracasos por supuesto, pero merecen ser fracasos. La predicación de la Palabra de Dios también la necesitamos nosotros. Yo tengo amigos: Ezequiel Salazar, Dwane Nichols entre otros, hermanos, cuando yo tengo problemas endoctrinos o algo que no estoy haciendo, me llaman la atención y esos no son mis enemigos, son mis amigos.

Es interesante después en el libro de Pedro, está hablando de las epístolas del apóstol Pablo, y es Pedro quien le llama escrituras. Y él dice «nuestro amado Pablo». Pedro no se enojó con Pablo porque Pablo le llamase la atención, Pedro amaba a Pablo, imagina eso: el Papa respondiendo así.

«No reprendas al escarnecedor, para que no te aborrezca; corrige al sabio y te amará. (Proverbios 9:8) Da al sabio y será más sabio, enseña al justo y aumentará su saber». (Proverbios 9:9) hermanos, en nuestra Iglesia predicamos duro, la Biblia dice en el libro de «repréndelos duramente para que sean sanos en la Fe». (Timoteo 1:13) Pero una razón por la que yo predico duro hermano, es porque hay gente que es necia, gente mensa que se enoja cuando Usted le reprende. Cuando yo digo menso en mi Iglesia los únicos que se ofenden son los mensos, la gente sabia dice: «no, está hablando de otro».  Los mensos se molestan y se van, ¡y qué bueno, yo no los quiero! Ya tengo suficiente mensos en mi Iglesia, ¿para qué quiero más? Gente sabia ama a la persona que les llama la atención, ahora a propósito pastor, Usted debe enseñar a su gente, gustar y amar la predicación dura. Algunos de Ustedes van a conferencias y luego van a su Iglesia y quieren cambiar todo, y lo único que cambia es la gente que cambia de pastor, Usted tiene que enseñarles, el padre que ama a su hijo disciplina a su hijo, el pastor que ama a su gente predica duro a su gente. Tienes que explicarles la necesidad de la predicación dura. Hermano, si Usted sale ahora a la calle en la tarde y hay alguien ahí en la calle esperando con un cuchillo o una navaja, y le dice: «te voy a cortar», Usted va a empezar a pelear, defenderse, tirarle piedras, llamar a la policía, darle unas patadas o como muchos de nosotros echar a correr. Pero Usted no va a permitir que él tome el cuchillo y le corte. Usted va a un médico y el doctor toma horas, a veces media hora explicándole: «tiene este problema, tiene esta necesidad, aquí están unos rayos X, unos exámenes y si yo no hago esta cirugía, Usted va a tener más problemas o puede ser que Usted va a morir», y luego el doctor saca su cuchillo y Usted dice: «está bien». Y terminando la operación, en la que él le ha cortado, ¡Usted saca su billetera y le paga! Por eso me gusta ser pastor, podemos insultar a la gente, regañarlos y después ¡nos pagan por hacerlo! Pero el doctor le ha explicado: «estoy haciendo esto por tu bien». Alguno de Ustedes  se quiere levantar en el púlpito, decirle a todo el mundo menso y luego se va y la gente le corre. Tienen que enseñarles por qué predicamos duro.

El hombre sabio ama a la persona que lo reprende,  el pastor sabio que Dios puede usar, él quiere aprender.  No quiere quedarse estancado, él quiere aprender, quiere mejorar, hay pastores hermanos que están constantemente cambiando doctrinas y eso causa divisiones.

Todos hacemos eso, especialmente en la juventud. Yo vi jóvenes en un campamento la semana pasada en Veracruz y un joven predicador que fue llamado bajo mi ministerio, empezó a predicar y yo estaba ahí, nunca le había escuchado predicar, pero era tremendo. Estaba predicando el hermano Ramos y yo me dije: «¡Caray! A este joven yo quiero invitarlo a predicar en la Iglesia», estaba predicando y usando la Biblia y correcto en su doctrina y todo eso y estaba muy interesante y yo creo que hasta le voy a invitar a predicar en una conferencia y siguió predicando y al final del mensaje él dice:  «ahora les voy a enseñar un testimonio …», y él lee una historia que salió hace veinte años que supuestamente en Siberia, los rusos estaban escarbando y descubrieron el infierno; y salió calor, fuego de este pozo y luego bajaron un micrófono y escucharon gritos. Y luego eso no era suficiente, y él dijo: «yo tengo una grabación de los gritos», sacó la grabación y empezó a tocarlos y era una bola de Pentecostés ahí, gritando y llorando como si estuvieran en el infierno.

Pentecostés hermanos, en sus oratorios hoy en día, en el techo, a veces dejan caer del techo oro o plumas, y dicen: «¡Ay! Mira, están pasando los Ángeles, están cayendo de las alas». Tienes que tener cuidado de lo que encuentras en el Internet; yo estaba ahí molesto, yo después dije: «¡Caray! Eso no me gustó, esos jóvenes se darán cuenta algún día que eso no era real, que no era verdadero, y fuéramos a predicar y a ilustrar recto…» Y yo estaba ahí molesto, y luego vino me hijo y me dijo: «pero papá, yo me acuerdo que hace años Usted me dijo lo mismo…» Yo dije: «No es cierto hijo, ¡cállate! ¿Cómo te atreves a hablarle a tu padre así? ¡Menso!». Subimos al coche y estuve molesto todo el día, luego mi esposa me dice: «pero, yo recuerdo que hace años tú también usaste eso…» «¡No es cierto, yo no lo dije así! Bueno, sí lo dije, pero no tanto». Llegué a México, lo comenté a mis asistentes, y mi asistente dijo: «pastor, sí, yo recuerdo que Usted dijo eso y ¡lo juraba! Dijo: ‘eso es cierto'». Yo dije: «sí, pero nunca usé la grabación» Yo le mencioné eso al hermano Salazar y me dijo: «bueno, yo sí usé la grabación». La verdad es, hermanos, todos nosotros hacemos cosas así, y necesitamos a veces que alguien nos corrija. Yo recuerdo dos veces en mi juventud, tuve que levantar frente y decir: «hermanos, ¿recuerdan el mensaje que prediqué hace dos semanas?» Y algunos dijeron: «sí pastor, lo recordamos», y dije: «¡olvídalo!»

Pablo  aquí está exhortando a Timoteo que quede en la misma doctrina, enseñar a la gente que ama la reprensión, por eso venimos a conferencias, para aprender, para mejorar. Muchos de nosotros pensamos y tenemos un concepto muy auto de nosotros mismos.

Pablo dice en Filipenses 2, que debemos tener el mismo sentir de Cristo, la misma mente de Cristo. Él dice: «Debemos considerar a los otros superiores a nosotros mismos» (Filipenses 2:3). Eso es difícil hermanos, la carne no quiere hacer eso, pero si oramos: «Ayúdame Señor a tener este corazón», eso va a quitar los malos pleitos y contiendas entre nosotros. Si nosotros sinceramente consideramos el uno al otro superior  a nosotros mismos, no va a haber pleitos, no va haber divisiones. Pablo aquí está enseñando, él dice: «El propósito de todo lo que estamos haciendo es un amor sincero». Y es para la honra y la gloria de nuestro Dios.

Nosotros debemos aprender a usar la Biblia correctamente, Jeremías 15 dice que: «halló la palabra de Dios y se la comió» (Jeremías 15:16), nosotros debemos hace la Biblia parte de nuestra vida, «es el gozo…» dice Jeremías «…de nuestro corazón…« (Jeremías 15:16). Es interesante, en el libro de Ezequiel, en el libro del apocalipsis, la Biblia habla antes que Dios mande a Juan a predicar a las naciones, antes que mande a Ezequiel a predicar la palabra, primero les da el rollo del libro y les dice: «come eso, no sólo de pan vivirá el hombre, sino de cada palabra que sale de la boca de Dios y pastor, tú no puedes alimentar las ovejas hasta que tú primero hayas comido». Las ovejas van a donde hay pasto, y lo que pasa es que ustedes son tan flojos, que no estudian, no leen su Biblia, no preparan sus mensajes. Y luego Usted se enoja porque su gente se va a otra Iglesia. «¡Ah! ¡Este hombre no debería poner otra Iglesia en esta ciudad! En esta ciudad nada más tenemos cien mil habitantes, ¿cómo se atreve a poner otra Iglesia? Está robando mis ovejas». En primer lugar, yo pensé que las ovejas eran de Cristo, en segundo lugar, pastor, las ovejas van a donde hay comida y Usted no les da de comer, pero tú no puedes darle de comer porque tú también tienes anemia (espiritualmente). Tienes que estudiar, tienes que leer, tienes que caminar con Dios, en Josué 1, salmos 1: «Dios nos prospera, nos bendice cuando la Biblia es su delicia, es su gozo». Mi pastor nos enseñó en su juventud,  nos dijo que él cuatro horas al día: dos horas por día estaba leyendo la Biblia y dos horas por día estaba orando, luego él salía a ganar almas, pero debes caminar con Dios, yo procuro de caminar con Dios por lo menos dos horas al día, pero es indispensable eso.

Estaba ahora creciendo la Iglesia en Jerusalén y prosperando, algunos teólogos creen que la Iglesia en Hechos, capítulo seis había llegado a la asistencia de ochenta mil. Ahora yo no sé, yo no estaba ahí; si fuera mi Iglesia, sí, si fuera la Iglesia de Maramos, no. Pero en aquellos días, como crecía el número de ciclos, hubo una congregación de los griegos contra los hebreos, que las viudas de aquellos eran desatendidas y la distribución diaria, ellos venían con estas quejas a los Apóstoles, entre más grande la Iglesia más cosas hay que cuidar y hacer y todo eso y luego dice el versículo 3: «buscad entre vosotros siete varones llenos del Espíritu Santo y de sabiduría, a quienes encargaremos de este trabajo. (Hechos 6:3) Nosotros persistiremos en la oración y en el ministerio de la palabra (Hechos 6:4)«. Ellos dijeron: «vamos a mantener como prioridad en nuestro ministerio, el ministerio de la palabra». Eso hermanos, es el estudio de la palabra y la predicación de la palabra de Dios. Ahora, de nada le sirve estudiarlo si Usted no lo va a predicar, la predicación incluye el ganar almas, hay muchos pastores que quieren predicar a miles de personas, yo tengo un programa de radio, me encanta también que nos dicen ahora que nos escuchan alrededor de tres millones de personas, yo no sé si es cierto pero es lo que nos dicen. Y recibimos montones y montones de llamadas continuamente del programa de radio, «pero pastor, yo quiero predicar a miles, algún día predicar a millones». Pastor escúcheme, Usted no va a predicar a miles, Usted primero aprende disfrutando predicarle a uno. Usted lee la Biblia, los mejores mensajes de Jesucristo de salvación (Juan, capítulo 3): fue predicado a un solo hombre (Nicodemo). Juan, capítulo 4: «el agua viva», predicado a una sola mujer. Usted debe aprender el ministerio y la palabra, estudiarlo y luego enseñarlo y predicarlo a otros. Su caminar con Dios, determina su amor para Dios. Ahora, escúcheme bien, sus motivos en el ministerio determinan sus métodos, sus métodos determinan sus resultados, sus resultados determinan su ministerio y su ministerio va a determinar su recompensa en el Cielo algún día. Pero todo empieza hermanos, con sus motivos. Cuando nosotros caminamos con Dios, vamos a tener los motivos correctos. Ésa es la razón por la que algunos pastores mienten sobre su asistencia. Ellos dicen mentiras sobre su asistencia porque sus motivos son incorrectos, nada más quieren presumir, de nada les sirve, aunque Usted crezca nadie le va a creer. Pero si ésta es su motivación hermano, Usted hasta va a hacer cosas que no debe hacer para tener un grupo grande de gente.

Yo conozco un joven predicador que salió de un colegio bíblico, yo estaba empezando mi Iglesia y este joven estaba mandando cartas en tres meses diciendo que ya tenía trescientos en asistencia. Y yo le dije: «¡Caray! Estoy luchando aquí, apenas tengo cinco. Y este joven salió del instituto y ya tiene trescientos en tres meses, increíble eso, ¿qué estoy haciendo mal?». Y luego me di cuenta que este hombre lo que estaba haciendo, estaba vistiendo como payaso los domingos, yendo al parque con un bolso de dulces, echando los dulces en el parque a los niños y cuando llegaban los niños, él les predicaba. Ahora, no estoy en contra de eso, cualquier cosa que Usted hace para ver gente a salvo es buena, pero Usted no va a edificar una Iglesia así. Usted tiene los motivos correctos, tienes que tener una Iglesia donde está discipulando, enseñando a la gente. Hasta nosotros cuando empezamos la Iglesia, ni usamos promoción por el primer año, porque yo quería tener un grupo de gente que viniera porque amaban la palabra de Dios. Su caminar con Dios determina su actitud. Hablemos con Daniel por ejemplo, que Daniel tenía un espíritu excelente, era agradecido, hermano eso es muy importante para Usted como pastor, tener un corazón agradecido con Dios, pero eso viene a través de caminar con Dios. Dios pone gratitud en su corazón, y Dios bendice a un hombre que tiene buen espíritu, buena actitud. Pablo fue agradecido con Dios, porque Dios le había puesto, lo había tenido por digno, lo había puesto en el ministerio, estaba agradecido con Dios. Ahí hay muchos pastores hermanos, que están chillando por estar en el ministerio. Nosotros debemos ser agradecidos con Él, pero eso viene después de caminar con Dios, pasar tiempo con Él. Caminar con Dios da un espíritu de ser humilde, Dios da gracia a los humildes, «Él resiste a los soberbios y da gracia a los humildes» (Jaime 4:6), pues eso viene hermanos por caminar con Dios. Y luego hermanos, también nos da un espíritu de confianza al mismo tiempo, si su fe está en Dios y no en los hombres, Usted va a tener confianza. Y déjenme decirles algo, la gente está dirigida y guiada a un predicador, un pastor que tiene confianza, que no está lleno de temor y miedo, la gente sigue a un pastor que tiene confianza y fe en su Dios.

Nuestra meta, no debe ser solamente ver gente a salvo, pero debería ser también alcanzar las naciones para Cristo. Usted como pastor, debería tener en sus metas unas cosas que Dios ha bendecido en nuestra Iglesia y yo creo que va a bendecir en la suya también, no solamente queremos alcanzar un pueblo o una ciudad, pero Usted debería la meta de alcanzar naciones para Cristo.

Yo quiero decir eso, yo sí creo en el llamamiento de Dios, estoy de acuerdo que puede ser un voluntario  y a veces la gente usa una ilustración, por ejemplo: miren el ejército, hay gente que el ejercito agarra para ser soldado, hay otros que quieren ser soldados voluntariamente y yo estoy de acuerdo con eso, todos pueden entrar en el ejército de Cristo. Pero tú no puedes escoger ser un líder en el ejército.

Cuando Usted entra en el ejército, Usted no le dice: «¿sabes qué? Yo quiero ser un sargento»,  «hazme un sargento» o «quiero ser un general» o de una vez: «póngame de general», eso es algo que ellos tienen que llamarte y decidir, si tú quieres servir a Dios tiempo completo con tu vida, tú puedes ser voluntario, pero si tú vas a ser un pastor o vas a ser misionero, yo creo que Dios tiene que llamarte.

«Antes que te formases en el vientre te conocí, y antes que nacieses te santifiqué, te di por profeta a las naciones. (Jeremías 1:5) Y dije: ‘¡Ah Señor Jehová! No sé hablar porque soy niño’. (Jeremías 1:6) Me dijo: ‘no digas soy niño, porque a todo lo que yo te enviaré irás tú, irás a todo lo que te mande» (Jeremías 1:7). Dios nos llama Hermanos, no solamente Reed estuvo hablando de eso, nuestro llamamiento no es solamente ganarle una ciudad o un pueblo a Cristo, debemos predicar el Evangelio a todo el mundo, el Hermano Tommy estuvo predicando sobre esto el otro día también, es nuestro deber alcanzar las naciones. Ahora, lo que Usted tiene que hacer como pastor, enseñamos a nuestra gente a dar, pero luego nosotros no queremos dar. Nosotros, nuestra Iglesia damos el 20% de las ofrendas, 20% a misiones, aparte de eso tenemos promesas de fe. Este año, con todo y nosotros estamos juntando para otras Iglesias, otros ministerios aquí en México, en otras partes del mundo, este año vamos a dar como tres millones y medio a otras Iglesias. Yo podría estar concentrando todo este dinero en mi ministerio, pero Dios no me llamó solamente a Ciudad de México, Dios quiere que alcancemos el mundo. Nosotros queremos ver setecientas Iglesias aquí en México, que han salido de manutención. Aparte de eso, queremos ayudar a la obra misionero y apoyar la obra misionero, tenemos que entender que Dios nos ha llamado no sólo a alcanzar nuestro pequeño lugar, pero ayudar a otros: «dad y se os dará«. (Lucas 6:38), la Biblia dice.

Esta semana he regalado a diferentes pastores, más de treinta y cinco mil pesos esta semana, aquí en la conferencia. Antes de terminar el día, yo daría a los pastores el dinero, antes de terminar el día recibí llamadas o alguien vino conmigo y me devolvieran más de lo que yo di.

Dios bendice, pero el problema que tú tienes es que tú no crees lo que tú predicas. Tú predicas a la gente: «¡Dad y se os dará!«. (Lucas 6:38), pero Usted no lo hace. Su enseñanza, sus métodos, todo depende de su caminar con Dios, el libro de Jeremías, capítulo veinte: «No recordaré más ni hablaré más en su nombre, no obstante había en mi corazón como un fuego ardiente metido en mis huesos; traté de sufrirlo y no pude» (Jeremías 20:9). O vemos en el capítulo veinte y tres, este fuego quemando el corazón de Jeremías era la palabra de Dios, Dios dice a Jeremías: «¿No es mi palabra como un fuego..?» (Jeremías 23:29) Jeremías había hallado la palabra de Dios, la había comido y luego él llegó al punto donde dijo: «ya no voy a predicar, esta gente está enojada, me dan caras feas…» y hasta Dios le dijo:  «no tengas miedo de sus caras», pero Jeremías dice: «me han golpeado, me han echado en la cárcel, me pusieron en el cepo, ¡ya no voy a predicar!». Pero él dice: «dentro de mi había un fuego quemándome; traté de sufrirlo, pero no pude» (Jeremías 20:9).

Hace años hubo un tremendo predicador en los Estados Unidos: Larry Brown. Larry Brown está en un pueblito, como siete mil habitantes en su pueblo y no hay ciudades alrededor de él. Está en un pueblo de siete mil y el hermano Brown tiene ochocientos en asistencia cada domingo. Pero hace años lo que me dijo el Hermano Brown a mí fue: «yo vivo aquí en el campo, ¿cómo voy a crecer una Iglesia grande aquí en el campo?» Y el hermano Brown me dijo: «un día estaba manejando, y había una bodega de un campesino que se incendió, se estaba quemando y cuando subió el fuego a la bodega del campesino, llegaron los bomberos más también llegaron como dos mil personas ahí, para ver el fuego. Y estaba todo el mundo mirando el fuego, y yo dije: ‘Señor, préndeme un fuego, yo estoy quemando para ti’ Y si Usted se está quemando pastor, la gente va a venir para verte quemar». Pero, este fuego, este ánimo, a mi me encanta predicar, yo no soy bueno para predicar ni puedo pronunciar el español bien, yo tengo maestros y abogados e ingenieros en la Iglesia y cuando estoy leyendo el texto es «¡ew… ew… ew!». Pero a mi me encanta predicar, soy puro verbo, a algunos de Ustedes no les gusta ni su propio mensaje. Hermano, si Usted mismo no se quiere escuchar predicar, ¿quién más va a querer? Eso viene por el estudio de la palabra de Dios, tienes que meter el fuego dentro de ti.

Nuestro pastor nos enseñó eso muchas veces cuando éramos jóvenes predicadores, muchos pastores cuando están predicando, ellos quieren impresionar a la gente, con su sabiduría, su elocuencia, su conocimiento y «Usted nos tiene tan impresionados que nos estamos durmiendo. Usted usa palabra que nadie conoce». Cuando Usted predica, Usted debe olvidar a su imagen, Usted debe estar consumido con la verdad que está enseñando y Usted debe estar convencido: «mi gente necesita lo que estoy enseñando. A mi no me importa qué tengo que hacer, la gente tiene que escucharme». Si Usted tiene este fuego, este mensaje, esta carga en su corazón, este gran fuego, Usted lee la Biblia, lea los profetas, usar ilustraciones cuando predican, cualquier cosa para agarrar la atención de la gente.  Así que él empezó a cortar su cabello, a echarlo en el fuego, en el viento y decía: «ésos son Ustedes». Cuando predicaba se acostaba; él hizo un sartén e hizo un pequeño drama de la ciudad de Jerusalén, cómo iban a atacar a la ciudad, hasta estaba preparando un mensaje y estaba usando caca de vaca, Dios dijo: «toma este estiércol, toma este excremento de hombre y prepara tu comida con eso», y él dice: «¡Ay Señor!». Dios dice: «¡Ah!, está bien, puedes usar de vaca». ¡Oh! Pero Usted es demasiado importante para eso, ¿verdad? Tú eres el ‘Daily Movie’ de México. Cristo estaba predicando, cuando vinieron a predicar a la mujer, él estaba ahí en el polvo, escribiendo en el polvo. Mi pastor nos enseñó que cuando Usted hace algo así, atrae la atención de la gente. Yo todavía me estoy preguntando: «¿qué andaba escribiendo en el polvo?» Algunos teólogos dicen: «eran los nombres de los pecadores». ¿Quién sabe? Yo creo que era un dibujo de Mickey Mouse. Pero Jesús haría cosas para llamar la atención, para que la gente pusiera su atención y el pudiera predicarles y enseñarles.

Pero cuando se mensaje va a ser interesante, es cuando Usted tiene un fuego en su corazón quemándole, eso viene por caminar con Dios y estudiar y Usted está buscando el bienestar de su gente.

Hace años yo vi una casa que se encendió, era por Navidad y yo estaba ahí en la calle con mi novia, pero no la quería para nada Debbie, era mala mujer, y estábamos hablando y un árbol de navidad de los vecinos de ella se incendió, no sé si han visto un árbol de Navidad cuando están secos y se encienden, pero es increíble qué rápido se queman. Y la casa se empezó a quemar,  y los vecinos llegaron ahí y vieron a sus vecinos quemándose y llegaron a la casa: «¡Eh… eh… La casa se está quemando… eh… eh!», no les importaba su imagen, pero estábamos nosotros preocupados por la gente en la casa que se estaba quemando. Cuando Usted se olvida de sí mismo, y piensa en la necesidad de su gente y Usted tiene un fuego quemándole el corazón un mensaje que Dios le ha dado, Usted va a hacer lo que tiene que hacer, para mantener la atención de la gente. Eso le va a ayudar en su ministerio, en su Iglesia.

El uso del dinero, mucho de los pastores, especialmente aquí en México están perdiendo sus ministerios por el uso de dinero. Hermanos, escúchenme bien: «dinero designado». No es suyo, tienes que usarlo como fue designado, ahorita estoy en peligro, puede ser que yo termine en la cárcel y hay gente que quiere dinero y yo tengo seis millones en el banco, pero no es mío, es designado. Y yo dije: «aunque Ustedes me echen a la cárcel, aunque me corran del país yo no les voy a dar el dinero de Dios», no es mío. Alguno de Ustedes, su gente levanta el dinero para comprar un camión y Usted lo usa para otra cosa, gente da el dinero para comprar bancas y Usted no compra las bancas, «pobre pastor, se enfermó su esposa y estaba por morir…», y ahora tu gente confía en ti y Dios no confía en ti, porque tú has robado. Usted tiene que aprender hermano a usar el dinero de Dios para lo que tiene que ser usado.

Ahora, al mismo tiempo hermanos el pastor debe tener la autoridad sobre el dinero de la Iglesia, puede creer lo que quiera, lea su Biblia, cada texto en la Biblia, los diezmos y ofrendas del Templo eran para los siervos de Dios. Yo creo que un pastor egoísta lo va a usar mal, nunca va a crecer su Iglesia, un pastor que tiene buen corazón lo va a usar correctamente. El pastor debe tener control del dinero en la Iglesia. Dinero designado, Usted levanta dinero para hacer algo, para misiones o algo así, tiene que usarlo como fue designado el dinero y yo conozco pastor tras pastor que ha perdido su ministerio por el mal uso del dinero.