El Que Gana Almas Es Sabio

Insistiendo una y otra vez

Cierta mañana llegó a mi consultorio un anciano como de setenta años de edad. Su queja principal era que tenía dificultad para comer. Él me dijo que cada día se le hacía más difícil comer alimentos y que actualmente ya ni líquidos podía tomar. Al cuestionarlo, supe que él había fumado casi toda su vida, pues había empezado desde niño. Después de revisarlo, le pedí que se tomara una radiografía. Después de algunos días, cuando él regresó, vi la gravedad de su situación y me dispuse hablarle de Cristo, mientras había tiempo. Le empecé a hablar de cómo podía salvar su alma. Él fue cortante diciéndome que él no creía en eso y no quiso oír nada.

A este hombre lo acompañaba su hija. Y al despedirse ella me insistió para que yo lo visitara en su casa. Me dio su dirección.

Días después estábamos listos un hermano de la iglesia y yo para salir a visitar. Al planear hacia donde iríamos, vino a mi mente este anciano, pero yo me resistía ir a verlo, pues en el consultorio no había querido escuchar nada acerca del evangelio. En ese momento vino también a mi mente 2 Timoteo 3:16 que dice: “Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia.” Me dije: “No le voy a hablar de mi, sino de lo que está escrito.” Reflexioné en la urgencia de su salvación y decidí ir, pues también pensé que si él rechazaba el evangelio, en realidad no me estaría rechazando a mí, sino a Dios.

Llegamos a su casa y nos pasaron al patio. Allí estaba don Francisco, sentado, fumando y jugando baraja con otra persona. Al reconocerme, nos invitó a sentarnos. Hizo algunos comentario acerca de cómo se sentía, siempre creyendo que su problema era digestivo y no causado por el tabaco.

Le expresé el motivo de mi visita. Le dije: “Don Francisco, estoy aquí para hablarle de cómo puede usted pasar la eternidad con Dios.” Y abrí mi Biblia precisamente en 2 Timoteo 3:16, y le dije: “Quiero aclararle que todo lo que yo le diga en esta tarde de este libro, viene de Dios, pues esta es la Palabra inspirada por Él.” Al decirle esto, yo noté como el Espíritu Santo lo impresionó y hasta la expresión de su rostro cambió. Ahora estaba completamente dispuesto a escuchar el Plan de Dios. Paso a paso le presenté el evangelio y don Francisco puso su fe en Cristo en esa tarde. Ahora él está en el Cielo.

Creo que si viéramos a cada persona al borde de la muerte, haríamos un esfuerzo mayor para hablarles de Cristo.

Comentarios

Un Comentario a “El Que Gana Almas Es Sabio”
  1. victor dice:

    Creo que necesitamos investir mas en el ministerio de visitacion. Muchos creyentes tienen abandonado este importante trabajo para Dios. Buenas palabras de exortacion.

Nos gustaría saber lo que piensa

Por favor, ponga un comentario...