Rescatando a los Cautivos

En 1 Samuel 30:1-2 la Biblia nos dice: “Cuando David y sus hombres vinieron
a Siclag al tercer día, los de Amalec habían invadido el Neguev y a Siclag, y
habían asolado a Siclag y le habían prendido fuego. 2 Y se habían llevado
cautivas a las mujeres y a todos los que estaban allí, desde el menor hasta el mayor;
pero a nadie habían dado muerte, sino se los habían llevado al seguir su camino.”
David, junto con sus seiscientos hombres, acaban de regresar a Siclag, después
de haber caminado unos 80 kilómetros por tres días, y se encuentran con la triste
sorpresa de que la ciudad en donde ellos estaban viviendo la habían asolado, y le
habían prendido fuego. Sus esposas y sus hijos habían sido llevados cautivos por
los Amalecitas.
Eso es lo mismo que está pasando en este mundo en el que vivimos. El diablo
esta viniendo a nuestras ciudades y con nuestras
familias, y se los está llevando cautivos.
Dice la Biblia que “a nadie habían dado muerte.”
El diablo nos los va a matar inmediatamente,
sino que los está usando para que de esa manera
más gente se pierda en el infierno. Nuestra
responsabilidad como cristianos es ir y rescatarlos. Dice la Biblia que el diablo
anda como león rugiente, buscando a quien devorar.
¿Qué hizo David? Dice la Biblia en 1 Samuel 30:6, que primero “se fortaleció en
Jehová su Dios.” Efesios 6:10 dice: “Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor,
y en el poder de su fuerza.” Hechos 1:8 dice: “Pero recibiréis poder…” y Romanos
1:16 nos dice que el evangelio es “poder de Dios.” Tenemos que ir con Dios, pedirle
de su poder, del la llenura del Espíritu Santo, y después usar de ese poder para llevar
el evangelio a toda criatura. David se fortaleció.
¿Qué más hizo David? Dice 1 Samuel 30:8, que “David consultó a Jehová.” David
le pidió dirección a Dios. Le dijo: “Señor, ¿cómo le hago? ¿Voy a poder rescatarlos?”
Dios le respondió: “Síguelos… de cierto librarás a los cautivos.” Salmos 126:6 dice:
“Irá andando y llorando el que lleva la preciosa semilla; mas volverá a venir con regocijo,
trayendo sus gavillas.” Dios nos dice: “Ve por ellos, háblales de mi Hijo Jesús y
serán salvos.” Si su esposo está en esclavitud y no es salvo aún, ore a Dios y pídale
de Su dirección. Si su hijo no es salvo, ore a Dios y póngaselo en Sus manos. Pastor,
si su ciudad está en oscuridad sin Cristo, ore a Dios todos los días y pídale a Dios
de que sean salvos.
Y por último, ¿que hizo David? Dice 1 Samuel 30:9, que “Partió.” Se levantó y
fue por ellos. Y rescataron a todos los que una vez habían estado cautivos. No se
quede en su casa. Levántese y háblele a la gente de Cristo. Lleve el evangelio a sus
familiares y amigos. Vaya y rescátelos. No los deje morir en cautiverio.
Manténgase fiel y siga ganando almas.
Pastor Arturo J. Muñoz N.

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