La Oración De Ana

¡Que maravillosas historias tiene la Biblia! Había hace muchos años un hombre que se llamaba Elcana, quien tenia dos esposas. Una de ellas se llamaba Ana y la otra Penina.  Penina tenia hijos, pero Ana no podía tener bebes.  ¿Te imaginas que triste era para Ana el no poder tener bebes? Lo más triste para ella era ver que la otra mujer de su esposo tenía varios hijos y ella no tenía nada. Lo bueno de todo era que Elcana amaba mucho a Ana.

Cada año se iban  a ofrecer sacrificio a Jerusalén. Elcana repartía entre sus hijos y Penina la ofrenda que tenían que dar en sacrificio a todos por igual, pero a Ana le daba  una parte muy especial.

En una ocasión en que se fueron a Jerusalén a ofrecer sacrificio… Ana iba muy triste, porque Penina  se burlaba de ella diciéndole: “no le sirves para nada a Elcana, ni siquiera un hijo le puedes dar…” Y así muchas veces la ofendía y se burlaba de Ana.

Cuando llegaron a Jerusalén Ana no quería comer nada porque estaba deprimida y muy triste…Elcana habló con ella y le dijo que la amaba aunque no tuvieran bebés. Ana se consoló con las palabras de amor que su esposo le dijo y entonces se puso a comer. Terminando de comer había en su corazón un deseo grande de ir al templo para hablar con Dios.

Llegó al altar y se puso a orar con todo su corazón, con lágrimas en sus ojos le rogó a Dios por un hijo. Eli, el sacerdote del templo estaba sentado en una silla a un lado de un pilar del templo. Y desde su silla esta observando a Ana como movía su boca y como lloraba y lloraba. Él pensó que Ana estaba borracha, porque solo se podía ver el movimiento de sus labios pero no se oía nada de lo que decía.. Así que se levantó de su silla y fue a ver a Ana y le dijo: “!Hey, mujer! Digiere tu vino. Ana le respondió: “No estoy borracha mi Señor, es solo que estoy muy triste y en esta tarde le entregado mi corazón a mi Dios”

Ana en su oración le dijo a Dios que si le daba un hijo varón lo iba a dedicar todos los días a Dios…Después de esto se fue a donde esta su esposo y el resto de la familia y al siguiente día se regresaron  a Ramá. Dios no se olvido de la oración de Ana, Dios no olvido sus lágrimas ¿Quieres saber que paso? ¡Sí! Dios le dio un bebé.  ¡Oh, que feliz estaba Ana cuando se entero que iba a tener un bebé! Dios contesto la oración de esta mujer atribulada y angustiada. Después de nueve meses nació un bebé que llegó a ser un gran hombre de Dios…Samuel.

Cuando Samuel dejo de tomar biberón Ana lo llevo a vivir al templo en Jerusalén. El sacerdote Eli vio cuando Ana venia tan alegre y contenta con Samuelito y toda una caravana…Ana se acercó al sacerdote y le dijo: Por este niño oraba y Dios me lo dio. Todo lo que pedimos a Dios en oración Él nos lo puede dar… a un lo más difícil Dios lo puede contestar, pero recuerda orar con un corazón sincero. Ora y ponte listito.

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