Tu Puedes Robar Mi Gozo

“Tú Puedes Robar mi Gozo”

“No tengo yo mayor gozo que este,  el oír que mis hijos andan en la verdad.”

3ra Juan 4

Se escucha mucho acerca del gozo hoy día.  Cantamos coritos acerca del gozo: “Oh, el gozo del Señor mi fuerza es,”  “brincamos de gozo”, y “yo tengo gozo, gozo, gozo, gozo.”

A veces pienso que ponemos demasiada importancia en esa palabra.

Pero no podemos negar la Biblia.  Y estoy en total acuerdo con el versículo en III Juan que expresa la suma de mis sentimientos:  “No tengo yo mayor gozo que éste, el oír que mis hijos andan en la verdad.”

La primera vez que escribí este texto, me equivoqué al poner la palabra “saber” en lugar de “oír.”  La palabra “oír que mis hijos andan en la verdad,” implica el hecho que alguien nos contó algo acerca de nuestros hijos…algo positivo.

Mi lado humano me hace sentir mucho orgullo cuando “oigo” que alguien dice cosas bonitas acerca de mis hijos, especialmente cuando se refieren al hecho de que están andando en la verdad.  No hay absolutamente nada que me trae mayor gozo.

Me encantaría que todos mis hijos prosperaran financieramente.  No tengo nada en contra de la seguridad material.  Pero no me conmovería mucho si alguien me mandara un correo reportando la gran cantidad de dinero que uno de mis hijos está ganando.

Ni haría gran celebración si me dijeran que una de mis hijas consiguió un trabajo de modelo de modas, o que había recibido una promoción en una carrera.

¿Qué es lo que deleita el corazón de esta madre?  Escuchar a alguien decir que uno de sus hijos fue de bendición a su vida, o que una de sus hijas está sirviendo fielmente a Dios.

La Escritura no dice que trae gran gozo escuchar que el marido de una, o la esposa de uno anda en la verdad.  Hay algo tan bello, que da un sentido de satisfacción sin descripción saber que nuestros hijos están viviendo seguramente dentro de la voluntad de Dios.

Así que, hay algo que mis hijos pueden hacer para robar mi gozo.  Y esto es escuchar que uno de ellos no está andando en la verdad…no está sirviendo al Señor.  No hay agonía más grande para una madre, oír que su hijo ya no sirve al Señor…ya no anda en la verdad.

Pero mientras este pequeño devocional se dirige a los hijos, quisiera usarlo para ser de bendición a mis amigas madres que luchan y sufren con hijos quienes no sirven al Señor.  Estos hijos quedan en una de dos categorías:

1)      Los que son salvos, pero que se han alejado del Señor.

2)      Los que nunca han sido salvos.  Ni voy a agregar “que no sirven al Señor,” porque en realidad a menos que tus hijos son salvos, no pueden servir al Señor.

¿Quieres desafiar esa última frase, “…no pueden servir al Señor…”?  Bueno, contestaré tu desafío.  Creo que hay niños, miembros de la iglesia, y aún obreros “cristianos” de tiempo completo que están viviendo una mentira.  Hacen lo mismo que hace la gente salva, pero lo hacen “en la carne,” en su propia fuerza.  Un día alguien les “guió a Cristo,” y los convenció que eran salvos, en camino al Cielo.

Creo que aquí cabe decir algo acerca de un error muy grande que hacemos las madres, los maestros de la escuela dominical, y los ganadores de almas:  porque amamos mucho a nuestros hijos, a nuestros alumnos, y a las almas perdidas, nos damos cuenta de la urgencia de hacer una decisión para Cristo.  Tememos la muerte de los que no se han preparado para la eternidad.  Pero en nuestro fervor, a veces olvidamos un hecho muy importante:  “Sin el Espíritu Santo, nadie puede ser salvo.”

Es mi opinión personal que muchísimo daño se ha hecho entre los ganadores de almas en general.  Sin querer desanimar a alguien a testificar a otros, no solamente en el ministerio organizado en la iglesia de salir a ganar almas, sino también testificar a cada oportunidad, quisiera decir, sin miedo de ser juzgada como anti-ganador-de-almas:  las iglesias, los púlpitos y los hogares hoy día están llenos de personas inconversas…personas que han sido convencidas por una persona agresiva, que van a ir al Cielo; por personas que han excluido al ministerio del Espíritu Santo, mientras esforzaron a una persona a hacer una profesión falsa de fe.

Todos nuestros ocho hijos son salvos.  Todos aceptaron a Cristo cuando eran pequeños.  Mi esposo y yo ganamos a todos nuestros hijos al Señor.  Pero nunca, nunca, ni una vez invitamos a uno de ellos a aceptar a Cristo de una forma personal.

En dos ocasiones, sin embargo, a dos de nuestros hijos los enfrentaron dos ganadores de almas agresivos…un misionero, y una maestra de la escuela dominical…y los animaron a aceptar a Cristo.  Nuestros dos hijos estaban muy pequeños.  Era muy obvio que sus “conversiones” no eran auténticas cuando uno de ellos ni siquiera pudo recordar lo que acababa de hacer unos minutos antes, cuando el misionero le dijo que nuestro hijo nos contara lo que había hecho.

La otra niña no nos contó nada, sino uno de sus hermanos.

Nadie me puede acusar de no amar a las almas.  Pero hay un error muy grande, especialmente cuando se trata de niños, en esforzar a alguien a hacer una decisión en cualquier área de la vida, pero especialmente la del destino eterno de uno.

Recordando las falsas decisiones de nuestros dos hijos, mi esposo y yo vivimos según un principio:  si un niño levanta su mano durante la invitación, y sus padres son creyentes, debe ser el gozo y el privilegio de ese padre llevar sus propios hijos al Señor.  Pero esta es una preferencia y un principio personal.

Pero este devocional se trata de aquellos hijos, especialmente hijos adultos, que han aceptado a Cristo, generalmente a una edad temprana, criados en un hogar cristiano, pero que han quebrantado los corazones de sus padres, alejándose de una manera deliberada de las verdades que les han enseñado.  A veces lo más natural es dudar de la salvación de esos hijos.  Mientras debemos pedir al Señor, “Que lo salves si no es salvo,” en realidad hay una sola cosa que necesitamos recordar:  si ese hijo es salvo o si no es salvo, el Único que le puede salvar, o le puede convencer del pecado es el Precioso Espíritu Santo.  Así que suéltalo.  Ora por él o por ella, sí.  Pero quita las manos de ellos.  Deja que el Espíritu Santo haga Su perfecta obra.

Somos tan egoístas.  Creemos que podemos resolver todos los problemas de nuestros hijos si tan sólo nos escuchan.  Tenemos todas las respuestas de la vida.  Sabemos lo que Dios quiere hacer con nuestros hijos, con quiénes El quiere que se casen, y dónde El quiere que vivan:  al lado de nuestra casa, o, no lo quiera Dios, con nosotras.

Una vez escribí un devocional llamado, “Hijos Sobre-Cocidos.”  Se trata de madres con hijos que son salvos, y están sirviendo al Señor…aquellas madres que quieren controlar las vidas de sus hijos, sus ministerios, y sus matrimonios.

El título de este devocional debe ser, “Hijos Sobre-Cocidos II.”  Se trata de madres de hijos que, o no son salvos, o son salvos y no sirven al Señor.  Pero principalmente se trata de los que conocen al Señor, pero han salido de Sus caminos.

Tengo el mismo consejo para las madres de estos hijos que di en “Hijos Sobre-Cocidos”:  Apaga la lumbre.  Deja de predicar a tus hijos.  Ya saben tus bosquejos de memoria.  Los han escuchado todas sus vidas.  Y recuerda estas tres cosas que te ayudarán en cualquier situación de la vida.

1)      Dios está en control, y sabe exactamente lo que está haciendo.  Quita tus manos del control, y dálo al Señor.

2)      Baña a tus hijos en la oración.  Ora por ellos “sin cesar,” mientras haces tus quehaceres, mientras preparas tus comidas, mientras manejas, ora por ellos.  Tú puedes hacerlo.  De todas maneras tienes que estar pensando en algo.  Usa tu facultad de pensar para algo positivo.  Cuando empieces a preocuparte, o sentirte deprimida por ellos, simplemente dile al Señor, “Dios, no puedo hacer esto, pero Tú sí puedes.  Toma control de esta situación, y haz Tu perfecta voluntad.”

3)      Pide al Señor que tome esta situación desagradable y fea, y que la convierta en algo que le dará gloria.

Parece una cosa rara pedir esto.  ¿Dios puede recibir la gloria de un pecado?  Pues, no.  Pero creo que si confiamos en El, o aún si no confiamos en El, El puede usar cualquier cosa para Su gloria.  El pecado en sí, sea un estilo de vida pecaminoso, o un pecado, desagrada a Dios.  Le entristece.  Pero cuando uno siente convicción del pecado, y se arrepiente de ese pecado o de ese estilo de vida pecaminoso, Dios puede usarlo para Su gloria.  Aunque el pecado nunca glorifica a Dios, El puede obtener la gloria por el cambio de corazón, cuando uno abandona el pecado por medio de la convicción del Espíritu Santo.  Eso es lo que las madres pueden pedir a Dios.

¿Por qué los hijos salvos dan la espalda a Dios, y viven en pecado?  Viviré y moriré sin saber la respuesta.  Pero hay una respuesta.  Dios la sabe.  El vio a ese corazón de tu hijo cuando Le dio la espalda, aún antes de que nosotras viéramos las acciones pecaminosas de nuestro hijo.  Dios conoce el corazón, y ahí es donde empezó todo.

Tú no puedes cambiar el corazón de tu hijo.  Es terreno del Espíritu Santo.  Pero sí puedes orar por tu hijo.  Dios honra la fe.  El recompensa tu confianza en El.  Le encanta a Dios cuando tú Le das el control de la vida de tu hijo.  El ve a tu hijo todo el tiempo, aún cuando tú no lo ves.  El sabe lo que está haciendo.

Los hijos de David dieron la espalda a Dios.  ¿Será que tuvo referencia a eso cuando clamó, “Vuélveme el gozo de tu salvación,”?  David estaba pidiendo al Señor un corazón limpio, así que estaba hablando de sus propios pecados.  Pero ¿será que estaba pensando en la influencia que tuvo su pecado sobre sus hijos?  ¿Sus hijos le habían robado su gozo?  Mientras podemos fácilmente acusar a David, y pensar que podemos ver claramente la razón de las vidas pecaminosas de sus hijos, ninguna de nosotras es perfecta.  Así que, mi consejo final, aunque no el de menor importancia, y tal vez aún debe ir en primer lugar, es esto:  pídele a Dios que te quite cualquier pecado que tal vez provocó a tu precioso hijo a salir de los caminos del Señor.  Pídele a Dios que te convenza de tu pecado, que te perdone, y te cambie.  Y Él lo hará.

Luego, aunque tu gozo te ha sido robado, El te lo restaurará.

Y al mismo tiempo, puede ser que restaure también a tu hijo.

Comentarios

3 Respuestas a “Tu Puedes Robar Mi Gozo”
  1. lupita dice:

    gracias a Dios por que me llega en el momento justo este mensaje….cuando uno se siente debil e inutil ante los problemas con los hijos el Señor nos fortalece con su mensaje., gracias y que Dios le bendiga

  2. yure dice:

    muchas gracias por este mensaje tan asertado pues aveses pensamos q dios hiso alas mamás por q el nesesitava ayuda…. q equibocacion si el es la fuerza maxima q le puedo decir….dios le bendiga..

  3. gilma dice:

    gracias hermana por ese mensaje creo pensare diferente de aqui en adelante

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