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	<title>El Fundamentalista &#187; causa</title>
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	<description>La Voz Del Fundamentalismo Hispano</description>
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		<title>Maldiciones Sin Causa</title>
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		<pubDate>Sun, 01 Jul 2007 19:40:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Hermana Billie Sloan</dc:creator>
				<category><![CDATA[Mujeres Virtuosas]]></category>
		<category><![CDATA[Revista #55]]></category>
		<category><![CDATA[causa]]></category>
		<category><![CDATA[maldicion]]></category>

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						&#8220;Maldiciones Sin Causa&#8221;
&#8220;&#8230;la maldición sin causa nunca vendrá.&#8221;
Proverbios 26:2
Estoy escribiendo este devocional en mi recámara, y en un rincón puedo ver
la silla que ocupaba mi esposo cuando aún vivía.  Si cierro mis ojos, lo
puedo imaginar sentado allí, y casi le escucho decir, &#8220;La maldición sin
causa nunca vendrá.&#8221;
Tal vez estabamos hablando de un tiempo difícil por lo [...]


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						</div><p>&#8220;Maldiciones Sin Causa&#8221;<br />
&#8220;&#8230;la maldición sin causa nunca vendrá.&#8221;<br />
Proverbios 26:2</p>
<p>Estoy escribiendo este devocional en mi recámara, y en un rincón puedo ver<br />
la silla que ocupaba mi esposo cuando aún vivía.  Si cierro mis ojos, lo<br />
puedo imaginar sentado allí, y casi le escucho decir, &#8220;La maldición sin<br />
causa nunca vendrá.&#8221;</p>
<p>Tal vez estabamos hablando de un tiempo difícil por lo cual estabamos<br />
pasando, o quizás se estaba refiriendo a otra persona que estaba sufriendo<br />
una tragedia.  Pero la mayoría de las veces, cuando citaba este texto, él<br />
estaba hablando de una pena que nos había pasado.</p>
<p>El razonaba:  &#8221;Cuando nos cae una tragedia, la mayoría de las veces es por<br />
un error que hemos cometido.&#8221;</p>
<p>Cuando vives con alguien por treinta y cinco años como yo hice con Tom<br />
Sloan, y especialmente cuando crias a ocho hijos juntos, pasas casi todas<br />
las experiencias que existen.  Doy gracias a Dios por un esposo que siempre<br />
examinaba su corazón cuando nos llegaban problemas.  Siempre era el primero<br />
en decir, &#8220;No hubiéramos hecho eso,&#8221; o &#8220;quisiera haber hecho eso de una<br />
manera diferente.&#8221;  El interpretaba literalmente el significado de<br />
Proverbios 26:2.</p>
<p>Me dan ganas de llorar cuando recuerdo una experiencia amarga que pasamos<br />
hace muchos años.  El sufrió más que cualquier otra persona que he conocido<br />
de esa forma.  Pero él mismo repetía ese texto en Proverbios.</p>
<p>¿Será que cada prueba, cada quebranto de corazón, cada atraso financiero,<br />
nos llega por algo mal que hemos hecho para merecerlo?  ¿Es lo que significa<br />
ese texto?  Ciertamente mi esposo conocía más de la Escritura que yo.  Pero<br />
a veces me pongo a pensar&#8230;</p>
<p>&#8230;Mientras me siento aquí en esta mañana, estoy reflejando:  Dios ha sido muy<br />
Bueno conmigo.  No tengo absolutamente nada de qué quejarme.    De lo que yo<br />
sé, tengo excelente salud.  Tengo un refrigerador lleno de comida, soy dueña<br />
de mi casa y mi vehículo.  No tengo deudas.  Tengo una familia llena de<br />
hijos y nietos preciosos, todos sirviendo al Señor.  Pero reflejo en<br />
ocasiones en mi vida&#8230;¿alguna vez has estado tan triste que te fuiste a la<br />
cama, y pediste al Señor que no te despertara?  Pues, yo sí.  Una maldición<br />
llegó a mi vida.  Y con toda honestidad puedo decir que no puedo pensar en<br />
una causa&#8230;no puedo pensar en nada que yo hice para traer esa maldición a mi<br />
vida&#8230;algo tan trágico que me hizo desear la muerte&#8230;nunca tener que<br />
enfrentarme a la realidad.</p>
<p>Pero sí desperté.  De hecho, ni pude dormir.  La maldición me mantuvo<br />
despierta, me hizo llorar, hizo que me enfocara en mí misma.  Me hizo<br />
consciente de mis sentimientos, y me hizo olvidar al Señor, y de Sus<br />
bondades hacia mí.</p>
<p>¡Cómo nos gusta pensar que estamos en control de nuestras vidas, y de todos<br />
los eventos de nuestras vidas!  Nos gusta mirar a nuestros preciosos hijos,<br />
quienes están sirviendo al Señor, y pensar, &#8220;¡Vaya que sí hice buen trabajo<br />
criando a mis hijos!  De veras que sí vale la pena sirvir al Señor, y mi<br />
trabajo de enseñarles todas esas Escrituras cuando eran pequeños ha traido<br />
fruto.  La vida sí tiene sentido.</p>
<p>Y seguimos sirviéndo al Señor, haciendo lo que trae buenos resultados,<br />
porque sí la vida nos ha pagado grandes resultados.</p>
<p>Pues, yo te voy a decir algo:  debes enseñar las Escrituras a tus hijos, y<br />
leerles la Biblia, y orar con ellos, y por ellos, y llevarlos a la iglesia,<br />
si sirven al Señor o si no Le sirven.  Haces lo que haces porque es lo<br />
correcto.  Es lo que la Biblia nos enseña.</p>
<p>¿Por qué haces lo que haces?  Si sales a ganar almas porque quieres ganar a<br />
diez personas a Cristo cada semana, sales a ganar almas por un motivo<br />
equivocado.  Debemos salir a ganar almas, porque es lo que la Biblia nos<br />
enseña.  Es lo que nuestro pastor guia a su iglesia a hacer.  El motivo más<br />
puro para hacer cualquier cosa es para agradar al Señor, y ser obediente a<br />
Su Palabra.  Gracias a Dios cuando El corona nuestro trabajo con almas<br />
salvas, e hijos que sirven al Señor.</p>
<p>Estoy pensando en este momento en dos hombres, aparte de mi esposo, dos de<br />
los hombres más piadosos que yo he conocido.  Y tienen hijos quienes han<br />
quebrantado sus corazones.  Son hijos adultos.  Esos hijos han traído una<br />
maldición a las vidas de esos buenos hombres&#8230;y también a sus preciosas<br />
esposas.  Esos dos hombres ocupan un lugar muy especial en mi vida.  Muy<br />
probablemente han tenido la mayor influencia en las vidas de mi esposo, mis<br />
hijos, y en la mía.</p>
<p>No puedo pensar en una sola causa que ha traído la maldición a la vida de<br />
mis amigos.  ¿Hay una causa?  ¿Será que cada maldición en nuestras vidas<br />
llega por algo que hicimos mal?</p>
<p>Si considero así a Proverbios 26:2:  &#8221;Cada maldición en tu vida existe por<br />
algo malo que hiciste.  Tú la causaste,&#8221; entonces sí&#8230;la respuesta es Sí.</p>
<p>Pero, ¿y qué si el Señor quiso decir esto:  &#8221;Hay una causa por la maldición<br />
que estás sufriendo.  Sé paciente, y aún en esta vida, si no la ves, confía<br />
en Mí.  Hay una causa&#8230;una buena causa por la maldición que estás sufriendo.&#8221;</p>
<p>Que yo nunca sea culpable de torcer las Escrituras sólo para justificar algo<br />
que estoy pasando, ni siquiera para consolar a otro que está pasando una<br />
tragedia insoportable.  Pero ¿será que cada maldición en nuestras vidas<br />
existe por algo que hicimos&#8230;o por algo que otro hizo?  ¿Será que cada<br />
maldición en nuestras vidas es una forma de castigo?</p>
<p>Estoy convencida, por experiencia, que cuando recibimos esa llamada<br />
telefónica, o encontramos esa nota, que casi nos destruye, ciertamente<br />
debemos examinar nuestro corazón.  Nos debemos preguntar, &#8220;Oh, Señor,<br />
muéstrame si hay algun pecado en mi vida que ha causado esta tragedia.&#8221;</p>
<p>Recuerdo un día cuando mi hermano me llamó, y me dijo que mi papá tenía<br />
cancer.  Después de recuperarme, me senté en mi cama y recordé todas las<br />
veces que le había desobedecido de niña, y aún de jóven.  Me acordé de las<br />
veces cuando nos platicaba largas horas acerca de su juventud, antes de que<br />
él conociera a Cristo.  ¿Por qué no saboreaba sus consejos, y sus historias<br />
chistosas?  ¿Por qué no hacía caso de sus consejos acerca de la obra<br />
misionera?  Tenía tanta sabiduría, y la desprecié.  Y ahora se me iba.  Era<br />
una maldición en mi vida.  Y me hizo reflejar, y confesar mis pecados.</p>
<p>¿Pero será que mi desobediencia y el desprecio de sus consejos le causauron<br />
el cáncer?  Claro que no.  ¿Había una causa para esa enfermedad terminal?<br />
Claro que sí.  El fue una bendición durante su enfermedad de una manera que<br />
no lo hubiera sido de no haberse enfermado.  Unas relaciones rotas se<br />
restauraron, que tal vez nunca hubieran sido restauradas, si la gente no<br />
hubiera visto que se estaba muriendo.</p>
<p>A propósito, ¡qué triste es pensar que las maldiciones tienen que venir<br />
antes de que vengan las bendiciones.  ¿Por qué será que esa gente que le<br />
habia hecho mal años antes esperaron hasta que se estaba muriendo para<br />
pedirle perdón?  No sé.  Pero ciertamente su enfermedad trajo una buena<br />
causa.</p>
<p>Reflejando en aquella tarde, acostada en mi cama, deseando el sueño,<br />
deseando nunca despertarme, prefiriendo la muerta, ahora me trae una<br />
sonrisa.  Una de las bendiciones más dulces de mi vida salió de esa<br />
maldición tan oscura.  Y creo que esa experiencia me ha enseñado cosas que<br />
jamás hubiera aprendido si esa maldición nunca hubiera llegado a mi vida.<br />
Quisiera compartirlas contigo:</p>
<p>1.    Cuando llega la maldición, no te des por vencida.  Sigue sirviendo al<br />
Señor, sigue confiando en El.<br />
2.    No procures explicar tu maldición.  Según Proverbios 26:2, hay una causa.<br />
3.    Examina tu corazón.  Pide al Señor que traiga a tu mente cualquier pecado<br />
que tal vez trajo esa tragedia a tu vida.  Confiésalo a El, y de ser<br />
posible, arregla tu vida, y luego sigue adelante.<br />
4.    No te amargues.  No eches la culpa a otro.  No te enojes.  Hay una causa.<br />
5.    Mantén un espíritu dulce.  Ama al que te ha lastimado.  Mantén abiertas<br />
las líneas de comunicación.<br />
6.    Ora por aquél que ha traido esta maldición a tu vida.<br />
7.    Escribe en un diario lo que estás sintiendo.  Esto es algo que aprendí de<br />
mi hijo, David, y el consejo que dio a Jolene, mientras se sentaba en un<br />
triste hospital en Ucrania por tres días con su hijita.  ¡Qué fuente de<br />
bendición ha sido ese diario a otros!<br />
8.    Procura ver las cosas positivas que están pasando en tu vida a causa de<br />
tu maldición.  Hice recuerdos inolvidables con mi papá, mi mamá, y con mis<br />
hermanos durante el tiempo de la enfermedad de Papá, que de otra manera no<br />
hubieran sido hechos si hubiera estado sano.<br />
9.    Da gracias a Dios, si puedes, por tu maldición.<br />
10.    Usa lo que aprendes por tu dolor para ser de bendición a otros que<br />
también están sufriendo.</p>
<p>Yo no sé qué estás sufriendo:  una enfermedad terminal, la pérdida de un<br />
precioso bebé, la rebeldía de un hijo, sueños hechos pedazos, el abandono de<br />
un esposo, la traición de un amigo&#8230;¡tantas maldiciones en esta vida!  Tal<br />
vez tú eres la causa.  Si es así, confiésalo al Señor, y pídele que te<br />
perdone, y que haga de tu maldición una bendición.</p>
<p>Pero tal vez Dios ya tiene una causa para tu maldición.  Tal vez hay algo<br />
que El quiere lograr a traves de tu dolor y tu quebranto de corazón.  Cuando<br />
lo único que puedes hacer es confiar, pues confía en El.</p>
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