Había En Cesarea Un Hombre Llamado Cornelio

Había en Cesarea un hombre llamado Cornelio, centurión de la compañía llamada la Italiana, piadoso y temeroso de Dios con toda su casa, y que hacía muchas limosnas al pueblo, y oraba a Dios siempre. -Hechos 10:1-2

«Había en Cesarea un hombre llamado Cornelio.» Qué interesante forma de empezar esta porción de la Palabra de Dios. Y más interesante aún es la descripción que se nos da de este hombre gentil, (porque no era ni siquiera Judío.) Se nos dice que era un centurión. Se nos da el nombre de su batallón. Se nos dice que era piadoso y temeroso de Dios; no sólo él, sino con toda su familia y todos los de su casa, (esto incluye a sus siervos también.) Se nos dice además que daba limosnas al pueblo, y no pocas. Tenía dinero. Y al final algo muy importante: Oraba a Dios siempre. Cornelio oraba en todo tiempo. Oraba sin cesar. Oraba de continuo. Pero no era salvo. ¡Todas estas cualidades y no era salvo! Sin duda algo muy interesante.

Un centurión era una persona muy importante dentro del ejército romano. Era una persona encargada de unos 80 soldados y se le podría comparar a un capitán de nuestros días. Para llegar a ser un centurión se necesitaba de mucha valentía y temple. Sin duda Cornelio era un valiente y un ejemplo para muchos.  Cornelio era una buena persona, con un tremendo testimonio. Pero no era salvo.

La Biblia dice que él vivía en Cesarea, un puerto bien mundano. Cesarea era el puerto más importante de Israel en esa época y fue construida por Herodes. Era una fortaleza llena de amenidades. Desde un teatro, un anfiteatro, albercas y saunas (todas estas amenidades principalmente para los soldados romanos.) Por esta misma razón era un lugar en donde abundaba el pecado. Imagínese a un puerto como Acapulco, lleno de discotecas y mundanalidad. Cornelio vivía en esa ciudad. Pero no era atraído por todo eso. Sino que amaba a Dios. Daba sus ingresos a los necesitados. Pero no era salvo.

La Biblia nos explica en todo el capítulo 10 y parte del capítulo 11 de Hechos de cómo Cornelio y su familia y amigos fueron salvos. Dios le dijo a Pedro que fuera a la casa de Cornelio y que le compartiera el evangelio para que pudiera ser salvo. Dios también le dijo a Cornelio que Pedro iba a venir hasta su casa. «Él te hablará palabras por las cuales serás salvo tú, y toda tu casa.» Hechos 11:14. ¡Entonces Cornelio reunió a muchos en su casa y todos fueron salvos! Ahora Cornelio sí era salvo. Cornelio fue el primer gentil en ser salvo.

Me pregunto cuantas personas hay a nuestro alrededor como Cornelio. Gente religiosa pero sin salvación. Gente buena pero sin salvación. Gente que en realidad ama a Dios, pero por las mentiras de la iglesia católica y sectas, no han sido salvas. Confían más en sus buenas obras que en lo que Cristo hizo en la cruz. Piensan que por orar cada mañana, y encomendarse a Dios, ya van a ir al cielo. Piensan que por dar buenas ofrendas y limosnas ya tienen la salvación. Cornelio era mucho mejor que muchos cristianos hoy en día pero no era salvo. Si usted es como Cornelio, asegúrese de que no le falte esa única cosa que a Cornelio le faltaba… Cristo en su corazón.