Callate La Boca

«¡Cállate La Boca !»

«Pon, oh Jehová, guarda a mi boca:

Guarda la puerta de mis labios.»

Salmo 141:3

Hace poco, estaba escribiendo una tarjeta de cumpleaños a mi nieto, Hank. Estoy acostumbrada a escribir rápidamente en letra manuscrita, pero como Hank apenas está cumpliendo 7 años, yo estaba formando las letras de molde de mi mensaje cuidadosamente y lentamente, en el espacio limitado que me permitía su tarjeta.  Pero mientras escribía, pensaba, «¡Qué bueno sería si pudiera medir mis palabras habladas como estoy midiendo las de esta tarjeta:  despacio, y en un espacio limitado.»

La mayoría de nuestros problemas son resultado del pecado.  Y la mayoría de los pecados que causan nuestros problemas son resultado de nuestros pecados.  Pero ¿alguna vez te has preguntado el orígen de nuestros pecados?

Si leíste la cita bíblica arriba, ya sabes.

Mientras la Biblia dice que «el amor del dinero es la raíz de todos los males:…,» la boca es el instrumento usado para llevar a cabo nuestras malas acciones.

Permíteme explicar:

I.  El pecado de un estilo de vida sin disciplina:  lo que entra

A.     Bebidas alcohólicas, drogas, y comida.  Mientras se ha dicho que el alcoholismo es una enfermedad, creo con todo mi corazón que su causa es una vida sin disciplina.  Los alimentos a veces se consumen como un medio de escape, como es el uso de las drogas.  Es un substituto de poner nuestra confianza en el Señor, llevar nuestros problemas y penas a El.  La razón más obvia de un cuerpo de sobre-peso es consumir más calorías de lo que quemamos.  Comemos más de lo que nos movemos.  Mientras algunos trabajos requieren más tiempo sentadas que tiempo moviendo nuestros cuerpos, de todas maneras Dios espera que cuidemos nuestro «templo del Espíritu Santo.»  Debemos hacer tiempo cada día en nuestro horario para ejercer nuestros cuerpos.

Pero yo creo que la causa principal de cuerpos de sobre-peso son bocas «sobre-empacadas.»  La comida puede ser una forma de droga.  ¿Por qué comemos entre comidas, o seguimos comiendo después de ser saciadas?  Estoy convencida que la mayor parte de los alimentos que consumimos es una forma de droga, tomada en grandes dosis para calmar nuestros temores, tristeza causada por la falta de paz, y falta de confianza en el Señor.  Nos preocupamos y nos quejamos por situaciones fuera de nuestro control.  Y porque no las podemos controlar, comemos.  Hay personas aburridas, que no tienen de qué ocuparse, y entonces se sientan en frente de una pantalla con una botella o una bolsa de golosinas.  Comemos fuera en restaurantes para celebrar, comunicar, relajar, tener comunión, y planear.  Mientras eso en sí no es pecado, si no «guardamos la puerta de nuestros labios,» seremos culpables de cometer el pecado de sobre-comer.

Hace unas dos semanas estaba manejando desde la ciudad de Oklahoma City al estado de Texas.  Con un motivo especial, escogí la ruta más larga, que me llevó a la ciudad de Duncan, donde nació y fue enterrado mi esposo, el Dr. Tom Sloan.  De paso, llegué a comprar tres arreglos de flores:  uno para mi esposo, otro para mi suegra, y otro para nuestro hijo, John, quien murió a los 6 meses de mi embarazo.  Estaba sola, y no anticipaba el proyecto que me esperaba.  Pensaba en los recuerdos que ese viaje me iba a provocar.  Pero ¡Adelante!  Yo era una mujer con una misión.  Me tardé unos minutos para encontrar el lugar donde quedaban los restos de my Amado celestial.  Sólo al ver su nombre me provocó las lágrimas.  Me bajé de mi Van, cruzé el panteón, y coloqué los arreglos sobre la tierra donde estaban enterrados mis seres queridos.  Mientras observaba mi trabajo, me pregunté, «¿Será que hay personas que vienen aquí a ver donde enterramos al hombre más maravilloso que ha vivido?»  Recuerdo el día cuando él me dijo que no encontraba el latido del corazón de nuestro bebé, y las dos largas semanas que lo cargué dentro de mí antes de su nacimiento…aquí en esta ciudad.  Tomé fotografías de las bellas flores de color naranja y amarilla sobre el pequeño lugarcito donde reposaba nuestro hijo al pie de su abuelita.  Luego leí vez tras vez la inscripción de mi Amado, y los nombres de nuestros ocho hijos, y tomé más fotos para que ellos las vieran.  Y caminé rápidamente hacia mi Van.  La temperatura registraba arriba de 40 grados, aunque estabamos en el otoño.  Prendí el motor, y disfruté del aire fresco, y pensé mientras miraba a su nombre escrito allí, «¿Será que te voy a amar y te voy a extrañar por siempre?»

Cuando de repente me vino a la mente, «¡Tú no estás allí!»  ¿Y sabes qué hice?  Dirigí mi carro los cinco kilómetros al centro de la ciudad, y me compré un helado…una droga para calmar mi tristeza.  Saliendo a la carretera, me provocó una sonrisa, y viendo arriba pensé, «Esto es exactamente lo que hubieras hecho tú.»

B.      Sin miedo de presentarme aquí como una mujer inmodesta, creo que el principio de los pecados del adulterio y de la fornicación empiezan con la boca…con los besos sensuales.  No hay que entrar en detalles, pero creo que si «pusiéramos una guarda a nuestras bocas» evitaríamos muchos pecados de la carne.  ¿Cuántos hogares han sido destruídos porque alguien no puso guarda a su boca?  Mientras una relación ilícita empieza con la boca, el verdadero orígen está en el corazón.  Cuando el corazón no está bien, nada está bien.

II. Lo que sale afuera

A.         Las palabras:  ¿Cuántos problemas pudiéramos evitar en nuestras vidas si simplemente aprendiéramos a guardar nuestras palabras?  Me he preguntado cómo sería ser sordomuda.  Y me vino a la mente, «Los sordomudos han de tener menos problemas con las relaciones con otras personas, que las personas como yo que hablamos demasiado.»  Pero en realidad «de la abundancia del corazón habla la boca.» Mateo 12:34.  Sea con señas o con las palabras habladas, revelamos lo que está adentro de nuestro corazón a traves de nuestras palabras.  Mientras hay muchas enfermedades causadas por lo que entra al cuerpo por medio de la boca, creo que hay enfermedades emocionales provocadas por lo que sale de la boca.  «Sean gratos los dichos de mi boca y la meditación de mi corazón delante de ti, Oh Jehová,…»Salmo 19:14

B.          La oración:  Mientras la oración es «hablar con Dios,» yo creo que nuestra verdadera vida de oración se pasa en silencio.  Pero la oración es en realidad el tiempo que expresamos la abundancia de nuestro corazón a Dios…nuestras necesidades, nuestros deseos, nuestro dolor, nuestra frustración.  También es un tiempo de comunión con El.  A traves de la oración sentimos Su presencia.  Muchas veces mientras estoy sola, manejando en la carretera, paso tiempo hablando con Dios, expresando a El mi amor y mi gratitud.  Pero también le expreso mis deseos, mis temores y mis cargas.  La oración es todo lo que tú necesitas que sea.  ¡Qué pérdida de tiempo compartir nuestros problemas con otros, personas que no pueden hacer nada para cambiar nuestra situación!  ¿Por qué no los llevamos a la Persona quien desea nuestra compañía?  El sólo puede llevar nuestras cargas, y resolver nuestros problemas.  Sólo El conoce nuestras tentaciones y nuestros temores.  El es el Unico Quien guardará nuestros secretos, y Quien proveerá nuestras necesidades.  ¿Por qué hablamos más con la gente que con el Señor?

Cuando estés cansada y abatida,

Dílo a Cristo, Dílo a Cristo,

Si te sientes débil, confundida,

Dílo a Cristo el Señor.

«…Atenderé a mis caminos, Para no pecar con mi lengua:  Guardaré mi boca con freno,…»

Salmo 39:1

«El que guarda su boca y su lengua, Su alma guarda de angustias.»

Proverbios 21:23

La Recompensa De Dios

La Palabra de Dios dice en Génesis 24:10-27: «Y el criado tomó diez camellos de los camellos de su señor, y se fue, tomando toda clase de regalos escogidos de su señor; y puesto en camino, llegó a Mesopotamia, a la ciudad de Nacor. 11 E hizo arrodillar los camellos fuera de la ciudad, junto a un pozo de agua, a la hora de la tarde, la hora en que salen las doncellas por agua. 12 Y dijo: Oh Jehová, Dios de mi señor Abraham, dame, te ruego, el tener hoy buen encuentro, y haz misericordia con mi señor Abraham. 13 He aquí yo estoy junto a la fuente de agua, y las hijas de los varones de esta ciudad salen por agua. 14 Sea, pues, que la doncella a quien yo dijere: Baja tu cántaro, te ruego, para que yo beba, y ella respondiere: Bebe, y también daré de beber a tus camellos; que sea ésta la que tú has destinado para tu siervo Isaac; y en esto conoceré que habrás hecho misericordia con mi señor. 15 Y aconteció que antes que él acabase de hablar, he aquí Rebeca, que había nacido a Betuel, hijo de Milca mujer de Nacor hermano de Abraham, la cual salía con su cántaro sobre su hombro. 16 Y la doncella era de aspecto muy hermoso, virgen, a la que varón no había conocido; la cual descendió a la fuente, y llenó su cántaro, y se volvía. 17 Entonces el criado corrió hacia ella, y dijo: Te ruego que me des a beber un poco de agua de tu cántaro. 18 Ella respondió: Bebe, señor mío; y se dio prisa a bajar su cántaro sobre su mano, y le dio a beber. 19 Y cuando acabó de darle de beber, dijo: También para tus camellos sacaré agua, hasta que acaben de beber. 20 Y se dio prisa, y vació su cántaro en la pila, y corrió otra vez al pozo para sacar agua, y sacó para todos sus camellos. 21 Y el hombre estaba maravillado de ella, callando, para saber si Jehová había prosperado su viaje, o no. 22 Y cuando los camellos acabaron de beber, le dio el hombre un pendiente de oro que pesaba medio siclo, y dos brazaletes que pesaban diez, 23 y dijo: ¿De quién eres hija? Te ruego que me digas: ¿hay en casa de tu padre lugar donde posemos? 24 Y ella respondió: Soy hija de Betuel hijo de Milca, el cual ella dio a luz a Nacor. 25 Y añadió: También hay en nuestra casa paja y mucho forraje, y lugar para posar. 26 El hombre entonces se inclinó, y adoró a Jehová, 27 y dijo: Bendito sea Jehová, Dios de mi amo Abraham, que no apartó de mi amo su misericordia y su verdad, guiándome Jehová en el camino a casa de los hermanos de mi amo.»

¿Te has preguntado por qué es que Dios bendice y usa a más gente que a otros? Había un hombre en mi Iglesia que no se vestía muy bien, y siempre tenía su camisa de fuera. No podríamos decir que vestía bien, pero siempre estaba ganando gente para Cristo y trayéndolos a la Iglesia. Y cuando llegó a ser un asistente de pastor, él edificó una tremenda clase de escuela dominical. Y también conozco a otras personas que sí visten bien, que son inteligentes, que sí lucen bien y tienen buena apariencia pero no hacen nada para el Señor.

¿Por qué Dios bendice más a unas personas que a otras? Yo no sé todas las respuestas, pero una gran parte de las repuestas está en esta historia. Eliezer tenía un trabajo muy difícil. Tiene que encontrar una esposa para el hijo de su amo. Yo conozco a muchas personas que no hicieron un buen trabajo encontrando esposa para sí mismos, ¿cómo pueden encontrar una esposa para alguien más? ¿Cómo pudieras escoger una esposa para alguien más? Eliezer hizo lo que todos tienen que hacer si quieren tener la esposa correcta: Pidió que Dios le ayudara desde el inicio. Llegó al pozo y dijo: «Señor, que sea la esposa que tú has escogido para Isaac. Yo voy a pedir agua para beber para mí mismo, pero a la que yo pida agua para beber para mí mismo, Señor, que ella voluntariamente se ofrezca para darles de beber a todos mis camellos.»

Esos camellos eran camellos de una sola joroba y pesaban hasta 700 kilos y podían beber hasta la mitad de su peso en agua, eso quiere decir que podían tomar hasta 350 litros de agua. Ahora, a nosotros los predicadores bautistas se nos acusa: «Es usted un exagerado», pero vamos a suponer que el camello no estaba muy sediento, y que nada mas le cabían 175 litros de agua. ¿Cuánto tiempo le tomaría a Rebeca en sacar esa cantidad de agua del pozo? La Biblia dice que cargaban el agua en un cántaro sobre su hombro y no creo que estaba hecho de un plástico liviano, porque no se había inventado todavía. Era un cántaro de barro o piedra. Y vamos a suponer que ella podía cargar 20 litros de agua en un solo viaje.  Tuvo que haber ido 85 veces del pozo hasta donde estaban los camellos. Pero esto es lo que ella tenía que hacer, para determinar si ella iba a ser la esposa de Isaac.

Lo que Eliezer hizo fue algo muy inusual, de manera que él solo pidió agua para él. Y eso era una cortesía común en tiempos bíblicos. ¡Pero el presentarse como voluntaria para dar de beber a todos los camellos, era un gran trabajo! Y cuando Rebeca hizo esto, Eliezer no se puso a ayudarle. Yo no sé qué tan lejos estaba el pozo de donde estaban los camellos, pero la Biblia dice que ella corrió. Va al pozo, baja el cántaro y lo levanta, y luego pone el cántaro sobre su hombro y luego corre, y baja su cántaro y echa el agua a donde van a tomar agua los camellos, y regresa, y ya hizo un viaje, pero le faltan 84 viajes más. Y corre de nuevo y baja el cántaro al pozo otra vez, y lo jala, y pone su cántaro sobre su hombro, y va otra vez…

Era muy injusto que Eliezer hubiera pedido esto, pero era un requisito que no podía cambiarse. Si ella no se ofrecía como voluntaria para dar de beber a todos los camellos, ella no hubiera sido la esposa de Isaac. Pero quiero que vean la respuesta de ella, su repuesta fue sin invitación. Eliezer no hizo ningún gesto de que sus camellos necesitaban agua. Si Eliezer hubiera sido como uno de los predicadores que yo conozco hubiera dicho: «¡Ay mis camellos! Creo que tienen sed, ¿Ya viste cómo tienen sed? ¡Yo no sé cómo les voy a dar agua! Yo no tengo un cántaro. Ora para que Dios me mande un cántaro, ora que Dios mande a alguien…» Eliezer no dijo eso, él nada mas pidió un vaso de agua, y sin que se le mencionara nada, Rebeca se ofreció de voluntaria.

Por cierto, es algo bueno ofrecerse como voluntarios para servir al Señor. Yo no creo que necesitemos escuchar una voz en la noche para saber que hay almas perdidas que necesitan a Jesús. No necesitamos una invitación en un plato de oro, para ir a servirles el agua a aquellas personas sedientas que necesitan beber de Jesús. Pero Rebeca no tardó en su respuesta. Yo sé de muchos que van a servir al Señor «después.» Yo conozco a predicadores que dicen: «Pues ahorita no puedo hacer mucho porque estoy trabajando en un buen trabajo, cuando yo deje mi trabajo entonces voy a hacer algo, entonces voy a tocar puertas, entonces voy a trabajar duro.»

Yo conozco a mucha gente que dice que va a hacer algo para el Señor…»después.» «Ya que crezcan los hijos.» «Ya que termine de construir mi casa.» «Ya que no tenga que trabajar tanto.» «Una vez que termine mi educación.» ¡Dios no está interesado en lo que tú puedes hacer por Él después, Él está interesado en lo que tú puedes hacer por Él hoy! Rebeca no se ofreció a darles de beber agua a los camellos después, ella se ofreció para darles en ese momento. Su respuesta fue sin titubear. Le dijo que iba a sacar agua para todos sus camellos hasta que acabaran de beber.

Yo conozco a muchos que antes servían a Dios, hay muchas Iglesias que antes corrían rutas de autobuses, antes salían a ganar almas… pero la verdad es que nuestro trabajo no se ha terminado. Todavía hay almas que necesitan ganarse para Cristo. Todavía hay convertidos que necesitan ser discipulados. Hay muchas Iglesias que se necesitan plantar y levantar alrededor del mundo.  Hay millones y millones de personas que nunca han escuchado el Evangelio de Cristo; no importa que tan cansados estemos, no importa que tan desilusionados estemos, que tanto trabajo tenemos, ni que tantos problemas tenemos, nuestro trabajo no ha terminado hasta que el mundo escuche el Evangelio de Cristo. Tenemos que ser como Rebeca que dijo: «Seguiré sacando agua, hasta que todos los camellos terminen de tomar.»

Quiero que miren su recompensa. Su recompensa no fue revelada sino hasta después de que ella terminó de darles de beber agua a todos los camellos, entonces Eliezer le da pendientes de oro y un brazalete, como 30 mil pesos en oro. ¿Qué tanto tiempo piensas que le habrá tomado a ella para darle de beber a los camellos? ¿Tres horas? La Biblia no nos dice pero dice que ya estaba anocheciendo. Vamos a suponer que fueron 4 horas, ¿Tú trabajarías 4 horas por 30 mil pesos? ¡Tú puedes vivir con eso! ¿60 mil pesos por día? ¿300 mil en una sola semana? (En cinco días). Puedes vivir con eso digo yo. Pero quiero que tomen nota que Eliezer no le ofreció la recompensa primero. Él no se levantó y dijo: «Damas y caballeros, tengo estos brazaletes y estos pendientes…para la primer mujer que se presente para dar de beber a mis camellos…» Hubiera tenido la multitud de mujeres esperando. Y yo les quiero decir a ustedes que Dios recompensa a sus siervos muy bien.

A veces oigo de aquellos que hablan de lo que dejaron para servir a Dios, aquellos que dicen «Yo pudiera haber sido muy rico. Yo pudiera haber sido un gran atleta. Yo pudiera haber sido un gran cantante, pero todo lo deje para servir a Dios…» Y quieren que nos impresionemos, y Dios diga: ¡Wow! ¡Qué suerte tuvo Dios para escogerte a ti! Pero yo quiero decirte que yo no dejé nada para servir a Dios, Dios ha sido mejor conmigo, que lo que el mundo y el diablo jamás me hubieran tratado. Y yo dejé todos esos trapos viejos y rotos y Dios me ha vestido de vestiduras blancas, y yo estoy comiendo del maná del cielo, y por eso vivo feliz este día. Los discípulos le dijeron a Jesús: «Señor, lo hemos dejado todo y te hemos seguido, y ¿qué nos toca a nosotros?» Y él les dijo: «No hay nadie que haya dejado padres, hijos, terrenos y casas que no van a recibir 100 veces más, no solamente en esta vida sino en la vida venidera.» ¡Es un buen trato servir a Dios! Pero no nos ofrece la recompensa de antemano. Te garantizo que si tú supieras la recompensas que se van a repartir en el tribunal de Cristo, ¡te pondrías a servir a Dios con todas tus ganas!

Cuando yo llegué a mi Iglesia, mucha gente no quería ir. Estaban recibiendo la mitad del dinero que necesitaban para pagar sus cuentas. Nuestra ciudad tiene más crímenes que cualquier otra ciudad en los Estados Unidos. Nuestros autobuses han sido balaceados, a los obreros les han disparado; tengo una lista de más de 20 hermanos y gente de la ruta a quienes les han dado un balazo, entre los años 2000 y 2007. No mucha gente quiere venir a la Iglesia. Otras Iglesias me pidieron ser su pastor, dos de ellas estaban en ciudades muy bonitas, y me ofrecían una casa más bonita a donde yo podía vivir. Pero nuestra ciudad tenía más gente. Y yo pensé que quizá había unos cuantos camellos sedientos a quien Dios quería que yo les pudiera dar agua y que el Señor me pudiera usar en esa ciudad. Yo no sabía, que ahora 30 años después, veríamos a 130 de nuestros muchachos en el ministerio. Yo no sabía que Dios nos permitiría edificar y construir un auditorio de 2000 personas. Yo no sabía que Dios haría a nuestra Iglesia la Iglesia Bautista Fundamental más grande de nuestro estado. Si todos supiéramos lo que Dios iba a hacer, hubiera una fila grande de voluntarios que quisieran ser pastor de esa Iglesia. Pero Dios no nos dice nada de antemano. Él nada más nos pide de dar de beber a unos camellos sedientos. Pero la recompensa más grande no fueron los brazaletes y los pendientes, la recompensa verdadera fue Isaac. La Biblia nos dice que cuando Rebeca vio a Isaac, ella se bajó de su camello, se bajó rápido y dijo:

– ¿Y ese quién es?»

– Ese es Isaac.

– ¿Ese es Isaac? ¡Wow! ¡Qué hombre!…Yo soy Rebeca.

Y después de que los pendientes ya no tenían tanto valor, ella todavía tenía a Isaac.

Tengo un amigo que es predicador y estaba en Hawái y vio a un hombre debajo de una palmera que estaba leyendo el libro del mormón y le preguntó: «¿Eres mormón o estas aprendiendo el mormonismo?» Le dijo: «Estoy leyendo este libro porque estoy buscando la verdad.» Mi amigo le dijo: «Yo conozco la verdad, si tu quieres yo te puedo hablar de la verdad.» Su nombre era Nick y su esposa Mary. Por tres hora y media mi amigo no hizo nada más que abrir la Biblia y responder a sus preguntas. Ahora, si yo estuviera de vacaciones con mi esposa, y alguien nos quitara tres horas, yo sé lo que ella estaría pensando: «Estas son nuestras vacaciones, es tiempo de ir de compras y de tomar fotos, y de visitar lugares…y de ir a comprar más.» Pero después de tres horas y media Nick y Mary fueron salvos. Ellos eran dueños de una compañía de construcción grandísima en Canadá. Y cuando él regresó, le mandaron a mi amigo un cheque de $2,000 dólares. ¡Y cada mes mi amigo recibía un cheque de $1,200 a $2,000 dólares!

¿Tres horas y media? ¡Claro! ¡Toda la noche si quieres! Un día pararon de llegar los cheques, y mi amigo recibió una carta de su esposa Mary, y le dijo: «Yo quiero que sepas lo que tus hijos espirituales han estado haciendo. Tú no sabías esto, pero mi esposo sabe muy bien el idioma ruso, y cuando bajó la cortina de hierro y hubo libertad en Rusia, vendimos nuestra compañía y pagamos nuestros propios gastos para irnos de misioneros a Rusia. El otro día estuvimos atorados en el mismo elevador con el equipo olímpico de luchadores de Rusia, y cuando terminaron de arreglar el elevador, seis de ellos ya eran salvos. Tenemos las tarjetas de decisiones firmadas de 45,000 personas que han aceptado a Cristo en nuestras campañas en Rusia.» Los cheques de $1,200 y $2,000 dólares al mes, eran los pendientes y los brazaletes, pero toda esa gente salva era Isaac.

Hay una dama en nuestra Iglesia que fue capitana de autobús por 15 años, tuvo que dejar la ruta porque el doctor se lo pidió. Una vez vio a un morenito y lo invitó a la Iglesia y el dijo que sí pero no vino a la Iglesia, y ella regresó y el morenito otra vez le prometió que iría pero no fue, y cada semana por un año y medio, ella lo invitó. Él nos dijo que cada vez que veía su carrito azul, él se escondía. Pero un día vino, un día fue salvo, un día se puso en serio, un día se fue a preparar a un Colegio Bíblico, y regresó a esa misma ciudad y comenzó una Iglesia. Le compramos un edificio y unos hermanos le ayudaron a remodelarlo. Pero el primer día de servicio, había una sola persona en asistencia, yo no estaba allí. El hombre que le había ayudado a remodelar el edificio no estaba allí. El pastor de jóvenes que lo había discipulado no estaba allí. La única persona que estaba allí, era esa hermana, esa capitana. Y un día él dijo al traer a ella a la plataforma: «Si no fuera por esta dama yo no estaría aquí hoy, usted no estaría aquí hoy, esta Iglesia no estaría aquí hoy.» Pero hubo recompensa porque por un año ella les trajo agua a los camellos. Dios bendice a esa gente que se presta de voluntaria para dar de beber agua a los camellos hasta que acaben de tomar. ¿Y usted, le está dando agua a los camellos? Fin.

Ama A Tus Enemigos

Pastor Elmer Fernández

Lo que te voy a dar no te lo pueden dar los psiquiatras, ellos te van cobrar miles de dólares y te van a dar una pastillita para que te vayas a dormir. Está es la mejor psiquiatría que puedas recibir. Yo te quiero ayudar porque hay tantos amargados que han perdido el gozo. No tienes el gozo en tu vida, tienes amarguras. Piensas que la vida es miserable y te quiero ayudar. Pero debemos entender que a todos, alguien nos va a hacer una injusticia. Alguien te va a acusar falsamente en el trabajo, y vas a perder el trabajo. Alguien va a decir muchas cosas contra ti que no es cierto. Alguien te va a herir, alguien te va a estafar, alguien te va a robar. Hay un esposo que su esposa va a herir, a lo mejor le va a ser infiel. Hay una esposa que el marido la va a herir. A todos de una manera o de otra nos van a hacer una injusticia. Si mi gozo depende de que nadie me haga injusticia, estoy a la merced del mundo. Si mi gozo depende de que yo pueda perdonar esas injusticias, ahora yo puedo tener el gozo cuando yo quiera.

Mateo 5:38-48 dice: «Oísteis que fue dicho: Ojo por ojo, y diente por diente. 39 Pero yo os digo: No resistáis al que es malo; antes, a cualquiera que te hiera en la mejilla derecha, vuélvele también la otra; 40 y al que quiera ponerte a pleito y quitarte la túnica, déjale también la capa; 41 y a cualquiera que te obligue a llevar carga por una milla, ve con él dos. 42 Al que te pida, dale; y al que quiera tomar de ti prestado, no se lo rehúses. 43 Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo. 44 Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen; 45 para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos. 46 Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa tendréis? ¿No hacen también lo mismo los publicanos? 47 Y si saludáis a vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen también así los gentiles? 48 Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto.»

Pecado es desobedecer un mandato de Dios. Cuando yo desobedezco un mandato del Señor eso es pecado. Aquí el Señor les da un mandato, que muchos están viviendo en pecado al no obedecerlo. El mandato se da en el versículo 43 y 44: «Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo. 44 Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen;.» El Señor Jesús dijo: «Alguien les dijo eso, pero yo te voy a decir, Amad a vuestros enemigos

¿Qué es un enemigo? Aquél que quiere matarme. No aquél marido cabezón que me hizo algo, o aquella mujer lengua-larga que dijo algo. No, yo digo alguien que quiere mi mal. Dios dice: ¡Ámalo! Alguien que quiere destruirme, matarme. Dios dice: ¡Ámalo! Te lo mando. Dice: «Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen..» Está duro ¿verdad? Yo sé, yo he estado allí. Yo he estado ahí cuando grandes injusticias han sido hechas. Empecé con Fidel Castro en Cuba, las injusticias que nos hizo a nosotros fueron inmensas, no tengo tiempo en ir en detalle pero fueron inmensas. Yo desde niño he visto muchas injusticias. Cuando salí de Cuba no pude sacar todas las cosas que mi mamá había hecho para mí. Yo tuve que dejarlo todo, tuve que dejar todo tirado, y el gobierno me lo quitó todo. A mi tía y a mi tío con el que me crié le quitaron el negocio, y le quitaron hasta la casa. Yo sé de injusticias. Falsamente he sido acusado, y se han escrito cosas malas de mí. Han sido escritas mentiras inmensas por todo el mundo hispano, no para dañarme con unos cuantos, pero ante miles y miles de personas. Puras mentiras. Yo sé lo que es tener injusticias contra uno. Si yo no me cuido, yo pudiera ser uno de los hombres más amargados del mundo, pero Dios dice: Ámalos a ellos. No que los perdones solamente, pero ámalos.

¿Por qué es que Dios me está pidiendo a mí que los ame? ¿Por qué es que Dios me pide a mí que ame a aquel que me ha hecho mal? Dice: «Para que así seas maduro.» Hay muchos que andan en el cochinero del rencor, hay muchos que andan en la letrina de la amargura, y te estás afectando a ti mismo, y si tú no aprendes esta lección, la amargura, el rencor, el resentimiento es un ácido que ninguna vasija puede contenerlo, porque se come esa vasija. Es un cáncer que acaba contigo, por eso queremos sacar ese cáncer y sacar esa amargura. El problema es que hay muchos que me dicen: -«Pastor, créame yo quisiera sacarlo, pero no puedo.» A veces hasta oras y le pides: «Señor quítame esto, ya no quiero… pero cada vez que veo esa persona me desfalco por dentro…» Yo quiero ayudarte cómo sacar ese cáncer. Yo quiero ayudarte cómo sacar ese resentimiento, ese rencor.

Primero, yo quiero que tú veas que para cambiar tu sentir debes cambiar tu pensar. Por ejemplo, yo amo a una familia de la Iglesia, yo pienso que es una linda familia, y que es un privilegio el ser su pastor. Pero llega gente y me dice: «¿Sabe lo que él dijo de Usted? ¿Usted sabe que lo critica?» Y a lo mejor y ni es cierto, pero al ellos decirme eso, hace que mi pensar cambie y al cambiar mi pensar, cambia mi sentir. Ahora yo me empiezo a sentir diferente hacia ellos, por lo que pensé diferente, empecé a sentir diferente. Tú tienes que cambiar tu pensar para cambiar tu sentir. Si tú no cambias tu pensar, no vas a cambiar tu sentir.

Entonces, tú tienes que pensar diferente de tus enemigos para que tu sentir sea diferente. Yo no estoy diciendo de aquél que te hizo una bobería. Yo a veces estoy consultando problemas matrimoniales, de cositas pequeñitas: Una mujer estaba embarazada y el marido le pone la mano arribita de su panza y ella le quita la mano y ya comenzó un gran problema matrimonial. ¿Qué tanto lío? A lo mejor estaba cansada, a lo mejor estaba adolorida, no se sentía bien, y ya por eso se formó un pleito inmenso. Yo no estoy hablando de esas tonterías. Yo estoy hablando de problemas serios, de problemas que de verás son dañinos. Dios dice: «Ama a esa persona.» -¿Cómo lo voy a amar? -Cambia tu forma de pensar. -¿Cómo lo miro? Lo tengo que ver como un instrumento de Dios que es a lo mejor para castigarme. Porque lo que se siembra se cosecha. Dios dice: «Yo no soy burlado, lo que el hombre sembraré eso cosechará.» Quiere decir que a lo mejor una persona le roba a este, y le roba a este, y le roba a otro. Y luego alguien le roba a él y él dice: «¡Ay, me robó!» Dios está cobrándote lo que tú hiciste aquí atrás. Dios dejó que todo eso te pasara para arreglar cuentas con todo lo que tú has hecho.

A veces Dios manda gente a nuestras vidas para arreglar cuentas con nosotros. Y Dios quiere que arreglemos cuentas. Entonces, si lo miras de esa manera, puedes mirar a alguien y decir: «Señor, yo bien lo merezco.» Yo me he dado cuenta que la gente que tiene menos misericordia es la gente que vive en más pecado. Los que más pecado tienen son los menos misericordiosos con otros. A veces la gente que más pecado tienen son la gente que más duros son con otros. Tú ten cuidado. A veces los que son más duros en perdonar, son los que más han ofendido. Yo he consultado con un cónyuge que me dice: «Pastor, él o ella me ha sido infiel, yo no puedo perdonar.» Y después me entero que él o ella fue infiel 2 o 3 veces antes. Entonces yo dije: «¡Hipócrita! Tú has sido infiel 2 o 3 veces y te perdonó y ahora él o ella te ha sido infiel una vez y ¿no puedes perdonar?» Y no estoy diciendo que un hombre o una mujer debe de ser infiel porque él o ella fue infiel. ¿Dónde está la misericordia? ¿Dónde está el perdón?

En 2 Samuel 16, David ha cometido pecado con Betsabé. El gran rey David, el rey que tuvo el corazón de Dios, un gran rey, cometió un horrible error, cometió inmoralidad con Betsabé, mató al esposo de ella; y él aunque Saúl lo persiguió, nunca levantó su mano contra el rey Saúl. David era un hombre de guerra, desde niño peleó contra Goliat y después estuvo en muchas batallas. David era un hombre fuerte. David con su espada había matado a muchos. No le tenía miedo a nadie. Y David en esta situación va caminando con sus soldados elegidos, los mejores de los mejores. Hombres de guerra. Hombres que con la espada han matado quizá a cientos cada uno. David está rodeado con ellos. Su hijo Absalón se está rebelando contra él, y David está huyendo porque él no quiere pelear contra su propio hijo. ¡Cosa dura! Su propio hijo le quiere quitar el reino. Y David va caminando con estos hombres escogidos y hay un hombre que le empieza a gritar, este hombre era de la familia de Saúl, Simei. Y entonces aquí empieza la historia en 2 Samuel 16:5: «Y vino el rey David hasta Bahurim; y he aquí salía uno de la familia de la casa de Saúl, el cual se llamaba Simei hijo de Gera; y salía maldiciendo,.» No dice que le dio una mala mirada, no dice la Biblia que lo trató mal. Lo estaba maldiciendo y tirándole piedras. ¿A quién? Al rey David. Hombre de guerra con la espada a su lado, rodeado con los mejores hombres de guerra de él. Y Simei está arrojando piedras contra el rey David y contra todos los siervos de él. Y todo el pueblo y todos los hombres valientes estaban a su derecha y a su izquierda. Y decía Simei maldiciendo: «Fuera, fuera, hombre sanguinario y perverso, Jehová te ha dado el pago de toda la sangre de la casa de Saúl, en lugar del cual tú has reinado. Y Jehová ha entregado el reino en mano de tu hijo Absalón. Y hete aquí sorprendido en tu maldad, porque eres hombre sanguinario.» Ahora Simei está aquí maldiciéndole. Pero David nunca trató mal al rey Saúl. Acuérdense que cuando Saúl estuvo en la cueva durmiendo, David le cortó un pedacito de su vestuario, y después cuando salió le enseñó y le dijo: «Mi rey, ¿de quién es esto? Tuve la oportunidad de matarte pero no te maté mi rey.» David nunca levantó su mano contra Saúl. David nunca lo hizo. Ahora está aquí rodeado de sus hombres de guerra, de lo mejor de los mejores. Él mismo era hombre de guerra. Y este muchacho, este Simei está maldiciéndole y tirando piedras a sus soldados. ¿Qué pasa? Mira el versículo 9, «Entonces Abisai hijo de Sarvia dijo al rey: ¿Por qué maldice este perro muerto a mi señor el rey? Te ruego que me dejes pasar, y le quitaré la cabeza.» ¡Wow! Me encanta estar rodeados de hombres así, nada más decirles sí y le cortan la cabeza. De estos hombres estaba rodeado David. Todo lo que David tenía decir era que sí a uno de sus soldados que le estaba preguntando: «¿Me dejas? ¿Me dejas y le corto la cabeza?» David nada más tenía que decir sí y el hombre estaba muerto. Pero David no hizo eso. David era muy grande para eso.

Mi tío Sánchez me enseñó: «Hombre es aquél que le puede dar una paliza a otro pero se refrena y no le da la paliza y se echa para atrás.» Ése es hombre. El que sabe que puede darle una paliza y vencerle pero no lo hace. Hombre es aquél que sabe que puede darle un golpe a su esposa y tirarla en el piso, pero se controla y se echa para atrás. Ése es hombre. David tenía el poder más que suficiente para matar pero dijo que no. Hasta regaña a sus soldados que querían matar a este hombre. ¡No dijo nada contra Simei, pero regaña a este soldado! ¿Y que le dice? Mírenlo en el versículo 10, «Y el rey respondió: ¿Qué tengo yo con vosotros, hijos de Sarvia? Si él así maldice, es porque Jehová le ha dicho que maldiga a David. ¿Quién, pues, le dirá: ¿Por qué lo haces así?» ¿Saben que estaba diciendo David? Estaba diciendo: «Déjalo. Si maldice es porque yo lo necesito. Yo no soy tan santo.» Y a ti… nada más con que te miren mal y ya. En el trabajo te peleas con cualquiera.  En la casa, marido y mujer andan como perros y gatos. Por boberías, sí, por boberías. Aquí está el rey, la gente estaba supuesta a doblarse delante del rey, a tener reverencia delante del rey, y éste lo está maldiciendo y tirándole piedras. El rey tenía toda la autoridad para decir: «Mátenlo.» Pero él dijo: «Déjenlo, déjenlo.» ¿Por qué? Porque lo miró como un instrumento de Dios para hablarle a él. Para arreglar su vida. ¿Será que Dios está arreglando cuentas contigo, y envía a alguien para arreglar cuentas contigo? ¿Será eso? Por eso yo creo que aquellos que son misericordiosos son aquellos que caminan con Dios. Porque el que camina con Dios y ve cuánto Cristo le ha perdonado, entonces perdona. Si yo digo: «Éste me las va a pagar.» Entonces Dios dice: «Está bien, pero tú la vas a pagar conmigo.» Y tú dices: «Pero Pastor, me robó $500 dólares y me las va a pagar.» Y Dios dice: «Me robaste $50,000 en diezmos y me las vas a pagar.»

¿Tú quieres que Dios arregle asuntos contigo? Veamos en Deuteronomio 8:1-2 «Cuidaréis de poner por obra todo mandamiento que yo os ordeno hoy, para que viváis, y seáis multiplicados, y entréis y poseáis la tierra que Jehová prometió con juramento a vuestros padres. Y te acordarás de todo el camino por donde te ha traído Jehová tú Dios estos cuarenta años en el desierto, para afligirte, para probarte, para saber lo que había en tu corazón, si habías de guardar o no sus mandamientos.» La prueba es lo que demuestra lo que hay en el corazón. «¡Señor, aunque todos te nieguen, yo no te negaré!» y dijo Cristo: -«Sí me vas a negar»-. La prueba no es para que Dios sepa que hay en tu corazón, la prueba es para que tú sepas que hay en tu corazón. «¡No Señor, yo nunca negaré!» -«Deja que llegue la prueba.»- Y vino la prueba y Pedro negó al Señor. Porque Cristo vio lo que había en su corazón, y dijo: «Pedro, tú no ves lo que hay en tu corazón pero yo lo veo.» El hombre no es ladrón porque roba, el hombre roba porque es ladrón en su corazón. Una persona no es mentirosa porque dijo mentiras, una persona dice mentiras porque es mentirosa en su corazón. Una persona no pelea porque alguien le hizo algo y perdió el genio, no, esa persona perdió el genio porque tiene problemas en su corazón. Es porque está irritado en su corazón y eso nada más demuestra lo que hay allí adentro. -«¿Entonces, cuándo alguien me ofenda y me haga algo mal y yo tenga amarguras, y tenga rencor y odio…?»- Dios te está diciendo: «Quiero enseñarte lo que hay en tu corazón, estoy sacando lo que hay en tu corazón para que tú lo veas.» Y Dios está sacando lo que hay en tu corazón para que lo veas. Tú crees que tu corazón anda bien limpiecito y Dios dice: «Déjame enseñarte lo que tienes en tu corazón. Yo lo veo y yo quiero que tú lo veas.» Entonces la prueba demuestra lo que hay en mi corazón. El Señor quiere probarme para eso, Él quiere desarrollar mi vida interior más que mi vida exterior. Lo más lindo del mundo es una persona que puede perdonar, una persona que puede amar aún a aquél o a aquella que le ha hecho daño a él o a ella. Eso es cristianismo. ¿No fue lo que dijo Cristo en la cruz cuando dijo: «Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen.» ¿Cómo pudo Cristo perdonarlos? Porque él se dio cuenta que ellos no sabían lo que estaban haciendo. Él dijo: «Ellos no saben que soy el Hijo de Dios, ellos no saben, no se dan cuenta que soy el Creador del Universo. Si ellos se dieran cuenta, no lo hicieran. No se dan cuenta que esto está en el plan de Dios para la salvación de los hombres. Ellos no se dan cuenta de eso, por eso Padre, por favor perdónalos, porque no saben lo que están haciendo.»

Dios quiere desarrollar más la persona interior más que la exterior. Las mujeres se preocupan tanto del exterior, que si el maquillaje, que si esto, que si el pelo. Algunas se pasan hasta dos o tres horas en espejo. Yo le doy gracias a Dios que mi esposa no es así, ella se pasa su tiempo arreglándose, pero no tres horas. Un hombre vino a mí y me dijo: «Mi esposa se pasa tres horas en el espejo.» (Cuando la vi, dije: «Mejor que se pase las seis horas porque no le fueron suficientes las tres»). Yo no estoy en contra de que se arreglen, que luzcan bien, que se pongan el maquillaje con moderación, y se arreglen bonitas, eso está bien… Pero Dios está más interesado en el interior que en el exterior. Hombres, Dios está más interesado en el interior que en el exterior. Y algo que nos hace más como Cristo que ninguna otra cosa es perdonar.

¿Qué hace Cristo más que nada? -Perdonar-. ¿Qué hace Cristo más que nada? -Amar-. Estando nosotros en nuestros pecados y deleites, y siendo enemigos de él, peleando contra Él, Dios nos amó y dio su vida por nosotros. No porque tú digas que amas tanto a Dios, él va a decir: «¡Oh cuánto me ama!, déjalo venir al cielo.» ¡Mentira! Nosotros amamos cuando Dios murió por nosotros para rescatarnos del pecado y salvarnos y darnos vida eterna. Él nos amó aún siendo enemigos. Entonces, para ser como Cristo, necesito amar. Yo tengo que cambiar si tengo que ser como Cristo. A lo mejor hay un plan que Él tiene en mi vida. -«Pero, Pastor, él me acusó falsamente y ahora perdí el trabajo.»- Quién sabe si Dios tiene un mejor trabajo para ti, y sabía que no te ibas a cambiar de trabajo a menos que pasara esto y dejó que pasara porque tiene algo para ti mejor todavía. Decir: «Yo no sé porque él lo hizo pero a lo mejor Dios tendrá algo mejor para mi vida y que Dios se arregle con él.» Y tu corazón está bien, tu corazón está tranquilo porque has aprendido a perdonar. Si Dios me está pidiendo que perdone a alguien que me quiere matar, ¿Por qué esposo y esposa no se pueden perdonar? ¿Por qué hijo y padre no se pueden perdonar? ¿Por qué hermanos no se pueden perdonar por cositas? Mira a José, sus hermanos lo venden como esclavo, se lo llevan a tierra lejana, y lo meten en cárcel después de acusarlo falsamente. José podía estar amargado en la cárcel y si hubiera estado amargado, Dios nunca le hubiera revelado los sueños que le reveló. Pero José no se amargó. Y porque no se amargó llegó a ser el segundo en mando. Y al llegar a ser el segundo en mando, vienen sus hermanos y él les da de comer a ellos. Y perdona y ama a aquellos que lo entregaron cuando era un muchachito, y se fue a una tierra lejana sin conocer el idioma, sin conocer las costumbres, y dónde terminó hasta en cárcel, José pudo haber dicho: «Ustedes me hicieron esto a mí y me la van a pagar ahora.» Pero los perdonó y los amó. A lo mejor tú puedes hacer lo mismo, tú puedes decir: «¿Sabes qué? Dios quiere hacer algo en mí, Dios quiere que me de cuenta que las personas valen más que el dinero, y que cositas.» -«Pero Pastor, me pidieron prestado y no me pagaron.» ¿Vale más ese dinero que esa persona? Y déjame decirte algo, no es bueno estar pidiendo prestado. Si alguien viene a pedirte prestado dile, ¿me ves cara de banco? Para eso están los bancos. En serio, yo no creo que sea bueno entre hermanos estarse prestando. Muchos problemas en la Iglesia son porque se han estado prestando dinero y después no pagan. Para eso están los bancos. Tú ve al banco y pide un préstamo si quieres. -«Pero es que el banco no me lo da»- Por alguna razón el banco no te lo da. Si el banco no te lo da porque no confía en ti, porque voy a ser tan tonto en prestarte yo. Y si das prestado, dalo como regalado, ni cuentes que te lo van a pagar, porque después te amargas tú. Así me pasó, hace años y años atrás le presté a un hombre $500 dólares y me dijo: «Pastor, el viernes se los doy.» Pero no le pregunté que viernes, porque todavía estoy esperando que llegué. Y ya hace como 25 años de eso. Pero, ¿Vale más ese miembro que los $500 dólares? Perdono a ese miembro que se llevó $500 dólares. Yo estaba ganando $7,000 dólares al año, sin casa, sin carro, sin nada. Había dejado un trabajo de $18,000 dólares al año para tener un trabajo de $7,000 pastoreando y ahora me quitan $500 de $7,000 era una buena porción. Pero mi pregunta es: ¿Vale más ese miembro que los $500 dólares? En la madurez tú dices: Vale más esa persona.

Dios quiere que seamos como él. -«Pastor, usted está defendiendo a mi enemigo.»- No, yo no estoy defendiendo a tu enemigo, yo te estoy ayudando a ti. Dios está más interesado en ti que en tu enemigo. Mateo 6:12 dice: «Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores..» Y el versículo 14 dice: «Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial.» Si alguien me hace mal a mí y yo no perdono, ahora Dios no me perdona. Si Dios no me perdona, yo no estoy lleno del Espíritu. Si yo no estoy lleno del Espíritu yo no tengo gozo, yo no tengo paz, yo no tengo amor, porque eso es el fruto del Espíritu. Y entonces ando en amargura, miserable, irritado, el mundo apesta, y soy yo el que tiene problemas. Porque no he aprendido a perdonar y a veces hasta con Dios nos amargamos. ¿Por qué me has hecho esto? A mi papá le pasó, cuándo mi mamá murió, yo de seis años de edad, mi padre se amargo porque me llevó a Cuba y Castro rompió relaciones con Estados Unidos, y yo me quedé en Cuba, y él perdió a su esposa y a su hijo en menos de un año. Y él se amargó contra Dios y dijo: «¿Por qué me has hecho esto?» Es una oportunidad de crecer, es una oportunidad de madurar, de decir: «Mi Dios yo no entiendo, pero algún propósito tú tienes.» Pero mi padre se amargó; como algunos de aquí se han amargado contra Dios, nada más porque dicen que Dios no les ha dado algo, que Dios no ha sido bueno. Pero si Dios nos diera lo que merecemos, estuviéramos ardiendo en el infierno ahora mismo. Aún el infierno es mejor de lo que merecemos. Si Dios nos diera lo que merecemos estuviéramos todos ardiendo en el infierno. Y si no estoy en el infierno es por la gracia y misericordia de Dios. Pero nos amargamos contra Dios, al corazón le entra amargura. -«¿Por qué no puedo ser como aquel? ¿Por qué no tengo eso? ¿Por qué me tuvieron que hacer eso?»-. Hay que pelear contra eso. Y si tú no peleas con eso, te destruye a ti. En la Florida pasamos una batalla grande, falsas acusaciones, grandes cosas. Allí la batalla con la Biblia; yo no voy a cambiar mi Biblia, unos americanos que no saben ni hablar español no me van a decir que esto no es la Palabra de Dios, porque ni la pueden leer. A propósito la Biblia Reina Valera si es la Palabra de Dios, es la Biblia para el mundo hispano y es una tremenda traducción. Yo me tengo que parar firme por mis convicciones, y dije: «Lo siento, no puedo cambiar mi Biblia.» Tremenda batalla se formó, tremenda guerra, falsas acusaciones, falsas cosas. Mi esposa y yo pasamos cosas durísimas. Perdimos más de $20,000 dólares personales. Batalla hasta no decir más. Yo tuve que cuidar mi corazón. Pero mi corazón quería amargarse, quería coger odio. Pero una vocecita me decía: «Elmer, no te olvides: Amad a vuestros enemigos, bendecidlos, haced bien, orad por ellos.» Yo no me fui en contra, no puse un ataque nacional que pude haberles hecho, no hice ninguna pelea, yo se lo dejé al Señor. No hace mucho, hasta el Pastor de esa Iglesia se enfermó, y yo le pedí a la Iglesia que oraran por él. Yo no le deseo el mal ninguno, en mi corazón lo he perdonado, si lo viera mañana le pudiera dar la mano. No estoy de acuerdo con él si el está en contra de nuestra Biblia, pero eso es por doctrina no es personalmente; personalmente, si él necesita algo yo le doy, y si mañana está en un hospital y no lo admiten hasta que alguien pague mil dólares o si no va a morir, yo le pago los mil dólares. Y te lo digo de corazón, no estoy mintiendo, delante de Dios. Si yo no hubiera cuidado mi corazón a lo mejor está Iglesia no estaría aquí ahora, las conferencias no estuvieran, mi hogar estuviera destruido y yo amargado. ¿Me hicieron una injusticia? Oh, si, una verdadera injusticia. Pero yo no puedo parar que otros me hagan injusticias, yo nada más tengo que cuidar cómo yo reaccione, cómo yo me sienta. Yo tengo que decir: «Señor tú tienes algo en mente, tú tienes un plan, algo tú tienes para mí, algo tú me quieres enseñar a mí; a lo mejor es por algo que yo mismo he hecho que estoy cosechando lo que sembré. Como dijo David: «me lo merezco, yo he hecho demasiados pecados como para ser maldecido, hay un plan que Dios tiene para mí. Pero Señor, gracias por la prueba porque el oro se purifica en el horno de prueba.»

Te quiero ayudar, no quiero que pierdas el gozo, no quiero que pierdas la alegría, no quiero que pierdas el decir: «Señor está bien, son batallas que tengo que pasar, son acusaciones, pero Señor, ayuda a esas personas, yo no sé porqué hacen lo que hacen, pero ayúdalos, bendícelos…»Míralos como vasijas rotas que necesitan arreglo. Si algo aprendí del Dr. Hyles es que dijo: «La gente en sí no es mala, es gente rota que necesita ayuda.»

Matthew Henry dijo cuándo le robaron un día: «Señor, gracias porque me asaltaron y no fui yo quien asaltó.» Gracias que me hicieron el mal a mí y no fui yo quien hizo el mal. A John R. Rice lo vinieron a asaltar, y él dijo: «Mijo, tú no necesitas sacar una pistola para que yo te de mi billetera, pero ¿en qué condiciones estás que tienes que hacer esto?» Al ratito ya lo había ganado para Cristo. Y después de que ya lo había ganado para Cristo le dijo: «Ahora te voy a dar el dinero, toma todo lo que tengo, no me tienes que robar por el, solo pídemelo y yo te lo doy.»Quizá pienses que fue porque fue John R. Rice. Piensa en qué condición está esa persona que te está haciendo mal. Di: «Señor, ayúdale porque anda mal, anda mal.» En vez de coger odio, amargura y rencor. Y si no nos cuidamos, el que se daña somos nosotros. ¿Alguien te ha hecho una injusticia? – ¡A mí nadie Pastor!- Prepárate porque ya viene, guarda este mensaje porque lo vas a necesitar un día. Porque a todos nos vienen injusticias, lo único es que yo hago con ellas. -¡Pastor, yo no tengo ningún enemigo!- Ya tendrás, ya tendrás. Y cuándo alguien te haga un daño, acuérdate: déjame amarlo, déjame bendecirlo, déjame orar por ellos, déjame perdonarlos como Dios me ha perdonado a mí, déjame tener misericordia como Dios ha tenido misericordia de mí, déjame cambiar mi forma de pensar para poderme sentir bien… Y si haces eso, puedes sacar ese rencor y esa amargura de tu corazón.