No Se Vaya A Caer Como Eutico

Hechos 20:7-9 dice: «El primer día de la semana,  reunidos los discípulos para partir el pan,  Pablo les enseñaba,  habiendo de salir al día siguiente;  y alargó el discurso hasta la medianoche. 8 Y había muchas lámparas en el aposento alto donde estaban reunidos; 9 y un joven llamado Eutico,  que estaba sentado en la ventana,  rendido de un sueño profundo,  por cuanto Pablo disertaba largamente,  vencido del sueño cayó del tercer piso abajo,  y fue levantado muerto.»

La Biblia nos habla de que Pablo estaba enseñando a un grupo de personas en un cuarto que estaba en el tercer piso. Dice la Palabra de Dios que tanto era el entusiasmo de la gente ahí reunida que Pablo había alargado la predicación hasta la media noche.

Entre los que ahí se encontraban reunidos, estaba un joven llamado Eutico. Este joven, me lo puedo imaginar, era un joven a quién le gustaba la aventura. Le gustaba el riesgo y el desafío. Por esa razón estaba sentado, quizá, sobre la ventana. Su mamá pudo haberle dicho varias veces que se sentara en una silla. Pero él no quiso entender. No quiso oír… y se cayó.

La razón de porque se cayó hacia afuera, en vez de haberse caído hacia adentro, fue porque la mayor parte de su peso estaba -ah, ya lo adivinaron- hacia afuera. Y esa es la razón de porque muchos de los cristianos y también de los jóvenes hoy en día se van hacia al mundo y destruyen sus vidas. El mayor peso de ellos está hacia el mundo, hacia el pecado, desafiando a Dios y disfrutando de la aventura. Están en una cuerda floja, jugando al cristianismo. Están caminando al filo del precipicio, y muy pronto van a caer. El diablo con un empujoncito los va a tirar y grande será su destrucción.

Cuando Eutico cayó, la aventura se había acabado. La diversión se acabó. Ahora había algo real que había llegado y eso era la muerte. Joven, deja de jugar con el pecado, porque te va a llevar más lejos de lo que quieres ir, y te va a costar más caro de lo que te puedes imaginar. Eutico estaba muerto. ¿Pueden oír los gritos de la familia? ¿De los tíos? ¿De su mamá, gritando?: ¡Eutico! ¡Eutiquito! ¡Mi Eutiquín!

Gloria a Dios por las segundas oportunidades. Pablo bajó, oró a Dios, y resucitó. Todos ahí se quedaron atónitos. Muchos de ellos, quizá le dijeron a Eutico: «Te dijimos que te ibas a caer, pero no nos hiciste caso. Qué bueno que aquí estaba Pablo.» Después de todo esto, yo creo que ahora Eutico, se sentó bien hasta adelante para oír la predicación de la Palabra de Dios. Yo creo que Dios usó a Eutico grandemente para la obra de Dios. Me pregunto, ¿Cuántos Euticos habrá en las iglesias, que sólo van, pero por dentro son bien carnales y mundanos? Deje ya el mundo y ríndase a Dios, no le vaya a pasar lo que le paso a Eutico.

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