Moisés Levanta Las Manos

Hola amiguitos: Me llena de gozo el poder escribir otra historia para ustedes.  En esta ocasión les voy a contar una historia muy interesante y emocionante.

Dios había escogido a un pueblo para que fuera un pueblo especial.  Dios le prometió a Abraham que su descendencia sería ese pueblo especial. Y por ser el pueblo escogido por Dios, tendrían lo mejor de toda la tierra. Ese pueblo era el pueblo de Israel.

El pueblo de Israel fue sacado de Egipto, donde había sido esclavo por muchos, muchos años.  Finalmente fue libertado de una manera muy sorprendente. ¿Si recuerdan las 10 plagas?  ¿Y recuerdan como se abrió el Mar Rojo, para que los israelitas pasaran en seco? ¿También se acuerdan del maná y del agua que salió de la roca? Todas esas maravillas pudo ver el pueblo de Israel.

Había un rey que se llamaba Amalec. Este rey escuchó que el pueblo de Israel estaba cerca de su territorio y que era un pueblo inmensamente grande en número y que además Dios estaba con ellos. Había escuchado de todas las maravillas que Dios había hecho con ellos.  Pensó entonces, que debía salir a pelear contra ellos porque de lo contrario llegarían  a su territorio y lo destruirían.

El pueblo de Israel se encontraba acampando en Refidim.  En ese lugar  Dios hizo que saliera agua de una roca y ellos debían de esperar allí hasta que Dios dijera que debían de empacar y caminar a otro lugar.

La noticia de que el rey Amalec ya había preparado a su pueblo con armas, lanzas, espadas y todo lo demás llegó a oídos de Moisés. Ahora el rey Amalec ya venía hacia ellos para declararles la guerra. Moisés se dio prisa y le dijo a su más fiel siervo: ‑»Josué necesito que te prepares, escoge hombres y sal a pelear contra Amalec. Yo voy a subir aquel montecito y desde allí voy a estar orando con  la vara de Dios en mi mano.»

Josué no preguntó más, se dio prisa y salió para ir a escoger aquellos hombres que iban a salir a pelear con él. Todos se alistaron, se formaron y comenzaron a marchar hacia el enemigo Amalec.

Llegaron a un valle donde se encontraron frente a frente con Amalec.   Moisés se había dado prisa para llegar a un monte que estaba allí; de donde iba a poder perfectamente ver todo lo que pasara en esa pelea. Como Moisés ya era un hombre grande subió acompañado de Aarón y Hur.  Josué volteo a ver hacia el montecito, Moisés ya estaba listo en su lugar para levantar la vara de Dios y orar. Amalec quizá vio lo que hacía Moisés y se burlo: «¡Bah! ¡Qué puede hacer ese anciano allá arriba, solo va a ver su propia derrota!»  Josué dio la señal y la trompeta sonó con aquel sonido con que se anuncia el comienzo de la batalla.

Pasaron Díez minutos y los Israelitas iban ganando la batalla. Moisés se cansó de tener la vara de Dios hacia arriba y decidió bajar las manos para tomar un vasito de agua. Aarón le dijo: «¡Moisés mira allá abajo, nos están ganando! ¡Sube las manos!»  Moisés aventó el vaso  y se dio prisa a subir las manos y otra vez el pueblo de Israel iba ganando la batalla.  Moisés se volvió a cansar,  bajo sus manos y los Amalecitas ganaban.

Pasaron varios minutos y claro Moisés ya no aguantaba sus pies por estar tanto tiempo parado. ¿Te imaginas? Subía sus manos, ganaban. Las bajaba, perdían.

Por fin se les ocurrió una gran idea a Aarón y a Hur. Le trajeron una piedra a Moisés, para que se sentara en ella. Para ayudarlo ellos le sostenían sus manos fuertemente, hasta que se hizo de noche. ¡Wow!  Eso fue mucho tiempo. Nosotros no aguantaríamos con las manos arriba ni siquiera 20 minutos. ¡Imagínate ellos! ¡Qué aguante! Pero de esa manera ganaron la guerra. Dice la Biblia que deshicieron al pueblo de Amalec totalmente. ¡Dios fue quien les dio la Victoria!

Nosotros podemos ver que en algunas ocasiones hay problemas económicos en nuestros hogares, o problemas entre papi y mami, o tal vez problemas de salud. Aunque ellos son grandes y sus problemas mayores a los de los nuestros, nosotros podemos apoyarlos orando. Una ventaja es que Dios se agrada de la oración de los niños. Entonces deberías de tomar ventaja de eso y apoyar  a tus papás con oración. Ora por tus papás y familia y ponte listito.