La Miserable Vida De Un Joven

Y no había en todo Israel ninguno tan alabado por su hermosura como Absalón; desde la planta de su pie hasta su coronilla no había en él defecto. 26Cuando se cortaba el cabello (lo cual hacía al fin de cada año, pues le causaba molestia, y por eso se lo cortaba), pesaba el cabello de su cabeza doscientos siclos de peso real. 27 Y le nacieron a Absalón tres hijos, y una hija que se llamó Tamar, la cual era mujer de hermoso semblante.28Y estuvo Absalón por espacio de dos años en Jerusalén, y no vio el rostro del rey.29Y mandó Absalón por Joab, para enviarlo al rey, pero él no quiso venir; y envió aun por segunda vez, y no quiso venir. 30Entonces dijo a sus siervos: Mirad, el campo de Joab está junto al mío, y tiene allí cebada; id y prendedle fuego. Y los siervos de Absalón prendieron fuego al campo. 31Entonces se levantó Joab y vino a casa de Absalón, y le dijo: ¿Por qué han prendido fuego tus siervos a mi campo? 32Y Absalón respondió a Joab: He aquí yo he enviado por ti, diciendo que vinieses acá, con el fin de enviarte al rey para decirle: ¿Para qué vine de Gesur? Mejor me fuera estar aún allá. Vea yo ahora el rostro del rey; y si hay en mí pecado, máteme. 33Vino, pues, Joab al rey, y se lo hizo saber. Entonces llamó a Absalón, el cual vino al rey, e inclinó su rostro a tierra delante del rey; y el rey besó a Absalón. ~2 Samuel 14:25

1. Absalón era guapo. La Biblia nos está hablando de un joven, ese joven era Absalón, hijo del rey David. Y dice la Palabra de Dios que él era el más hermoso, el más guapo, el más atractivo; no había otro como Absalón. Tal vez medía 1.80, 1.90; quizás de ojos azules, quizás rubio, quizás medio fornido, quien sabe, pero dice la Palabra de Dios que Absalón era un hombre hermoso: «Y no había en todo Israel ninguno tan alabado por su hermosura como Absalón.» De tal manera que había ciertas cosas que tenía Absalón.

La primera de ellas dice la Biblia es que tenía hermosura. En otras palabras, Absalón era hermoso, no había en él defecto, desde la planta de su pie hasta su coronilla no había en el defecto. Imagínese, no tenía ningún rasguño, ninguna cortada, no tenía un ojo chueco, una mano chueca, no tartamudeaba. No tenía ni un granito, dice la Biblia que desde la planta de su pie (no tenía ni pie de atleta) no tenía nada malo, era perfecto.

Todas las chicas de Israel se morían por él; todas se emocionaban cuando veían a Absalón, aún cuando se asomaba por la ventana todas gritaban al verle. ¿Por qué? Porque Absalón era más guapo que Ricky Martin, que Luis Miguel, más guapo que Rigo Tovar, que José José, ¿verdad? Era súper guapo, él era Absalón.

2. Absalón era rico. Vea en el versículo 30: «Entonces dijo a sus siervos: Mirad, el campo de Joab está junto al mío, y tiene allí cebada…»

Ahora Absalón tenía propiedades, era hijo del rey. Absalón tenía riquezas, era rico. No le hacía falta nada, tenía sus campos, sus casas, tenía la heredad del rey David. El rey David era inmensamente rico. Si se acuerdan allá cómo él donó dinero para construir el templo, ¿por qué? porque era inmensamente rico.

David tenía mucho dinero. Absalón tenía mucho dinero. Él era el hijo del rey, entonces ¿qué más podía pedir?

Era hermoso, era guapo, era adinerado. Si le preguntara a una señorita: «¿con quién te quieres casar?», diría: «Con alguien rico y guapo.»

Quizá gente venía con él y le decía: «Oiga don Absalón, présteme dinero.» Sus cuates ahí estaban con él, tenía quizás muchos amigos. ¿Por qué? Porque Absalón tenía dinero. ¿Qué más tenía Absalón?

3. Tenía popularidad. Muchos jóvenes hoy en día quieren ser populares. Quieren ser famosos. Quieren ser estrellas de cine. Absalón era popular porque él era un príncipe. Era hijo de un rey. Pensaríamos que no le faltaba nada a Absalón. Parecía que Absalón lo tenía todo. Pero en realidad hay algo que Absalón no tenía, y era el corazón de su papá. Lo que le hacía falta a Absalón era el corazón de su propio papá y eso lo hacía miserable. Por eso dice la Palabra de Dios que Absalón estaba tratando de llamar la atención. Veamos como comenzó todo:

2 Samuel 13:14: «Mas él no la quiso oír, sino que pudiendo más que ella, la forzó, y se acostó con ella. 15 Luego la aborreció Amnón con tan gran aborrecimiento, que el odio con que la aborreció fue mayor que el amor con que la había amado.»

¿Qué está pasando? Aquí nos cuenta la Palabra de Dios, que hay una muchacha que se llama Tamar, y dice que fue abusada, violada por su medio hermano Amnón.

Ahora vea lo que dice en el versículo 20: «Y le dijo su hermano Absalón: ¿Ha estado contigo tu hermano Amnón? Pues calla ahora, hermana mía; tu hermano es; no se angustie tu corazón por esto. Y se quedó Tamar desconsolada en casa de Absalón su hermano.»

Tamar era hermana de Absalón, pero sólo media hermana de Amnón. Y dice la Palabra de Dios que Tamar es violada por Amnón. Entonces ahora nos encontramos que Absalón le dice a su hermana: «¿Dónde has estado?.» Y ella le confiesa y le dice: «Mira lo que me hizo Amnón mi medio hermano.» De tal manera que ahora Absalón aborrece a Amnón, lo odia como diríamos, con «odio jarocho.»

Mire lo que dice en el versículo 22: «Mas Absalón no habló con Amnón ni malo ni bueno; aunque Absalón aborrecía a Amnón, porque había forzado a Tamar su hermana.» Absalón ahora odiaba a su hermano Amnón por lo que le había hecho a su hermana Tamar.

Amnón y Absalón no se vieron por dos años. Pero después dice Absalón: «Voy a hacer una fiesta.» E invita a David diciéndole. «Oye papá, voy a hacer una fiesta. Y quiero invitar a todos tus hijos, o sea a todos los príncipes.» Y David dijo: «No, mira hijo no te incomodes. Mejor que vayan unos de tus hermanos.» Y Absalón le ruega y le dice: «Porque no le dices a Amnón que venga a la fiesta también.» Y le dice David: «Y… ¿Para qué quieres a Amnón?.» -«No mira papá, tú no te preocupes. Dile que venga, ya han sido dos años. No nos hemos visto, sabes que me cae rete…bien, pero mira ya que él venga.» Entonces el rey David dijo: «Está bien, que vaya Amnón a la fiesta.»

2 Samuel 13:28-29 nos dice: «Y Absalón había dado orden a sus criados, diciendo: Os ruego que miréis cuando el corazón de Amnón esté alegre por el vino; y al decir yo: Herid a Amnón, entonces matadle, y no temáis, pues yo os lo he mandado. Esforzaos, pues, y sed valientes. 29Y los criados de Absalón hicieron con Amnón como Absalón les había mandado.»

Mire esto, ¡hasta parece una tremenda telenovela! Amnón se aprovecha de su hermana. Pasan dos años durante los cuales Absalón lo odia. Y ahora dice: «Pues mi papá no ha hecho nada. Mi papá David no lo ha regañado, mi papá el rey no le ha dicho: «Pues lo que hiciste estuvo mal, vete de acá.» No le ha puesto ningún castigo. Entonces yo voy a hacer algo.»

Y lo manda traer a la fiesta. Y cuando ya estaba bien borracho Amnón, los siervos de Absalón lo matan. ¿qué hace después Absalón? Mire en 2 Samuel 13:38: «Así huyó Absalón y se fue a Gesur, y estuvo allá tres años.» Absalón se va y huye a Gesur por tres años.

Se va huyendo, porque dice: «Mi papá me va a matar, la gente me va a matar, la familia me va a matar, el pueblo me va a matar. Mejor me voy.» Y se fue.

¿Qué pasa ahora? Vea 2 Samuel 14:2 «envió Joab a Tecoa, y tomó de allá una mujer astuta…» Joab era el general de David. Y dice la Biblia que Joab manda traer una mujer astuta, y le dice: «Oye mira, hay un problema aquí entre el rey y su hijo. El hijo del rey que se llama Absalón, ya lleva tres años que ha sido desterrado del reino; y Absalón ha estado huyendo. Mira, ¿por qué no le dices esto al rey?.» Y esta mujer astuta, llega con el rey y le dice: «Oiga mi rey, mire. Tenía yo dos hijos y estaban ahí en el campo y empezaron a reñir y empezaron a pelear y como no había nadie que los detuviese, agarra uno al otro y lo mata. Y ahora todo el pueblo quiere matar a mi único hijo. ¿Y a quién le voy a heredar si él es mi único hijo?, ¿qué puedo yo hacer?

Y dice el rey David: «¿Sabes qué? mira no te preocupes, este…ya han pasado varios años, dile a ese muchacho que regrese.»

Vea lo que dice la historia en 2 Samuel 14:13: «Entonces la mujer dijo: ¿Por qué, pues, has pensado tú cosa semejante contra el pueblo de Dios? Porque hablando el rey esta palabra, se hace culpable él mismo, por cuanto el rey no hace volver a su desterrado.»

¿Cuántos años hacía que Absalón se había ido? Tres años.

Absalón se había ido y tiene que intervenir Joab con una mujer astuta para contarle al rey una historia diciéndole: «Pues rey, usted se hace a sí mismo culpable, porque él es su hijo y él es también el heredero y usted lo tiene que volver a traer.» Y vea lo que le dice en el versículo 14: «Porque de cierto morimos, y somos como aguas derramadas por tierra, que no pueden volver a recogerse…»

Mire lo que esta mujer le estaba diciendo al rey: «Rey mire, un día su hijo se va a morir y un día que su hijo se muera, si usted no ha arreglado las cosas, y si usted no le ha dicho a su hijo que lo ama, y si usted no ha perdonado a su hijo, y si usted no le da un abrazo a su hijo, y si usted no le dice a su hijo que todo está bien, y si usted no trae a su hijo a aquí y trata de hacer las paces, un día su hijo se va a morir, y va a ser demasiado tarde. Porque somos como aguas derramadas por tierra, que no pueden volver a recogerse.»

Si usted derrama agua en la arena, ya no la puede volver a recuperar. Y esta mujer astuta, sabia le dice: «No espere hasta que muera su hijo para arreglar las cosas con él, porque entonces será demasiado tarde. Mire mi rey: mi Dios le está dando una oportunidad y un medio para que usted pueda volver a ver a su desterrado, no lo deje allá; él es su hijo, es su sangre. Ámelo. Perdónelo. Dígale que todo está bien. Que regrese.»

Y dice la Biblia que David lo hace regresar, en 2 Samuel 14: 21 «Entonces el rey dijo a Joab: He aquí yo hago esto; ve, y haz volver al joven Absalón.»

¿Después de cuántos años? Tres años. No se habían visto por tres años. Y dice: «Ay, esta señora como que ahora sí me agarró, ora sí me dijo mis verdades.» Y ¿qué hace ésta señora? El rey David le dice a Joab: «Ve Joab, tráeme a Absalón.» Pero vea lo que dice en el versículo 23: «Se levantó luego Joab y fue a Gesur, y trajo a Absalón a Jerusalén.»

¿Dónde estaba el rey? En Jerusalén. Y va Joab y le dice a Absalón: «Te tengo buenas noticias.» Y Absalón dice: «¿Qué?, ¿cuáles son las buena noticias? Y Joab le dice: «Tu papá te quiere ver.» Y él dice: «Wow, eso está bien… ¿me ha perdonado?» – «Sí te perdonó, y todo lo demás.» Y entonces Absalón está bien contento, y está bien alegre. Y está empacando sus cosas, sus pertenencias. Y él dice: «Mi papá me ha perdonado. Mi papá sí me quiere. Mi papá sí me ama. Mi papá por fin me va a decir que todo está bien y voy a llegar allá y le voy a dar un abrazo y todo se va a arreglar.»

Pero vea lo que dice en el versículo 24: «Mas el rey dijo: Váyase a su casa, y no vea mi rostro. Y volvió Absalón a su casa, y no vio el rostro del rey.»

Mire, Absalón lo tenía todo, pero no tenía el corazón de su papá. Absalón era hermoso, pero no tenía el corazón de su papá. Absalón era rico, pero no tenía el corazón de su papá. Absalón era popular, hijo de un rey, él era un príncipe, pero no tenía el corazón de su papá. ¿Y qué tuvo que hacer Absalón? Vea lo que dice en 2 Samuel 14:28 «Y estuvo Absalón por espacio de dos años en Jerusalén, y no vio el rostro del rey.»

Tres años más estos dos años, ¿cuántos años ya van? Ya van cinco años, y ¿no cree usted que cinco años son muchos años para que un papá y un hijo no se vean cara a cara?

Cinco años no se habían visto. Y dice Absalón: «Pues tengo que hacer algo, no me queda de otra.» Y la Biblia dice en 2 Samuel 14:29 «Y mandó Absalón por Joab, para enviarlo al rey, pero él no quiso venir:»

Le marcó por teléfono, le mandó una cartita, le mandó un telegrama, le mandó un correo electrónico, le mandó a uno de sus siervos diciéndole: «Joab, dile al rey que lo quiero ver, ya van cinco años, yo lo quiero ver, quiero ver a mi papá, quiero ver su rostro, si he hecho algo malo que él me diga. Si merezco morir que él me diga. Si merezco que me mate, que él me mate, pero que me diga ¿qué hay mal de mí.»

Y ahí está Absalón llorando y pidiéndole a Joab: «Joab, quiero ver a mi padre.»

Y está aquí Absalón diciendo: «¿Qué hago?, yo quiero ver al rey, quiero platicar con mi papá.» Y ahora llegamos a nuestra historia. 2 Samuel 14: 30 dice: «Entonces dijo a sus siervos: Mirad, el campo de Joab está junto al mío, y tiene allí cebada; id y prendedle fuego.»

¡Qué idea tuvo Absalón! Mire rico, hermoso, popular y hasta bien inteligente. Porque aquí Absalón dice: «Si no me quiere ver Joab, si no me quiere ver el rey, pues vamos a hacer algo.»

Y ahí tenía su campo de cebada, junto al campo de cebada de Joab y dice: «Échenle petróleo, échenle gasolina, échenle todo lo que se le pueda echar, agarren unos cerillos y préndanle fuego.» Y van los siervos de Absalón y le prenden fuego a todo el campo. Y ese fuego se empezó a ver hasta allá en el palacio del rey. Y quizás como a David le gustaba pasearse por el terrado de su casa dijo: «Ah caray, por allá creo vive mi hijo. Y se ve un humito que está saliendo. Oye Joab ven para acá.» Y manda traer a Joab y se ponen a mirar los dos: «¿Qué será? ¿Será la comunicación por humo?… no se ha cortado. Oye Joab, ¿no vive mi hijo Absalón por allá?»- «Si mi rey. Allá usted lo mandó hace dos años» – «Tú vives por allá también Joab, ¿no?» – «No, pues sí mi rey, allá a un ladito… Y creo que no es la casa de Absalón, ¡creo que es mi casa y creo que son mis sembradíos! ¿Ora qué pasó? Deme permiso de ir a mi casa.» – «Si, vete rápido. No te preocupes.» Y ahí se va Joab, y llega y todo está en ruinas. Se quemó todo. Y va y toca a la puerta de Absalón y le dice: «Oye Absalón, no te mandes.»

En 2 Samuel 14: 31 la Biblia dice: «Entonces se levantó Joab y vino a casa de Absalón, y le dijo: ¿Por qué han prendido fuego tus siervos a mi campo? 32Y Absalón respondió a Joab: He aquí yo he enviado por ti, diciendo que vinieses acá, con el fin de enviarte al rey para decirle: ¿Para qué vine de Gesur? Mejor me fuera estar aún allá. Vea yo ahora el rostro del rey; y si hay en mí pecado, máteme.»

Absalón le estaba diciendo: «Si yo he cometido algún pecado, que me maté el rey. Pero ¿qué estoy haciendo aquí en Jerusalén? Ya van cinco años que no he visto a mi papá.»

Luego la Biblia dice: «Vino, pues, Joab al rey, y se lo hizo saber.»

Y le dijo: «Qué cree mi rey, sí era mi campo.» Y David le dice. «Te dije Joab, para qué te vas a vivir con Absalón.» Y dice Joab: «Pero oiga, le traigo un mensajito. Mi jefe, su hijo lo quiere ver y dice que si no lo ve, entonces luego le va a quemar también a usted su palacio.» Dice David: «Ok, ok, ok. Si a esas nos vamos, entonces que venga.» Vea más adelante ahí en el versículo 33: «Entonces llamó a Absalón, el cual vino al rey, e inclinó su rostro a tierra delante del rey; y el rey besó a Absalón.»

Pero si se da cuenta no dice se besaron, fue más bien un beso de lástima, no de perdón. No le dijo: «Hijo, te amo. Échale ganas.» No le dijo: «Hijo mira, ya han pasado cinco años, todo está bien.» Olvidó lo que esa mujer astuta, que había venido al rey unos años antes, le había dicho: «Mire rey, somos como agua. Cuando el agua es derramada, es demasiado tarde.» Absalón vino a la casa del rey, y Absalón esperaba que su papá lo abrazara, que lo besara, que le pusiera atención y que su papá le dijera: «Mira mijo, todo está bien. No te preocupes. Mira, te perdono. Mira hijo, lo que hizo Amnón tu hermano estuvo muy mal. Y lo que tú hiciste (matar a Amnón) estuvo muy mal. Perdóname porque te tuve allá desterrado, perdóname porque no nos hemos visto por cinco años, perdóname porque la relación entre tú y yo no ha estado muy bien. Perdóname porque no quiero que sea demasiado tarde, no quiero que algo me vaya a pasar o algo que te vaya a pasar, y sea demasiado tarde.» Pero nada de eso sucedió, nada de eso pasó. El rey David nunca le dijo a Absalón: «Mira Absalón perdóname, mira Absalón lo siento, mira Absalón ven para acá.» Lo único que hizo el rey a Absalón, fue darle un beso. Y quizás fue un beso allí en la frente.

Y con esto no se acabó todo. Absalón ahora estaba buscando la atención de su papá, pero su papá estaba muy ocupado reinando el reino. El rey David estaba muy ocupado. Y así hay muchos papás tan ocupados que no se dan cuenta que sus hijos necesitan de su atención.

Después de ese beso, las cosas no mejoran sino empeoran. Y mire lo que dice en 2 Samuel 15:1 «Aconteció después de esto, que Absalón se hizo de carros y caballos, y cincuenta hombres que corriesen delante de él.»

Mire, no se arreglaron las cosas porque Absalón dice la Biblia que agarró hombres, que agarró caballos y agarró carros, que fueran delante de él.

Y dice en el versículo 2: «Y se levantaba Absalón de mañana, y se ponía a un lado del camino junto a la puerta; y a cualquiera que tenía pleito y venía al rey a juicio, Absalón le llamaba y le decía: ¿De qué ciudad eres? Y él respondía: Tu siervo es de una de las tribus de Israel. Entonces Absalón le decía: Mira, tus palabras son buenas y justas; mas no tienes quien te oiga de parte del rey.»

1. Oiga a sus hijos.

Ellos están tratando de llamar la atención, oiga a sus hijos. Si ellos a lo mejor están en alguna pandilla, es porque están tratando de llamar la atención. Oiga a sus hijos. Si ellos a lo mejor han hecho algo o se portaron mal en la escuela, es porque quieren atención. Quizá lo metieron a la cárcel; están tratando de llamar la atención. Oiga a sus hijos. Si su hijo entró en drogas, si su hijo entró en el alcohol, a fumar, a pecar, fornicación y todo lo demás, es porque está tratando de llamar la atención. Oiga a sus hijos.

Dice acá en el versículo 3 «Entonces Absalón le decía: Mira, tus palabras son buenas y justas; mas no tienes quien te oiga de parte del rey.»

¿Sabe por qué? Porque él sabía que su papá no lo escuchaba. Él decía: «¿Tú vas a mi papá?…Él no te va a escuchar. Yo llevo aquí dos años viviendo en Jerusalén. Le llamo cada día. Le llamo cada semana, y mi papá no me quiere escuchar. Mi papá no te va a escuchar a ti tampoco. ¿Por qué? Porque tengo un papá que no escucha, que no oye. Mira… quemé el campo de Joab y lo único que hizo fue darme un beso. No arregló las cosas, no se compusieron las cosas. Es más, están de mal en peor. Y ¿tú vas a mi papá?, y ¿quieres que él te escuche?» Y le dice: «No tienes quien te oiga de parte del rey.»

¿Sabe por qué? Porque Absalón lo sabía. Absalón lo sabía muy bien, que su papá no lo quería escuchar. Y Absalón estaba dolido en su corazón. Y Absalón tenía un corazón partido. Y Absalón tenía unas ganas de ver y platicar con su papá, ya habían pasado cinco años. Y ahí está Absalón y dice: «Voy a quitar a mi papá del reino, yo voy a ser el nuevo rey. Yo si voy a escuchar a la gente. Es más… voy a matar a mi papá.» Su frustración se convirtió en odio contra su propio padre.

2. No sea injusto con ellos.

Si usted no quiere tener un joven así, no sea injusto con ellos. Mire el versículo 4: «Y decía Absalón: ¡Quién me pusiera por juez en la tierra, para que viniesen a mí todos los que tienen pleito o negocio, que yo les haría justicia!»

¿Sabe por qué? Porque él decía: «Mi papá no me oye, y mi papá no es justo. No es justo que ya hayan pasado cinco años. No es justo que me haya desterrado tres años. No es justo que yo esté en mi casa día tras día, tratando de ver al rey y por dos años él me lo haya negado. Yo les voy a hacer justicia a esta gente. Mi papá no me ama, porque veo puras injusticias. Y si  mi papá es injusto conmigo, también lo es para su pueblo. Pero yo voy a hacer algo por el pueblo. Yo voy a quitarlo a él de ser rey, lo voy a matar. Cómo odio yo a mi papá.»

Y Absalón tenía un resentimiento por su papá a no dar más. Y él les decía: «Yo les haré justicia.» Porque él sabía que alguien había sido injusto con él.

3. Béselos con amor y cariño.

Jóvenes hoy en día están buscando más que nunca amor en el hogar. Están llenos de confusión y dolor. Béselos con amor y cariño. No es suficiente el beso que le dio David a Absalón. No es suficiente decirle: «Hijo que bueno que terminaste la Primaria», y nada más. No es suficiente decirle: «Hija, que bueno que terminaste la Secundaria», y nada más. No es suficiente decirle: «Hijo que bueno que terminaste la Prepa», ¡Qué bueno que terminaste la Universidad, vamos a hacer una fiestecita!» Tiene que ser un amor genuino, y demostrárselos constantemente… todos los días.

Si el corazón de su hijo usted no lo tiene en su mano, eso no es suficiente. No es suficiente con darles nada más un poco de dinero. No es suficiente darle ahí un beso y un abrazo de vez en cuando. Béselos con amor y cariño.

Por eso dice acá en 2 Samuel 15: 5 «Y acontecía que cuando alguno se acercaba para inclinarse a él,..- ¿qué hacía él? -… él extendía la mano y lo tomaba, y lo besaba.»

Agarraba la mano y le decía: «Mira, nadie te escucha y mira dame la mano.» Y lo agarraba y lo besaba y le daba un abrazo. Y les decía: «yo sí te voy a escuchar. Yo sí te voy a oír. Yo sí te voy a hacer justicia. Yo sí te amo. Mi papá no te ama. Mi papá no me ama a mí. Mi papá no ama a nadie de ustedes, yo sí los amo. Yo sé eso, yo soy su hijo. Y mi papá no nos ama, no les ama a ustedes.»

Y eso era lo que constantemente hacía Absalón. Por eso Absalón los agarraba y los abrazaba, y los besaba. Les estaba mostrando el amor y cariño que él mismo buscaba de su propio papá.

En el versículo 6 nos dice: «De esta manera hacía con todos los israelitas que venían al rey a juicio; y así robaba Absalón el corazón de los de Israel.»

¿Sabe durante cuánto tiempo hizo esto? Por cuatro años. Mire lo que dice en el siguiente versículo: «Al cabo de cuatro años…» Van cinco años más cuatro, ¿cuántos son? Nueve años. Quizás el primer año Absalón dijo: «Bueno, a lo mejor mi papá viene y habla conmigo.» Quizás el segundo año Absalón dijo: «Bueno, quizás mi papá venga y hable conmigo.» Quizás el tercer año dijo: «Bueno, a lo mejor ahora sí va a venir mi papá y va a hablar conmigo.»

Pero pasaron cuatro años en donde Absalón decía: «Mi papá no me oye, mi papá es injusto y mi papá no me ama.» Y después de nueve años, él decide tomar el reino.

Y dice la Palabra de Dios en 2 Samuel 15:11 y 12: «Y fueron con Absalón doscientos hombres de Jerusalén convidados por él, los cuales iban en su sencillez, sin saber nada.

12 Y mientras Absalón ofrecía los sacrificios, llamó a Ahitofel gilonita, consejero de David, de su ciudad de Gilo. Y la conspiración se hizo poderosa, y aumentaba el pueblo que seguía a Absalón.»

¿Por qué? Porque habían pasado cuatro años. Y cuatro años Absalón amó al pueblo. Y cuatro años Absalón hizo justicia. Cuatro años Absalón se sentaba y escuchaba. Y decía la gente: «Wow, ¡cómo nos quiere Absalón! Mire en el versículo 13: «Y un mensajero vino a David, diciendo: El corazón de todo Israel se va tras Absalón. 14Entonces David dijo a todos sus siervos que estaban con él en Jerusalén: Levantaos y huyamos…»

Mire, yo antes había leído esto y pensé que porque David amaba tanto a su hijo, él no iba a hacer nada contra su hijo. Pero después de leer toda la historia de cómo sucedieron las cosas. Yo creo que David huyó porque él sabía que su hijo no lo iba a perdonar. Él sabía que su hijo Absalón lo odiaba. Él sabía que su hijo estaba dispuesto a matarlo. Él sabía que ahora todo el pueblo ya no lo respetaba. Y que el pueblo lo iba a agarrar y lo iban a matar. Y dice la Palabra de Dios que se levantaron y huyeron.

Y empiezan a huir. David sale por el lado oeste de Jerusalén, y baja el torrente de Cedrón, sube el monte de los Olivos. Mientras subían, le dice al sacerdote Sadoc: «Oye mira, ve allá y dile a Absalón que tú te vas a quedar con él y que te pones a su servicio.» Y mandó también con él a Abiatar, y a otros dos muchachos que se llamaban Ahimaas y Jonatán.

Allá en Jerusalén, ahora está Absalón en la casa real y le pregunta a Ahitofel: «Ajito, Ajito, ¿Qué necesito hacer? Yo odio a mi padre, no lo amo, no lo quiero. Lo quiero matar. ¿Qué necesito hacer?» Y Ahitofel le dice: «Mira mi rey, hay diez doncellas que se quedaron aquí en la casa. ¿Por qué no saca a las doncellas allá afuera y en la calle principal pone allí una tiendita, una casita. Y usted se aprovecha de ellas enfrente de toda la gente, de todo el pueblo. Y con esto le va a dar un mensaje al pueblo diciendo: «Yo odio a mi padre, no quiero nada con él.» Y él dijo: «Wow, eso lo vamos a hacer.» Y lo hizo Absalón.

Después dijo Absalón: «¿Qué más vamos a hacer? Necesito matar a mi papá, ya no lo aguanto más. Porque él no ama a la gente, no me ama a mí.» Y dice Ahitofel: «No, mire mi rey, lo que vamos a hacer…» Y le empieza a dar sus ideas. Pero en eso viene Husai arquita y dice: «No, mire mi rey, lo que dice Ahitofel está mal. ¿Por qué no mejor le hace así…? El rey David es un hombre que no se va a quedar en los campamentos. Él se va a ir a esconder. Mejor formulamos otro plan.» Y a través de este plan Absalón dice: «¿No que eras muy sabio Ahitofel? El consejo de Husai arquita me gustó un poquito más.»

¿Y sabe lo que hace Ahitofel? Agarra y se suicida y ahora sólo queda uno.

4. Sea su amigo.

Sea su mejor amigo. Regresemos un poco a 2 Samuel 16:17 «Y Absalón dijo a Husai: ¿Es este tu agradecimiento para con tu amigo?» ¿Por qué le dice esto? ¿Qué está pasando aquí?» Vea en el versículo 16: «Aconteció luego, que cuando Husai arquita, amigo de David, vino al encuentro de Absalón, dijo Husai: ¡Viva el rey, viva el rey!» Mire David manda de regreso a Husai, a Sadoc y a estos dos jóvenes. Y cuando llega Husai arquita le dice: «Rey Absalón, ¡Viva el rey! ¡Viva el rey!»

Volvamos al versículo 17: «Y Absalón dijo a Husai: ¿Es este tu agradecimiento para con tu amigo? ¿Por qué no fuiste con tu amigo?» Absalón le dice: «¿Por qué no te quedaste con David tu amigo? Husai responde: «Porque él no es mi amigo.»

Absalón le vuelve a decir: «Pero si son muy buenos amigos. Tú y él se la pasan todo el tiempo platicando y se cuentan todo el tiempo. Y yo no tengo amigos. Y me hubiera gustado que mi padre fuera mi amigo. Pero ¿por qué no te fuiste con tu amigo?»

Mire, nuestros hijos están buscando buenos amigos. Y que usted y yo podamos ser los mejores amigos de nuestros hijos. Porque si usted y yo no podemos ser los mejores amigos de nuestros hijos, ¿quién más va a ser?

«Ay, pero ya te vas con tu amigote» – Sí, porque usted no quiere ser amigo de su hijo.

«Ya te vas con esa muchacha, tu amiguita» – Sí, porque usted no quiere ser amiga de su propia hija. «Hay, es que mis hijos no me entienden.» -Basta de excusas.

¿Por qué no lleva a su hijo una vez a la semana y le dice: «Mira mijo, vámonos a comprar una nieve? Tú y yo vamos a platicar un rato. Tú y yo vamos a echarnos una cascarita de fútbol. Si tienes un partido, yo voy ir allá a verte en ese partido. Tú tienes allá un examen de karate yo voy a ir a ese examen de karate, porque yo soy tu amigo. Si necesitas hablar con alguien mira, aquí estoy yo, porque yo soy tu amigo.

Y nuestros hijos están buscando amigos. Ellos están gritando, ellos están diciendo papá, quiero que tú seas mi amigo. Mamá quiero que seas mi amiga. Que podamos platicar, que podamos hablar bien. Si algo me pasó en la escuela, si algo me pasó en la calle te lo pueda contar a ti. Porque yo quiero que seas mi amigo o quiero que seas mi amiga. Pero Absalón no tenía a David su padre como su amigo.

Ahora van persiguiendo al rey David a matarlo. Porque Absalón lo odia. Absalón lo quiere ver muerto. Y ahora están allá en un bosque en la guerra.

Del otro lado del campo de batalla se encuentra David. Y él da órdenes específicas para que no maten a su hijo Absalón. Les dice: «No lo maten, porque ya me estoy dando cuenta de lo que está pasando. Me he dado cuenta de que han pasado nueve años. Y esos nueve años no he visto a mi hijo. Y en esos nueve años, mira todo lo que sucedido: Absalón robándose el corazón del pueblo. Y creo que ahora sé lo que está pasando. Absalón quiere tener una relación conmigo como papá. Absalón me está tratando de mandar un mensaje, una señal, una indicación de que lo perdone. Y por favor, no lo maten.» Y esas son sus órdenes. En el versículo 6 dice: «Salió, pues, el pueblo al campo contra Israel, y se libró la batalla en el bosque de Efraín.»

Y ahora vayamos al versículo 9: «Y se encontró Absalón con los siervos de David; e iba Absalón sobre un mulo, y el mulo entró por debajo de las ramas espesas de una gran encina, y se le enredó la cabeza en la encina, y Absalón quedó suspendido entre el cielo y la tierra;» Mire lo que está pasando acá. Dice la Biblia que ahí está Absalón y se queda enredado (jóvenes por eso no deben traer pelo largo), porque iba ahí en su mulita y lo iban correteando. Y se metió en el bosque de Efraín y había árboles por todos lados. Y venía la mulita, le hacía para la derecha, y le hacía para la izquierda; y la mulita le hacía para aquí y para allá. Y de repente le dice: «Mulita para abajo.» Y ya no le dio tiempo. Y se queda enredado Absalón. Y dice la Biblia que se quedó suspendido ahí Absalón.

En cierta manera, sabe qué, Absalón estaba siempre suspendido desde hace nueve años. Absalón estuvo suspendido, no sabía qué hacer con la situación de su papá y él… y los problemas. Y él queriendo ver a su papá. Y ahora está ahí Absalón a merced de Joab.

Y dice la Palabra de Dios que un hombre encuentra a Absalón y le dice a Joab: «Joab ven para acá.» Y Joab en el versículo 11 le dice: «¿Por qué no lo mataste?

Versículo 12: «El hombre dijo a Joab: Aunque me pesaras mil siclos de plata, no extendería yo mi mano contra el hijo del rey;» De tal manera que aquí esta Joab, y está Absalón colgado. Y Joab dice: «Ahora te voy a matar, me quemaste mi casita y mi campito de cebada…»

Y ahora Absalón está colgado de unas ramas y viene Joab. Y miren lo que dice y hace Joab.

2 Samuel 18:14 «Y respondió Joab: No malgastaré mi tiempo contigo. Y tomando tres dardos en su mano, los clavó en el corazón de Absalón, quien estaba aún vivo en medio de la encina. 15Y diez jóvenes escuderos de Joab rodearon e hirieron a Absalón, y acabaron de matarle.»

Y dice la Palabra de Dios que se toca la trompeta y hay alguien ahí, un etíope, que dice: «Pues yo voy a ir a decirle al rey lo que pasó.» El hijo de Joab quizá le dice a su papá: «Papá, papá, deja que yo vaya y le dé las noticias al rey David.» Y se va corriendo y le gana al otro amigo que ya se había adelantado. Y se va corriendo. Y el rey está ahí esperando, viendo allá en el palacio real, por allá en el terrado. Y dice el atalaya: «Ahí viene uno, no ahí vienen dos.» Y dice David: «Entonces son noticias buenas.» Y llega el primero, el hijo de Joab y dice: «Rey, rey este…» Y no le dice rápido. Y llega el otro. Y vea lo que le dice el otro que llega ya después en el versículo 29: «Y el rey dijo: ¿El joven Absalón está bien? Y Ahimaas respondió: Vi yo un gran alboroto cuando envió Joab al siervo del rey y a mí tu siervo; mas no sé qué era. 30 Y el rey dijo: Pasa, y ponte allí. Y él pasó, y se quedó de pie. 31 Luego vino el etíope, y dijo: Reciba nuevas mi señor el rey, que hoy Jehová ha defendido tu causa de la mano de todos los que se habían levantado contra ti.32 El rey entonces dijo al etíope: ¿El joven Absalón está bien? Y el etíope respondió: Como aquel joven sean los enemigos de mi señor el rey, y todos los que se levanten contra ti para mal. 33Entonces el rey se turbó, y subió a la sala de la puerta, y lloró; y yendo, decía así: ¡Hijo mío Absalón, hijo mío, hijo mío Absalón! ¡Quién me diera que muriera yo en lugar de ti, Absalón, hijo mío, hijo mío!»

Ahí estaba David llorando y estaba allí adolorido, y estaba agarrando su frente y estaba pensando: «¡Hijo mío Absalón, porque te tuvieron que matar! ¡Porque tuvieron que pasar nueve años sin que tú y yo pudiéramos platicar y hablar y tener una buena relación! No te llegué a perdonar…»

Quizás David lo que decía era: «¿Por qué no te hice caso? ¿Por qué no te hice caso después de nueve años? ¿Por qué no te hice caso cuando llegaste a Jerusalén? ¿Por qué no te hice caso cuando estuviste ahí cuatro años, robándote el corazón de la gente?»

Quizás David decía: «¿Por qué no te perdoné por lo que hiciste a Amnón mi otro hijo? ¿Por qué no te mandé a traer y te dije: «Todo está bien»? ¿Por qué se pasaron los años tan rápido y ahora te has muerto?»

Y quizás David estaba pensando: «No te dije que te amaba. ¿Por qué no hice caso a esa señora que vino, esa señora sabia y prudente, que vino de parte de Joab? ¿Y por qué no hablé con esa señora y escuché lo que me dijo? ¿Y por qué no te dije que te amaba? Nada más te di un beso y viniste a la casa y te saqué, te hice a un lado. Y ahora ya estás muerto. Y ahora es muy tarde.»

5. No espere hasta que esté muerto.

No espere hasta que esté muerto, porque ya va a ser demasiado tarde. Y David estaba llorando a su hijo. 2 Samuel 19:4 «Mas el rey, cubierto el rostro, clamaba en alta voz: ¡Hijo mío Absalón, Absalón, hijo mío, hijo mío!» Se la pasaba llorando y lamentándose y pensando: «¿Por qué no arreglé las cosas entre yo y mi hijo? Pasaron nueve años y ahora mi hijo está muerto.» David ahora estaba llorando por su hijo, pero era demasiado tarde. No espere arreglar cuentas con su hijo, o con su hija, al que ya no le habla. Joven, no esperes que sea demasiado tarde para arreglar cuentas con tus papás. No dejes que pase el tiempo. Haz algo hoy. David ahora está llorando desconsoladamente, porque, aunque Absalón se había portado mal, y había aún tomado su reino, seguía siendo su hijo. Y sus hijos, por más mal que anden, siguen siendo sus hijos. Ore por ello. Ruegue por ellos si no son salvos. Póngalos en las manos de Dios. Arregle cuentas. No deje que pase el tiempo. Porque la vida es como agua, que cuando se cae, es demasiado tarde.

Callate La Boca

«¡Cállate La Boca !»

«Pon, oh Jehová, guarda a mi boca:

Guarda la puerta de mis labios.»

Salmo 141:3

Hace poco, estaba escribiendo una tarjeta de cumpleaños a mi nieto, Hank. Estoy acostumbrada a escribir rápidamente en letra manuscrita, pero como Hank apenas está cumpliendo 7 años, yo estaba formando las letras de molde de mi mensaje cuidadosamente y lentamente, en el espacio limitado que me permitía su tarjeta.  Pero mientras escribía, pensaba, «¡Qué bueno sería si pudiera medir mis palabras habladas como estoy midiendo las de esta tarjeta:  despacio, y en un espacio limitado.»

La mayoría de nuestros problemas son resultado del pecado.  Y la mayoría de los pecados que causan nuestros problemas son resultado de nuestros pecados.  Pero ¿alguna vez te has preguntado el orígen de nuestros pecados?

Si leíste la cita bíblica arriba, ya sabes.

Mientras la Biblia dice que «el amor del dinero es la raíz de todos los males:…,» la boca es el instrumento usado para llevar a cabo nuestras malas acciones.

Permíteme explicar:

I.  El pecado de un estilo de vida sin disciplina:  lo que entra

A.     Bebidas alcohólicas, drogas, y comida.  Mientras se ha dicho que el alcoholismo es una enfermedad, creo con todo mi corazón que su causa es una vida sin disciplina.  Los alimentos a veces se consumen como un medio de escape, como es el uso de las drogas.  Es un substituto de poner nuestra confianza en el Señor, llevar nuestros problemas y penas a El.  La razón más obvia de un cuerpo de sobre-peso es consumir más calorías de lo que quemamos.  Comemos más de lo que nos movemos.  Mientras algunos trabajos requieren más tiempo sentadas que tiempo moviendo nuestros cuerpos, de todas maneras Dios espera que cuidemos nuestro «templo del Espíritu Santo.»  Debemos hacer tiempo cada día en nuestro horario para ejercer nuestros cuerpos.

Pero yo creo que la causa principal de cuerpos de sobre-peso son bocas «sobre-empacadas.»  La comida puede ser una forma de droga.  ¿Por qué comemos entre comidas, o seguimos comiendo después de ser saciadas?  Estoy convencida que la mayor parte de los alimentos que consumimos es una forma de droga, tomada en grandes dosis para calmar nuestros temores, tristeza causada por la falta de paz, y falta de confianza en el Señor.  Nos preocupamos y nos quejamos por situaciones fuera de nuestro control.  Y porque no las podemos controlar, comemos.  Hay personas aburridas, que no tienen de qué ocuparse, y entonces se sientan en frente de una pantalla con una botella o una bolsa de golosinas.  Comemos fuera en restaurantes para celebrar, comunicar, relajar, tener comunión, y planear.  Mientras eso en sí no es pecado, si no «guardamos la puerta de nuestros labios,» seremos culpables de cometer el pecado de sobre-comer.

Hace unas dos semanas estaba manejando desde la ciudad de Oklahoma City al estado de Texas.  Con un motivo especial, escogí la ruta más larga, que me llevó a la ciudad de Duncan, donde nació y fue enterrado mi esposo, el Dr. Tom Sloan.  De paso, llegué a comprar tres arreglos de flores:  uno para mi esposo, otro para mi suegra, y otro para nuestro hijo, John, quien murió a los 6 meses de mi embarazo.  Estaba sola, y no anticipaba el proyecto que me esperaba.  Pensaba en los recuerdos que ese viaje me iba a provocar.  Pero ¡Adelante!  Yo era una mujer con una misión.  Me tardé unos minutos para encontrar el lugar donde quedaban los restos de my Amado celestial.  Sólo al ver su nombre me provocó las lágrimas.  Me bajé de mi Van, cruzé el panteón, y coloqué los arreglos sobre la tierra donde estaban enterrados mis seres queridos.  Mientras observaba mi trabajo, me pregunté, «¿Será que hay personas que vienen aquí a ver donde enterramos al hombre más maravilloso que ha vivido?»  Recuerdo el día cuando él me dijo que no encontraba el latido del corazón de nuestro bebé, y las dos largas semanas que lo cargué dentro de mí antes de su nacimiento…aquí en esta ciudad.  Tomé fotografías de las bellas flores de color naranja y amarilla sobre el pequeño lugarcito donde reposaba nuestro hijo al pie de su abuelita.  Luego leí vez tras vez la inscripción de mi Amado, y los nombres de nuestros ocho hijos, y tomé más fotos para que ellos las vieran.  Y caminé rápidamente hacia mi Van.  La temperatura registraba arriba de 40 grados, aunque estabamos en el otoño.  Prendí el motor, y disfruté del aire fresco, y pensé mientras miraba a su nombre escrito allí, «¿Será que te voy a amar y te voy a extrañar por siempre?»

Cuando de repente me vino a la mente, «¡Tú no estás allí!»  ¿Y sabes qué hice?  Dirigí mi carro los cinco kilómetros al centro de la ciudad, y me compré un helado…una droga para calmar mi tristeza.  Saliendo a la carretera, me provocó una sonrisa, y viendo arriba pensé, «Esto es exactamente lo que hubieras hecho tú.»

B.      Sin miedo de presentarme aquí como una mujer inmodesta, creo que el principio de los pecados del adulterio y de la fornicación empiezan con la boca…con los besos sensuales.  No hay que entrar en detalles, pero creo que si «pusiéramos una guarda a nuestras bocas» evitaríamos muchos pecados de la carne.  ¿Cuántos hogares han sido destruídos porque alguien no puso guarda a su boca?  Mientras una relación ilícita empieza con la boca, el verdadero orígen está en el corazón.  Cuando el corazón no está bien, nada está bien.

II. Lo que sale afuera

A.         Las palabras:  ¿Cuántos problemas pudiéramos evitar en nuestras vidas si simplemente aprendiéramos a guardar nuestras palabras?  Me he preguntado cómo sería ser sordomuda.  Y me vino a la mente, «Los sordomudos han de tener menos problemas con las relaciones con otras personas, que las personas como yo que hablamos demasiado.»  Pero en realidad «de la abundancia del corazón habla la boca.» Mateo 12:34.  Sea con señas o con las palabras habladas, revelamos lo que está adentro de nuestro corazón a traves de nuestras palabras.  Mientras hay muchas enfermedades causadas por lo que entra al cuerpo por medio de la boca, creo que hay enfermedades emocionales provocadas por lo que sale de la boca.  «Sean gratos los dichos de mi boca y la meditación de mi corazón delante de ti, Oh Jehová,…»Salmo 19:14

B.          La oración:  Mientras la oración es «hablar con Dios,» yo creo que nuestra verdadera vida de oración se pasa en silencio.  Pero la oración es en realidad el tiempo que expresamos la abundancia de nuestro corazón a Dios…nuestras necesidades, nuestros deseos, nuestro dolor, nuestra frustración.  También es un tiempo de comunión con El.  A traves de la oración sentimos Su presencia.  Muchas veces mientras estoy sola, manejando en la carretera, paso tiempo hablando con Dios, expresando a El mi amor y mi gratitud.  Pero también le expreso mis deseos, mis temores y mis cargas.  La oración es todo lo que tú necesitas que sea.  ¡Qué pérdida de tiempo compartir nuestros problemas con otros, personas que no pueden hacer nada para cambiar nuestra situación!  ¿Por qué no los llevamos a la Persona quien desea nuestra compañía?  El sólo puede llevar nuestras cargas, y resolver nuestros problemas.  Sólo El conoce nuestras tentaciones y nuestros temores.  El es el Unico Quien guardará nuestros secretos, y Quien proveerá nuestras necesidades.  ¿Por qué hablamos más con la gente que con el Señor?

Cuando estés cansada y abatida,

Dílo a Cristo, Dílo a Cristo,

Si te sientes débil, confundida,

Dílo a Cristo el Señor.

«…Atenderé a mis caminos, Para no pecar con mi lengua:  Guardaré mi boca con freno,…»

Salmo 39:1

«El que guarda su boca y su lengua, Su alma guarda de angustias.»

Proverbios 21:23

Ama A Tus Enemigos

Pastor Elmer Fernández

Lo que te voy a dar no te lo pueden dar los psiquiatras, ellos te van cobrar miles de dólares y te van a dar una pastillita para que te vayas a dormir. Está es la mejor psiquiatría que puedas recibir. Yo te quiero ayudar porque hay tantos amargados que han perdido el gozo. No tienes el gozo en tu vida, tienes amarguras. Piensas que la vida es miserable y te quiero ayudar. Pero debemos entender que a todos, alguien nos va a hacer una injusticia. Alguien te va a acusar falsamente en el trabajo, y vas a perder el trabajo. Alguien va a decir muchas cosas contra ti que no es cierto. Alguien te va a herir, alguien te va a estafar, alguien te va a robar. Hay un esposo que su esposa va a herir, a lo mejor le va a ser infiel. Hay una esposa que el marido la va a herir. A todos de una manera o de otra nos van a hacer una injusticia. Si mi gozo depende de que nadie me haga injusticia, estoy a la merced del mundo. Si mi gozo depende de que yo pueda perdonar esas injusticias, ahora yo puedo tener el gozo cuando yo quiera.

Mateo 5:38-48 dice: «Oísteis que fue dicho: Ojo por ojo, y diente por diente. 39 Pero yo os digo: No resistáis al que es malo; antes, a cualquiera que te hiera en la mejilla derecha, vuélvele también la otra; 40 y al que quiera ponerte a pleito y quitarte la túnica, déjale también la capa; 41 y a cualquiera que te obligue a llevar carga por una milla, ve con él dos. 42 Al que te pida, dale; y al que quiera tomar de ti prestado, no se lo rehúses. 43 Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo. 44 Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen; 45 para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos. 46 Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa tendréis? ¿No hacen también lo mismo los publicanos? 47 Y si saludáis a vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen también así los gentiles? 48 Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto.»

Pecado es desobedecer un mandato de Dios. Cuando yo desobedezco un mandato del Señor eso es pecado. Aquí el Señor les da un mandato, que muchos están viviendo en pecado al no obedecerlo. El mandato se da en el versículo 43 y 44: «Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo. 44 Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen;.» El Señor Jesús dijo: «Alguien les dijo eso, pero yo te voy a decir, Amad a vuestros enemigos

¿Qué es un enemigo? Aquél que quiere matarme. No aquél marido cabezón que me hizo algo, o aquella mujer lengua-larga que dijo algo. No, yo digo alguien que quiere mi mal. Dios dice: ¡Ámalo! Alguien que quiere destruirme, matarme. Dios dice: ¡Ámalo! Te lo mando. Dice: «Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen..» Está duro ¿verdad? Yo sé, yo he estado allí. Yo he estado ahí cuando grandes injusticias han sido hechas. Empecé con Fidel Castro en Cuba, las injusticias que nos hizo a nosotros fueron inmensas, no tengo tiempo en ir en detalle pero fueron inmensas. Yo desde niño he visto muchas injusticias. Cuando salí de Cuba no pude sacar todas las cosas que mi mamá había hecho para mí. Yo tuve que dejarlo todo, tuve que dejar todo tirado, y el gobierno me lo quitó todo. A mi tía y a mi tío con el que me crié le quitaron el negocio, y le quitaron hasta la casa. Yo sé de injusticias. Falsamente he sido acusado, y se han escrito cosas malas de mí. Han sido escritas mentiras inmensas por todo el mundo hispano, no para dañarme con unos cuantos, pero ante miles y miles de personas. Puras mentiras. Yo sé lo que es tener injusticias contra uno. Si yo no me cuido, yo pudiera ser uno de los hombres más amargados del mundo, pero Dios dice: Ámalos a ellos. No que los perdones solamente, pero ámalos.

¿Por qué es que Dios me está pidiendo a mí que los ame? ¿Por qué es que Dios me pide a mí que ame a aquel que me ha hecho mal? Dice: «Para que así seas maduro.» Hay muchos que andan en el cochinero del rencor, hay muchos que andan en la letrina de la amargura, y te estás afectando a ti mismo, y si tú no aprendes esta lección, la amargura, el rencor, el resentimiento es un ácido que ninguna vasija puede contenerlo, porque se come esa vasija. Es un cáncer que acaba contigo, por eso queremos sacar ese cáncer y sacar esa amargura. El problema es que hay muchos que me dicen: -«Pastor, créame yo quisiera sacarlo, pero no puedo.» A veces hasta oras y le pides: «Señor quítame esto, ya no quiero… pero cada vez que veo esa persona me desfalco por dentro…» Yo quiero ayudarte cómo sacar ese cáncer. Yo quiero ayudarte cómo sacar ese resentimiento, ese rencor.

Primero, yo quiero que tú veas que para cambiar tu sentir debes cambiar tu pensar. Por ejemplo, yo amo a una familia de la Iglesia, yo pienso que es una linda familia, y que es un privilegio el ser su pastor. Pero llega gente y me dice: «¿Sabe lo que él dijo de Usted? ¿Usted sabe que lo critica?» Y a lo mejor y ni es cierto, pero al ellos decirme eso, hace que mi pensar cambie y al cambiar mi pensar, cambia mi sentir. Ahora yo me empiezo a sentir diferente hacia ellos, por lo que pensé diferente, empecé a sentir diferente. Tú tienes que cambiar tu pensar para cambiar tu sentir. Si tú no cambias tu pensar, no vas a cambiar tu sentir.

Entonces, tú tienes que pensar diferente de tus enemigos para que tu sentir sea diferente. Yo no estoy diciendo de aquél que te hizo una bobería. Yo a veces estoy consultando problemas matrimoniales, de cositas pequeñitas: Una mujer estaba embarazada y el marido le pone la mano arribita de su panza y ella le quita la mano y ya comenzó un gran problema matrimonial. ¿Qué tanto lío? A lo mejor estaba cansada, a lo mejor estaba adolorida, no se sentía bien, y ya por eso se formó un pleito inmenso. Yo no estoy hablando de esas tonterías. Yo estoy hablando de problemas serios, de problemas que de verás son dañinos. Dios dice: «Ama a esa persona.» -¿Cómo lo voy a amar? -Cambia tu forma de pensar. -¿Cómo lo miro? Lo tengo que ver como un instrumento de Dios que es a lo mejor para castigarme. Porque lo que se siembra se cosecha. Dios dice: «Yo no soy burlado, lo que el hombre sembraré eso cosechará.» Quiere decir que a lo mejor una persona le roba a este, y le roba a este, y le roba a otro. Y luego alguien le roba a él y él dice: «¡Ay, me robó!» Dios está cobrándote lo que tú hiciste aquí atrás. Dios dejó que todo eso te pasara para arreglar cuentas con todo lo que tú has hecho.

A veces Dios manda gente a nuestras vidas para arreglar cuentas con nosotros. Y Dios quiere que arreglemos cuentas. Entonces, si lo miras de esa manera, puedes mirar a alguien y decir: «Señor, yo bien lo merezco.» Yo me he dado cuenta que la gente que tiene menos misericordia es la gente que vive en más pecado. Los que más pecado tienen son los menos misericordiosos con otros. A veces la gente que más pecado tienen son la gente que más duros son con otros. Tú ten cuidado. A veces los que son más duros en perdonar, son los que más han ofendido. Yo he consultado con un cónyuge que me dice: «Pastor, él o ella me ha sido infiel, yo no puedo perdonar.» Y después me entero que él o ella fue infiel 2 o 3 veces antes. Entonces yo dije: «¡Hipócrita! Tú has sido infiel 2 o 3 veces y te perdonó y ahora él o ella te ha sido infiel una vez y ¿no puedes perdonar?» Y no estoy diciendo que un hombre o una mujer debe de ser infiel porque él o ella fue infiel. ¿Dónde está la misericordia? ¿Dónde está el perdón?

En 2 Samuel 16, David ha cometido pecado con Betsabé. El gran rey David, el rey que tuvo el corazón de Dios, un gran rey, cometió un horrible error, cometió inmoralidad con Betsabé, mató al esposo de ella; y él aunque Saúl lo persiguió, nunca levantó su mano contra el rey Saúl. David era un hombre de guerra, desde niño peleó contra Goliat y después estuvo en muchas batallas. David era un hombre fuerte. David con su espada había matado a muchos. No le tenía miedo a nadie. Y David en esta situación va caminando con sus soldados elegidos, los mejores de los mejores. Hombres de guerra. Hombres que con la espada han matado quizá a cientos cada uno. David está rodeado con ellos. Su hijo Absalón se está rebelando contra él, y David está huyendo porque él no quiere pelear contra su propio hijo. ¡Cosa dura! Su propio hijo le quiere quitar el reino. Y David va caminando con estos hombres escogidos y hay un hombre que le empieza a gritar, este hombre era de la familia de Saúl, Simei. Y entonces aquí empieza la historia en 2 Samuel 16:5: «Y vino el rey David hasta Bahurim; y he aquí salía uno de la familia de la casa de Saúl, el cual se llamaba Simei hijo de Gera; y salía maldiciendo,.» No dice que le dio una mala mirada, no dice la Biblia que lo trató mal. Lo estaba maldiciendo y tirándole piedras. ¿A quién? Al rey David. Hombre de guerra con la espada a su lado, rodeado con los mejores hombres de guerra de él. Y Simei está arrojando piedras contra el rey David y contra todos los siervos de él. Y todo el pueblo y todos los hombres valientes estaban a su derecha y a su izquierda. Y decía Simei maldiciendo: «Fuera, fuera, hombre sanguinario y perverso, Jehová te ha dado el pago de toda la sangre de la casa de Saúl, en lugar del cual tú has reinado. Y Jehová ha entregado el reino en mano de tu hijo Absalón. Y hete aquí sorprendido en tu maldad, porque eres hombre sanguinario.» Ahora Simei está aquí maldiciéndole. Pero David nunca trató mal al rey Saúl. Acuérdense que cuando Saúl estuvo en la cueva durmiendo, David le cortó un pedacito de su vestuario, y después cuando salió le enseñó y le dijo: «Mi rey, ¿de quién es esto? Tuve la oportunidad de matarte pero no te maté mi rey.» David nunca levantó su mano contra Saúl. David nunca lo hizo. Ahora está aquí rodeado de sus hombres de guerra, de lo mejor de los mejores. Él mismo era hombre de guerra. Y este muchacho, este Simei está maldiciéndole y tirando piedras a sus soldados. ¿Qué pasa? Mira el versículo 9, «Entonces Abisai hijo de Sarvia dijo al rey: ¿Por qué maldice este perro muerto a mi señor el rey? Te ruego que me dejes pasar, y le quitaré la cabeza.» ¡Wow! Me encanta estar rodeados de hombres así, nada más decirles sí y le cortan la cabeza. De estos hombres estaba rodeado David. Todo lo que David tenía decir era que sí a uno de sus soldados que le estaba preguntando: «¿Me dejas? ¿Me dejas y le corto la cabeza?» David nada más tenía que decir sí y el hombre estaba muerto. Pero David no hizo eso. David era muy grande para eso.

Mi tío Sánchez me enseñó: «Hombre es aquél que le puede dar una paliza a otro pero se refrena y no le da la paliza y se echa para atrás.» Ése es hombre. El que sabe que puede darle una paliza y vencerle pero no lo hace. Hombre es aquél que sabe que puede darle un golpe a su esposa y tirarla en el piso, pero se controla y se echa para atrás. Ése es hombre. David tenía el poder más que suficiente para matar pero dijo que no. Hasta regaña a sus soldados que querían matar a este hombre. ¡No dijo nada contra Simei, pero regaña a este soldado! ¿Y que le dice? Mírenlo en el versículo 10, «Y el rey respondió: ¿Qué tengo yo con vosotros, hijos de Sarvia? Si él así maldice, es porque Jehová le ha dicho que maldiga a David. ¿Quién, pues, le dirá: ¿Por qué lo haces así?» ¿Saben que estaba diciendo David? Estaba diciendo: «Déjalo. Si maldice es porque yo lo necesito. Yo no soy tan santo.» Y a ti… nada más con que te miren mal y ya. En el trabajo te peleas con cualquiera.  En la casa, marido y mujer andan como perros y gatos. Por boberías, sí, por boberías. Aquí está el rey, la gente estaba supuesta a doblarse delante del rey, a tener reverencia delante del rey, y éste lo está maldiciendo y tirándole piedras. El rey tenía toda la autoridad para decir: «Mátenlo.» Pero él dijo: «Déjenlo, déjenlo.» ¿Por qué? Porque lo miró como un instrumento de Dios para hablarle a él. Para arreglar su vida. ¿Será que Dios está arreglando cuentas contigo, y envía a alguien para arreglar cuentas contigo? ¿Será eso? Por eso yo creo que aquellos que son misericordiosos son aquellos que caminan con Dios. Porque el que camina con Dios y ve cuánto Cristo le ha perdonado, entonces perdona. Si yo digo: «Éste me las va a pagar.» Entonces Dios dice: «Está bien, pero tú la vas a pagar conmigo.» Y tú dices: «Pero Pastor, me robó $500 dólares y me las va a pagar.» Y Dios dice: «Me robaste $50,000 en diezmos y me las vas a pagar.»

¿Tú quieres que Dios arregle asuntos contigo? Veamos en Deuteronomio 8:1-2 «Cuidaréis de poner por obra todo mandamiento que yo os ordeno hoy, para que viváis, y seáis multiplicados, y entréis y poseáis la tierra que Jehová prometió con juramento a vuestros padres. Y te acordarás de todo el camino por donde te ha traído Jehová tú Dios estos cuarenta años en el desierto, para afligirte, para probarte, para saber lo que había en tu corazón, si habías de guardar o no sus mandamientos.» La prueba es lo que demuestra lo que hay en el corazón. «¡Señor, aunque todos te nieguen, yo no te negaré!» y dijo Cristo: -«Sí me vas a negar»-. La prueba no es para que Dios sepa que hay en tu corazón, la prueba es para que tú sepas que hay en tu corazón. «¡No Señor, yo nunca negaré!» -«Deja que llegue la prueba.»- Y vino la prueba y Pedro negó al Señor. Porque Cristo vio lo que había en su corazón, y dijo: «Pedro, tú no ves lo que hay en tu corazón pero yo lo veo.» El hombre no es ladrón porque roba, el hombre roba porque es ladrón en su corazón. Una persona no es mentirosa porque dijo mentiras, una persona dice mentiras porque es mentirosa en su corazón. Una persona no pelea porque alguien le hizo algo y perdió el genio, no, esa persona perdió el genio porque tiene problemas en su corazón. Es porque está irritado en su corazón y eso nada más demuestra lo que hay allí adentro. -«¿Entonces, cuándo alguien me ofenda y me haga algo mal y yo tenga amarguras, y tenga rencor y odio…?»- Dios te está diciendo: «Quiero enseñarte lo que hay en tu corazón, estoy sacando lo que hay en tu corazón para que tú lo veas.» Y Dios está sacando lo que hay en tu corazón para que lo veas. Tú crees que tu corazón anda bien limpiecito y Dios dice: «Déjame enseñarte lo que tienes en tu corazón. Yo lo veo y yo quiero que tú lo veas.» Entonces la prueba demuestra lo que hay en mi corazón. El Señor quiere probarme para eso, Él quiere desarrollar mi vida interior más que mi vida exterior. Lo más lindo del mundo es una persona que puede perdonar, una persona que puede amar aún a aquél o a aquella que le ha hecho daño a él o a ella. Eso es cristianismo. ¿No fue lo que dijo Cristo en la cruz cuando dijo: «Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen.» ¿Cómo pudo Cristo perdonarlos? Porque él se dio cuenta que ellos no sabían lo que estaban haciendo. Él dijo: «Ellos no saben que soy el Hijo de Dios, ellos no saben, no se dan cuenta que soy el Creador del Universo. Si ellos se dieran cuenta, no lo hicieran. No se dan cuenta que esto está en el plan de Dios para la salvación de los hombres. Ellos no se dan cuenta de eso, por eso Padre, por favor perdónalos, porque no saben lo que están haciendo.»

Dios quiere desarrollar más la persona interior más que la exterior. Las mujeres se preocupan tanto del exterior, que si el maquillaje, que si esto, que si el pelo. Algunas se pasan hasta dos o tres horas en espejo. Yo le doy gracias a Dios que mi esposa no es así, ella se pasa su tiempo arreglándose, pero no tres horas. Un hombre vino a mí y me dijo: «Mi esposa se pasa tres horas en el espejo.» (Cuando la vi, dije: «Mejor que se pase las seis horas porque no le fueron suficientes las tres»). Yo no estoy en contra de que se arreglen, que luzcan bien, que se pongan el maquillaje con moderación, y se arreglen bonitas, eso está bien… Pero Dios está más interesado en el interior que en el exterior. Hombres, Dios está más interesado en el interior que en el exterior. Y algo que nos hace más como Cristo que ninguna otra cosa es perdonar.

¿Qué hace Cristo más que nada? -Perdonar-. ¿Qué hace Cristo más que nada? -Amar-. Estando nosotros en nuestros pecados y deleites, y siendo enemigos de él, peleando contra Él, Dios nos amó y dio su vida por nosotros. No porque tú digas que amas tanto a Dios, él va a decir: «¡Oh cuánto me ama!, déjalo venir al cielo.» ¡Mentira! Nosotros amamos cuando Dios murió por nosotros para rescatarnos del pecado y salvarnos y darnos vida eterna. Él nos amó aún siendo enemigos. Entonces, para ser como Cristo, necesito amar. Yo tengo que cambiar si tengo que ser como Cristo. A lo mejor hay un plan que Él tiene en mi vida. -«Pero, Pastor, él me acusó falsamente y ahora perdí el trabajo.»- Quién sabe si Dios tiene un mejor trabajo para ti, y sabía que no te ibas a cambiar de trabajo a menos que pasara esto y dejó que pasara porque tiene algo para ti mejor todavía. Decir: «Yo no sé porque él lo hizo pero a lo mejor Dios tendrá algo mejor para mi vida y que Dios se arregle con él.» Y tu corazón está bien, tu corazón está tranquilo porque has aprendido a perdonar. Si Dios me está pidiendo que perdone a alguien que me quiere matar, ¿Por qué esposo y esposa no se pueden perdonar? ¿Por qué hijo y padre no se pueden perdonar? ¿Por qué hermanos no se pueden perdonar por cositas? Mira a José, sus hermanos lo venden como esclavo, se lo llevan a tierra lejana, y lo meten en cárcel después de acusarlo falsamente. José podía estar amargado en la cárcel y si hubiera estado amargado, Dios nunca le hubiera revelado los sueños que le reveló. Pero José no se amargó. Y porque no se amargó llegó a ser el segundo en mando. Y al llegar a ser el segundo en mando, vienen sus hermanos y él les da de comer a ellos. Y perdona y ama a aquellos que lo entregaron cuando era un muchachito, y se fue a una tierra lejana sin conocer el idioma, sin conocer las costumbres, y dónde terminó hasta en cárcel, José pudo haber dicho: «Ustedes me hicieron esto a mí y me la van a pagar ahora.» Pero los perdonó y los amó. A lo mejor tú puedes hacer lo mismo, tú puedes decir: «¿Sabes qué? Dios quiere hacer algo en mí, Dios quiere que me de cuenta que las personas valen más que el dinero, y que cositas.» -«Pero Pastor, me pidieron prestado y no me pagaron.» ¿Vale más ese dinero que esa persona? Y déjame decirte algo, no es bueno estar pidiendo prestado. Si alguien viene a pedirte prestado dile, ¿me ves cara de banco? Para eso están los bancos. En serio, yo no creo que sea bueno entre hermanos estarse prestando. Muchos problemas en la Iglesia son porque se han estado prestando dinero y después no pagan. Para eso están los bancos. Tú ve al banco y pide un préstamo si quieres. -«Pero es que el banco no me lo da»- Por alguna razón el banco no te lo da. Si el banco no te lo da porque no confía en ti, porque voy a ser tan tonto en prestarte yo. Y si das prestado, dalo como regalado, ni cuentes que te lo van a pagar, porque después te amargas tú. Así me pasó, hace años y años atrás le presté a un hombre $500 dólares y me dijo: «Pastor, el viernes se los doy.» Pero no le pregunté que viernes, porque todavía estoy esperando que llegué. Y ya hace como 25 años de eso. Pero, ¿Vale más ese miembro que los $500 dólares? Perdono a ese miembro que se llevó $500 dólares. Yo estaba ganando $7,000 dólares al año, sin casa, sin carro, sin nada. Había dejado un trabajo de $18,000 dólares al año para tener un trabajo de $7,000 pastoreando y ahora me quitan $500 de $7,000 era una buena porción. Pero mi pregunta es: ¿Vale más ese miembro que los $500 dólares? En la madurez tú dices: Vale más esa persona.

Dios quiere que seamos como él. -«Pastor, usted está defendiendo a mi enemigo.»- No, yo no estoy defendiendo a tu enemigo, yo te estoy ayudando a ti. Dios está más interesado en ti que en tu enemigo. Mateo 6:12 dice: «Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores..» Y el versículo 14 dice: «Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial.» Si alguien me hace mal a mí y yo no perdono, ahora Dios no me perdona. Si Dios no me perdona, yo no estoy lleno del Espíritu. Si yo no estoy lleno del Espíritu yo no tengo gozo, yo no tengo paz, yo no tengo amor, porque eso es el fruto del Espíritu. Y entonces ando en amargura, miserable, irritado, el mundo apesta, y soy yo el que tiene problemas. Porque no he aprendido a perdonar y a veces hasta con Dios nos amargamos. ¿Por qué me has hecho esto? A mi papá le pasó, cuándo mi mamá murió, yo de seis años de edad, mi padre se amargo porque me llevó a Cuba y Castro rompió relaciones con Estados Unidos, y yo me quedé en Cuba, y él perdió a su esposa y a su hijo en menos de un año. Y él se amargó contra Dios y dijo: «¿Por qué me has hecho esto?» Es una oportunidad de crecer, es una oportunidad de madurar, de decir: «Mi Dios yo no entiendo, pero algún propósito tú tienes.» Pero mi padre se amargó; como algunos de aquí se han amargado contra Dios, nada más porque dicen que Dios no les ha dado algo, que Dios no ha sido bueno. Pero si Dios nos diera lo que merecemos, estuviéramos ardiendo en el infierno ahora mismo. Aún el infierno es mejor de lo que merecemos. Si Dios nos diera lo que merecemos estuviéramos todos ardiendo en el infierno. Y si no estoy en el infierno es por la gracia y misericordia de Dios. Pero nos amargamos contra Dios, al corazón le entra amargura. -«¿Por qué no puedo ser como aquel? ¿Por qué no tengo eso? ¿Por qué me tuvieron que hacer eso?»-. Hay que pelear contra eso. Y si tú no peleas con eso, te destruye a ti. En la Florida pasamos una batalla grande, falsas acusaciones, grandes cosas. Allí la batalla con la Biblia; yo no voy a cambiar mi Biblia, unos americanos que no saben ni hablar español no me van a decir que esto no es la Palabra de Dios, porque ni la pueden leer. A propósito la Biblia Reina Valera si es la Palabra de Dios, es la Biblia para el mundo hispano y es una tremenda traducción. Yo me tengo que parar firme por mis convicciones, y dije: «Lo siento, no puedo cambiar mi Biblia.» Tremenda batalla se formó, tremenda guerra, falsas acusaciones, falsas cosas. Mi esposa y yo pasamos cosas durísimas. Perdimos más de $20,000 dólares personales. Batalla hasta no decir más. Yo tuve que cuidar mi corazón. Pero mi corazón quería amargarse, quería coger odio. Pero una vocecita me decía: «Elmer, no te olvides: Amad a vuestros enemigos, bendecidlos, haced bien, orad por ellos.» Yo no me fui en contra, no puse un ataque nacional que pude haberles hecho, no hice ninguna pelea, yo se lo dejé al Señor. No hace mucho, hasta el Pastor de esa Iglesia se enfermó, y yo le pedí a la Iglesia que oraran por él. Yo no le deseo el mal ninguno, en mi corazón lo he perdonado, si lo viera mañana le pudiera dar la mano. No estoy de acuerdo con él si el está en contra de nuestra Biblia, pero eso es por doctrina no es personalmente; personalmente, si él necesita algo yo le doy, y si mañana está en un hospital y no lo admiten hasta que alguien pague mil dólares o si no va a morir, yo le pago los mil dólares. Y te lo digo de corazón, no estoy mintiendo, delante de Dios. Si yo no hubiera cuidado mi corazón a lo mejor está Iglesia no estaría aquí ahora, las conferencias no estuvieran, mi hogar estuviera destruido y yo amargado. ¿Me hicieron una injusticia? Oh, si, una verdadera injusticia. Pero yo no puedo parar que otros me hagan injusticias, yo nada más tengo que cuidar cómo yo reaccione, cómo yo me sienta. Yo tengo que decir: «Señor tú tienes algo en mente, tú tienes un plan, algo tú tienes para mí, algo tú me quieres enseñar a mí; a lo mejor es por algo que yo mismo he hecho que estoy cosechando lo que sembré. Como dijo David: «me lo merezco, yo he hecho demasiados pecados como para ser maldecido, hay un plan que Dios tiene para mí. Pero Señor, gracias por la prueba porque el oro se purifica en el horno de prueba.»

Te quiero ayudar, no quiero que pierdas el gozo, no quiero que pierdas la alegría, no quiero que pierdas el decir: «Señor está bien, son batallas que tengo que pasar, son acusaciones, pero Señor, ayuda a esas personas, yo no sé porqué hacen lo que hacen, pero ayúdalos, bendícelos…»Míralos como vasijas rotas que necesitan arreglo. Si algo aprendí del Dr. Hyles es que dijo: «La gente en sí no es mala, es gente rota que necesita ayuda.»

Matthew Henry dijo cuándo le robaron un día: «Señor, gracias porque me asaltaron y no fui yo quien asaltó.» Gracias que me hicieron el mal a mí y no fui yo quien hizo el mal. A John R. Rice lo vinieron a asaltar, y él dijo: «Mijo, tú no necesitas sacar una pistola para que yo te de mi billetera, pero ¿en qué condiciones estás que tienes que hacer esto?» Al ratito ya lo había ganado para Cristo. Y después de que ya lo había ganado para Cristo le dijo: «Ahora te voy a dar el dinero, toma todo lo que tengo, no me tienes que robar por el, solo pídemelo y yo te lo doy.»Quizá pienses que fue porque fue John R. Rice. Piensa en qué condición está esa persona que te está haciendo mal. Di: «Señor, ayúdale porque anda mal, anda mal.» En vez de coger odio, amargura y rencor. Y si no nos cuidamos, el que se daña somos nosotros. ¿Alguien te ha hecho una injusticia? – ¡A mí nadie Pastor!- Prepárate porque ya viene, guarda este mensaje porque lo vas a necesitar un día. Porque a todos nos vienen injusticias, lo único es que yo hago con ellas. -¡Pastor, yo no tengo ningún enemigo!- Ya tendrás, ya tendrás. Y cuándo alguien te haga un daño, acuérdate: déjame amarlo, déjame bendecirlo, déjame orar por ellos, déjame perdonarlos como Dios me ha perdonado a mí, déjame tener misericordia como Dios ha tenido misericordia de mí, déjame cambiar mi forma de pensar para poderme sentir bien… Y si haces eso, puedes sacar ese rencor y esa amargura de tu corazón.