La Recompensa De Dios

La Palabra de Dios dice en Génesis 24:10-27: Y el criado tomó diez camellos de los camellos de su señor, y se fue, tomando toda clase de regalos escogidos de su señor; y puesto en camino, llegó a Mesopotamia, a la ciudad de Nacor. 11 E hizo arrodillar los camellos fuera de la ciudad, junto a un pozo de agua, a la hora de la tarde, la hora en que salen las doncellas por agua. 12 Y dijo: Oh Jehová, Dios de mi señor Abraham, dame, te ruego, el tener hoy buen encuentro, y haz misericordia con mi señor Abraham. 13 He aquí yo estoy junto a la fuente de agua, y las hijas de los varones de esta ciudad salen por agua. 14 Sea, pues, que la doncella a quien yo dijere: Baja tu cántaro, te ruego, para que yo beba, y ella respondiere: Bebe, y también daré de beber a tus camellos; que sea ésta la que tú has destinado para tu siervo Isaac; y en esto conoceré que habrás hecho misericordia con mi señor. 15 Y aconteció que antes que él acabase de hablar, he aquí Rebeca, que había nacido a Betuel, hijo de Milca mujer de Nacor hermano de Abraham, la cual salía con su cántaro sobre su hombro. 16 Y la doncella era de aspecto muy hermoso, virgen, a la que varón no había conocido; la cual descendió a la fuente, y llenó su cántaro, y se volvía. 17 Entonces el criado corrió hacia ella, y dijo: Te ruego que me des a beber un poco de agua de tu cántaro. 18 Ella respondió: Bebe, señor mío; y se dio prisa a bajar su cántaro sobre su mano, y le dio a beber. 19 Y cuando acabó de darle de beber, dijo: También para tus camellos sacaré agua, hasta que acaben de beber. 20 Y se dio prisa, y vació su cántaro en la pila, y corrió otra vez al pozo para sacar agua, y sacó para todos sus camellos. 21 Y el hombre estaba maravillado de ella, callando, para saber si Jehová había prosperado su viaje, o no. 22 Y cuando los camellos acabaron de beber, le dio el hombre un pendiente de oro que pesaba medio siclo, y dos brazaletes que pesaban diez, 23 y dijo: ¿De quién eres hija? Te ruego que me digas: ¿hay en casa de tu padre lugar donde posemos? 24 Y ella respondió: Soy hija de Betuel hijo de Milca, el cual ella dio a luz a Nacor. 25 Y añadió: También hay en nuestra casa paja y mucho forraje, y lugar para posar. 26 El hombre entonces se inclinó, y adoró a Jehová, 27 y dijo: Bendito sea Jehová, Dios de mi amo Abraham, que no apartó de mi amo su misericordia y su verdad, guiándome Jehová en el camino a casa de los hermanos de mi amo.”

¿Te has preguntado por qué es que Dios bendice y usa a más gente que a otros? Había un hombre en mi Iglesia que no se vestía muy bien, y siempre tenía su camisa de fuera. No podríamos decir que vestía bien, pero siempre estaba ganando gente para Cristo y trayéndolos a la Iglesia. Y cuando llegó a ser un asistente de pastor, él edificó una tremenda clase de escuela dominical. Y también conozco a otras personas que sí visten bien, que son inteligentes, que sí lucen bien y tienen buena apariencia pero no hacen nada para el Señor.

¿Por qué Dios bendice más a unas personas que a otras? Yo no sé todas las respuestas, pero una gran parte de las repuestas está en esta historia. Eliezer tenía un trabajo muy difícil. Tiene que encontrar una esposa para el hijo de su amo. Yo conozco a muchas personas que no hicieron un buen trabajo encontrando esposa para sí mismos, ¿cómo pueden encontrar una esposa para alguien más? ¿Cómo pudieras escoger una esposa para alguien más? Eliezer hizo lo que todos tienen que hacer si quieren tener la esposa correcta: Pidió que Dios le ayudara desde el inicio. Llegó al pozo y dijo: “Señor, que sea la esposa que tú has escogido para Isaac. Yo voy a pedir agua para beber para mí mismo, pero a la que yo pida agua para beber para mí mismo, Señor, que ella voluntariamente se ofrezca para darles de beber a todos mis camellos.”

Esos camellos eran camellos de una sola joroba y pesaban hasta 700 kilos y podían beber hasta la mitad de su peso en agua, eso quiere decir que podían tomar hasta 350 litros de agua. Ahora, a nosotros los predicadores bautistas se nos acusa: “Es usted un exagerado”, pero vamos a suponer que el camello no estaba muy sediento, y que nada mas le cabían 175 litros de agua. ¿Cuánto tiempo le tomaría a Rebeca en sacar esa cantidad de agua del pozo? La Biblia dice que cargaban el agua en un cántaro sobre su hombro y no creo que estaba hecho de un plástico liviano, porque no se había inventado todavía. Era un cántaro de barro o piedra. Y vamos a suponer que ella podía cargar 20 litros de agua en un solo viaje.  Tuvo que haber ido 85 veces del pozo hasta donde estaban los camellos. Pero esto es lo que ella tenía que hacer, para determinar si ella iba a ser la esposa de Isaac.

Lo que Eliezer hizo fue algo muy inusual, de manera que él solo pidió agua para él. Y eso era una cortesía común en tiempos bíblicos. ¡Pero el presentarse como voluntaria para dar de beber a todos los camellos, era un gran trabajo! Y cuando Rebeca hizo esto, Eliezer no se puso a ayudarle. Yo no sé qué tan lejos estaba el pozo de donde estaban los camellos, pero la Biblia dice que ella corrió. Va al pozo, baja el cántaro y lo levanta, y luego pone el cántaro sobre su hombro y luego corre, y baja su cántaro y echa el agua a donde van a tomar agua los camellos, y regresa, y ya hizo un viaje, pero le faltan 84 viajes más. Y corre de nuevo y baja el cántaro al pozo otra vez, y lo jala, y pone su cántaro sobre su hombro, y va otra vez…

Era muy injusto que Eliezer hubiera pedido esto, pero era un requisito que no podía cambiarse. Si ella no se ofrecía como voluntaria para dar de beber a todos los camellos, ella no hubiera sido la esposa de Isaac. Pero quiero que vean la respuesta de ella, su repuesta fue sin invitación. Eliezer no hizo ningún gesto de que sus camellos necesitaban agua. Si Eliezer hubiera sido como uno de los predicadores que yo conozco hubiera dicho: “¡Ay mis camellos! Creo que tienen sed, ¿Ya viste cómo tienen sed? ¡Yo no sé cómo les voy a dar agua! Yo no tengo un cántaro. Ora para que Dios me mande un cántaro, ora que Dios mande a alguien…” Eliezer no dijo eso, él nada mas pidió un vaso de agua, y sin que se le mencionara nada, Rebeca se ofreció de voluntaria.

Por cierto, es algo bueno ofrecerse como voluntarios para servir al Señor. Yo no creo que necesitemos escuchar una voz en la noche para saber que hay almas perdidas que necesitan a Jesús. No necesitamos una invitación en un plato de oro, para ir a servirles el agua a aquellas personas sedientas que necesitan beber de Jesús. Pero Rebeca no tardó en su respuesta. Yo sé de muchos que van a servir al Señor “después.” Yo conozco a predicadores que dicen: “Pues ahorita no puedo hacer mucho porque estoy trabajando en un buen trabajo, cuando yo deje mi trabajo entonces voy a hacer algo, entonces voy a tocar puertas, entonces voy a trabajar duro.”

Yo conozco a mucha gente que dice que va a hacer algo para el Señor…”después.” “Ya que crezcan los hijos.” “Ya que termine de construir mi casa.” “Ya que no tenga que trabajar tanto.” “Una vez que termine mi educación.” ¡Dios no está interesado en lo que tú puedes hacer por Él después, Él está interesado en lo que tú puedes hacer por Él hoy! Rebeca no se ofreció a darles de beber agua a los camellos después, ella se ofreció para darles en ese momento. Su respuesta fue sin titubear. Le dijo que iba a sacar agua para todos sus camellos hasta que acabaran de beber.

Yo conozco a muchos que antes servían a Dios, hay muchas Iglesias que antes corrían rutas de autobuses, antes salían a ganar almas… pero la verdad es que nuestro trabajo no se ha terminado. Todavía hay almas que necesitan ganarse para Cristo. Todavía hay convertidos que necesitan ser discipulados. Hay muchas Iglesias que se necesitan plantar y levantar alrededor del mundo.  Hay millones y millones de personas que nunca han escuchado el Evangelio de Cristo; no importa que tan cansados estemos, no importa que tan desilusionados estemos, que tanto trabajo tenemos, ni que tantos problemas tenemos, nuestro trabajo no ha terminado hasta que el mundo escuche el Evangelio de Cristo. Tenemos que ser como Rebeca que dijo: “Seguiré sacando agua, hasta que todos los camellos terminen de tomar.”

Quiero que miren su recompensa. Su recompensa no fue revelada sino hasta después de que ella terminó de darles de beber agua a todos los camellos, entonces Eliezer le da pendientes de oro y un brazalete, como 30 mil pesos en oro. ¿Qué tanto tiempo piensas que le habrá tomado a ella para darle de beber a los camellos? ¿Tres horas? La Biblia no nos dice pero dice que ya estaba anocheciendo. Vamos a suponer que fueron 4 horas, ¿Tú trabajarías 4 horas por 30 mil pesos? ¡Tú puedes vivir con eso! ¿60 mil pesos por día? ¿300 mil en una sola semana? (En cinco días). Puedes vivir con eso digo yo. Pero quiero que tomen nota que Eliezer no le ofreció la recompensa primero. Él no se levantó y dijo: “Damas y caballeros, tengo estos brazaletes y estos pendientes…para la primer mujer que se presente para dar de beber a mis camellos…” Hubiera tenido la multitud de mujeres esperando. Y yo les quiero decir a ustedes que Dios recompensa a sus siervos muy bien.

A veces oigo de aquellos que hablan de lo que dejaron para servir a Dios, aquellos que dicen “Yo pudiera haber sido muy rico. Yo pudiera haber sido un gran atleta. Yo pudiera haber sido un gran cantante, pero todo lo deje para servir a Dios…” Y quieren que nos impresionemos, y Dios diga: ¡Wow! ¡Qué suerte tuvo Dios para escogerte a ti! Pero yo quiero decirte que yo no dejé nada para servir a Dios, Dios ha sido mejor conmigo, que lo que el mundo y el diablo jamás me hubieran tratado. Y yo dejé todos esos trapos viejos y rotos y Dios me ha vestido de vestiduras blancas, y yo estoy comiendo del maná del cielo, y por eso vivo feliz este día. Los discípulos le dijeron a Jesús: “Señor, lo hemos dejado todo y te hemos seguido, y ¿qué nos toca a nosotros?” Y él les dijo: “No hay nadie que haya dejado padres, hijos, terrenos y casas que no van a recibir 100 veces más, no solamente en esta vida sino en la vida venidera.” ¡Es un buen trato servir a Dios! Pero no nos ofrece la recompensa de antemano. Te garantizo que si tú supieras la recompensas que se van a repartir en el tribunal de Cristo, ¡te pondrías a servir a Dios con todas tus ganas!

Cuando yo llegué a mi Iglesia, mucha gente no quería ir. Estaban recibiendo la mitad del dinero que necesitaban para pagar sus cuentas. Nuestra ciudad tiene más crímenes que cualquier otra ciudad en los Estados Unidos. Nuestros autobuses han sido balaceados, a los obreros les han disparado; tengo una lista de más de 20 hermanos y gente de la ruta a quienes les han dado un balazo, entre los años 2000 y 2007. No mucha gente quiere venir a la Iglesia. Otras Iglesias me pidieron ser su pastor, dos de ellas estaban en ciudades muy bonitas, y me ofrecían una casa más bonita a donde yo podía vivir. Pero nuestra ciudad tenía más gente. Y yo pensé que quizá había unos cuantos camellos sedientos a quien Dios quería que yo les pudiera dar agua y que el Señor me pudiera usar en esa ciudad. Yo no sabía, que ahora 30 años después, veríamos a 130 de nuestros muchachos en el ministerio. Yo no sabía que Dios nos permitiría edificar y construir un auditorio de 2000 personas. Yo no sabía que Dios haría a nuestra Iglesia la Iglesia Bautista Fundamental más grande de nuestro estado. Si todos supiéramos lo que Dios iba a hacer, hubiera una fila grande de voluntarios que quisieran ser pastor de esa Iglesia. Pero Dios no nos dice nada de antemano. Él nada más nos pide de dar de beber a unos camellos sedientos. Pero la recompensa más grande no fueron los brazaletes y los pendientes, la recompensa verdadera fue Isaac. La Biblia nos dice que cuando Rebeca vio a Isaac, ella se bajó de su camello, se bajó rápido y dijo:

– ¿Y ese quién es?”

– Ese es Isaac.

– ¿Ese es Isaac? ¡Wow! ¡Qué hombre!…Yo soy Rebeca.

Y después de que los pendientes ya no tenían tanto valor, ella todavía tenía a Isaac.

Tengo un amigo que es predicador y estaba en Hawái y vio a un hombre debajo de una palmera que estaba leyendo el libro del mormón y le preguntó: “¿Eres mormón o estas aprendiendo el mormonismo?” Le dijo: “Estoy leyendo este libro porque estoy buscando la verdad.” Mi amigo le dijo: “Yo conozco la verdad, si tu quieres yo te puedo hablar de la verdad.” Su nombre era Nick y su esposa Mary. Por tres hora y media mi amigo no hizo nada más que abrir la Biblia y responder a sus preguntas. Ahora, si yo estuviera de vacaciones con mi esposa, y alguien nos quitara tres horas, yo sé lo que ella estaría pensando: “Estas son nuestras vacaciones, es tiempo de ir de compras y de tomar fotos, y de visitar lugares…y de ir a comprar más.” Pero después de tres horas y media Nick y Mary fueron salvos. Ellos eran dueños de una compañía de construcción grandísima en Canadá. Y cuando él regresó, le mandaron a mi amigo un cheque de $2,000 dólares. ¡Y cada mes mi amigo recibía un cheque de $1,200 a $2,000 dólares!

¿Tres horas y media? ¡Claro! ¡Toda la noche si quieres! Un día pararon de llegar los cheques, y mi amigo recibió una carta de su esposa Mary, y le dijo: “Yo quiero que sepas lo que tus hijos espirituales han estado haciendo. Tú no sabías esto, pero mi esposo sabe muy bien el idioma ruso, y cuando bajó la cortina de hierro y hubo libertad en Rusia, vendimos nuestra compañía y pagamos nuestros propios gastos para irnos de misioneros a Rusia. El otro día estuvimos atorados en el mismo elevador con el equipo olímpico de luchadores de Rusia, y cuando terminaron de arreglar el elevador, seis de ellos ya eran salvos. Tenemos las tarjetas de decisiones firmadas de 45,000 personas que han aceptado a Cristo en nuestras campañas en Rusia.” Los cheques de $1,200 y $2,000 dólares al mes, eran los pendientes y los brazaletes, pero toda esa gente salva era Isaac.

Hay una dama en nuestra Iglesia que fue capitana de autobús por 15 años, tuvo que dejar la ruta porque el doctor se lo pidió. Una vez vio a un morenito y lo invitó a la Iglesia y el dijo que sí pero no vino a la Iglesia, y ella regresó y el morenito otra vez le prometió que iría pero no fue, y cada semana por un año y medio, ella lo invitó. Él nos dijo que cada vez que veía su carrito azul, él se escondía. Pero un día vino, un día fue salvo, un día se puso en serio, un día se fue a preparar a un Colegio Bíblico, y regresó a esa misma ciudad y comenzó una Iglesia. Le compramos un edificio y unos hermanos le ayudaron a remodelarlo. Pero el primer día de servicio, había una sola persona en asistencia, yo no estaba allí. El hombre que le había ayudado a remodelar el edificio no estaba allí. El pastor de jóvenes que lo había discipulado no estaba allí. La única persona que estaba allí, era esa hermana, esa capitana. Y un día él dijo al traer a ella a la plataforma: “Si no fuera por esta dama yo no estaría aquí hoy, usted no estaría aquí hoy, esta Iglesia no estaría aquí hoy.” Pero hubo recompensa porque por un año ella les trajo agua a los camellos. Dios bendice a esa gente que se presta de voluntaria para dar de beber agua a los camellos hasta que acaben de tomar. ¿Y usted, le está dando agua a los camellos? Fin.

Comentarios

3 Respuestas a “La Recompensa De Dios”
  1. BETSABE dice:

    excelente palabra …que Dios lo bendiga grandement varon…

  2. Brenda dice:

    Wow! realmente cada una de estas palabras marco mi corazon. Cuando uno ama lo que Dios lo llamo a hacer sin importar los dividendos ni recompensas realmente toca el corazon de Dios y de todos aquellos que son hidratados con el agua que Dios deposito en nuestras manos para repartirla a todos los sedientos. En El encontramos el agua de vida eterna y somos administradores como lo fue Rebeca para que no quede nadie sediento!

  3. luis Duran dice:

    tremenda verdad , cuanta jente sedienta y yo parado sin hacer nada que Dios tenga misericordia de mi

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