Muerte, Dolor y Victoria

¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde oh sepulcro tu victoria? Ya que el aguijón de la muerte es el pecado y el poder del pecado la ley. Más sean dadas las gracias a Dios que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo (Corintios I 15:55). Se podría decir Hermanos que la muerte es un enemigo de nosotros, la muertes es un enemigo de nosotros. La muerte Hermanos, en el versículo 26 de ese mismo capítulo dice esto: “Y el postrero enemigo que será destruido es la muerte(Corintios I 15:26). La muerte es un enemigo de nosotros, ¿se han fijado Hermanos que cuando hablamos de la muerte nos hace sentir muy incómodos? Aún como Cristianos, la muerte nos incomoda, nos hace sentir muy incómodos la muerte, y la razón de que sea así es porque Dios nunca nos hizo a nosotros con la intención de que fuésemos a morir, Dios nos hizo para vivir para siempre, Dios nunca quiso que nosotros llegáramos a experimentar el dolor de la muerte, no fue la idea de Dios que nosotros pasáramos por ahí y Dios nos hizo ser humano pero nos hizo para vivir para siempre y nos creó para vivir no nos creo para morir, fuimos creados para vivir por eso cuando experimentamos la muerte es algo bien difícil y trae mucho dolor y dura un tiempo porque para nosotros no es natural eso de morir.

Por tanto como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado entró la muerte, así que la muerte pasó a todos los hombres por cuanto todos pecaron(Romanos 5:12). ¿Qué está diciendo la Biblia ahí? Está diciendo claramente que Dios no trajo la muerte, el pecado trajo la muerte. La razón por la que yo voy a morir un día, la razón por la que un día va a morir Usted es el pecado.  Porque dice la Biblia: “vino la muerte” y nosotros como ser humano, no estamos cómodos con la muerte porque Dios nunca nos hizo para morir, pero entró el pecado y experimentamos la muerte.

Porque la paga del pecado es muerte más la dádiva de Dios es vid eterna en Cristo Jesús Señor nuestro(Romanos 6:23). Hermanos, nosotros  se nos hace tan difícil esto de la muerte, nos incomoda mucho, nos duele. Estaba yo acostado con mi hijo hace 2 ó 3 días atrás y de repente él está llorando y yo lo tengo abrazado y me dijo: “papá, duele tanto esto” y le dije yo:  “yo sé hijo, ¡duele!”. La muerte duele, dice: “se siente como que me están metiendo un cuchillo en el corazón” y le dije “sí hijo, yo sé”. La muerte duele, porque Dios nunca quiso que nosotros llegáramos a experimentar la muerte, Dios siempre quiso que viviéramos para siempre, pero vino el pecado Hermanos y por esa razón nosotros tenemos que un día morir.

Jesús lloró(Juan 11:35), ¿saben por qué Jesús lloró? Jesús lloró porque los demás estaban llorando y los demás estaban llorando por la muerte. Jesús lloró. Él sabía que lo iba a resucitar y nosotros sabemos que un día estaremos en la Gloria. Y hoy se me vino esta idea, yo estaba esta mañana sintiéndome bien mal, tomándome un tiempo orando y llorando y de repente el Espíritu Santo me recordó dos cosas, me dijo esto el Espíritu Santo: “acuérdate una cosa Gil, es imposible que tú jamás veas a tu esposa y es posible que la veas el día de hoy”. Y me impactaron esas dos ideas. Y dije: “¡es cierto!, es imposible que jamás la voy a ver, porque la voy a ver y si Dios quisiera, Él me pudiera llevar hoy y la voy a ver hoy”. Y esos dos pensamientos, que son reales, bíblicos me dieron aliento, me dio ánimo. Pero la muerte, trae dolor. La muerte impacta nuestros corazones como no se imagina.

Un día antes de que falleciera mi esposa,  ya tenía 2 días que no comía y 2 ó 3 días que no hablaba una palabra y ella estaba en el cuarto y entró mi hijo. Y mi hijo siempre tenía este como un dicho que cada vez que miraba a su mamá le decía: “¡te amo mamá!” y mi esposa siempre le decía: “¡te amo hijo!”. Ellos dos tenían eso y ella tenía ya 2 días que no hablaba y él entró y dijo: “¡te amo mamá!” y mi esposa ahí tenía 2 días que no hablaba y dijo: “¡te amo hijo!”. Y mi hija entró atrás de él y escuchó eso y dijo: “yo lo voy a hacer igual: ¡te amo mamá!”, y le dijo: “¡te amo hija!”. Y ésas fueron las últimas palabras que ella habló. Al siguiente día se fue con el Señor y yo estaba ahí con ella, cuando todo pasó a lo último, yo la tenía en mis brazos y pareciera que se estaba ahogando y le limpiamos lo que le estaba saliendo de la boca, una flema que le estaba saliendo de la boca y la tenía a ella en mis brazos y mi cuñada la tenía las manos y mi otra cuñada le estaba sobando los pies, y a teníamos así y de repente dio su último respiro y yo la tenía en mis brazos, ¿qué más quiero? Dios me dejó cargarla. Ella ya estaba en mis brazos y un poquito después llegó el Pastor Fishery y estaba ahí sentado con nosotros y la teníamos ahí en la casa como 2 horas antes de que se la llevaran y estaba yo con ella y vino el Pastor Fishery y estaba ahí sentado con nosotros, llorando y todo lo demás y de repente yo me levanté y le dije a mis hijos: “miren, tenemos que seguir adelante y tenemos que ser lo que quiere Dios y lo que ella quisiera” y le dije al Pastor Fishery: “Pastor, ella habló sus últimas palabras y dijo esto y dijo aquello” (lo que yo le acabo de decir a Ustedes), y el Pastor dijo esto: “Hermano Gil, yo no creo que ella habló sus últimas palabras. Si yo conozco a la Hermana Loraine, ella ahorita está hablando en el Cielo”. Y yo me reí y me puse a pensar y mis hijos me miraron y dije: “es cierto, mi esposa le gustaba platicar. Ahorita está hablando con alguien, no sé con quién pero con alguien está hablando, con alguien está hablando, no ha hablado sus últimas palabras”. Y digo yo: ¿por qué no ha hablado sus últimas palabras? ¡Porque es salva! Porque un día ella fue salva y un día recibió a Cristo como su salvador y ella sigue hablando, amén Hermano.

Yo miré al Hermano Alex Ramírez que estaba aquí y la Hermana Rosa falleció hace 3 años y el lunes lo vi, y vino el Hermano y me abrazó, hace 3 años que su esposa se fue con el Señor y ella entró y me abrazó el Hermano bien, así fuerte y me dijo: “Hermano, yo sé lo que tu sientes” y comenzamos a hablar y lo miré a sus ojos y comenzamos a hablar y él llorando y yo llorando y dije: “Hermano, ¿te imaginas que ahorita la Hermana Rosa y la Hermana Torres están platicando?”. Me dice: “te imaginas Hermano que la Hermana Rosa, yo me imagino que estaba ahí diciendo: ¡Mira, ahí viene una de las mías, de mi Iglesia! ¿Qué estás haciendo tú aquí? Ésta es la esposa del Pastor”.  Y ya esas cosas Hermanos son reales para mí, son reales, son la realidad de lo que predicamos, de lo que creemos, es tiempo para ahora vivir lo que predico y si yo lo predico ¡es que lo creo Hermanos! Yo tengo que estar aquí hoy, el mostrar aquí a Ustedes que yo no soy un falso, yo creo esto. Yo creo este bendito libro y yo no les voy a decir que no tengo dolor, lo tengo como no se imaginan, ¡pero tengo que hacer la voluntad de Dios! Tengo que hacer esto. Yo sé que ella sigue hablando, porque la Resurrección lo dice.

En enero, hace 2 años, en estas fechas, Ustedes han oído un poco de esta historia pero se lo quiero dar ahora que ya ha pasado por todo lo que Dios tenía para nosotros, pero hace 2 años en enero yo le dije a mi esposa y le dije a mis hijos cuando oramos para entrar al año nuevo. Mi hija me recordó que me dijo: “Papá, tú nos dijiste que nos venía algo fuerte, porque no hemos pagado un precio”. Dicen esto: “el hombre que Dios usa grandemente, lo tiene que herir grandemente”. Y yo le dije a mis hijos: “yo siento que Dios no me ha herido hasta ahorita”. Y esto fue hace 2 años atrás, entrándole al 2005, un mes después que yo les dije eso a mis hijos, estábamos en la oficina del doctor y el doctor nos estaba diciendo que mi esposa tenía cáncer. El 8 de febrero del 2005, nunca se me va a olvidar. Después de orar y ayunar, decidimos que Dios nos estaba dirigiendo para que la operaran. Y en marzo de ese mismo año la operaron. Cuando decidimos orar y ayunar otra vez, decidimos: “le damos la quimioterapia o la radiación o hacemos otras cosas” y el Señor nos dirigió a otras cosas y por un año, cambió su dieta mi esposa, cambió su forma de comer y Ustedes la vieron que perdió mucho peso en el año y con mucha energía y se sentía bien y esperamos que todo iba bien. Y en diciembre del 2005 comenzó ella con una tos que no se le quitaba y yo le decía: “ve al doctor”. Y ella fue al doctor y me dijo: “no, no más dijo que no es nada y me dieron esto y siguió otro mes y otra vez esa misma tos, y yo le dije a ella: “dile que te chequeen mejor”. Y fue otra vez y todavía que: “no, no que no estaba tan mal”. Y al fin, entrando en el 2006, le hicieron un examen y le encontraron que sí tenía ahora el cáncer en sus pulmones. Cuando nos enseñaron esas fotos, podíamos ver que uno de los tumores cubría casi todo uno de sus pulmones y era algo muy serio, eso lo vimos un día antes que se iba a casar mi hija, fue el 21 de abril y el 22 de abril mi hija se iba a casar y el doctor le dijo: “no sé cómo te podamos dejar salir así”. Pero sí, ella estaba aquí para ver a su hija ser casada. Fuimos y esa misma tarde la regresamos al hospital, la sacamos de ahí y después comenzamos la quimioterapia y todo iba bien, se estaba reduciendo el tumor, es más pensamos que en junio del año pasado, me acompañó aquí a Montecito Park y ella enseñó a las damas mientras yo predicaba en la Iglesia y todo muy bien, el Señor la usó. En julio se fue conmigo a Nueva Jersey, me acompañó en ese viaje pero cuando regresamos de Nueva Jersey comenzó ella a no poder expresarse, las palabras no se le venían y fuimos con el doctor en agosto, y el doctor dijo: “no me gusta esto, vamos a hacer otro examen”. Y le hicieron otro examen y es cuando en septiembre descubrieron que tenía un tumor en su cerebro. Desde septiembre, creo que fue el último mes que ella asistió a la Iglesia, y su salud comenzó a caerse, caerse y caerse, nosotros que estábamos ahí lo vimos como no se imaginan, era para mí algo increíble ver a una mujer con tanta energía y tanta fuerza, tanto celo, no poder hacer esas cosas. Y siguió y siguió, los últimos meses han sido bien difíciles para nosotros y antes de que falleciera mi esposa, ella falleció el jueves, el miércoles me habló el Pastor Tom Williams, es un gran predicador, un hombre de oración. Tiene una escuela de oración, donde tú vas a su casa, a su rancho por una semana y él te enseña cómo orar. Tremendo este hombre, y además es una escuela de oración, él ha predicado en nuestra Iglesia, él va a predicar este año otra vez en la conferencia de líderes. Él me habló el miércoles un día antes de que falleciera mi esposa, él ya ha perdido 2 esposas. Y él me habló y me dijo: “Hermano Gil, yo sé lo que estás pasando, yo no te voy a decir que yo te voy a dar consuelo porque sólo Dios te puede consolar en esto, pero mira te puedo decir esto y esto y esto. “¿Cómo está tu esposa?”, y le dije: “no, ya tiene días que no come, ya no habla, dicen que ya cualquier día puede ella fallecer”, pero yo le pregunté al doctor que cuánto tiempo puede durar sin agua y sin comer y sin nada y me dijo: “pues, durar hasta 7 ó 10 días”, yo pensé: ¿cómo vamos a hacerlo? Yo ya no podía verla los últimos días, yo entraba al cuarto y me quedaba 5 minutos y me tenía que salir porque era tan difícil ver cómo estaba respirando y todo lo demás.

Y ese miércoles, cuando yo hablé con Tom Williams, y él me dijo: “¿Sabes qué Hermano? Yo voy a orar para que el Señor se la lleve, para que se la lleve ya, para que ya no ande sufriendo”. Después que él me dijo eso, yo le dije a mis hijos: “tenemos que ir con su mamá, aunque ella no nos puede hablar ella nos escucha”, porque el doctor dijo: “hasta su último respiro, ella todavía escucha, tú no más déjale saber que tú la amas”. Yo le dije: “Loraine, honey, si tú quieres ya irte, si tú quieres dejar ya esta vida ya déjala. Si te estás deteniendo, si estás agarrada de algo, suéltalo, yo voy a estar bien. Tú deja ya”. Porque ahí había una mujer tan leal, que ella estaba preocupada por mí. Y yo le dije: “tú puedes soltar ya”. Yo le dije a mis hijos: “yo ya la solté, si ustedes las sueltan a ver si se va”. Y mis hijos le dijeron lo mismo, ese miércoles le hablé a mi cuñada, su hermana mayor la que estaba aquí el lunes, la que habló. Ella iba a llegar el sábado para cuidarla, yo le hablé a ella, le dije: “cuñada, mira, yo creo que Loraine no va a llegar hasta el sábado, si tú puedes venir más temprano porque no se ve bien”. Y ella dijo: “voy a cambiar a ver qué puedo hacer”. Y cambió su vuelo y llegó el jueves a las 10 de la mañana, ella entró al cuarto donde estaba mi esposa y le dijo: “Loraine, aquí estoy, te prometí que iba a regresar y aquí estoy, pero tú puedes soltar ya y tú necesitas soltar”. Media hora después llega el Pastor Fishery, y ella está respirando y él está hablando con nosotros, el Pastor dice esto: “cuando una persona se acerca a la muerte, es como que Dios está ahí con los brazos abiertos para recibirlos”, porque de la Biblia dice: “ausentes del cuerpo están presentes con el Señor” (Corintios II 5:8), y él está hablando con nosotros diciéndonos y mi esposa está escuchando cada palabra que él está diciendo: “ahorita el Señor tiene sus brazos extendidos delante de ti Loraine, pero la Biblia dice que uno tiene que entregar el espíritu (Juan 19:30), que quiere decir que tú tienes parte en este proceso, tú tienes que entregar, si estás agarrada todavía de algo, Él va a estar ahí pero tú tienes que soltar, así como la salvación”. Y él compartió eso y 10 minutos después que él se fue, mi esposa se fue con el Señor. ¿Por qué les estoy diciendo esto? Porque Ustedes son su familia, necesitaban saber todo lo que pasó, y si hay alguien aquí enojado, amargado, diciendo: “¿por qué? Esto no es justo Hermano”. No hablen conmigo, porque yo no estoy pensando así. Yo no estoy pensando así, ¿saben lo que yo estoy pensando? Yo estoy pensando que mi esposa está en la voluntad de Dios y que mi esposa a la edad de 51 años de edad, el Señor dijo: “tú ya hiciste todo lo que Yo tenía para ti”. Yo puedo decir y humanamente puedo decir: “no, pues era joven y si era joven ¿por qué Dios no le dio más años? ¿Por qué no duró hasta los 70, 80, 90?”. Hermanos, yo solamente les puedo decir que Dios sabe el tiempo indicado para cada uno de nosotros y Dios nunca se equivoca. Nunca se equivoca.

Dios no se equivoca Hermanos, Dios sabe lo que hace. Dios sabe lo que hace. Yo no sé que es tu capacidad. Dios miró a la hermana Loraine y le dijo: “hasta aquí”. Yo no tengo 51, a ver si llego yo también hasta ahí. Y cada uno de nosotros tenemos que mirarlo así, gloria a Dios, seguimos adelante, hay dolor, sí hay dolor Hermanos, yo no les estoy diciendo Hermanos que me voy a echar en una bola y ponerme en una esquina y tirar la toalla, ¿por qué?, porque ¿cómo voy a agarrar Hermanos las riquezas de la muerte de mi esposa? ¿Cómo voy a tomar todas esas riquezas y tirarlas así a la basura? Y si alguien aquí no puede seguir adelante, que Dios te perdone por esa actitud. Tengo dolor, está bien, yo lloro, yo lloro todos los días todavía. Pero ¿saben lo que he hecho? He designado tiempo para eso, digo: “ok, voy a tomar mi media hora, mis 40 minutos a llorar, me limpio, ok, seguimos”. Yo no voy a llorar 24 horas al día, el tiempo se está pasando y hay algo que hacer para el Señor y un día voy a estar delante de Dios y un día Usted va a estar delante de Dios, Hermanos, ya me han hablado varias Hermanas y Hermanos que me dicen: “Hermano, yo voy a echarle más ganas que nunca, la Hermana Loraine, lo que ella me enseñó yo lo tengo en mi corazón y yo voy a ser diferente”. ¡Gloria a Dios! Eso me anima, hay algunos de Ustedes que me han hablado: “Hermano Gil, Pastor, sigue adelante te necesito”. ¿Saben qué? Eso me anima. Yo sé que en verdad necesitan al Señor, pero necesitan a un hombre delante de Él para seguir su vida espiritual, yo los necesito a Ustedes y Ustedes me necesitan a mí, así que tenemos que juntos congregarnos y seguir la voluntad de Dios. ¡Hay mucho qué hacer todavía para el Señor! Dios dijo: “hasta aquí para Loraine, 51 años ya”. El Señor Jesucristo vivió no más hasta los 33 pensamos. ¿Por qué el Señor no vivió hasta los 63? Por que Dios dijo: “hasta aquí”. Lo dijo en inglés: “it is finished”. Yo no puedo figurar a Dios, yo no sé por qué unos más tiempo que otros, yo no más sé que con el tiempo que tenemos, tenemos que aprovecharnos. Y tenemos que vivir para Dios con todo el corazón hermano, porque un día yo voy a morir y Usted va a morir, Hermano, yo no sé cuánto tiempo nos falta, pero tenemos que seguir. Yo no estaba planeando predicar esta noche. El Pastor Fishery me pidió que predicara en inglés mañana, pero yo no estaba planeando esto. Pero la palabra de Dios me alienta para poder hacer lo que no puedo hacer.

En el libro de Ezequiel capítulo 24, versículo 16, dice: “Hijo de hombre, he aquí que yo te quito de golpe el deleite de tus ojos; no endeches ni llores, ni correrán tu lágrimas, reprime el suspiro, no hagas lutos mortuorios; ata tu turbante sobre ti, y pon tus zapatos en tus pies y no te cubras con rebozo ni comas pan de enlutados(Ezequiel 24:16). Y mira lo que dice aquí después, aquí está hablando el profeta Ezequiel y dice aquí: “Hablé al pueblo por la mañana, y a la tarde murió mi mujer y a la mañana siguiente hice como me fue mandado(Ezequiel 24:18). ¿Sabes lo que está diciendo? “Estaba yo predicando cuando mi mujer estaba aquí. Cuando mi mujer estaba aquí, estaba yo hablando, estaba yo predicando, estaba haciendo la voluntad de Dios, yo lo hacía. Pero en la tarde ella murió, y el siguiente día en la mañana seguí predicando”. Mi esposa falleció el jueves, el domingo pasado yo prediqué antes de que ella falleciera. Esa semana ella falleció, el lunes tuvimos el servicio memorial por ella. El martes fue enterrada y hoy es miércoles, es mañana para mí. Yo tengo que predicar, a mi no me queda otra. Hermanos, yo no tengo opción, no tengo opción, no hay opción para mí. Yo tengo que seguir haciendo esto. Hermanos, para mí, yo creo con todo mi corazón en este bendito libro y las escrituras sí me hablan a mí, yo no sé si a Usted le hablan las escrituras, pero a mí sí me hablan. Sí me hablan a mi corazón y me alientan y me levantan como no se puede imaginar Usted. Este libro sí funciona, este libro es real, mi esposa creía eso, ahorita lo está viendo, ella ahorita está viendo a todos los actores, todos los que están, todos los está viendo ahorita.

Tenemos que agarrarnos de esta gran realidad y seguir adelante. ¿Cuánto tiempo tiene Usted para vivir? ¿Cuánto tiempo tiene Usted para hacer las cosas de Dios? Yo nunca me imaginaba me imaginé ver lo que yo vi en los últimos 3 meses. Yo nunca me imaginaba que tan pronto me iba a pasar todo esto, aunque me estaba preparando y Ustedes me escucharon hablar en el púlpito hablar de esto cuando pasó y todavía ahorita predicando todo esto se me hace todavía como un sueño. Pero tenemos que seguir haciendo esto, tenemos que seguir predicando, tenemos que seguir alcanzando las almas hasta la última oportunidad ella estaba tratando de testificar a la gente, hablar a la gente, ella tenía un deseo para ver a la gente salva. Tuvimos a uno de mis sobrinos fue salva esta semana, ella estaba el lunes aquí, ella fue salva. Ustedes estarán pensando: “¿qué irá a hacer el Pastor ahora sin su esposa?”. Pues predicar. “¿Y qué de su vida personal?”. Pues, eso no les importa, honestamente, pero mi vida va a ser dedicada a mis hijos y mis nietos que vienen, soy viudo y no estoy buscando, quedo que eso quede claro aquí, así que si alguien tiene una idea les digo del púlpito, y tengo varias personas que me van a proteger de todo eso, porque yo me voy a dedicar a esto, yo no más tuve una mujer y quiero morir no más con esa, de veras, Dios me la dio 30 años. “¿Pero no tienes necesidades?”. Tengo necesidad de servir a Dios, es todo lo que quiero, respeten eso.

Ahora yo no estoy en contra de hombres que se casen de nuevo, bíblicamente se puede uno si quiere, pero también se puede quedar uno así también. Les digo esto para que entiendan, dicen: “¿pero qué va a hacer el Pastor?”. El Pastor va a seguir siendo el Pastor, predicando y enseñando y yo nunca daba consejerías a mujeres cuando ella estaba aquí, ahora menos. Pero yo voy a hacer la voluntad de Dios, oren por mí. Yo no pudiera, Ustedes tienen que entender, cuando yo los veo a Ustedes yo la veo a ella, cuando yo veo a mis hijos la veo a ella, cuando yo entro a mi oficina la veo a ella, cuando yo entro a mi casa ahí está ella. En verdad no estoy solo, vamos a seguir adelante Hermanos.

Todo va a seguir Hermanos, y Dios va a obrar. Y yo los amo a Ustedes, entre todos vamos a hacer esto y vamos a crecer y yo ya estoy creciendo, digo en la mañana hice lo que se me mandó. Es lo que podemos hacer, “¿es que yo amaba tanto a la Hermana?”, pues muéstralo ahora con tu vida cambiada, ahora vas a demostrar cuánto la amaste. Vamos a mostrar cosas que nunca hemos podido mostrar antes.

Y si me esposa puede ver ahorita, yo sé que está bien alegre de ver esto seguir adelante.

Vamos a seguir adelante, amén Hermanos, yo los amos, gracias por todo lo que hicieron, lo que hicieron el lunes hermanos, no hay palabras para mí para expresar qué contento y mis hijos igual de todo lo que Ustedes nos aman, y eso me da mas ánimo para ser más fiel, más espiritual, más dedicado a vivir una vida recta para vivir una vida recta delante de Dios para poder alimentarlos como Dios quiere que yo alimente esta Iglesia. Yo no me voy a ir para atrás Hermanos, yo voy a seguir adelante, este libro está tremendo, vamos a ver.

Comentarios

Un Comentario a “Muerte, Dolor y Victoria”
  1. Alberto Murillo dice:

    Tremendo mensaje hno Torres me quedo sin palabras estare orando por usted y su ministerio

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