Sabemos Que Tenemos Vida Eterna

La Palabra de Dios nos dice en 2 Corintios 5:1-10: “Porque sabemos que si nuestra morada terrestre, este tabernáculo,  se deshiciere,  tenemos de Dios un edificio,  una casa no hecha de manos,  eterna,  en los cielos. 2 Y por esto también gemimos,  deseando ser revestidos de aquella nuestra habitación celestial; 3 pues así seremos hallados vestidos,  y no desnudos. 4Porque asimismo los que estamos en este tabernáculo gemimos con angustia;  porque no quisiéramos ser desnudados,  sino revestidos,  para que lo mortal sea absorbido por la vida. 5Mas el que nos hizo para esto mismo es Dios,  quien nos ha dado las arras del Espíritu. 6 Así que vivimos confiados siempre,  y sabiendo que entre tanto que estamos en el cuerpo,  estamos ausentes del Señor 7(porque por fe andamos,  no por vista); 8 pero confiamos,  y más quisiéramos estar ausentes del cuerpo,  y presentes al Señor. 9Por tanto procuramos también,  o ausentes o presentes,  serle agradables. 10Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo,  para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo,  sea bueno o sea malo.”

Esta palabra “sabemos“, establece que hay muchas cosas que Dios quiere que sepamos, y todo lo que Dios quiere que sepamos está en la Biblia, la Palabra de Dios. Si Dios quisiera que supiéramos de qué color es la mugre debajo de la uña de la estatua que Daniel vio en ese llano, Dios nos hubiera dicho de qué color es, pero no importa porque Dios no nos lo dijo. Si Dios quisiera que supiéramos, dónde Abel y Caín consiguieron a sus esposas, nos lo hubiera dicho, pero no importa aparentemente porque Dios no nos lo dijo. Si Dios quisiera que supiéramos si Él puede hacer una piedra que Él no puede levantar, Él nos lo hubiera dicho, pero no nos lo dijo, entonces no nos importa, no nos interesa. Hay cosas que Dios no quiere que sepamos. Hay cosas que no nos convienen. Dios no quiere que sepamos cuándo vamos a morir. Ahora, tal vez tú quisieras saber cuándo yo voy a morir, pero Dios no nos dijo.

Entonces hay cosas que Dios no quiere que sepamos, pero muchas cosas Dios sí quiere que sepamos y todo lo que Dios quiere que sepamos lo puso en Su Palabra. La cosa más importante que Dios quiere que sepamos, es que tenemos vida eterna. Ese es el propósito global, el propósito principal de darnos la Biblia, para que podamos saber a dónde vamos a ir cuando muramos. Una de las grandes diferencias entre lo que enseñamos en nuestra iglesia y lo que enseñan en otras iglesias es que nosotros enseñamos y afirmamos que una persona puede saber que tiene vida eterna; que uno puede determinar en esta vida con sólo aceptar lo que Dios nos instruye a creer, y que podemos vivir con la absoluta seguridad de la salvación eterna de nuestras almas. Otra gran diferencia entre nuestra iglesia y otras iglesias que enseñan lo mismo es que no creemos que una persona tenga que pertenecer a nuestra iglesia o a ninguna iglesia para tener vida eterna o para saber que va a ir al cielo cuando muera. Porque la vida eterna, el destino eterno del alma, no depende de la iglesia a que uno asiste, ni de la religión que profesa; sino de la relación que tiene personalmente con Dios, a través de su Hijo Jesucristo.

1 Timoteo 2:5 dice: Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre.” Y luego Hechos 4:12 dice:Y en ningún otro hay salvación;  porque no hay otro nombre bajo el cielo,  dado a los hombres,  en que podamos ser salvos. También Cristo dijo en Juan 14:6: Yo soy el camino,  y la verdad,  y la vida;  nadie viene al Padre sino por mí.” Mire también  en 1 Juan 5:9 que dice: Si recibimos el testimonio de los hombres,  mayor es el testimonio de Dios.” El testimonio de Dios, que está en Su Palabra, es mayor que el testimonio de cualquier hombre. No importa cómo se llame, no importa cómo se vista, no importa qué clase de gorra trae, no importa si tiene corbata o no. Si recibimos el testimonio de los hombres,  mayor es el testimonio de Dios;  porque este es el testimonio con que Dios ha testificado acerca de -¿quién?- de su Hijo.” -¿Quién es su Hijo?- “Jesucristo.” 10El que cree en el Hijo de Dios,  tiene el testimonio en sí mismo;  el que no cree a Dios,  le ha hecho mentiroso,  porque no ha creído en el testimonio que Dios ha dado acerca de su Hijo. 11Y este es el testimonio -¿cuál es éste testimonio?- que Dios nos ha dado vida eterna;  y esta vida está en su Hijo.” No en una iglesia, no en una religión, no en un ministro, no en un sacerdote, no en las buenas obras, no en el bautisterio,está en su Hijo.” 12El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida.” No importa a que iglesia pertenezca, puede pertenecer a nuestra iglesia, pero si no tiene al Hijo no tiene la vida. 13Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios,-Y aquí está la palabra otra vez: “para que-¿Qué?- para que sepáis que tenéis vida eterna,  y para que creáis en el nombre del Hijo de Dios. 14“Y esta es la -¿Y ésta es la qué?- la confianza que tenemos en -¿Quién?, ¿en la iglesia?, ¿en las buenas obras?, ¿en el sacerdote?, ¿en un ministro?, ¿bautisterio?, ¿religión? No. ¿En quién?- en él,  que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad,  él nos oye.”

El carcelero filipense le preguntó a Pablo y a Silas en Hechos 16:30 “Señores,  ¿qué debo hacer para ser salvo?” Pablo le respondió: “Deja de fumar, deja de tomar alcohol, deja de ir al cine…”-¿Así dijo? No. Dijo: ¿Únete a una iglesia bautista? No. ¿Qué dijo?- Cree en el Señor Jesucristo,  y serás salvo,  tú y tu casa.” Ese es el mensaje sencillo de la Palabra de Dios. Cristo es el centro de la Biblia. Entones lo más importante que debemos saber, es que nuestro destino eterno está asegurado. Este saber quita muchas dudas, aclara muchas confusiones, aliviana muchas cargas, calma muchos temores; te regresa el sueño que perdiste porque estabas preocupado acerca de lo que sucedería si te murieras en la noche.

He escuchado a muchos cristianos decir cosas como: “No temo a la muerte, yo sé que estoy bien con Dios.” Eso no es arrogancia, no es presunción, es fe, es confianza en la Palabra de Dios. Lo que muchos de ellos sí expresan es tristeza; no porque están por morir, sino porque no quieren tener que dejar a sus seres queridos. Muchos de ellos hasta sienten lástima por sus familiares que no pueden ir al cielo con ellos. Eso se llama saber, eso es confianza. En el pasaje que leímos en 2 Corintios 5:1 leemos estas palabras: 1Porque sabemos que si nuestra morada terrestre,  este tabernáculo,  se deshiciere,  tenemos de Dios un edificio,  una casa no hecha de manos,  eterna,  en los cielos.” Me gustaría escuchar la explicación de un testigo sin Jehová sobre éste versículo. ¿Cómo se puede negar la realidad del cielo, un cielo real, un cielo verdadero, a la luz de éste versículo? “…tenemos de Dios un edificio,  una casa no hecha de manos,  eterna,  en los cielos.”

La primera parte de éste versículo describe nuestra condición presente: “Porque sabemos que si nuestra morada terrestre,  este tabernáculo,  se deshiciere.” Qué interesante que Dios no dice cuándo, cuándo se deshaga, dijo sí se deshiciere; ¿por qué? Debemos recordar que, no sólo lo que Dios dice es importante, cómo lo dice es importante. Por eso es peligroso meterse con el arreglo de las palabras en la Biblia. Yo no me atrevería. No dice cuándo, porque eso hace provisión para la segunda venida de Cristo. Algunos no verán muerte, algunos cristianos no veremos muerte. Búrlese de mí si quiere pero Cristo va a venir antes de que yo me muera. Y si usted no cree eso, no cree en la Biblia. El apóstol Pablo, estaba esperando la aparición del Señor Jesucristo, en su vida (y eso hace casi dos mil años), ahora si él tenía esa esperanza, después de dos mil años ¿por qué nosotros no tenemos esa esperanza? No dice cuándo se deshaga, dice sí se deshiciere ésta morada terrestre, éste tabernáculo. Esa palabra “si” está en vez de cuándo, hace provisión para los bebés, y los jóvenes, y los adolescentes, y personas en perfecta salud que seremos arrebatados cuando Cristo venga.

Mire otra expresión interesante: nuestra morada terrestre,  este tabernáculo….” Esos términos: morada terrestre y tabernáculo, se refieren a lo temporal, a lo provisional. Este cuerpo en que vivo, un día, si el Señor no viene, sí se deshará, se descompondrá. No siempre estará en éstas magníficas condiciones en que está ahora. Un día, y quiero prepararle y no quiero que se asuste, un día usted va a ver un deterioro en el cuerpo de su Pastor. Este cuerpo, manifiesta señales o señas de descomposición, canas, arrugas, molestias, irregularidades, “neumáticos”, etc. En Eclesiastés 12, tenemos una ilustración del deterioro del cuerpo en la vejez; no lo voy a cubrir ahora, pero hay dos frases muy importantes en ése capítulo. Recuerde, esto fue escrito antes de que Cristo ascendiera al cielo, en el versículo 5 dice: “el hombre va a su morada eterna,”; (es el Antiguo Testamento). Y en el 12:7 dice:el espíritu vuelva a Dios que lo dio.” Un día mi espíritu va a volver a Dios, que me lo dio.

Ahora, quiero aclarar algo, el deterioro físico, mientras es incómodo y molesto e inconveniente, es un precursor de algo glorioso. Nosotros que ya estamos, en lo que llaman “tercera edad” (a mí me faltaron la primera y la segunda, no sé donde están y estoy en la tercera) sabemos esto. Pero  el hecho de que usted esté en los años dorados de su vida, significa que está más cerca a la presencia del Señor. Creo que algunos jóvenes nos tienen lástima a los viejitos. ¡No nos tengas lástima! Mira, yo no cambiaría el lugar con un hombre de 30 años para nada en el mundo. ¡No, gracias! Yo doy gracias a Dios que hay tantas cosas en mi vida que están en el pasado, nunca volveré a tener que vivirlas. Esa es una cosa más que sabemos. Porque sabemos que si nuestra morada terrestre,  este tabernáculo,  se deshiciere,  tenemos de Dios un edificio,  una casa no hecha de manos,  eterna,  en los cielos. Eso está hablando del cuerpo glorificado que un día tendremos en el cielo. Sabemos que si se va a deshacer, si el Señor no viene antes. Pero lea la última parte de ese versículo: “tenemos de Dios un edificio, la primera parte habla de morada terrestre, de un tabernáculo. Haga de cuenta una tienda de campaña, algo provisional. Un edificio es algo permanente. ¡Una casa no hecha de manos, fue hecha por el Señor mismo! Se hace una diferencia entre lo temporal de este cuerpo, y lo eterno de lo que tenemos en el cielo. Note la diferencia. Este cuerpo, no se hizo para durar para siempre.

El establecimiento médico y muchas otras disciplinas, constantemente están buscando prolongar la vida, hacer que vivíamos más tiempo. Yo creo que para cobrarnos más impuestos, yo no sé. Pero este cuerpo no fue diseñado para la eternidad, se hizo para deshacerse. Dios lo diseñó para descomponerse. Dios lo puso en la memoria de nuestro ADN, el Ácido Desoxirribonucleico. Inmediatamente después de la caída de Adán, Dios puso órdenes en nuestro ADN, para que inmediatamente que nazca un ser humano, el proceso de descomposición comenzara. ¿Por qué? Porque no fuimos hechos para morar permanentemente en este mundo. Filipenses 3:18-21 dice: Porque por ahí andan muchos,  de los cuales os dije muchas veces,  y aun ahora lo digo llorando,  que son enemigos de la cruz de Cristo; 19el fin de los cuales será perdición,  cuyo dios es el vientre,  y cuya gloria es su vergüenza;  que sólo piensan en lo terrenal. 20Mas nuestra ciudadanía está en los cielos,  de donde también esperamos al Salvador,  al Señor Jesucristo; 21el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra,  para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya,  por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas. Según 1 Pedro 2:11 somos llamados peregrinos y extranjeros. En Juan 17:14 Cristo dijo de nosotros: porque no son del mundo,  como tampoco yo soy del mundo.”

¿Por qué Dios hizo estos cuerpos tan frágiles? Y ¿por qué parece que los cristianos padecen más que los incrédulos? ¿Por qué a veces hasta nos da vergüenza consultar con los médicos inconversos, teniendo un Dios tan grande y poderoso, que puede sujetar a sí mismo todas las cosas? ¿Por qué parece que los que más sirven, o parece que quieren servir a Dios, son los que más batallan con sus problemas físicos? Y no lo voy a cansar con la lista de buenos cristianos que sufren, usted también conoce a muchos. Tal vez el ejemplo mejor conocido de esto es el apóstol Pablo. Su sufrimiento fue legendario, pero escuche lo que éste gran cristiano comentó cuando sabía que la muerte se le acercaba. Vea Filipense 1:19 que dice: Porque que por vuestra oración y la suministración del Espíritu de Jesucristo,  esto resultará en mi liberación, Está hablando de su muerte. Pablo llama a su muerte liberación. Parece que no hay mucho temor ahí. Pero siga viendo en los versículos siguientes: 20conforme a mi anhelo y esperanza de que en nada seré avergonzado;  antes bien con toda confianza,  como siempre,  ahora también será magnificado Cristo en mi cuerpo,  o por vida o por muerte. 21Porque para mí el vivir es Cristo,  y el morir es ganancia. 22Mas si el vivir en la carne resulta para mí en beneficio de la obra,-¿qué obra?, la obra de Cristo- “no sé entonces qué escoger.“-dice: no sé entonces qué escoger, vivir es Cristo, morir es ganancia, no sé entonces qué escoger- 23Porque de ambas cosas estoy puesto en estrecho,  teniendo deseo de partir y estar con Cristo,  lo cual es muchísimo mejor; 24pero quedar en la carne es más necesario por causa de vosotros. 25Y confiado en esto,”-y aquí está otra vez la palabra- que quedaré,  que aún permaneceré con todos vosotros,  para vuestro provecho y gozo de la fe, 26para que abunde vuestra gloria de mí en Cristo Jesús por mi presencia otra vez entre vosotros.” Pablo dice que estaba en un estrecho, en un dilema. Podía ver las ventajas de los dos lados; morir e ir con Cristo, deshacerse de todas las molestias, las cargas y las frustraciones de su vida tan sufrida, o permanecer y seguir siendo bendición a los que él amaba con todo su corazón y los que le amaban a él. Ese es el dilema del cristiano. Yo lo llamo “dulce dilema,” es un dulce dilema: -Me muero y me voy con Cristo o me quedo aquí y sigo siendo usado por Dios- es un dilema. Dios diseñó nuestros cuerpos físicos, mortales, de tal forma que entre más tiempo vivamos, más se descompongan. ¿Por qué? ¿Es un defecto de diseño? Cuando Dios nos creó ¿se equivocó? ¿Se le olvidó meter una enzima, o una hormona? ¡No! No fue un error. La muerte para el cristiano no es castigo, la muerte para el cristiano es salida, es alivio. No es una puerta cerrada es una puerta abierta. No es el fin, es el principio. Pablo lo llamó su liberación. Y el deterioro de estos cuerpos nos ayuda a prepararnos para soltar, abandonar, dejar aquí este dolor y esta angustia. Sabiendo que heredaremos un cuerpo perfecto, transformado, glorioso y maravilloso en el cielo. Porque sabemos que si nuestra morada terrestre,  este tabernáculo,  se deshiciere,  tenemos de Dios un edificio, una casa no hecha de manos,  eterna,  en los cielos.”

No hace mucho, yo creo que tal vez un año más o menos, visité por primera vez la casa de una familia que tiene años asistiendo a nuestra iglesia. Cuando llegué, vi la casa por fuera. Chequé bien si era la calle y el número. Me dio pena, era una chocita de madera. Es más, no sé cómo estaba parada esa pared de madera que yo vi. Decir que era fea, sería un complemento, por poco decido no llegar, porque no quería que les diera vergüenza a los hermanos, que su pastor viera su casa. Cuando estaba tratando de decidir, si entrar o no, salió la hermana, de una puerta de madera toda cayéndose de las bisagras. Y cuando me vio sonrió y dijo: “Pastor, pásele, pásele.” Y cuando entré mi mente estaba preparada para lo peor. Pasé por la puertita (tuve que agacharme para pasar por la puertita de madera). Y yo no sé si una vez en mi vida he sido más sorprendido. Detrás de esa fachada de madera, sin pintar, con el número pintado con una brocha y una pintura así nada más al azar. Detrás de esa fachada fea deteriorada, estaba una casa hermosísima, no muy grande,  pero muy impresionante. Y me quedé como dice una hermana: “con los ojos cuadrados, ¡Wow!” Y le dije: “Hermana, qué bonita su casa, está hermosa.” Y estoy hablando de acabados  elegantes, (no era una casa muy grande en una colonia popular), pero acabado finos, elegantes. Me contó la hermana que sus hijos le habían hecho esa casa. Ellos querían tumbar la fachada fea que cubría esa casa, pero ella no se los permitió. (A propósito esa fachada fue la fachada de la casa en donde ellos habían vivido por muchos años).  Me dijo: “Pastor, es que yo ya me acostumbré,” y dijo “aparte de eso, no quiero que mis vecinos vean mi casa, porque no quiero que piensen que soy presumida, porque mi casa es tanto más bonita que la de ellos.”

¿Sabe por qué no sabemos más acerca del cielo? Porque nuestras mentes cacahuateras no podrían comprender, no, no podrían comenzar a comprender, lo glorioso que es. Nadie que pasa por esa casa ni se imagina lo que está detrás de esa pared, nadie. Nosotros no podemos imaginar lo que nos espera cuando este tabernáculo, ésta morada terrestre se deshaga. Detrás de esa fachada en condición de deterioro, “tenemos de Dios un edificio, una casa no hecha de manos, eterna, en los cielos.” Ahora, quiero hacerle dos preguntas: Número uno, ¿si usted muriera está 100% seguro que va a ir a ese lugar cuando muera?  Ahora, tal vez como esa hermana usted piense como esa hermana: “No, eso es presumir.” No, no es presunción, Dios dice 1 Juan 5:13: “Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios,  para que sepáis que tenéis vida eterna,  y para que creáis en el nombre del Hijo de Dios. Dios quiere que sepamos que tenemos vida eterna. Y si usted quiere saber que tiene vida eterna, lo único que tiene que hacer es recibir a Cristo como su Salvador personal. Y en Juan 3:36 dice: El que cree en el Hijo tiene vida eterna;  pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida,  sino que la ira de Dios está sobre él. Así es de sencillo, no es cuestión de ser bautista, bautizarse, meterse en la iglesia, ser evangélico, ser hermano. Se trata de que usted personalmente, individualmente y voluntariamente, reciba el sacrificio que el Señor Jesucristo hizo por usted en la cruz del Calvario. ¿Sabe qué? yo creo que es nuestro deber asegurar nuestro futuro, nuestro destino eterno, por bien de nuestros seres queridos. Un día su cuerpo va a ser tendido y alguien que le ama a usted se va a preguntar: ¿Dónde está mi papá?  ¿Dónde está mi mamá, dónde está mi hijo, dónde está mi hermano, dónde está mi esposo? Yo creo que usted se lo debe a sus seres queridos. Usted debe tomar esa decisión hoy mismo y aclarar, asegurar una vez para siempre, públicamente, que usted está recibiendo a Cristo como su Salvador para que ese día el Pastor no tenga que adivinar, ¿fue salvo o no fue salvo? Y él pueda predicar como yo he hecho tantas veces, y decir a la familia triste y lastimada: “Hay esperanza, está en el cielo.”

Y como dije, no es posible describir con palabras humanas lo que nos espera y lo que Dios tiene preparado para nosotros. Nos da una pequeña pista, cuando dice que las calles está pavimentadas de oro, oro. En el cielo usan oro como chapopote. ¿Y en verdad usted está viviendo una vida agradecida al Señor que le ha provisto eso? ¿Su vida, su servicio a Dios, su dedicación a Dios refleja verdadera gratitud a Dios por haberle salvado a usted, a su esposa, a sus hijos? Por esa seguridad, esa tranquilidad con que usted puede dormir en la noche, (viva como viva) que tiene un edificio, no hecho de manos, una casa, no hecha de manos, eterna en los cielos, viva siempre agradecido.

Comentarios

2 Respuestas a “Sabemos Que Tenemos Vida Eterna”
  1. Dr Carlos A Rivera dice:

    Con agrado anuncio que a partir del 1 de Mayo del 2010 se dara apertura a una nueva escuela Bautista Biblica para entrenar misioneros, International Training Missionary Institute acepta estudiantes de todo America Latina.

    Dr Carlos A Rivera, Presidente

  2. luis dice:

    que bendicion hermano tommy estoy orando por su ministerio y por su vida DIOS lo bendiga grandemente

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